Fascismo e imperios hace un siglo ¿se repite la Historia?


Mussolini desafiante en la Marcha sobre Roma, rodeado de los atrabiliarios personajes del estado mayor fascista. Obtenida en el blog de Fernando Díaz Villanueva

Para no terminar obligados a repetirla tenemos que conocer la Historia (George Santana).No soy historiador; solo lector de Historia; pero voy a atreverme a analizar las semejanzas que veo de estos «tiempos recios» (tomo la expresión de Vargas Llosa y de Teresa de Jesús) con la esperanza de que no repitamos los errores que nos condujeron a guerras y genocidios.

«La Historia se repite dos ves la primera como tragedia. la segunda como farsa»Carlos Marx, el 18 de Brumario.

Esperemos que las tragedias de los años 20 del s. XX no se repitan en el XXI ni como farsa ni mucho menos como nuevas tragedias.

Pido disculpas porque esta entrada me ha salido larguísima.Una pequeña síntesis. El fascismo original es un movimiento que da respuesta violentas y simples a las crisis del siglo XX y toma como enemigo al judío. El actual sigue siendo un movimiento que da respuestas simples a problemas complejas; en este momento su enemigo es la inmigración y actúa a través de los partidos de derecha tradicional, que aceptan su ideología fascista, sobre todo de rechazo al inmigrante.

RECOMIENDO REVISAR Y A SER POSIBLE LEER LAS LECTURAS RESEÑADAS AL FINAL.

Siglo XX, autoritarismos y guerras

La guerra entre imperios decadentes «la Gran Guerra», entonces nadie la llamaba primera porque para los contemporáneos era impensable que aquella se repitiera en poco más de 30 años después. El conflicto bélico y la epidemia de gripe que la siguió tuvo la capacidad de dinamitar el mundo antiguo.

La I guerra fue entre imperios decadentes en una lucha por consolidar o conquistar nuevas colonias. En la II la Alemania nazi se movilizó por el revanchismo y la búsqueda del espacio vital (lebenssraum), que recuerda el de esfera de influencia y seguridad nacional invocado ahora por Trump.

Los locos veinte

La primera consecuencia fue una manifestación de hedonismo: los locos veinte, que explota en los países que aunque hubieran sufrido mucho veían el futuro más despejado:

EEUU (la gran vencedora); Francia (arrasada, pero compensada en Versalles); Berlín (una excepción en la derrotada Alemania); España (neutral, pero favorecida económicamente por el comercio con los contendientes). Es un momento de alegría: «París era una fiesta». Por primera vez EEUU inunda Europa con sus productos de la cultura popular (cine, jazz, charleston). El tango es el único producto no estadounidense que se incorpora a esta cultura popular.

Hoy la cultura popular es más individualista y más aburrida, las redes sociales.

INSEGURIDAD, POBREZA Y HUMILLACIÓN

La alegría duró poco. La crisis del 29 se llevó todo por delante generó en todas partes pobreza y en Alemania una inflación desbocada.

Los perdedores de la guerra (Alemania, humillada en Versalles), Hungría (que pierde gran parte de su territorio, como consecuencia del principio wilsoniano de la autodeterminación de los pueblos) ; e Italia (vencedora con enormes pérdidas, que considera que no han sido adecuadamente compensadas por los aliados y que además es derrotada en Abisinia por un ejército medieval). En todos estos países se vive un sentido colectivo de humillación

Además en toda Europa la crisis empobrece a la crisis medias, atemorizadas por una posible revolución bolchevique, apoyada por la URSS.

VIOLENCIA PARA TOMAR EL PODER.

Proliferan movimientos paramilitares de veteranos de guerra. Este es el caldo de cultivo del fascismo. inseguridad, inflación desbocada, lucha de milicias en la calle. En Berlín, «los pardos» las SA derrotan a los «rojos».

DEGRADACIÓN DEMOCRÁTICA

Los gobiernos son débiles e inestables. Surgen movimientos en toda Europa que tienen en común poner en cuestión la democracia y proponer alternativas autoritarias y totalitarias frente a un liberalismo protector de los derechos individuales. Reivindican el nacionalismo y la vuelta a tiempos pasados ideales,

EL HOMBRE FUERTE

Ese renacimiento del nacionalismo y la nostalgia de los emperadores derrocados se concreta en la confianza de que un hombre fuerte solucionará los problemas.

La fuerza de Hitler es un discurso electrizante y una virilidad ambigua, que conquistaba a las alemanas, aunque en su vida personal era incapaz de mantener una relación normal. Mussolini alardeaba de ser el macho mediterráneo. Franco, unn joven general valiente se convierte luego con su voz atiplada era el militar burócrata, cuya fuerza solo se manifestó después de una guerra de exterminio y una represión sin compasión.

MANIPULACIÓN DE LA DEMOCRACIA

Se utilizan los procedimientos democráticos para llegar al poder. Hitler gana unas elecciones y Hindenburg le nombra canciller. Repite elecciones y logra mayoría absoluta. Inmediatamente, el Bundestag aprueba una ley habilitante que le permite legislar como un dictador. Después de la Marcha sobre Roma, Mussolini manipula al ReyVíctor Manuel, que se convierte en un pelele.

CHIVO EXPIATORIO: LOS JUDÍOS

Frente a los males actuales buscan un chivo expiatorio, los judíos, tradicionalmente perseguidos bien por no asimilarse, bien por asimilarse y ser acusados, entonces, de conformar una élite extractiva que lo controla todo. Un odio alimentado por un viejo sentimiento de raíz cristiana que viene desde la Edad Media y termina en el genocidio nazi

TERROR

Una vez tomado el poder aplicación los fascismos aplican de una violencia sistemática contra los opositores. El primer acto fundacional del fascismo italiano es el asesinato del diputado socialista Matteoti que, hoy tiene calle en la mayoría de los pueblos de la Italia antifascista.

ACOMODACIÓN

Estas palabras del pastor luterano Martin Niemöeller (a menudo atribuidas a Bertold Bretch):

«Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío.Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre.»

La cita refleja bien el proceso de terror y conformidad sobre los que se asentaba el nazismo, en particular, y en general los regímenes totalitarios, incluida la Rusia soviética.

PROPAGANDA

Los fascismos tanto para llegar al poder como para mantenerse usan los nuevos medios de comunicación, la radio y el cine.

La radio trasmite los discursos electrizantes de Hitler. Lenni Riefenstal con sus documentales presenta al régimen nazi y sus delirios raciales como la nueva Grecia.

El pricipio básico de esta propaganda lo confiesa Goebbels: una mentira reiterada mil veces se convierte en verdad.

