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Judíos de Centroeuropa deportados «voluntariamente» por los nazis. Fuente Yad Vashem.
Bajo el título «regreso al pasado» hoy pensaba hablar de un tema nacional, la escasez de vivienda hoy como ya ocurriera después de la guerra y la miseria que llevaban consigo las viviendas hacinadas, que denunció Buero Vallejo en su obra «Historia de una escalera», estos días puesta en escena en el Teatro Español, el escenario en que se estrenó en 1949. Pero, la propuesta de Trump de vaciar «voluntariamente» Gaza para convertirla en la Riviera de Oriente Próximo, me ha traído a la memoria otro plan disparatado, el llamado Plan Madagascar
El Plan Madagascar fue una de tantas fantasías nazis. La sección de asuntos judíos del Ministerio de Exteriores pensó que entre las condiciones impuestas a Francia en la capitulación podría estar la entrega de la isla del Índico para reasentar allí a los judíos centroeuropeos, que dadas las condiciones naturales de la isla supondría su exterminio. El bloqueo naval británico hizo inviable tal plan y en su lugar se puso en marcha el plan genocida de la Solución Final. Era más fácil y económico crear guetos en los países ocupados y engañar a los concentrados ofreciéndoles el traslado en tren a supuestos «campos de trabajo», prometiendo mejores condiciones; en realidad, el destino final eran «campos de exterminio» a escala industrial.
Trump no pretende mandar a los palestinos a campos de exterminio, sino proseguir su destrucción como pueblo, que ya empezó con la Nakba en 1947-48, cuando los militares judíos expulsaron de sus hogares a 700.000 palestinos, que tuvieron que huir a los países vecinos. Lo que Trump propone es la reedición de la Nakba (muchos de los gazatíes son descendientes de refugiados que tuvieron que huir de lo que hoy es el norte de Israel). Esos refugiados palestinos siempre fueron un estado dentro de los países de acogida, desde los que lanzaban ataques contra Israel. Tanto Jordania, como Líbano se vieron desestabilizados por esta situación.
No es raro que ningún país árabe quiera apoyar la fantasiosa propuesta de Trump. Aunque la «calle árabe» ya no es lo que era, las protestas y la desestabilización estarían aseguradas.
El plan es una apuesta inmobiliaria, en el estilo de Trump, una provocación para «enmarcar» el relato de un proceso de negociación y que se puede retirar cuando haya conseguido determinados efectos. En este caso creo que trata de dinamitar el proceso de paz en Gaza y dejar manos libres a Israel para que siga con su limpieza étnica en Cisjordania. Si su plan no es aceptado, tanto Trump como Netanyahu dirán que con los terroristas palestinos, a los que se les ha ofrecido un futuro radiante no se puede negociar y solo cabe exterminarlos, nada de dos Estados.
Después de muchos intentos fallidos se ha llegado a un acuerdo de una tregua en Gaza.
Pendiente todavía de la aprobación del gobierno ultra de Netanyahu, que alega para su reserva a la hora de ratificar el acuerdo, alegando que Hamas pretende controlar las categorías de prisioneros palestinos que han de ser liberados. Todo apunta a que Israel se niega a liberar a militantes de Hamas que pudiera haber participado en la operación del 24 de octubre en la que el grupo islamista atacó a Israel el 23 de octubre de 2023. Hamas niega que quiera hacer cambios en el acuerdo. Además los ministros ultranacionalistas del gobierno Netanyahu amenazan con romper la coalición si se aprueba la tregua.
Lo que sabemos del acuerdo por las declaraciones de los mediadores es que el alto el fuego tendrá tres fases:
La primera fase durará 6 semanas. Israel detendrá sus ataques, Hamas entregará 33 rehenes (vivos o muertos). Israel liberará un número indeterminado de presos, en función del estado de los rehenes liberados. En esta fase los gazatíes desplazados podrían volver a sus viviendas en el norte (o lo que quede de ellas) y la ayuda humanitaria entraría sin restricciones por el paso de Rafah. En la segunda fase, sin duración estimada. se afrontaría la reconstrucción de la Franja y el gobierno definitivo del territorio. Y en la tercera un acuerdo de paz definitivo.
No se trata de un acuerdo de paz y deja más dudas de las que despeja. Sin contar con la mala fe israelí; desde el anuncio del acuerdo 80 palestinos han muerto en bombardeos. Es normal que en una guerra los combates sigan hasta que el alto el fuego entre en vigor para lograr ventajas tácticas, pero que ventaja obtiene el ejército israelí asesinando a otros 80 palestinos.
Me he dispersado explicando el acuerdo, una información reiteradamente publicada. El propósito de esta entrada es responder quien ha ganado y quien ha perdido después de estos 15 meses de guerra.
Es evidente que el gran perdedor es el pueblo palestino, sometido a un genocidio de enormes dimensiones en Gaza (46.500 muertos según las cifras del Ministerio de Salud, controlado por Hamas y estimado en más 60.000 por la revista científica The Lancet) y a un hostigamiento y limpieza étnica en Cisjordania (centenares de casas destruidas).
También es perdedor el pueblo israelí, especialmente los rehenes y sus familias y los 500 militares caídos en combate y sus familias, Hay que recordar que Hamas es el último responsable de esta infierno, con su ataque en el que cometió todo un conjunto de crímenes contra la humanidad; pero Netanyahu, en lugar de una acción militar contenida desató en venganza un genocidio con el que no ha logrado el objetivo estratégico de destruir a Hamas, por mucho que. mediante ejecuciones extrajudiciales haya asesinado a sus principales dirigentes políticos y militares. Hamas sigue resistiendo al ejército israelí y según algunas fuentes conserva 5.000 soldados y gran apoyo en buena parte de la población y, sin duda, la capacidad de reconstruirse cuando terminen las hostilidades.
Israel ha desatado un conjunto de guerras regionales, que aparentemente, le garantizan la hegemonía, pero ha creado nuevos desequilibrios, que en algún momento estallarán.
