Kissinger, el maquiavelo de la guerra fría


Montaje obtenido en X en la cuenta https://twitter.com/Fben_Fben

Parecía inmortal, pero el viejo quelonio murió ayer a sus 100 años y con una cabeza clarividente hasta los últimos momentos.

Fue un genio… del mal. Políticas que impulsó y que condujeron a gravísimas violaciones de los derechos humanos están resumidas en el montaje que abre esta página. Y argumentadas en este texto de Chomsky. Cualquiera de estos crímenes hubiera merecido ser juzgado por un tribunal internacional.

Sin tener ninguna simpatía por el personaje, quiero, no obstante, traer aquí alguno de sus logros para la distensión durante la Guerra Fría.

Henry Kissinger era un judío alemán (bávaro) que emigró muy joven a EEUU después de la II Guerra Mundial. Hizo una brillante carrera académica en Harvard hasta que Nixon le llamó para ser, primero, su Consejero de Seguridad Nacional y, luego, Secretario de Estado, el único personaje que ha desempeñado ambos cargos.

Kissinger era lo que en relaciones internacionales se llama «realista»: un pragmático que pone los intereses por encima de los valores. Los medios están al servicio de los intereses. Los medios pueden ser bombardeos, golpes de estado o todo lo que en esa guerra fría pudiera parecer para Washington una extensión del comunismo. O los medios también podía ser medidas de distensión. Y al servicio de sus estrategias Kissinger desarrolló una diplomacia de contactos personales y canales extraoficiales.

En el libro Kissinger on Kissinger se recogen 8 horas de entrevistas con el personaje, donde se explican dos de sus grandes logros de distensión, la apertura a China y el acuerdo de control de armas con la URSS.

Apertura a China

Se habían producido una serie de choques en la frontera entre China y la URSS que los servicios secretos estadounidenses consideraron provocados por los soviéticos. Kissinger vio ahí la oportunidad para abrirse a China y hacer una pinza a la URSS,

Con una diplomacia paciente de sucesivas aproximaciones se llega a la histórica visita de Nixon a China en 1972. Ni Nixon ni Mao tenían paciencia para los detalles, así que el acuerdo se forja entre Chou-en-Lai y Kissinger y estableció el status quo que se mantiene hasta ahora:

  • Estados Unidos reconoce el principio de una sola China, de la que forma parte Taiwan.
  • China se comprometió a no ejercer acciones hostiles contra Taiwan
  • Las relaciones entre los dos países se normalizaron poco a poco, abriendo camino a los intercambios comerciales, que han convertido a China en la potencia que es hoy,
  • La representación de China en la ONU pasó a la República Popular.
  • China y Estados Unidos se opusieron a la intervención soviética en África. China apoyó a UNITA en Angola.

Distensión con la URSS

Otra visita histórica fue la del dúo Nixon-Kissinger a Moscú. De esta visita salió el primer acuerdo de control de armas nucleares de misiles balísticos de largo alcance (SALT). Se impusieron límites cuantitativos y cualitativos a estas armas, Kissinger explica en la obra citada que esos límites cuantitativos no les perjudicaban porque habían llegado ya a su teco, pero si eran una limitación importante para los soviéticos. Una vez más, la estrategia y los medios al servicio de los intereses.

En una conversación con The Economist el pasado abril, el centenario maquiavelo mostraba su preocupación porque -decía- nunca había visto a las grandes potencias con tan poco margen para hacer concesiones,

Israel no tiene un derecho de autodefensa


Cuerpos recuperados en el hospital Al Shifa, enterrados en una fosa común más al sur, en Khan Younis, este 22 de noviembre. MOHAMMED DAHMAN / AP

Todo el mundo parte de reconocer a Israel el derecho de autodefensa ante el cruel ataque terrorista de Hamas, aunque a continuación se solicite que la respuesta respete el derecho humanitario.

Ese derecho de autodefensa está consagrado en la Carta de la ONU (art . 51) como la respuesta legítima contra el ataque armado de otro Estado y que tendrá vigencia hasta que el Consejo de Seguridad adopte las medidas necesarias para detener la agresión.

Israel no ha sufrido el ataque de otro estado, sino un ataque terrorista, al que responde con acciones bélicas de grandes dimensiones contra una población de un territorio ocupado, a la que, de acuerdo con la Convención de Ginebra está obligado a proteger.

Israel conquistó Gaza a Egipto en la Guerra de los Seis Días y desde 1967 es la potencia ocupante, sin perjuicio de que en 2006 retirara sus tropas y colonos, pero manteniendo el control sobre el territorio y, por tanto, es responsable de la protección de la población.

Contra el terrorismo no se lucha bombardeando población civil. El Estado español no bombardeó San Sebastián, Errenteria o Mondragón para acabar con ETA, ni el Reino Unido los barrios republicanos de Derry o Falls Roads (Belfast), aunque ambos estados incurrieron en distintas práctica de guerra sucia, que enconaron más los conflictos.

A los criminales y crueles atentados de Al Qaeda, EEUU respondió con sus invasiones a Afganistán e Irak y la llamada War on Terror en la que se vulneraron sistemáticamente los derechos humanos (Guantánamo, Abu Grhaib), Todo ello trajo la emergencia del Estado Islámico. Barbarie genera barbarie. Los jóvenes terroristas que atacaron Israel el 7 de octubre habrán, sin duda, víctimas de varias operaciones militares isrelíes contra la Franja desarrolladas a sangre y fuego en los último 20 años.

Indigna que el gobierno israelí considere que cuando un mandatario extranjero (Pedro Sánchez) declara que la matanza indiscriminada de civiles es inaceptable, está apoyando al terrorismo.

Javier Milei, el «hitler» argentino


Milei en la provincia de Salta el 12 de octubre blande ante sus partidarios una motosierra, símbolo de su promesa de que desmochará el Estado.

La llamada «Ley de Godwin» sostiene que al introducir en una discusión una comparación con Hitler o el nazismo supone el riesgo de cortocircuitar el diálogo. En términos más amplios, estas comparaciones suponen el riesgo de banalizar un mal histórico irrepetible. Pero creo que en este caso, la comparación puede servirnos para entender la personalidad del nuevo presidente de Argentina.

