Mariano Cebrián, in memoriam


El pasado 18 de agosto falleció Mariano Cebrián Herreros, catedrático de Información Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid y maestro para todos los estudiosos de la comunicación audiovisual. Con el retraso forzado por las vacaciones fuera de España, valga esta semblanza como homenaje al estudioso, pero también al amigo.

Cebrián formó parte del equipo de Victoriano Fernández-Asís en la Escuela Oficial de Radiotelevisión e imagino que allí comprendió que la radio y la televisión conformaban un nuevo lenguaje. Así lo aprendíamos los alumnos de aquella escuela, íntimamente ligada a RTVE, de la mano de profesionales como Alberto González Vergel o Bernardo Ballester.

El mérito de Mariano Cebrián ha sido, a lo largo de una trayectoria de 40 años, fundamentar teóricamente esas intuiciones profesionales. Por su formación como licenciado en Filosofía y doctor en Filología Hispánica estaba bien preparado para desarrollar estudios de semiología, pero supo integrar la semiología con otras disciplinas, en búsqueda de lo esencial de lenguaje audiovisual y ampliando el campo de estudio a los servicios generados por los medios audiovisuales. En la última década aplicó este mismo método al lenguaje multimedia, buscando siempre la naturaleza de esta nueva forma de expresión, sus funcionalidades y su mejor uso al servicio de la comunicación en general y del periodismo en particular.

Mariano Cebrián era mi maestro. No fui alumno suyo, ni siquiera fue mi director de tesis (un trabajo jurídico dirigido por mi otro maestro, José María Desantes) pero su consideración global del lenguaje audiovisual ha sido para mi, como para tantos otros, punto de partida y fundamento de mis estudios. Le conocí a principios de los 80, cuando él producía informes sobre los sistemas de radiotelevisión para el centro de documentación de RTVE y yo intentaba poner en marcha un servicio de documentación periodística. En todos estos años siempre fue generoso con sus consejos doctrinales y sus apoyos académicos, como lo fue para todos sus alumnos. Un magisterio que se proyectó también a América, sobre todo a México.

Desde un punto de vista docente, su aportación fue la integración de la información audiovisual en el ámbito del periodismo. No le fue fácil, porque en los primeros años de la vida de la Facultad de Ciencias de la Información para muchos el periodismo seguía confinado en los periódicos, olvidando a los medios audiovisuales. Luchó por unas prácticas audiovisuales dignas para los alumnos de periodismo con regular fortuna.

Libró con convicción estas batallas académicas hasta que la enfermedad le apartó un poco de la primera línea, pero aún así siguió dirigiendo con toda la energía que le quedaba los proyectos de investigación sobre innovación multimedia y aplicaciones periodísticas en las redes sociales. Le movía, por un lado, el deseo de conocer, de iluminar nueva realidades; por otro, el apoyo a las carreras académicas de los que participábamos en esos equipos, no la suya propia, a él le sobraban los sexenios.

Ni las diferencias doctrinales ni las tristes guerras académicas dejaban en él un poso de rencor. Mariano era, en el sentido machadiano de la palabra, un hombre bueno.

Para mediados de septiembre nos había emplazado para cerrar otro libro sobre la dimensión periodística de las redes sociales. Ya no estará con nosotros. Nos toca ahora, a los que con él hemos trabajado con él, completar su obra.

 

Sanz Lobato: la densidad del mundo


Bercianos de Aliste, 1971 – Rafael Sanz Lobato

Mira a la cámara con una mezcla de fastidio y aburrimiento. Es muy joven, pero ya forma parte de la hilera de  bultos negros de la procesión del Santo Entierro, en Berzianos de Aliste, allá por comienzos de los 70. ¿Qué habrá sido de esta mujer, hoy ya al borde de la vejez?  Seguramente se marchó del pueblo y ha pasado su vida en una ciudad dormitorio de Madrid, Barcelona o Bilbao. El corte moderno de su abrigo (negro, por supuesto) ya indica que es un electrón dispuesto a escaparse de la órbita de la tradición.

La fotografía documental de Rafael Sanz Lobato puede plantarnos preguntas como estas. Entre mediados de los 60 y mediados de los 70 Sanz Lobato recorrió muchas de las más genuinas fiestas populares españolas. Ahora pueden verse junto con una selección de otros trabajos creativos del autor (retratos, bodegones o naturalezas muertas) en una exposición retrospectiva en la Academia de Bellas Artes. Se proyecta también un excelente documental con guión de Publio Sánchez Mondéjar.

La Semana Santa de Aliste, la Caballada de Atienza, la Rapa das Bestas… Sanz Lobato pudo mostrarnos todavía la tradición encapsulada en su origen. Tradiciones que aprisionan como los ropones negros de las mujeres (no puedo por menos que recordar las fotos de Shirin Neshat de mujeres iraníes sepultadas por el negro), pero que crean tejido social y enlazan pasado y presente como en la Caballada, o que convierten un trabajo funcional (rapar a los caballos que pastan libres) en una fiesta que rompe la monotonía y desfoga pulsiones reprimidas.

Hoy se han convertido en «fiestas de interés turístico». Los ritos siguen transmitiéndose de padres o abuelos a hijos o nietos con una intensidad emocional que el forastero no puede compartir y que arraiga a estas gentes a la tierra. Pero al mismo tiempo, la fiesta es hoy espectáculo masivo, se ha mercantilizado, es ahora una de las principales fuentes de ingresos anuales para comarcas ya casi despobladas. Compárense las fotos de la Rapa das Bestas de Sanz Lobato con este reciente reportaje de Comando Actualidad (vídeo en YouTube).

La foto documental de Sanz Lobato tiene una densidad especial. El grano, los contrastes convierten estos blancos y negros impresos en haluro de plata en una decantación de la materia. Son fotos que parecen pedir ser acariadas. El fotógrafo lo explica en el documental: ante la realidad, ve la imagen mental que quiere mostrar y luego la reconstruye con la adecuada combinación de exposición y trabajo con la densitometría en el laboratorio. Ni que decir que para Lobato no cabe un uso creativo de la fotografía digital. En el polo contrario al contraste de sus fotos documentales, la luz plana y la bajísima densidad de sus naturalezas muertas, a imagen y semejanza de Giorgio Morandi.

