El rescate ciudadano de RTVE


Concierto reivindicativo Orquesta y Coro RTVE – 09-06-13

Una pequeña marea naranja llegó ayer a las orillas de la Plaza de Oriente de Madrid. A decir verdad, no eran demasiado numerosas las gorras y camisetas naranjas (el color corporativo de RTVE) entre los asistentes (¿5.000, 10.000?) al concierto de la Orquesta y Coro de RTVE, en defensa de una radiotelevisión pública de calidad y en contra de la decisión de la Dirección, que quiere convertir a músicos y cantantes en fijos discontinuos y cerrar la orquesta entre junio y octubre. (Audio completo del concierto)

Los trabajadores de RTVE quieren sumar el naranja a las marea de color que luchan por los servicios públicos. Estas mareas, principalmente la verde de la educación y la blanca de sanidad se basan en el poder movilizador de los propios trabajadores del sector y la adhesión de todo tipo de asociaciones y particulares. De una manera u otra todos somos usuarios de la sanidad o la educación y la ciudadanía consciente apoya la lucha de estos trabajadores públicos porque sabe que en estos servicios se juega su bienestar y sus derechos.

No existe, desde luego, esa conciencia de servicio esencial respecto a la radio y la televisión. Décadas de campaña de los medios privados contra la radiotelevisión pública, junto a los abusos y manipulaciones de sucesivas direcciones, han convencido a muchos ciudadanos, y más en época de recortes de servicios esenciales, que la radiotelevisión pública no es más que un coto del gobierno que estaría bien que desapareciera de una vez por todas.

Por eso son importantes iniciativas como ese concierto en la calle, haciendo visible una de las dimensiones del servicio público, la cultural, y buscando la alianza con otros sectores, como, en el caso de la Orquesta, los músicos y artistas. La Plataforma para la Defensa de la Radiotelevisión Pública (por cierto, su página web parece haber caducado) está haciendo un gran trabajo, pero parece que ya no son suficientes las acciones defensivas.

Lo que propongo es un rescate ciudadano de RTVE. ¿Cómo? Apoyando, vigilando y denunciando, pero, sobre todo, consumiendo los contenidos de TVE Y RNE.

Apoyo al servicio público

Con la adhesión  a las distintas iniciativas, como el Manifiesto en Defensa  de Radiotelevisión Pública (no accesible en este momento) o los mensajes de apoyo a la Orquesta y Coro. En este momento, el poder de presión de estas iniciativas es limitado -¡los poderes están vacunados contra las firmas reivindicativas!- pero sigue siendo importante como modo de crear conciencia, de reafirmación de la dignidad y como apoyo psicológico a los trabajadores.

Vigilancia y denuncia

Otra manera de rescatar RTVE es no dejar pasar una información mal hecha o manipulada. En algunos casos recientes, como el consuelo que a los parados aporta el rezar, han sido las redes sociales las que han encendido la luz roja. El control social hace cada vez más contraproducente cualquier manipulación, pero lo que propongo es que esas quejas lleguen al órgano institucional de RTVE, que es la Defensora de la Audiencia. Aquí dejo en enlace a su formulario de quejas. Puesto que todas estas quejas quedan registradas y deben ser respondidas, lla dirección no podrían seguir escudándose en una supuesta información “objetiva”.

Apropiación social de RTVE

La mejor manera de hacer nuestra la radiotelevisión pública es disfrutar de sus contenidos.

RTVE es mucho más que el prime time de La Una. Ese segmento nocturno tiene que tener espacios con tirón popular, pero con un factor diferencial con respecto a las privadas. Por citar ejemplos presentes, no creo que Master Chef tenga ese factor diferencial (si lo tenía por comparar con otro reality El Coro de la Cárcel) ni tampoco Águila Roja, pero sí, desde luego, Carta a Eva.

Más allá de ese prime time por el que a menudo se juzga a TVE (el éxito de audiencia sería de nuevo el único criterio de valoración si regresa la publicidad, como un sector del gobierno quiere), TVE y RNE ofrece en sus canales y emisoras una variedad de programas y programaciones capaces de satisfacer las necesidades de información y cultura de amplios sectores sociales. ¿Producirán acaso las radios o televisiones comerciales canales como el Canal 24 Horas, Radio5 Información, Radio 3, Radio Clásica o incluso Teledeporte o Clan? Y, con todas sus deficiencias, algún grupo de comunicación, da una cobertura de información local como RTVE?

El único argumento frente a los que pretenden destruir ese patrimonio en nombre de la rentabilidad económica es hacer evidente la rentabilidad social con datos de audiencias y visitas. Las producciones más interesantes muchas veces se programan a horas imposibles. Pero ahí está RTVE a la Carta y los podcasts de RNE para disfrutar de estos contenidos.

Algunas sugerencias:

- Conversatorios en Casa de América TVE

- Noticias culturales iberoamericanas

- En Portada TVE

- Crónicas TVE

- Repor TVE

- Documentos RNE

- Nómadas RNE

- Cinco Continentes RNE

Como se puede ver mi lista tiene mucho que ver con la información internacional y el reportaje, pero ¿qué programa o contenido de RNE o TVE recomendarías tú?