Milei es uno más de los representantes del fascismo 3.0, que se caracteriza por aprovechar la rabia y la desafección del ciudadano común, víctima de la corrupción o políticas empobrecedoras para las clases populares. Es fácil dirigir esa ira contra un chivo expiatorio (generalmente el inmigrante).

Este fascismo 3.0 se sustenta en dos distintas ideologías: el nacional populismo paternalista (el PiS polaco y en cierta medida Le Pen) y el ultraliberalismo libertario (en la línea de Ayn Rand) A esta segunda corriente pertenece Milei que presenta propuestas para dejar el estado reducido a sus funciones policiales y defensa exterior.

¿Por qué comparo a Milei con Hitler? Tanto Trump, como Bolsonaro o Salvini son narcisistas tóxicos y manipuladores que han sabido utilizar las redes sociales para ganar la conciencia de millones de personas.

¿Cuál es la diferencia de Milei? Que como Hitler es un loco, que con su discurso hiperbólico electriza a las multitudes. Un loco, que escucha voces (como el mismo dice estar escuchando durante una entrevista en directo en televisión, como se puede ver en el vídeo incrustado al final de esta entrada). Porque, como Hitler, es hijo de un padre maltratador y como él es extremadamente violento y carece de la más mínima empatía. Como él, Milei mantiene su mejor relación con los perros (dice comunicarse con el espíritu de su mastín muerto. Y -como Hitler-no parece mantener relaciones fluidas con las mujeres, más allá de su hermana.

Apuesto a que como Hitler cumplió hasta donde pudo su programa máximo anunciado en el Mein Kampf, así Milei desarrollará su programa, oculto en los últimos días de campaña y que los derechistas tradicionales de Macri esperan poder controlar:

  • Destrucción del (deficiente) estado social argentino, que garantiza educación y sanidad para todos y ayudas, sin las que muchos irán más allá de la pobreza y entrarán directamente en situación de hambre,
  • Penalización del aborto, abolición del matrimonio igualitario.
  • Privatización de los recursos naturales, legalización de la compraventa de niños y de órganos
  • Rehabilitación de las juntas militares y sus crimines.
  • Militarización de la seguridad pública. Es una de las medidas más peligrosas porque sus medidas económicas y sociales crearán un caos mayor que el del corralito y las consiguientes protestas que el «estado mínimo» de Milei reprimirá.

Ojala me equivoque, pero Argentina va derecha al infierno.

No podemos decir que no sabíamos


UNICEF/UNI448902/Mohammad Ajjour
Amal, de 7 años, contempla su vecindario después de que las casas vecinas fueran arrasadas

Cuando las tropas aliadas liberaban los campos de exterminio instalados en el territorio alemán, obligaban a los vecinos de las poblaciones cercanas a visitar las instalaciones e incluso, a veces, a enterrar las masas de cadáveres apiladas.

Durante mucho tiempo, toda una generación de alemanes negó que conocieran la máquina genocida puesta en marcha por los nazis, que exterminó a 6 millones de judíos y centenares de miles de gitanos, discapacitados y opositores políticos. Era imposible que una operación que suponía el desplazamiento de millones de personas fuera ignorada, pero al menos aquellos alemanes podían alegar que no sabían porque era una operación que no se desarrollaba en público.

Nosotros no podemos decir que no sabíamos. El genocidio de Gaza se desarrolla ante nuestros ojos. Presenciamos hipnotizados ante las pantallas las atrocidades contra el pueblo palestino. Pese a que soy consciente de la dificultad de probar la intencionalidad de exterminar a un grupo humano (que es la esencia del delito de genocidio) creo que en este caso se dan una serie de elementos (crímenes contra la humanidad y declaraciones ) que avalan lo que para el historiador judío Raz Segal es un genocidio de manual:

  • Bombardeos indiscriminados sobre zonas densamente pobladas, con la excusa de que existen objetivos militares, con más de 10.000 muertos civiles, de los cuales son 4.000 niños y , además 25.000 heridos, la mayoría con quemaduras (datos a 6 de noviembre, 30 días después de que empezaran los bombardeos israelíes sobre Gaza).
  • El corte de los suministros (agua. alimentos, electricidad, medicamentos).
  • El ataque a hospitales y ambulancias.
  • Desplazamientos forzosos: un millón de gazatíes se han trasladado al sur de la Gaza, siguiendo las órdenes israelíes. lo que no ha evitado que sigan siendo bombardeados.
  • El ataque contra periodistas y el corte de las comunicaciones.
  • El recrudecimiento de los ataques de los colonos contra palestinos en Cisjordania.
  • Por último, y no menos importante, las declaraciones de responsables que deshumanizan a los palestinos (Vale la pena ver los 6 minutos del vídeo-que incluyo al final de esta entrada- en el que el periodista israelí Gideon Levy explica como durante 80 años el Estado de Israel ha encerrado a los palestinos en un apartheid físico y mental).
  • No se deben comparar estos hechos con el genocidio nazi y el Holocausto, un hecho histórico único, en el que se pretendió por primera vez exterminar de forma industrial a los pueblos judío y gitano (léase a Guillermo Altares «Que dejen en paz el Holocausto»), pero salvando todas las distancias, lo que pasa en Gaza es como si el Gueto de Varsovia hubiera sido bombardeado diariamente por aviones Stukas, una de las armas más avanzadas del momento.

Todo parece indicar que Israel pretende establecer una ocupación militar en el norte y desplazar a la población al sur y si puede expulsarla al Sinaí egipcio o a otros países. La solución de dos estados es inviable con 600.000 colonos en Cisjordania. El objetivo último de todas estas operaciones, repuesta a los crímenes execrables de Hamás es la definitiva constitución del Gran Israel, un estado judío desde el Jordán hasta en Mediterráneo, la tierra prometida entregada por Yahvé a su pueblo elegido.

Por muchas barrera que Israel erija, salvo que extermine a todos los palestinos, tarde o temprano habrá otro estallido de violencia. Hamás, además de una organización terrorista, es un movimiento social y religioso, que provee servicios y controla la administración de la Franja. Desmontar Hamás y depurar a todos los que han tenido relación con el movimiento puede ser tan peligroso como fue el desmantelamiento del partido-movimiento Baas en Irak, que trajo el surgimiento de Al Qaeda y el Estado Islámico. Los jóvenes terroristas que atacaron Israel eran niños o adolescentes en las anteriores ataques israelíes, el último en 2014.

