Navidad:porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la habrá…


Así, ácidamente, con esta estrofa del villancico o romance del Niño Perdido termina Luis García Berlanga Plácido.

Lo siento, pero no me sale otra felicitación navideña.

La Navidad convertida en la fiesta del consumo global (Daniel Peral dixit)

Pero Navidad también como lugar de encuentro con la familia y los amigos.

Que os encontréis con vosotros mismos y vuestro seres querido, os deseo en esta Navidad.

¿Ciberespacio transparente?


Julian Assange es un militante de la transparencia absoluta y su herramienta es WikiLeaks.

Gracias a WikiLeaks hoy sabemos que hubo ejecuciones extrajudiciales en Kenia; hemos confirmado que Afganistán e Irak suponen un desastre estratégico y una violación sistemática de los derechos humanos; hemos visto a nuestros gobernantes desnudos mendigar una foto con el emperador y plegarse a los designios de los procónsules; hemos asistido con escándalo a la connivencia de los fiscales para negar justicia a un español… Gracias WikiLeaks.

Pero no podemos vivir en un mundo absolutamente transparente.

En el mundo real nuestras relaciones sociales se basan en respetar ámbitos de privacidad e intimidad. Hasta en las relaciones más cercanas e íntimas siempre existe un reducto inaccesible al otro. El Derecho ha protegido tradicionalmente frente a intromisiones ilegítimas la privacidad, la intimidad, nuestro derecho a una personalidad (el derecho a la imagen, el derecho al honor) y ha adaptado estos derechos con la protección frente a nuevas vulneraciones, con el desarrollo del derecho a la protección de los datos personales.

En el campo público, la lucha por la democracia es la lucha por una mayor transparencia de la actuación de los poderes. Desde su origen en la noche de los tiempos, los poderes han tendido a revestirse con imágenes simbólicas y a actuar en la oscuridad. En las sociedades modernas los medios de comunicación han ido arrojando luz sobre estas zonas de sombra y los poderes se han defendido asegurando que la información podía comprometer la seguridad pública. Pero cuando todo se clasifica como secreto es evidente que se está ampliando abusivamente ese ámbito de seguridad. Así lo falló el Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso de los Papeles del Pentágono (NEW YORK TIMES CO. v. UNITED STATES, 403 U.S. 713,1971).

Las leyes del derecho de acceso o de transparencia pretenden abrir toda la información generada por los poderes públicos a los ciudadanos, con las salvedades de la protección de la privacidad y la seguridad pública, en los términos definidos por las leyes.

Hasta aquí el debate en el mundo real y mediático. ¿Valen estas reglas para el ciberespacio? Parece que no.

Las aplicaciones de redes sociales ponen en cuestión la privacidad y los derechos de autor de sus participantes. El fundador de Facebook dice que a los jóvenes no les interesa la privacidad ni la propiedad intelectual (eso sí él patenta la palabra «face» para que no pueda ser utilizada como raíz de ninguna marca comercial). Y nuestra huella digital nos hace sombra durante toda nuestra vida.

WikiLeaks nos demuestra que información hasta ahora reservada o secreta puede fluir libremente en cantidades ingentes, en un fenómeno que supera los supuestos de las leyes de transparencia.

¿Debe (poder ya se ve que se puede) ser accesible cualquier conversación privada, cualquier reunión, cualquier acto deliberativo de una institución pública? En mi opinión tiene que ser accesible toda información de interés pública con sus antecedentes, pero es necesario reservar un espacio para que las deliberaciones puedan hacerse sin la presión mediática.

En la encuesta que encontraréis en este blog 10 lectores se han manifestado a favor de WikiLeaks y dos en contra por considerar que las relaciones internacionales se harán más peligrosas. Gana la transparencia.

Tampoco me entusiasman las multitudes inteligentes (smart mobs) porque hoy pueden defender a WikiLeaks y ayer movilizar por sms contra la mentira del gobierno de Aznar en el 11-S, pero mañana pueden lanzarnos contra los inmigrantes, los catalanes o los españoles.

A todo esto la respuesta tendría que darla el Derecho. Pero ¿cómo puede actuar el Derecho en un espacio sin espacio o en un espacio con centenares de jurisdicciones? Las iniciativas jurídicas, desgraciadamente, van en la línea de limitar el libre flujo de información por la vía de la censura o a merced de los intereses de las empresas que quieren poner fina a la neutralidad de la Red.