EL FASCISMO ETERNO POR UMBERTO ECO

En 1995, el semiólogo publica un ensayo UR FASCISMO, en rl que sintetiza unos elementos comunes a todos los fascismos:

  • El culto a la tradición
  • El rechazo al modernismo
  • El culto a la acción
  • El desacuerdo es traición
  • Miedo a la diferencia
  • Apoyo a la clase media frustrada
  • Obsesión por el complot
  • La vida es una guerra permanente; no se puede pactar con el enemigo (que es al mismo tiempoo demasiado fuerte y demasiado débil).
  • Desprecio por los débiles.
  • Culto a los héroes y a la muerte.

SIGLO XXI

Hoy es muy común usar como insulto la calificación de fascista o comunista. Ahora desarrollaré el fascismo en siglo XXI.

Puedo adelantar las características del fascismo de este siglo que podemos llamar fascismo 3.0, como hice en una entrada ya hace 9 años. No existen fascismos homologables a los del pasado siglo, per sí movimientos emergentes, cada vez co mayor fuerza

Comunismo no existe más que en Cuba y Corea del Norte. China es una dictadura que se dice comunista, pero es un régimen autoritario capitalista. Existen propuestas sociales y políticas de izquierdas que buscan la superación del neoliberalismo, con un reparto más equitativo de la riqueza como las de Piquetty (herencia universal anticipada) o un impuesto especial sobre las grandes fortunas (Gabriel Zuzman). Estas opciones no proponen la nacionalización de los medios de producción, base del comunismo.

Imperios

De un mundo bipolar, dominado por dos potencias nucleares, en equilibrio por la posibilidad cierta de DESTRUCCIÓN MUTUA ASEGURADA (MAD). Una serie de acuerdos de limitación de armas nucleares intentaron protegernos de esa destrucción, pero esos fusibles han ido saltando uno, tras otro.

El último, estos días, el START III, que suscrito por Reagan y Gorbachov y. renovado tres veces limitaba el crecimiento de las armas nucleares estratégicas. >Trump lo ha dejado caducar.Y lo peor es que Rusia amenaza con usar armas tácticas en el campo de batalla; cada vez estamos más cerca del Holocausto Nuclear.

TRES IMPERIOS quieren construir sus esferas de influencia exclusivas: EEUU, Rusia, China y emparedada entre ellas la UE.

RUSIA

Con la caída del Muro, Rusia sufre un declive. La OTAN quiere aprovechar este momento de decadencia expandiéndose hacia el este. Esa decadencia se convierte en un sentimiento de humillación semejante al de Alemania después ce Versalles.

Putin, después de unos primero intentos de coexistencia con Occidente. pone en marcha un programa para reconstruir el Imperio de los zares y la zona de influencia soviética. Así se llega a una dictadura en el interior que persigue sin piedad a la oposición, de un modo que recuerda al estalinismo. Y en el exterior lanzó la invasión de Ucrania.

Ucrania sin el apoyo de EEUU, solo tiene detrás a una Europa débil militarmente. Ucrania es la muralla de defensa para la Europa báltica, central y oriental. En este momento, Rusia ha lanzado una guerra híbrida contra la UE.

EEUU

Estados Unidos construyó y aprovechó las reglas del mundo después de la II Guerra Mundial. Como potencia hegemónica basó su bienestar en la compra de productos en el exterior, finaciada por un dólar moneda de referencia. Esa externalización destruye puestos de trabajo en la industria manufacturera. Los trabajadores en paro y los agricultores del Medio Oeste son el electorado de Trump.

CHINA

En una generación, el gobierno chino ha sacado a cientos de millones de la pobreza extrema y de ser la fábrica del «todo a 100» ha pasado a ser líder tecnológico mundial. Su ventaja competitiva es planificar a largo plazo, si estar condicionados por programas electorales a corto plazo. Su influencia, la ejerce mediante un comercio poco igualitario y una construcción de infraestructuras nada respetuosas con el medio ambiente, que generan una pesada deuda en los países receptores.

Ahora a su «poder blando» intenta sumarle un importante «poder duro» construyendo un gran ejército y sobre todo, como potencia comercial, una poderosa Armada.

Internamente es una cruel dictadura, que no solo reprime a los opositores, sino también a las minorías étnicas no hans, especialmente a los musulmanes de Xiang. Esta persecución étnica es una característica de un régimen fascista.

LOS HOMBRE FUERTES DE LOS IMPERIOS FASCISTAS

No puede haber fascismo sin culto al hombre poderoso y mesiánico.

Trump es un magnate inmobiliario neoyorkino con métodos mafiosos («este es un trato que no puedes rechazar») que domina la política espectáculo, después de ser durante años presentador de un reality y un misógino; que según sus palabras puede matar a gente en la Quinta Avenida, sin perder un voto.

Putin. Un antiguo miembro de los servicios secretos, que se encontraba en la Alemania Oriental, cuando se desmoronó el Muro, lo que pudo ser uno de los factores de su animosidad hacia Occidente. Un tipo bajito y acomplejado, al que la propaganda muestra como un macho alfa, haciendo judo o pescando con el torso desnudo. Sus métodos de gobierno son los del estalinismo.

Xi Jinping. Bajo un rostro inescrutable, se esconde un mandarín del siglo XXI, que ha eliminado la alternancia en el poder de los alto cargos comunistas. Y cada vez se entrega más a un culto a la personalidad («doctrina X») sin parangón desde Mao. Casado con un antigua estrella de la canción tradicional china.

LA DERIVA ANTIDEMOCRÁTICA Y FASCISTA DE LA AMÉRICA DE TRUMP

Hasta ahora se podía criticar a EEUU por muchas cosas, pero su democracia formal (con sus pesos y contrapesos) funcionaba. Al final de la presidencia de Obama, los republicanos retrasaron la cobertura de la vacante en el Tribunal Supremo y así se han garantizado una mayoría absoluta conservadora por mucho tiempo.

Cuando Trump no reconoce su derrota frente a Biden y lanza sus huestes contra el Congreso la democracia queda herida. Pero más todavía cuando el Supremo reconoce a Trump una inmunidad casi total. Con estos antecedentes ¿reconocerá Trump una derrota en las elecciones de medio mandato? o peor todavía ¿no buscará algún subterfugio legal para presentarse a un tercer mandato, prohibido por la Constitución?

En esta deriva dictatorial y fascista son decisivas las operaciones de captura y deportaciones masivas de emigrantes, que recuerdan a las capturas de judíos por la Gestapo. El brazo ejecutor, la policía migratoria la ICE se está convirtiendo en una milicia paramilitar, que, según la National Public Radio, aplica tácticas antinsurgentes ensayadas en Ïrak y Afganistán por una empresa externalizada.

