No a la privatización de la televisión pública


El gobierno del PP ha filtrado a Europa Press un anteproyecto de modificación de la Ley General de la Comunicación Audiovisual que supone un ataque directo e indirecto al servicio público audiovisual. Directo, porque permite privatizar las radiotelevisiones autonómicas. Indirecto, porque permite externalizar los informativos y elimina los objetivos de producción propia. Cuando se da una filtración como ésta se pretende medir la reacción social. Es, pues, el momento de decir muy alto NO.

RTVE: la externalización de los informativos supondría la pérdida de independencia informativa

El PP se propone dinamitar las salvaguardas al servicio público establecidas por la LGCA (pdf). Una de las más importantes, la prohibición de ceder a terceros la edición y producción de programas informativos (art. 40.1 LGCA para todas las radiotelevisiones públicas y específicamente para RTVE art. 7.5 de la Ley 17/2006, pdf).

Si los servicios informativos se ceden a terceros pierde todo sentido el servicio público. No puede haber una información independiente, neutral y al servicio de los ciudadanos, editada y producida por una empresa privada, que se debe a los intereses económicos e ideológicos de sus accionistas.

No vale decir que los programas informativos tendrán que ser elaborados siguiendo los principios editoriales establecidos por la cadena pública. La información no es un servicio que pueda someterse a unos parámetros objetivos de control, como puede ser, por ejemplo, una carretera.

Lo que hay detrás es un doble negocio, político y económico.

Se cede los informativos a una empresa políticamente afín, lo que evita al gobierno de turno los controles a los que está sometida la información en RTVE. ¿Habría consejos de informativos en esa empresas prestadoras de los programas informativos? Evidentemente, no.

Y un negocio económico, porque damos de comer a empresas afines, que nos recompesarán por una u otra vía.

Terminar con el predominio de la producción propia, un desastre económico

El mismo art. 40.1 de la LGCA ordena a las radiotelevisiones públicas que la mayor parte de sus programas sean de producción propia. Aunque inconcreta y supeditada a lo que establezcan los respectivos acuerdos marco y contratos programa, el PP quiere ahora eliminar esta otra seña de identidad del servicio público.

Justo cuando hay que someterse a una austeridad extrema,  las radiotelevisiones públicas deben concentrarse en lo esencial, la producción de programas, rentabilizando al máximo sus recursos económicos, técnicos y humanos.

Levantar esta norma significará convertir a las radiotelevisiones públicas en cascarones vacíos, en cúpulas de directivos dedicados a encargar programas a amiguetes.

Por supuesto, hay que dar espacio al talento ajeno y a los servicios muy especializados, pero las cadenas públicas y, de modo muy destacado RTVE tienen todavía un gran potencial por explotar.

La privatización explícita y encubierta del las radotelevisiones autonómicas

No es ninguna sorpresa que el PP permita a los gobierno autonómicos privatizar a las cadenas públicas regionales. Estaba en su programa. Pero en el anteproyecto filtrado hay trampa.

Los gobiernos autonómicos podrán privatizar directamente. Esto significaría sacar a concurso las frecuencias, las instalaciones y el personal de la cadena y entregárselas a una empresa privada a cambio de un precio. Solución brutal, pero al menos transparente. Los ciudadanos se quedarían sin ese servicio público, pero no seguirían pagando.

La trampa está en la posibilidad de mantener el servicio público bajo la fórmula de gestión indirecta. Esto significaría, como en el caso anterior, seleccionar a a una empresa privada para entregarle frecuencias, instalaciones y personal y, además, encomendarle la misión de servicio público.

Para que lo entiendan los no juristas, bajo este sistema de gestión indirecta del servicio público han funcionado las cadenas generalistas nacionales hasta la LGCA. ¿Dónde estaba el servicio público durante los últimos veinte años?

Como es lógico, el concesionario exigiría por desarrollar esa misión de servicio público, que consideraría muy onerosa, una contraprestación económica.

Otra posibilidad abierta son distintas fórmulas de cooperación público-privada.

¿Por qué se dejan abiertas estas puertas? Porque la privatización pura y dura es hoy inviable con la situación del mercado: crisis y oligopolio (dos grupos se reparten el 80% del mercado). Así que es muy posible que nadie acudiera a un concurso de privatización pura y dura, pero muchas empresas (¿imbricadas en los sistemas clientelares regionales?) pueden considerar rentable la gestión indirecta o la cooperación pública-privada, siempre que haya un bombeo de fondos públicos.

 

Líneas rojas del servicio público de RTVE


RTVE quedará muy mermada por el recorte de 200 millones de euros impuesto por el gobierno Rajoy. Pero con mil millones de euros se puede prestar dignamente el servicio público siempre que no se sobrepasen determinadas líneas rojas.

La medida se enmarca en el objetivo general de reducción del déficit, el gran tijeretazo, la única política que hoy existe en Europa. Pero en este caso no se puede por menos que pensar que más que recorte se trata de un castigo propinado conforme a un plan previo. El PP ya enmendó en la anterior legislatura para reducir el presupuesto justamente en 200 millones, al tiempo que proponía la eliminación de dos canales.

Es más, suena a revancha contra un servicio público reformado por los gobiernos Zapatero, que, con sus luces y sus sombras, ha logrado el liderazgo de audiencia y la estima del público para sus programas e informativos.

Si esta corriente enemiga de RTVE se impone poco quedará por hacer más que resistir, aunque confiemos que todavía quede alguien con sentido de Estado en el PP, al menos ahora que gobiernan. Pero ¿cómo movilizar a la opinión pública para luchar por este servicio público cuando ante sus ojos se desmontan aspectos esenciales de los servicios públicos de sanidad o educación?