No hay respuestas. Mejor que el ciberespacio sea transparente, pero, yo, personalmente, procuraré defender mi reducto estrictamente personal.

Richard Holbrooke, hacedor de Dayton


Ha muerto Richard Holbrooke el hacedor de Dayton.

Cuando Obama le nombró embajador especial para Afganistán y Pakistán me pregunté si tendría el mismo éxito que en los Balcanes. Ignoro cual habrá sido su papel real, pero su tarea desde luego no ha saltado a los medios. Sospecho que se trataba de una misión mucho más complicada que la de Bosnia, con más actores, más complejos y, sobre todo, con intereses en juego mucho más vitales para Estados Unidos de los que se jugaban en los Balcanes. (Que Bosnia fuera uno, dos o tres países no afectaba en nada a los intereses de Estados Unidos -decía Holbrooke).

Holbrooke contó su primer viaje a Sarajevo en agosto de 1995 a través de la peligrosa ruta del monte Igman en su libro «Para acabar una guerra». Su irrupción como embajador de Clinton supuso una mayor implicación norteamericana en el conflicto. Rápidamente se convirtió en uno de los protagonistas mediáticos de la última parte de la guerra de Bosnia. Un tipo duro para hacer frente a las bravuconerías de los serbios y hacer compatibles los grandes principios con los intereses de Estados Unidos.

«…en el resultado de las negociaciones de Bosnia no había nada predeterminado. Cuando éstas comenzaron, en agosto de 1995, casi todos creían que habrían de fracasar, tal como lo habían hecho todos los esfuerzos previos. Y sabíamos que si nosotros también fracasábamos, la guerra continuaría»

Con estas palabras introduce Holbrooke su relato de aquella negociación. » Mi propia experiencia… me han llevado a la conclusión de la mayoría de los relatos de los principales hechos históricos, incluyendo las biografías, no transmiten la forma en que los vivieron las personas que participaron en ellos» -dice- así que su libro quiere ser antes que nada un testimonio personal, que se inserta en el relato asentado de que los norteamericanos tuvieron que venir a poner paz al patio privado de los europeos, incapaces de terminar con el conflicto.

Vemos a Holbrooke usando el palo y la zanahoria, retorciendo el brazo a los serbobosnios, pero relacionándose con Milosevic de poder a poder, como la verdadera clave del conflicto. Milosevic sostuvo en La Haya que Holbrooke le había dado seguridades de inmunidad. Como en los 90 no existía WikiLeaks habrá que esperar a que los cables de aquella época se desclasifiquen para saber que concesiones o promesas se le hicieron a Milosevic.

Holbrooke reconoce defectos a los acuerdos de Dayton, como mantener dos ejércitos, permitir a los serbios mantener la denominación de República Srpska o la debilidad de la fuerza de policía internacional.

Dayton puso fin a la guerra, mantuvo una unidad formal que impidió nuevos desplazamientos de población y permitió formalmente el retorno de los refugiados. Tres lustros después Bosnia-Herzegovina sigue dividida en tres comunidades con un grado escaso de integración; una confederación de dos estados, uno de ellos una federación, lo que conlleva hasta 5 niveles de gobierno, con sus consiguientes burocracias y sistemas clientelares. Propuestas de unificación como la Haris Siladjic parecen irrealizables.

Pero con todos sus defectos, Dayton terminó la carnicería. Y Richard Holbrooke fue el gran facilitador del acuerdo.

(La verdad es que ignoraba el historial completo del personaje como exponente de la política norteamericana de apoyo a dictadores militares y criminales de guerra y su responsabilidad en tapar el genocidio de Timor Oriental. Aquí dejo este artículo de Stepeh Zunes en The Huffiton Post Richard Holbrooke Represented the Worst Side of the Foreign Policy Establishment)

El cierre de CNN+, la limitación al pluralismo informativo y las privatizaciones que vienen


Prisa anunciaba el viernes 10 de diciembre el cierre de CNN+ el próximo 31 de diciembre. En los acuerdos de integración entre Prisa y Mediaset, que formalizaron la absorción por parte de Telecinco de Cuatro, Prisa transfería su licencia para operar en la TDT, pero se reservaba el derecho a alquilar uno de estos canales para mantener CNN+, posibilidad a la que ahora ha renunciado. Ganan las empresas y pierde la diversidad informativa.