¿Por qué no se puede hacer nada para parar el genocidio?

En estos días, todas las personas de buena voluntad se hacen esta pregunta. Según la conciencia y la disponibilidad de cada uno se puede firmar protestas, manifiestos, asistir a concentraciones… pero con muy poca capacidad de presionar.

Estados Unidos apoya cerradamente y arma a Israel. Como ya indiqué en otra entrada anterior, hay dos lobbies poderosísimos. Las judíos liberales, que en gran parte controlan la intelligetsia de las relaciones internacionales. El otro es la extrema derecha religiosa que ve en Israel la nueva Jerusalén, imprescindible para sus esperanzas mesiánicas. Además, Israel ha sido el gendarme norteamericano y no se puede dejar de apoyar a un aliado esencial para la supremacía estadounidense.

Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, Washington ha vetado cualquier resolución pidiendo un alto el fuego y ha entorpecido el papel diplomático de la ONU. No admite más que pausas humanitarias puntuales, en la línea de Netayahu.

En Europa, sigue pesando la culpa del Holocausto, sobre todo en Alemania. En Francia, la comunidad judía es muy importante y ha sufrido en los últimos años reiterados ataques, de modo que decenas de miles de judío franceses han emigrado a Israel. En toda Europa cualquiera que critique al gobierno israelí o defienda los derechos palestinos es tachado de antisemita (este fue uno de los motivos de la caída del líder laborista Jeremy Corbyn).

El apoyo acrítico de la presidenta de la Comisión a Israel ha puesto en evidencia a la UE, por mucho que el responsable de la política exterior haya insistido, una y otra vez que la respuesta israelí debe respetar el derecho humanitario. Aunque la UE impusiera a Israel sanciones como lo ha hecho con Rusia serían muy poco eficaces, porque la dependencia europea del estado sionista es mínima, aunque podría causarle daños económicos poco relevantes. Sólo EEUU tiene la influencia para detener la matanza y no parece dispuesto a hacerlo, más allá de algunos alivios cosméticos.

En comparación con la agresión rusa a Ucrania está claro el doble rasero. Difícilmente, la UE podrá involucrarse en el futuro como mediador y estratega de la paz en la región.

El periodista judío, Gideon Levy, explica como durante 80 años el Estado de Israel haa tenido como política central la deshumanización y destrucción del pueblo palestino. Son 6 minutos imprescindibles.

No podemos decir que no sabíamos


UNICEF/UNI448902/Mohammad Ajjour
Amal, de 7 años, contempla su vecindario después de que las casas vecinas fueran arrasadas

Cuando las tropas aliadas liberaban los campos de exterminio instalados en el territorio alemán, obligaban a los vecinos de las poblaciones cercanas a visitar las instalaciones e incluso, a veces, a enterrar las masas de cadáveres apiladas.

Durante mucho tiempo, toda una generación de alemanes negó que conocieran la máquina genocida puesta en marcha por los nazis, que exterminó a 6 millones de judíos y centenares de miles de gitanos, discapacitados y opositores políticos. Era imposible que una operación que suponía el desplazamiento de millones de personas fuera ignorada, pero al menos aquellos alemanes podían alegar que no sabían porque era una operación que no se desarrollaba en público.

Nosotros no podemos decir que no sabíamos. El genocidio de Gaza se desarrolla ante nuestros ojos. Presenciamos hipnotizados ante las pantallas las atrocidades contra el pueblo palestino. Pese a que soy consciente de la dificultad de probar la intencionalidad de exterminar a un grupo humano (que es la esencia del delito de genocidio) creo que en este caso se dan una serie de elementos (crímenes contra la humanidad y declaraciones ) que avalan lo que para el historiador judío Raz Segal es un genocidio de manual:

  • Bombardeos indiscriminados sobre zonas densamente pobladas, con la excusa de que existen objetivos militares, con más de10.000 muertos civiles. un 4.000 niños y 25.000 heridos, la mayoría con quemaduras (a 6 de noviembre, 30 días después de que empezaran los bombardeos israelíes sobre Gaza).
  • El corte de los suministros (agua. alimentos, electricidad, medicamentos).
  • El ataque a hospitales y ambulancias.
  • Desplazamientos forzosos: un millón de gazatíes se han trasladado al sur de la Gaza, siguiendo las órdenes israelíes. lo que no ha evitado que sigan siendo bombardeados.
  • El ataque contra periodistas y el corte de las comunicaciones.
  • El recrudecimiento de los ataques de los colonos contra palestinos en Cisjordania.
  • Por último, y no menos importante, las declaraciones de responsables que deshumanizan a los palestinos (Vale la pena ver los 6 minutos del vídeo-que incluyo al final de esta entrada- en el que el periodista israelí Gideon Levy explica como durante 80 años el Estado de Israel ha encerrado a los palestinos en un apartheid físico y mental).
  • No se deben comparar estos hechos con el genocidio nazi y el Holocausto, un hecho histórico único, en el que se pretendió por primera vez exterminar de forma industrial a los pueblos judío y gitano (léase a Guillermo Altares «Que dejen en paz el Holocausto»), pero salvando todas las distancias, lo que pasa en Gaza es como si el Gueto de Varsovia hubiera sido bombardeado diariamente por aviones Stukas, una de las armas más avanzadas del momento.

Todo parece indicar que Israel pretende establecer una ocupación militar en el norte y desplazar a la población al sur y si puede expulsarla al Sinaí egipcio o a otros países. La solución de dos estados es inviable con 600.000 colonos en Cisjordania. El objetivo último de todas estas operaciones, repuesta a los crímenes execrables de Hamás es la definitiva constitución del Gran Israel, un estado judío desde el Jordán hasta en Mediterráneo, la tierra prometida entregada por Yahvé a su pueblo elegido.

Por muchas barrera que Israel erija, salvo que extermine a todos los palestinos, tarde o temprano habrá otro estallido de violencia. Hamás, además de una organización terrorista, es un movimiento social y religioso, que provee servicios y controla la administración de la Franja. Desmontar Hamás y depurar a todos los que han tenido relación con el movimiento puede ser tan peligroso como fue el desmantelamiento del partido-movimiento Baas en Irak, que trajo el surgimiento de Al Qaeda y el Estado Islámico. Los jóvenes terroristas que atacaron Israel eran niños o adolescentes en las anteriores ataques israelíes, el último en 2014.