Recatemos entre todos RTVE.

 

Julio Somoano no es idóneo para dirigir los Servicios Informativos de TVE


El Consejo de Informativos de TVE ha considerado que Julio Somoano no es idóneo para dirigir los Servicios Informativos. Aunque de acuerdo con el art. 52 del Estatuto de Información de RTVE esta opinión no es vinculante, el Presidente de la Corporación, González Echenique debiera tomarla en cuenta y proceder a proponer a otro profesional con más acreditadas credenciales de independencia.

PROCESO Y REFERENDUM

El Estatuto de Informativos de RTVE (que tiene su causa en la Ley 17/2006, constituye un pacto entre RTVE y sus informadores y es una norma interna de la Corporación) establece que el Director de la Sociedad (en este caso lo ha hecho el Consejo de Administración) comunique al respectivo Consejo de Informativos la propuesta de Director de los Servicios Informativos. El Consejo de Informativos tiene que dar un informe no vinculante, para lo cual en el plazo de una semana puede convocar un referendum entre los profesionales de la información.El propuesto puede hacer pública una declaración con las líneas informativas y organizativas de su proyecto.

Ha sido la primera ocasión en que estas normas se han aplicado. Tiene razón el Consejo de Informativos al considerar el proceso histórico, pero la participación en el referendum ha sido decepcionante: no han llegado a un 30% los que han votado y de los que lo han hecho casi un 21 han votado en blanco.

Dos razones evidentes pueden ser el desinterés y el miedo. Miedo a que la Dirección pueda acceder al registro de votos emitidos mediante una aplicación en la intranet de RTVE. Quizá para otra ocasión el Consejo de Informativos debiera de dar garantías explícitas del cáracter secreto del voto*. El desinterés puede tener distintas causas: falta de compromiso ante una votación no vinculante; pasotismo porque “todos son iguales”. Hay un hecho sobre el deber reflexionarse. Los llamados a votar eran los reconocidos como profesionales de la información, es decir, aquellos trabajadores de los Servicios Informativos cuya labor redunda en los contenidos informativos. Quizá el censo pudiera incluir a profesionales no comprometidos con el proceso informativo.

En cualquier caso hay que reconocerlo: la baja participación ha debilitado este proceso de control interno. Un mal resultado que no augura nada bueno para el futuro de una Redacción temerosa o indiferentes de su independencia.

FALTA DE IDONEIDAD DE SOMOANO

El Director de los Servicios Informativos debe ser un profesional reconocido prestigio, experiencia periodística acreditada y conocimiento del medio. (art. 35 del Estatuto). Y, además de facilitar a la sociedad una información de relevancia pública con veracidad, objetividad, imparcialidad y respetuoso de los principios deontológicos, debe defender la indepencia de los profesionales (art 37). En resumen, debe ser un informador cualificado, con una trayectoria de independencia y servicio público.

Somoano tienen una cualificacion suficiente, pero, desde luego, no puede decirse que sea un profesional de reconocido prestigio, sino por el contrario presenta una trayectoria controvertida.

Su relación con RTVE ha sido polémica. Se presenta a unas oposiciones a redactor de Radio Exterior que requerían bilingüismo en inglés. Las gana y se cuestiona que sea bilingüe, pero no ocupa la plaza y con sólo 26 años y ninguna experiencia es nombrado editor de España a las ocho, el informativo estrella de la cadena, que dirige durante dos años. Pide la excedencia, y vulnerando sus condiciones que exigen no trabajar para otra radio o televisión, pasa a presentar un informativo en Telemadrid. (CCOO ha recuperado las denuncias de aquella época).

Vinculación con el PP. Se ha citado mucho estos días un trabajo académico en el que se diseñaba una campaña de comunicación para que el PP ganara las elecciones de 2008. El autor ha dicho que lo mismo podría haberla hecho de ERC ¡Pero la hizo “para” el PP! En el trabajo hay consideraciones inquietantes sobre la necesidad de inyectar ideología en las series de ficción. Ha sido, además, una de las figuras destacadas de la etapa más negra y sectaria de los informativos de Telemadrid manejado por un grupo que se autodenomina “el lado oscuro”. Y para colmo, a estas alturas todavía no sabe queienes fueron los autores de los atentados del 11-M.

Renuncia a la declaración de líneas informativas y organizativas. El Estatuto de Información deja en manos del propuesto hacer esta declaración, pero está claro que no hacerla es una declaración implícita: “soy nombrado porque tiene el poder y no tengo porque dar explicaciones a mis subordinados”.

Así lo ha entendido el 70% de los votantes en el referedum: sólo 38 profesionales han aprobado su nombramiento.

TESTS INMEDIATOS

Si G. Echenique ratifica a Somoano, habrá que estar muy atentos en las próximas semana a unas cuantas “pruebas del algodón” para saber si los informativos de TVE se convierten en un terminal de la política del PP.