Las cosas han llegado a tal punto que se está produciendo una reacción popular en contra. Veremos hasta donde llega. Esperemos que si los republicanos son derrotados en las elecciones de medio mandato.»the old and grand party»,ahora secuestrado por Trump reaccione. Otra ventana de esperanza sería una reacción del Supremo, por ejemplo, oponiéndose a la reelección.

En su Directiva de Seguridad Nacional rompe su alianza con Europa o Canadá y amenaza con acciones militares, como la anexión de Canadá o la conversión de Canadá como estado 51de la Unión.más

EL MOVIMIENTO MAGA, UN MOVIMIENTO FASCISTA

MAGA (Hagamos América grande de nuevo) es un movimiento que amalgama a los perdedores de la globalización en torno a la figura mesiánica de Trump y cuyo motor es el evangelismo más conservador, con la financiación de los Comités de Acción Política a los que las empresas pueden hacer donaciones sin limitaciones.

Además, MAGA se ha convertido en una a modo de Internacional Fascista, que financia a estos movimientos en todo el mundo, especialmente en Europa.

Una de sus figuras más destacadas, el vicepresidente Vance, favorece apoya públicamente a la extrema derecha europea, una injerencia sin precedentes en la política de los aliados.

OTROS ESTADOS FASCISTAS

ISRAEL

Un siglo después de haber sufrido un genocidio desarrollado por los nazis, el estado de Israel ha incurrido uns genocidio contra los palestino en Gaza en disputa por la tierra de Palestina utilizando los medios de guerra más mortíferos, a pesar del entramado de normas internacionales. Solo una minoría de «justos» en la sociedad israelí se han opuesto a este genocidio y a la despersonalización del otro, procesos característicos de un estado fascista.

CONO SUR LATINOAMERICANO

Promovidas por EEUU, el pasado siglo los país del Cono Sur latinoamericano sufrieron dictaduras atroces que violaron sistemáticamente los derechos humanos y que incluso aportaron figuras como la de los desaparecidos a la historia universal de la infamia. Hoy nuevos gobiernos fascistas, como el de Javier Milei, justifican aquellos hechos atroces; señal de que el fascismo puede reverdecer en cualquier lugar.

LA COMUNICACIÓN DIGITAL AL SERVICIO DEL FASCISMO

Los nazis y los fascistas italianos usaron eficazmente la radio como medios de propaganda. Hoy las redes sociales crean un entorno ideal para la eclosión de los nuevos fascismos.

La diferencia entre verdad y mentira queda abolida; frente a la verdad se presentan «hechos alternativos» profusamente difundidos por las redes sociales. Con sus mensajes cortos y adictivos (sobre todo para los jóvenes, por ejemplo TikTok) inhiben el pensamiento crítico y favorecen los mensajes emocionales.

El ideólogo de la nueva extrema derecha, Steve Bannon, llama a estas campañas «tormentas de mierda» para crear un sentimiento contrario al adversario, que hace impiosible el debate racional y favorece a la extrema derecha.

Sus algoritmos privilegian los mensajes emocionales. más radicales y especialmente los mensajes de odio. Además estos algoritmos son manipulados por sus propietarios (Musk o Zuckerver) a pesar de los intentos de la UE de someter las redes a reglas de responsabilidad y competencia.

Todo ello crea un clima tóxico en el que predominan los bulos y el odio. Está probada su influencia en procesos electorales, como el referéndum de Brexit. La introducción de la Inteligencia Artificial puede empeorar las cosas; engambres de inteligencia artificial pueden construir falsos consensos

Los nuevos fascismos han encontrado en las redes un instrumento perfecto para difundir sus mensajes de odio, sobre todo contra el inmigrante y creando así un clima de miedo y desasosiego entre la población. Dinero no les fata con la financiación que reciben de la Internacional Fascista, a través de MAGA.

Por si fuera poco, los tecnoautócratas que han hecho su fortuna en el mundo digital compran medios tradicionales y los ponen al servicio de la extrema derecha. Bezos, el dueño de Amazon compró The Washington Post, un medio crítico con todos los poderes, para terminar desguazándolo, despidiendo de una tacada a 300 periodistas.

EUROPA, DEGRADACIÓN INSTITUCIONAL, NATIVISMO E INMIGRACIÓN

Nativismo

Como EEUU, los países de la UE, se beneficiaron de la globalización. Los perdedores fueron los trabajadores industriales; los agricultores quedaron más proteguidos por la Política Agraria Común (PAC) -aunque, ahora acuerdos comerciales como Mercosur puedan perjudicarles.

La deslocalización y crisis de 2008 trajeron un crecimiento de la desigualdad y empobrecimiento de las clases populares y en primer momento un auge de movimientos anticapitalistas, agotados al no poder realizar sus propuestas.

Todo ello alimentó la frustración de esas clases empobrecidas. Y la nostalgia de un viejo orden mejor; reivindicación de pasados históricos gloriosos, que ocultan graves crímenes contra la humanidad, que, si bien no pueden ser juzgados con los criterio morales y jurídicos de hoy, tampoco pueden se exaltados y menos como alternativa al Estado Social de Derecho.

Persecución al inmigrante

La Europa occidental (Alemania, Holanda) fueron fuente de emigración hacia América en el pasado siglo; y la meridional hacia la Europa central y occidental en los años 50 y 60. Francia y Reino Unido empiezan a recibir inmigración después de la Guerra en los años de prosperidad en los que se necesita abundante mano de obra barata.

Los inmigrante suelen provenir de los antiguos imperios, lo que favorece un sentimiento de superioridad racista. Francia intenta la integración igualitaria en los valores de la República y construye grandes barrio, que por falta fde mantenimiento terminan degradados. El Reino Unido prefiere que estas comunidades se autogobiernen y mantengan sus propias normas.

A la Europa meridional llegan 20 años después provenientes del Magreb y á Africa subsahariana y en el caso de España de América Latina.

Los gobiernos se muestran incapaces de resolver el empobrecimiento y la desigualdad. En estas condiciones, el racismo subyacente convierte al inmigrante en el chivo expiatorio, al que se atribuyen todos los males, especialmente conductas delictivas que la estadísticas desmienten.

Los demagogos encuentran en esta estigmatización del inmigrante un vehículo privilegiado para conseguir votos.Teorías conspirativas como las del Gran Reemplazo, van más allá del nacionalismo tradicional, al afirmar que hay una conspiración para destruir a las sociedades blancas y cristianas y reemplazarlas por poblaciones musulmanas.