La limitación al pluralismo, consecuencia de la política del gobierno Zapatero

Desparece con CNN+ uno de los dos canales de información permanente a los que los españoles pueden acceder gratuitamente. La eliminación de una voz siempre reduce el pluralismo, pero si repasamos el espectro informativo de la TDT, concluiremos que ahora el dominio de la derecha y la ultraderecha será todavía más apabullante. ¿Qué hará Mediaset con este canal? ¿Más Gran Hermano o Belén Esteban? Desde luego no un canal informativo especializado.

A esta situación se ha llegado por los intereses mercantiles de los grupos multimedia, de los cuales el gobierno Zapatero no ha sido más que un facilitador. Bajo pretexto de aumentar el pluralismo se ampliaron las licencias de la televisión analógica para dar satisfacción a los amiguetes y sin despeinarse se limitó después ese pluralismo con la justificación de garantizar la viabilidad empresarial.

Esa política se consagró finalmente en la Ley General General de la Comunicación Audiovisual (pdf). En su art. 22 considera los servicios audiovisuales como de interés general y no ya como un servicio público. El art. 36 permite la concentración, prácticamente con la única limitación de que el operador resultante de la absorción o la fusión no controle canales con más de un 27%, cifra mágica pensada para posibilitar operaciones como las de Telecinco-Cuatro o Antena 3-La Sexta (finalmente no concretada). Por su parte el art. 29 permite la trasmisión y arrendamiento de las licencias. Este es el cuadro normativo de esta limitación del pluralismo.

El repliegue informativo de Prisa

Una deuda de 5.000 millones de dólares, fruto de una expansión financiada mediante apalancamiento, puso a Prisa al borde del abismo. Su salvación ha venido de la venta de la televisión en abierto a Mediaset y de la inversión de 650 millones por parte del fondo Liberty.

Prisa se ha retirado de la televisión informativa en abierto y anuncia la preparación de un «canal con vocación global» en las plataformas de pago, que algunos ya adelantan que podría denominarse El País TV. Si es así, Prisa reafirmará su opción elitista, renunciando a modelar la opinión pública con el instrumento más poderoso, la televisión en abierto. Esa vocación global y su difusión en plataformas de pago parecen apuntar a un producto para las élites de los mercados latinoamericanos.

Los canales de 24 horas en el ecosistema informativo español

CNN nació en los 80 al calor de la explosión de los satélites, «para contar lo que está pasando, no lo que ha pasado». Millones de personas en todo el mundo se creyeron protagonistas de la historia cuando no eran más que espectadores pasivos de una retransmisión en directo, muchas veces escenificada. La otra gran baza de CNN era, cuando todavía no existía la Internet informativa, la actualización permanente de información a través de boletines periódicos.

Europa sintió que CNN le ganaba la batalla de la globalización y después de un parto de caballo parió un pequeño ratón, Euronews, una cadena informativa de muy limitados recursos, centrado en la actualización informativa vía la información de agencias (texto e imágenes).

En el verano de 1997 se monta apresuradamente el Canal 24 Horas de TVE conforme al pobre modelo de Euronews. Se trataba de dotar con un canal informativo a Vía Digital, en plena guerra con la plataforma de Prisa. Luego en 1999 llegará CNN+.

Canal 24 Horas y CNN+ han mantenido una vida casi clandestina en las plataformas de pago hasta su aparición en abierto en la TDT. Desde entonces no hicieron sino crecer. A día de hoy no tienen más que un poco más del 1% de la audiencia, con una ligera ventaja del canal de TVE sobre el de Prisa. Pero si su media de audiencia no llega a los 100.000 espectadores diarios, el número de personas que la ven el algún momento del día multiplica por 50 o 60 esa audiencia media. Unos 12 millones de espectadores ven en algún momento del día («hacen contacto») una de estas televisiones informativas. Aproximadamente, la mitad de la audiencia media (unos 24 millones diarios) de todos los informativos de las cadenas generalistas.

La conclusión es que, mientras que los españoles siguen informándose preferentemente por medios de los informativos de las seis cadenas generalistas, acuden en un número muy importante a las cadenas de 24 horas para ponerse al día.

Ambas cadenas han desarrollado en el último año una estrategia de programación para fidelizar a ese espectador esporádico que, en principio, sólo busca la última hora. La estructura de microespacios, boletines y programas provenientes de las cadenas matrices ha sido sustituida en la tarde y la noche por magazines informativos, centrados sobre todo en la opinión (entrevistas y tertulias).

