2011: el año en que se rompió el pacto social y democrático


La Cumbre de Bruselas de los días pasados ha alumbrado un mecanismo intergubernamental de transferencia de la soberanía fiscal para salvar el euro. No sabemos si el euro sobrevirá, pero estamos casi seguros de que entraremos en una nueva profunda recesión. Con ser eso malo lo terrible es que el acuerdo de 26 países europeos da la estocada final al maltrecho pacto social sobre el que se ha basado la Europa democrática de los últimos sesenta años.

La Europa que salió de la II Guerra Mundial se construyó sobre un respeto a los derechos civiles y políticos (con algunas limitaciones en el contexto de la Guerra Fría) y el desarrollo de los derechos sociales y económicos a través de los servicios públicos. La Constitución española asumió ese modelo en su fórmula más avanzada, justo en vísperas de la contrarrevolución conservadora, que durante treinta años ha ido desmontando pieza a pieza el estado social.

La integración europea -en una tensión permanente entre lo confederal y lo federal- ha aportado un enorme progreso económico, una homogeneización burocrática, una mayor aproximación entre los pueblos. Pero también ha sido vehículo de esa degradación del Estado Social y Democrático de Derecho. La dimensión social nunca pasó de la ilusión, mientras que por la vía de la regulación del mercado único la Unión Europea ha sido la coartada para implantar el neoliberalismo económico.

La crisis ha sido la gran oportunidad para dar la vuelta definitiva a la tortilla. La llamada “reglad de oro” de la estabilidad fiscal, exigida por Alemania y que ahora vendrá impuesta por el futuro tratado intergubernamental, so capa de tratarse de un mecanismo técnico, subvierte la naturaleza social del Estado, ahora incapaz de utilizar la política fiscal para poner sus recursos al servicio de los derechos de los ciudadanos. España ya ha sido pionera en esta rendición para congraciarse, sin mucho éxito, con los mercados.

Los estados europeos ya entregaron su política monetaria al Banco Central Europeo. Ahora van a transferir su política fiscal a un directorio de los gobierno, encargando la vigilancia a la Comisión Europea (nombrada por los gobiernos) y con una serie de mecanismos automáticos de sanciones. Se rompe así una regla esencial de cualquier democracia. “sin representación no hay impuestos”.

En esta Europa las decisiones no las van a tomar los ciudadanos a través de sus representantes, ni siquiera los gobiernos mediante acuerdos intergubernamentales. Las tomarán tecnócratas conectados con las instituciones financieras, supuestamente independientes, pero altamente ideologizados y vinculados a los intereses de los bancos de inversión de los que han salido.

Hace poco Lula decía que “Europa es un patrimonio democrático que la humanidad debe preservar”. Suena a especie en vías de extinción. ¿Pueden en estas condiciones los prepotentes mandatarios europeos pedir a China que respete el medio ambiente y trate mejor a sus trabajadores? No, ahora es China quien nos da lecciones y nos exige que desmontemos el estado del bienestar para prestarnos ese dinero imprescindible para la supervivencia del euro.

Durante tres décadas muchos nos hemos podido sentir plenamente identificados con nuestra Constitución, pese a sus deficiencias y las concesiones que exigió la Transición. Hoy ya no siento esa identificación. No me voy a echar al monte y seguiré defendiendo todo lo que tiene de valioso, pero ya no es la Constitución de 1978.

Ayer se cumplía el 63º aniversario de la Declaración de Derechos Humanos y el 50º del nacimiento de Amnistía Internacional. Si miramos para atrás veremos cuanto se ha avanzado en el respeto de los derechos civiles y políticos, en la lucha contra la impunidad. Pero del mismo modo en que los derechos sociales sin derechos políticos son dádivas graciosas que manipulan gobiernos demagógicos, sin derechos sociales la ciudadanía pierde la base para ejercer los derechos políticos. Queda la esperanza de que ante nuevos desafíos se encontrarán nuevas respuestas. El movimiento de los indignados es un primer atisbo de buscar otra forma de hacer política.

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El hundimiento


De la consolidación financiera al caos

Los presagios son tan malos que espero me permitáis este baño de pesimismo

Hasta las últimas horas de la Batalla de Berlín Hitler seguía moviendo divisiones inexistentes sobre el mapa. En las últimas semanas me vienen a la mente las escenas de “El Hundimiento” la película de Olivier Hirschbiegel, adaptación del libro de Joachim Fest. Merkozy, como Hitler en Berlín con sus divisiones virtuales, movilizan fondos que no existen e imponen rescates imposibles que nos llevan al desastre.

Grecia, al borde del corralito. París y Berlín conspirando para expulsar de la UE a los manirrotos. Las instituciones europeas reducidas a la más absoluta irrelevancia.

Los mercados ya no sólo imponen ajustes, ahora también invisten gobierno. A ningún inversor le importaba la falta de carisma y brillantez de Papandreu; menos aún la falta de vergüenza y el populismo de Berlusconi. Pero ahora ya no suscitan confianza. Sus puestos los van a ocupar tecnócratas serios y fiables, diseñadores de las mismas políticas ortodoxas que nos han llevado al borde del abismo. Que causalidad que los Monti, Papademos, Draghi tengan todos algún punto de conexión con Goldman Sachs.

