Ida y vuelta de un soldado: la retirada de Aragón


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Pont de l’Estat (Tortosa), volado por el ejército republicano en retirada la tarde del 18 de abril de 1938. José Luis fue uno de los últimos soldados en cruzar

Hace 80 años por estas fechas terminaba la batalla de Aragón, con pésimo resultado para el ejército republicano. Allí tuvo su bautismo de fuego mi padre, José Díaz Bravo, José Luis en sus memorias Ida y vuelta de un soldado.

En esta entrada recupero los recuerdos de mi padre, que confronto con el relato del jefe de la 3ª División, Manuel Tagüeña en Testimonio de dos guerras un documento imprescindible para entender la guerra y, sobre todo, la evolución de los dirigentes comunistas en el exilio. En una próxima entrada recogeré mis impresiones personales al recorrer la zona ocho décadas después.

La batalla de Aragón

Después de reconquistar Teruel, el ejército franquista lanzó el 7 de marzo una ofensiva que en pocas semanas pulverizó a los republicanos, muy desgastados después de la batalla de Teruel. Tomada Lérida el 3 de abril, Franco podría haber avanzado sobre Barcelona, pero prefirió atacar Valencia, una decisión estratégica discutida por sus propios generales. Los nacionales avanzaron por el Maestrazgo y Alonso Vega llegó a Vinaroz, dividiendo en dos la zona republicana: por un lado, el centro-sur-este y, por otro, Cataluña al otro lado del Ebro.

Para taponar la sangría el mando republicano envía a la 3ª División, al mando del mayor de milicias Manuel Tagüeña. Estaba formada por dos brigadas mixtas, la 31ª y la 33ª y había tenido una actuación destacable en el frente del Guadarrama y entonces se encontraba de reserva. Tagüeña era un joven doctor en Física y Matemáticas, de solo 24 años, perteniciente a las las Juventudes Comunistas, entonces ya Juventudes Socialistas Unificadas.

Hacia el frente

La 33ª Brigada estaba acuertelada en Torrelaguna. En ella se alistó voluntario José Luis el 5 de marzo, justamente para evitar ser enrolado en una unidad de choque. Pero el 16 de marzo la brigada recibe la orden de acudir al frente de Aragón. Se había acabado la diversión y empezaba -dice- José Luis, el viaje de la tragedia.

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Plaza de Torrelaguna. Extracto de «Ida y vuelta de un soldado»

La tropa, mezcla de veteranos y reclutas sin instrucción, parte como si fuera de excursión, cantando cuplés. José Luis habla de autobuses, pero Tagüeña precisa que la 33ª Brigada viaja en camiones Dodge recién llegados, mientras que la 31ª lo hace en viejos camiones rusos, que se averían continuamente. Una breve parada en la plaza de Castelar de Valencia (hoy del Ayuntamiento), donde se reparten latas de sardinas y directamente de ahí al frente. En poco más de 48 horas se traslada toda una división al frente.

La retirada de Aragón

Tagüeña relata el caos que se encuentra al llegar al Maestrazgo. El coronel Menéndez, jefe del Ejército de Maniobra, lo primero que le dice es si sus soldados no saldrían corriendo cuando tuvieran encima 50 aviones bombardeándolos. Tagüeña dice que no y, ciertamente, las dos brigadas tienen un comportamiento ejemplar porque consiguen contener a los nacionales y permiten una retirada más ordenada. Pero los bombardeos de la aviación son para los soldados una pesadilla. José Luis está en la compañia de transmisiones y, por tanto, solo a veces se encuentra en primera línea de fuego, pero relata en sus memorias varios bombardeos terribles y su pavor cuando el cielo se cubría de pavas (bombardeos alemanes Heinkel-111).

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Bombardeo Heinkel-111 de la Legión Cóndor, las temidas «pavas» negras

Prat de Compte

Su compañía entra de noche en Valderrobres y al día siguiente logra el contacto con la Brigada en una vaguada cerca de Prat de Compte. Es un momento crítico. En paralelo, los relatos de José Luis y Tagüeña.