Como ya ocurre en la BBC sometida a un parecido estrangulamiento financiero, la calidad de servicios y programas disminuirá. Pero los defensores del servicio público deberíamos ponernos de acuerdo en unas líneas rojas que no puedan sobrepasarse sin desnaturalizar el servicio público. Será más difícil que nunca movilizar a la opinión pública, que ya tiene bastante con ver con se desmontan aspectos esenciales de la sanidad y la educación.

Dejo aquí algunas ideas para buscar esas líneas rojas.

Independencia y pluralismo

Ni un paso atrás en la independencia y pluralismo consagrado por las reformas de Zapatero. Y nunca más la manipulación de Urdaci.

La relación entre Presidente y Consejo de Administración puede haberse demostrado disfuncional, pero ello no puede significar volver a la gubernamentalización del Estatuto de 1980, remedado ahora por la ley catalana fraguada entre CiU y PP.

Presidente y consejeros tienen que contar con tan amplio consenso parlamentario como hasta ahora. No puede eliminarse a los consejeros propuestos por los sindicatos, so pretexto de ahorro. Lo que debe hacerse es elevar el listón de su profesionalidad e independencia, sometiéndolos a un verdadero escrutinio parlamentario antes de su nombramiento.

No deben tocarse otros elementos esenciales del pluralismo, como son el Estatuto y los consejos de informativos. En cambio, debería reforzarse el papel del consejo asesor.

Financiación

Todo el mundo piensa que el Tribunal Europeo de Justicia declarara la tasa que pesa sobre las telecos como contraria al derecho comunitario. Habrá que esperar y ver. Si fuera así, habría que remodelar todo el sistema de financiación.

Ni en un sistema definitivo (ni en una reforma de urgencia vía Decreto-Ley) se debe volver a una financiación mayoritariamente publicitaria. Sería un retroceso. La publicidad puede ser una fuente accesoria, pero no volver a invadir la programación. No está mal como algunos han propuesto cambiar (parcialmente) autopromociones por una publicidad muy selectiva, nada invasiva e introducir patrocinios, también selectivos.

Creo que todavía tiene que quedar mucho recorrido en la explotación comercial de los productos de RTVE. El archivo es de todos y tiene que estar accesible a todos los españoles, pero debe perseguirse cualquier utilización comercial del mismo. Podría pensarse en un servicio de pago fuera de nuestras fronteras, como en el modelo iPlayer de la BBC, pero, puesto que los usarios son, sin duda, hispanoparlantes, poner un muro de pago sería suicida para la función de proyección exterior de España.

La subvención pública no puede ser arbitraria, sino acorde con el Mandato Marco, que impone a RTVE un importante elenco de obligaciones. Para ello es imprescindible la consecución del Contrato Programa, con el que no atrevió el gobierno Zapatero.

¿De dónde recortar?

No de los gastos de personal, que ahora, sobre un presupuesto de 1.000 millones se quedará en un 38%. RTVE ya sufrió la sangría de más de 4.000 profesionales. Lo que hay que hacer es que explotar al máximo todas sus potencialidades. Me temo que con el nuevo convenio colectivo la Dirección realizará en cambio un recorte de pluses, lo que no dejará de mermar la productividad.

La gran poda tiene que venir de las contrataciones y servicios externos, esto es, esencialmente de las productoras. Ha sido siempre un clamor interno la denuncia del despilfarro cuando no de la corrupción de estos contratos. Es hora de dejar lo esencial: aquellos en los que la parte externa aporte verdadero valor añadido que no pueda lograrse con los medios propios.

Puede tener sentido contratar grandes series o tvmovies, pero también se puede explorar este terreno con los medios propios, y, desde luego, deben eliminarse cualquier contratación de magazines, programas realizados en estudio o series documentales (dejando espacio para los jóvenes productores externos) que pueden perfectamente realizarse con los medios y el talento propio.

Por supuesto, en época de vacas flacas habría que revisar los costes de los contratos externos que se salvaran de la poda, los sueldos de las estrellas y los emolumentos de los directivos, empezando por el presidente y los consejeros.

Otro capítulo en el que seguro que se puede ahorrar es el de los grandes despliegues institucionales. Elecciones, actividades de la Corona y del gobierno, eventos de la “marca” España o grandes acontecimientos deportivos concitan unos despliegues técnicos y humanos muchas veces desproporcionados, que terminan por saturar y aburrir. Una sarta interminable de conexiones en directo que terminan por matar a la verdadera información.

Lo imprescindible del servicio público

La Uno de TVE es el buque insignia de la Corporación. Pero hoy ya no es esencial el liderazgo en la cuota de audiencia. No se trata de ser el primero cada día en el prime time sino de hacer llegar a cada público la información que precisa por el medio, la plataforma y en el momento más adecuado.

Son esenciales, por tanto, los medios interactivos y muy especialmente la rtve a la carta, de un enorme éxito, pero más costosa (servidores, ancho de banda) cuanto más éxito tiene.

Los medios interactivos no han matado, ni mucho menos, a los medios tradicionales. El consumo de televisión está en su punto más alto. Para satisfacer a los distintos públicos es vital la diversidad de canales. Por eso creo que una línea roja debiera ser que no se cierre ningún canal. Es más, si es necesario puede ser necesario sacrificar algún oropel de La Uno. O dicho en otras palabras, puede ser más imprescindible para el servicio público el deporte minoritario de Teledeporte que la Champions en La Uno. Es más, hay que potenciar estos canales, especialmente Clan, que no puede ser una simple ventana para productos foráneros, sin un solo espacio verdaderamente educativo.