Ahora el reto de ofrece un canal temático informativo queda sólo en manos de TVE. Mientras La Dos se desangra con una programación errática en manos de las productoras, el Canal 24 Horas puede consolidarse como la plataforma de la información de calidad.

La privatización que viene con el Partido Popular

Los pasados días el PP ha presentado en el Congreso dos proposiciones de ley. En una de ellas se pretende dar mano libre a las Comunidades Autónomas para privatizar los canales públicos de su competencia. No supone ninguna sorpresa, porque lo que era el deseo de dirigentes autonómicos como Esperanza Aguirre, es hace tiempo política pública del partido. Sin duda su concreción legislativa, tanto en esta legislatura, como en una de probable de gobierno del PP, daría lugar a una amplia polémica y posiblemente a la oposición de algunos gobiernos autonómicos.

Más subrepticia es la segunda proposición de ley,  que bajo el engañoso título de «impulsar la alta definición en el marco del servicio público de la televisión estatal» lo que oculta es la limitación de TVE a un solo múltiple, esto es a cuatro canales, de los cuales uno sería de alta definición, lo que seguramente supondría la desaparición de La Dos.

Mientras sus actuales gestores la matan poco a poco, el PP prepara el entierro de La Dos, aquella cadena que, en tiempos, se declaraba «para la inmensa minoría».


Encuestas


Añado hoy una nueva encuesta sobre la publicación por WikiLeaks de comunicaciones diplomáticas secretas y retiró una ya veterana sobre la supresión de la publicidad en TVE.

Con 83 votos, casi un 58% consideraron que esta medida del gobierno Zapatero era una oportunidad para poner a la televisión pública al servicio de la ciudadanía. En cambio, algo más de un 38% opinaron que a la larga la televisión pública perdería recursos y audiencia.

No es el momento de hacer balance de la televisión pública sin publicidad, pero por el momento parece que la mayoría de los que respondieron llevaban razón. TVE sin publicidad es más «pública» y mantiene el liderazgo de audiencia. Pero apuntan nubarrones muy negros sobre su financiación, así que la desconfianza de los que dijeron «no» también estaba justificada.

Os invito ahora a opinar sobre la revelación diplomática de Wikileaks (en la columna de la derecha).

WikiLeaks, el cablegate y la diplomacia «pública»


¿Volverá a ser el mundo igual?

Cuesta trabajo parar de leer los cables del Departamento de Estado. Para los interesados en la política internacional es un verdadero festín. En las pocas horas pasadas desde la publicación de estos 250.000 documentos, analistas, medios y blogueros se han lanzado sobre esta masa de información para extraer los despachos de su interés e interpretarlos conforme a su visión.

El 22 de noviembre WikiLeaks en su Twitter hacia una declaración casi apocalíptica:

«Los próximos meses veremos un nuevo mundo, en el que la historia global será redefinida. Mantengámonos firmes»

Estas revelaciones ya están provocando ondas en el mundo de las relaciones internacionales, algunas con la capacidad de convertirse en maremotos que se lleven por delante algunas  posiciones establecidas. Pero estos daños serán fácilmente restañados por los distintos poderes en cada lugar. No caerán las grandes torres y las murallas de Jericó seguirán firmes porque los sistemas de poder son capaces de deglutir y asimilar casos de corrupción, abusos y hasta traiciones.

El gran cambio sería que a partir de ahora las relaciones entre poderes se encuentren bajo escrutinio público, sin zonas de sombras.

Esto es lo que sostiene Simon Jenkins en The Guardian. Ya no existe un documento electrónico seguro y la diplomacia tendrá que adaptarse a una nuevas reglas de transparencia. Lo que emerge de los cables es «la corrupción y la mentira de los poderosos y el desajuste entre lo que proclaman y hacen» y más en concreto, la dominante derechista de la diplomacia norteamericana. Jenkins defiende que el escrutinio de las zonas oscuras pueden prevenir desastres como el ataque a Irak, basado en el argumento de las armas de destrucción masiva.

¿Todo debe ser conocido?

Los diarios que han tenido previo acceso a estos documentos aseguran que han eliminado cualquier referencia que pudiera poner en peligro la vida de las fuentes (El País, Le Monde), incluso The Guadian y The New York Times reconocen haber eliminado despachos que pudieran poner en peligro la seguridad nacional y haber mantenido conversaciones con el Departamento de Estado y haber admitido algunas de sus sugerencias.

