Cartier-Bresson: la poesía del instante


Nuevamente Francisco Rodríguez Pastoriza me da la oportunidad de publicar una de sus críticas culturales para el Faro de Vigo (suplemento Estela 17-10-10, p. 12). En este caso el punto de partida es el libro Henri Cartier-Bresson: el siglo moderno. Me quedo con esa mirada que pretende hacer coincidir el ojo, la cabeza y el corazón.

———————————————–

HENRI CARTIER-BRESSON:

EL INSTANTE ETERNO

Se publica la colección más completa de la obra del fotógrafo francés

Francisco R. Pastoriza (*)

Lo que más me sorprendió de Henri Cartier Bresson la última vez que lo vi en Madrid fue su enfado monumental cuando percibió que una cámara de televisión estaba grabando sus movimientos. Se dirigió violentamente al operador y le insultó, diccionario en mano, por haberle grabado sin su consentimiento. Reacción más sorprendente cuanto que Cartier-Bresson dedicó toda su vida a hacer lo mismo a todo el mundo con su cámara de fotos. Cuando leí la biografía de Pierre Assouline Cartier-Bresson. El ojo del siglo (Galaxia Gutenberg) comprendí en parte aquella actitud. Dice Assouline que en sus últimos años Cartier-Bresson, cada vez más obsesionado por su anonimato, evitaba que su imagen fuera captada por cualquier cámara de fotos o de televisión (a este medio lo llamaba “el instrumento”). Sólo aceptaba ser entrevistado de espaldas, porque para un fotógrafo, decía, ser reconocido es una catástrofe. Afirmaba, además, que la fama es la forma más odiosa del poder.

El caso es que Henri Cartier-Bresson dejó para la posteridad algunas de las fotografías más importantes del siglo XX. Para hacerlas recorrió todos los continentes, fue testigo de acontecimientos trascendentales de la historia y creó un periodismo que alguien calificó como líricamente informativo, un estilo que acercó más que ningún otro el fotoperiodismo al arte. Algunas de sus instantáneas se convirtieron en iconos que definen e identifican ya el siglo XX y muchas de ellas fueron contempladas por millones de personas que, aún sin conocer al autor, las convirtieron en parte de su patrimonio sentimental, a veces con un significado más trascendente que el propio hecho retratado. Ahora, un libro de gran formato (Henri Cartier-Bresson. El siglo moderno. La Fábrica) recoge sus mejores obras, reproducidas con una calidad pocas veces alcanzada en ediciones anteriores. Dice Peter Galassi (jefe del departamento de fotografía del MoMA de Nueva York) en la introducción a este volumen, que la de Cartier-Bresson es la visión más completa, variada y convincente del siglo XX aportada por un fotógrafo.

EL AZAR Y LA NECESIDAD

Henri Cartier Bresson creía que había que apuntar la cámara (él prefería la Leica a cualquier otra) a la vez con el ojo, la cabeza y el corazón, porque una foto no es sólo una vista sino una mirada. Su obsesión era la de atrapar el instante preciso para eternizarlo. Lo que hace triunfar una fotografía, decía, es que el momento decisivo del objeto coincida con el momento decisivo del fotógrafo. Toda su obra no consiste sino en captar la poesía de ese instante. Para él, la fuerza de una instantánea es su espontaneidad, con sus defectos incluidos.

Y luego el azar. Creía en el azar porque para él la vida era una incesante improvisación. Por eso algunas de sus mejores obras son aquellas que reflejan acontecimientos efímeros y ordinarios, que captan lo inesperado en una situación esperada. Y casi todas contienen un elemento azaroso (el salto de un peatón para evitar un charco en “Detrás de la estación de Saint-Lazare” es idéntico al de la bailarina de un poster pegado en la pared del fondo). Para Cartier-Bresson las coincidencias son lo que para un creyente es la gracia. Pensaba, como Arthur Koestler (Las raíces del azar), que fenómenos como la telepatía y las premoniciones resultan menos absurdos analizados a la luz de la física moderna. Por eso su obra es también una galería de azares.