Contrataciones. No es en principio cuestionable que un director de informativos pueda venir de fuera de RTVE. Incluso algún fichaje externo puede dinamizar la Redacción. Pero nunca una política de contrataciones sistemática para todos los puestos claves. Así se hizo primero en la televisión valenciana y luego en Telemadrid, y no sólo contratando responsables editoriales, sino una redacción paralela, dejando sin cometido a los anteriores informadores. En la presente situación económica un solo contrato externo ya es cuestionable.

Eufemismos. Si dejamos de oir “recortes” y en su lugar nos empachos de “reformas”; si el “rescate” ya es sólo una “línea de crédito”… será un signo claro de que la política informativa del PP está funcionando.

Ocultación de informaciones polémicas. Si no se habla de la filtración del ERE o se cantan las excelencias del copago o Eurovegas, el PP estará en acción. Es cierto que nunca los informativos de TVE se han caracterizado por una información incisiva de los casos de corrupción de los partidos, de todos los partidos, pero en la etapa anterior no ha habido ocultación.

Editor y presentador del TD2. Si Somoano, siguiendo la estela de Urdaci, presenta y dirige el TD2 será un mal síntoma. La función de director de los Servicios Informativos de TVE requiere dedicación exclusiva. Su director debe fijar las líneas informativas y controlar su cumplimiento, pero no hacer información, pues, sin ningún control superior corre el riesgo de supeditar el telediario a sus opiniones o lucimiento.

MORALEJA FINAL: “Y vinieron los sarracenos y nos molieron a palos. Que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos” (o indiferentes)

*RECTIFICACIÓN. El Consejo de Informativos me indica que si se dieron esas garantías. Se utilizaron dos bases de datos no conectadas e imposibles de cruzar, una con el censo y otra con los votos, sin que nadie de Recursos Humanos tuviera acceso a los datos. Por tanto, puesto que estas garantías eran conocidas por los votantes, o los profesionales temen las facultades de adivinación del director propuesto o, simplemente, pasan.

La credibilidad y la viabilidad de RTVE y el plan Citizen


El retorno a un presidente nombrado por el gobierno (mayoría absoluta parlamentaria mediante) ha sido un duro golpe a la independencia de RTVE. En los próximos meses se juega la credibilidad y la viabilidad del servicio público estatal de la radio y la televisión.

CREDIBILIDAD

González-Echenique carece de legitimidad de origen, aunque está por ver si conquistará una legitimidad de ejercicio respetando la neutralidad informativa y desarrollando las misiones de servicio público que la Ley 17/2006 y la Ley General de la Comunicación Audiovisual atribuyen a la Corporación.

Me parece muy bien que el PSOE impugne ante el Constitucional el Decreto-Ley, pero creo que es incoherente renunciar a un consjero, mientras se mantiene otro, por muy distintos que sean sus origenes de nombramiento. Al Partido Socialista le pediría que no realizara una desligitimación de raíz de TVE y RNE, al menos hasta que veamos por donde van las cosas. Por favor, que no se juege a “cuanto peor, mejor”.

Un test para la credibilidad será el nombramiento de los directores de informativos. Primero por los nombres que se propongan. Profesionales con el perfil del nuevo director de EFE indicarían la voluntad palpable de controlar la información. En segundo lugar, no menos importante es respetar los procedimientos establecidos para estos nombramientos por el Estatuto de Informativos.

El director de la respectiva sociedad comunicará a los consejos la propuesta de nombramiento del director de los servicios informativos. Los consejos darán un informe no vinculante en el plazo de siete días y podrán previamente convocar un  referendum. El Consejo de Informativos de TVE ya ha anunciado que piensa convocar esta consulta y ha puesto en marcha una aplicación informática para su rápida realización. Si las nuevas direcciones ignoraran u obstaculiazaran estos procedimientos violarían la ley, pues el Estatuto, pacto entre el Consejo de Administración y los informadores, deriva su fuerza normativa de la Ley 17/2006.

VIABILIDAD EMPRESARIAL

El perfil de González-Echenique apunta fundamentalmente al control de las cuentas. La situación empresarial no puede ser más caótica tras el recorte de 200 m. de € que prácticamente ha supuesto suspender la producción y emitir programas de coste cero.

Para la viabilidad empresarial es decisivo resolver la financiación, formalizar un contrato programa y establecer un plan estratégico.

Si como se teme el Tribunal Europeo declara la tasa a las telecos como contraria al derecho comunitario será necesario un replanteamiento completo y no hay más que dos opciones, o aumentar la subvención presupuestaria o volver a una publicidad limitada. El contrato programa trianual (que tendría que estar en vigor desde hace cuatro años) vincula financiación y objetivos concretos de entre los establecidos por el mandato marco.

Este es el contexto general para la aplicación de un plan estratégico empresarial. En los últimos días está circulando en determinados medios (El Economista, La Gaceta) un denominado Plan Citizen, cuyos promotores aseguran “está estos días en los despachos de La Moncloa”. Se presenta como un plan realizado por un grupo de expertos independientes y lo están presentando Santiago Miralles (anteriormente vinculado a TV3 y ahora profesor de ESADE) y Miguel Ángel Morcuende (ingeniero anteriormente vinculado a TVE).

Mi comentario se basa en el “resumen ejecutivo”, pues el texto de tal informe que yo sepa no es público.

