Adiós a Drnovsek


Janez DrnosekVeo en las necrológicas de los periódicos (ahora, obituarios, con término anglosajón) que el pasado viernes 22 murió Janez Drnovsek, ex primer ministro y ex presidente de Eslovenia. La muerte pone fin a una larga enfermedad contra el cáncer que comenzó en 1999.

Drnovsek ha tenido varias vidas, o mejor, ha expresado una personalidad íntegra y única por medio de distintas formas de servicio público y, en la última década, por un proceso de introspección espiritual.

Drnovsek era uno de los jóvenes reformistas de la Liga de los Comunistas Eslovenos. Economista de formación, saltó a la palestra cuando el partido único esloveno decidió elegir por votación popular su representante en la Presidencia Colegiada Yugoslava. Drnovsek era un desconocido, pero consiguió derrotar al candidato oficial. Fue necesario que el la Asamblea eslovena endosara la elección para que el resto de las repúblicas federadas admitieran que uno de los miembros de la jefatura colegiada del estado hubiera sido elegido por votación popular. Drnosek ha contado su experiencia de aquellos años en unas memorias publicadas en España por Grijalbo en España bajo el título «La trampa balcánica».

Es un testimonio excepcional de los dos años decisivos para la ruptura de Yugoslavia, 1989 y 1990. Antes de llegar a Belgrado, Drnovsek era partidario de una mayor autonomía de las repúblicas, para que cada una pudiera hacer las reformas económicas y políticas que deseara. Pero su choque con la burocracia y el ejército federal le llevan a posiciones más radicalmente nacionalistas. La ruptura de la Liga de los Comunistas Yugoslavos había cortado el más importante vínculo político de la Yugoslavia post Tito. Mientras los eslovenos se iban de la Liga, la Serbia de un Milosevic recién llegado al poder imponía sanciones económicas a la república alpina, la más eficiente y rica del país.

Todas las tensiones terminaron por romper en la Presidencia Colegiada. Drnovsek fue su presidente durante la Cumbre de los No Alineados en Belgrado, un evento capital para la burocracia federal y que el joven presidente consideraba un simple engorro fuera de tiempo. Las tensiones en la cúpula política y las interferencias militares recuerdan a los primeros años de la transición española. Drnovsek medió entre unos y otros, pero terminó abandonando la institución cuando resultó imposible dar el relevo al croata-abiertamente separatista- Stipe Mesic, pocas semanas antes de que Eslovenia y Croacia declararán unilateralmente la independencia, prontamente reconocidas por Alemania y el Vaticano.

En julio de 1991 el Ejército Federal atacó Eslovenia y terminó por retirarse después de un par de semanas de guerra, el balance menos sangriento de todo el proceso de desintegración yugoslava, aunque todavía queda pendiente de dilucidar la responsabilidad por el asesinato de un grupo de reclutas federales.

Drnovsek negoció la retirada de las fuerzas federales. En la década de los 90, Drnovsek fue 9 nueve años primer ministro en tres periodos. En esa década, dirigió desde posiciones de centroizquierda una ordenada transición a la economía de mercado y el ingreso en la OTAN y en la Unión Europea.

Tuve la oportunidad de entrevistarle en varias ocasiones en España y Eslovenia. Siempre amable, nunca se negaba a responder en el español que aprendió de joven en Salamanca, lo que no dejaba de ser para él un handicap.

En 2002 llegó a la presidencia, coincidiendo con un agravamiento de su enfermedad. Desahuciado por los médicos, exploró métodos de curación tradicional, se hizo vegetariano, pero, sobre todo, inició un proceso de introspección espiritual. Vivía solo, en el campo y desde allí hacía llamadas en favor de una vida más auténtica y dirigió -sin éxito- iniciativas para superar el genocidio en Darfur y para una solución consensuada en Kosovo. Su reivindicación de los pueblos indígenas le llevó a acompañar a Evo Morales en su toma de posesión…

Todas estas «excentricidades» sacaban de quicio al primer ministro Janez Jansa (el organizador del embrión del ejército esloveno en 1989, 1990), un viejo rival político, al que Drnovsek criticó constantemente desde la presidencia por la que consideraba deriva autoritaria al intentar acallar las voces críticas. En este clima, Drnovsek fue tratado como un lunático y ninguneado políticamente.

Descanse en paz Janez Drnovsek.

Enlaces: Obituario en The Times, biografía en Cidob.

Todo empezó en Kosovo


Esta tarde de domingo, Kosovo se dispone a declarar su independencia.

Kosovo fue la pieza que descuadró todo el rompecabezas yugoslavo, con importanteslíneas de ruptura todo él. Kosovo fue el catalizador de unas tensiones que no esperaban más que un motivo para expresarse violentamente.