Resulta también vital promover el compromiso y la complicidad del público y para eso no hay mejor herramienta que la participación. Toda los programa tienen que diseñarse pensando en la participación con el apoyo de las redes sociales.

RTVE debe basar su producción en equipos internos que creen marca y sean capaces de producir para todas las plataformas. Como ejemplos de buena práctica pueden citarse Al Filo de lo Imposible, El Tiempo, Los Lunnis o La Aventura del Saber.

EFE-RTVE ¿tiene sentido una fusión?


La unión de EFE y RTVE en un único organismo sería una buena base para un nuevo servicio público multimedia, pero EFE correría el riesgo de perder su liderazgo su identidad como agencia internacional.

¿ Fusión o absorción?

En la entrada dedicada a analizar las propuestas del PP para la radiotelevisión pública, que juzgo un programa de ataque en toda regla al servicio público, no comenté la posible fusión entre EFE y RTVE. En sus declaraciones González Pons no avanzó más el sentido de esta medida, pero está claro que estaría en la línea de ahorrar por la vía de supuestas sinergias.

De entrada, me parece una barbaridad. No existe ninguna gran agencia internacional que sea parte de un organismo o empresa de radiotelevisión. Todas las grandes agencias y señaladamente los gigantes Reuters y AP tienen potentes divisiones de televisión, dedicadas a la captación  de imágenes y sonidos en todo el mundo, pero no son televisiones ni forman parte de una corporación cuya objetivo sea la emisión de programas.

A lo largo de su historia, EFE y RTVE han explorado sus posibilidades de colaboración. La mayoría de las veces estas aproximaciones han quedado en nada. EFE ha visto más a RTVE como una especie de mirlo blanco del que obtener recursos, que como un verdadero socio informativo. En este momento existe un acuerdo para compartir edificios, que ha supuesto que EFE se traslade en Barcelona a la sede de RNE en la calle Boronat. También se ha hecho algún intento reciente de aprovechar la red de corresponsales de EFE con algunas conexiones bastante cutres por videoconferencia.

Más allá de la capacidad de sus directivos para lograr acuerdos mutuamente beneficiosos, la realidad es que la colaboración no es fácil porque las misiones de ambos organismos son distintas y la lógica informativa de su trabajo también.

Visto desde el punto de vista de su peso y recursos, más que de fusión tendríamos que hablar de absorción de EFE por RTVE. Los trabajadores de la agencia temen que ese proceso terminara por significar la pérdida de identidad como agencia y sin mencionar a la posible absorción han lanzado un manifiesto en el que el Comité de Empresa y el Consejo de Redacción de EFE piden independencia y dotación suficiente para cumplir con su misión de servicio público (que por cierto, incluye una hoja de firmas que no sé a donde habría que enviar).

Medios Públicos de España

Pese a todas estas objeciones una fusión podría tener sentido si se trata de crear un servicio público multimedia, y no simplemente recortar presupuestos.

En toda Europa se intenta construir los Public System Media que sustituyan a los tradicionales Public System Broadcasting, esto es, pasar de canales de radio y televisión para audiencias masivas a producir información audiovisual fiable y de calidad, accesible gratuitamente para todos los públicos mediante los canales tradicionales y las nuevas plataformas de publicación interactiva. Lo que cuenta, por tanto, no es lograr el liderazgo de la audiencia en el prime time sino servir una información socialmente relevante al mayor número de ciudadanos, conforme sus deseos y necesidades, en el momento, en el formato y en la plataforma que elijan.

EFE, especializada en la captación de información, RTVE, dedicada al tratamiento, empaquetamiento y difusión, podrían ser una magnífica base para un hipotético organismo denominado Medios Públicos de España.

El problema es que ya no tendría mucho sentido que la agencia centrara su actividad en vender información a sus suscriptores, como hacen todas las agencias.  EFE -creo que equivocadamente- se ha alineado con aquellas agencias (AP, AFP) que han querido erigir un muro de pago en torno a su información, frente aquellas como Reuters o Europa Press que han abierto su información multimedia y compiten abiertamente con los cibermedios. (Véase mi trabajo sobre agencias abiertas y cerrada en el libro Desarrollos del periodismo en internet, editorial Comunicación Social). En esa fusión, difícilmente EFE seguiría siendo la cuarta agencia mundial porque estaría orientada a servir las necesidades de información de los ciudadanos, no a competir por investigar y conseguir información.

Sinergias de una fusión fría

Cabría una fusión fría, en la que bajo el paraguas de un mismo organismo se mantuviera la independencia de de RTVE y EFE. Desde la cúspide política de esta organización se impondrían colaboraciones y sinergias, imposibles por el acuerdo voluntario entre dos organismos independientes.

La sinergia más importante sería compartir la red de corresponsalías. Se pueden compartir oficinas allí donde ambas redes coincidan, pero no puede pensarse que en los grandes centros informativos (y los son todas las capitales donde hay corresponsalía de TVE, salvo Lisboa y Rabat) un mismo corresponsal puede trabajar para la agencia, la radio, la televisión, la página web… Se trataría, por el contrario, de crear redacciones potentes con periodistas dedicados a cada medio, pero que se apoyaran mutuamente, compartieran recursos e incluso pudieran sustituirse unos a otros. En el resto, los corresponsales de EFE serían reporteros multimedia, capaces de producir para la agencia, la radio, la televisión y la web. Evidentemente en los centros importantes de segundo nivel un solo periodista no podría abordar solo esta sobrecarga de trabajo. Como siempre, sin las cosas se hacen bien, se gana en eficacia, pero no necesariamente se gasta menos.