Irán y Rusia han sido los grades perdedores de este reacomodo geoestratégico y en este sentido Estados Unidos es un gran ganador en cuanto que su vicario, Israel, puede controlar la región en alianza con Arabia y los países del Golfo. Pero que Israel no se confunda atacando a Irán, gran perdedor de esta crisis. Irán, la antigua Persia, es una gran potencia militar (puede estar a punto de contar con armas nucleares) cultural y religiosa (con una enorme influencia sobre los chíes de Oriente Próximo).
Un ataque contra Irán «abriría las puertas del infierno» en toda la región. Que Israel tampoco se complazca con su ocupación de una parte de Siria. No es la primera vez que tiene que retirarse traumáticamente de un país ocupado, como fue el caso de El Líbano.
La caída de los Asad supone el ascenso del yihadismo, próximo a lo Hermanos Musulmanes, lo que pone nerviosos a los dirigentes de Arabia, Egipto o Túnez.
El gran ganador es la Turquía de Erdogan, con enorme influencia sobre los nuevos gobernantes de Siria y capacidad para mediar entre los actores de la región.
Trump y Musk: Los multimillonarios gobiernan directamente, sin necesidad de intermediarios
Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del planeta por su participación en el fondo de inversiones Berkshire Hathaway, lo dijo paladinamente hace unos años:
«Por supuesto que hay lucha de clases y la mía ha ganado esa guerra»
La victoria de los superricos entra en otra dimensión. Ya no necesitan intermediarios ni gobiernos títeres. Ahora, prometiendo políticas de la ultraderecha, el multimillonario Trump vuelve a la Casa Blanca y con él el payaso tecnológico, Elon Musk, el hombre más rico del mundo por el valor en bolsa de sus empresas. (Por cierto, ya veremos cuanto tardan en chocar estos dos egos gigantescos).
Desde los gobiernos los multimillonarios pueden cambiar legislaciones para favorecer sus empresa y negocios. O, indultarles de sus delitos, como hará Trump o presionar a los jueces, como hacía Berlusconi. Los gobiernos dejan de ser neutrales.
Trump ha ganado prometiendo perseguir al inmigrante y hacer «América grande de nuevo» (MAGA, por sus siglas en inglés) un nacionalismos, que, ahora sabemos (nada se había dicho en la campaña electoral), podría incluir acciones como ataques a los carteles del narcotráfico en México, la toma militar del canal de Panamá o Groenlandia recursos minerales y estratégica para las rutas navales según se va deshelando el Ártico) o la presión económica sobre Canadá para convertirlo en un estado de la Federación estadounidense. O la expulsión masiva de mexicanos (esto fue una de las promesas estrella de la campaña).
Y con los multimillonarios llegan al poder el nuevo fascismo 3,0, el de las fronteras y los muros, que está ganando la batalla del relato para estigmatizar los derechos humanos y el respeto de las diferencias como una ideología censora (woke) que lucha contra los valores nacionales para proteger a los inmigrantes y al las familias antinaturales en lugar de las naturales y la mentira del cambio climático.
Injerencias de Musk en Europa
Desde su altavoz en su red social X (antes Twitter) Musk apoya a la ultraderecha europea. Para él solo Aternativa para Alemania (AfD) puede salvar Alemania o Maine Le Pen Francia,
Las injerencias de Trump no son nuevas. Durante su primer mandato, Steve Bannon, intentó cuajar un internacional de movimientos ultraconservadores. Aunque ese intento contaba con abundante financiación, era un movimiento de organizaciones elitistas, mientras que ahora se trata de un ataque desde una popular red social desde la que puede crear desinformación viral.
Libertad de expresión y manipulación
Musk es libre para defender las ideas que quiera y donde quiera y apoyar a las opciones políticas que desee. Lo que no puede hacer es manipular el algoritmo de su red para favorecer estas opciones.
Los magnates tecnológicos siempre han defendido que sus plataformas no son medios y que, por tanto, no deben estar sometidas a las mismas normas de responsabilidad que los medios; razonamiento que salta por los aires cuando su propietario hace campañas políticas, además cabalgando sobre bulos y desinformación.
La Unión Europea ha intentado dar una respuesta a estos problemas con suLey de Servicios Digitales. que afecta a los plataformas digitales, incluidas las redes sociales, que superen los 45 millones de usuarios mensuales en todo el territorio de la UE, Estos servicios están sujetos a un sistema de rectificación rápida, so pena de multas millonarias.
Tanto Twitter, como Meta (Facebook, WhatsApp, Instagram) tenían sistemas de monitorización de bulos o informaciones delictivas (terrorismo, pornografía, pederastia) sobre la base de normas establecidas por ellas mismas. Cuando Musk llegó a Twitter (que no llegaba a ese número de usuarios en Europa) desmontó este sistema. Y ahora hace lo mismo Meta.
Dicen que la alternativa son las notas de aprobación y contexto de la comunidad. Difícilmente estas notas pararán los bulos de la ultraderecha, Las redes sociales son «cajas de ecos», que nos hacen llegar lo que queremos oír. Sus algoritmos propalan los bulos y las opiniones más extremas. Y la injerencia de Rusia y China no tienen un papel no menor en estas campañas de desinformación, que intentan desacreditar a las democracias,
Así que las redes sociales en manos de multimillonarios serán cada vez más el caballo de troya de la ultraderecha en nuestras democracias.
La soberanía europea
Ya sabemos el poco aprecio de Trump y Musk por Europa y la UE, pero ahora gobiernos, como el de la neofascista Meloni abren grietas en el bloque europeo.
Meloni está dispuesta a contratar con Musk un sistema de comunicación encriptada. a través de SpaceX o lo que es lo mismo poner en manos del magnate un sistema vital para la soberanía nacional. Es cierto que ahora no hay una alternativa en operación; pero la UE va a poner en marcha IRIS2, una constelación de 260 satélites por valor de 10,000 millones de euros. Si estos proyectos se confían a empresas estadunidenses, Europa seguirá siendo un enano tecnológico.
De modo que, por no optar por la innovación. hay que aliarse con una con una compañía estadounidense y desnaturalizar la norma europea que la ultraderecha, negacionista del cambio climático o por lo menos retardataria en cuanto la urgencia de las medidas para luchar contra él presenta como una barbaridad. Su derogación puede ser una de las ofertas electorales estrella de la extrema derecha.