Se vende como un “plan para devolver RTVE a sus verdaderos accionistas, los ciudadanos”. Me parece que tal confesión ya implica un desenfoque. Los accionistas tienen derecho a un beneficio privado; un servicio público genera beneficio social.

Es indudable que RTVE necesita un plan empresarial basado en una gestión moderna. Nunca lo ha tenido, aunque a lo largo de los años han pasado decenas de consultoras, todas con soluciones simplistas nunca aplicadas, pese a sus suculentos honorarios.

El plan Citizen que se dice inspirado en la BBC propone un “ahorro” de un 30% en 4 años. De modo que al final del plan el presupuesto de RTVE quedaría reducido a 600 m. de €, la mitad de los 1.200 que era el techo previsto en el mandato marco. Para ello se afrontarían externalizaciones (con transferencia de personal) y desinversiones, todo ello so pretexto de centrarse en el “core” del servicio, esto es la producción de programas. La verdad no sé que más se podrán externalizar que ya no lo esté. En cuanto a medios infrautilizados lo que hay que hacer es ponerlos a producir, no venderlos.

Acierta el informe Citizen cuando propone una consideración global de los contenidos, desde los programas hasta los contenidos digitales. Pero la solución que se ofrece, entiendo que una gran redacción o fábrica audiovisual integrada, es un objetivo muy difícil y que desde luego requiere importantes inversiones de partida.

En fin, me parece una barbaridad hablar de venta del archivo. El archivo es de todos y debe estar accesible gratuitamente a los ciudadanos. Otra cosa es que se ponga fin al expolio y se cobre por su uso a empresas.

En fin, el Plan Citizen no es el Informe para Reforma.

 

Requiem por la independencia de RTVE


El viernes por la tarde participé, desde la indignación, en el debate que se suscitó en Twitter (@rafaeldiazarias) sobre el decretazo que entrega de nuevo al gobierno el control de RTVE. Ahora añado algunas breves reflexiones a la vista del Decreto Ley (pdf).

CONTROL GUBERNAMENTAL

Pasar de una mayoría cualificada de 2/3 a la mayoría absoluta parlamentaria para elegir a los consejeros y al presidente de RTVE es entregar su nombramiento al gobierno. Volvemos en la práctica (no formalmante) al sistema del Estatuto de 1980, que tan nefastos efectos tuvo tanto para el servicio público audiovisual como para el país en su conjunto.

El Decreto-mantiene la pamema de una primera votación para la que se requiere una mayoría de 2/3, que de obtenerse dará lugar a elección por mayoría absoluta en una nueva votación a celebrar en 24 horas. Hay que decir que esta mala idea ya estaba en una disposición transitoria de la Ley de 2006 (pdf), pero sólo para la primera elección. El consenso entre los dos grandes partidos hizo innecesaria su aplicación.

Los consejeros son propuestos por los grupos parlamentarios, pero con este sistema muy bien podría resultar que todos los fueran a propuesta del partido gubernamental, que (como ahora) tiene mayoría absoluta, o cuenta con algún pequeño grupo parlamentario para obtenerla.

Se mantiene el mandato de seis años, que en un sistema de consenso parlamentario es una medida que refuerza la independencia de presidente y consejeros, pero que con el nuevo sistema significa con un gobierno impone a su sucesor los órganos de administración y dirección de RTVE.

El nuevo sistema refuerza el papel del Senado, pues si antes la cámara alta elegía 4 de 12 consejeros, ahora decide sobre 4 de 9. No olvidemos que el PP siempre obtiene en el Senado una representación mayor que en el Congreso.

TODO EL PODER PARA EL PRESIDENTE

El Decreto Ley elimina la dedicación exclusiva y la remuneración de altos cargos a los consejeros de administración, manteniendo sólo la incompatibilidades del derecho mercantil y el cobreo de dietas por asistencia a los consejos. No hay que ser muy avezado para pensar que el Consejo de Administración, aunque formalmente mantenga sus importantes competencias, va a ejercer en la práctica muy poco control sobre el nuevo presidente.

Esta medida, junto con la reducción del número de consejeros, se justifica demagógicamente en la necesidad de austeridad.

Se mantienen los requisitos de cualificación y experiencia profesional y hasta la responsabilidad patrimonial, lo que resulta poco coherente con consejeros que van a dedicarse a otras actividades y que incluso podrán sumar consejos de adminstración de empresas públicas o privadas.

Roto el consenso con el PSOE ¿a quién nombrará el gobierno de Rajoy? Descartados otros nombres excesivamente sectarios, se reafirma el de Luis Blasco, de Telefónica Argentina. Un presidente del PP y de Telefónica ¿Control político para el PP? ¿Control empresarial para Telefónica?

Me ocupé en otra entrada del perfil que juzgo necesario para el presidente de la Corporación. Añadiré una reciente declaración de Lord Patten, presidente del Trust de la BBC. El Director General de la BBC debería de tener la sabiduría de Aristóteles y la fuerza del futbolista de Wayne Roonie. Pues eso…

CASTIGO A LOS SINDICATOS

El decretazo elimina que dos consejeros lo sean a propuesta de los sindicatos mayoritarios. Como premio de consolación añade un solo miembro designado p0r los sindicatos al Consejo Asesor, de muy limitadas competencias.