La otra gran sinergia sería una redacción central integrada, que procesaría toda la información y la vehicularía en las distintas plataformas. EFE se encuentra en proceso de crear una redacción multimedia. TVE no se ha planteado la integración de las redacciones de RNE y TVE. La integración de redacciones pasaría por un nuevo edificio común -ambas empresas se plantearon nuevas sedes al calor de la especulación inmobiliaria, proyectos abandonados después del pinchazo de la burbuja. Definir nuevas tareas y perfiles, reordenar horarios para un ciclo de 24 horas, coordinar la producción y la difusión es una tarea ingente. Desde luego no podría desarrollarse en unos meses ni basarse en ahorros tangibles en el siguiente ejercicio presupuestario.

Quizá todo no pase de una simple ocurrencia de campaña electoral. Pero si el proyecto va adelante no sólo tendrá que buscar solución para todos estos problemas, sino, ante todo, deberá preservar la independencia editorial y profesional de este nuevo servicio público, evitando cualquier vinculación gubernamental.

Nuevo diseño de rtve.es: el díficil equilibrio entre la información y los programas


La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

Captura de pantalla de http://www.rtve.es/


Quizá demasiados objetivos. El diseño me parece demasiado abigarrado y siguen sin gustarme los logos y colores corporativos, pero es lo que hay. El acceso a los contenidos a la carta y a las emisiones en directo es posible desde una barra de navegación superior. La promoción de contenidos se reserva para la columna de la derecha y se incluye la parrilla de programación al final de la página (echo de menos algún botón de acceso en la parte superior).

La cuestión es ¿logrará rtve.es convertirse en una página informativa de referencia? El nuevo diseño apunta a ese objetivo. Pero ¿qué buscan los usuarios, información o vídeos y audios (contenidos a la carta)?. No tengo datos, pero me parece que hoy por hoy sobre todo contenidos a la carta.

A mi juicio, falta valoración y jerarquización informativa, en gran parte por el reparto del espacio entre la información, la televisión a la carta y la promoción.

La gran baza para convertirse en página informativa de referencia son los vídeos de las noticias producidas por la Redacción de TVE y la señal de acontecimientos directos generada por la propia RTVE (normalmente, la señal de otros acontecimientos internacionales llegada vía Eurovisión o agencias no podrá ser utilizada por razón de derechos). Otro atractivo son los blogs de los corresponsales de RNE y TVE

Falta mucho para que rtve.es produzca información original, aunque también se ha avanzado en este terreno con análisis e informes bien documentados y especiales magníficos, como el de las revueltas árabes. La página no se convertirá en una potencia informativa hasta que no se integren las redacciones informativas de RNE, TVE y Servicio Interactivos, algo prácticamente imposible sin cambios institucionales y un edificio común y que supondría retos organizativos tremendos para todo el Grupo RTVE.

Por el momento, esta portada mixta con dominio de la actualidad podría ser la entrada a un portal puramente informativo, con un mayor desarrollo y una mejor jerarquización.

La comparación con la BBC es interesante. La Corporación tuvo prácticamente desde sus inicios en la Red dos puntos de acceso, por su supuesto conectados. bbc.co.uk, el portal general con un despliegue apabullante de contenidos, donde la actualidad no era más que una referencia. Y un portal puramente informativo, news.bbc.co.uk.

En los últimos meses, el portal informativo ha cambiado de dirección y ahora es http://www.bbc.co.uk/news/, un cambio de dominio que parece indicar un mayor énfasis en la pertenencia institucional y que desde luego ha llevado a una simplificación informativa y en mi opinión a una pérdida de calidad, coherente con los recortes y despidos habidos en BBC Online.

En cambio, el portal principal http://www.bbc.co.uk/ tiene ahora como asunto central la información, con una concepción semejante a la rtve.es. Creo que estos cambios tienen en común poner a la información en el centro de la propuesta interactiva de ambos servicios públicos, pero mientras la BBC constriñe su oferta, RTVE la amplía.

Captura de pantalla de http://www.bbc.co.uk/

La página de rtve.es vuelve a ganar en mayo en usuarios únicos (12.382.736) a Antena 3 (9.841.453) y Telecinco (9.408.481), según la medición de OJD interactiva. Con una menor riqueza de contenidos, las dos televisiones privadas explotan, sin embargo, la interactividad en torno a sus series juveniles con lo que logran una gran sinerguia televisión-web-dispositivos móviles. RTVE puede todavía experimentar mucho más con la interactividad, pero sin olvidar que su presencia en el ciberespacio no es más que la divesificación del servicio público en el siglo XXI.

La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

RTVE: manual de estilo y código de autorregulación en defensa del menor


Por fin el Consejo de Administración ha aprobado y la Corporación RTVE publicado su Manual de Estilo, después de la salida en falso de hace unos meses.

Con respecto al primer borrador, la versión definitiva no presenta grandes diferencias, pero se han eliminado imprecisiones en asuntos deontológicos y, sobre, todo,se ha fundamentado mejor su contenido en el conjunto normativo que regula la Corporación, incluido el Estatuto de Informativos, que antes parecía ignorarse.

Resulta imposible el análisis de una obra como ésta, así que me limitaré a comentar aspectos que me han llamado la atención. Más allá de su utilidad interna, a la que me referiré, recomiendo su lectura y consulta a estudiantes y profesionales del periodismo, como una referencia de las soluciones deontológicas y de estilo que ofrece la más potente empresa audiovisual española.

Normas de buena práctica

En su introducción, el texto declara que “…detalla una serie de pautas y recomendaciones, cuya finalidad es orientar hacia el máximo rigor periodístico el trabajo de los profesionales no sólo de la información sino de todos los ámbitos, géneros y formatos presentes en la programación de RTVE.”

