Integrar y convivir juntos


Nadie se lanza al mar con su hijo de meses si no vive una situación de extraordinaria dificultad. Foto facilitada por la Guardia Civil, tomada de BBC.com/mundo.

La inmigración no va a terminar. La gente buscará una vida digna y en algunos casos, el país de origen como Marruecos impulsará su marcha.

Dos meses después está claro que la invasión de Ceuta. por cientos de miles de personas no ha sido un episodio más de flujos migratorios, sino un desafío, a modo de reedición de la Marcha Verde, un reto a la soberanía española por Mohamed VI para dejar claro que controla la frontera y que puede hacer lo que quiera en Ceuta y Melilla.

Además de las razones geopolíticas este movimiento le ha servido al rey de Marruecos para neutralizar las movilizaciones de la generación Z. Marruecos depende de la inversión extranjera en enclaves modernizados en la que se trabaja con salarios muy bajos. Aún así, la mayoría de la fuerza laboral no tiene empleo. Además el país depende de las remesas para neutralizar un déficit crónico y para que las familias salgan adelante. Sumemos la arbitrariedad del régimen y se comprendera porque los que entraron en Ceuta gritan en»Marruecos no hay futuro» y se negaban a regresar pese a las condiciones inhumanas en las que han vivido y a los malos tratos recibidos, que investiga Amnistía Internacional.

Pese a que hablar de inmigración es ir a un marco comunicativo que favorece a la derecha es necesario reflexionar no ya cómo gestionar los flujos, sino sobre todo como convivir juntos

La inmigración no se va a detener- ni siquiera si un ministro de VOX ordenara a la Marina disparar contra los cayucos, porque se huye de situaciones de violencia o pobreza atroces. Siempre se encontraría otra vía.

Durante estas semanas en las que cientos de inmigrantes que malvivían en las playa de Ceuta, he recordado a miles de exilados españoles huidos a Francia después de la victoria de Franco en Cataluña y que fueron tratados inhumanamente por las autoridades francesas, temerosas de que esos españoles «rojos» llevaran consigo el virus de la revolución. De modo que medio millón de personas fueron confinadas en las playas de lo Pirineos Occidentales (como Argelès sur Mer), donde en pleno invierno se iban consumiendo sin cobijo, víctimas de disentería y enfermedades respiratorias.

Algunos de los emigrantes que intentan llegar a España huyen de los países del Sahel, víctimas de calentamiento global, que ha destruido sus cosechas y ha diezmado sus rebaños. Si la tendencia al calentamiento sigue todo el sur de España corres el riesgo de convertirse en desierto. Puede que muchos españoles tengan que convertirse en refugiados climáticos.

España ha sido un país de emigrantes, primero a América y luego a Europa. A América emigraban niños gallegos o asturianos de 10 o 11 para hacer las américas. Les recogía un. pariente que les explotaba y poco a poco iban saliendo adelante y al final de su vida los indianos volvían haciendo obstentación de su riqueza construyendo hermosas villas.

A la Europa rica se huyó en los años 50, 60 y 70 rehuyendo la miseria del franquismo. En algunos casos la inmigración estaba organizada y los españoles iban con un contrato de trabajo y se albergaban en barracones facilitados por las empresas. En otros casos, sobre todo en Suiza se entraba violando las normas fronterizas y a menudo eran deportados; algunos intentaban entrar de nuevo, volviendo a ser expulsados.

Aquellos trabajadores experimentaron por primera vez lo que significaba vivir en democracia y conocer partidos y sindicatos españoles que operaban entre ellos.

Sin embargo, algunos de aquellos emigrantes son hoy personas mayores que sostienen que su emigración no era igual que la de estos «sucios moros». Recomiendo la lectura de la columna de Íñigo Domíguez «Vente a España, Mohamed» a partir de la película «Vente a Alemania, Pepe» (Pedro Lazaga).

Esta entrada tenía que analizar cómo integrarse y está quedándose en una reflexión general sobre inmigración.

Desarrollo a continuación esquemáticamente puntos a tener en cuenta para la integración. Hay que buscar siempre soluciones de sentido común (el menos común de los sentidos) y equilibrio de intereses y respetar la libertad de religión siempre que no choque con otros deechos humanos.

La inmigración no solo es necesaria en términos económicos, sino también culturales. En nuestra sociedad envejecida es necesaria una rejuvenecimiento demográfico y cultural. Por ahí puede ir una solución a la España vaciada. En algunos pueblos ya gestionan los bares o pastorean los rebaños emigrantes con experiencia.

Cuando se piensa en choque de culturas, siempre se piensa en los musulmanes, pero el choque puede ser también con los latinos. Los latinoamericanos aportan una chispa de alegría; si en las fiestas de un pueblo prolongan el ruido más allá de lo razonable, la polcía local debe tomar medidas de forma proporcionada

Luego está el Shakira y otros grupos, un fenómenos del capitalismo global, a quién nadie pone problemas para vivir en España, a pesar de sus problemas con el fisco. Tampoco a los millonario que ha hecho sus fortunas robando en sus países y que ahora vienen a «invertir en vivienda», un factor de su encarecimiento.