Hasta ahora el término de «diplomacia pública» se empleaba para indicar las acciones comunicativas de los estados destinadas a desarrollar sus objetivos estratégicos en el mundo de las relaciones internacionales. La diplomacia pública es una de las manifestaciones más importantes del «poder blando» (como ha desarrollado el profesor Nye). Y es «pública» como contraposición a la diplomacia clásica, secreta.

Mostrar desnudos a los poderes es un sano ejercicio democrático. Pero no toda reunión, negociación o cambio de impresiones puede desarrollarse bajo los focos. Por ejemplo, tomemos un órgano deliberativo como el Consejo Europeo. Si sus reuniones fueran televisadas, cada mandatario hablaría para su opinión pública y no para buscar los puntos de encuentro y desencuentro e identificar las concesiones mutuas para llegar a un acuerdo.

Hacen falta muchas conversaciones discretas para forjar consensos en la política nacional e internacional. Lo que los ciudadanos tienen derecho a conocer no es tanto el proceso por el que se ha llegado a estos compromisos como el alcance de sus términos, las mutuas concesiones y su respeto o no de la legalidad y los derechos humanos.

Me temo que una diplomacia transparente puede hacer más peligroso todavía nuestro mundo.

En cualquier caso, gracias WikiLeaks.

Cartier-Bresson: la poesía del instante


Nuevamente Francisco Rodríguez Pastoriza me da la oportunidad de publicar una de sus críticas culturales para el Faro de Vigo (suplemento Estela 17-10-10, p. 12). En este caso el punto de partida es el libro Henri Cartier-Bresson: el siglo moderno. Me quedo con esa mirada que pretende hacer coincidir el ojo, la cabeza y el corazón.

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HENRI CARTIER-BRESSON:

EL INSTANTE ETERNO

Se publica la colección más completa de la obra del fotógrafo francés

Francisco R. Pastoriza (*)

Lo que más me sorprendió de Henri Cartier Bresson la última vez que lo vi en Madrid fue su enfado monumental cuando percibió que una cámara de televisión estaba grabando sus movimientos. Se dirigió violentamente al operador y le insultó, diccionario en mano, por haberle grabado sin su consentimiento. Reacción más sorprendente cuanto que Cartier-Bresson dedicó toda su vida a hacer lo mismo a todo el mundo con su cámara de fotos. Cuando leí la biografía de Pierre Assouline Cartier-Bresson. El ojo del siglo (Galaxia Gutenberg) comprendí en parte aquella actitud. Dice Assouline que en sus últimos años Cartier-Bresson, cada vez más obsesionado por su anonimato, evitaba que su imagen fuera captada por cualquier cámara de fotos o de televisión (a este medio lo llamaba “el instrumento”). Sólo aceptaba ser entrevistado de espaldas, porque para un fotógrafo, decía, ser reconocido es una catástrofe. Afirmaba, además, que la fama es la forma más odiosa del poder.

El caso es que Henri Cartier-Bresson dejó para la posteridad algunas de las fotografías más importantes del siglo XX. Para hacerlas recorrió todos los continentes, fue testigo de acontecimientos trascendentales de la historia y creó un periodismo que alguien calificó como líricamente informativo, un estilo que acercó más que ningún otro el fotoperiodismo al arte. Algunas de sus instantáneas se convirtieron en iconos que definen e identifican ya el siglo XX y muchas de ellas fueron contempladas por millones de personas que, aún sin conocer al autor, las convirtieron en parte de su patrimonio sentimental, a veces con un significado más trascendente que el propio hecho retratado. Ahora, un libro de gran formato (Henri Cartier-Bresson. El siglo moderno. La Fábrica) recoge sus mejores obras, reproducidas con una calidad pocas veces alcanzada en ediciones anteriores. Dice Peter Galassi (jefe del departamento de fotografía del MoMA de Nueva York) en la introducción a este volumen, que la de Cartier-Bresson es la visión más completa, variada y convincente del siglo XX aportada por un fotógrafo.

EL AZAR Y LA NECESIDAD

Henri Cartier Bresson creía que había que apuntar la cámara (él prefería la Leica a cualquier otra) a la vez con el ojo, la cabeza y el corazón, porque una foto no es sólo una vista sino una mirada. Su obsesión era la de atrapar el instante preciso para eternizarlo. Lo que hace triunfar una fotografía, decía, es que el momento decisivo del objeto coincida con el momento decisivo del fotógrafo. Toda su obra no consiste sino en captar la poesía de ese instante. Para él, la fuerza de una instantánea es su espontaneidad, con sus defectos incluidos.