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Sobre la imagen del cruce de Prat de Compte, a la izquierda el testimonio de José Luis, a la derecha el de Tagüeña

Continua la retirada con los soldados en condiciones precarias. José Luis lleva destrozados los zapatos de fina suela de tafilete que compró en Madrid. Las tropas no reciben apenas suministros, pero a veces se encuentran gratas sorpresas.

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Extracto de «Ida y vuelta de un soldado»

Los túneles de Cherta

José Luis participa en un combate decisivo, el de los túneles de Cherta. El 3 de abril establece una línea de resistencia frente a la italiana División Littorio. Tagüeña sostiene que su División consiguió en Cherta evitar la caída de toda Cataluña. José Luis, que elogia la valentía de sus oficiales no profesionales, pasa momentos terribles en los túneles .

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Ida y vuelta de un soldado

Tortosa

En la retirada, la Compañía de Transmisiones se instala unos días en hotelitos, en la orilla derecha del Ebro, junto a unas antiguas cocheras del tranvía de Tortosa. Son días de tranquilidad y buen humor para los jóvenes soldados.

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Tranvías de Tortosa, a comienzos del s. XX. Extracto de «Ida y vuelta de un soldado»

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Puente de l’Estar volado el 18 de abril. Extracto de «Ida y vuelta de un soldado»

José Luis se enreda con los cables de la voladura, afortunadamente sin consecuencias. Los transmisionistas se refugian en unas casas cercanas e inmediatamente la gran explosión. José Luis reconoce, otra vez, el valor del comandante (José Luis no usa el tratamiento republicano «mayor») Guerrero, que cubre la retirada. Mientras tanto, Tagüeña ha sido nombrado jefe del XV Cuerpo y no acompaña a sus hombres en el paso del Ebro, porque se encuentra en Falset para hacerse cargo de su nuevo mando.

El Ejército Republicano se fortifica en la orilla izquierda del Ebro. El 25 de julio lo cruzará de nuevo, en lo que será la batalla más cruenta de toda la guerra.

( Ida y vuelta de un soldado se puede descargar aquí. Testimonios de dos guerras, de Tagüeña se puede leer en línea en Scribd)

Reputación y líneas rojas en Siria


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Otra vez el espectáculo de los misiles. El rayo hendiendo el cielo. La retórica de los de los cohetes inteligentes, de la precisión quirúgica. Una vez más el dedo que oculta la luna a la que apunta.

La operación  de Estados Unidos y sus aliados británicos y franceses ni tiene por objetivo terminar con el uso de las armas químicas, ni cambia el equilibrio estratégico de la guerra, favorable a Assad y sus valedores, Rusia e Irán. La razón última es preservar la reputación de los dirigentes y los países.

Antes unas reflexiones sobre el ataque químico en Duma y la legitimidad de la intervención.

¿Existió un ataque químico contra la población civil en Duma el pasado 6 de abril? Salvo, teorías conspirativas, propaladas por medios de la órbita del Kremlin, que sostienen que todo fue un montaje en vídeo, parece fuera de duda que los civiles sufrieron las consecuencias de un ataque con cloro y posiblemente sarín.

¿Quién fue responsable del ataque? No hay respuesta fiable hasta que la misión de la Organización contra la Proliferación de las Armas Químicas (OPCW) pueda realizar su inspección sobre el terreno. No caben más que hipótesis:

  1. Fue el Ejército de Assad el que bombardeó con armas químicas. La ventaja táctica obtenida sería irrelevante, porque el mismo resultado podía obtenerse con bombardeos convencionales, pero en cambio, con la guerra orientada a su favor, el ataque podría desatar, como así ha sido, una intervención. Desde luego, poca ventaja táctica para tanto riesgo estratégico. Por supuesto a Assad le trae sin cuidado la opinión pública de Europa y Estados Unidos, pero es un personaje racional, así que más que un desafío podría haberse tratado de una decisión sobre el terreno de algún mando militar.
  2. Las bombas de Assad volaron un almacén de sustancias químicas que se encontraba en poder de los rebeldes, que todavía controlaban una pequeña parte de Duma.
  3. Fueron los propios rebeldes los que hicieron explotar el almacén y orquestaron la consiguiente operación de propaganda.