En la medida en que más gobiernos europeos caen en manos de la ultraderecha más se difuminan los valores universales de la UE.
Desaparecen los cordones sanitarios
Cada vez en más países, la derecha democrática pacta con la extrema derecha y hasta algunos socialistas para controlar gobiernos, como en Holanda, Austria, varios landers alemanes de Este y comunidades autónomas españolas. Una cosa es sacar adelante medidas concretas y otra gobernar juntos con los mismos valores. Se rompen así los llamados cordones sanitarios, todos juntos contra la ultraderecha. En una situación de dispersión del voto, cada vez es más difícil mantener el aislamiento de la extrema derecha.
Sin llegar a gobernar juntos. El Fascismo 3.0 ha ganado el relato y ha contaminado a la derecha democrática con sus valores y políticas: persecución de la inmigración, nacionalismo, retardismo climático, antifeminismo, desprecio de la diversidad sexual y prioridad de la tradición sobre los derechos humanos.
Persecución de los gobernantes de centroizquierda
En una vida política cada vez más polarizada derecha y extrema derecha someten al gobernante de centroizquierda a campañas de bulos que le desgastan hasta su dimisión o salida de la vida política que se convierten para ellos en completamente tóxica. No se trata de la crítica del adversario, sino de la cacería humana del enemigo. Ahí está el caso reciente de Trudeau ( Canadá) o el más antiguo de Jacinta Arden ( Nueva Zelanda).
Peor es cuando estas campañas se dirigen contra las instituciones, como ocurre ahora con cacería, sin precedentes, contra el Fiscal General del Estado. Cuando la pieza política cae, la institución queda dañada para siempre.
Aquí ya está a punto de llegar el nuevo año de 2025. El que se va, 2024, me ha dejado, algo ineluctable cuando se tiene una cierta edad, la pérdida de queridos amigos y el cansancio de luchar contra las consecuencias de mi ictus y sus recaídas. En lo internacional, el genocidio de Gaza, uno de los peores hechos criminales del siglo XXI.
((VERSIÓN 2 de esta entrada del 28 de diciembre; la primera es del 27 de diciembre. Esta segunda versión añade los apartados sobre las migraciones, los olvidados y dentro del deterioro democrático la referencia al lawfare))
Como siempre el nuevo año es una total incógnita. pero ahí van algunas tendencias plausibles.
Oriente Próximo
La región seguirá siendo un polo de tensión mundial, marcado por la acción de Israel para ser el poder hegemónico regional. No parece que a corto plazo se alcance un alto el fuego, que detenga el exterminio y ponga en libertad a los rehenes y a prisioneros palestinos.
Todo depende de los intereses particulares de Netanyahu; aunque el designio estratégico israelí es el exterminio de los palestinos y la expulsión de sus casas y tierras, como ocurre cada día en Cisjordania, para establecer un estado judío desde el río hasta el mar.
Es una gran incógnita si los islamistas que detentan el poder en Damasco mantendrán sus promesas de moderación o impondrá una versión más o menos radical de la sharía para construir un califato yihadista . Por de pronto, embajadores y enviados especiales hacen el camino de Damasco, buscando ventajas políticas o económicas,
Ucrania
Igual que a finales de 2022 era claro que Putin podría desencadenar en cualquier momento un ataque contra Ucrania, ahora lo que está en la agenda son negociaciones de paz, no necesariamente justa ni duradera.
Los dos contendientes están exhaustos. Si como Trump ha avanzado cortase la ayuda a Kiev; los europeos no podrán mantener solos a Ucrania.
Rusia aparentemente está en mejores condiciones para seguir la guerra, pero ha sufrido un enorme carnicería en sus tropas (hasta el punto de tener que recurrir a la infantería de su aliada Corea del Norte, lo que ha dado a la guerra una peligrosa dimensión euro-asiática).
La economía rusa ha aguantado mejor de lo pensado a las sanciones, a costa de recaer en graves desequilibrios macroeconómicos, que pueden estallar en cualquier momento y llevarse por delante a Putin.
En esta situación, Zelensky va a ser forzado por sus aliados a negociar, mientras que Putin podrá vender como gran victoria haber conquistado el Donbás y haber asegurado Crimea, aunque no haya logrado anexionarse toda Ucrania.
Si se ignoran estos elementos de negociación y solo se consolida el estatus quo; en cuanto cualquiera de los contendientes se encuentre más fuerte se lanzará de nuevo al combate. Ucrania para liberar los territorios ocupados; Rusia para sojuzgar Ucrania.
Por eso parece difícil que Ucrania entre en la OTAN porque en cualquier momento la Alianza podría verse obligada a entrar en guerra con Rusia. A cambio Kiev podría recibir otras garantías, como los pactos de seguridad que ya tiene con varios países europeos y un rearme masivo con tecnologías punta (buen negocio para la industria armamentista europea).
Si se llega a la paz en las presentes condiciones, Putin puede considerarse vencedor e incrementar su presión sobre Georgia, Armenia. Moldavia o los países de Asia central o desarrollar operaciones híbridas sobre los países bálticos o Finlandia (corte de cables submarinos o presión con inmigrantes).
Calentamiento global
Además de los efectos a largo plazo (subida del nivel del mar o cambio de las corrientes oceánicas) es previsible el incremento de efectos climáticos catastróficos extremos, como la dana.
Además de estar perdiendo la batalla para detener las emisiones de efecto invernadero, tenemos pendiente la adaptación a las nuevas condiciones extremas con justicia, tanto a nivel nacional como internacional, Estos principio debieran tener en cuenta estos principios, no solo por justicia, sino quizá primero por eficacia económica.
La disrupción Trump
El presidente electo es hasta cierto punto imprevisible, pero es seguro que hasta dispuesto a llevar a cabo las barbaridades que ha prometido, salvo que la realidad se lo impida. A diferencia de su primer mandato, ahora en su equipo no hay expertos, solo aduladores o locos como él (Musk).
En primer lugar es posible que detenga la ayuda a Ucrania y estreche relaciones con su amigo Putin, al que admira, por ser «hombre fuerte», como él.