¿Por qué no se puede hacer nada para parar el genocidio?

En estos días, todas las personas de buena voluntad se hacen esta pregunta. Según la conciencia y la disponibilidad de cada uno se puede firmar protestas, manifiestos, asistir a concentraciones… pero con muy poca capacidad de presionar.

Estados Unidos apoya cerradamente y arma a Israel. Como ya indiqué en otra entrada anterior, hay dos lobbies poderosísimos. Las judíos liberales, que en gran parte controlan la intelligetsia de las relaciones internacionales. El otro es la extrema derecha religiosa que ve en Israel la nueva Jerusalén, imprescindible para sus esperanzas mesiánicas. Además, Israel ha sido el gendarme norteamericano y no se puede dejar de apoyar a un aliado esencial para la supremacía estadounidense.

Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, Washington ha vetado cualquier resolución pidiendo un alto el fuego y ha entorpecido el papel diplomático de la ONU. No admite más que pausas humanitarias puntuales, en la línea de Netayahu.

En Europa, sigue pesando la culpa del Holocausto, sobre todo en Alemania. En Francia, la comunidad judía es muy importante y ha sufrido en los últimos años reiterados ataques, de modo que decenas de miles de judío franceses han emigrado a Israel. En toda Europa cualquiera que critique al gobierno israelí o defienda los derechos palestinos es tachado de antisemita (este fue uno de los motivos de la caída del líder laborista Jeremy Corbyn).

El apoyo acrítico de la presidenta de la Comisión a Israel ha puesto en evidencia a la UE, por mucho que el responsable de la política exterior haya insistido, una y otra vez que la respuesta israelí debe respetar el derecho humanitario. Aunque la UE impusiera a Israel sanciones como lo ha hecho con Rusia serían muy poco eficaces, porque la dependencia europea del estado sionista es mínima, aunque podría causarle daños económicos poco relevantes. Sólo EEUU tiene la influencia para detener la matanza y no parece dispuesto a hacerlo, más allá de algunos alivios cosméticos.

En comparación con la agresión rusa a Ucrania está claro el doble rasero. Difícilmente, la UE podrá involucrarse en el futuro como mediador y estratega de la paz en la región.

El periodista judío, Gideon Levy, explica como durante 80 años el Estado de Israel haa tenido como política central la deshumanización y destrucción del pueblo palestino. Son 6 minutos imprescindibles.

Al borde del abismo


Una excavadora limpia escombros mientras la gente busca supervivientes y los cuerpos de las víctimas después de un bombardeo israelí, en Jan Yunis, en el sur de Gaza, el 25 de octubre. Mahmud Hams

Después de los execrables crímenes cometidos por Hamas, asistimos en directo a la perpetración de un crimen de lesa humanidad en Gaza. El castigo colectivo y la matanza de palestinos parece no tener límites. Pero más allá de este crimen, la guerra crea una situación de alto riesgo para la paz mundial.

No sabemos cuando se producirá la entrada de tropas israelíes en Gaza. No sabemos cómo se desarrollará la operación. pero parece claro que lo que pretende el gobierno israelí es convertir a la Franja en un tumba colectiva y un territorio donde la vida sea imposible.

Algunos responsables han adelantado que Gaza tendrá que ser más pequeña, de ahí la orden de evacuar el norte. Los 700.000 palestinos que han obedecido las órdenes y se han desplazado al sur, no por eso se han encontrado más protegidos y han sufrido bombardeos, como el de ayer 25 de octubre en Jan Yunis.

Parece también que Israel pretende que una fuerza multinacional árabe garantice, una vez exterminado Hamas, que Israel no volverá ase atacado. Incluso que la Autoridad Nacional Palestina volviera a asumir la administración del territorio.

Después de los miles de muertos, ningún poder árabe o palestino querrá involucrarse en la neutralización de la Franja. Mantener la ocupación o intentar la colonización de Gaza ya fue intentado por los israelíes, que tuvieron que retirarse porque era un cáncer terriblemente costoso.

Hago un repaso a los agentes geopolíticos de la región y los riesgos de que el conflicto se extienda.

Estados Unidos

Sería el único país que podría contener a Israel. Pero la alianza sagrada que mantienen lo hace muy difícil. En EEUU opera un grupo de presión judío liberal muy potente. Además la derecha fundamentalista cristiana está convencida de que Israel es la encarnación de sus ideas mesiánicas. De otro lado, Israel ha sido durante décadas el gendarme norteamericano en la región para controlar a los regímenes nacionalistas árabes.

El gobierno Biden no tiene ninguna intención de implicarse en una conflicto armado en Oriente Próximo con la guerra de Ucrania empantanada y cuando su foco está en la rivalidad con China.

Ha desplazado dos grupos aeronavales a la zona para dar cobertura a sus tropas en la región (Irak, norte de Siria) de un eventual ataque de Irán, y ha pedido a Netayahu que su ejército no entre en Gaza hasta que ese despliegue se haya completado.

Sería un enorme error de Biden lanzar un ataque o una operación de desestabilización contra el régimen de los ayatolás.

Irán

Es el gran actor geopolítico de la región: por su demografía (112 millones), sus fuerzas armadas y sus milicias delegadas en otros países, su producción de crudo… su posible posesión de armas atómicas. La ruptura del acuerdo nuclear por parte de Trump dejó sin supervisión a su industria nuclear. Puede que ahora tenga una alta capacidad de refino de uranio, pero es improbable que cuente con bombas nucleares y menos todavía con vectores para su lanzamiento.

Irán puede proyectar su poder con las milicias chiíes, la más importante Hezbolá en el sur del Líbano que se encuentra en una fase de guerra de baja intensidad con Israel. Pero también cuenta con las milicias hutties en Yemen, que según Estados Unidos, disparó tres misiles en dirección a Israel que fueron interceptados sobre el Mar Rojo por un destructor estadounidense.

Tiene también Irán la capacidad de desestabilizar a Arabia y los países del Golfo (especialmente Bahrein) movilizando a las minorías chiíes en países de mayoría suní.

Israel

Además de tener el ejército más poderoso de la región, todos los expertos están de acuerdo en que cuenta con armas nucleares, aunque nunca lo haya reconocido explícitamente.