En la Exposición de Motivos, confundiendo los términos, se dice que los trabajadores ya están representados en el Comité de Empresa. Nada tiene que ver la representación y defensa de los derechos laborales con la gestión de la Corporación. Este origen sindical estaba destinado a aumentar el pluralismo interno de gestión, en la línea de su presencia en los consejos de administración de otras empresas públicas y apuntando tímidamente al modelo de cogestión de las empresas alemanas.

¿ES NECESARIO UN CAMBIO RADICAL DE MODELO DE GESTIÓN?

El consenso de los dos grandes partidos para la designación de los altos cargos institucionales del país se muestra imposible. Malo era el sistema de cuotas, pero peor es esta irresponsabilidad que pone en crisis todo el estado de derecho.

La solución para el Tribunal Constitucional, el Consejo del Poder Judicial o el Tribunal de Cuentas tiene que ser institucional y política, pero en el caso de RTVE podría ser más empresarial.

El sistema actual traslada a una empresa pública el modelo de una sociedad mercantil, eligiendo tanto al máximo ejecutivo como a su consejo de administración con criterios políticos. Una alternativa sería un presidente poderoso, con las competencias actuales y otras ejecutivas que ahora están en el consejo. Un presidente poderoso, del que dependiera la dirección y gestión. Pero un presidente profesional e independiente. Un presidente no nombrado parlamentariamente, sino por el consejo de administración, mediante un concurso público de méritos, algo que ya se está haciendo por ejemplo en instituciones como el Museo Reina Sofía.

EL DESCRÉDITO DE RTVE

El servicio público sin independencia no es nada más que un órgano de propaganda. Pero no nos adelatemos. El resto de la Ley de 2006 sigue en vigor y los consejos de informativos tienen ahora una tarea decisiva: no sólo informar el nombramiento de los nuevos directores de informativos, sino luchar día a día por la independencia.

Los recortes están ya reduciendo la audiencia. Pero hay algunos hechos significativos. Por ejemplo, las películas clásicas de los jueves están obteniendo una más que digna audiencia, venciendo a espacios de televisión basura. ¿Hay un cambio de tendencia en el público?

El actual aprecio de RTVE ha costado mucho construirlo. Les toca ahora a los profesionales defenderlo. Y al público exigírselo.

(Otras entradas en la cateogría RTVE)

No a la privatización de la televisión pública


El gobierno del PP ha filtrado a Europa Press un anteproyecto de modificación de la Ley General de la Comunicación Audiovisual que supone un ataque directo e indirecto al servicio público audiovisual. Directo, porque permite privatizar las radiotelevisiones autonómicas. Indirecto, porque permite externalizar los informativos y elimina los objetivos de producción propia. Cuando se da una filtración como ésta se pretende medir la reacción social. Es, pues, el momento de decir muy alto NO.

RTVE: la externalización de los informativos supondría la pérdida de independencia informativa

El PP se propone dinamitar las salvaguardas al servicio público establecidas por la LGCA (pdf). Una de las más importantes, la prohibición de ceder a terceros la edición y producción de programas informativos (art. 40.1 LGCA para todas las radiotelevisiones públicas y específicamente para RTVE art. 7.5 de la Ley 17/2006, pdf).

Si los servicios informativos se ceden a terceros pierde todo sentido el servicio público. No puede haber una información independiente, neutral y al servicio de los ciudadanos, editada y producida por una empresa privada, que se debe a los intereses económicos e ideológicos de sus accionistas.

No vale decir que los programas informativos tendrán que ser elaborados siguiendo los principios editoriales establecidos por la cadena pública. La información no es un servicio que pueda someterse a unos parámetros objetivos de control, como puede ser, por ejemplo, una carretera.

Lo que hay detrás es un doble negocio, político y económico.

Se cede los informativos a una empresa políticamente afín, lo que evita al gobierno de turno los controles a los que está sometida la información en RTVE. ¿Habría consejos de informativos en esa empresas prestadoras de los programas informativos? Evidentemente, no.

Y un negocio económico, porque damos de comer a empresas afines, que nos recompesarán por una u otra vía.

Terminar con el predominio de la producción propia, un desastre económico

El mismo art. 40.1 de la LGCA ordena a las radiotelevisiones públicas que la mayor parte de sus programas sean de producción propia. Aunque inconcreta y supeditada a lo que establezcan los respectivos acuerdos marco y contratos programa, el PP quiere ahora eliminar esta otra seña de identidad del servicio público.

Justo cuando hay que someterse a una austeridad extrema,  las radiotelevisiones públicas deben concentrarse en lo esencial, la producción de programas, rentabilizando al máximo sus recursos económicos, técnicos y humanos.

Levantar esta norma significará convertir a las radiotelevisiones públicas en cascarones vacíos, en cúpulas de directivos dedicados a encargar programas a amiguetes.