Es seguro que lanzara una subida de aranceles que subirá la inflación en EEUU y que puede desembocar en una guerra comercial mundial (una guerra de aranceles fue el prólogo de la crisis de 1929).
No puede descartarse que en un momento de baja popularidad, lance una operación para recuperar el control de canal de Panamá. Tampoco que desarrolle una ataque de comandos contra México, justificándolo como un ataque contra los carteles de la droga.
Deterioro democrático
La democracia se encuentra en crisis en todo el mundo. Son muchos los -dicen las encuestas- los que prefieren un régimen autoritario si garantiza seguridad y una (relativa) prosperidad. Ya comenté aquí el libro de Applebaum «el ocaso de la democracia». Las causa son muchas; una clase política, que da prioridad a sus intereses y se enfanga en luchas sectarias, favorecidas por la desinformación… Por supuesto, una desigualdad creciente aleja a las clases populares de la democracia,
Pero por encima de todo es que en este mundo digital se han disuelto las mediaciones sociales, Lo hemos visto en Valencia, cuando militares y bomberos dejaban la piel, por todas partes apareció el lema «solo el pueblo ayuda al pueblo», que ponía en cuestión al Estado democrático.
Lawfare. Unos y otros manipulan la justicia, deteriorando la división de poderes.
Crisis de la Vivienda
Una de las causas de la desafección democrática es la crisis de la vivienda, un fenómeno mundial.
Estamos hablando de los países ricos. En el sur global una vivienda son cuatro palos que sostienen un techo de hojalata.
En el norte, a vivienda ha dejado de ser un derecho para convertirse en un activo financiero. Adquirir una vivienda por las clases populares es imposible en todo el mundo, así que es una bomba de relojería que puede estallar en cualquier parte en cualquier momento, a semejanza de las «revueltas del pan» en los años 80 del pasado siglo explotaban de cuando en en los países árabes. E
Inteligencia artificial
El año que termina ha sido el de la inteligencia artificial conversacional. En esencia usa el lenguaje natural y el aprendizaje para comunicarse. En sus efectos, es como un Google ampliado. La más popular de estas herramientas es Chatgtp.
La inteligencia artificial generativa aprende de patrones y genera luego datos de características similares, por lo que puede tener gran aplicación en Medicina (informar y detectar tumores en imágenes) o en Derecho (generar demandas). Por eso su impacto puede ser enorme en profesiones intelectuales.
Las migraciones han sido un motor de progreso en la historia de la Humanidad. Han enriquecido a las civilizaciones y han propiciados u sucesión.
El instinto de buscar una vida mejor y más digna es universal. Las actuales movimientos migratorios responden a desequilibrios demográficos. Mientras el norte rico sufre el declive demográfico, el sur pobre registra una explosión demográfica. Ante estos hechos los muros no sirven de nada. Hay que tratar el fenómeno como una oportunidad no como un problema y crear pasarelas legales de llegada, que enriquezcan a los países emisores y a los receptores. Sin olvidar que hay que lograr una integración no forzada.
Los olvidados
Más allá de las luchas geopolíticas, millones de personas mueren por el hambre, consecuencia de condiciones meteorológicas extremas (por ejemplo, el avance del desierto) o guerras intestinas (Sudán) o por viejas supersticiones (vudú en Haití). Son los olvidados, que a nadie interesan.
Los cisnes negros
Son los acontecimientos a los que Nassin Nicholas Taleb ha llamado «Cisnes Negros». Son una sorpresa absoluta para todos (salvo para algún profeta oscuro al que nadie hizo caso), tienen un impacto extraordinario y, del mismo modo que llegaron se van a veces dejando cambios esenciales en nuestro mundo.
¿Quién podía predecir en 2019 el covid? O en 2023 que Hamas atacaría a Israel y este se vengaría con un genocidio y una cadena de guerras que han cambiado estratégicamente Oriente Próximo.
Al Jolani, el líder de Hayat Tahrir al-Sham (HTS) es aclamando a su entrada en Bagdad
El régimen de los Assad se ha disuelto como un azucarillo en menos de dos semanas, después de medio siglo de una férrea dictadura familiar.
Factores de la caída de Bashir el Assad
Seguramente detrás de un cambio de esta magnitud estarán los servicios secretos, occidentales y de Israel. Pero hay otros factores que aparecen a la luz del día. Loas servicios secretos llevan a cabo ahora mismo una operación de lavado de cara de Hayat Tahrir al-Sham (HTS).
La derrota de de Hezbollah (o. por lo menos su desactivación por un tiempo) ha dejado al régimen sin su mejor aliado militar sobre el terreno y esa derrota ha llevado a Irán a una contención extrema, para evitar que su involucración exterior no desestabilice interiormente al régimen de los ayatolás.
La guerra de Ucrania ha debilitado el apoyo militar ruso, pese a la importancia que para Moscú tiene su presencia en Siria. Latakia, en la costa siria es su única base naval en el Mediterráneo.
Los continuos bombardeos israelíes han debilitado al ejército del Assad.
El apoyo de Turquía a Hayat Tahrir al-Sham (HTS), Ankara, que espera controlar el norte de Siria, también ha sido decisivo para fortalecer a esta facción rebelde, frente a otras. Seguramente ,el HTS también habrá recibido financiación saudí y de los países del Golfo.
Primero habrá que ver si Hayat Tahrir al-Sham ) es capaz de mantener su dominio en todo el país o si se reactiva el Estado Islámico) Isis y se produce una guerra entre las facciones islamistas.
Israel ya no tiene el contrapeso sirio y el iraní queda muy debilitado El «eje de resistencia» queda muy dañado». Así que no solo seguirá con su genocidio en Gaza, sino que podrá desarrollar su limpieza étnica en Cisjordania, pudiendo expulsar a sus habitantes palestinos a El Líbano y Jordania. Y hacer efectivo su gran objetivo estratégico: un país judío desde el río Jordán hasta el Mar Mediterráneo. Líbano y Jordania pueden ser absorbidos, o menos quedar bajo la influencia de una Siria integrista, o incluso dividirse entre Siria e Israel. Puede que Irak se sume al reparto de los despojos de Siria.