Degradación de la política institucional

Con la fragmentación de partidos que sigue a la crisis de 2008 y en el marco del discurso emocional de las redes sociales, la política institucional se degrada en toda Europa, especialmente en España, donde el insulto se normaliza en las instituciones (en nuestras Cortes el insulto más suave es sinvergüenza), lo que, junto con falta de respuestas eficaces ante grandes crisis favorece discursos típicamente fascistas como «todos son iguales» o «solo el pueblo salva al pueblo».

De la violencia de las palabras a la violencia de los hechos

La nueva izquierda radical promovió los «escraches», importados deArgentina, donde se utilizaban para señalar en sus domicilios a genocidas en libertad, lo que dañaba el derecho a la intimidad.

Ahora los nuevos grupos fascistas van más allá de escraches, lesivos al derecho a la intimidad. En las redes sociales se filtran todos los datos personales y se anima a atacar físicamente; hasta el punto que algunos cómicos, temerosos de su integridad física, han suspendido sus actuaciones públicas.

Las amenazas de muerte son constantes y la policía debiera de tomarse más en serio estas amenazas, que nada tienen que ver con la liberta de expresión.

En el Reino Unido, Jo Cox, una joven y prometedora diputada laborista, contraria al Brexit fue asesinada a cuchilladas, después de ser señalada en las redes sociales.

Asalto a la UE

En este momentos gobiernan en la mayoría de los países de la UE partidos de extrema derecha o de derecha coaligados con la extrema derecha y asumiendo sus principios, sobre todo en materia de inmigración y medio ambiente. Estos gobiernos profundamente euroescépticos y apuestan por, en el mejor de los casos, mantener una UE confederal, sin avanzar en la federalización que proponen los informes Letta y Draghi para afrontar la falta de competitividad europea.

Por el momento, Francia y Alemania aguantan; pero si gobernaran le Pen o AfP, la Unión podría darse por muerta y con ella sus valores de derechos humanos y prosperidad compartida.

LECTURAS RECOMENDADAS

Stefan Zweig » El mundo de ayer» (Acantilado). El hundimiento de un mundo liberal y su conversión a un orden nacionalista y totalitario.

Antonio Scuratti «(Afaguara). Monumental biobrafía de Mussdolini. El primer volumen, la toma del poder, pone los pelos de punta.

Erich Fromm «El miedo a la libertad» (Paidós). La conformación psicológica a un sistema totalitario, buscando seguridad,

Ian Kershaw «Hitler» (Planeta de libros). No encuentro su biografía paralela de dos de los mayores criminales de la Historia, Hitler y Stalin.

Cristina Olea «La gran fractura americana» (La esfera de los libros). Las fracturas históricas de EEUU, que han conducido al fascismo de Trump.

Michael Ignatieff «Sangre e identidades, viaje a los nuevos nacionalismos» (el hombre del TR3S), 2026. Un análisis del reverdecimiento. de los viejos nacionalismos y su consecuencia de guerras y crímenes contra la. humanidad

La verdad, la mejor arma contra el neofascismo


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Vox se ha convertido en un agente institucional que no puede ser ignorado por los medios

El auge espectacular de Vox en las elecciones de ayer en España requiere análisis profundo. Pueden aventurarse algunos factores que parecen obvios, como la polarización de la campaña en torno a Cataluña y en menor medida la exhumación de Franco, la falta de respuesta a Abascal en el debate de los líderes y el hundimiento de Ciudadanos. Mi hipótesis es que, además, ha sido decisiva su presencia institucional en los medios.

Vox obtuvo  por primera vez representación institucional relevante en las elecciones andaluzas de octubre de 2018, con casi un 11% de los votos. Hasta ahí, sus armas propagandística básica eran las redes sociales y la propagación de bulos, muy adecuadas para un partido antisistema. Desde entonces, y sobre todo, con su entrada en el Congreso de los Diputados con 24 escaños (2.688.092, 10,26%) y grupo parlamentario propio Vox se normalizó, se convirtió en un agente institucional, que los medios no podían obviar. Y desde ahí, como hacen todos los partidos neofascistas, han conseguido marcar la agenda informativa y condicionar la conversación pública.

Los medios no pueden ignorar a un partido que representa en torno a un 10% de los españoles. Dar voz a Abascal y a los suyos no es blanquearlos.  Blanquearlos es no contestar a sus mentiras. No recuerdo una campaña en la que menos se hayan analizado nuestros problemas reales y las respuestas de los partidos. Todo ha sido un circulo vicioso sobre Cataluña y las responsabilidades del bloqueo.

Los medios son responsables del alza de Vox por renunciar a su labor de clarificación y contextualización. Y por magnificar (sobre todo las televisiones) los disturbios nocturnos de Cataluña, sin que yo quiera negar la gravedad de la crisis social, política y constitucional de Cataluña. Por supuesto, los medios con una línea editorial a la derecha han estado oscilando entre el apoyo al PP y Vox, con una clara apuesta de la caverna mediática por Abascal, el líder fuerte que siempre habían añorado.

Vox ha vertido en el molde neofascista las pulsiones nacionalistas y de extremaderecha que el PP había remansado durante décadas.

Vox, como otros partidos neofascistas, alienta el odio al otro, el inmigrante y el «separatista», apuesta por soluciones radicales inviables y divisivas, se aglutina en torno a un macho alfa y desata una guerra ideológica en nombre de los valores conservadores.

Como todos los fascismos 3.0 explota la inseguridad. Hasta ahora sus propuestas económicas eran ultraliberales, pero últimamente empieza a conectar con el proteccionismo propio de estos movimientos: autonomías o pensiones, cuestionamiento de la Unión Europea, proteccionismo comercial, pero, por supuesto, bajando los impuestos a los más ricos.

Vox, como sus correligionarios, dice defender el Estado de Derecho, pero está dispuesto a vaciarle de contenido y convertirle en lo que ahora se llama democracias iliberales con propuestas como la ilegalización de los partidos independentistas, detenciones gubernamentales, estados de excepción. Rompe, además, consensos constitucionales, el Estado de las Autonomías, la lucha contra la violencia de género. Vox es un partido anticonstitucional.

Durante los últimos meses plataformas de verificación han luchado contra los bulos y la desinformación. La tarea era ingente y es difícil evaluar en que medida hayan podido  impedir la proliferación del virus de la desinformación. Los medios tienen que seguir con esta tarea de verificación, pero no es suficiente.