Y luego el azar. Creía en el azar porque para él la vida era una incesante improvisación. Por eso algunas de sus mejores obras son aquellas que reflejan acontecimientos efímeros y ordinarios, que captan lo inesperado en una situación esperada. Y casi todas contienen un elemento azaroso (el salto de un peatón para evitar un charco en “Detrás de la estación de Saint-Lazare” es idéntico al de la bailarina de un poster pegado en la pared del fondo). Para Cartier-Bresson las coincidencias son lo que para un creyente es la gracia. Pensaba, como Arthur Koestler (Las raíces del azar), que fenómenos como la telepatía y las premoniciones resultan menos absurdos analizados a la luz de la física moderna. Por eso su obra es también una galería de azares.

Le interesaba la gente hasta tal punto, que se preocupaba más de fotografiar sus reacciones ante un acontecimiento que el acontecimiento mismo. Su estrategia consistía en ignorar lo que los demás consideraban que era lo importante para dedicarse a estudiar a la masa humana. Cuando acude al funeral de Churchill, le interesa, antes que el ataúd con sus restos, el primer hombre que entra en la catedral, un vagabundo neozelandés que había pasado la noche durmiendo a la entrada. En la muerte de un actor japonés de kabuki fija su objetivo en las mujeres que le lloran antes que en la imagen del fallecido. Cuando retrata al cardenal Pacelli en Montmartre, poco antes de convertirse en Pio XII, el personaje está de espaldas, pero las caras de quienes se le acercan cuentan toda una historia. A veces no le preocupa tanto la expresión de una cara como la de otras partes del cuerpo. Una mano puede decir tantas cosas como un rostro (la mano de Pacelli en esta misma fotografía o las piernas de su segunda esposa, la también fotógrafa Martine Franck, mientras lee). Y más allá de los fastos le interesa la realidad de la gente común y el desencanto de los desheredados: el imperio de la miseria. Pobres, vagabundos, gente asediada por la necesidad, prostitutas, niños de los arrabales, marginados.

Nunca tomó una fotografía de naturaleza virgen (la titulada “Brie, Francia, junio de 1968” es, antes que un paisaje, la foto erótica de una vagina). Sus paisajes ilustran siempre espacios modelados por el hombre. Tienen personas o edificios, trenes, coches, restos, porque le interesaba la sociedad, la cultura, la civilización y sus derroches. Es decir, la Historia.

Junto a la exigencia de prohibir recortar o encuadrar ni un milímetro de sus negativos originales, Cartier-Bresson obligaba a los responsables de las publicaciones en que se publicaban a respetar los textos que habían de acompañarlas, los pies de foto que muchas veces él mismo redactaba minuciosamente. Lo hacía para evitar que otros falseasen o manipulasen su trabajo. Decía: dejemos que las fotos hablen por sí mismas y no permitamos que personas sentadas en sus despachos añadan nada a lo que no han visto.