Se asentaría así un gran estado árabe integrista, un califato sunní, disolviendo las líneas trazadas artificialmente por británicos y franceses el acuerdo Skypes-Picott, constituyendo un gran estado sunní con capital en Damasco.
Los Assad fueron una dictadura criminal, pero garantizaron la pacífica convivencia de una mayoría sunní con la minoría chíi en su rama alauí, la de los Aassad, mayoritaria, en el noroeste y los cristianos en sus distintas confesiones y otras minorías, como armenio, kurdos o drusos. Quitado el tapón de la botella ¿Quién mete otra vez el liquido dentro?
El título de esta entrada está inspirada en el popular dicho español «matar moscas a cañonazos» Evidentemente, en este caso, no se trata ni de moscas ni de cañonazos, pero hay una desproporción entre la acción y el objetivo táctico «destruir un depósito de armamento en la ciudad de Dnipró». Sé que llego tarde, pero me temo que estos temas van a ser fuente de preocupación durante bastante tiempo.
El misil Oreshnik (avellano)
Es un misil hipersónico (velocidad Mach 10, velocidad de 2’5 a 3 km/s) que sale al espacio exterior para luegoatacar a su objetivo en tierra y dada sus características resulta indetectable e imposible de neutralizar. (sobre sus características técnicas Wikipedia, BBC). Es un misil de alcance intermedio, entre los 3000 y los 5.500 kms,
El objetivo táctico, Yuzhmash
El objetivo táctico, era la fábrica de Yuzhmash, en Dnipró. Hoy una fábrica de armas de Ucrania, en su día, la mayor fábrica de misiles de la URSS (como siempre imprescindible la crónica de Rafael Poch), pero que hoy no pasa de ser una pequeña planta de cohetes. Parece que el objetivo era tácticamente poco importante (aunque quizá con un cierto valor simbólico por su pasado) y que podría haber sido atacado con medios más modestos (por ejemplo drones) y más baratos, sin necesidad de desperdiciar un misil tan avanzado, de los que presumiblemente no deben abundar en los arsenales de Putin.
El ataque, oficialmente, es la respuesta rusa, a la autorización de EEUU, y varios países europeos para que Ucrania pueda atacar territorio ruso con artillería de precisión de largo alcance.
Objetivos estratégicos
El misil llevaba carga convencional, pero el objetivo era advertir a EEUU y sus aliados, que Rusia tiene un vector, prácticamente imposible de neutralizar como medio para hacer efectiva su nueva doctrina sobre el uso de armas nucleares. Ya no es necesario el peligro de un ataque nuclear; basta la posibilidad de un ataque convencional que ponga en peligro la integridad y la soberanía del país (no se olvide que ahora los territorios ocupados en Ucrania forman parte de la Federación rusa). Y que estos vectores nucleares prácticamente no se pueden neutralizar. (véase análisis deThe New York Times)
Ese es el mensaje «tenemos los medios para hacerlo, pero no queremos hacerlo, salvo que nos pongáis en una situación que ponga en peligro la supervivencia del país o el régimen»
Estos misiles de alcance intermedio, con los que Rusia tiene a su alcance a todas las capitales europeas, estaban controlados por eltratado INF, suscrito por Reagan y Gorbachov en 1988 y que autorizaba las inspecciones por sorpresa. En 2018 Trump abandonó el tratado y a continuación lo hizo Rusia. Pese a ello y para evitar un incidente mayor, Rusia ha advertido a EEUU de que el misil no llevaba carga nuclear.
También . como dijo el propio Putin, esta ha sido una buena ocasión para probar una nueva arma en condiciones de combate, como hiciera los alemanes en la Guerra de España.
El reloj atómico del apocalipsis se adelanta
Jugamos con fuego y desde los años 60 el reloj del apocalipsis nunca ha estado tan cerca del final de la humanidad (90 segundos). Es cierto que con instrumentos que conocemos bien, como la diplomacia, el peligro nuclear puede controlarse o minimizarse, mientras que la crisis climática pone en riesgo la continuidad de la especie. Y no hacemos nada,
Putin el arquetipo de «hombre fuerte» con los que a Trump le gusta negociar. Ambos en la cumbre de Helsinki de 2018. donde mostraron reiteradas imágenes de complicidad
Siguiendo la línea de mis últimos posts presento aquí una síntesis de lo que puede suponer el regreso de Trump a la Casa Blanca. No es un análisis original, sino una síntesis de mis lecturas en: El País; The Economist; The New York Times; Foreign Affairs; BBC, En el caso de las publicaciones extranjeras solo leo el lead de la información.
Los entrecomillados que incluyo a partir de aquí son palabras más o menos literales del presidente electo.
No hay ninguna certeza, sobre todo teniendo en cuenta la imprevisibilidad del personaje y que en este mandato no quiere asesores profesionales, sino seguidores entregados,
Desprecio al sistema multilateral. Trump no cree en las organizaciones internacionales. Concibe las relaciones internacionales como un toma y daca de suma cero. Negocia como si fuera un negocio inmobiliario. Esas negociaciones directas con «hombres fuerte» pueden dar sorpresas para bien o para mal, como cuando llegó a un a acuerdo con Kim Jong un («el hombre cohete») Así que puede esperarse que abandone de nuevo organizaciones del sistema de Naciones Unidas, como Unicef o la OMS, Incluso la OCDE, vital para resolver disputas comerciales. En cambio impondrá aranceles, que conducirán a guerras comerciales («las guerras comerciales son estupendas y se pueden ganar fácilmente»). Estas guerras comerciales herirán de muerte a la globalización,
Ucrania. Racionará la ayuda militar y forzará una negociación en la que Ucrania tendrá que aceptar importantes pérdidas territoriales. La guerra terminaría en poco tiempo, Lo que parece un servicio a la paz. Sería una guerra cerrada en falso, que Ucrania reabriría en cuanto tuviera fuerzas. Además se legitimaría que cualquier país con reclamaciones territoriales pudiera invadir a su vecino. Las fronteras dejarían de ser sagradas y Putin amenazaría a los países de la antigua URSS.
Apoyo a las autocracias. Trump, junto con Putin impulsarán las autocracias, dominadas por hombre fuertes, que tanto les gustan a ambos. Impulsarán las internacionales conservadoras. que gestionarán personajes como Steve Bannnon.