Dejo esta entrevista en Ojos Rojos con el fotógrafo. Encuadre en apaisado siempre, buscando la proporción aúrea -nos dice. Y de cierre un paisaje lunar del campo castellano.

Utande (Guadalajara), 1970 – Rafael Sanz Lobato

Golpe de estado en Egipto, un análisis apresurado


Las cancillerías occidentales  andan pasteleando para evitar la palabra maldita, pero lo que ha ocurrido en Egipto es un golpe de estado en toda regla.

Golpe de estado militar

El desencadenante han sido las masivas protestas populares que comenzaron el día 30, pero son los militares los que han tomado el poder. Y lo han hecho con el manual tradicional: toma del palacio presidencial, detención del presidente, ocupación de la televisión, censura, detención de políticos.

El ejército egipcio ha reafirmado su papel tradicional y es impensable que no se convierta en el tutor de una salida civil. A Morsi se le puede achacar sectarismo, pero ha consumido gran parte de sus energías en poner a los militares bajo el poder civil. Habrá elecciones, nueva constitución, volverán a los cuarteles porque los tiempos no están para gobiernos militares, pero será muy difícil una real supeditación al poder civil. Los militares serán -como lo fueron en Turquía hasta que Erdogan rompió el lazo gordiano de su tutela- la fuerza política en la sombra y mantendrán su poder económico.

Golpe de estado militar con apoyo popular

Pocos son los golpes militares que no tienen apoyo de parte de la población. En esta ocasión puede decirse que es casi la mitad del país que no aceptó la legitimidad de un gobierno de los Hermanos Mulmanes. Las fotos clásicas de las juntas militares reunen a los comandantes del ejército, la marina, la aviación… Pero en Egipto en esa foto (simbólica, no física) están junto al general al Sisi, el líder religioso sunní Ahmed al Tayeb, gran imán del Al Azhar, el papa copto Tawadros II y Mohamed el Baradei, representante de los sectores más laicos y occidentalizados.

El Baradei fue y será el candidato ideal de occidente. Un hombre honrado (como lo demostró en la crisis de Irak), preparado, razonable y demócrata pero con escaso carisma, como se demostró tras la caída de Mubarak. Está por ver si las fuerzas más laicas le apoyarían en la política cotidiana, en el caso de ganara una elecciones presidenciales.

Los nueve millones de coptos se veían amenazados por la creciente islamización, pero que el líder religoso sunní más respetado apoye el golpe quiere decir que la «hermanización» de la sociedad, esto es la conversión de las redes sociales de los Hermanos Musulmanes en poderes estatales, ponía en peligro su poder e influencia.

Una transición no inclusiva

Todas las fuerzas políticas han jugado al todo o nada. La eficaz organización de los Hermanos les ha permitido vencer en referedums y elecciones. Con una influencia social digamos del 33% y con el apoyo del 10% de algunas fuerzas salafistas, los Hermanos han hecho una constitución a su imagen y ha intentado ejercer un poder absoluto, pero escasamente eficaz por la continua confrontación. El intento de Morsi de conferirse una inmunidad absoluta fue la gota que colmó el vaso.

Una nueva democracia no inclusiva a medio plazo se derrumba, pero a corto plazo puede funcionar si al menos se ha pactado una reglas del juego claras y aceptadas por todos. No ha sido el caso de Egipto, donde todo el proceso ha sido confuso y caótico y cada nuevo paso ha sido cuestionado por una parte.

La situación económica

Los medios occidentales están dominados por el enfoque islamismo vs laicismo. Pero se olvida que la revolución de hace dos años fue precedida por una oleada de huelgas y que la situación económica actual es calamitosa. La miseria también ha empujado a la gente a la calle. El próximo gobierno tendrá que lidiar con las exigencias del FMI que pide poner fin a los subsidios de los productos básicos. Una explosión social se llevará por delante al gobierno, del signo que sea, que se atreva a subir exponencialmente el precio del pan y el combustible.

Riesgos

Los Hermanos han recibido el mensaje de que nunca serán aceptados por los militares y los laicos. Lo decía un manifestante pro Morsi: «si ellos han dado un golpe de estado, nosotros lo daremos en cuanto podamos». Será muy difícil establecer ahora el consenso que debería de haber presidido la transición desde el principio.

¿Qué hará ahora los Hermanos Musulmanes?. Una opción es que un número significativo de sus partidarios lancen desde la clandestinidad una lucha militar contra el gobierno que salga del nuevo proceso. Sería una guerra civil a la argelina. Pero la situación de Egipto es muy distinta a la de Argelia. Desde un punto de vista militar, el territorio no es el más apto para una guerrilla jihadista. Más probable es que sus dirigentes se sumerjan en la clandestinidad y  a través de la influencia de sus redes de solidaridad hagan ingobernable Egipto.

El golpe, sin duda, reforzará la jihad global. Más jóvenes musulmanes de los suburbios de París o Londres, en Ceuta o Melilla, en Cachemira o Libia interpretarán que el islamismo político no tiene futuro, que sólo cabe luchar a sangre y fuego hasta el martirio por el califato universal.

Equilibrios estratégicos

El golpe supone un revés importante para Arabia Saudí y las monarquías del Golfo, el gran soporte de los Hermanos Musulmanes. Perder Egipto es un gran fracaso para la santa alianza sunní que pretende afianzar una interpretación rigorista del islam, acabar con los restos del viejo nacionalismo árabe (El Assad), marginar a las minorías chíies y neutralizar a Irán.

Y para Israel, un Egipto bajo tutela militar puede volver a ser el viejo aliado, siempre sensible a las demandas de sus servicios secretos. ¿Malos tiempos para Gaza?.

Las telefónicas tienen que financiar el servicio público audiovisual francés


El Tibunal Europeo de Justicia ha declarado conforme al derecho comunitario el impuesto especial que graba a los operadores de telecomunicaciones franceses y que se destina a financiar a las radiotelevisiones públicas. La sentencia, un precedente para el similar caso español, llega cuando en nuestro país parecía que el gobierno preparaba la reintroducción de la publicidad en TVE.