Kosovo se convirtió en el corazón cultural y religioso de Serbia durante el reinado de Stefan Nemanja, a principios del siglo XIII. Del XIII y el XIV datan los maravillosos monasterios ortodoxos que jalonan el territorio. En 1389, en Kosovo Polje, el campo de los mirlos, el Zar Lazar comandó una coalición de príncipes cristianos que fueron derrotados por los otomanos. Los turcos extendieron su gobierno por los Balcanes del sur y la batalla quedó fijada en el imaginario serbio como elemento esencial de su identidad. Esa identificación con la derrota y los siglos de sufrimiento y, sobre todo, humillación que siguieron es esencial para entender la cultura y la sociedad serbia.

Vecino a Albania, los albaneses se extendieron por Kosovo durante el imperio otomano. Albaneses cristianos aliados de los ejércitos austriacos atacaron Kosovo en el siglo XVII. En general, la islamización tanto de albaneses como de parte de los serbios, favoreció su asentamiento en el territorio. La larga agonía del imperio otomano enfrentó a serbios ortodoxos y albaneses musulmanes. Todos los pueblos de la región practicaron lo que hoy llamamos limpieza étnica durante las guerras balcánicas, prólogo de la I Mundial. Durante la primera Yugoslavia, en el periodo de entreguerras, la población albanesa declinó. Durante la II Guerra Mundial, Kosovo pasó a formar parte del estado títere albanés, dependiente de Mussolini. Los serbios sufrieron una terrible limpieza étnica. La segunda Yugoslavia, después de la II Guerra Mundial, la Yugoslavia de Tito, reconoce los derechos culturales a los albaneses. En 1974, la Constitución reconoce una amplia autonomía a Kosovo, dentro de la República de Serbia, en el marco federal yugoslavo. La mayor natalidad convierte a los albaneses en clara mayoría.

Visité Pristina como turista en 1976. La capital de Kosovo tenía un aire polvoriento y artificial. Al final de su calle principal, el airoso minarete de la mezquita rivalizaba con un hito escultórico de la nueva universidad. El gran almacén, con sus escaleras mecánicas, estaba bien dotado y no le faltaban televisores en color. Las barberías turcas estaban presididas por el retrato de Tito, en sus últimos años de vida. No se adivinaba más tensión que la de las vociferantes comitivas de hinchas futbolísticos. El Gran Hotel, un edificio digno de la Rusia de Stalin, era el único alojamiento posible. Con los años se convertiría en el cuartel general de los paramilitares serbios.

En los primeros 80, coincidendo con la muerte de Tito, se suceden manifestaciones y huelgas de albaneses, reprimidas por la policía. En el marco de la tradicional rivalidad y agravios históricos entre serbios y albaneses, el crecimiento demográfico de los albaneses y los derechos específicos que a éstos da la autonomía hace sentirse acorralado a la minoría serbia.

Este malestar será explotado por Milosevic para presentarse como el defensor de los serbios, residan donde residan. A finales de los 80, poco después de tomar el poder en Belgrado, Milosevic realiza una visita a Kosovo. Le siguen los medios de Belgrado. Ante las cámaras, escucha las quejas de ancianos serbios y les promete que «nadie volverá a tocaros». Es su consagración. Uno de los periodistas que sigue la escena será años más tarde asesinado por la policía política de Milosevic. En 1989 se celebra en quinto centenario de la batalla de Kosovo Polje, convertido en la gran reafimación de Serbia. Milosevic amenaza: lucharemos militamente por Yugoslavia. La autonomía de Kosovo es abolido y los votos que tenía en la presidencia colegiada yugoslava son asumidos por Serbia. Todo ello será detonante para la ruptura de Yugoslavia, querida por los digentes eslovenos y croatas, y que los serbios decían querer combatir. En Kosovo, Ibrahim Rugova lanza una campaña de desobediencia cívica y los albaneses construyen una red de instituciones que se convierten en un precario estado paralelo.

Todos los políticos, croatas, serbios, eslovenos, bosnios… se lanzan a la carrera nacionalista. Los dirigentes serbios confían en su fuerza militar y en su demografía y convencen al pueblo de que es la hora de la Gran Serbia. Todos cometen crímenes, pero los cometidos en nombre de esa ahistórica Gran Serbia se convierten en verdadero genocidio en Bosnia.

Las victorias militares del principio de la guerra de Bosnia no pueden convertirse en victoria política. El nacionalismo serbio resulta contenido por los acuerdos de Dayton, pero ve reconocido su dominio sobre territrorios en los que ha realizado una terrible limpieza étnica. En el 96,97… parecía que Milosevic había tenido suficiente, pero en el 98 se embarca en una represión salvaje de una pequeña guerrilla kosovar. La represión radicaliza a la juventud, que se alista en la guerrilla. El moderado Rugova se ve desbordado. Los paramilitares serbios comienzan la limpieza étnica. Después de muchas vacilaciones, la OTAN, sin la legitimidad de una resolución de la ONU, lanza su campaña de bombardeos sobre Kosovo y Serbia. El acuerdo de Kumanovo pone fin a la presencia del ejército serbio en el territorio.