Le interesaba la gente hasta tal punto, que se preocupaba más de fotografiar sus reacciones ante un acontecimiento que el acontecimiento mismo. Su estrategia consistía en ignorar lo que los demás consideraban que era lo importante para dedicarse a estudiar a la masa humana. Cuando acude al funeral de Churchill, le interesa, antes que el ataúd con sus restos, el primer hombre que entra en la catedral, un vagabundo neozelandés que había pasado la noche durmiendo a la entrada. En la muerte de un actor japonés de kabuki fija su objetivo en las mujeres que le lloran antes que en la imagen del fallecido. Cuando retrata al cardenal Pacelli en Montmartre, poco antes de convertirse en Pio XII, el personaje está de espaldas, pero las caras de quienes se le acercan cuentan toda una historia. A veces no le preocupa tanto la expresión de una cara como la de otras partes del cuerpo. Una mano puede decir tantas cosas como un rostro (la mano de Pacelli en esta misma fotografía o las piernas de su segunda esposa, la también fotógrafa Martine Franck, mientras lee). Y más allá de los fastos le interesa la realidad de la gente común y el desencanto de los desheredados: el imperio de la miseria. Pobres, vagabundos, gente asediada por la necesidad, prostitutas, niños de los arrabales, marginados.

Nunca tomó una fotografía de naturaleza virgen (la titulada “Brie, Francia, junio de 1968” es, antes que un paisaje, la foto erótica de una vagina). Sus paisajes ilustran siempre espacios modelados por el hombre. Tienen personas o edificios, trenes, coches, restos, porque le interesaba la sociedad, la cultura, la civilización y sus derroches. Es decir, la Historia.

Junto a la exigencia de prohibir recortar o encuadrar ni un milímetro de sus negativos originales, Cartier-Bresson obligaba a los responsables de las publicaciones en que se publicaban a respetar los textos que habían de acompañarlas, los pies de foto que muchas veces él mismo redactaba minuciosamente. Lo hacía para evitar que otros falseasen o manipulasen su trabajo. Decía: dejemos que las fotos hablen por sí mismas y no permitamos que personas sentadas en sus despachos añadan nada a lo que no han visto.

EL FOTOPERIODISMO

Formado en el arte de la pintura, Cartier-Bresson se vio atrapado en la fotografía y el fotoperiodismo sin apenas darse cuenta. El contacto con las vanguardias y el surrealismo durante los años de entre guerras, le fue empujando hacia la fotografía como un medio con el que también podía expresar sus inquietudes artísticas. Tuvo suerte: Su amistad con Marcel Duchamp y el fotógrafo Alfred Stieglitz le facilitó una primera, demasiado prematura, exposición en Nueva York. La crítica la juzgó con bastante dureza, pero no cabe duda que le abrió las puertas de América, donde la revista Harper’s Bazaar le encargó las fotografías de un texto escrito nada menos que por Truman Capote y lo convirtió en uno de sus fotógrafos estrella. Los convulsos años 30 le empujaron al fotoperiodismo. Su primer trabajo fue un reportaje para la revista Vu sobre los primeros años de la recién estrenada república española. Después, el diario Ce soir y la revista Regards, órganos de los comunistas franceses, publicaron sus fotografías de actualidad. Durante la guerra fue internado en un campo de trabajo nazi en Ludwigsburg, del que consiguió evadirse al tercer intento. Tras rescatar su cámara, que había enterrado para evitar que la confiscasen, retrató la capitulación de París y, en la posguerra, una Alemania en ruinas. Fue miembro fundador de la agencia Magnum, con Robert Capa y David Seymour, ‘Chim’, compañeros suyos en Ce soir. Su matrimonio con Ratna Mohini, una culta bailarina javanesa, le facilitó sus desplazamientos por Asia, donde hizo algunas de sus fotografías más importantes, publicadas en revistas internacionales como Life, France Illustrated, Queen o Picture Post. En la India vivió los momentos dramáticos de la descolonización y el asesinato de Gandhi (acababa de fotografiarlo en su residencia una hora antes del atentado). En China fue testigo del cambio de un régimen feudal por el comunismo de Mao (pudo coger el último avión para Shangai cuando las tropas comunistas ya rodeaban el aeropuerto de Pekín). De esta época es “Venta de oro en los últimos días del Kuomintang”, una de sus fotografías míticas. Volvió a China en 1958 durante el proceso maoísta del ‘Gran salto adelante’. Fue el primer fotógrafo occidental al que permitieron trabajar en la Unión Soviética, en 1954. En esta década y en los sesenta, Cartier-Bresson estaba en todas partes: en Berlín cuando se levantaba el muro, en Londres en la boda de la princesa Ana, en Madrid en una manifestación contra Franco, en Cuba con los revolucionarios castristas, en París en Mayo del 68… Sin embargo, cuando recapitula sobre su obra durante el siglo no destaca las guerras ni las revoluciones sino un fenómeno al que asistió como testigo privilegiado: el nacimiento de la sociedad de consumo.