Israel ya no tiene estados enemigos, salvo Irán. Con Jordania y Egipto hizo la paz; Siria, su gran enemigo, hoy ya no cuenta, autodestruida en su propia guerra. Así que el uso de la bomba atómica solo podría ser contra Gaza, algo imposible porque todo el pequeño país sufriría las consecuencias de la contaminación nuclear.

Con el ataque de Hamás y la ulterior venganza israelí se hace imposible la firma de la paz con Arabia Saudí, que estaba a punto.

Rusia

Con la guerra de Siria, Putin recuperó la influencia que la URSS tenía tradicionalmente en la región.

Sin la intervención rusa e iraní, Bashir el Assad no podría haber ganado la guerra.

A unos centenares al norte de Gaza, en la costa siria, se encuentra el puerto de Tartus, la mayor base aeronaval rusa en el Mediterráneo.

Putin puede estar interesado en extender el conflicto en Oriente Próximo, lo que debilitaría a la alianza que sostiene a Ucrania.

UE

La Unión Europea ha sido incapaz siquiera de pedir una tregua y la mayor parte de sus miembros han cerrado filas acríticamente con Israel.

Tradicionalmente, la UE ha pagado proyectos de cooperación con muy escasa influencia sobre la situación. Por ejemplo, después de los acuerdos de Oslo, España financió y construyó el aeropuerto de Gaza, que poco después fue bombardeado por Israel.

Cuanto más dure la venganza israelí en Gaza, más posibilidades hay de atentados terroristas,en Europa, con amplias comunidades musulmanas y judías.

Hay que parar la carnicería en Gaza, en primer lugar por humanidad, pero también porque en esta situación el error de cualquier actor puede extender la conflagración.

Crímenes en Ucrania y Palestina


La aviación israelí bombardea la ciudad de Gaza, uno de los territorios con mayor densidad de población del mundo, donde prácticamente es imposible diferenciar objetivos civiles y militares.

El David palestino (en este caso, los papeles se trastocan) ha herido en la frente al Goliat israelí no con una piedra, sino con una oleada de ataques por sorpresa contra militares y población civil, de enorme crueldad y características terroristas. Pero el Goliat israelí, lejos de quedar herido de muerte tiene capacidad, como Sansón, de sacudir con sus bombardeos las columnas del templo de Gaza, que amenaza con convertirse en un el cementerio de miles de civiles palestinos.

¡Qué difícil es enjuiciar la barbarie humana, cuando todo se ve con ojos sectarios! Por muchos que hayan sido los crímenes de Israel no está justificada la acción de Hamás contra los civiles, como los crimines de Estados Unidos, desde Hiroshima y Nagasaki a Chile no justifican los atentados del 11-S.

Sin pretender ser equidistante y poniendo por delante que las acciones de Hamas son gravísimas violaciones de los derechos humanos, que no merecen sino la más rotunda condena, como estos días he leído reiteradamente que hay una vara de medir distinta con los conflictos de Ucrania y Palestina, voy a intentar comparar los crímenes que ambos contextos se producen a la luz del derecho internacional humanitario.

El derecho internacional humanitario está codificado en los Convenios de Ginebra, que intentan proteger a los contendientes que ya no pueden combatir (heridos, prisioneros) y a la población civil, tanto e los conflictos internacionales, como en los internos.

Los crímenes contra el derecho humanitario son crímenes de guerra (por ejemplo, maltratar a los prisioneros). Un nivel mayor de gravedad son los crímenes de lesa humanidad: «cometidos como parte de un ataque general o sistemático contra civiles en tiempo de paz o de guerra, que incluyen tortura, desaparición forzada, homicidio, esclavización, deportación y actos de violencia sexual y de género, incluida la violación».

El genocidio es el exterminio sistemático de un grupo humano por razón de etnia, religión, política o nacionalidad.

La jurisdicción competente para juzgar todos estos delitos es el Tribunal Penal Internacional, con sede en La Haya, y creado por el Estatuto de Roma de 1998. Para que su jurisdicción sea efectiva tiene que ser previamente aceptada por los Estados, Ni Rusia, ni Estados Unidos, ni Israel son parte del tratado. Ucrania tiene una oficina de cooperación desde 2003 y Palestina no es un Estado (lo cual no quiere decir que los grupos irregulares no puedan ser juzgados, como ha ocurrido en el caso de varios países africanos.

El crimen original y punto de partida de los conflictos

El caso de Ucrania es más claro. El punto de partida está en el delito de agresión (tipificado en el Estatuto de Roma del TPI) con la anexión por parte de Rusia de Crimea y parte del Donbás en 2014, culminada con la invasión total de 2022. Esta agresión está justificada por Rusia en una supuesta amenaza de la OTAN, pero en realidad lo que intenta es mantener un área de influencia rusa en el mundo post soviético.

Más complejo es el caso del conflicto entre Israel y Palestina. Israel nace en 1948 de una decisión de la Asamblea General de la ONU, apoyada por cuatro de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE,UU, URSS, Reino Unido y Francia). Se trata como un asunto de descolonización, sin consultar ni tener en cuenta a la población palestina.

Los estados árabes vecinos lanzan un guerra contra el naciente estado (guerra de independencia para los israelíes), contienda en el que el ejército israelí se impone y -como han demostrado los propios historiadores israelíes- lleva a cabo acciones de limpieza étnica. Un millón de palestinos fueron expulsados o huyeron de sus hogares y se convirtieron en refugiados. El 80% de la población de Gaza son refugiados o descendientes de refugiados del 48. Para los palestinos es la Catástrofe, la Nakba

En la guerra de los Seis Días Israel conquistó a Egipto Gaza. a Jordania, Cisjordania y Jerusalén este y a Siria los Altos del Golán. Empieza la ocupación de los territorios donde reside la mayor parte de la población palestina y sobre estos territorios van asentando cada vez más población judía , en un agresivo proceso de colonización. prohibido por las leyes internacionales.

Israel nunca ha reconocido derechos a la población de los territorios ocupados y a las respuestas palestinas (la lucha guerrillera, la intifada de las piedras, los atentados suicidas, la intifada de los cuchillos) Israel ha reaccionado con enorme fuerza punitiva.