Sin un informe experto e independiente no sabemos lo que ocurrió. Lo que está claro es que las supuestas pruebas que dice poseer Francia no existen. Caso contrario se mostrarían, aunque fueran un montaje tan poco afortunados como aquellos vídeos que mostró Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en las vísperas de la invasión de Irak.

Sin ese informe y sin una resolución del Consejo de Seguridad la acción es claramente ilegal. Pero hay quien -sostiene- que es éticamente legítimo ante el bloqueo del Consejo de Seguridad, porque un ataque químico viola las convenciones internacionales y sobrepasa los límites -la linea roja– de la decencia. Para que ello fuera así, primero, la responsabilidad del régimen sirio tendría que estar probada. Segundo, ser proporcionada y eficaz para evitar ulteriores usos de las armas químicas. Y, tercero, exigiría que se hubiera respondido con la misma decisión a gravísimas violaciones de las leyes de la guerra perpetradas por el ejército sirio, como, por ejemplo, el bombardeo desde helicópteros con bidones explosivos.  Eso sin hablar las muertes civiles ocasionadas por los bombardeso rusos y norteamericanos. No, la intervención ni fue legal, ni está legitimada éticamente.

Las líneas rojas no son éticas, son de reputación. Como ya he explicado en otras entradas, a menudo una gran potencia tiene que desarrollar una acción arriesgada que ni siquiera sirve a sus intereses estratégicos para demostrar que su poder es efectivo. La reputación era una idea fuerza de la política imperial de los Austrias. El cálculo erróneo de las potencias centrales al servicio de su reputación llevó a la Gran Guerra.

La principal línea roja en este caso es la de la reputación imperial de Estados Unidos. Rusia e Irán están siendo los vencedores estratégicos de esta guerra y el ataque con misiles no es más que una llamada escenográfica de atención, un aviso de que de esa victoria no pueden extraerse otras consecuencias más allá de Siria. Todo parece indicar que han sido los propios militares los que han impuesto la contención. Las previas declaraciones del Secretario de Estado Mattis, advirtiendo de los riesgos de desestabilización internacional, fueron significativas.

Claro que Donald Trump tenía su propia línea roja, no dar marcha atrás donde su antecesor reculó. En 2013 Obama también estableció la línea roja del empleo de armas químicas. Pero después, a pesar de poner en juego su credibilidad, adoptó una posición pragmática, negoció con Putin y logró un acuerdo multilateral que hizo posible la destrucción del arsenal químico (o buena parte de él) de Assad. Burlarse de Obama (una de sus obsesiones) lanzando «bonitos e inteligentes misiles» era una tentación muy fuere para Trump, pero los militares le refrenaron.

Para el Reino Unido la línea roja era mostrar que seguía siendo el aliado preferente de Washington, ahora, justamente cuando se prepara para romper sus vínculos con la UE. Theresa May no tenía un mayor interés particular, pues la acción puede dañar aun más su débil posición parlamentaria.

Y Macron tenía su propia línea roja: estar en la vanguardia de cualquier acción en la guerra de Siria. Se expresan aquí los intereses de Francia de estar presente en el escenario de Oriente Próximo, especialmente en Siria donde siempre tuvo intereses especiales, pero también los del nuevo De Gaulle que quiere ser el joven Macron.

Afortunadamente, esta intervención inane parece no haber dejado víctimas civiles ni militares.

 

 

Gabriel Cualladó, fotógrafo amateur


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Autorretrato. Las imágenes recogidas aquí se han tomado en la exposición con un iPhone SE

«Gabriel Cualladó, fotágrafo amateur». Así rezaba la tarjeta de visita de este artista que nunca vivió de la fotografía. Cualladó herredó de su tío una empresa de camiones, que convirtió en una importante empresa de transportes urgentes. Pero la fotografía fue, desde muy joven, su gran pasión. La afición convertida en arte.

Un bonito título ese de fotógrafo amateur, fotógrafo aficionado, que en aquellos tiempos (de mitad del siglo XX a comienzos del XXI) implicaba un dominio de la técnica fotográfica, incluido el laboratorio. Entonces, el amateur era casi profesional. Más allá quedaban todos aquellos que tenían una cámara para recordar sus escenas familiares, pero que dependían de un laboratorio ajeno y no daban mayor trascendencia a su tarea.