Periódicos, radios y televisiones comprometidos con los valores constitucionales deben dar a Vox la cobertura que le corresponda, según su representación y sus acciones. Pero deben luchar por limpiar la agenda, no dejándose llevar por falsas polémicas, diseñando desarrollos informativos en profundidad y a largo plazo sobre las grandes cuestiones: globalización, inmigración, emergencia climática, valores constitucionales, la búsqueda de soluciones de consenso para la crisis territorial, el valor de la Unión Europea, violencia de género, nuevas identidades personales y familiares, desigualdad económica, desarrollo sostenible, digitalización…

No se trata de dar respuesta a cada barbaridad o provocación, sino reconstruir la esfera pública sobre la base de la verdad y el debate no sectario. Por supuesto, los medios privados pueden adoptar posiciones editoriales explícitas, los públicos no.

La verdad es la mejor respuesta al neofascismo.

El neofascismo de Bolsonaro arrasa en Brasil


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Jair Bolsonaro ha reunido tras de si a 18 millones de brasileños y se ha quedado a cuatro puntos de la mayoría absoluta para ganar la presidencia en la primera vuelta. Su triunfo en la segunda es casi seguro, pues, como apunta un analista brasileño que acabo de escuchar en RNE, ha logrado unir el voto antisistema con el voto anti PT.

El triunfo de este personaje atrabiliario, racista, misógino, homófobo, ignorante, defensor de la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y la dictadura militar, tiene unas causas, en primer término, propias de Brasil: la corrupción de todos los partidos, la crisis vinculada a la caída de los precios de las materias primas, la movilización de las clases medias y alta contra la redistribución de los gobiernos del PT, la inseguridad y, destacadamente, el peso de los evangélicos y su visión conservadora de la familia.

Neofascismo vs. fascismo

El neofascismo (por favor, no le llamemos populismo) es un fenómeno global con una señas de identidad comunes, por mucho que en cada lugar adapten formas distintas.

El neofascismo, como el fascismo histórico, explota la inseguridad. Inseguridad económica: los perdedores de la globalización, el precariado de los países ricos después de décadas de políticas neoliberales. Inseguridad identitaria: sociedades multiculturales, cambio de roles de género. Inseguridad política: inestabilidad de los sistemas parlamentarios, pero esta es una característica no general.

El neofascismo, como el fascismo histórico, necesita un enemigo: el otro. El emigrante. El distinto en sus opciones sexuales. Las potencias extranjeras. Es, como en los años 30, ultranacionalista.

El neofascismo, como el fascismo histórico, apuesta por soluciones radicales, aparentemente eficaces a corto plazo, letales a medio y largo plazo. Proteccionismo, guerras comerciales, pena de muerte, violación de los derechos humanos.

El neofascismo, como el fascismo histórico, se aglutina en torno a personajes autoritarios. «Machos alfa» es una expresión repetida que los cuadra perfectamente.

El neofascismo, como el fascismo histórico, desata una guerra ideológica, en nombre de la restauración de los valores conservadores. Pero ahora el enemigo es difuso, líquido. No existen, ni a un lado ni a otro, movimientos organizados dispuestos a chocar violentamente.

El neofascismo, como el fascismo histórico, es transversal. Aglutina no solo a los perdedores de las clases trabajadoras, también a los sectores religiosos conservadores y a las clases medias educadas y cosmopolitas contrarias a políticas de redistribución, a jóvenes y viejos, hombres y mujeres. Y cuenta con el apoyo de la gran industra y los mercados financieros.

El neofascismo, a diferencia del fascismo histórico, no es totalitario. No pretende que el individuo se subsuma en el estado. Por el contrario, debilita el estado y le pone al servicio de grupos de intereses, conectados con el poder, al tiempo que favore el individualismo y mercantiliza toda la vida social, siguiendo la estela de las políticas neoliberales de las últimas décadas.

El neofascismo, a diferencia del fascismo histórico, mantiene una apariencia de estado de derecho. Llega al poder a través de las elecciones, no por golpes militares. Aparenta respetar la separación de poderes, pero controla de forma clientelista el judicial. No deroga las cartas de derechos fundamentales, pero introduce leyes de excepción que los restringen severamente. Denuncia las instancias interancionales de derechos humanos, como injerencias contra la soberanía. Mantiene un aparente pluralismo informativo, pero controla los medios públicos, y a través de testaferros o amigos políticos adquiere los medios privados. Las elecciones relativamente libres son el elemento más sustancial de estas democracias iliberales que dejan el estado de derecho convertido en una estructura vacía de sentido.

La historia, la estructura social y la solidez e independencia de las instituciones son decisivas para el desarrollo de este fenómeno global en cada lugar. Trump no puede actuar como Putin o Erdogan, porque está sometido a sistema de pesos y contrapesos. Salvini nunca tendrá el margen de maniobra de Orban, en un sistema parlamentario fragmentado como el italiano. Está por ver que Bolsonaro pueda seguir una política de crímenes de estado como la del filipino Duterte, en un Brasil como fuertes organizaciones sociales y jueces cada vez más celosos de su independencia. Pero si gana, esta nueva derecha brasileña llevará la guerra a las favelas y la muerte difícilmente quedará confinada en los barrios marginales, como ocurrió con la guerra al narco de Calderón en México.

Alguna lecciones comunicativas de la victoria de Bolsonaro

Bolsonaro, como antes Trump, era representado en un primer momento por los medios de referencia como un excéntrico, personaje políticamente irrelevante. Luego, como un peligro para la democracia, pero, finalmente, cuando obtiene el apoyo de grupos económicos y financieros se le presenta como el candidato de la derecha. En resumen, los medios de referencia normalizan el fascismo global.

Bolsonaro ha ganado las elecciones sin participar en un debate electoral en televisión. Esto no quiere decir que el poder de la televisión haya sido sustituido por la redes sociales. El candidato no ha estado en los debates, pero ha dominado la conversación pública tanto en las redes como en la televisión, sobre todo después de ser apuñalado. Ningún candidato ha tenido la cobertura televisiva de Bolsonaro.

No basta el activismo feminista para parar a estos personajes. Las mujeres brasileñas se organizaron en las redes y salieron a las calles por decenas, centenares, de miles, pero millones de brasileñas votaron por él. A lo que parece, su mensaje estrictamente de género no convenció a las mujeres que estaban dispuestas a votar a Bolsonaro por miedo a la inseguridad o rechazo al PT. ¿No debieran ser los movimientos contra el neofascismo transversales, inclusivos y dando respuesta a todos los desafíos que suponen? ¿Qué efecto tendrá en el voto de las norteamericanas el próximo 6 de noviembre la ratificación de un personaje como Kavanaugh como juez del Supremo?