Por supuesto, hay que dar espacio al talento ajeno y a los servicios muy especializados, pero las cadenas públicas y, de modo muy destacado RTVE tienen todavía un gran potencial por explotar.

La privatización explícita y encubierta del las radotelevisiones autonómicas

No es ninguna sorpresa que el PP permita a los gobierno autonómicos privatizar a las cadenas públicas regionales. Estaba en su programa. Pero en el anteproyecto filtrado hay trampa.

Los gobiernos autonómicos podrán privatizar directamente. Esto significaría sacar a concurso las frecuencias, las instalaciones y el personal de la cadena y entregárselas a una empresa privada a cambio de un precio. Solución brutal, pero al menos transparente. Los ciudadanos se quedarían sin ese servicio público, pero no seguirían pagando.

La trampa está en la posibilidad de mantener el servicio público bajo la fórmula de gestión indirecta. Esto significaría, como en el caso anterior, seleccionar a a una empresa privada para entregarle frecuencias, instalaciones y personal y, además, encomendarle la misión de servicio público.

Para que lo entiendan los no juristas, bajo este sistema de gestión indirecta del servicio público han funcionado las cadenas generalistas nacionales hasta la LGCA. ¿Dónde estaba el servicio público durante los últimos veinte años?

Como es lógico, el concesionario exigiría por desarrollar esa misión de servicio público, que consideraría muy onerosa, una contraprestación económica.

Otra posibilidad abierta son distintas fórmulas de cooperación público-privada.

¿Por qué se dejan abiertas estas puertas? Porque la privatización pura y dura es hoy inviable con la situación del mercado: crisis y oligopolio (dos grupos se reparten el 80% del mercado). Así que es muy posible que nadie acudiera a un concurso de privatización pura y dura, pero muchas empresas (¿imbricadas en los sistemas clientelares regionales?) pueden considerar rentable la gestión indirecta o la cooperación pública-privada, siempre que haya un bombeo de fondos públicos.

 

Líneas rojas del servicio público de RTVE


RTVE quedará muy mermada por el recorte de 200 millones de euros impuesto por el gobierno Rajoy. Pero con mil millones de euros se puede prestar dignamente el servicio público siempre que no se sobrepasen determinadas líneas rojas.

La medida se enmarca en el objetivo general de reducción del déficit, el gran tijeretazo, la única política que hoy existe en Europa. Pero en este caso no se puede por menos que pensar que más que recorte se trata de un castigo propinado conforme a un plan previo. El PP ya enmendó en la anterior legislatura para reducir el presupuesto justamente en 200 millones, al tiempo que proponía la eliminación de dos canales.

Es más, suena a revancha contra un servicio público reformado por los gobiernos Zapatero, que, con sus luces y sus sombras, ha logrado el liderazgo de audiencia y la estima del público para sus programas e informativos.

Si esta corriente enemiga de RTVE se impone poco quedará por hacer más que resistir, aunque confiemos que todavía quede alguien con sentido de Estado en el PP, al menos ahora que gobiernan. Pero ¿cómo movilizar a la opinión pública para luchar por este servicio público cuando ante sus ojos se desmontan aspectos esenciales de los servicios públicos de sanidad o educación?

Como ya ocurre en la BBC sometida a un parecido estrangulamiento financiero, la calidad de servicios y programas disminuirá. Pero los defensores del servicio público deberíamos ponernos de acuerdo en unas líneas rojas que no puedan sobrepasarse sin desnaturalizar el servicio público. Será más difícil que nunca movilizar a la opinión pública, que ya tiene bastante con ver con se desmontan aspectos esenciales de la sanidad y la educación.

Dejo aquí algunas ideas para buscar esas líneas rojas.

Independencia y pluralismo

Ni un paso atrás en la independencia y pluralismo consagrado por las reformas de Zapatero. Y nunca más la manipulación de Urdaci.

La relación entre Presidente y Consejo de Administración puede haberse demostrado disfuncional, pero ello no puede significar volver a la gubernamentalización del Estatuto de 1980, remedado ahora por la ley catalana fraguada entre CiU y PP.

Presidente y consejeros tienen que contar con tan amplio consenso parlamentario como hasta ahora. No puede eliminarse a los consejeros propuestos por los sindicatos, so pretexto de ahorro. Lo que debe hacerse es elevar el listón de su profesionalidad e independencia, sometiéndolos a un verdadero escrutinio parlamentario antes de su nombramiento.

No deben tocarse otros elementos esenciales del pluralismo, como son el Estatuto y los consejos de informativos. En cambio, debería reforzarse el papel del consejo asesor.

Financiación

Todo el mundo piensa que el Tribunal Europeo de Justicia declarara la tasa que pesa sobre las telecos como contraria al derecho comunitario. Habrá que esperar y ver. Si fuera así, habría que remodelar todo el sistema de financiación.

Ni en un sistema definitivo (ni en una reforma de urgencia vía Decreto-Ley) se debe volver a una financiación mayoritariamente publicitaria. Sería un retroceso. La publicidad puede ser una fuente accesoria, pero no volver a invadir la programación. No está mal como algunos han propuesto cambiar (parcialmente) autopromociones por una publicidad muy selectiva, nada invasiva e introducir patrocinios, también selectivos.