Por supuesto, hoy hay una gran cantidad de fotógrafos aficionados, que dominan la técnica y el revelado digital y tratan de que sus fotos expresen algo, ya sea una sensación, un sentimiento o una historia. Pero para la inmensa mayoría la fotografía se ha convertido en una acción rutinaria, vinculada a la diversión compartida y a la exhibición personal. Somos porque nos mostramos en imágenes.

Nada que ver un selfie exhibicionista con el retrato de Cualladó, que abre la exposición que hasta el 29 de abril se puede visitar en la madrileña Sala Canal de Isabel II. Un hombre todavía joven se muestra en su cotidianidad, en camiseta, como por entonces se estaba en casa en el verano. Mirada decidida y sincera, que entabla diálogo con el espectador. Claroscuro con una magnífica luz -siempre natural- lateral.

Apenas conocía la obra de Cualladó. Confieso que me interesa mucho más la fotografía  social y narrativa de Català-Roca y de entre los de su generación Massat y Sanz Lobato. Como otros compañeros de su época, Cualladó trabaja en clave baja, pero hasta tal punto que las masas negras, que dan al escenario una testura material especialmente densa, prácticamente anulan el contexto. Sin duda es una técnica buscada para concentrarse en lo esencial, el personaje. Porque Cualladó es sobre todo un retratista que busca el diálogo de las miradas.

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Retrato de la madre

En este retrato de su madre abre el plano para mostar la soledad de la anciana en la estancia desprovista de todo, sentada junto a la mecedora vacía, presencia del padre fallecido. Pero casi siempre la dedicación al sujeto es casi total. Mi mujer me hizo ver como, en la siguiente foto, hablan las retorcidas manos de esta niña, completamente concentrada en salvar ese sendero resbaladizo, que en su desvalimiento se clava las uñas en una peculiar forma de autodefensa.

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Por supuesto, en la exposición podemos encontrar momentos decisivos , como esa mano indolente que sale de la ventana de la Cervecería Alemana, pero creo que al autor no le interesaba tanto como a Cartier-Bresson mostrar una conjunción de elementos visuales que revelen una dimensión especial de la realidad, simplemente respondía intuitivamente al estímulo. Lo que más me han gustado son sus encuadres, que rompen las reglas de la buena composición, pero que son tremendamente personales y efectivos, concentrados en atraer la atención a lo esencial.

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Cervecería Alemana

Para cierre me quedo con una foto en la que el retrato sí está encuadrado en su contexto. La pareja de ancianos, concentrados en su merienda, en el que fue escenario de una fiesta de año nuevo, en el que flota la nostalgia del tiempo pasado. Tempus fugit.

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La participación, clave de un nuevo servicio multimedia que reconstruya el espacio público


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Fuente Mèta-Media

Los servicios públicos multimedia no pueden reemplazar a las redes sociales, pero deben ser una alternativa democrática, como sustentadores de un espacio digital común, un ciberespacio común, que reconstruya la esfera pública fragmentada.

Las plataformas sociales se han convertido en un nexo básico de nuestra sociabilidad y el canal por el que, de modo creciente, el público llega a las informaciones periodísticas, sobre todo en el caso de los jóvenes.

He razonado en una anterior entrada las razones para una regulación de estas plataformas en el derecho comunitario como servicios económicos de interés general. Pero ¿qué ocurriría si un día Twitter se cierra porque no cumple las expectativas de sus accionistas? O, algo que ya ocurre, ¿qué pasa si el algoritmo de Facebook reduce nuestra dieta de noticias, porque le resulta más rentable la interacción de los contenidos creados por los usuarios?

En toda Europa, las corporaciones públicas de radio y televisión hace mucho que entraron en la creación de contenidos multimedia y en su difusión en las distintas plataformas. Los académicos han pasado de referirse a los PSB (Public Systems Broadcasting, servicios públicos de difusión por radio y televisión) a hacerlo a los PSM (Public System Media, sistemas públicos multimedia).