Los acuerdos de Oslo y la creación de Autoridad Autónoma Palestina tenían el horizonte de establecer dos estados en 1999. Pero la colonización israelí y medidas de seguridad, como el muro que divide Cisjordania lo hacen inviable. En el caso de Gaza, Israel considera que la ocupación es demasiado onerosa y evacua a sus tropas en 2006, desmontando previamente las colonias ilegalmente establecidos en el territorio. La Franja de 50 x 11 kms., donde viven 2 millones de palestinos, queda aislada del resto del mundo y se convierte desde 2007, después de que en 2006 ganara las elecciones el movimiento islamista Hamás y expulsara a los laicos de Fatah. en la mayor cárcel a cielo abierto del mundo (rodeada de una valla en teoría inexpugnable y solo con dos pasos de comunicación con Israel y uno con Egipto, que se abren con cuentagotas).

Resumiendo, el crimen original israelí reside en una ocupación y colonización que viola las resoluciones de la ONU, el derecho internacional y los derechos básicos de un pueblo sometido a todo tipo de crueldades y humillaciones, con desprecio absoluto de la condición de los civiles (Teresa Aranguren resume aquí esta historia). Piénsese que si un joven palestino comete un atentado, su casa (donde suelen convivir familias extensas) es inmediatamente demolida por el ejército israelí. Todo eso va amasando un explosivo sentimiento de odio, al que el islamismo da forma y justificación.

Crimines de lesa humanidad

El ataque sistemático a la población civil y a sus infraestructuras puede calificarse como crimen de lesa humanidad.

Rusia bombardea sistemáticamente las infraestructuras y las ciudades ucranianas, ocasionando un importante número de víctimas civiles. Pero en Ucrania, la población puede desplazarse. En Gaza, el territorio con más densidad de población del mundo no hay a donde huir. Los pasos a Israel y a Egipto están cerrados y la única protección la ofrece la bandera de la ONU en hospitales y escuelas. Como en anteriores campañas, los testimonios muestran que Israel no está respetando estos «santuarios».

No solo los bombardeos. Israel ha cortado los suministros de agua, electricidad y alimentos. El ministro de Defensa ha dicho que es la manera de tratar con «animales humanos». Por el momento, no parece que Israel esté dispuesto a aceptar corredores humanitarios y ha ordenado una imposible evacuación del norte de la Franja, mientras siguen los bombardeos, utilizando incluso bombas incendiarias de fósforo.

Crimines de guerra

El asesinato , encarcelamiento y tortura de civiles se encuadra entre los crimines de guerra.

En Ucrania, quedó bien acreditada que en la matanza de Bucha, el ejército ruso cometió crimines de guerra.

Hamas con su ataque a civiles (en el festival musical y en el ataque a kibutzs) con asesinatos y toma de rehenes civiles ha cometido crimines de guerra.

Durante todo 2023 el ejército israelí ha cometido crimines de guerra contra la población civil en sus incursiones en Cisjordania y protegiendo los desmanes de los colonos.

Genocidio

El crimen de genocidio puede englobar crimines de guerra, de lesa humanidad y otros, pero lo distintivo es la finalidad de exterminar a un grupo humano por razones de etnia, religión, nacionalidad o políticas. Por eso es tan difícil de probar porque habría que demostrar la intencionalidad de las autoridades que dan las órdenes persecutorias.

En el caso de Ucrania, el TPI ha encausado a Putin y una funcionaria rusa por el traslado forzoso de niños ucranianos a Rusia y su rusificación. Para el Consejo de Europa, esto presenta indicios de genocidio.

En el caso de Israel, un indicio de genocidio reside en las declaraciones de su ministro de Defensa, en las que al tiempo que anuncia el corte de los suministros básicos a la Franja, califica a los miembros de Hamás de «animales humanos» ¿cómo distinguir entre militantes y civiles ante esa amenaza de exterminio generalizado?

El hecho fundacional del estado de Israel es el genocidio nazi contra el pueblo judío, elevado a categoría religiosa como Soah, o sacrificio.

En las declaraciones de los responsables políticos y militares israelíes parecen resonar las palabras de venganza del profeta Amós (9:1-10):

«Después de eso vi a Dios. Estaba de pie, junto al altar, y me dijo: «Golpea la parte alta de las columnas del templo, para que el templo se derrumbe y caiga sobre la gente. ¡Nadie escapará con vida! Pero si alguno logra escapar, morirá en el campo de batalla»

La hibris de Putin y de la sociedad israelí

Siendo tan distintas ambas situaciones tanto en la guerra de Ucrania, como en el conflicto palestino, la hibris, la soberbia que ciega a los poderosos se encuentra en su origen.

Putin se creyó su propia propaganda. Pensó que con su indudable superioridad militar conquistaría Kiev en una semana y los ucranianos se reintegrarían felices en la «madre Rusia» y el resto del mundo asentiría dócilmente ante su poder nuclear. No contó con la resistencia ucraniana, ni con la unidad de la OTAN y la UE.

En Israel, hace mucho que se renunció a transitar por cualquier vía de negociación de paz. Se vivía en una falsa burbuja de seguridad, asumiendo que se podía mantener a los palestinos en un apartheid criminal, sin derechos, ni tierra, ni esperanza, pagando de tarde en tarde el precio de un atentado suicida aislado.

El periodista Gideon Levy lo explica en este artículo de denuncia en Haaretz:

«Dispararemos a inocentes, les arrancaremos los ojos y les destrozaremos la cara, los expulsaremos, expropiaremos, robaremos, los secuestraremos de sus camas, los someteremos a limpieza étnica y, por supuesto, continuaremos con el increíble asedio a Gaza. Y supondremos que todo seguirá como si nada».

Para terminar dejo este documental «The Gatekeepers» (subtitulado en español) con antiguos jefes de los servicios secretos, interior y exterior, en el que advierten que no puede haber seguridad mientras no haya una solución al conflicto, que no puede haber paz solo por la imposición de la fuerza frente al otro.

El polvorín de Kosovo


Una pared en un municipio del norte de Kosovo, con la parafernalia nacionalista serbia

Kosovo, independizado de Serbia, después de la intervención de la OTAN, para parar las matanzas y la limpieza étnica que Milosevic estaba ejecutando en el territorio; independencia ejecutada mediante un referéndum de autodeterminación en 2008, no reconocido por buena parte de la comunidad internacional (y, desde luego, no por España) lleva dos décadas proyectando su inestabilidad a todos los Balcanes.