 

La sentencia: tasas e impuestos especiales

El fallo ha sido una sorpresa porque la mayoría de los expertos apostaban por la abrogación del impuesto especial.

La interpretación dominante -la sostenida por la Comisión en su demanda ante el TEJ- era que la Directiva de autorización de redes y servicios electrónicos de 2002 no permitía grabar a los operadores de telecomunicaciones con cargas impositivas que no fueran destinadas a cubrir los gastos administrativos ocasionados por la gestión, el control y la ejecución del régimen de autorización general.

El Tribunal (adoptandola posición de la República Francesa, apoyada por España y Hungría) entiende  que esa es una intepretación extensiva. Que la tasa que la Directiva regula está vinculada a los gastos originados por la autorización de la actividad y que nada impide a un estado miembro imponer otras cargas fiscales distintas. La regulación de la tasa pretende hacer transparente y no discriminatorio el sistema de autorización y que el estado no condicione la expedición de la autorización a unos gravámenes abusivos.

Para entender la cuestión hay que recordar la clásica distinción del derecho tributario entre tasas e impuestos especiales.

El hecho tributario es en la tasa el beneficio obtenido por el sujeto como consecuencia del disfrute del dominio público o de la prestación de un servicio público. Como recuerda el Tribunal, las tasa (redevances en el derecho francés) tienen carácter remuneratorio. La carga tributaria establecida por la Directiva es una tasa vinculada a la prestación del servicio de autorización.

En cambio, los impuestos especiales gravan una actividad económica específica del sujeto tributario, sin que éste reciba una prestación pública. El Tribunal viene a considerar el gravamen como un impuesto especial (aunque no utiliza esta terminología), que no está vinculado a la prestación del servicio de autorización y que, por tanto, el estado francés puede establecer soberamente, sin que entre en conflicto con la Directiva. Entre otros argumentos, el Tribunal considera que el hecho de que sólo estén obligados los operadores con ingresos superiores a los 5 millones de euros indica que es un gravamen no general y, por tanto, no vinculado al proceso de autorización.

 

El precedente para el caso español

España espera la resolución de un caso prácticamente idéntico. El precedente parece decisivo para desestimar la demanda de la Comisión, pero la experiencia dice que es temerario dar por hecho el sentido de cualquier sentencia en cualquier instancia judicial.

El gobierno Zapatero copió la ocurrencia de Sarkozy de eliminar la publicidad en la televisiones públicas, y establecer, en cambio, un gravamen sobre las televisiones privadas y los operadores de telecomunicaciones. Pero hay diferencias que pueden pesar en la futura sentencia:

– Como en Francia, en España no todos los operadores están sujetos al gravamen. Si en Francia lo están los ingresen más de 5 millones de euros, en España (art. 5 L. 8/2009) el gravamen pesa sobre los de ámbito estatal o superior a una comunidad autónoma, siempre que presten servicios audiovisuales.

En España se hace una vinculación expresa entre el gravamen y los beneficios obtenidos por los operadores en atención a la nueva regulación de las telecomunicaciones, especialmente la ampliación de los servicios de banda ancha y móvil, la supresión de la publicidad y la renuncia de RTVE a los contenidos de pago o acceso condicional (ar. 5 L. 8/2009).

Esta vinculación podría llevar a calificar de tasa a este gravamen, en cuanto vinculado a unos beneficios, pero en cualquier caso no creo que pueda entenderse que el gravamen es una tasa de autorización, porque no está vinculado a la administración y gestión de la autorización.

 

¿Qué hacemos con la financiación de RTVE?

La abolición de la publicidad fue un regalo político a las televisiones privadas. UTECA, como es lógico, se ha felicitado por sentencia. El ministro de Hacienda e incluso la vicepresidenta Santamaría venían sugiriendo la vuelta de la publicidad.Habrá que esperar a la sentencia sobre España, pero si es desestimatoria de la demanda, el gobierno va a tener muy cuesta arriba volver a instaurar los anuncios. Rajoy, tampoco amigo de conflictos, respiraría tranquilo, al no tener que enfrentarse al poderos lobby de la teles privadas.

Que se superen los obstáculos jurídicos, no quiere decir que el sistema no tenga que ser revisado a la luz de la actual crisis económica.

Soy contrario a la reintroducción de la publicidad, primero porque se perdería la principal seña de identidad con la que audiencia identifica al servicio público, y, segundo, porque si la publicidad se convirtiera dde nuevo en la principal fuente de financiación el Estado se inhibiría en garantizar la suficiencia financiera para cumplir la misión de servicio público, que quedaría, así, a los azares del mercado publicitario.

Nada pasaría, en cambio, si se admitiera la publicidad como fuente de financiación secundaria, con muy estrictas limitaciones (por ejemplo, no más de cuatro minutos por hora, sin interrupción de ningún programa y sin presencia en franjas de especial protección de los menores). Por el momento, hay que clarificar el uso de patrocinios culturales, para que por esa vía no se cuelen disparates como, por ejemplo, anuncios de juegos deportivos que parecen están vinculados al uso por Estudio Estadio de las imágenes del fútbol de la segunda división.

Lo imprescindible es un contrato-programa que establezcan específicamente la programación que supone la misión de servicio público y garantice su financiación.

 

FUENTES

Sentencia de 27 de junio de 2013 TEJ que declara conforme al derecho comunitario el impuesto sobre los operadores de telecomunicaciones franceses destinada a financiar las radiotelevisiones públicas

 

Directiva 2020/20/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 7 de marzo de 2002, relativa a la autorización de redes y servicios de comunicaciones electrónicas (Directiva de autorización) [Diario Oficial L 108 de 24.4.2002]

 

Art. 12 Directiva 2020/20/CE

1. Las tasas administrativas que se impongan a las empresas que presten un servicio o suministren una red al amparo de la autorización general o a quienes se haya otorgado un derecho de uso:

a) cubrirán en total solamente los gastos administrativos que ocasionen la gestión, el control y la ejecución del régimen
de autorización general, de los derechos de uso y de lasobligaciones específicas a que se hace referencia en el apartado
2 del artículo 6, pudiendo quedar incluidos gastos de cooperación internacional, armonización y normalización,
análisis de mercado, respeto de las normas y otros controles de mercado, así como el trabajo de regulación relativo a
la preparación y puesta en práctica de derecho derivado y de decisiones administrativas, como pueden ser decisiones
sobre el acceso y la interconexión; y

b) se impondrán a las empresas de una manera objetiva, transparente y proporcional, que minimice los costes administrativos adicionales y las cargas que se deriven de ellos.

