Adiós Televisión Sin Fronteras… Bienvenida Publicidad Sin Límites


El pasado 29 de noviembre el Parlamento Europeo aprobó la nueva Directiva de Servicios Audiovisuales que sustituye a la de Televisión Sin Fronteras. En realidad, estas son denominaciones convencionales (la oficial es mucha más burocrática), pero que dan cuenta del espíritu y evolución de estas normas que los gobierno de los 27 habrán de incorporar a sus derechos nacionales. La Televisión Sin Fronteras nace para ofrecer una regulación homogeneizadora en los 80 para lograr que la televisión transfronteriza (fundamentalmente por satélite) no se vea limitada por los estados miembros. Aquella televisión de los 80 era la televisión clásica, esto es una programación continua en el tiempo transmitida masivamente por emisión, es ya considerada como un servicio -de ahí la intervención comunitaria basada en la libertad de servicios. Ahora, la televisión se engloba en el concepto de servicios audiovisuales, que incorpora también el vídeo a la carta y otras formas de información audiovisual en línea… Enseguida volveré sobre lo que significa este cambio, pero antes explicaré el título.

Para conseguir ese régimen homogéneo las distintas versiones de la Directiva impusieron limitaciones a la publicidad, normas de protección a los menores, posibilidad de establecer normas contra los mensajes de odio o xenófobos y algunas otras normas de protección del consumidor audiovisual.

En lo que se refiere a la publicidad (el grueso de esta regulación) las limitaciones han ido suavizándose en cada versión. La aparentemente estricta regulación de los anuncios, de los spots, encuentra su punto de fuga en el patrocinio, la autopromoción y el emplazamiento de productos. Pues bien, el nuevo texto aprobado por el Parlamento Europeo (la posición común entre el texto propuesto por la Comisión y la Cámara; puede verse aquí el resumen en out-law-com) mantiene los límites de los spots en 12 minutos y un 20% como máximo de la programación, pero se admiten cortes más frecuentes (cada 30 minutos frente a los anteriores 45) salvo en el caso de los programas infantiles. También se admite la publicidad en pantalla partida y las nuevas formas de publicidad interactiva. Y lo que es más importante, se admite el emplazamiento publicitario (una modalidad ante la que el espectador se encuentra más indefenso que ante el spot) en todos los programas, salvo los informativos, documentales, infantiles y aquellos que provean consejos. De manera que si no sin límites, la publicidad es cada vez más libre, algo que no hará sino acrecentar la crisis del medio.

Termino con el concepto de servicio de comunicación audiovisual, tal como lo define la nueva Directiva. El servicio consiste en proporcionar programas -hubiera sido más claro hablar de mensajes o información audiovisual- con el objetivo de informar, formar o entretener al público a través de redes de comunicación electrónica. Como se ve, es casi el concepto clásico de televisión, pero no circunscribiéndola a la transmisión por emisión sino por cualquier red de comunicación electrónica, lo que, desde luego, incluye internet. Pero que no se asusten los bloggers, pues se excluyen expresamente «los sitios web de titularidad privada y los servicios consistentes en la prestación de servicios o distribución de contenido audiovisual generado por usuarios privados con el fin de compartirlo e intercambiarlo entre grupos de interés». Vaya que YouTube queda fuera… Además, el obligado al cumplimiento de la regulación es el proveedor de estos servicios que tiene su control editorial.

La nueva Directiva recomienda la autorregulación o corregulación (autorregulación reforzada por la sanción estatal) y la existencia de autoridades audiovisuales independientes.

Ahora el gobierno español, tiene, como el resto de los miembros de la Unión, dos años para trasponer la Directiva… Por cierto ¿para cuando un consejo audiovisual independiente y potente?

¿Tienen futuro los medios de comunicación?


Los medios de comunicación social han marcado las sociedades occidentales de los últimos 100 años. Caracterizados por una comunicación unilateral masiva se enfrentan al desafío  del ciberespacio y a las nuevas formas de comunicación interactiva, donde el público, las audiencias pasivas, se convierten  en individuos que alternativamente son emisores y receptores. Ante este este desafío, el futuro de los medios masivos tradicionales resulta incierto. Pero a veces, mirando al futuro que construimos cada día, se nos olvidan las realidades que están ahí, bien consolidades, pero con problemas añejos que nunca se afrontan.

Estos problemas reales, de presente y pasado, de los medios tradicionales fueron la referencia de la jornada “Presente y futuro de los medios de comunicación” organizada en Madrid el jueves 29 de noviembre por la Fundación Sindical de Estudios y la Agrupación de Periodistas de CC.OO. Una jornada con el formato clásico de tres mesas redondas con aportaciones de expertos, seguidas de debate.

La primera planteaba la pregunta ¿regulación o autorregulación?. Sobre las intervenciones flotaban dos grandes cuestiones: dar una respuesta a la televisión basura (de plena actualidad tras el asesinato de una mujer a la que se enfrentó con su novio, maltratador, en un programa) y el Estatuto del Periodista Profesional (propuesta del Foro de Organizaciones de Periodistas, asumido por Izquierda Unida-Los Verdes y varado sin remisión en el Congreso). En ninguno de los dos problemas se entró a fondo y esto dio un cierto tono de frustración a esta primera mesa. Hubo consenso en que la mejor solución era una combinación de regulación y autorregulación, aunque el acento de los participantes era bastante distinto. Por ejemplo, Fernando González Urbanjea, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y de la Federación de Asociaciones de la Prensa (la voz profesional más crítica de la propuesta del Estatuto propuesto por el Foro), parecía más partidario de la autorregulación que de la regulación. Carmen Fernández Morillo aportó su experiencia como vocal del Consejo Audiovisual de Andalucía. Pese a la proliferación de normas sobre el sector audiovisual, el órgano andaluz no encuentra normas para sancionar conductas aberrantes como la emisión de pornografía en horario infantil por algunas televisiones locales.

La mesa sobre condiciones de trabajo y negociación colectiva volvió a presentarnos el conocido retrato de una profesión en condiciones precarias. Un dato novedoso: el sector en los últimos 5 años ha perdido 15.000 empleos, correspondiendo ligeramente más a hombres que mujeres los puestos desaparecidos. Aumentan los contratos temporales y aumentan los  free lance. En definitiva, más precariedad. Todo ello datos de la EPA. Y una experiencia moderadamente optimista: la participación sindical en el proceso de reconversión digital de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, con aumento de empleo y la creación de nuevos productos y servicios audiovisuales.

En la mesa sobre el apagón digital y la TDT hubo consenso al considerar que había faltado osadía en la regulación de esta nueva forma de transmisión. La televisión digital lleva camino de repetir los mismos males de la televisión analógica. La mayor fragmentación de la audiencia no hará sino agravar la crisis del medio. Entre los participantes, unos se mostraban más optimistas y otros menos sobre las posiblidades de los neuvos servicios interactivos de la TDT.

(Ver resumen de la Jornada en Periodista.es)