Desde 1999 Kosovo es un protectorado de la OTAN. La fuerza política dominante es la sucesora de la guerrilla. Los serbios han quedado reducidos a enclaves como Gracanica y el más importante, al norte del río Ibar, con la ciudad de Mitrovica. Los serbios, sobre todos aquellos aislados en pequeñas localidades han sufrido el acoso de sus vecinos albaneses. Kosovo ha vivido de la ayuda internacional y, sobre todo, de la inyección económica que supone el contingente militar desplegado.

Ahora, Kosovo, va a ser independiente mediante una declaración unilateral y merced al apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea (por mucho que algunos de sus miembros, como España, no vayan a reconocer al nuevo estado). Se aplicará el plan Atthisari escrupulosamente. Se evitará cualquier veleidad de Gran Albania, que pondría en pie de guerra a Montegro, Macedonia y Grecia. No creo que se produzca una integración de los serbios. Puede que, incluso, los territorios al norte del Ibar proclamen una indepencia no reconocida por nadie.

Los Balcanes de hoy no son los de los 90. El odio persiste, pero todo el combustible bélico se quemó en la gran hoguera. Pero si Kosovo fue el principio de todo, con esta solución unilateral ¿será el fin de todo?.

(Actualizo esta entrada con el enlace al trabajo La independencia de Kosovo a la luz del derecho a la autodeterminación, de los catedráticos de Derecho Internacional Público Romualdo Bermejo y Cesáreo Gutiérres, en el Boletín nº 100 del Instituto Elcano. Copio una de las frases que me parece clarificadora:

« El problema se encuadra en el debate sobre si se puede aplicar a los pueblos nacionales un derecho pensado para los pueblos coloniales. Mientras que éstos lo tienen reconocido -autodeterminación externa-, los primeros sólo tienen reconocido el derecho a una autonomía -autodeterminación interna- que les impida ser perseguidos o excluidos del gobierno. La falta de esa autonomía fue la que provocó los bombardeos de la OTAN sobre Serbia hasta que aceptó su concesión por la fuerza.»

El trabajo analiza las distintas fórmulas existentes en el Derecho Internacional para una solución definitiva)

La otra Serbia


En cada elección celebrada en Serbia desde la caída de Milosevic hace 8 años entre un 40% y 45% de los votos va las formaciones nacional-populistas, ancladas en el victimismo nacionalista. De ese bloque, la fuerza hegemónica es el Partido Radical, con su líder histórico, Vojislav Seselj (acusado en La Haya de crímenes de guerra), se lleva un 30%, correspondiendo el resto al Partido Socialista de Milosevic, en franco declive. En ese electorado nacionalista cabe encuadrar buena parte de los votos obtenidos por el Partido Democrático de Serbia, de Vojislav Kostunica. En la primera vuelta de las elecciones del domingo el candidato del Partido Radical, Tomislav Nikolic, rozó el 40%, quedándose a 4 puntos el actual presidente, Boris Tadic, del Partido Democrático, el líder que intenta llevar a su país a Europa sin herir demasiado el maltrecho orgullo de los serbios.

La mayor parte de los analistas serbios -como se hace eco en su crónica en El País Ramón Lobo– consideran que, en estas condiciones Kostunica conserva su poder como árbitro del futuro, orientando los votos (un 7’6%) del que fue su candidato, Velimir Ilic, hacia Tadic. Otra es la visión del eslavista Eric Gordy en Open Democracy. Para este profesor, Nikolic no tiene capacidad de atraer más votos y los votos de Ilic irán hacia Tadic, o se abstendrán, de modo que Kostunica tiene poca capacidad de influir en el resultado de la segunda vuelta. Lo más interesante del análisis del profesor Gordy es su observación de que la existencia del Partido Radical ha impedido que los dos grandes partidos serbios actuales se definan conforme a criterios homologables: como conservador, el Partido Democratico de Serbia de Kostunica; como liberal, el Partido Democrático de Tadic.

Pero lo que más interesante me parece de la votación del domingo es el aumento de la participación, un 61%, que parece romper una tendencia de apatía política. Y vuelvo al principio de este comentario. El votante anclado en los mitos de la Gran Serbia, incapaz de reconocer los crímenes cometidos en el nombre de la Patria, ha sido fiel al Partido Radical. Las víctimas de la limpieza étnica en otras repúblicas es yugoslavas, los refugiados de Bosnia y Kosovo, también han votado por los radicales. Y muchos de los perdedores económicos de una transición caótica y sin decisión. En cambio, el electorado urbano, deseoso de mirar al futuro y no al pasado, no ha encontrado incentivos para votar a partidos formalmente europeistas, inmersos en batallas bizantinas e incapaces de romper radicalmente con el pasado. Tampoco ha ayudado la posición dubitativa de Europa. Parte de ese electorado ha vuelto el domingo a las urnas.