REGRESO AL ARTE

La innovación más audaz de la fotografía de entreguerras fue la de descubrir que la realidad podía ser el material con el que construir un nuevo arte. Siendo un adolescente, Cartier-Bresson había orientado su futuro hacia la pintura cuando le sorprendió la fotografía, a la que no se quiso resistir. Pero el arte estuvo siempre en su pensamiento y en su voluntad. Por eso sus fotografías están concebidas como las escenas de un fresco con influencias del Renacimiento y el surrealismo. La única fotografía que Ernst Gombrich eligió para que figurase en su gran obra  Historia del arte es una de Cartier-Bresson, “Aquila degli Abruzzi”, de 1950.

En la cima de su carrera, Cartier-Bresson decidió abandonar la fotografía y volver a la pintura y el dibujo. En parte, dijo, porque el periodismo actual había sustituido el reportaje por la mera ilustración. Nunca abandonó del todo la fotografía (en el bolsillo de su cazadora siempre había una Leica), pero dejó de dedicarse profesionalmente a ella y sólo preparaba exposiciones para museos y galerías de arte. Sabía que como artista, Cartier-Bresson era uno más entre miles, aunque como fotógrafo era único. Aún así decidió dedicar su futuro a la pintura. Para  Cartier-Bresson, mientras la fotografía es una acción inmediata, el dibujo es una meditación. Por eso, para los últimos años de su vida decidió darse la oportunidad en la que nunca había dejado de pensar: dedicarse al dibujo y a la pintura; es decir, a la meditación. Murió en 2004 a los 96 años. Su nombre es hoy sinónimo de fotografía.frpastoriza@wanadoo.es

(*) Profesor de Información cultural

de la Universidad Complutense de Madrid

Ustedes son Formidables


Leo en La Vanguardia y en El País las necrológicas de Alberto Oliveras. Resuena en mi cabeza la Sinfonía del Nuevo Mundo… ¡Vds. son Formidables!.

Por lo visto, Oliveras no tenía experiencia en radio cuando se hizo cargo del programa, que en principio iba a presentar Soler Serrano. Pero se convirtió en un monstruo del medio. Nadie como él para transmitir con su voz un sentimiento de empatía hacia el otro. Su carisma popular y su capacidad de comunicación eran excepcionales.

«Formidables» fue uno de los primeros programas de la radio española basados en la participación de la audiencia mediante llamadas telefónicas. Era el formato ahora llamado telemaratón. Pero en los 60 escuchar la voz del pueblo no era nada común y aunque supongo que las llamadas estaban filtradas de vez en cuando junto al lamento se escapaba la denuncia.

El programa se movía entre la lágrima fácil, la  solidaridad, el paternalismo y la crítica implícita a la situación, sin hacer ascos a la colaboración  con las figuras del régimen. A finales de los sesenta a muchos nos parecía que el programa era una manipulación de los sentimientos que consolidaba situaciones de injusticia inaceptables. Así era, pero desde la perspectiva de hoy «Formidables» puede verse como un espacio de participación radiofónica que cubría el hueco de unas ONGs inexistentes y que, indirectamente, mostraba las vergüenzas de aquella España.


 

La mujer sigue estando subrepresentada en los medios


¿De quién hablan las noticias? ¿Quiénes son los sujetos noticiosos? ¿Hombres o mujeres? Pues mayoritariamente, hombres, en un 76% y sólo mujeres en un 24%, según el informe ¿Quién figura en las noticias?, del Global Media Monitoring Project (resumen, informe completo)


Desde hace quince años este proyecto produce un informe quinquenal en el que se verifica la presencia y cómo está representada la mujer en los medios. El último informe cubre 108 países, más de 1000 medios (prensa, radio, televisión y digitales), con un total de 17.795 noticias analizadas.

En los últimos cinco años se ha registrado una ligera mejoría, pues las mujeres han pasado de ser sujetos noticiosos de un 17% a un 24%. Pero la función con la que aparecen sigue mostrando una imagen deformada de la mujer.