El principal fundamento que legitima el cambio es el repensar el principio de universalidad: dar ahora a todos, en cualquier tiempo, en cualquier lugar, y en cualquier canal o plataforma contenidos e informaciones de calidad, imprescindibles para su vida como ciudadanos en una sociedad democrática.

Hasta aquí se trata de una adaptación del sistema de difusión vertical (audiencias) a un sistema de difusión personalizado. Pero la radiotelevisión pública ha sido más que un suministrador de contenidos, ha sido el principal delimitador del espacio público en las siete últimas décadas. Sigue siéndolo todavía, porque no olvidemos que congrega audiencias masivas. Pero gran parte de la conversación social, sobre todo de los más jóvenes, se ha trasladado a las plataformas tecnológicas. Unas plataformas que, en lugar de hacer realidad la utopía de una perfecta comunicación horizontal, han parcelado Internet en jardines vallados (dixit Tim Berners-Lee).

Por eso hoy esa función de foro público exige plantear los servicios públicos de comunicación como una manifestación de lo que se llamado public digital commons (Murdock, 2005).

Parte esta teoría de la distinción entre public goods, bienes públicos esenciales que requieren una intervención pública para su administración, de los common goods, bienes comunes, bienes también esenciales, que pueden ser directamente gestionados por los ciudadados. De modo que los primeros se gestionan en función del principio de autoridad, y los segundos en función de los principios de cooperación y participación. Evidentemente, estos bienes comunes exigen una continua negociación entre sus usuarios y en la mayor parte de los casos con las autoridades públicas, que pueden supervisar la cooperación.

Las redes sociales se basan en la colaboración y la participación, pero las conforman en función de los beneficios que obtienen recabando datos personales. Por eso, promueven con sus algoritmos las interacciones que más información facilitan del usuario y los contenidos que durante más tiempo le mantienen en ese jardín vallado.

El reto de los servicios públicos multimedia es gestionar la participación y la cooperación para crear un ciberespacio público de referencia, enlazado con el clásico espacio público de las grandes audiencias.

El nuevo PSM tiene que ser una mixtura entre el servicio público vertical (hijo de la Ilustración) y un servicio participativo basado en el ciberespacio, donde usuarios y comunidades negocien la participación. Un punto de entrada común, seguro, fiable, a un espacio digital en el que también pueden colaborar instituciones públicas y culturales: museos, universidades, archivos, bibliotecas.

Esquemáticamente, el servicio público multimedia como espacio digital común supone:

  • Enlazar el espacio público de las audiencias, esto es, la transmisión lineal de los contenidos, con la personalización de los contenidos interactivos;
  • Recuperar y reforzar el tradicional derecho de acceso a la programación de grupos significativos con la promoción de contenidos creados por ciudadanos, movimientos y organizaciones, distribuidos en línea de forma personalizada;
  • Enlazar y cooperar en este espacio común con instituciones públicas que promuevan contenidos culturales y de interés para el debate público;
  • Conocer y poner en el centro de toda su estrategia al ciudadano (prefiero ciudadano a usuario) para lo que es necesario recabar sus datos;
  • Utilizar los datos personales solo en el propio ámbito, por tiempo limitado, siempre con expresa autorización del particular y sin posiblidad de explotación ulterior comercial o política;
  • Centrar todos los contenidos en la óptica de la mejora personal y social, nucleados en torno a las grandes cuestiones de debate público;
  • Servir a las grandes audiencias formación, entretenimiento e información de calidad, buscando el alcance y el servicio, no el share en prime time;
  • Lograr la difusión personalizada de los contenidos sin caer en la viralidad;
  • Experimentar narrativas y lenguajes;
  • Llevar la participación a la gestión del propio servicio.

Todo ello no es nada fácil. En primer lugar el deseo de participación que se le supone al público está sobrestimado. Dar al botón de «Me gusta», colgar un selfie o reenviar un meme no es creación colaborativa ni participación en el debate público.

Una estrategia puede ser crear su propia plataforma social: un perfil  que diera acceso a los contenidos de vídeo y audio bajo demanda, invitara a participar en debates lineales o no lineales, a producir contenidos, responder a cuestiones estratégicas sobre el servicio e incluso elegir representantes para órganos de participación ciudadana.