Para que esa otra Serbia sin ataduras con el pasado se reafirme sería necesario que la independencia de Kosovo no se imponga a Serbia como un trágala. Que la Unión Europea ofrezca financiación y apoyo para el proceso de integración. Que no se abandone la exigencia de entrega del criminal Mladic, porque es de justicia y porque la tolerancia en este asunto no hace más dar alas a los nacionalistas. Y que el electorado exija a sus políticas que abandonen de una vez por todas el victimismo y las eternos relatos conspirativos, tan caros en los Balcanes.

El estado judio


Bush en el museo del Holocausto - ReutersLos medios de todo el mundo han titulado que Bush pide a Israel que se retire de los territorios palestinos. Los titulares no mienten, pero no dicen toda la verdad.

En su primera y última visita al corazón del conflicto -el núcleo de todos los conflictos del Próximo Oriente- el presidente de Estados Unidos ha mostrado una ingenua esperanza de que la paz es posible haciendo realidad un estado palestino. ¿Qué estado palestino?. Uno basado en una Gaza incontrolable, bajo control de Hamas y en los restos de Cisjordania. Cisjoradania se ha visto amputada por el muro y alberga tres grandes asentamientos israelíes en su seno con a 120.000 habitantes. Habría que hacer -dice Bush- reajustes territoriales, esto es, ceder desierto a los palestinos a cambio de estos territorios que seguirían ocupados. Sería un estado inviable, cortado por carreteras exclusivas para israelíes, controles de seguridad y hasta guarniciones militares junto al río Jordán. Un batustán, un estado palestino vasallo de Israel, en el que los palestinos no podrían respirar.

Bush ha dado por supuesta la teoría de dos estados: uno judío y otro árabe. Si Israel es un estado judío, los refugiados palestinos, expulsados del territorio de lo que hoy es el estado de Israel, no podrían regresar, pues su hogar nacional sería el estado árabe palestino. Ese estado palestino, un pequeño territorio fragmentado, tendría que acoger a aquellos que quisieran regresar, sin responsabilidad alguna para Israel. Y reconocer a Israel la condición de estado judío puede significar forzar la asimilación o expulsión de la minoría árabe, cada vez más numerosa y activa. En definitiva, un proyecto de limpieza étnica.

Muy pocos israelíes o palestinos, un número seguramente ínfimo, estarían por un estado único, multiétnico, multicultural, laico, democrático… El tiempo para esa solución parece haber pasado, pero, en su defecto, israelíes y palestinos se ven abocados a convertirse en comunidades confesionales, cada vez más radicalizadas y sin posibilidad de vivir amistosamente una al lado de otra.

Hillary Clinton: la fuerza del corazón


Reuters«Vengo aquí con todo mi corazón a daros las gracias». Estas han sido las primeras palabras de Hillary Clinton a los partidarios que la aclamaban en Manchester, New Hampshire, después de su victoria sobre Baruk Obama en las primarias de este estado.

Clinton ha logrado dar la vuelta a unas encuestas que se le mostraban adversas. ¿Que puede haber ocurrido en las horas inmediatas a las votaciones para este cambio?. Pues que la candidata de la experiencia, del autoncontrol, de la frialdad, se mostró en un acto electoral capaz de emocionarse, de llegar casi a las lágrimas.

Todos los análisis coinciden en que esta imagen puede haber sido decisiva para su victoria. Se cumple así el principio de que para ser creíble en televisión no basta la convicción, hace falta también emocionar, aunque sea, como en este caso, emoción, sobre la propia carrera de servicio público. ¿Fue una emoción espontánea o un gesto muy profesional (como insinuaba Carmelo Machín en su crónica para TVE). Seguramente fue espontánea, pero sus asesores han sabido explotar bien esa aparente debilidad. La propia Hillary ha reconocido que en esta semana ha escuchado a la gente y ha cambiado.

Así que, dos «comeback-kid», dos chicos (una chica y un chico, Clinton y McCain) que siempre se recuperan de sus fracasos, encabezan de nuevo la carrera interna de sus partidos hacia la Casa Blanca. Una carrera apasionante.

Benazir Butto


Benazir Butto ha muerto asesinada, víctima de -en principio- un atentado suicida. Se cumple así un trágico destino (su padre fue ahorcado y su hermano murió violentamente), paralelo al de la otra gran saga política del subcontinente indostánico, la de los Gandhi en la India.