Se trataría de convertir en orientaciones prácticas los mandatos jurídicos o deontólogicos que las leyes reguladoras y el Estatuto de Infomativos imponen a los profesionales. Sin embargo, en general se adoptan enunciados normativos más que orientaciones prácticas y más casuística, que pudieran servir de ayuda en casos conflictivos.

Más deontología que estilo

El Manual tiene más peso deontológico que de estilo. En lo referente a los lenguajes televisivo, radiofónico y multimedia, recae más en generalidades, salvo algunas normas más concretas sobre estructura y recursos gráficos de la información multimedia (que, por cierto, se prefiere denominar genéricamente noticia, sea cuál sea su género, 4.5). Da la impresión de que en la radio y la televisión no se han abordado más que superficialmente unas normas de estilo perfectamente asentadas en la práctica, mientras que en el terreno multimedia se ha sentido la necesidad de codificarlas.

Llama la atención la forma imprecisa en que, en los tres medios, se define el reportaje como una simple ampliación de la noticia, ignorando que su materia prima son los testimonios.

Las recomendaciones sobre el uso del castellano resultan muy genéricas. No está mal la solución a la remisión a la Gramática, la Ortografía y Fundeu, pero eso va de suyo. Entre los anexos es clamorosa la falta de una catálogo de topónimos, así como de unas normas sencillas de trasliteración de las lenguas más comunes; todo ello para evitar el desbarajuste de topónimos (o que Aquisgrán se convierta en Aachen) y que cualquier nombre extranjero se pronuncie como si fuera inglés.

Neutralidad y excelencia informativa

“La Corporación RTVE y sus profesionales no adoptarán posicionamiento ideológico más allá de la defensa de los valores constitucionales” (Manual 1.1.2 y Artículo 10-b Mandato-Marco, pdf)

Tal declaración, más allá de su aplicación estricta en los espacios de opinión, sintetiza la esencia del servicio público: neutralidad ideológica y compromiso con los valores constitucionales. La excelencia informativa está determinada por el compromiso constitucional y el uso apropiado del lenguaje informativo para obtener de cada medio sus máxima potencia expresiva. Creo que el Manual es más útil en concretar el compromiso con los valores constitucionales que en dar orientaciones útiles en el uso creativo de los lenguajes.

Entretenimiento

El Manual se proyecta principalmente sobre los territorios informativos. Pero no falta una sección dedicada al entretenimiento. El mandato de servicio público supone ofrecer al público “un ocio activo, crítico, imaginativo, culto, enriquecedor y divertido” y para ello considera contenidos prioritarios “el conocimiento, la comunicación, la innovación, la imaginación, la capacidad de reflexión y el humor inteligente”.

Se trata de concretar esos principios en algunos de los géneros de programas, ordenando que se orienten al servicio de los valores constitucionales, como el de la cohesión social. Así, por ejemplo, se afirma que “los espectáculos y programas deportivos pueden ser un instrumento o un símbolo en beneficio de la cohesión social de la colectividad pero esto nunca debe suponer una reafirmación de la identidad frente a otros grupos, pueblos, países u otras aficiones” (1.2.1.4), pero no se dan consejos prácticos sobre como tratar la tensión en enfrentamientos deportivos o evitar el patrioterismo.

Por cierto, que entre los programas de entretenimiento no se mencionan los “realities”. ¿Renuncia a ellos TVE? ¿No cabe un tratamiento conforme a los valores constitucionales de esta categoría de programas?

Orientaciones y realidad

Cabría hacer un catálogo de normas contradictorias o que chocan con la práctica cotidiana. Selecciono arbitrariamente sólo algunas.

– Imágenes ajenas.”RTVE no difundirá la señal en directo de acontecimientos de interés informativo que sea proporcionada por entidades interesadas. [–] RTVE deberá esforzarse en cada circunstancia para que la información ofrecida en directo sea captada y tratada con sus propios medios y personal técnicos. Cuando no sea posible se comunicará a la audiencia” (1.1.4.3). En las campañas electorales empieza a advertir de que se trata de una señal producida por el partido, pero todavía no se ha generalizado esta advertencia. No parece que RTVE esté combatiendo esta práctica de los partidos, que debiera ser contestada conjuntamente por todos los medios, públicos y privados.

– Seguimiento informativo. “Es obligación de los profesionales de RTVE ofrecer el seguimiento de una información relevante hasta que quede suficientemente clarificada en todos sus extremos, independientemente del tratamiento dispensado por el resto de los medios de comunicación.” (1.1.4.4). Esta obligación es olvidada por RNE y TVE, que como todos los medios se suben a las olas informativas y siguen la consonancia mediática.

– Especialización. “La falta de especialización puede menoscabar la credibilidad. (1.1.4.5)” Se enuncia como si esa falta de especialización fuera una responsabilidad del informador y se ofrece como solución cursos de formación continuada. Se olvida que la especialización sólo se puede lograr en el marco de una carrera profesional y con una organización que la favorezca.

Habría otros muchos conflictos entre la recomendación y la realidad, como en el uso de imágenes impactantes, imágenes descargadas de Internet, prohibición de viajes pagados o cuestionarios pactados etc. etc.

Efectividad y actualización

Un libro o manual de estilo sólo será útil si es fruto de un amplio debate previo y se mantiene actualizado mediante su discusión en las redacciones y utilizando mecanismos de interacción. Por lo que sé el debate previo no ha existido, pero todavía se está a tiempo de convertir el Manual en una referencia para los conflictos diarios manteniendo un debate permanente alimentado por los conflictos diarios.

CÓDIGO DE AUTORREGULACIÓN PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DEL MENOR

Esta entrada ya es demasiado larga, pero quiero dejar constancia de la aprobación y publicación del Código de Autorregulación para la Defensa de los Derechos del Menor, otro instrumento esencial para el cumplimiento del servicio público.