En el Reino Unido no cesa la polémica sobre si la BBC cumplió su misión de servicio público sobre el referendum del Brexit. La Corporación respetó el pluralismo, dando voz a todas las opciones, pero mantuvo una falsa imparcialidad, sin contextualizar y sin someter las propuestas a un escrutinio riguroso que revelara las mentiras de las campañas pro salida de la UE.

En España lo sondeos apuntan a la consolidación electoral de la ultraderecha de Vox. ¿Debe darse cobertura a una formación extraparlamentaria cuando llena un gran recinto? Creo que sí, porque otra cosa significaría ignorar lo que se mueve en nuestra sociedad. Pero el riesgo es que, siguiendo con el periodismo de declaraciones, sin análisis, sin debate real, sin contraste con la realidad, estas propuestas conquisten la agenda y la conversación social. Que se normalicen las propuestas neofascistas, máxime cuando los partidos de centroderecha están en pleno giro a la pura derecha.

(Una lectura obligada, la conferencia de Umberto Eco Las 14 características del fascismo)

 

Fascismo 3.0


Germany Europe Nationalists

Cumbre de la ultraderecha. Pretty, Le Pen, Salvini, Wilders reunidos en Coblenza 21-1-16

Pretty, Le Pen, Salvini, Wilders. En la foto faltan al menos Farage, Orban, Kaczynski. Son los representantes del nuevo fascismo europeo. Sus santos patronos son Trump, Putin, Erdogan. Ya han vencido antes de disputar las elecciones. Fillon, Rutte, Seehofer, las derechas de siempre, llevan en sus programas lo esencial de las medidas de la ultraderecha.

Fascismo 1.0. Fascismo 2.0. Fascismo 3.0.

El fascismo 1.0, el de los años 20 y 30: el de Mussolini (1.1), ultraconservador y católico; el de Hitler (1.2) revolucionario y autodestructivo; el de los émulos de Mussolini en la Europa del sur y el este, los Franco, Salazar (1.3).

Fascismo 2.0: los nostálgicos del fascismo 1.0 y los pelotones de choque de jóvenes descerebrados, cabezas rapadas, siempre minoritarios, pero con una enorme capacidad de desestabilización.

Fascismo 3.0, el de American First, el del Brexit, el de regreso de los muros a Europa.

Todos los fascismos tienen un hilo conductor común: el miedo y el odio al otro. Hay que leer de nuevo El miedo a la libertad, la obra en la que Erich Fromm analiza, desde una perspectiva histórica y psicoanalítica, las pulsiones que llevaron a la clase media alemana a echarse en manos de Hitler.

Convivir con el diferente no es fácil sin una pedagogía social. Cuando desde los poderes políticos, religiosos y culturales (de un lado y otro) se exacerba la diferencia, el otro es confinado o se autoconfina en un gueto. Eran los guetos judíos de la Europa oriental de principios del siglo XX, o salvando las distancias, son los banlieus franceses. Pero cuando llega un cataclismo social entonces el otro ya no es simplemente alguien ajeno, sino el enemigo a eliminar.

En los 20 y los 30 el cataclismo fue primero la Gran Guerra y después la Gran Depresión. La clase media se entregó a las partidas de la porra, que sintió que la defendía de las masas obreras revolucionarias. Anuladas las libertades, exterminadas las fuerzas revolucionarias, la única manera de lanzar la economía era poner en marcha la máquina de guerra. Y proyectar el odio acumulado contra el otro, judío, gitano, homosexual.

Nuestro cataclismo ha sido una globalización que ha roto el pacto socialdemócrata y ha dejado atrás a las clases populares, un cataclismo con cuenta gotas que se ha exacerbado con la Gran Recesión: paro, precariedad, menores salarios, destrucción de los servicios públicos.

Las políticas europeas han marcado ya al chivo expiatorio. La falta de verdaderas políticas de integración, la política migratorio que prácticamente hace imposible el acceso legal a la fortaleza europea y ahora la negación del derecho de asilo, en palmaria violación de los tratados internacionales, muestran al migrante y al refugiado como un peligro.

A diferencia del fascismo 1.0, el fascismo 3.0 no propone sustituir la democracia por un sistema totalitario. Su pretensión es una democracia nacional, esto es, una democracia sin derechos para los otros, una democracia de identidad, una democracia de valores tradicionales excluyentes, con gobierno fuertes y desaparición de contrapoderes. La democracia de Putin y Erdogan. Una democracia autoritaria, que quiere acabar con lo bueno y lo malo de la globalización, con el cosmopolitismo, con el derecho y las instituciones internacionales.

En Estados Unidos todas las medidas de Trump (que como Hitler hace lo que dice) van en la dirección de esa democracia nacional. Ya veremos si los contrapoderes y la resistencia social le paran.

En Europa si Le Pen ganara la presidencia de Francia, la Unión Europea podría darse por liquidada. Las guerras comerciales que Trump va a desencadenar y la implosión de la Unión Europea podrían ser el verdadero cataclismo de nuestra tiempo. Y entonces las escuadras del fascismo 2.0 serían de gran utilidad a este fascismo postmoderno 3.0. Mientras tanto, inyectan sus políticas excluyentes en nuestra sociedad. Restricciones a la libre circulación, vallas, muros, rechazo del derecho de asilo.

¿Qué hacer? Desde luego resistir, resistir en el terreno en el que hoy se libra la batalla cultural, en el ciberespacio, en las redes sociales. Acoger, de acuerdo con nuestras posibilidades. No negar las realidades y los problemas, con cuestionamientos radicales del sistema que no conducen a ninguna parte. No es lo mismo Trump que Clinton. No es lo mismo Putin que Merkel. Si dejamos caer a la Unión Europea, rechazándola como expresión de la dominación neoliberal, con ella se irán nuestro derechos, nuestra prosperidad y nuestra paz.

PS. Ya que este artículo adolecía de enlaces, aquí dejo este artículo de The Guardian sobre la vigencia del pensamiento de Anna Harendt. Como uno de los estudiosos de Arendt dice si pensamos que el mal es una persona podemos confrontarlo, pero ahora el mal es banal y se manifiesta en una serie de decisiones cotidianas que poco a poco cambian nuestras vidas.

La lucha contra el fascismo


Vaya verano… La matanza de Noruega… Los disturbios y saqueos del Reino Unido… La crisis de la deuda soberana… La hambruna en Somalia. Y ahora el espectáculo de papolatría en Madrid.

La Gran Recesión parece más sistémica que cíclica. Sea o no el principio del fin del capitalismo, lo cierto es que sus efectos deterioran el clima social, rompen los amortiguadores sociales y ponen en evidencia males profundos, desde la disolución de las comunidades a un racismo y xenofobia criminal.