Pakistán entra, así, en una fase de mayor incertidumbre, si cabe. El casi seguro pacto entre Musharraf y Butto después de las elecciones del 8 de enero ahora parece frustrarse. La autoría material será atribuida a los islamistas radicales próximos a Al Qaeda, pero no puedo dejar de pensar que en Pakistán nada se mueve sin la participación de los servicios secretos…

afpReutersReuters

Dejo el análisis a otros más expertos. Aquí sólo quiero comentar estas tres fotos, tres momentos en la vida de Butto, que me traen a la memoria imágenes profesionales.

La primera (obtenida en BBC News) corresponde a 1972, durante un viaje de su padre Zulfikar Ali Butto a la India, el primero después de la guerra que terminó con la independencia de Bangladesh. Benazir (acompañada en la instantánea por el ministro de exteriores de la India) parece una estudiante hippie, (se había educado en Harvard y Oxford) como tantas de las que pocos años antes habían asistido al los multitudinario concierto por Bangladesh, uno de los primeros acontecimientos globales. Ni rastro de velo islámico… En 1979 su padre fue ahorcado, declarado culpable de corrupción por el régimen de Zia ul-Haq, que le había derrocado dos años antes. Desde su exilio de Londres, Benazir -la cabeza descubierta- encanta con sus rasgos marcados y sus ojos profundos a las cámaras de las televisiones occidentales. Regresa a su país en 1986 y dos años después es elegida primera ministra -una mujer en un país musulmán. Dos años después, dimite acusada de incompetencia y corrupción.

La segunda (obtenida como la tercera de la colección fotográfica de Reuters) es ya de 1994. Benzir había vuelto por segunda vez del exilio para ser nuevamente primera ministra. Su imagen es ya distinta. Se cubre como requiere la tradición y su vestimenta y en su aspecto ya nada queda de aquella estudiante. Benazir es la sucesora de su padre, líder indiscutida de la oligarquía sindh. Su rostro todavía tiene, sin embargo, un toque juvenil.

La tercera instantánea corresponde a su penúltimo acto político, un mitin en Peshawar, el 26 de diciembre, víspera de su asesinato. Su rostro ya está completamente endurecido. Entre la segunda y tercera foto hay 13 años, un derrocamiento, un juicio a ella y a su marido por corrupción, un exilio de una década, un tercer regreso recibido con un atentado masivo… Benazir es una líder dura, calculadora, pasional cuando es necesario, amada y odiada…

Benazir regresó del exilio por tercera vez, pero no será por tercera vez primera ministra.

Primeras imágenes del atentado

¿Europa sin barreras?


Nueve países europeos (los tres bálticos, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Eslovenia y Malta) se han sumado hoy, 21 de diciembre de 2007, al espacio Schengen, cuyo efecto más evidente es la abolición de los controles fronterizos entre los estados miembros de este ámbito de cooperación reforzada dentro de la Unión Europea. O, en otras palabras, facilitar la libertad de circulación de las personas, una de las libertades sobre las que se asienta la Unión. Las fronteras interiores se disuelven, pero se refuerzan las exteriores con Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Serbia…

El canciller austriaco y el primer ministro eslovaco cortan la barrera fronteriza. REUTERS

Esta foto en la que el primer eslovaco, Robert Fico, y el canciller austriaco, Alfred Gusenbauer, rompen simbólicamente la barrera fronteriza ha traído a mi memoria, en un proceso proustiano, otra catarata de imágenes. En el verano y otoño de 2001 recorrí 5 de estos países (Eslovenia, Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia) elaborando un reportaje para el programa de TVE «En Portada»: «La Europa que viene» (puede visionarse el vídeo del reportaje) . El equipo viajó desde el Adriático (Eslovenia, Koper) hasta el Báltico (Polonia, Gdansk) y cruzó en aquellas semanas decenas de puestos fronterizos que hoy se hacen trasparentes para el ciudadano. Estas son las imágenes que vienen ahora a mi memoria.

El martirio de las colas y el cuaderno ATA. La mayoría de los pasos tenían gran afluencia y la espera era obligada. Pero el equipo de televisión tenía que tramitar la entrada temporal del material técnico que llevaba consigo. Este material está recogido en un documento expedido por la cámaras de comercio (Cuaderno ATA) y debe ser visado a la entrada y la salida, para vigilar que ese material no se quede ilegalmente en el país. El documento era desconocido por muchos funcionarios fronterizos. El caso más grave ocurrió en el paso entre Eslovenia y Hungría, donde los aduaneros pretendían aplicarnos el arancel como si nuestras cámaras fueran a ser importadas a Hungría, aunque con una tarifa reducida. Fue necesario telefonear al jefe del sector fronterizo, con el que teníamos concertada entrevista al día siguiente, para eludir esta corruptela. Antes de la ampliación y en los años siguientes la Unión Europea ha dedicado importantes presupuestos para actualizar y homologar estas fronteras, pero en aquel momento faltaba todavía mucho por hacer. Los responsables fronterizos nos llevaban a nuevos puestos, recién construidos y remozados, pero la formación de los aduaneros dejaba mucho que desear. La entrada en Schengen ha requerido una cooperación más estrecha, una información en común y una adaptación de los puestos para el tráfico fluído de personas y vehículos, como muestra el siguiente reportaje de Reuters.

