La mujer sigue estando subrepresentada en los medios


¿De quién hablan las noticias? ¿Quiénes son los sujetos noticiosos? ¿Hombres o mujeres? Pues mayoritariamente, hombres, en un 76% y sólo mujeres en un 24%, según el informe ¿Quién figura en las noticias?, del Global Media Monitoring Project (resumen, informe completo)


Desde hace quince años este proyecto produce un informe quinquenal en el que se verifica la presencia y cómo está representada la mujer en los medios. El último informe cubre 108 países, más de 1000 medios (prensa, radio, televisión y digitales), con un total de 17.795 noticias analizadas.

En los últimos cinco años se ha registrado una ligera mejoría, pues las mujeres han pasado de ser sujetos noticiosos de un 17% a un 24%. Pero la función con la que aparecen sigue mostrando una imagen deformada de la mujer.

La mujer sigue apareciendo esencialmente en el ámbito privado. Aparece mayoritariamente para expresar una opinión como ciudadana o una experiencia personal, pero muy poco como portavoz institucional o experto.

Por medios, está más presente en la televisión y menos en la radio y la prensa. El estudio incluye por primera vez a los medios digitales, en los que las mujeres están presentes menos que en la prensa tradicional y, lo que es peor, recaen en estereotipos de género en un 40% de las noticias analizadas.

En cuánto a quién hace las noticias, sólo se alcanza la paridad en televisión, con un 52% de presentadoras, pero los temas que cubren como reporteras son más sociales que políticos.

Mi opinión personal. Este sesgo se debe tanto a malas prácticas de los medios como a una falta de presencia real de la mujer en muchas actividades. ¿Es una solución imponer prácticas informativas de discriminación positiva? ¿Se falsea la imagen del mundo con ellas? Creo que no se puede sacar de donde no hay. Si no hay mujeres en los consejos de administración no se puede magnificar una presencia minoritaria. En cambio, el camino puede ser resaltar el valor de otras actividades que no signifiquen el ejercicio del poder político o económico.

(La Federación Internacional de Periodistas pide a sus organizaciones que abran un debate sobre este sesgo y apoya una campaña global contra la información sexista.)

La mujer sigue apareciendo esencialmente en el ámbito privado. Aparece mayoritariamente para expresar una opinión como ciudadana o una experiencia personal, pero muy poco como portavoz institucional o experto.

¡Televisión! ¡Manipulación!


¡Te-le-vi-sión! ¡Ma-ni-pu-la-ción!… Era uno de los gritos más escuchados en las manifestaciones de la guerra de Irak… Dos años después volvía a gritarse en las movilizaciones convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo… La acusación de manipulación es un arma arrojadiza en la pugna política. Muchas de esas denuncias son interesadas. Los mismos que hoy las hacen se convierten  luego en los gestores de la televisión pública, denunciados, a su vez, por manipuladores en un nuevo ciclo que parece no tener fin. La denuncia de la manipulación puede convertirse en una manipulación. Hay quien denuncia manipulación porque no se sigue manipulando… Pero manipulación, haberla, hayla… No se explica si no la indignación popular contra ciertas televisiones. Durante los dos últimos años de gobierno del PP los cámaras de TVE tenían que ocultar la identificación de la cadena para no ser agredidos, por ejemplo, en Galicia. Hoy pasa otro tanto con Telemadrid. Curiosamente, nadie se queja de la manipulación de las privadas y haberla, hayla

¿Puede probarse la manipulación? La respuesta es sí. Acabo de participar en un tribunal de tesis en Valencia. La investigación de Yolanda Verdú Cueco “Sesgo y encuadre en las noticias de televisión. Mecanismos de manipulación partidista a propósito del urbanismo y del agua en los informativos de Canal 9”, dirigida por el catedrático de Periodismo Josep Lluis Gómez Mompart ha merecido la calificación de excelente cum laude. Mediante el análisis de los telediarios del canal público valenciano se detecta un sesgo intencionado y un encuadre favorable al PP en dos temas claves para la sociedad valenciana, el urbanismo y el agua. El trabajo ha sido reseñado en la edición valenciana de El País.

La información periodística, en general, y la información televisiva en particular tienden a incurrir en un sesgo que podríamos llamar estructural, y que viene a privilegiar lo institucional y, en general, el status quo. Pero más alla de este sesgo estructural existe un sesgo intencional que persigue anular el pluramismo en las fuentes y en el contenido de la información. Este sesgo intencional (bias) se manifiesta, básicamente, eliminando, infravalorando y sobrevalorando la información conforme a los intereses de quien manipula. Por ejemplo, esa sobrevaloración opera mediante mecanismos enfatización verbal y visual. En cuanto al encuadre o enfoque (framing) funciona sobre todo tematizando y etiquetando los acontecimientos, también conforme a una concepción previa interesada. (Toda información tiene un encuadre, la cuestión es acertar con el enfoque que, honestamente, nos parezca más fiel a la realidad).

Utilizando estas herramientas la investigación encuentra una sistemática anulación de todas las voces críticas con la política del gobierno valenciano; la minusvaloración de toda noticia negativa y la sobrevaloración de los pseudoacontecimiento montados por el Consell, con una amalgama entre información y propaganda. Quizá lo más llamativo son los encuadres partidistas utilizados en el tema del agua. La crecida del Ebro sirvió para “demostrar” visualmente que el agua que el gobierno de Madrid negaba a Valencia anulando el travase se malgastaba al vertirse en el mar (¡Como si los ríos no fueran a la mar!). Los encuadres temáticos eran consonante con el argumentario propagandístico del Partido Popular. En el trabajo se ve una línea de continuidad entre los eslóganes partidistas y los titulares del telediario.

El problema es que la manipulación puede probarse científicamente, pero mediante trabajos tan laboriosos como esta tesis doctoral. Si utilizamos sólo herramientas cualitativas los resultados obtenidos no pueden compararse con otras programaciones informativas. Creo que habría que poner a punto herramientas cuantitativas para analizar sobre todo el sesgo. Por ejemplo, cuantificar la enfatización verbal o de la enfatización visual. Más difícil es cuantificar el encuadre, pero sí que es posible establecer categorías cuantificables, como las de encuadre temático y episódico. Los resultados cuantitativos darían más representatividad a los análisis cualitativos.

Entre nosotros, quizá el intento más logrado de cuantificar la manipulación es el realizado por Aideka, primero con el estudio del tratamiento informativo por parte de TVE de la huelga general del 20-J y después con la investigación relativa a TVE y la guerra de Irak. En este segundo trabajo se cruzan categorías de contenido (esto es, la tematización de la información) con categorías de contexto (fuentes, formatos de presentación). Tampoco de estas investigaciones resultan herramientas directamente aplicables a otros casos. La única cuantificación sistemática y periódica es el estudio trimestral que el Consejo Audiovisual de Cataluña realiza sobre pluralismo. Pese a su enorme mérito, se limita a medir los tiempos de aparición de las distintas fuentes -es decir, mide quien habla en la televisión.

Creo que es imprescindible un observatorio de la televisión informativa, que aplicara métodos cualitativos y cuantitativos a la información de las cadenas públicas y privadas. Fair (Fairness & Accuracy in Reporting) puerde ser un modelo. Sólo un grupo de investigación interuniversitario podría acometer esta tarea con independencia. Porque para controlar la manipulación también hay que ser independiente.

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