Por el momento, los servicios públicos europeos no puede prescindir de las redes sociales, especialmente Facebook, YouTube, Twitter y otras en menor medida. Algunos servicios usan las redes sociales para remitir a sus sitios web, otros crean marcas nuevas (Funk en Alemania, Playz en España). No cabe duda que para llegar a los sectores más jóvenes hoy el canal más eficaz es YouTube.

En principio, al servicio público le importa el alcance, no porque canal se llega al público. Pero, la estrategia off-site tiene riesgos indudables: adaptar las narrativas a la lógica comercial, perder la marca pública y hacerse dependiente de estrategias y algoritmos creados por las plataformas. ¿Y si, por ejemplo, YouTube, decide expulsar un día a los canales públicos, o, cómo ya hace, los agrega un aviso que les estigmatiza como financiados públicamente?.

Estamos todavía en los primeros pasos de la transformación de los PSB en PSM. Para que los viejos servicios públicos de la radiotelevisión construyan ese nuevo ciberespacio común se requiere un notable esfuerzo de gestores y creativos, transparencia en la gestión, reequlibrio de los recuros entre canales lineale y no lineales, y, sobre todo, un importante debate público. Pero solo el servicio público hará lo que el mercado ya ha demostrado que no puede hacer.

Fuentes

En esta larga entrada he preferido no incrustar enlaces. Recojo, a cambio, aquí, una serie de trabajos académicos recientes, que he tenido en cuenta para redactar estas reflexiones.

 

 

Ida y vuelta de un soldado


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Portada de las memorias de José Díaz Bravo, ilustrado por él

5 de marzo de 1938.

Hace 80 años un joven de 18 años, José Díaz Bravo, deja su casa del barrio de Estrecho, toma un autobús en la calle de García de Paredes y viajando en la baca en aquel frío día de invierno llega a Torrelaguna para alistarse como voluntario en la 3ª Compañía de Trasmisiones de la 3ª Brigada Mixta del Ejército Republicano. Era lo que le había recomendado un pariente para evitar el alistamiento obligatorio y su envío al frente en unidades de primera línea. Efectivamente, su quinta, la de 1940, fue llamada a filas el 8 de marzo.

Así empieza Ida y vuelta de un soldado, las memorias de guerra de mi padre, escritas casi 50 años después, a su jubilación en 1985. Son solo 119 cuartillas mecanografiadas, escritas con total sinceridad y ingenuidad literaria, propia de quien no tenía más que instrucción primaria. Para ello construye un alter ego, José Luis, su nombre en la partida de nacimiento.

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Llamamiento a filas de la Quinta del 40, tres días después del alistamiento vountario de José Luis – ABC Diario Republicano de Izquierdas, 8-3-1938

De Torrelaguna, a la batalla -mejor dicho, a la retirada de Aragón. Luego la batalla de Ebro. Después prisiones y campos de concentración en Alcañiz, plaza de Toros de Logroño, campo de concentración de Miranda de Ebro y campo de trabajo de Son Amoix (Mallorca). El diario termina el 1 de junio de 1939, con el regreso a casa, donde su familia no sabía si estaba vivo o muerto. Después, recorrerería los cuarteles de media España, como tanto jóvenes de la Quinta del Biberon, durante casi un lustro.

En su momento leí el texto sin darle mayor importancia, porque todo aquello se lo había oído contar muchas veces, sobre todo en las cenas navideñas. Poco después murió de cáncer y el diario quedó olvidado. Ahora, llegado yo también a la jubilación, lo recupero un tercio de siglo después y quiero compartirlo desde esta modesta tribuna.

Con más tiempo libre quiero ensayar una narración multimedia a partir del diario. Confrontar su testimonio con otros testimonios (en primer lugar el de Manuel Tagüeña, el comandante de su División), hemerotecas, obras históricas y visita a los lugares descritos.

Podría hacerlo y no compartirlo. Si lo hago es porque creo que para saber quienes somos debemos saber de donde venimos.