Las guerras que supusieron la disolución de Yugoslavia empezaron cuando Milosevic a finales de los 80 suspendió la autonomía de la República Federativa de Kosovo y puso en marcha un proceso de represión contra la mayoría albanesa. Los serbios consideran que la raíz de su noción está en Kosovo. El momento fundacional sería la batalla del Campo de los Mirtos, en la que fueron derrotados por los otomanos, que, a partir de entonces, impusieron su poder sobre los Balcanes,

La autoproclamada autodeterminación de Kosovo deja otra minoría que también quiere autodeterminarse: los serbios que son mayoría en un decena de municipios, al norte del río Ibar, que conforman un territorio fronterizo con Serbia. Como siempre (como explica Sánchez Cuenca) el problema del derecho de autodeterminación es establecer el demos titular de este supuesto derecho. Esta minoría dentro de Kosovo aspira a una autonomía, como paso a su integración en Serbia.

Hace unos meses se desarrollaron dos graves conflictos. La policía kosovar no admitía las matrículas de Serbia que tienen la mayoría de los coches de esta zona. Y el gobierno de Pristina impuso una elecciones municipales con candidatos albaneses, boicoteadas por la población serbia. En los dos casos, la UE y su representante de política exterior, Borrell, tuvieron qué emplearse a fondo para desactivar las crisis.

La semana pasada la tensión desencadenó enfrentamientos violentos entre paramilitares serbios y la policía kosovar. Serbia desplegó más de 8.000 tropas en la frontera. Pero luego ha reducido estas fuerzas a la mitad y ha detenido al cabecilla de los paramilitares serbios.

Los que echan gasolina al fuego

En principio parece un conflicto marginal, que afecta a países y territorios secundarios y a minoría marginales dentro de ellos, pero como cualquier conflicto marginal puede descontrolarse y arrastrar a un conflicto general (los Balcanes tienen una triste tradición al respecto, con el antecedente destacado del estallido de la I Guerra Mundial).

Estos son los actores interesados en alimentar el conflicto (Sigo básicamente el análisis del economista Branko Milanovic):

Albin Kurti. El primer ministro de Kosovo, perteneciente a la mayoría albanesa. Con su permanente hostigamiento a la minoría serbia, busca que termine por producirse el éxodo de este grupo a Serbia y lograr, así, un Kosovo, más cohesionado y quizá en el futuro unificado con Albania. La UE tuvo que pararle os pies en el conflicto de las matrículas.

El otro gran incendiario es el nacionalista presidente de Serbia, Aleksander Vučić, que durante todo su largo mandato lleva intentando que el gobierno de Pristina reconozca la autonomía política y administrativa de los municipios serbios del norte, sin reconocer a cambio la soberanía e independencia de la República de Kosovo, estrategia que coca ahora con la política de Kurdi, más radical que la de sus antecesores.

Rusia es un actor de primera magnitud. Aliado histórico de Serbia, ha sido siempre hostil a un Kosovo independiente. Pero hasta ahora no tenía interés en un conflicto armado en los Balcanes. Pero con la guerra de Ucrania en marcha, Moscú está interesado en crear dificultades a la UE y a la OTAN «globalizando la guerra de Ucrania»,

La OTAN tiene desplegada desde el final de la guerra una misión KFOR, con la misión de hacer respetar los acuerdos de paz y dar asistencia a la misión civil de la ONU. Antes de los últimos incidentes, la KFOR superaba por poco los 3000 efectivos y tuvo que ser reforzada de urgencia con el envío de tras centenares de tropas británicas. En principio, KFOR, es un elemento de estabilidad. Pero sería muy grave que se viera envuelta en algún incidente armado, sobre todo con Serbia, lo que podría ser un pretexto para la implicación de Rusia.

La ampliación de la UE

Ahora que en Granada se habla de la ampliación, es decisivo que los 27 manejen el garrote y la zanahoria ante Serbia, Kosovo y Albania para desactivar un conflicto de potencial incalculable.

El pacto migratorio, un paso más en la deshumanización de la UE


El pesquero, sobrecargado, fue interceptado y filmado por un guardacostas griego antes de naufragar
(AFP)

El Pacto Migratorio

El 8 de junio el Consejo de la UE (Ministros de Justicia, Interior y Migraciones) llegó a un acuerdo para reemplazar el vigente Reglamento de Dublín, que en esencia hacía responsable del tratamiento de los migrantes y solicitantes de asilo al Estado receptor. Estos son algunos puntos del llamado Pacto Migratorio, que tendrá que concretarse en un nuevo Reglamento (crónica de El País, nota de prensa de la Comisión)

  • Se crean un procedimiento de tramitación en frontera del llegado irregularmente. El procedimiento es obligatorio para los Estados miembros si el solicitante constituye un peligro para la seguridad nacional o el orden público, ha inducido a error a las autoridades con información falsa o ha ocultado información, y si la nacionalidad del solicitante tiene una una tasa de reconocimiento inferior al 20 %. De esta manera El Estado se evita una larga tramitación con el migrante asentado en su territorio, con capacidad de intentar asentarse en otro Estado UE.
  • El procedimiento en frontera tiene dos vías, una para los procedentes de países en guerra y otro para países, teóricamente, en paz. Estas últimas solicitudes se tramitarán rápidamente. No se tomarán en cuenta las circunstacias peronales, sino las de país del que se huye.
  • Los rechazados por esta vía rápida, podrán ser devueltos a sus países de origen o a otros terceros que se consideren seguros, aunque no tengan vinculación alguna con ese país (como quiere hacer el Reino Unido enviándolos a Ruanda).
  • Los Estados tienen que tener capacidad para «procesar» y acoger 30.000 migrantes irregulares, mientras se solventa su procedimiento. Podrán estar acogidos en instalaciones próximas a la frontera. ¿Puede ser el modelo a seguir las instalaciones casi carcelarias griegas?

La falsa solidaridad

Se ha vendido como gran logro un mecanismo de reparto entre los 27. Es un mecanismo vinculante, pero flexible -se dice- puesto que los Estados pueden decidir entre aceptar migrantes con el derecho de asilo reconocido, o en su lugar, cooperar económicamente a un fondo común -a razón de 20.000 euros por refugiado (¿ese es el precio de la vida y las expectativas de una persona?) o con otras «capacidades operativas».