EL FOTOPERIODISMO

Formado en el arte de la pintura, Cartier-Bresson se vio atrapado en la fotografía y el fotoperiodismo sin apenas darse cuenta. El contacto con las vanguardias y el surrealismo durante los años de entre guerras, le fue empujando hacia la fotografía como un medio con el que también podía expresar sus inquietudes artísticas. Tuvo suerte: Su amistad con Marcel Duchamp y el fotógrafo Alfred Stieglitz le facilitó una primera, demasiado prematura, exposición en Nueva York. La crítica la juzgó con bastante dureza, pero no cabe duda que le abrió las puertas de América, donde la revista Harper’s Bazaar le encargó las fotografías de un texto escrito nada menos que por Truman Capote y lo convirtió en uno de sus fotógrafos estrella. Los convulsos años 30 le empujaron al fotoperiodismo. Su primer trabajo fue un reportaje para la revista Vu sobre los primeros años de la recién estrenada república española. Después, el diario Ce soir y la revista Regards, órganos de los comunistas franceses, publicaron sus fotografías de actualidad. Durante la guerra fue internado en un campo de trabajo nazi en Ludwigsburg, del que consiguió evadirse al tercer intento. Tras rescatar su cámara, que había enterrado para evitar que la confiscasen, retrató la capitulación de París y, en la posguerra, una Alemania en ruinas. Fue miembro fundador de la agencia Magnum, con Robert Capa y David Seymour, ‘Chim’, compañeros suyos en Ce soir. Su matrimonio con Ratna Mohini, una culta bailarina javanesa, le facilitó sus desplazamientos por Asia, donde hizo algunas de sus fotografías más importantes, publicadas en revistas internacionales como Life, France Illustrated, Queen o Picture Post. En la India vivió los momentos dramáticos de la descolonización y el asesinato de Gandhi (acababa de fotografiarlo en su residencia una hora antes del atentado). En China fue testigo del cambio de un régimen feudal por el comunismo de Mao (pudo coger el último avión para Shangai cuando las tropas comunistas ya rodeaban el aeropuerto de Pekín). De esta época es “Venta de oro en los últimos días del Kuomintang”, una de sus fotografías míticas. Volvió a China en 1958 durante el proceso maoísta del ‘Gran salto adelante’. Fue el primer fotógrafo occidental al que permitieron trabajar en la Unión Soviética, en 1954. En esta década y en los sesenta, Cartier-Bresson estaba en todas partes: en Berlín cuando se levantaba el muro, en Londres en la boda de la princesa Ana, en Madrid en una manifestación contra Franco, en Cuba con los revolucionarios castristas, en París en Mayo del 68… Sin embargo, cuando recapitula sobre su obra durante el siglo no destaca las guerras ni las revoluciones sino un fenómeno al que asistió como testigo privilegiado: el nacimiento de la sociedad de consumo.

REGRESO AL ARTE

La innovación más audaz de la fotografía de entreguerras fue la de descubrir que la realidad podía ser el material con el que construir un nuevo arte. Siendo un adolescente, Cartier-Bresson había orientado su futuro hacia la pintura cuando le sorprendió la fotografía, a la que no se quiso resistir. Pero el arte estuvo siempre en su pensamiento y en su voluntad. Por eso sus fotografías están concebidas como las escenas de un fresco con influencias del Renacimiento y el surrealismo. La única fotografía que Ernst Gombrich eligió para que figurase en su gran obra  Historia del arte es una de Cartier-Bresson, “Aquila degli Abruzzi”, de 1950.

En la cima de su carrera, Cartier-Bresson decidió abandonar la fotografía y volver a la pintura y el dibujo. En parte, dijo, porque el periodismo actual había sustituido el reportaje por la mera ilustración. Nunca abandonó del todo la fotografía (en el bolsillo de su cazadora siempre había una Leica), pero dejó de dedicarse profesionalmente a ella y sólo preparaba exposiciones para museos y galerías de arte. Sabía que como artista, Cartier-Bresson era uno más entre miles, aunque como fotógrafo era único. Aún así decidió dedicar su futuro a la pintura. Para  Cartier-Bresson, mientras la fotografía es una acción inmediata, el dibujo es una meditación. Por eso, para los últimos años de su vida decidió darse la oportunidad en la que nunca había dejado de pensar: dedicarse al dibujo y a la pintura; es decir, a la meditación. Murió en 2004 a los 96 años. Su nombre es hoy sinónimo de fotografía.frpastoriza@wanadoo.es

(*) Profesor de Información cultural

de la Universidad Complutense de Madrid

Ustedes son Formidables


Leo en La Vanguardia y en El País las necrológicas de Alberto Oliveras. Resuena en mi cabeza la Sinfonía del Nuevo Mundo… ¡Vds. son Formidables!.

Por lo visto, Oliveras no tenía experiencia en radio cuando se hizo cargo del programa, que en principio iba a presentar Soler Serrano. Pero se convirtió en un monstruo del medio. Nadie como él para transmitir con su voz un sentimiento de empatía hacia el otro. Su carisma popular y su capacidad de comunicación eran excepcionales.

«Formidables» fue uno de los primeros programas de la radio española basados en la participación de la audiencia mediante llamadas telefónicas. Era el formato ahora llamado telemaratón. Pero en los 60 escuchar la voz del pueblo no era nada común y aunque supongo que las llamadas estaban filtradas de vez en cuando junto al lamento se escapaba la denuncia.

El programa se movía entre la lágrima fácil, la  solidaridad, el paternalismo y la crítica implícita a la situación, sin hacer ascos a la colaboración  con las figuras del régimen. A finales de los sesenta a muchos nos parecía que el programa era una manipulación de los sentimientos que consolidaba situaciones de injusticia inaceptables. Así era, pero desde la perspectiva de hoy «Formidables» puede verse como un espacio de participación radiofónica que cubría el hueco de unas ONGs inexistentes y que, indirectamente, mostraba las vergüenzas de aquella España.