La cola de la borrachera del sábado. Tres de la tarde de un sábado de octubre. Paso fronterizo entre Eslovaquia y Polonia. La cola en ambos sentido tiene una decena de kilómetros. Los coches se quedan en la cuneta y los polacos cruzan la frontera cargados de bloques de latas de cervezas, licores y -todo hay que decirlo- bebidas gaseosas. Antes del ingreso, los impuestos eran menores en Eslovaquia que en Polonia. Hoy el paso habrá desaparecido y seguramente los precios equiparados.

La frontera invisible entre República Checa y Eslovaquia. Antes del ingreso de ambos países en la Unión esa frontera ya era prácticamente transparente. Un ejemplo de una separación amistosa, que dolió a muchos checos y eslovacos como si les arrancaran parte de sus entrañas, pero que fue une ejemplo de divorcio pacífico y bien avenido.

El telón de espino. El verano de 1990 el gobierno comunista-reformista húngaro toma una decisión histórica: abrir sus fronteras a los miles de alemanes que huían de la República Democrática y que, de esta manera, pudieron transitar por Hungría con destino a la Alemania Federal. Recuerdo la imagen de los aduaneros cortando la valla de alambre de espino. Ese fue el primer y decisivo golpe en el muro de Berlín. En 2001 entrevistamos a Gyula Horn, el gobernante comunista que tomó aquella decisión y visitamos en la frontera con Austria un pequeño museo de aquella frontera de la Guerra Fría, montado por el dueño de un restaurante en su finca, con restos de torres froterizas, controles, minas y trampas.

Patrullando las fronteras exteriores. De patrulla fluvial con los guardias fronterizos húngaros por el río Tizsa, frontera con Rumanía, o por la raya con Serbia… Rumanía ya forma parte de la Unión y podrá unirse en un par de años a Schengen. Sus ciudadanos ya circulan libremente, aunque en la mayoría de los países, como España, no puedan, de momento, trabajar sino no lo hacen en las mismas condiciones y con las mismas limitaciones que los nacionales de países terceros. Pero, ¿y Serbia?… En la frontera entre Hungría y Serbia, en el lado magiar un par de kilómetros de autopista conducían a un paso recién construido, pero sin servicio, porque al otra lado no había nada, ni carretera, ni paso fronterizo. Entre tanto, miles de serbios y ex yugoslavos se agolpaban en la vieja aduana, intentando regresar a sus hogares de gastalbeiters en Alemania, después de haber pasado las vacaciones en sus pueblos de origen de la antigua Yugoslavia. Hoy, un largo proceso de adhesión es el señuelo para Serbia a cambio de Kosovo.

El mercado Europa en Varsovia. En el antiguo estadio construido para celebrar los diez primeros años de comunismo se monta cada día uno de los mayores zocos del continente. Ucranianos, bielorrusos, rusos, chechenos y un variopinto conjunto de personas del antiguo espacio soviético acuden a Varsovia con mercancias, la mayor parte de contrabando, para vender en ese mercado Europa. La mecánica es la siguiente: un par de amigos piden vacaciones o faltan al trabajo, ponen un dinero en común y llenan su coche de objetos variopintos (desde iconos a condecoraciones, desde pieles a vodka de dudosa procedencia) que pasan de contrabando y venden en Varsovia. Luego, con los beneficios compran en Polonia objetos, sobre todo ropa, que revenderán en su país. Ni que decir que el mercado está controlado por las mafias. Ahora, con Schengen, estos tráficos de los que dependen centenares de miles de personas se verán muy dificultados.

¿Es Schengen el fin de las fronteras en Europa? No, Europa sigue fracturada todavía al este de Polonia, y en el sur, en los Balcanes (y con una isla separada por el Canal en deriva hacia Estados Unidos).

El Mundo en 24 Horas: la mirada global


Si le interesa la información internacional, quiere reconciliarse con la televisión y justificar la menguada inversión realizada con la compra de un decodificador de TDT, no tiene más que sintonizar el Canal 24 Horas de TVE a las 21 horas. Se encontrará con El Mundo en 24 Horas, un programa con más de 7 años de trayectoria, pero prácticamente clandestino durante muchos años, confinado como estaba en la madrugada de la Dos, aunque con un seguimiento notable en el Canal Internacional.

El programa es elaborado semanalmente por el Área Internacional de los Servicios Informativos de TVE con la participación de 17 corresponsales. Su presentación es la de un telediario (noticiario en América) y aunque su periodicidad es semanal no se trata de un resumen de los últimos siete días. Su vocación es profundizar y analizar en la actualidad, poner en perspectiva los acontecimientos internacionales, desarrollar temas monográficos, recuperar imágenes y personajes… y todo ello con una mirada global, con un punto de vista donde las fronteras entre economía, sociedad o política se ven superadas. Nada que ver con la paletería de la mayoría de los informativos.