2. Cuando las autoridades nacionales de reglamentación impongan tasas administrativas, publicarán un resumen anual
de sus gastos administrativos y del importe total de las tasas recaudadas. A la vista de la diferencia entre la suma total de las tasas y los gastos administrativos, deberán introducirse los reajustes adecuados.

 

Ley 8/2009, de 28 de agosto, de financiación de la Corporación RTVE

 

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La revolución de las clases medias: del ciberespacio al espacio público


Vivimos un ciclo de movilizaciones sociales sin parangón desde los años 60.

Entonces, como ahora, parecía como sin el virus de las protestas saltara de un país a otro: movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos e Irlanda del Norte,  la primavera de Praga, revueltas estudiantiles en toda Europa occidental coronadas por su canto del cisne, el mayo parisino.

Ahora, el plena globalización, el ciclo actual presente dura ya varios años (y esto en una época de aceleración temporal) y tiene caracter casi universal: de las revoluciones árabes, a los indignados españoles, norteamericanos o israelíes, los estudiantes chilenos o las más recientes protestas de Turquía y Brasil. Su protagonista, la clase media. Y ahora, como entonces, su punta de lanza la juventud.

La clase media ha sido tradicionalmente el soporte de la democracia representativa. Su extensión ha garantizado la estabilidad social y política. El debate público vehiculado a través de los medios masivos se ha articulado en torno a los intereses de la clase media. Sin ser en exceso participativa, sus elementos más activos han nutrido los partidos políticos y ha suministrado masivamente los cuadros medios y técnicos que han permitido funcionar al estado de derecho.

Cuando en los 30 la clase media se vio amenazada, giró masivamente hacia el autoritarismo, alimentando los movimientos fascistas. Después de la guerra, el pacto social garantizó un moderado progreso y ascenso social a amplias capas populares, que ensancharon las clases medias.

Ese pacto social se ha roto en Europa (antes en Estados Unidos), mientras que en los llamados países emergentes, millones de personas llegan a la clase media. Mientras unos se empobrecen y ven como se destruye el estado del bienestar, otros aspiran a romper ataduras dictatoriales o culturales y a construir los servicios sociales que garanticen la igualdad y sirvan de eficaz ascensor social.

Esas demandas sociales no encajan en los designios del capitalismo financiero, pero más que contra el sistema económico los que salen a la calle se revuelven contra la élite política, contra su corrupción y su falta de representatividad. La democracia representativa tiene que repensarse si no quiere perder a las clases medias.

Las circunstancias son distintas en cada lugar y el éxito de las protestas también.

Es más fácil tumbar unas dictaduras decrépitas (Túnez, Egipto) que cambiar un sistema económico. Es más factible lograr reivindicaciones concretas (hipotecas) que cambiar el sistema político. Allí, como en Irán, donde un régimen religioso, pero con apoyo en las clases populares, se resiste, el movimiento se invisibiliza y luego vuelve a resurgir. Donde una dictadura reprime a sangre y fuego las protestas incipientes se termina en una guerra civil sectaria, como en Siria. Es más fácil lograr los objetivos cuando al frente del gobierno está una demócrata progresista (Dilma) que un conservador religioso autoritario (Erdogan). Y, por ahora, parece imposible una movilización de la creciente clase media en China, donde el estado combina eficazmente represión, vigilancia y control social del ciberespacio con un espectacular crecimiento económico.

El fulminante de las protestas es algún hecho concreto (la inmolación de un vendedor callejero, la subida del precio del transporte, la destrucción de un parque público), la movilización se genera en las redes sociales, pero no tiene efecto hasta que no conquista el espacio público.

En el ciberespacio se genera la discusión previa y, lo que es más importante, las emociones que alimentan la movilización que se organiza con las nuevas herramientas interactivas. Pero lo decisivo es conquistar la calle.

Y en la calle y en el espacio público tradicional (interrelación de los medios masivos y los agentes políticos y sociales) se juega el éxito de la revolución. Los jóvenes tuiteros egipcios o tunecinos cuentan ahora poco en países que se enfrentan a la integración de creencias religiosas que se pretenden absolutas en sistemas democráticos.

Quizá la mayor paradoja de nuestro tiempo es que el cibererspacio es, al mismo tiempo un espacio de libertad y un espacio de vigilancia y control; un espacio de creatividad y de explotación económica. Millones y millones de personas construyen sus vidas en una interacción continua, en general libre, pero vigilada por los estados y explotada económicamente por empresas con ínfulas tecnoutópicas, que ni siquiera pagan impuestos.

Los movimientos de los 60 rompieron algunas cadenas mentales, pero no cambiaron el sistema. Este ciclo de movilizaciones ha terminado con dos dictaduras, y ahora consigue un gran logro con el anuncio de un referendum de reforma política en Brasil. Veremos si Dilma Rouseff es capaz de sacar la iniciativa adelante y no naufraga en la procelosas aguas de la fragmentada política brasileña. En unos lugares las protestas se apagarán, en otros conseguirán victorias parciales.

Si las clases medias no encuentran satisfacción a sus demandas de progreso, igualdad y libertad, las mismas herramientas de movilización (lo hemos visto en Francia con las protestas contra el matrimonio homosexual) puede ponerse al servicio de la intolerancia, la xenofobia y el odio.