La mujer sigue apareciendo esencialmente en el ámbito privado. Aparece mayoritariamente para expresar una opinión como ciudadana o una experiencia personal, pero muy poco como portavoz institucional o experto.

Por medios, está más presente en la televisión y menos en la radio y la prensa. El estudio incluye por primera vez a los medios digitales, en los que las mujeres están presentes menos que en la prensa tradicional y, lo que es peor, recaen en estereotipos de género en un 40% de las noticias analizadas.

En cuánto a quién hace las noticias, sólo se alcanza la paridad en televisión, con un 52% de presentadoras, pero los temas que cubren como reporteras son más sociales que políticos.

Mi opinión personal. Este sesgo se debe tanto a malas prácticas de los medios como a una falta de presencia real de la mujer en muchas actividades. ¿Es una solución imponer prácticas informativas de discriminación positiva? ¿Se falsea la imagen del mundo con ellas? Creo que no se puede sacar de donde no hay. Si no hay mujeres en los consejos de administración no se puede magnificar una presencia minoritaria. En cambio, el camino puede ser resaltar el valor de otras actividades que no signifiquen el ejercicio del poder político o económico.

(La Federación Internacional de Periodistas pide a sus organizaciones que abran un debate sobre este sesgo y apoya una campaña global contra la información sexista.)

La mujer sigue apareciendo esencialmente en el ámbito privado. Aparece mayoritariamente para expresar una opinión como ciudadana o una experiencia personal, pero muy poco como portavoz institucional o experto.

Los periodistas dejarán de controlar Le Monde


Le Monde necesita un accionista de referencia que aporte con urgencia 100 millones de euros

Hace una semana, el 3 de junio, el director del periódico, Eric Fottorino, anunciaba a sus lectores que el vespertino iba a dejar de ser independiente. Por supuesto, no lo decía tan crudamente, pero reconocía que en el proceso de recapitalización en marcha la sociedad de redactores dejaría de ser el accionista de referencia del periódico.

Durante los dos últimos años Fottorino ha desarrollado un proceso de saneamiento, que ha supuesto centrarse en el negocio del diario y despidos contestados con una huelga. La dirección era partidaria de la entrada de un socio externo (mostrando sus preferencias por la asociación de los grupos Lagardére y Prisa), con el apoyo de los sindicatos y la oposición de  la sociedad de redactores.

Le Monde ha pedido ofertas a los grupos interesados y quiere tomar una decisión el viernes.Lagardére no está interesado. El grupo italiano L?Espresso se ha retirado y Prisa quiere más tiempo, que el diario se convierta en matutino y que se realice una auditoría, así que no parece que la decisión termine por concretarse esta semana. Pero cuando el Consejo de Administración escoja al socio dominante, será la Sociedad de Redactores la que tendrá ante si una alternativa terrible: o abrir la puerta al nuevo socio y, por tanto perder la capacidad de controlar su propio diario, o decir no y precipitar la quiebra.

Para muchos de los periodistas de mi generación Le Monde ha sido un mito, por la calidad de su información y por el control informativo institucional ejercicio por la Sociedad de Redactores. La autogestión como control de la independencia parece haber agotado sus posibilidades en el mundo de los grupos multimedia.

¿Seguirá siendo Le Monde un diario independiente de referencia dentro de un grupo multimedia?

Cacofonía en la Red: poca información original en Google News


Jonathan Stray, del NiemanJournalismLab ha hecho un interesante experimento para determinar en que medida es original la información recuperada por Google News sobre un gran acontecimiento. En este caso el estudio se refiere a la noticia de que el ciberataque desde China contra Google y otras grandes plataformas norteamericanas fue lanzado desde unas concretas escuelas chinas.

Los resultados confirman el ruido generado por el agregador:

Una vez descartadas las copias literales, quedan 121 versiones de la información. Sólo 13 de 121 (11%)incluían algún elemento original y sólo en 7 casos (6%) habían llevado a cabo un procedimiento propio de búsqueda y verificación.Y de las 13 informaciones que tenían elementos informativos originales, 8 provenían de periódicos, cuatro de agencias y una de un medio publicado primariamente en la red.

Los resultado son coherentes con los que he obtenido en una investigación sobre portales y agencias informativas, pendiente de publicar en un libro que editará el grupo de investigación cybermedia. En este trabajo obtengo que en Google News casi el 10% de las informaciones citan (casi a partes iguales) a los dos grandes agencia, AP y Reuters. Y en el informe que comento de 13 informaciones originales, 4 son de agencia y 8 de periódicos.