El negacionista jefe en la Casa Blanca. Ya ha anunciado que terminará con la dictadura de la ideología del calentamiento. Como hizo en su anterior mandato es casi seguro que abandonará el Acuerdo de París, renunciando al objetivo de no sobrepasar en 1’5 prados la media de la temperatura de la época preindustrial, hito que ya se va a sobrepasar este año. Desarrollará nuevos prospecciones petrolíferas («perfora, cariño, perfora») y sobre todo impulsará el fracking. Que Todo esto lo haga el primer emisor de gases de efecto invernadero tendrá muy negativos efectos sobre el calentamiento.
Barra libre para Israel. La administración Bien ha consentido que Israel perpetrara un genocidio en Gaza, pero ha intentado lograr pausas para la entrada de ayuda y ha trabajado para lograr treguas. Ha sancionado a los colonos más radicales partidarios de anexionar Cisjordania. Ahora no habrá esos pequeños frenos e Israel podrá anexionarse Cisjordania y expulsar o eliminar a sus habitantes. Israel seguirá también con su campaña de destrucción salvaje de El Líbano.
China, la guerra comercial es segura, pero no habrá exigencias sobre derechos humanos y el apoyo a Taiwan será menos explícito, Esa guerra será especialmente intensa en tecnología.
Desafío a la UE. La Unión encarna los valores que Trump odia y además es un importante adversario comercial de EEUU. Así que, en lugar de buscar formas de cooperación, alentará las divisiones en su seno.
OTAN, más que una alianza, un supermercado para colocar armamento. Desprecia la esencia de la alianza, el artículo 5, que compromete la defensa mutua (si un socio es atacado, el resto le defenderá. EEUU y en especial Trump(«el que no gaste en armas que se defienda solo») exigen un gasto militar de un 20% ( ¿por qué no un 15 o un 30). Así que la Alianza puede se un mecanismo de compra de armas avanzadas, estadounidenses, por supuesto, ya amortizadas por los fabricantes, que colocarían en Europa versiones menos avanzadas.
Irán. Derrocar al régimen de los ayatolás ha sido siempre un objetivo estratégico de Washington, por eso Trump en su anterior mandato rompió el pacto nuclear conseguido con tanto trabajo y promovido por Europa. Ahora Teherán quiere negociar y sus avances nucleares son un ello. Trump puede aceptar la oportunidad o delegar en Israel el acoso militar sobre Teherán esperando la caída del régimen
Abascal congregó el 19 de mayo de 2024 en Viva 24 a los líderes de la ultraderecha en Madrid: Milei. Le Pen, Meloni ( por videoconferencia)
Hace ya siete años acuñé el término fascismo 3.0para referirme a la galaxia de grupos de ultraderecha, entonces en auge y hoy muchos en el poder, o muy cerca de él. Decía que tos los fascismos tienen algo en común; ante la inseguridad, se refugian en el miedo y el odio al otro y en posiciones identitarias.
Esta caracterización general sigue siendo válida. pero bajo el rótulo de extrema derecha se manifiestan muchas tipologías políticas. Jon Henly, corresponsal europeo de The Guardian, ha clarificado léxico y los distintos fenómenos en un artículo (al que, por una vez, voy a seguir casi literalmente, sin rompiendo mi compromiso de ser original)). Empieza por caracterizar a la
EXTREMA DERECHA:
La extrema derecha, radical en sus propuestas, no cuestiona el sistema y usa sus instrumentos para llegar al poder y cambiar el sistema desde dentro. Se caracteriza por ser:
Nativista: Los estados son para los nacionales y todas sus ventajas deben ser disfrutadas por ellos no por los de «fuera», especialmente emigrantes. El estado y su cultura tiene que ser homogéneos: lo que supone la exclusión de los otros ( por razón de religión o preferencia sexual). Nativistas son el Reagrupamiento Nacional de Le Pen en Francia, Vox en España, el Partido de la Libertad en los Países Bajos o Fidesz en Hungría.
Autoritaria: Hacen hincapié en sociedades ordenadas y suele llegar al poder prometiendo orden y mano dura. En este énfasis en el orden y la autoridad muchos de ellos llegan a las fronteras de Estado de Derecho.
Euroescéptica. En cuanto que nacionalistas son contrarios a la construcción europea. Ahora en lugar de abandonar la UE proponen restarla fuerza y competencias para volver a la «Europa de las patrias»
ULTRADERECHA
Tiene cono objetivo cambiar el sistema, si es necesario recurriendo a la violencia. A veces es difícil distinguirla de la ultraderecha porque las declaraciones de unas y otras pueden aproximarse en su radicalismo. En este grupo pueden entrar Alternativa por Alemania (AfP) o Amanecer Dorado (Grecia).
POPULISMO
Son partidos o grupos que se basan en la idea de que la sociedad se divide en dos grupos antagónicos «el pueblo» y la «élite». Esta ideología puede alimentar a grupos a derecha ( «Make America Great Again de Trump) o a la izquierda (Podemos) o «Los Insumisos» de Mélenchon.
El Roto nos advierte del juicio sectario sobre la guerra
He estado ausente del blog por razones de salud durante bastante tiempo. Intento volver al blog dentro de mi proceso de recuperación.
La guerra es la mayor catástrofe que puede poner en marcha el hombre. El ser humano tiene un cerebro reptiliano, dispuesto a todo para defender su espacio. Esta es una de las primeras causas de las guerras, la lucha entre potencias para defender un territorio. Otra es defender una determinada identidad, creencias, ideologías, normalmente ligadas a unos intereses materiales. Normalmente ahí está la fuente de las guerras civiles, dentro de un país o unidad estatal o soberana. La lucha entre potencias soberanas da lugar a las guerras internacionales. La guerra lleva consigo muerte y destrucción material y la suspensión de las normas humanitarias.
Terminar con las guerras y los conflictos violentos parece imposible. Las religiones apuestan por el cambio personal («buenos y benéficos» como en la Constitución de Cádiz). El cristianismo apuesta por el amor y la compasión; el budismo por la contemplación. En los países por los tribunales y los parlamentos.