Hay miles de diarios de combatientes de ambos bandos, hay testimonios de las víctimas de la represión, de los españoles en los campos nazis. Esta historia, en cambio, no tiene nada de heroíca.

No se trata de un luchador por ningún ideal. Simplemente de un joven que trata de sobrevivir con dignidad. Que mira con respeto a sus compañeros de filas comunistas- él, apolítico- y sin rencor hacia los nacionales que le confinaron en campos de concentración y le maltrataron. Que había perdido a su padre, muerto por un obús disparado por los nacionales desde el cerro Garabitas un año antes. Que soportó las penurias de la posguerra, el duro régimen laboral del franquismo, emigrante a Venezuela, beneficiario del desarrollismo. Nunca franquista, nunca antifranquista. Contento con la democracia, votante socialista. Uno de tantos que construyeron las mínimas condiciones materiales para que mi generación, la primera sin la experiencia de una guerra, pudiera convertir a España en un país democrático con un aceptable estado del bienestar, que ahora muestra sus grietas.

Recuperar y compartir el diario es un homenaje y una manera de mantener su memoria.

DESCARGAR Ida y Vuelta de un Soldado

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Regulación de las plataformas sociales como servicios de interés económico general


not_facebook_not_like_thumbs_downAsí que Facebook guarda los registros de todas mis llamadas y sms… ¡Me doy de baja!

Esta fue mi reacción, borrar mi cuenta de Facebook, como han hecho miles de personas (#deletefacebook) en protesta por el escándalo de Cambridge Analytica: los datos de 50 millones de perfiles en manos de una compañía de estrategia electoral, decisiva para la victoria de Trump (y parece que también para el Brexit). Finalmente, no lo he hecho. Dedico muy poco tiempo a Facebook, pero tengo algunos contactos que perdería si saliera de la plataforma.

Dicho en téminos no personales: las plataformas tecnológicas se han convertido en un elemento esencial de sociabilidad, crean las distintas burbujas comunicativas de las que dependemos para nuestras relaciones sociales y profesionales… y de las que recibimos una parte esencial de la información que  construye nuestra percepción de la realidad. Y todo ello gobernado por unos algoritmos, diseñados para promover el máximo beneficio para estas empresas tecnológicas. Podemos desconectarnos, pero corremos el riesgo de quedar al margen del pálpito de nuestra sociedad (mejor sería decir, de nuestras diversas comunidades).

Como ocurriera con los ferrocarriles, la energía o las telecomunicaciones, un servicio desarrollado primariamente por compañías privadas se convierte en un elemento esencial de desarrollo social y económico. Llega entonces la intervención pública, bien en forma de regulación o, de forma más radical, como declaración de servicio público.

Estos son los elementos que convierten a estos servicios en algo más que un servicio privado:

  • Explotan una materia básica, los datos personales, que, mediante la aplicación de técnicas de inteligencia artificial, se transmuta en valor social, económico y político, que modela nuestras sociedades;
  • La extracción de esa materia prima entra en conflicto con los derechos de la personalidad (a la imagen, a la vida privada, a la integridad y el control sobre nuestros datos);
  • Tienen una posición de dominio en sus mercados (83% de las búsquedas Google, 60% de la publicidad Facebook);
  • Controlan mediante algoritmos la burbujas sociales en que se fragmenta el espacio público (difusión de información, interacción), previa destrucción del ecosistema mediático.
  • Desarrollan prácticas tributarias depredatorias para el estado de bienestar;
  • Desarrollan innovación disruptiva, que destruye empleo;
  • Se apropian de la creatividad de sus millones de usuarios y solo en algunos casos (YouTube) la retribuyen.

Estos servicios se regulan mediante contratos privados de adhesión, con expresa remisión a la jurisdicción norteamericana y a menudo a las leyes del Estado de California y la única supervisión de estas empresas es la Comisión de Comercio de Estados Unidos. En lugar de las leyes nos censuran algoritmos, que deciden lo que es legítimo o no difundir. Frente a ellas no tenemos más que costosos y complejos procediemientos civiles a desarrollar… en California.