En esencia se trata de una puesta al día del texto que en2004 las televisiones pactaron con varios ministerios y que desde entonces se ha vulnerado sistemáticamente por los operadores privados, sobre todo por Telecinco.

El texto actual es un compromiso unilateral de RTVE, que endurece las obligaciones que la legislación impone a todos los operadores y la específica que corresponde a la Corporación según sus normas reguladoras.

Lo más destacado son los compromisos en la franja de protección reforzada, especialmente el de establecer una programación de carácter familiar los sábados, domingos y festivos, de 16 a 19 horas. No se delimita que se entiende por programación familiar, que hasta ahora en la práctica se concreta en productos de Hollywood más aptos para débiles mentales que para menores.

El Código pretende proteger al menor como espectador y en este sentido reitera normas incluidas en el Manual de Estilo. Se establece un código de clasificación por edades, con avisos visuales y auditivos.

En cuanto al menor como espectador de los programas informativos, se recomienda la eliminación de contenidos violentos, pero, puesto que no se puede edulcorar completamente el relato informativo, se termina por admitir que “en los casos de relevante valor social o informativo que justifiquen la emisión de las noticias o imágenes antes referidas, se avisará a los telespectadores de la inadecuación de las mismas para el público infantil.”

¿Huelga salvaje o información salvaje?


Me indigno al escuchar a Juan Ramón Lucas, en RNE, calificar reiteradamente de “salvaje” la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid. El uso de adjetivos es un modo de encuadre, en este caso peyorativo. Y no sólo es cuestión de adjetivos. Insiste en que los trabajadores tienen un empleo fijo -supongo que es un privilegio- y que atentan gravemente contra los derechos de todos los trabajadores.

El Sr. Lucas puede ejercer su libertad de expresión, pero en la radio pública hay que mantener el equilibrio ante los grandes conflictos sociales y no mezclar la información con la opinión. ¿Tomarán medidas el Consejo de Administración o el Consejo de Informativos de RNE ante esta violación de la neutralidad del servicio público.

Pacta sunt servanda

El incumplimiento de los servicios mínimos en esta huelga es un síntoma de que el pacto social se está rompiendo. Cuando un convenio colectivo se negocia, las dos partes hacen concesiones. Si después, por Decreto-Ley del Gobierno central, aplicado por la Comunidad de Madrid a todos los trabajadores públicos, estén regidos o no por convenio, no cabe duda que un pacto y, sobre todo, la confianza se rompen. Si a eso añadimos servicios mínimos de 50% que hacen irrelevantes las protestas pondremos en su contexto la “huelga salvaje”. Todo eso lo olvidan los que ahora ladran y ayer acusaban a los sindicatos de estar domesticados.

Personalmente creo que los dirigentes sindicales del Metro se equivocan y ponen a los trabajadores en una posición sin salida en la que terminarán por ser los paganos.

La crisis que los trabajadores no han provocado ha roto los equilibrios y su recomposición está suponiendo la destrucción del pacto en el que se basa en Estado Social y Democrático de Derecho. Ésto no ha hecho más que empezar.

RTVE: cambio de imagen, cambio cosmético


RTVE ha cambiado su identidad gráfica, pero sigue sin encontrar su identidad como servicio público en el entorno multicanal y multimedia

Una vez más, se ha querido suplir la falta de un cambio en profundidad con un cambio de imagen. No soy un experto en diseño y, en principio, no voy a cuestionar  la lógica gráfica de esta renovación. Si es por gustos, diré que me resultan un poco molestos los colorines y un verdadero horror los “tacos” de los micrófonos de los reporteros, siempre un elemento ortopédico en televisión, y ahora todavía más chillones; molestas también las “moscas”, frente a la transparente anterior de TVE1. RTVE no ha revelado el coste de la operación, que además del pago a la agencia externa (en este caso Summa) supone su sustitución física en todo el equipamiento de la empresa. Su presidente, Luis Fernández, asegura que se pretende una mejor identificación y dinamizar la percepción de los ciudadanos. No sé muy bien que quiere decir con eso de “dinamizar la percepción de los ciudadanos”, pero supongo que se trata de mostrar una imagen más dinámica, más fresca… más cercana a la de las privadas.

Luis Fernández ha dicho también a los trabajadores que el cambio del símbolo es el símbolo del cambio ¿ Cuál es ese cambio?

Cambio institucional. RTVE tiene ahora un nuevo marco institucional: Ley 17/2006, de 5 de junio, de la radio y la televisión de titularidad estatal, Estatuto de Información de la Corporación RTVE, Mandato Marco de la Corporación RTVE. Este nuevo marco establece una definición adecuada de las misiones del servicio público, la estabilidad de su financiación, la independencia y neutralidad editorial y la independencia de sus informadores. Resta todavía el último elemento de este marco institucional, el Contrato-Programa, que RTVE negocia ahora con el Gobierno, y que tiene que concretar la misión de servicio público definida por la Ley 17/2006 y el Mandato Marco en términos de obligaciones concretas y financiación adecuada. Es el Contrato Programa el cierre del marco institucional y hasta que no se llegue a un acuerdo no veremos en que se concreta el cambio institucional. Con todo, este nuevo marco sienta unas bases para lidiar con los rigurosos requisitos que la Comisión Europea establece para permitir la finaciación pública del servicio. Con todas las cautelas, puede decirse que RTVE se encuentra en un buen punto de partida para realizar el servicio público a la altura del siglo XXI. Cambio institucional, sí.