En todo caso, si es que funciona (Polonia y Hungría ya no pueden pararlo, pero pueden no aplicarlo) se trata de una solidaridad entre Estados UE, pero no con el que huye de la muerte o la persecución o, simplemente, de la miseria y la indignidad.

El efecto llamada inverso de los naufragios

Antes y después de 8 de junio se han producido dos de los más trágicos naufragios en el Mediterráneo. En febrero, en las playas de Calabria, con decenas de muertos. El 13 de junio, el pesquero Adriana, en el mar Jónico, al sur del Peloponeso, del que se han recuperado un centenar de cadáveres y 80 supervivientes, en el que han podido ahogarse varios centenares. En ambos casos se trata de viejos pesqueros abarrotados, el primero de madera, el segundo de hierro.

Pero tienen en común otro dato esencial. Por incompetencia o política criminal las autoridades de Italia y Grecia no supieron o no quisieron activar un mecanismo eficaz de rescate. En esta información, Ricardo Gatti, jefe de rescate del Geo Barents (RSF) explica cómo se han degradado los servicios de rescate.

Estamos ante un efecto de llamada a la inversa «cuántos más se ahoguen, menos vendrán«. Una política criminal e inútil, con 108 millones desplazados en el mundo y más de 35 millones de refugiados. Y además, contraria a nuestros intereses, que requieren una renovación demográfica.

Hipócrita cooperación exterior

España aboga por la «solución de la cooperación con los países de origen. Que en nuestra práctica no consiste en la ayuda al desarrollo para combatir las causas de la emigración y mucho menos en corredores de formación y acogimiento ordenado. Se trata de un cooperación en materia de seguridad para que, en el mejor de los casos, las policías locales limiten las salidas o, en el peor de los casos, entregar dinero al sátrapa de turno para que cierre el país.

¿Es la fortaleza europea el modelo de humanismo que los europeos pregonan por el mundo?

El ocaso de la democracia


Acabo de terminar «El ocaso de la democracia», uno más de los libros que proliferan para intentar explicar el auge en Europa de los movimientos, básicamente de extrema derecha, que ponen en cuestión el estado de derecho y la misma idea de la democracia liberal.

La autora, Anne Applebaum es una norteamericana nacida en una familia judía de tradición reformista. Corresponsal de The Economist en los países del Este durante los trascendentales años 90, está casada con el político polaco Radoslaw Sikorski, del partido liberal de centro-derecha, Plataforma Cívica, que ha sido ministro de Defensa y de Exteriores.

Tras la lectura del libro diría que Applebaum es neoliberal en lo económico, atlantista en lo estratégico y liberal en lo político y radicalmente comprometida con el estado de derecho. Creo que hay que tener en cuenta esta caracterización para dar todo su valor a su lucha contra el autoritarismo, que se manifiesta, sobre todo, al menos en Europa, como movimientos de extrema derecha.

La Mentira Mediana y el rechazo a la diversidad y la complejidad.

«Desde Orwell hasta Koestler, los escritores europeos del siglo XX estaban obsesionados con la idea de la Gran Mentira, representada por los vastos constructos ideológicos del comunismo y el fascismo. … Todas aquellas forzadas manifestaciones de apoyo a la Gran Mentira resultaban tan absurdas e inhumanas que hacía falta una prolongada violencia para imponerla…»

Applebaum toma del historiador Timothy Synder el término de Mentira Mediana, en contraste con la Gran Mentira. Los regímenes polarizadores del siglo XXI no propugnan una ideología totalitaria y no necesitan la violencia ni la policía del terror. Pero animan a sus seguidores a vivir en una realidad alternativa, que a menudo se articulan mediante teorías conspiratorias.

Ejemplos de Mentiras Medianas

En Polonia, que el accidente de aviación en el que murió el presidente Lech Kazinky fue un atentado. En Hungría y en Estados Unidos, que el magnate George Soros controla todos los recursos de poder. En Estados Unidos que Trump ganó las elecciones. En Brasil, que Bolsonaro ganó las elecciones de 2023. En España, que los atentados del 11-M fueron obra de ETA. En toda Europa, que está en marcha el Gran Reemplazo, la teoría conspirativa que afirma que las élites globalistas desarrollan una política predeterminada para que las olas migratorias terminen con la civilización blanca y cristiana.

Estas Mentiras Medianas polarizan y contaminan la esfera pública y frecuentemente terminan con viejas amistades. Así, la autora empieza el libro contando su propia experiencia. En la nochevieja de 1999 reunió en su casa a un amplio grupo de políticos e intelectuales polacos de derecha; hoy muchos ni se hablan porque unos siguen en posiciones liberales y otros comulgan con las mentiras de la extrema derecha gubernamental de Ley y Justicia. Y a veces, como en Estados Unidos o Brasil estas mentiras tóxicas son el motor de asaltos violentos al estado de derecho.

¿Qué tienen en común todos estos movimientos?. El miedo a la diversidad y a la complejidad y la idealización de un supuesto pasado idílico, al que se propone regresar. Es fácil que estas teorías conquisten a hombres con elevada valoración de si mismos y a clases populares castigadas por las sucesivas crisis y las consecuencias de la globalización. Pero los partidos que las defienden no quieren otra cosa más que el poder.

El libro dedica un capítulo a las técnicas de manipulación digitales. El mejor ejemplo del daño que hacen las mentiras en los medio o en las redes es el caso de Boris Johnson que con sus crónicas inventadas desde Bruselas, falseando la naturaleza de la UE, fue construyendo su carrera política y preparando el Brexit ¡Miente que algo queda! Lo peor es que se crea una desconfianza hacia las instituciones democráticas.

También se ocupa del fenómeno de Vox en España y del papel de un personaje poco conocido, Rafael Bardají, un asesor de Aznar que abogaba por el ataque a Irak y que está en Vox desde sus comienzos y que ha servido de conexión al partido con la Casa Blanca de Trump.

Termino comentando dos memes capturados en un chat de amigos que no debiera tener carácter ideológico, pero que de hecho se escora a la derecha y la ultraderecha.

Una forma sutil de negar la diversidad. Yo acepto el pluralismo y otras identidades no ortodoxas, pero ello no aceptan mi identidad de «gente de bien»
La ultraderecha sigue el guion de Trump y Bolsonaro sembrando dudas sobre la limpieza del proceso para, luego si pierden, defender que les han robado la victoria.