Internacionalmente por organizaciones de seguridad. Primero la Sociedad de Naciones, luego la ONU, lastrada por el derecho de veto de las grandes potencias en el Consejo de Seguridad, su órgano ejecutivo. Por Tribunales internacionales, el Tribunal de la Haya (para dirimir conflictos ente estados) y el Tribunal Penal Internacional (para perseguir crimines de guerra y contra la humanidad). Y organizaciones interestatales o confederales para compartir intereses (UE).
La disuasión militar y el derecho de defensa
¿Cómo no estar contra la guerra. los ejércitos y las armas? ¿Cómo defenderse de las amenazas contra nuestros estados y modos de vida? La respuesta tradicional es reforzar la defensa militar?
Europa ahora está amenazada por una Rusia que no reconoce las fronteras internacionales y se dice dispuesta a utilizar las armas nucleares y se presenta como campeona de los valores tradicionales y autoritarios.
Contar con un ejército poderoso siempre ha sido una disuasión contra las amenazas externas ha sido siempre una garantía frente a amenazas externas.
Durante la guerra fría, al contar los dos bloques con armas nucleares, la posibilidad de un ataque nuclear era imposible porque garantizaba la destrucción mutua (destrucción mutua asegurada). Ahora Putin, amenaza con el uso táctico de armas nucleares, pensando que no sería atacado con armas nucleares
Gran parte de la prosperidad europea se debe a haber delegado su defensa en la OTAN , la producción industrial en las fábricas baratas de China y la energía en el gas barato de Rusia. La pandemia y la guerra de Ucrania han demostrado que la UE tiene que tener una autonomía estratégica industrial y militar
Así que tiene que sustituir el gas ruso por energía verde producida en Europa y traer de nuevo producciones externalizadas en China. Si gana Trump la OTAN puede quedar herida de muerte. En lo militar, coordinar sus ejércitos, entre todos con el mayor presupuesto militar después de EEUU. No se trata de subir el gasto hasta el 2% para comprar más armas a EEUU, sino de crear una doctrina militar conjunta y un cuartel general conjunto, que pueda movilizar fuerzas de distintos países
La crisis climática es la más decisiva de la múltiples crisis que coinciden en este primer cuarto del siglo XXI
Un amigo, todavía en activo, pero en edad de jubilación, se confesaba el otro día desanimado por la pérdida de la calidad en todos los ámbitos de la vida y el reinado de la mediocridad.
Hay una discusión entre los que sostienen que nunca hemos vivido mejor y los que ponen de manifiesto las injusticias y brutalidades de nuestro tiempo;
Rosling («Factfulness») defiende la idea de que muchas veces subestimamos el progreso real que ha tenido la humanidad en áreas como la reducción de la pobreza, la mejora de la salud y el aumento de la esperanza de vida.
Ridley («The rational optimist») considera que el intercambio de bienes e ideas ha sido el motor de la prosperidad global.
En contra, los que critican las desigualdades generadas por la globalización y el capitalismo, como Chomsky o Naomi Klein.
Piketty ha demostrado cómo la desigualdad se redujo drásticamente en Occidente después de la II Guerra Mundial. Tras los «treinta gloriosos», a partir de los 80, la desigualdad no ha dejado de crecer pulverizando a las clases medias del primer mundo.
«Desde 2020, la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado. Durante el mismo período, la riqueza acumulada de cerca de 5000 millones de personas a nivel global se ha reducido. Las penurias y el hambre son una realidad cotidiana para muchas personas alrededor del mundo. A este ritmo, se necesitarán 230 años para erradicar la pobreza; sin embargo, en tan solo 10 años, podríamos tener nuestro primer billonario». (Informe Oxfam 2024)
Así que para saber si vivimos mejor o peor que generaciones pasadas hay que saber dónde hemos nacido y en qué clase social.
Cómo nos recordó el aventurero español, Santiago Sánchez, liberado después de un año preso en Irán «no sabemos la suerte que tenemos de haber nacido en España». O cómo, siempre decía el cámara Evaristo Canete, después de la cobertura de alguna guerra o catástrofe, «cuánto me alegro de haber nacido en San Adrián» (su pueblo de la Rivera navarra).
Vivamos mejor o peor es cierto que entre nosotros se ha asentado un estado de pesimismo existencial, que tiene su causa en el estado de policrisis en que vivimos. Como todas la crisis, suponen situaciones cambiantes, a peor o mejor, que en tanto se resuelven causan inestabilidad e inseguridad, La mayor parte son claramente crisis del siglo XXI, aunque algunas tienen su origen en el siglo XX.
Crisis de exaltación de la competitividad
A partir de los 80 del pasado siglo, el neoliberalismo triunfante con Reagan y Thatcher, pone por encima de las personas el beneficio económico de las corporaciones. La economía se financiariza. No es que antes no fuera así, pero el «valor al accionista» no era el principal objetivo. La «satisfacción del cliente» se reduce, ahora, a métricas ilusorias y se produce una degradación del servicio de las empresas privadas y, por extensión, de las públicas, que se ven obligadas a competir con las privadas en un terreno que no es el suyo y son forzadas a sucesivas externalizaciones, dañinas para la organización y sus usuarios.
Desde finales del siglo pasado se acelera la globalización, con un nuevo reparto de cartas económicas. Se empobrece la clase media de los países ricos, mientras millones salen de la pobreza extrema en lo que hoy llamamos «sur global».
Las deslocalizaciones destruyen industrias y restan importancia al trabajo. Los sindicatos se ven debilitados y el trabajador pierde su orgullo (recordemos, por ejemplo, la película «Full Monty»).
La globalización también supone mejores comunicaciones, físicas y simbólicas. que favorecen los flujos migratorios hacia países cada vez más desindustrializados, pero muy ricos en comparación con los de origen; lo que supone enormes desafíos de acogida e integración de esta nueva población, un importante activo económico y social en sociedades envejecidas,
La crisis de los derechos fundamentales, el 11-S
El siglo se abre con un acontecimiento capital, los atentados yihadistas del 11-S contra el Imperio norteamericano.