Tenía desde julio pendiente publicar la reseña de Francisco Rodríguez Pastoriza sobre tres libros de la lucha contra el nazismo (Los Sábados del Faro de Vigo, 16 de julio). Por razones personales he estado prácticamente ausente de este blog, pero hoy, después de leer la lección de Teun A. van Dijk sobre Racismo, discurs0 y política me ha parecido que era el momento de recuperar esa reseña.

El profesor van Dijk sostiene que «las ideologías racistas no son innatas sino que se aprenden, y se distribuyen en el grupo dominante a través del discurso público, especialmente por las élites simbólicas que controlan el acceso al discurso público, como las tres P: Políticos, Periodistas y Profesores». La idea de la superioridad blanca y occidental empapa el discurso público. En época de crisis, esa condescendencia puede convertirse en hechos criminales individuales o en un movimiento que termine por conquistar el poder (nazismo, fascismo) o vaciarlo de contenido (neofascismo).

Ahora es el momento de luchar contra el fascismo en el discurso público. Luego puede ser muy tarde. Con el nazismo ensoñoreándose de Europa, la respuesta vino en los 40 de la mano de Stalin sacrificando a diez millones de soviéticos, de la resistencia polaca, construyendo un estado clandestino, y de la ineficaz pero admirable resistencia interior alemana. De estos tres frentes históricos tratan los libros reseñados por Pastoriza.

 

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DESDE TODOS LOS FRENTES

 

Se recuperan importantes novelas que recogen episodios reales de la segunda guerra mundial

Francisco R. Pastoriza (*)

El escritor Vasili Grossman cubrió como reportero de guerra, desde la primera línea de fuego del ejército soviético, algunos de los más importantes episodios del enfrentamiento entre alemanes y rusos durante la segunda guerra mundial. En Años de guerra se recogen algunas de las crónicas que publicó en “Estrella Roja”, órgano de información y propaganda del ejército soviético cuando Grossman era todavía un acérrimo militante del estalinismo. Entre esas crónicas, la dedicada a Stalingrado mantiene aún, muchos años después de escrita, la emoción y el dramatismo de aquel episodio singular. Ahora, la editorial Gutenberg-Círculo de Lectores, que viene publicando toda la obra de Grossman en España, recupera la novela Por una causa justa, que recrea en  toda su dramática intensidad el sitio y la batalla de Stalingrado, uno de los episodios de la Operación Barbarroja, cuando cuatro millones de soldados alemanes desataron una guerra de exterminio contra la Unión Soviética.

GLORIA A LOS HÉROES DE STALINGRADO

En lo más agreste del medio rural, en plena guerra, el campesino Piotr Semiónovich Vavilov recibe el aviso de incorporarse al ejército. Antes de separarse de su mujer y de su hija (otro hijo ya está en el frente), dedica sus últimas horas a la casa familiar, terminando trabajos pendientes, con una mezcla de angustia y ansiedad.

En la ciudad, en Stalingrado, en casa de la anciana Alexandra Vladimorovna se celebra una comida familiar en la que se mezcla la alegría del reencuentro con su hija Zhenia, recientemente separada de su marido el teniente coronel Krimov, y la despedida a su nieto Tolia, que ese mismo día debe incorporarse a filas. Alrededor de la mesa se sientan su hija Marusia; su yerno, el ingeniero Stepán Fiódorovich, director de la central hidroeléctrica de Stalingrado; Vera, hija del matrimonio; Sofia Ósipovna, jefa de cirugía del hospital de la ciudad; Tamara Dmítriyevna Beriózkina, una amiga de la familia cuyo marido desapareció en combate al principio de la guerra; Pável Andréyev, un viejo amigo del difunto marido de Alexandra, y el anciano Mijaíl Mostovskoi, antiguo luchador contra el régimen del zar y convencido militante comunista. Grossman va a centrar en estos personajes y en los que con ellos se relacionan, el desarrollo de la trama de una novela que es un gran fresco de la batalla de Stalingrado, desde los primeros ataques del ejército alemán hasta el comienzo de la reacción soviética, cuando la ciudad estaba prácticamente tomada. La vida y el destino de estos personajes, la de quienes se cruzan en su camino, la de los hombres y mujeres que demostraron con sus vidas que la resistencia hasta el límite no fue inútil, desfilan a lo largo de las más de mil páginas de esta magna obra cuya lectura transmite con crudeza los sentimientos humanos ante la barbarie de la guerra. En sus páginas se mezclan el drama de la muerte de amigos y familiares con el momento feliz del reencuentro, el sentimiento de trágica certeza de los soldados que saben que van a morir en pocas horas, con el heroísmo de los que luchan para que nadie les robe su tierra y la de sus antepasados. Novelas como esta reafirman la voluntad de que la historia de los siglos venideros, cuando cuenten las grandes batallas, no se acuerden sólo de los generales y de las bellas gestas sino que tengan muy presentes las lágrimas y los lamentos, los susurros, los estertores agónicos, los gritos de dolor y desesperación, las últimas palabras de los muertos.

Para transmitir con mayor dramatismo el estupor de quienes se ven envueltos en la batalla, Grossman enfrenta con frecuencia los desastres de la guerra a la belleza del paisaje en el que se desarrollan las batallas: las llamas y las explosiones que invaden la belleza de una noche estrellada, los gritos de guerra en el silencio de un cielo intensamente azul… Y siempre, como el alma de los personajes encerrados en la ciudad sitiada, la presencia del Volga y su esplendorosa belleza, las nubes reflejadas en sus aguas durante el día y la luz de la luna rielando su superficie en las noches de vértigo. Vasili Grossman transmite al lector, con un realismo estremecedor, el sonido continuo de la guerra, los cañones de artillería, las explosiones de los bombardeos de la aviación y de los obuses, los disparos de los blindados… estallidos que barrenan el cráneo, arañan el cerebro, trastornan la mente, hieren los ojos, abrasan la piel, penetran hasta las entrañas, dificultan la respiración y alteran los latidos del corazón. Ese ruido ensordecedor y opresivo está presente a lo largo de toda la novela, que es, así, una banda sonora de todas las guerras.

Por una causa justa es la gran elegía al heroísmo de los hombres y de las mujeres que en el cerco de Stalingrado defendieron no unas ideas ni un régimen político, sino lo que creían firmemente que era lo más sagrado de la historia de su país: la libertad, el sueño de justicia, la alegría del trabajo, la lealtad a la patria y a la familia, el sentimiento maternal y la santidad de la vida (p. 624). Grossman se encargó de demostrarlo con más fuerza en Vida y destino, la otra gran novela en la que el autor, utilizando algunos de los personajes sobrevivientes de Por una causa justa (entre ellos el científico Shtrum, su alter ego), recrea la crónica de los años de acero del estalinismo que siguieron a la guerra.