Veamos un ejemplo de esa mirada global. ¿Cuánto tiempo han dedicado las televisiones españolas a la Cumbre África-UE, más allá de la crónica de la presencia de Zp?. El Mundo 24 Horas dedicó el miércoles 11 de diciembre nada menos que casi 20 minutos. Crónica en profundidad de la cumbre, desarrollo del factor Mugabe, crónica desde Londres de la posición británica, informe sobre el plan de inversiones español en África Occidental y crónica de la posición china («no se preocupen por el medio ambiente o los derechos humanos) sobre África. Más sobre esa vocación global: revisión de la situación de los refugiados en el mundo a la luz de una entrevista con la vicecomisaria de los refugiados de la ONU, amplio análisis de la situación de Kosovo…

El Mundo en 24 Horas (desafortunado título, por cierto, que hace pensar en un resumen diario) es un programa modesto, pero que nos permite escuchar todas esas declaraciones internacionales que se pierden en los informativos diarios, que nos permite encontrar sentido a las imágenes que han pasado por nuestra retina en la última semana.

No se lo pierda.

(¿Para cuando un acceso a los vídeos via web?)

El fracaso de Kosovo


10 de diciembre. Termina el plazo dado por la ONU para que Serbia y los albano kosovares alcanzaran un acuerdo sobre el status final de todavía formalmente provincia serbia, pero protectorado internacional de facto desde hace 8 años. Y como era previsible la negociación ha fracasado.

El proceso arrancó después de que en el verano resultara evidente que el Consejo de Seguridad no iba a aceptar el plan Ahtisaari, sobre todo por la oposición frontal de Rusia. En esencia, el mediador internacional proponía una independencia de facto tutelada internacionalmente. El gobierno serbio consideró que, por fin, iba a tener la posibilidad de negociar cara a cara con los kosovares, pues consideraba que el plan Ahtisaari era una pura imposición.

Nadie se hacía ilusiones sobre el resultado. Las posiciones de partida eran irreconciliables, pero es que en realidad ninguna de las partes (sobre todo los kosovares) tenían ningún incentivo para negociar de verdad. Los kosovares tenían el apoyo cerrrado de Estatados Unidos (lo que había que hacer, esto es declarar la independencia, se haría dijeron reiteradamente Bush y Rice) y sabían que lo único que tenían que hacer era celebrar unas elecciones lo más homologables posible y esperar al calendario marcado desde Washington. Los serbios tenían el aval de Moscú y su derecho de veto en la ONU, de modo que sabían que la independencia podría imponérseles, pero en ningún caso recibiría el respaldo por una resolución del Consejo de Seguridad. Con todo, fue Belgrado quien más concesiones hizo admitiendo una autonomía tan próxima a la independencia que lo único que reservaba al estado central era la defensa, el control de fronteras y la diplomacia y esto admitiendo incluso una representación kosovar propia en organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional. Los kosovares no se movieron: o independencia o nada.

En realidad este fracaso no se explica sólo por las condiciones de la negociación. Desde la ocupación de la provincia, después del acuerdo de Kumanovo (capitulación serbia) y la resolución 1244, que reconocía a Kosovo como parte de Serbia, nada serio se ha hecho para reconstruir los lazos con Serbia, favoreciendo un estado democrático, descentralizado y con respeto a los derechos de las minorías. El plan Ahtisaari ofrecía garantías a los derechos de las minorías, pero -como se quejaba el ministro serbio de exteriores Vuk Jeremic en una entrevista con TVE- quién garantizaría ese respeto si tenemos en cuentra que durante el periodo de control internacional absoluta los serbios han sido ostigados permanentemente.

El resultado será que una frontera europea cambiará sin acuerdo de uno de los países afectados, un cambio con su causa en una acción  bélica, la campaña de la OTAN, en respuesta a la limpieza étnica lanzada por el régimen de Milosevic. La Unión Europea va a ser el garante de esa independencia, a pesar de que países con problemas de irredentismo como Eslovaquia, Hungría, Chipre, España, Grecia… estaban en principio en contra -pero todo sea por el consenso. Estados Unidos será el gran beneficiado, con otra base fiel en los Balcanes, y sin apenas coste de ningún tipo. Rusia convertirá la cuestión en arma de confrontación al menos dialéctica. Por mucho que se diga que Kosovo es un caso único sienta un precedente que para Moscú resulta ambivalente: puede invocarlo en territorios como Abjasia u Osetia del Sur para intentar desgajarlos de Georgia, pero también tiene un potencial explosivo dentro de la propia Federación Rusa donde otros territorios podrían utilizarlo como precedente para impulsar sus aspiraciones secesionistas. (Veánse los intereses estratégicos de Rusia en este informe del Instituto Elcano)