La respuesta es la «war on terror» decretada por Bush en la que se dejan en suspenso los derechos más fundamentales, con la complicidad de una serie de gobiernos amigos de Washington. Sus episodios más ominosos fueron Abu–Ghraib y Guantánamo.
La pretensión de que los derechos humanos más fundamentales pueden suspenderse ante amenazas terroristas han dejado una profunda herida en nuestra civilización y ha aumentado, exponencialmente, el peligro terrorista en nuestras sociedades. Podríamos resumir que esta crisis supuso una GRAN INVOLUCIÓN CIVILIZATORIA. Y ha reducido la credibilidad de Occidente, cuando predica por el mundo la democracia y los derechos humanos.
Crisis financiera y derechos sociales
El segundo gran shock del siglo llegó 6 años después del 11-S. En 2007 se pinchó la burbuja inflada durante 25 años de desregulación financiera. Fue la GRAN RECESIÓN.
En España la crisis fue especialmente dolorosa por afectar a un bien básico como la vivienda. Cientos de miles perdieron su hogar.
La respuesta para sanear el sistema financiero fue que el dinero público rescatara las entidades sistémicas. Ello requirió rescates financieros y medidas de austeridad impuestas por los países acreedores. Los servicios públicos se vieron arrasados y los derechos sociales volvieron a ser una pura declaraciónformal.
Cuando en 2020 llegó el tercer shock, la pandemia, los servicios públicos todavía no se habían recuperado, pero una política de gasto y una actuación colectiva europea nos permitió salir de una crisis, que podría haber sido exterminadora,
Crisis política
La crisis financiera y los efectos de la globalización propician en toda Europa la aparición de nuevos partidos y movimientos, más radicales, a derecha e izquierda. Se rompen consensos y la fragmentación dificulta la consecución de mayorías de gobierno.
Crisis de identidad
De sociedades homogéneas, blancas y con los roles de género muy establecidos, pasamos a sociedades diversas multiétnicas, en las que la mujer tiene un papel cada vez más activo, al tiempo que aparecen nuevos modelos de comportamiento sexual (LGTBI+).
Ello crea inseguridad en parte de la población masculina. Un 44% de los hombres sienten que los avances del feminismo los discrimina (encuesta CIS), pese a la gran brecha que todavía existe entre hombres y mujeres, que se manifiesta en la misma encuesta.
España tiene también un problema de identidad nacional. Porcentajes significativos de vascos, catalanes y, en menor medida, gallegos, no se sienten españoles.
En los últimos tiempos hay quien parece interesado en abrir una brecha generacional, culpando a las generaciones mayores de disfrutar de privilegios que impiden que los jóvenes gocen de sus derechos.
Con esta lógica de enfrentamiento intergeneracional se trata de tapar la explotación de los trabajadores más jóvenes y la falta de inversión, pública y privada, en innovación; condición para que la generación mejor cualificada pudiera desarrollar toda su potencial. En España la emancipación se retrasa hasta los 30 años.
Crisis comunicativa
De lo analógico, hemos pasado a lo digital. Del cara a cara a las pantallas. De la reflexión pausada al «me gusta» instantáneo. De la confianza en el mediador experto, a creer al primer indocumentado, que nos emocione.
La aldea global hoy es Internet. que ha creado un nueva mundo vicario del real. Durante la pandemia pudimos seguir siendo sociales confinados en nuestros hogares, pero conectados con el mundo.
Cada vez tenemos más acceso a más y mejor información, pero preferimos intoxicarnos con la mentira que mejor satisface nuestras posiciones. El esfuerzo de distinguir la verdad de la mentira nos tensa, nos hace pesimistas y genera desafección en las instituciones.
Para el Foro de Davos, la desinformación es la mayor amenaza global para los dos próximos años.
Es difícil evaluar el alcance de esta revolución, que a los más mayores genera inseguridad, mientras que para los más jóvenes es elemento esencial de desarrollo y sociabilidad. Ya son muchos los expertos que alertan de la necesidad de volver a una educación en la que la pantalla sea un auxiliar, pero no el centro del proceso educativo.
De un mundo bipolar, hemos pasado a un mundo multipolar. De un equilibrio nuclear entre dos gigantes, ahora estamos en una competencia entre una decena de potencias nucleares.
La caída de la URSS produjo la ilusión del «fin de la Historia» (Fukuyama), entendido como la victoria del capitalismo y las democracias liberales, en un mundo con una potencia hegemónica, Estados Unidos.
Durante unos años parecía que ese hegemon no tenía rival. Pero toda una serie de errores cometidos con Rusia han conducido a que Putin intente reconstruir «el mundo ruso» (como trasunto de la URSS). La consecuencia, la guerra de Ucrania.
La guerra de Gaza (convertida en un genocidio) tiene su origen en el conflicto secular palestino, pero es también manifestación del desafío de Irán a Estados Unidos.
El tercer gran actor geopolítico es China, por ahora rival económico, social y económico de Estados Unidos y Europa. Pero si EEUU apoya abiertamente la independencia de Taiwan y arma a la isla -como podría hacer Trump- la rivalidad podría convertirse en hostilidad militar.
Crisis climática
De todas estas crisis, la más grave es el calentamiento global, provocado por el hombre por su consumo de combustibles fósiles durante los últimos 150 años.
Este cambio climático, junto con la destrucción de los hábitats naturales pone a la especie humana al borde de la extinción. Si se supera el límite de +1.5 grados sobre las temperaturas de la era preindustrial, nadie sabe como reaccionará el clima.
Nadie serio niega ya el fenómeno, pero son todavía mayoría los que piensan que se puede combatir el peligro consumiendo como hasta ahora, haciendo algunos cambios para adoptar fuentes de energía sostenible.
La realidad es que consumimos más de lo que la tierra puede soportar. Tendremos que hacer cambios radicales, lo que no quiere decir vivir peor, sino vivir de otra manera menos depredadora y con otras satisfacciones más allá del consumo.
Estos cambios tienen que hacerse con justicia para que no se lleven la peor parte los más débiles.
El mejor y el peor de los tiempos
En medio de todas estas crisis globales, nuestro tempo es el mejor y el peor de los tiempos, Dicken dixit.
«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación».
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