 

La mujer sigue estando subrepresentada en los medios


¿De quién hablan las noticias? ¿Quiénes son los sujetos noticiosos? ¿Hombres o mujeres? Pues mayoritariamente, hombres, en un 76% y sólo mujeres en un 24%, según el informe ¿Quién figura en las noticias?, del Global Media Monitoring Project (resumen, informe completo)


Desde hace quince años este proyecto produce un informe quinquenal en el que se verifica la presencia y cómo está representada la mujer en los medios. El último informe cubre 108 países, más de 1000 medios (prensa, radio, televisión y digitales), con un total de 17.795 noticias analizadas.

En los últimos cinco años se ha registrado una ligera mejoría, pues las mujeres han pasado de ser sujetos noticiosos de un 17% a un 24%. Pero la función con la que aparecen sigue mostrando una imagen deformada de la mujer.

La mujer sigue apareciendo esencialmente en el ámbito privado. Aparece mayoritariamente para expresar una opinión como ciudadana o una experiencia personal, pero muy poco como portavoz institucional o experto.

Por medios, está más presente en la televisión y menos en la radio y la prensa. El estudio incluye por primera vez a los medios digitales, en los que las mujeres están presentes menos que en la prensa tradicional y, lo que es peor, recaen en estereotipos de género en un 40% de las noticias analizadas.

En cuánto a quién hace las noticias, sólo se alcanza la paridad en televisión, con un 52% de presentadoras, pero los temas que cubren como reporteras son más sociales que políticos.

Mi opinión personal. Este sesgo se debe tanto a malas prácticas de los medios como a una falta de presencia real de la mujer en muchas actividades. ¿Es una solución imponer prácticas informativas de discriminación positiva? ¿Se falsea la imagen del mundo con ellas? Creo que no se puede sacar de donde no hay. Si no hay mujeres en los consejos de administración no se puede magnificar una presencia minoritaria. En cambio, el camino puede ser resaltar el valor de otras actividades que no signifiquen el ejercicio del poder político o económico.

(La Federación Internacional de Periodistas pide a sus organizaciones que abran un debate sobre este sesgo y apoya una campaña global contra la información sexista.)

La mujer sigue apareciendo esencialmente en el ámbito privado. Aparece mayoritariamente para expresar una opinión como ciudadana o una experiencia personal, pero muy poco como portavoz institucional o experto.

Los periodistas dejarán de controlar Le Monde


Le Monde necesita un accionista de referencia que aporte con urgencia 100 millones de euros

Hace una semana, el 3 de junio, el director del periódico, Eric Fottorino, anunciaba a sus lectores que el vespertino iba a dejar de ser independiente. Por supuesto, no lo decía tan crudamente, pero reconocía que en el proceso de recapitalización en marcha la sociedad de redactores dejaría de ser el accionista de referencia del periódico.

Durante los dos últimos años Fottorino ha desarrollado un proceso de saneamiento, que ha supuesto centrarse en el negocio del diario y despidos contestados con una huelga. La dirección era partidaria de la entrada de un socio externo (mostrando sus preferencias por la asociación de los grupos Lagardére y Prisa), con el apoyo de los sindicatos y la oposición de  la sociedad de redactores.

Le Monde ha pedido ofertas a los grupos interesados y quiere tomar una decisión el viernes.Lagardére no está interesado. El grupo italiano L?Espresso se ha retirado y Prisa quiere más tiempo, que el diario se convierta en matutino y que se realice una auditoría, así que no parece que la decisión termine por concretarse esta semana. Pero cuando el Consejo de Administración escoja al socio dominante, será la Sociedad de Redactores la que tendrá ante si una alternativa terrible: o abrir la puerta al nuevo socio y, por tanto perder la capacidad de controlar su propio diario, o decir no y precipitar la quiebra.

Para muchos de los periodistas de mi generación Le Monde ha sido un mito, por la calidad de su información y por el control informativo institucional ejercicio por la Sociedad de Redactores. La autogestión como control de la independencia parece haber agotado sus posibilidades en el mundo de los grupos multimedia.

¿Seguirá siendo Le Monde un diario independiente de referencia dentro de un grupo multimedia?