Tampoco hay que ovidar el crecimiento de las iglesias pentecóstales, que cultivan la teología de la prosperidad (si te va bien ennónomicamente es porque has entregado tu voluntad a Dios o en su defecto al pastor, que se benefia económicamente). Algunos líderes de la derecha, por ejemplo Ayuso cultivan estas iglesias que hacen competencia a la tan «española» iglesia católica,

La libertad religiosa no solo se manifiesta solo internamente, también externamente. Una ciudad con una comunidad musulmana importante tiene derecho a que el ayuntamiento les facilite la construcción de mezquitas o la celebración de sus fiestas, como la del «cordero» en espacios públicos. La libertad religiosa no permite vulnerar ordenanzas de buena convivencia o salubridad; por eso no es admisible sacrificar corderos en domicilios, aunque sea sea una costumbre e los países de origen.

Nunca se puede invocar la libertad de religión para vulnerar los derechos humanos. Es dudoso que el Corán ordene la mutilación genital femenina -parece que es una costumbre de algunos países musulmanes- en cualquier caso, como violación de los derechos humanos debe estar tipificado en el código penal, aún en los casos en los que se alegue que es voluntario. Lo mismo respecto al matrimonio infantil o arreglado por la familia o la poligamia (en cuanto dañan la dignidad de las mujeres).

También tiene sentido prohibir cualquier vestimenta o aditamento que tape la cara en espacios públicos, lo que habría que aplicar no solo al burka o nikab sino también a cualquier moda adolescescente que tenga el mismo resultado. En el espacio público tenemos derecho a saber con quien nos relacionamos.

Lo mismo con el «burkini» que puede ser prohibido en piscinas públicas por razones de salubridad.

En cuanto al hiyab pienso que es una imposición masculina, pero que tienen que ser las propias mujeres las que al estar en contacto con experiencias feministas terminen por rechazarlo. Hay que ser prudentes si se impone la retirada del hihab puede haber una fuerte reacción que reafirme el uso de la prenda.

Es importantísimo que la escuela sea obligatoria pata niños y niñas y que sea un delito que los padres lo impidan. También que en los casos de reagrupamiento las mujeres pasen por cursos obigatorios de español y ofrecerles recursos e incentivos para salir de casa y castigar al marido si lo impide.

También tiene que haber normas antidiscriminación en trabajo y vivienda con sanciones administrativas e incluso penales en los casos más graves. La discriminación ha sido en Francia factor de crecimiento del yihadismo entre los jóvenes.

Hay que buscar también los aspectos positivos. La comunidad china no solo ha revitalizado comercialmente el barrio madrileño de Usera. El año nuevo chino, con su desfile de dragones, se ha convertido en una de las grades festividades madrileñas.

No estaría de manos que nos imbuyéramos un poco del espíritu trabajador y emprendedor de esta comunidad y ellos del saber vivir nuestro.

La llamada «prioridad nacional» es un atentado contra el principio constitucional de igualdad, incluso si se disfraza de arraigo para acceder a los servicios públicos públicos. Por cierto que, en cuanto que los inmigrantes son jóvenes acceden a la sanidad menos que la envejecida población española de origen. Además su inserción laboral hace crecer la recaudación de la Seguridad Social.

La cultura flamenca tiene dos fuentes, la gitana y la andalusí. Ahora con una importante comunidad marroquí, es hora de potenciar la hibridación flamenco-música andalusí.

Hay que vigilar que barrios con cultura propia como el Albaicín, que se está convirtiendo en un parque temático andalusí, donde más que los versos de Lorca resuenan los cantos del muecín (por otro lado muy bellos). Por ejemplo poniendo límite a la apertura de más teterías y favoreciendo el mantenimiento de los vecinos de siempre frente a este peculiar proceso de «gentrificación«

El contacto entre culturas introduce cambios civilizatorios A los defensores de «Gran Reemplazo» hay que recordales que cuando una comunidad con alta natalidad se integra en una sociedad industrial de baja natalidad las tasas tienden a igualarse. Ocurrió en la transición demográfica cuando se pasó de la sociedad agraria a la industrial. Hoy muchos vienen de sociedades agrarias atrasadas, como hace un siglo muchos españoles dejaron el campo para ir a las ciudades.

El asentamiento de una importante comunidad musulmana obliga a acentuar la vigilancia policial en el terreno (mezquitas) y redes para evitar procesos de radicalización yihadista, alimentados tanto por frustraciones y discriminaciones reales, como por fantasías adolescentes.

En España tenemos un ejemplo de buena práctica, el caso de Ceuta. En virtud de nuestro derecho es español el que nazca en territorio español. En la ciudad autónoma conviven desde generaciones comunidades cristianas, musulmanas e hindús; representantes de todas ella están presentes en el gobierno de la ciudad.

No es fácil, pero es ineluctable. Por muchos muros que construya Europa los inmigrantes seguirán llagando, de cómo se los acoja y convivamos depende nuestra democracia.

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