[Sólo un par  de fuentes. «Cómo se organizaron las manifestaciones callejeras en Brasil: la protesta en acción en las redes sociales» en el blog Crisis de Reputación Online de Carlos Víctor Costas (de donde he sacado también la foto) y el análisis de Manuel Castells, reseñado en Fronteiras do Pensamento, en la línea de su libro Redes de indignación y esperanza (Alianza, 2012)]

 

 

 

 

El rescate ciudadano de RTVE


Concierto reivindicativo Orquesta y Coro RTVE – 09-06-13

Una pequeña marea naranja llegó ayer a las orillas de la Plaza de Oriente de Madrid. A decir verdad, no eran demasiado numerosas las gorras y camisetas naranjas (el color corporativo de RTVE) entre los asistentes (¿5.000, 10.000?) al concierto de la Orquesta y Coro de RTVE, en defensa de una radiotelevisión pública de calidad y en contra de la decisión de la Dirección, que quiere convertir a músicos y cantantes en fijos discontinuos y cerrar la orquesta entre junio y octubre. (Audio completo del concierto)

Los trabajadores de RTVE quieren sumar el naranja a las marea de color que luchan por los servicios públicos. Estas mareas, principalmente la verde de la educación y la blanca de sanidad se basan en el poder movilizador de los propios trabajadores del sector y la adhesión de todo tipo de asociaciones y particulares. De una manera u otra todos somos usuarios de la sanidad o la educación y la ciudadanía consciente apoya la lucha de estos trabajadores públicos porque sabe que en estos servicios se juega su bienestar y sus derechos.

No existe, desde luego, esa conciencia de servicio esencial respecto a la radio y la televisión. Décadas de campaña de los medios privados contra la radiotelevisión pública, junto a los abusos y manipulaciones de sucesivas direcciones, han convencido a muchos ciudadanos, y más en época de recortes de servicios esenciales, que la radiotelevisión pública no es más que un coto del gobierno que estaría bien que desapareciera de una vez por todas.

Por eso son importantes iniciativas como ese concierto en la calle, haciendo visible una de las dimensiones del servicio público, la cultural, y buscando la alianza con otros sectores, como, en el caso de la Orquesta, los músicos y artistas. La Plataforma para la Defensa de la Radiotelevisión Pública (por cierto, su página web parece haber caducado) está haciendo un gran trabajo, pero parece que ya no son suficientes las acciones defensivas.

Lo que propongo es un rescate ciudadano de RTVE. ¿Cómo? Apoyando, vigilando y denunciando, pero, sobre todo, consumiendo los contenidos de TVE Y RNE.

Apoyo al servicio público

Con la adhesión  a las distintas iniciativas, como el Manifiesto en Defensa  de Radiotelevisión Pública (no accesible en este momento) o los mensajes de apoyo a la Orquesta y Coro. En este momento, el poder de presión de estas iniciativas es limitado -¡los poderes están vacunados contra las firmas reivindicativas!- pero sigue siendo importante como modo de crear conciencia, de reafirmación de la dignidad y como apoyo psicológico a los trabajadores.

Vigilancia y denuncia

Otra manera de rescatar RTVE es no dejar pasar una información mal hecha o manipulada. En algunos casos recientes, como el consuelo que a los parados aporta el rezar, han sido las redes sociales las que han encendido la luz roja. El control social hace cada vez más contraproducente cualquier manipulación, pero lo que propongo es que esas quejas lleguen al órgano institucional de RTVE, que es la Defensora de la Audiencia. Aquí dejo en enlace a su formulario de quejas. Puesto que todas estas quejas quedan registradas y deben ser respondidas, lla dirección no podrían seguir escudándose en una supuesta información «objetiva».

Apropiación social de RTVE

La mejor manera de hacer nuestra la radiotelevisión pública es disfrutar de sus contenidos.

RTVE es mucho más que el prime time de La Una. Ese segmento nocturno tiene que tener espacios con tirón popular, pero con un factor diferencial con respecto a las privadas. Por citar ejemplos presentes, no creo que Master Chef tenga ese factor diferencial (si lo tenía por comparar con otro reality El Coro de la Cárcel) ni tampoco Águila Roja, pero sí, desde luego, Carta a Eva.

Más allá de ese prime time por el que a menudo se juzga a TVE (el éxito de audiencia sería de nuevo el único criterio de valoración si regresa la publicidad, como un sector del gobierno quiere), TVE y RNE ofrece en sus canales y emisoras una variedad de programas y programaciones capaces de satisfacer las necesidades de información y cultura de amplios sectores sociales. ¿Producirán acaso las radios o televisiones comerciales canales como el Canal 24 Horas, Radio5 Información, Radio 3, Radio Clásica o incluso Teledeporte o Clan? Y, con todas sus deficiencias, algún grupo de comunicación, da una cobertura de información local como RTVE?

El único argumento frente a los que pretenden destruir ese patrimonio en nombre de la rentabilidad económica es hacer evidente la rentabilidad social con datos de audiencias y visitas. Las producciones más interesantes muchas veces se programan a horas imposibles. Pero ahí está RTVE a la Carta y los podcasts de RNE para disfrutar de estos contenidos.

Algunas sugerencias:

Conversatorios en Casa de América TVE

Noticias culturales iberoamericanas

En Portada TVE

Crónicas TVE

Repor TVE

Documentos RNE

Nómadas RNE

Cinco Continentes RNE

Como se puede ver mi lista tiene mucho que ver con la información internacional y el reportaje, pero ¿qué programa o contenido de RNE o TVE recomendarías tú?

Recatemos entre todos RTVE.

 

Las maras, un caso de globalización


Llega desde Honduras la noticia esperanzadora de una tregua declarada unilateralmente por las maras Salvatrucha y Barrio 18. Doblemente esperanzadora, porque a diferncia de lo ocurrido en El Salvadorel pasado año, en este caso las organizaciones criminales no parecen haber pactado con los poderes públicos mejoras de régimen carcelario sino que piden medidas de reintegración social.

Nadie sabe cual puede ser el desarrollo de este proceso de pacificación en Centroamérica, sin paragón desde las guerras de los ochenta. En El Salvador sin duda los asesinatos se han reducido drásticamente, pero continua la extorsión y no se conocen las concesiones relamente realizadas por el estado. El problema sigue siendo la marginación, la falta de alternativas. Sin ellas -decía el obispo Colindres, negociador de la tregua- no se puede esperar que las bandas dejen de extorsionar.

Estas treguas son las paces del siglo XXI: organizaciones delincuenciales negocian con estados debilitados, con la mediación de las iglesias y otros agentes sociales.