Independencia informativa. Desde 2004, los informativos de RNE y TVE han roto con el ominoso partidismo que mantuvieron no sólo durante la última legislatura de Aznar sino a lo largo de toda su historia, con mayor o menor incidencia dependiendo de que existiera una mayor o menor división política.  Los informativos son básicamente neutrales en la pugna partidista-sin excluir deslices- pero siguen siendo básicamente institucionales. Ese caracter institucional resta valentía para abordar temas conflictivos. La asignatura pendiente sigue siendo una información en profundidad, arriesgada, rompiendo ataduras institucionales. Pero desde el punto de vista de la indepedencia informativa, sí hay una nueva RTVE.

Cambio generacional. Ese sí que ha sido un cambio radical. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) ha “desvinculado” (eufemismo para despido no traumático) a 4150 trabajadores. Y ese cambio generacional parece que es el que quiere simbolizar el cambio de identidad gráfica. Una radiotelevisión más joven… La renovación generacional es necesaria en cualquier organismo, pero el problema es la ruptura, la discontinuidad. No todos los que se han ido era buenos ni todos los que se incorporan malos. Por ejemplo, por muy bueno que sea el espacio musical de Fernando Palacios en RNE, sustituir los Clásicos Populares de Fernado Argenta se me antoja una tarea imposible. Entre las nuevas incoporaciones en los informativos se aprecian grandes promesas de futuro, pero el tono general, la locución por ejemplo, se aproxima en inexperiencia a las privadas. Y es que, además de reducir el capítulo de gastos de personal, el ERE pretendía una plantilla peor pagada, más inexperta y, por tanto, más maleable.

No es extraño que a los desvinculados (entre los que me encuentro) les parezca el cambio identitario una frivolidad, como a Guillermo Orduna (La nueva ‘marca’ RTVE, carta al director EL País, 2 de sept. 2008). Estoy de acuerdo con Orduna en que “lo de cambiar los logotipos o las sintonías y no renovar los productos que se ofrecen, me parece una frivolidad”.

Programación sin rumbo. Aquí es donde no ha habido cambio. Tanto RNE como TVE tienen una programación indistinguible de la de su competencia en las horas de máxima audiencia. Lógicamente, a horas minoritarias si que hay diferencias. En el caso de TVE se sigue siendo tributario de las productoras y en el caso de RNE de estrellas o pseudoestrellas importadas. En TVE algunas series como Cuéntame o Amar en Tiempos Revueltos pueden indicar el camino, pero falta despegarse del pasado y acudir al presente. Es especialmente grave el dejar en manos de productoras espacios como España Directo o Comando Actualidad.

Sin estrategia de distribución. TVE sigue sin una estrategia para dar una personalidad diferenciada a la Dos, donde va una programación popular, pero sin posiblidad de conquistar grandes audiencias. Y no utiliza adecuadamente sus canales en la TDT. Por ejemplo, la estragia de distribución de los Juegos Olímpicos ha sido un desastre, con repeticiones continuas en la Una y la Dos. El Canal 24 Horas está completamente abandonado. Y el gobierno parece apostar ahora por una TDT de pago, que restaría todavía más posibilidades para que TVE produzca canales especializados de calidad.

Aprendiendo multimedia. RTVE no ha tenido un sitio en internet para difundir sus contenidos hasta hace unos meses. Creo que debía ser el único servicio público europeo que no tenía más que una página institucional. Es positiva la difusión on line de los programas (RNE y TVE “a la carta”), pero da la impresión de que los programas se dejan caer, sin más. Falta una estrategia de explotación pública de los archivos. Y la página propiamente informativa es indigna de RTVE, el típico “corta y pega”, sin información verdaderamente propia, salvo el acceso a telediarios y diarios hablados ya emitidos.

El reto de los servicios públicos de radio y televisión en el siglo XXI

Este breve análisis puede contrastarse con las experiencias de adaptación al nuevo entorno de los servicios públicos europeos, recogidas en el libro From Public Service Broadcasting to Public Service Media (Nordicom, Göteborg 2008). Su tesis es que los servicios públicos europeos tienen que adaptarse al nuevo entorno multicanal y multimedia mediante:

  • Manteniendo audiencias masivas. Sin esas audiencias, se convierten en irrelevantes, pierden legitimidad y se arriesgan a perder financiación. RTVE cumple este requisito, y el marco institucional aludido permite luchar por mantener esta posición.
  • Diferenciar lo más claramente posible sus productos de sus competidores comerciales. No es el caso de RTVE, o no suficientemente.
  • Establecer una estrategia de multidifusión a través de diversas plataformas: canales generalistas, canales especializados, on line (internet), plataformas móviles. Los productos tienen que adaptarse a cada plataforma y debe haber sinergias entre unas y otras. RTVE está en mantillas.
  • Establecer alianzas con operadores de esas nuevas plataformas. La única que recuerdo era la de acólitos de Vía Digital.

En fin, la cuadratura del círculo…

Innovación y convergencia en la página electoral de RTVE


La campaña electoral le ha sentado bien al sitio de RTVE. Sigue siendo preferentemente institucional y promocional, pero ha incoporado una página electoral de carácter informativo completamente innovadora.

La novedad más importante es la integración de texto y vídeo. Y para ello se ha escogido el cara a cara Zapatero-Rajoy. La aplicación vincula el texto de la transcripción con el momento correspondiente de vídeo, de manera que se puede navegar por el texto para acceder al vídeo y viceversa. El vídeo se encuentra minutado por bloques y es posible acceder al texto buscando también por palabras claves. Así, por ejemplo, sabemos que cada uno de los candidatos mencionó el término “eta” en 17 ocasiones y podemos acceder al momento concreto del vídeo.