UN ESTADO CLANDESTINO

Mientras los soldados soviéticos luchaban contra las fuerzas de ocupación alemanas, otra batalla, más subterránea, tenía lugar en otros territorios también ocupados por los nazis. Cuando Rusia y Alemania acordaron repartirse Polonia, surgió entre la población polaca un fuerte movimiento de oposición para evitar, por tercera vez en la historia, la desaparición del país. Una fuerte resistencia clandestina tejió una tupida red de colaboradores, tanto en el interior como fuera del territorio polaco, cuya heroica lucha es muy poco conocida en la Europa occidental. Porque rusos y alemanes querían hacer desaparecer el país, los resistentes tuvieron que crear un estado paralelo (con un parlamento, un gobierno, un poder judicial, un ejército y hasta un sistema educativo clandestino) para que siguiera existiendo. La lucha para conseguir este objetivo se cuenta en Historia de un estado clandestino (Acantilado) de Jan Karski, uno de los héroes de la Resistencia polaca, un libro de memorias narrado en forma de novela, que es a la vez un testimonio histórico.

Oficial del ejército polaco, prisionero primero de los soviéticos (consiguió huir de una operación similar a la de Katyn) y luego de los nazis, Jan Karski se hizo miembro de la Resistencia para luchar contra la ocupación alemana. Se relacionó con todos los grandes dirigentes de la clandestinidad, llevó a cabo misiones heroicas arriesgando su vida y la de sus familiares y amigos, fue hecho prisionero, torturado por la Gestapo y liberado en una operación rocambolesca. Karski, uno de los entrevistados por Claude Lanzman para su documental Shoah, fue testigo presencial de la situación de los judíos en el gueto de Varsovia, donde contempló el hambre y la miseria de sus ocupantes, escuchó los gemidos lastimeros de los niños agonizantes mezclados con la atroz pestilencia de los cuerpos en descomposición de cadáveres desnudos (aprovechaban sus ropas) que los familiares arrojaban  a las calles para evitar pagar el impuesto de sepultura a los alemanes. Asistió al espanto del asesinato de miles de judíos en el campo de exterminio de Izbika Lubelska, una experiencia que narra aquí con un realismo que estremece. Por todo ello fue encargado por la Resistencia polaca para transmitir sus experiencias a los aliados (llegó a entrevistarse con el presidente norteamericano Roosevelt) y dar testimonio de la barbarie nazi en Polonia. Gracias a sus denuncias, la reacción ante el holocausto fue un poco más expeditiva.

UN AUTOR POCO CONOCIDO

Rudolf Ditzen (firmaba sus novelas como Hans Fallada), escritor alemán nacido en 1893, fue un testigo privilegiado de los acontecimientos que sacudieron Alemania durante la primera mitad del siglo XX. Su novela Pequeño hombre, ¿y ahora qué? fue un éxito editorial en 1932, en vísperas de la llegada de Hitler al poder. Represaliado por el nacionalsocialismo, tuvo que retirarse a una pequeña finca de Feldberg, en Mecklenburgo, en la que sobrevivió sumido en una dramática penuria económica. Poco después de la guerra descubrió en las oficinas de la Gestapo un atestado con la documentación del caso de un matrimonio, los Hampel, ejecutados por distribuir en Berlín  postales con leyendas antinazis. En estos documentos, que se resumen en el epílogo de Solo en Berlín (Ed. Maeva), están todos los datos que Fallada recrea en esta novela que, después de más de sesenta años desde su publicación, está siendo un sorprendente best-seller en varios países europeos y en Estados Unidos. Hans Fallada, que escribió la obra en tan solo 24 días, no pudo verla editada, ya que murió de una sobredosis de morfina pocos meses antes de su publicación en 1947.

UNA HISTORIA DE AMOR Y MUERTE

Berlín, 1940. En plena guerra mundial, el matrimonio formado por Otto y Anna Quangel recibe la noticia de la muerte de su único hijo en el campo de batalla, a la mayor gloria de Adolf Hitler. Son personas pacíficas y sin ideología, pero el dolor por la pérdida de su hijo les plantea la duda de si es correcta esa actitud, que mantiene paralizada a la sociedad alemana, de no hacer nada contra Hitler y su régimen, de no denunciar la barbarie y la locura de los nazis, causantes de tantas muertes y de tantos dramas. Comienzan entonces una operación ingenua y poco arriesgada cual es la de depositar en lugares concurridos de algunos edificios de Berlín postales con escritos contra Hitler, en los que denuncian las mentiras de su propaganda y los métodos con los que el régimen atemoriza a la sociedad alemana y aplasta el menor atisbo de disidencia. Esta actividad, sin apenas repercusión entre la sociedad berlinesa, produce al régimen el efecto de la picadura de un mosquito en la piel de un rinoceronte, pero la Gestapo decide poner en marcha toda su maquinaria para descubrir a los autores de tamaño atentado contra el nacionalsocialismo. Como si se tratase de peligrosos terroristas, estas dos personas, muy entradas en la cincuentena, son detenidas, encarceladas, torturadas y finalmente ejecutadas.

En Solo en Berlín Fallada analiza la sociedad de la capital alemana durante los años de la segunda guerra mundial. Sometida al hambre y a la escasez, amenazada por los bombardeos, manipulada por la propaganda, vive además atemorizada por los métodos de la policía política, que mantiene una tupida red de vigilancia sobre toda la población (todo el mundo tenía algo que ocultar, dice Fallada) y utiliza la tortura y los campos de concentración contra la menor sospecha de disidencia. Fallada concentra esta sociedad en el microcosmos de un edificio de la calle Jablonski en cuyas plantas, además de los Quangel,  viven una familia de nazis militantes del Partido y de las juventudes hitlerianas, una anciana judía cuyo marido fue deportado a un campo de concentración, un soplón de la policía nacionalsocialista, pareja de una prostituta cuyo amante frecuenta los bajos fondos del lumpen, y un juez jubilado. Estos personajes, y aquellos con los que se relacionan, van tejiendo una red de actitudes y actividades que retratan la vida cotidiana de Berlín durante la guerra. Hans Fallada consigue transmitir la atmósfera opresiva que se respira en este ambiente y traza magistralmente los perfiles de unos personajes atrapados en el laberinto de la corrupción, la miseria y el terror. Un laberinto sobre el que discurre esta (además) bella y muy peculiar historia de amor y entrega.frpastoriza@wanadoo.es

(*) Profesor de Información cultural

      de la Universidad Complutense de Madrid