GLOBAL-LOCAL

Es un dato generalmente aceptado que las maras centroamericanas nacen en los 90 a raíz del regreso a sus países de origen de inmigrantes salvadoreños y hondureños, expulsados por Estados Unidos, jóvenes que habían formado parte allí de las pandillas criminales y asumido su cultura marginal.

La cosa es más complicada. Las pandillas a las que jóvenes centroamericanos, que huyendo de la guerra, se suman en los ochenta en las calles de Los Ángeles (la mara Barrio 18 toma su nombre de esta calle de la capital californiana) eran ya un fenómeno asentado. Habían sido creadas por chicanos, inmigrantes de segunda generación, que buscan su identidad y defensa en sus barrios marginales, hibridando su cultura mexicana con la cultura juvenil norteamericana, especialmente de los afroamericanos, rivales y modelos al tiempo.

De regreso a casa reproducen y adaptan esa cultura a la nueva realidad centroamericana: cese de los conflictos bélicos, falta de integración de los desmovilizados, pobreza y desigualdad, cultura secular de la violencia. En Honduras, el Salvador, Guatemala… las maras (parece que de marabunta) hacen metástasis en clikas, pandillas locales, absolutamente territoriales, pero que participan de la cultura y espíritu de su organización madre, a cuyos dirigentes obedecen.

Y a su vez estas redes nacionales mantienen vínculos con las organizaciones madre de Estados Unidos. El dinero de la droga es el fluido vital que conexiona a todas estas redes, desde lo local a lo transnacional, y desde Los Ángeles se deciden los grandes «business».

Un fenómeno que, a otra escala y con otras características, guarda gran semejanza con la replicación de bandas latinas juveniles en España entre inmigrantes juveniles ecuatorianos y dominicanos, principalmente.

Este es el esquema global-local a lo largo del tiempo:

Años 50-60 –> Inmigración mexicana a EEUU.

Años 70 –> Bandas juveniles de chicanos de segunda generación

Años 80 –> Guerras en Centroamérica –> Inmigración a EE.UU –> Integración jóvenes centroamericanos en bandas juveniles

Años 90 –> Procesos de paz en Centroamérica –> Expulsión delincuente juveniles –> Replicación en Centroamérica de las maras / Inmigración latinoamericana a España –> Replicación en España de las bandas latinas

Años 2000 –> Clikas de barrio –> Maras nacionales/regionales –> Lazos transnacionales

CULTURA Y TRATAMIENTO INFORMATIVO

Las pandillas juveniles ofrecen en los barrios pobres de todo el mundo un marco de integración e identidad, muchas veces alternativo a la familia y concretado en la lealtad absoluta al grupo. Su cultura se manifiesta en una música, que enaltece al grupo y ensalza la violencia, en la ropa y, en el caso de las maras, en el propio cuerpo. Los tatuajes y cicatrices son signos de identidad personal, reconocimiento grupal… pero también estigmas indelebles de marginación.

Entre la ingente literatura académica no son pocos los autores (ver fuentes más abajo) que ponen de manifiesto como el tratamiento mediático no ha hecho más que retroalimentar la marginación y el miedo de la población. Según esta tesis, las maras expresan una violencia que se remonta a la colonia y que ha servido al control social: si antes el enemigo era el comunismo, ahora el enemigo son las maras. En España no han faltado reportajes que se han quedado en el puro morbo.

Entre los mayores esfuerzos por entender el fenómeno está el del periodista Christian Poveda, autor del documental «La vida loca» (insertado al final de este post). Poveda, que había logrado la confianza de estas bandas, terminó asesinado en extrañas circunstancias.

Escuchar e intentar comprender es el primer paso para la paz. Pero sin justicia e integración las maras se mantendrá en segundo plano, quizá se hagan más respetables, pero los pueblos no tendrán futuro.

FUENTES

Martel Trigueros, Roxana (2006): «Las maras salvadoreñas: nuevas formas de espanto y control social», ECA, Nº 669: 957-999. (PDF)

Savenije, Win (2002): «Pandillas y maras: señas de identidad», Envío. (PDF).

Urbina Gaitán, chester (2009): «Maras, identidad juvenil y represión cultural en El Salvador», Rev. de Ciencias Sociales 126-127: 25-31. (PDF)

Los Tsarnaev, restos del naufragio de la URSS, víctimas de la globalización


Reuters -Cortesía familia Suleimanova

Reuters -Cortesía familia Suleimanova

En un ejercicio de investigación fotográfica encontré con mis alumnos esta foto de la familia Tsarnaev, que creo apenas se ha publicado en España. Una imagen que nos das algunas claves para entender a los hermanos Tsarnaev y su periplo hasta los atentados de Boston.

La foto se debió de tomar en Kirguistán en torno a 1987, cuando Tamerlan no tendría más de un año y la URSS todavía no se había roto. Probablemente se hizo  para enviar a los abuelos del niño, pues la madre, Zubeidat, aparece flanqueada por su marido, Anzor (a la izquierda) y su hermano Muhamad Suleimanov (a la derecha). Una foto que, como tantas veces, nos habla, más allá del propósito con que fue tomada.

Zubeidat, la madre. Una mirada inquietante, en palabras de una de mis alumnas. Inquietante, insegura y sobre todo triste. Peinada con cierto desaliño, los ojos bien marcados. Vestida de negro, quizá con ocasión de un luto familiar, quizá por alguna muerte violenta. Es un personaje con un halo trágico, entre la modernidad y la tradición. Con el tiempo, adoptará una vestimenta musulmana estricta.

Anzor, el padre. Joven, decidido, seguro de si mismo, con una camisa moderna y hortera, un punto excéntrica, un gusto que luego heredará su hijo, tan parecido físicamente a él. Anzor, el hombre que parece haber dejado atrás la tradición y mira hacia delante.

Muhamad Suleimanov, el tío. Mirada fría, enérgica, impersonal. Luce su uniforme de oficial del ejército soviético. Es el ancla de la familia con el sistema de poder ruso- soviético.