Stray termina preguntándose porque se pierde tanto tiempo en recocinar informaciones originales cuando sería tan fácil enlazar y dedicar ese tiempo y los recursos consiguientes a buscar y verificar nueva información.

TVE: reportaje publicitario de Mercadona


Acabo de ver la segunda edición del Telediario de TVE. Al final de un largo bloque de economía, o lo que es lo mismo, de crisis, un largo reportaje (¿1’40»?) dedicado a Mercadona. Que en plena crisis una empresa gane dinero y cree puestos de trabajo es una noticia. Y que lo haga bajando los precios y eliminando envases superfluos, también. Pero dedicar exclusivamente la información a esa empresa, con un par de declaraciones de su presidente, sin otros puntos de vista, convierte la información en un reportaje publicitario de la cadena de distribución. El tratamiento adecuado hubiera sido acudir a expertos externos, comparar con otros supermercados, comparar con otros países….

Parece mentira que a estas alturas el «mejor telediario del mundo» meta tales pufos.

Vídeo del TD2, a partir del 28:30

Los consumidores huyen de los vídeos publicitarios previos


¿Quién no se ha consumido en esos 15′ que dura el vídeo publicitario (pre-roll video) antes de que arranque el que verdaderamente nos interesa? ¿Quién no ha maldecido al creer que descargaba el vídeo de su interés y en realidad bajaba un vídeo publicitario previo?

Pocas formas de ciberpublicidad son tan molestas como este vídeo que nos obligan a ver, deteniendo nuestra dinámica de navegación, hasta el punto de que nuestro interés por el vídeo principal desaparece.

TubeMogul, una empresa que mide el consumo de los cibervídeos y ofrece servicios como centralizar la carga en su página de vídeos destinados a distintos agregadores, ha realizado una investigación de la que resulta que el 15,89% de los usuarios se saltan el vídeo publicitario y el vídeo principal tan pronto como empieza el publicitario, pero esta cifra es casi del 25% en el caso de los diarios y de de un 10% en las páginas de las televisiones. Supongo que los usuarios de los diarios o son más exigentes o tienen más prisa por ver un vídeo breve, mientras que los de las televisiones pueden que estén más predispuestos a ver la publicidad y no les importe esperar para ver un clip concreto de su serie favorita.

Los publicitarios pueden estar pagando por algo que no se ve, mientras que los editores pueden perder la cuarta parte de su audiencia.

Una vez más, la publicidad encuentra dificulatades para adaptarse a la Red, sobre todo en sus versiones más invasivas porque es más fácil saltársela que en el mundo analógico.

De todas maneras, que paciencia tenemos los consumidores.

2010


A estas alturas todo el mundo ha hecho su resumen del año que se acaba. (Recomiendo  el resumen internacional de Yolanda Álvarez en los telediarios de TVE). Pero parece imposible evitar ese ejercicio de mirar atrás para presagiar lo que viene.

2009 ha sido el año en el que los responsables de la crisis han olvidado sus buenas intenciones y vuelven por donde solían. Ya han levantado el paréntesis al capitalismo que cucamente pusieron para beneficiarse de las ayudas del Estado. Y los estados, sepultados por la deuda, no parecen dispuestos a responder a los problemas reales. Si como se pronostica vamos hacia una fase de estancamiento o mínimo crecimiento, agravada por la inflación generada por deudas gigantescas, el pacto social en el que se sustentan las sociedades europeas puede romperse. Lo peor es que, más allá de explosiones sociales puntuales, todo apunta hacia el fortalecimiento del populismo.

El año que termina ha mostrado la voluntad de los Grandes de arrumbar el sistema de Naciones Unidas. Tanto el G-20, como el G-2 de la Conferencia del Clima, son intentos de buscar formas de gobierno mundial sobre la base de los intereses de las grandes potencias. Y mientras una ONU cada vez peor dirigida y dotada tiene que hacer el trabajo de mantener en funcionamiento las instituciones del sistema internacional sin el que nuestro mundo colapsaría.

Del cúmulo de acontecimientos internacionales me quedó con Irán. No vivimos una «revolución verde», sino una crisis del régimen provocada por la progresiva toma de conciencia de la sociedad civil. El año que viene Jamenei y Ahmedinejad aumentarán la represión, pero pasado un cierto punto la situación puede ser incontrolable. Me recuerda a la España del año 73. Pero ni siquiera la muerte de Jamenei conllevaría el cambio de legitimidad que supuso en España la muerte de Franco.