Creo que todavía tiene que quedar mucho recorrido en la explotación comercial de los productos de RTVE. El archivo es de todos y tiene que estar accesible a todos los españoles, pero debe perseguirse cualquier utilización comercial del mismo. Podría pensarse en un servicio de pago fuera de nuestras fronteras, como en el modelo iPlayer de la BBC, pero, puesto que los usarios son, sin duda, hispanoparlantes, poner un muro de pago sería suicida para la función de proyección exterior de España.

La subvención pública no puede ser arbitraria, sino acorde con el Mandato Marco, que impone a RTVE un importante elenco de obligaciones. Para ello es imprescindible la consecución del Contrato Programa, con el que no atrevió el gobierno Zapatero.

¿De dónde recortar?

No de los gastos de personal, que ahora, sobre un presupuesto de 1.000 millones se quedará en un 38%. RTVE ya sufrió la sangría de más de 4.000 profesionales. Lo que hay que hacer es que explotar al máximo todas sus potencialidades. Me temo que con el nuevo convenio colectivo la Dirección realizará en cambio un recorte de pluses, lo que no dejará de mermar la productividad.

La gran poda tiene que venir de las contrataciones y servicios externos, esto es, esencialmente de las productoras. Ha sido siempre un clamor interno la denuncia del despilfarro cuando no de la corrupción de estos contratos. Es hora de dejar lo esencial: aquellos en los que la parte externa aporte verdadero valor añadido que no pueda lograrse con los medios propios.

Puede tener sentido contratar grandes series o tvmovies, pero también se puede explorar este terreno con los medios propios, y, desde luego, deben eliminarse cualquier contratación de magazines, programas realizados en estudio o series documentales (dejando espacio para los jóvenes productores externos) que pueden perfectamente realizarse con los medios y el talento propio.

Por supuesto, en época de vacas flacas habría que revisar los costes de los contratos externos que se salvaran de la poda, los sueldos de las estrellas y los emolumentos de los directivos, empezando por el presidente y los consejeros.

Otro capítulo en el que seguro que se puede ahorrar es el de los grandes despliegues institucionales. Elecciones, actividades de la Corona y del gobierno, eventos de la “marca” España o grandes acontecimientos deportivos concitan unos despliegues técnicos y humanos muchas veces desproporcionados, que terminan por saturar y aburrir. Una sarta interminable de conexiones en directo que terminan por matar a la verdadera información.

Lo imprescindible del servicio público

La Uno de TVE es el buque insignia de la Corporación. Pero hoy ya no es esencial el liderazgo en la cuota de audiencia. No se trata de ser el primero cada día en el prime time sino de hacer llegar a cada público la información que precisa por el medio, la plataforma y en el momento más adecuado.

Son esenciales, por tanto, los medios interactivos y muy especialmente la rtve a la carta, de un enorme éxito, pero más costosa (servidores, ancho de banda) cuanto más éxito tiene.

Los medios interactivos no han matado, ni mucho menos, a los medios tradicionales. El consumo de televisión está en su punto más alto. Para satisfacer a los distintos públicos es vital la diversidad de canales. Por eso creo que una línea roja debiera ser que no se cierre ningún canal. Es más, si es necesario puede ser necesario sacrificar algún oropel de La Uno. O dicho en otras palabras, puede ser más imprescindible para el servicio público el deporte minoritario de Teledeporte que la Champions en La Uno. Es más, hay que potenciar estos canales, especialmente Clan, que no puede ser una simple ventana para productos foráneros, sin un solo espacio verdaderamente educativo.

Resulta también vital promover el compromiso y la complicidad del público y para eso no hay mejor herramienta que la participación. Toda los programa tienen que diseñarse pensando en la participación con el apoyo de las redes sociales.

RTVE debe basar su producción en equipos internos que creen marca y sean capaces de producir para todas las plataformas. Como ejemplos de buena práctica pueden citarse Al Filo de lo Imposible, El Tiempo, Los Lunnis o La Aventura del Saber.

EFE-RTVE ¿tiene sentido una fusión?


La unión de EFE y RTVE en un único organismo sería una buena base para un nuevo servicio público multimedia, pero EFE correría el riesgo de perder su liderazgo su identidad como agencia internacional.

¿ Fusión o absorción?

En la entrada dedicada a analizar las propuestas del PP para la radiotelevisión pública, que juzgo un programa de ataque en toda regla al servicio público, no comenté la posible fusión entre EFE y RTVE. En sus declaraciones González Pons no avanzó más el sentido de esta medida, pero está claro que estaría en la línea de ahorrar por la vía de supuestas sinergias.

De entrada, me parece una barbaridad. No existe ninguna gran agencia internacional que sea parte de un organismo o empresa de radiotelevisión. Todas las grandes agencias y señaladamente los gigantes Reuters y AP tienen potentes divisiones de televisión, dedicadas a la captación  de imágenes y sonidos en todo el mundo, pero no son televisiones ni forman parte de una corporación cuya objetivo sea la emisión de programas.