Está por ver si la nueva doctrina tiene que consecuencias en el conjunto de Europa. Lo que parece muy probable es que tendrá consecuencias en los Balcanes. ¿Como impedir que la zona de Kosovo al norte del río Ibar no termine por unirse a Serbia?. ¿Qué hara la comunidad internacional si la República Srpska acude al precedente para separarse de Bosnia y unirse a Serbia?… Bosnia-Herzegovina explotaría, con parte de la Herzegovina uniéndose a Croacia. Y desde luego la solución tendrá consecuencias en Serbia. ¿Considerarán los serbios una contraprestación suficiente la promesa de ingreso en la UE o entregarán el gobierno a los ultanacionalistas?.

Milosevic envileció a Serbia, pero desde su caída Europa no ha hecho lo suficiente para que Serbia renazca como un estado próspero y democrático.

Algunas claves de la victoria de Putin


Mi amigo Alberto Marinero, experto en el espacio ex soviético (no en vano nació en la antigua URSS y allí pasó la primera parte de su vida) me hizo llegar la noche del recuento de las legislativas rusas algunas reflexiones sobre la victoria de Putin y la composición de Putin, que, con su permiso reproduzco aquí:

Para ver el alcance del plebiscito sobre la gestión de Putin, habría que sumar los votos de Rusia Unida, Rusia Justa y, con algunas objeciones, los del Partido Liberal-Democrático de Zhirinovski.

Este último, suele jugar el papel de enfant terrible de la vida política, con actuaciones esperpénticas tanto en el parlamento, como en sus frecuentes apariciones en TV. Después, en las votaciones en la Duma, hace bloque hasta con los comunistas que dice detestar. En realidad, su radicalismo está en exigir mas mano dura, rearme y restablecimiento del estatus imperial; algo que habilmente va un pasito por delante de la política de Putin, pero, eso sí, con muchas estridencias y aspavientos demagógicos. Su electorado se le puede considerar también pro Putin con ciertas licencias. Tenemos pues un share de Putin del 75% (mas el 10% de Zhirinovski).

Los realmente anti son: PC (11,5%), Agrarios (2,5%; es una prolongación del PC), Yabloko y SPS (juntos un 2,5%; proocidentales de la inteligentsia cosmopolita) – en total, cerca del 16,6%, ya que no hay mas (Partido Democrático de Rusia, 0.1%). El partido Fuerza Civil -1,1%, que se proclama defensor de la propiedad privada y representante de las PYME’s tiene una filiación dudosa, puesto que muchos dirigentes ocupan cargos de poder.

La coalición – La Otra Rusia, de Kasparov+Limonov, (también Kasianov y Gueraschenko -ex jefe del Banco Central; fueron marginados del movimiento y desde luego, no participaron en las tracas preelectorales de los dos primeros) ni siquiera pasaron la criva para presentarse a las elecciones; no obstante hicieron el suficiente ruido durante la campaña como para hacerse notar. Kasparov no es (era hasta ahora) un político profesional con partido y aparato organizativo; se le puede asemejar a los millionarios que retan en solitario al poder por razones de rechazo personal, como Ross Perot u otros en EE UU. No es tan rico, pero por allí van los tiros. Limonos sí tiene un partido, cuyo nombre lo dice todo: Nacional-Bolchevike. Una amalgama de grupúsculos filofascistas, normalmente compuestos por jóvenes violentos que se entrenan en campamentos paramilitares (sin pasarse, es decir, sin armas de fuego); de ideología xenófoba, cuando no directamente racista. El paralelo en EE UU son los grupos de Poder Blanco y similares, aunque con mucha charanga y pandereta y chapuza total. El propio Limonov es un profesor de historia con ideas propias sobre el pasado y futuro de Rusia; look llamativo con perilla a lo Don Quijote, pero con traje de marca y muy conocido en las noches del beau mond de Moscú. Otro esperpento.

Resumen: Putin mejora su resultado del 2004 (un 70%) y, ademas obtiene una Duma aparentemente pluripartidista, pero en realidad de bolsillo. No se sabe aun como va a administrar su mandato de diputado, pero eso ya son filigranas que resolveran sus tecnólogos políticos. La principal incógnita sobre como va a «quedarse» Putin en el poder, sigue sin despejarse seguirá bastante tiempo. Eso sí, cada día que pasa, el título Líder Nacional suena mas; está por ver si se queda en un Atatürk o en Gran Ayatollah – parecen los esquemas mas barajados por los medios. La experiencia de Den no es viable, ya que una estructura similar al Comisión Militar Superior sería abiertamente anticonstitucional. De momento marean la perdiz; quien sabe – a lo mejor se revela como el Imam Oculto.