Aquí nos preparamos para dar la más potente mayoría absoluta de la democracia al partido que propone exacerbar esas mismas políticas. ¿Será MAFO el presidente de un gobierno de emergencia nacional dentro de un año?

Como los pobres latinoamericanos de la “década pérdida”, que tanta lástima nos daban, ahora dependemos de poderes externos. Poderes económicos. Y también políticos. China ahora nos da lecciones: si quieren nuestro dinero desmonten el estado del bienestar. O dicho de otra manera, trabajar y vivir como chinos (entre otras cosas, sin libertad política). Se acabó lo de dar lecciones de derechos humanos.

Por si faltaban fuegos artificiales Netanyahu nos los quiere ofrecer. La filtración de la pasada semana de que un ataque a Irán divide al gobierno israelí es una operación de política interna a corto plazo. Pero por si acaso, la Agencia Internacional de la Energía Atómica, o mejor su jefe Yukiya Amano,  prepara el terreno. Que los ayatolás (un régimen nefasto para su pueblo y la paz mundial) no admitan inspecciones libres no quiere decir que se esté cerca de la bomba atómica. Sadam no permitió inspecciones y no tenía armas de destrucción masiva.

Un rayo de esperanza: el movimiento global de resistencia, entre el poder y la legitimidad -Beck dixit.

Para fustigarme otro rato me voy a ver el telediario. Os dejo con una secuencia bien significativa de “El Hundimiento”.

La deuda griega: entre el plan Brady y Ceausescu


La crisis de la deuda externa

A comienzos de este siglo muchas ongs en Europa y Estados Unidos batallaban por el perdón de la deuda de los países más pobres (Jubilee Debt Campaign, Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa).

La deuda se había convertido, después de 20 años, en una carga insoportable que hacía inviable el desarrollo de estos países. Algún logro consiguieron estas campañas. En junio 2005, mientras se cocía la Gran Recesión, los ministros de Finanzas del G-8 acordaron un programa de alivio para los 20 países más endeudados, que básicamente consistía en condonaciones parciales a cambio de inversiones de los gobiernos respectivos en los Objetivos del Milenio.

Era el penúltimo episodio de un proceso que arranca en los 60, con préstamos de instituciones internacionales para grandes infraestructuras, y explota en los 70 con el exceso de liquidez originada por los petrodólares, que los bancos occidentales prestaron con prodigalidad y que financiaron a todos los tiranos bendecidos por Washington y el despilfarro de los ricos de los países del Sur. (Global Issues: Causas de la crisis)

Con la subida de tipos de interés la deuda se hizo impagable. Cuando México estuvo a un paso del impago a comienzos de los 80 el sistema financiero internacional se puso al borde del colapso. La cuerda se apretó todo lo que se pudo, pero al final el plan Brady (wikipedia) vino a reconocer que la deuda era impagable en su totalidad. Aunque redujo su cuantía y aumentó los plazos, mantuvo las condiciones de mercado. En realidad, el alivio fue más para los bancos acreedores que para los países deudores.

Pocos de los que Europa y Estados Unidos luchaban hace poco por la condonación de la deuda podían adivinar que en unos pocos años sus países se verían atenazados por una deuda pública (en gran medida fruto de conversión de la deuda privada en pública vía refinanciación de los bancos) que ponían en peligro el estado del bienestar.

El Plan Brady fue una soga suave, que mantuvo a los deudores en un estado de postración. En América Latina dio lugar a la década perdida. Pero había otras soluciones más drásticas, el pago de toda la deuda, y en un caso esta alternativa se llevó al extremo.

Ceausescu: pagar la deuda caiga quien caiga

Nicolae Ceausescu era en los 70 recibido en las capitales de Occidente como un dirigente nacionalista que osaba desafiar al Kremlin. Tuvo, así, acceso al crédito. Cuando llegó la crisis de la deuda, el conducator rumano decidió cortar por lo sano y devolver hasta el último dólar de los 9.000 millones que debía. Rumanía, un país agrícola, se volcó en la exportación de su producción y las importaciones se cortaron drásticamente. Los campesinos cayeron en una miseria absoluta, las fábricas se paralizaron, los cortes de luz y calefacción fueron cotidianos… pero la deuda se terminó de pagar en 1989, unos meses antes de la caída del tirano.

En Grecia la troika (Comisión UE, BCE, FMI) se mueve entre la solución Ceausescu y el plan Brady. De lo que no cabe duda es que no se trata de “rescatar” a Grecia, sino a los bancos frances y alemanes.

Por cierto, Ceausescu llevó el déficit cero a la Constitución, pero eso sí, sometió la reforma a referendum, que ganó por el noventaitantos por ciento.

(Referencia de Reinhart y Rogoff al método Ceausescu)

Y como complemento, Debtcracy, el documental realizado con donaciones de público.

 

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