A lo largo de su historia, EFE y RTVE han explorado sus posibilidades de colaboración. La mayoría de las veces estas aproximaciones han quedado en nada. EFE ha visto más a RTVE como una especie de mirlo blanco del que obtener recursos, que como un verdadero socio informativo. En este momento existe un acuerdo para compartir edificios, que ha supuesto que EFE se traslade en Barcelona a la sede de RNE en la calle Boronat. También se ha hecho algún intento reciente de aprovechar la red de corresponsales de EFE con algunas conexiones bastante cutres por videoconferencia.

Más allá de la capacidad de sus directivos para lograr acuerdos mutuamente beneficiosos, la realidad es que la colaboración no es fácil porque las misiones de ambos organismos son distintas y la lógica informativa de su trabajo también.

Visto desde el punto de vista de su peso y recursos, más que de fusión tendríamos que hablar de absorción de EFE por RTVE. Los trabajadores de la agencia temen que ese proceso terminara por significar la pérdida de identidad como agencia y sin mencionar a la posible absorción han lanzado un manifiesto en el que el Comité de Empresa y el Consejo de Redacción de EFE piden independencia y dotación suficiente para cumplir con su misión de servicio público (que por cierto, incluye una hoja de firmas que no sé a donde habría que enviar).

Medios Públicos de España

Pese a todas estas objeciones una fusión podría tener sentido si se trata de crear un servicio público multimedia, y no simplemente recortar presupuestos.

En toda Europa se intenta construir los Public System Media que sustituyan a los tradicionales Public System Broadcasting, esto es, pasar de canales de radio y televisión para audiencias masivas a producir información audiovisual fiable y de calidad, accesible gratuitamente para todos los públicos mediante los canales tradicionales y las nuevas plataformas de publicación interactiva. Lo que cuenta, por tanto, no es lograr el liderazgo de la audiencia en el prime time sino servir una información socialmente relevante al mayor número de ciudadanos, conforme sus deseos y necesidades, en el momento, en el formato y en la plataforma que elijan.

EFE, especializada en la captación de información, RTVE, dedicada al tratamiento, empaquetamiento y difusión, podrían ser una magnífica base para un hipotético organismo denominado Medios Públicos de España.

El problema es que ya no tendría mucho sentido que la agencia centrara su actividad en vender información a sus suscriptores, como hacen todas las agencias.  EFE -creo que equivocadamente- se ha alineado con aquellas agencias (AP, AFP) que han querido erigir un muro de pago en torno a su información, frente aquellas como Reuters o Europa Press que han abierto su información multimedia y compiten abiertamente con los cibermedios. (Véase mi trabajo sobre agencias abiertas y cerrada en el libro Desarrollos del periodismo en internet, editorial Comunicación Social). En esa fusión, difícilmente EFE seguiría siendo la cuarta agencia mundial porque estaría orientada a servir las necesidades de información de los ciudadanos, no a competir por investigar y conseguir información.

Sinergias de una fusión fría

Cabría una fusión fría, en la que bajo el paraguas de un mismo organismo se mantuviera la independencia de de RTVE y EFE. Desde la cúspide política de esta organización se impondrían colaboraciones y sinergias, imposibles por el acuerdo voluntario entre dos organismos independientes.

La sinergia más importante sería compartir la red de corresponsalías. Se pueden compartir oficinas allí donde ambas redes coincidan, pero no puede pensarse que en los grandes centros informativos (y los son todas las capitales donde hay corresponsalía de TVE, salvo Lisboa y Rabat) un mismo corresponsal puede trabajar para la agencia, la radio, la televisión, la página web… Se trataría, por el contrario, de crear redacciones potentes con periodistas dedicados a cada medio, pero que se apoyaran mutuamente, compartieran recursos e incluso pudieran sustituirse unos a otros. En el resto, los corresponsales de EFE serían reporteros multimedia, capaces de producir para la agencia, la radio, la televisión y la web. Evidentemente en los centros importantes de segundo nivel un solo periodista no podría abordar solo esta sobrecarga de trabajo. Como siempre, sin las cosas se hacen bien, se gana en eficacia, pero no necesariamente se gasta menos.

La otra gran sinergia sería una redacción central integrada, que procesaría toda la información y la vehicularía en las distintas plataformas. EFE se encuentra en proceso de crear una redacción multimedia. TVE no se ha planteado la integración de las redacciones de RNE y TVE. La integración de redacciones pasaría por un nuevo edificio común -ambas empresas se plantearon nuevas sedes al calor de la especulación inmobiliaria, proyectos abandonados después del pinchazo de la burbuja. Definir nuevas tareas y perfiles, reordenar horarios para un ciclo de 24 horas, coordinar la producción y la difusión es una tarea ingente. Desde luego no podría desarrollarse en unos meses ni basarse en ahorros tangibles en el siguiente ejercicio presupuestario.

Quizá todo no pase de una simple ocurrencia de campaña electoral. Pero si el proyecto va adelante no sólo tendrá que buscar solución para todos estos problemas, sino, ante todo, deberá preservar la independencia editorial y profesional de este nuevo servicio público, evitando cualquier vinculación gubernamental.

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