Esta interrelación de vídeo y texto es una notable novedad notable, no implementada, que yo sepa, hasta ahora en otros sitios de televisiones que explotan su propios vídeos. Esta sincronización entre palabra escrita e imagen en movimiento abre nuevas posibilidades en el lenguaje audiovisual. No sólo resulta útil para las personas con discapacidad, sino que ofrece la posibilidad general de recibir el mensaje por un doble canal sensitivo y, por tanto, mejora su eficacia comunicativa.

No es la única novedad. En la línea habitual de convergencia entre radio, televisión y gráficos, en la página encontramos vídeos de TVE, sonidos de RNE y gráficos con datos electorales. Y entre los vídeos de TVE, algunos en relación con las campañas electorales de valor histórico, como el famoso “Puedo prometer y prometo” de Adolfo Suárez. No falta, claro, un vínculo con el canal de TVE en YouTube. Y una buena funcionalidad, la posibilidad de incrustar los vídeos en la propia página o blog (lamentablemente, wordpress que aloja este blog no permite la incrustación de vídeos fuera de las más habituales plataformas como YouTube).

Esperemos que todo esto sea un anticipo de un verdadero portal informativo.

¿Propaganda o información electoral?


TVE ha llegado a un acuerdo con los partidos para sustituir los tradicionales bloques de propaganda electoral por spots de 30n segundos, con un tiempo total igual al del 2004 y con criterios de proporcionalidad. La Junta Electoral ha aprobado el acuerdo. Luis Fernández, con su tradicional triunfalismo, califica el acuerdo de “avance histórico en la comunicación política”.

No hay duda que los bloques gratuitos de propaganda electoral eran un inútil antigualla. Pero tenían un valor para las candiatura locales. La información suministrada por RTVE afirma que todavía “faltan por cerrar detalles para el mismo formato con los partidos minoritarios en las desconexiones territoriales”. Los spots son más modernos que los bloques, pero no dejan de ser propaganda, propaganda vestida con los códigos de la publicidad. ¿Convencerán a los electores? No sé, me parece que los votantes españoles tienen el colmillo muy retorcido…

Pero de lo que nada dice RTVE es que pasa con la información electoral de los telediarios y diarios hablados. Desde 1982 la cobertura de las campañas electorales fue haciéndose más profesional y más compleja, al tiempo que más dependiente de los partidos. La regla de aplicar a estos espacios informativos las mismas reglas de proporcionalidad que a los bloques gratuitos ha llevado a enfeudar esta información a los partidos. En las últimas campañas, son los propios partidos los que facilitan la señal de televisión realizada de sus grandes mítines, que se sincronizan con los telediarios, sin que se advierta a los espectadores de que esa imagen ha sido producida por el propio partido. Los periodistas se convierten en cronistas palaciegos, que tienen que pactar con las potentes maquinarias de propaganda de los partidos los actos a cubrir y las declaraciones. En fin, información convertida en propaganda, pero empaquetada con los códigos de la información de actualidad. Un sistema que afecta a todas las televisiones, no sólo a TVE.

Desde hace dos campañas electorales hay un clamor entre los periodistas para buscar una alternativa. Entre tanto, se extiende entre los periodistas, sobre todo entre los catalanes, la negativa a firmar o aparecer en imagen.

Terminar con esa información-propaganda de campaña sí que hubiera sido un avance histórico en la comunicación política. ¿Para cuando una verdadera información electoral? Una información que analice programas, enfrente a los políticos con su promesas incumplidas, profundice en los grandes cuestiones planteadas por los candidatos, una información (que no debates o entrevistas, que eso es otra cosa) que dé voz a los ciudadanos.

Pobre televisión pública


RTVE vuelve a estar en el centro de una guerra que no es la suya. El grupo Prisa y Mediapro están en guerra por los derechos del fútbol y por la influencia política. Y la radiotelevisión pública se ve en medio del fuego cruzado, rehén de unos y otros.

El diario El País informaba el martes 4 del acuerdo alcanzado por RTVE con Mediapro para que esta empresa comercialice el Canal Internacional en Iberoamérica. Esta decisión se ha tomado sin ningún tipo de concurso. En la información se hacían algunas referencias a la relación entre las dos empresas, como que Mediapro había producido “59′ “. RTVE responde con una carta al director, que no es publicada el miércoles 5 y que se convierte en una información de 1:50 incluida en los informativos de TVE y RNE. El jueves 5 El País publica una extensa información sobre el perfil de promotor inmobiliario de Pedro Pablo Mansilla, designado por el presidente de la Corporación RTVE para dirigir la operación inmobiliaria de venta de los terrenos de Prado del Rey, Torrespaña y gestión de una nueva sede. También publica la carta al director de RTVE.

Las relaciones privilegiadas entre RTVE y el grupo Mediapro vienen de la época de Carmen Caffarel, pero se han hecho más evidentes desde la llegada de Luis Fernández, directamente  desde una empresa del mencionado grupo a la presidencia de la nueva RTVE. Uno se pregunta ingenuamente ¿no debiera de haber algún tipo de incompatibilidades en estos casos?. La elección de Luis Fernández por consenso sorprendió. ¿Tendría que ver el consenso con la preparación de un gran pelotazo inmobiliario?. La nueva estructura de RTVE se pretende más flexible, más homologable con la de una empresa privada ¿quiere decir est0 que se pueden tomar las decisiones de gran trascendencia estratégica sin un concurso público?.

Supongo que estas preguntas no tienen respuesta. El caso es que para lograr la independencia editorial, RTVE ha pagado el precio de la irrelevancia empresarial. Pero el botín sigue siendo suculento y unos y otros quieren llevárselo a su terreno.

(www.rtve.es no incluye en su sección de notas de prensa la carta dirigida a El País, pero está accesible en El País)

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