Tamerlan. La mirada inocente del niño que ignora las vicisitudes de un destino que le llevara a convertirse en un desarraigado. Tamerlan, unn nombre que apunta al orgullo étnico checheno, no a la tradición musulmana.

Tamerlan y sus hermanos

Tamerlan y sus hermanos

Los Tsarnaev son una familia chechena, que como gran parte de la población de la república caucásica fueron deportados por Stalin durante la II Guerra Mundial, temeroso de una insurrección. Muchos perecieron en Siberia o en Asia Central, pero los Tsanaev se instalaron en Kirguistan, prosperaron y no regresaron a Chechenia, como otros muchos hicieron en los sesenta. En la foto familiar se evidencia la tensión entre modernidad y tradición y el vínculo que mantenía férreamente el equilibrio, el poder soviético.

A comienzos de los 90, en la época de la primera guerra chechena, Anzor emigra con su familia a Estados Unidos. Parece que tenía cargos importantes en Kirguistán, pero prefiere buscar una nueva vida como mecánico en Boston. Sus hijos crecen y se educan en Estados Unidos, pero la cultura chechena, el orgullo, el control familiar aflora con fuerza en el mayor (Tamerlan vigilaba la conducta de su hermana en el colegio). Y abraza una religión cada vez más rigorista.

Los hijos siguen en Boston mientras los padres regresan hacia 2010 a Rusia, en esta ocasión a Daguestán, la república rusa donde bullen los radicalismos islámicos (predicadores y guerrilleros jihadistas) más o menos erradicados por el salvajismo de Putin-Kadirov en Chechenia.

La madre se ha vuelto una musulmana devota, pero su hijo la piede más, la pide que lleve el hijab en casa, l0 que da lugar a enfretamientos con su padre y por fin a la ruptura de los esposos.

Los padres, hoy

Tamerlan convierte a su esposa norteamericana al islam y no consigue encauzar su vida. Su influencia sobre su hermano es grande. Todo parece indicar que se convierte en jihadista en un viaje a Daguestán.

Es imposible explicar los motivos últimos de la conducta de Tamerlan y Dzhokhar, pero cabe indicar algunas líneas contextuales:

– El desarraigo del hijo de la emigración, que en su lugar de acogida se considera extranjero, pero que en la patria familiar tampoco es aceptado.

– La reinterpretación descontextualizada de la tradición.

– El radicalismo islámico como signo de identidad.

– El deseo de venganza por el genocidio inflingido a los suyos,

– La atracción por convertirse en protagonista con una acción violenta, como otros jóvenes norteamericanos, desde Columbine a Newtown.

Victimarios y víctimas, al fin, de la disolución del imperio soviético, de la globalización, de la radicalización islámica y de una determinada cultura juvenil.

Algunos enlaces:

Reuters: Special Report: The radicalization of Tamerlan Tsarnaev

David Remnick en The New Yorker «The culprits»

Atlantic Wire: «What Did the Boston Bombers’ Parents Know?»

 

TVE innova con los reportajes interactivos de En Portada


En medio del ruido mediático levantado por comisarios/as políticos, los trabajadores de TVE siguen buscando la mejor manera de cumplir con la misión del servicio público.

Necesidad de innovar

En una entrada anterior, en la que defendía la validez del reportaje clásico, pedía no obstante, que TVE innovara con nuevas formas de narrar. Hace dos semanas, En Portada dio un paso importante en este camino. Su reportaje sobre Honduras, En el reino del plomo, se ofreció en tres formatos. Uno, el líneal clásico, emitido por los canales de La Dos, 24 Horas y Canal Internacional, reportaje que se puede ver, como toda la producción propia y gran parte del archivo en TVE a la Carta. Pero además, sobre la base del reportaje líneal se construyó un reportaje interactivo. Y finalmente, una de las historias del reportaje se trasladó a un formato que en TVE han denominado webdoc.

Los tres formatos

La versión lineal es, como todos los En Portada, un magnífico documental, en el que se muestra un país desestructurado y víctima de una violencia sin castigo y, sobre todo, la lucha de las víctimas contra la impunidad. Para mi gusto, en este caso se cierra demasiado el foco y hubiera convenido abrir un poco la perspectiva y recordar el golpe de estado que en 2009 derrocó a Manuel Zelaya.

En Portada ya había explorado ampliar y dar vida al material que se rueda para un reportaje de estas características, con un microespacio Contraportada y subiendo a la web de A la Carta materiales extras como «Así se hizo». Ahora, en colaboración con el rtve.es lab ha dado el salto a un verdadero reportaje interactivo.

En una línea de tiempo inferior podemos, además de visionar de principio a fin, navegar por los bloques narrativos que constituyen el documental. Además, van apareciendo puntos informativos que dan acceso a ventanas donde podemos abrir documentos y fragmentos de vídeo. Esta versión va precedida por una atractiva cabecera animada. Se pretende, en fin, enriquecer el relato lineal con otros elementos informativos y permitir al espectador (¿espectador? ¿usuario?) navegar por los bloques narrativos.

A mi juicio todo el planteamiento es muy acertado, pero el interface no resulta cómodo. No es fácil volver al relato líneal, los vídeos no se cargan bien en las ventanas y la navegación no es posible si decidimos verlo en pantalla completa.

Y el tercer formato, el más innovador es el que han llamado webdoc. Nos cuenta la historia de  Ebed, un muchacho asesinado por los militares, y la lucha de su padre contra la impunidad. Se organiza en capas narrativas en el espacio virtual de la habitación del chico, donde los objetos van contándonos parte de la historia conforme los vamos seleccionando. Cuando accedemos a este espacio nos encontramos ya resaltado el retrato del chico, en una invitación de los autores a comenzar por ahí,  para recorrer el relato en un cierto orden que le haga más comprensible.

Los documentales interactivos permiten experimentar nuevas técnicas narrativas. En este caso, el formato elegido, la navegación por un espacio virtual me parece un artefacto más adecuado para, a través de capas informativas superpuestas, desarrollar el contexto de un acontecimiento o introducirnos en espacios informativos. En cambio, me parece que un interface distanciador como éste no es el mejor modo de contar una historia que pierde su dramatismo al fratgmentarla.