Los periodistas hemos seguido este 2009 completamente desconcertados. La crisis de los medios nos ha dejado sin cobijo. Hay muchas formas de reinventar el periodismo, pero no todos los periodistas pueden experimentar con empresas sin ánimo de lucro o convertirse de la noche a la mañana en animadores de redes sociales. La mayoría quiere comer y pagar sus facturas.

En España aumenta la presión para que el Estado corra en ayuda de la prensa, pero me temo que las organizaciones de periodistas (para ser claros, la FAPE) apoya esa ayuda con pocas condiciones a cambio. En 2010 la gran  batalla será si la información en la Red sigue siendo gratuita o pagaremos por ella, como quiere Murdoch (por mi parte no pienso pagar nada a este señor).

En el mundo de la televisión 2010 nos trae el regalo de la desaparición de la publicidad en TVE y un panorama privado más concentrado y menos plural. Después de varios meses de mantener una encuesta abierta en este blog, 25 lectores creen que la supresión de la publicidad es una oportunidad para poner la televisión a los servicios de los ciudadanos, mientras que otros 22 piensan que la televisión pública a la larga perderá recursos y audiencias. Mis sentimientos están divididos como los de los lectores. Temo esa pérdida de recursos y audiencias y las perspectivas no pueden ser peores, con el sistema de financiación recurrido por las Telefónicas y cuestionado en Bruselas. Pero al mismo tiempo quiero dar un voto de confianza a la nueva programación, que juzgaré más adelante.

También 2010 nos traerá el apagón digital. Cadenas informativas como 24 Horas o CNN+ tienen una gran oportunidad sin son capaces de potenciar sus programaciones y superar el boletín eternamente repetido.

Me ha salido una entrada tan gris como el día que hoy ha amanecido en Madrid. Tampoco es cuestión de titular, como hizo una revista de la transición en una primera plana en negro, «feliz año peor».

Levantemos el ánimo.  2010 será en gran medida lo que queramos que sea y construyamos entre todos.

FELIZ AÑO.

Navidad ¿Noche de paz?


¿Noche de paz en Belén, en Jerusalén, en Gaza, en Ramala… en Palestina?

¿Noche de paz en Ciudad Bolívar, en el Alto Atrato, en el Urabá… en Colombia?

¿Noche de paz en los ranchitos de Caracas?

¿Noche de paz en Cuba?

¿Noche de paz en las favelas, en las villas miserias, en los pueblos jóvenes de América Latina?

¿Noche de paz en los Kivu, en la Rep. Democrática del Congo, en Ruanda, en Burundi?

¿Noche de paz en bidonville, en los slums de África?

¿Noche de paz en el Sahara Occidental?

¿Noche de paz en el Sahel?

¿Noche de paz en Somalia?

¿Noche de paz en Mitrovica… en Kosovo?

¿Noche de paz en Chechenia, en Inghusetia?

¿Noche de paz en Abjazia, Georgia, en Osetia del Sur?

¿Noche de paz en la Cañada Real de Madrid… en los guetos gitanos de Europa?

¿Noche de paz en el Bronx, en los guetos de América?

¿Noche de paz en el Tibet, en Xinjiang?

¿Noche de paz en Irak?

¿Noche de paz en Afganistán?

¿Noche de paz en Irán?

Paz para todos.

Publicado en General. Etiquetas: , . 1 Comment »

¡ INTERESANTE ! a través de Twitter


Hasta ahora he venido utilizando Twitter para rebotar las entradas de este blog. A partir de ahora utilizaré esta herramienta para difundir rápidamente informaciones, comentarios o convocatorias que me parezcan interesantes, siempre dentro de mi «otra mirada» sobre el periodismo y la información internacional. Y ello, por supuesto, sin abandonar el análisis en este blog.

La primera de estas nuevas entrada en Twitter es

Para CCOO RTVE, los telediarios de TVE han silenciado la protesta de Aminatou Haidar http://ccoortve.org/NuevaWeb/

Podéis seguirme en Twitter. Mi usuario es rafaeldiaz arias (http://twitter.com/rafaeldiazarias). También podéis encontrar los «tweeds» al final de la columna lateral derecha del blog.

Publicado en General. Etiquetas: . Leave a Comment »