En cualquier caso, mi felicitación a En Portada y el laboratorio de rtve. TVE se interna, así, en un territorio en el que el liderazgo lo llevan el National Film Board de Canada, con una especial atención a la dimensión educativa de estos contenidos, productoras como HonkyTonk o la cadena franco-alemana Arte (por ejemplo, Alma, hija de la violencia). En España, el investigador Arnau Gifreu anima el recién creado Observatorio del Documental Interactivo InterDoc, que sin duda se convertirá en una referencia para investigadores y productores.

(No he podido ver todavía Vietnam: la guerra que sí nos contaron, que por lo que parece rescata el rico archivo de TVE para profundizar sobre el tratamiento informativo de la guerra y sus consecuencias políticas y sociales. En tiempos de recortes se puede hacer servicio público a partir del patrimonio documental).

Escraches


¿Es legítimo llevar la resistencia al espacio privado? ¿No pueden enajenar los escraches buena parte del apoyo social logrado por la PAH?

Escraches, ese término al parecer venido del lunfardo bonaerense ha llegado a España para quedarse. No es uno de los  temas de este blog (periodismo e información internacional) pero el fenómeno es tan significativo de la crisis de nuestra sociedad que no me resisto a presentaros esta pequeña reflexión.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAF) es el movimiento de resistencia más importante nacido en España y me atreverá a decir que en los países víctimas de la Gran Involución. A diferencia del 15-M y demás indignados, la PAH tiene una causa concreta, una organización de base con líderes visibles y una estrategia de lucha. Han conseguido que la hipoteca y los desahucios aparezcan en el primer plano de la agenda política y han logrado un casi unanime apoyo social y, a remolque, la reacción de los partidos.

Después del enorme éxito de su iniciativa legislativa, que ha reunidio más de 1.400.000 firmas, sus propuestas corren el riesgo de ser guillotinadas en el Congreso por la mayoría absoluta del PP. La respuesta de la PAH ha sido poner en marchar la campaña de señalamiento de políticos del Partido Popular.

¿Son legítimos y eficaces los escraches?

Desde un punto de vista moral, no seré yo quien juzgue las acciones de resistencia de aquellos que, además de perder su hogar, arrastran una deuda de por vida que supone una sentencia de muerte civil. Cabe, en cambio, el juicio sobre la legitimidad de esta acción colectiva en un estado de derecho.

El derecho a la resistencia es -decían los clásicos de la Revolución francesa- el útimo de los derechos, garantía extrema de todos los demás. Es legítima toda resistencia pacífica y aún diría violenta cuando se oponga resistencia a una conducta de vulneración absoluta de los derechos fundamentales. En este punto habría que responder a dos cuestiones. ¿Son los escraches acciones violentas? ¿El trato dado a estas personas afectadas por las hipotecas supone una vulneración absoluta de sus derechos fundamentales?

Nuestra legislación hipotecaria estaba desequilibrada en favor del acreedor. Aprovechando esta posición jurídica y económica dominante los bancos han abusado de quien necesitaba una casa. El desplome inmobiliario ha hecho que la aplicación de la Ley Hipotecaria,  pensada para una situación con precios estables o al alza, se haya convertido en una vulneración de los derechos fundamentales. Pero ni esta vulneración ha sido absoluta, ni los mecanismos del Estado de Derecho (Tribunal de Luxemburgo, acciones de los jueces), han dejado de funcionar, aunque lo han hecho tarde para miles de familias. Desde este punto de vista, una reacción violenta no sería legítima.

Pero es que los escraches no son una acción de resistencia violenta. No se han producido agresiones ni siquiera insultos. Desde luego, nada tienen que ver con las coacciones nazis, como los dirigentes populares repiten para criminalizar el movimiento. Pero se ha dado un paso que juzgo peligroso: llevar las protestas del ámbito público al privada.

Lo que en cualquier responsable político debe soportar en el ámbito público no está tan claro que deba admitirlo en el privado. ¿Es ámbito privado las proximidades del domicilio? Discutible, pero indudable que el «señalamiento» indica no ya al político, sino al conjunto de su familia. De alguna manera, más allá de la eficacia de esta acciones, de hecho, se busque así o no, entramos en la peligrosa filosofía de «socializar el sufrimiento».

No es lo mismo escrachar a un torturador impune (así nacieron los escraches en Argentina y se han globalizado), que a la vicepresidenta del gobierno, o al alcalde de un pequeño pueblo, que no tiene capacidad de influir sobre la política general de su partido. La LPH  debiera reflexionar desde un punto de vista ético sobre los personajes a señalar y, en general, sobre la eficacia de estas acciones.

Los escraches van a mantener la causa de la LPH en el primer plano mediático, hasta que se conviertan en rutina. Y pueden enajenar el apoyo social casi unánime que hasta ahora ha tenido la causa de los hipotecados, con el riesgo de una mayor polarización social.

La ruptura del pacto social

La argentina Paula Maroni, niña robada por los verdugos de su madre, daba el otro día en el El País la clave para entender los escraches: «cuando una sociedad busca medidas alternativas es porque hay un contrato social que se ha roto».

Muchos se han preguntado cómo es posible que no se haya producido una explosión social. Parece que los tiempos de la toma de la Bastilla o el Palacio de Invierno han pasado. En lugar de la explosión radical y absoluta vivimos un proceso de implosión social (destrucción del tejido social, empobrecimeinto, desafección) y de explosiones parciales. Los escraches son una de estas explosiones parciales, más sana, por cierto, que la respuesta italiana en la que un cómico resentido está haciendo posible el regreso al poder del delincuente Berlusconi.

El gran reto de nuestros días es restañar el pacto social. No se ven en lontananza líderes a la altura de la tarea.

PS.- Añado el enlace a «El escrache como derecho fundamental»,  la documentada opinión de Carlos H. Preciado, magistrado del Tribunal Superior de Cataluña, con la que estoy plenamente de acuerdo. El escrache es una manifestación del derrecho fundamental de reunión, que mientras se ejerza sion violencia ni insultos, no vulnera ni la libertad de voto del diputado ni su derecho a la intimidad. No obstante, creo que cierto estigma sobre la familia, sobre todo sobre los hijos, no debe ser subestimado.