Nacieron estas plataformas de una matriz libertaria capitalista, en un momento donde las regulaciones de los servicios esenciales se van haciendo cada vez más tenues. Además, y esto es sustancial, su actuación es transnacional.

Ningún estado puede de forma individual intentar regular su actividad. Pero sí podría la Unión Europea dar un paso adelante declarándolas servicios de interés económico general, lo que posibilitaría la imposición de determinadas obligaciones de servicio público, de modo semejante a como los servicios de telecomunicaciones están sometidos a obligaciones como prestadores del servicio universal.

No se trata tanto de establecer  una norma especifica, como de tomar en cuenta las especificidades de estos servicios en los distintos campos regulatorios. Facebook no puede, por ejemplo, tener las mismas obligaciones respecto al tratamiento de los datos de sus usuarios que, por ejemplo, un dentista con respecto a los de sus pacientes.

La regulación más específica debe referirse a los contratos de adhesión, para simplificarlos, hacerlos más claros y sencillos y reequilibrar la relación empresa-usuario. También establecer que la jurisdicción competente sea la del país del usuario.

La gestión de los datos debe entregarse al usuario de forma sencilla y transparente, con la posibilidad de recuperar y eliminar todos sus datos de la red social. Puede que estas obligaciones estén ya presentes en las directivas europeas y en las legislaciones naciones, pero requieren de mayor concreción.

Regular las redes sociales no puede significar censura. Ejercer cualquier tipo de control sobre los contenidos, ya sea privado -como de hecho hacen las redes, especialmente Facebook- o público, dañaría irremediablemente las sociedades democráticas. Luchar contra la noticias falsas, una manifestación del fenómeno más amplio de las noticias falsas, no tiene una respuesta sencilla ni unívoca. El Grupo de Alto Nivel de la Comisión Europea (pdf informe) propone para luchar contra la desinformación:

  • Mejorar la transparencia de las fuentes de la información en línea;
  • Promover la educomunicación;
  • Desarrollar herramientas para que periodistas y públicas puedan afrontar la desinformación;
  • Salvaguardar la sostenibilidad del ecosistema mediático europeo
  • Promover la investigación.

No hay soluciones mágicas. Por ejemplo, transparencia respecto a las fuentes puede ser indicar, como ha empezado a hacer YouTube en Estados Unidos, que un canal de televisión se financia con fondos gubernamentales. No es lo mismo la BBC, que RT, pero en todos los casos un disclaimer semejante parece advertir que hay algo perverso en la financiación pública, lo que no deja de traslucir un perjuicio del algoritmo, o, mejor dicho, de sus programadores.

Las obligaciones de servicio público que la regulación puede imponer en el derecho comunitario a un servicio económico de interés general siempre serán limitadas. Por eso, para garantizar un interés público más allá de los intereses privados están los servicios públicos; en el campo de la comunicación los PSM (Public System Media), la transmutación de los viejos servicios públicos audiovisuales. A su función de reconstructores del espacio público dedicaré una próxima entrada.

Ofensiva contra los medios públicos


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Si los suizos deciden el domingo eliminar el canon (billag) la rtv pública desaparecerá de Suiza

Este domingo 4 de marzo los suizos deciden en referendum si eliminan el canon con el que se financia la SRG-SSR, la radiotelevisión pública. Si la iniciativa impulsada por el ultraconservador Partido Popular (SVP-UDC) prospera será la muerte del servicio público en Suiza y un golpe mortal para sistema de financiación por canon, que está en el núcleo de la radiotelevisión pública en Europa.

La ofensiva contra los medios públicos se recrudece conforme el fascismo 3.0 gana posiciones en Europa. Si la manipulación y el control gubernamental es una especie de maldición en la Europa del sur, ahora los servicios públicos del centro y norte de Europa ven en peligro su independencia y su estabilidad financiera. Se borran las fronteras en los modelos de Hallin y Mancini: el modelo noreuropeo (corportivista democrático) cada vez se parece más al mediteráneo (pluralista polarizado).

Allí donde llega al poder la extrema derecha, o los partidos conservadores abrazan las tesis xenófobas, la radiotelevisión pública se ve atacada. Se acusa a los periodistas de los medios públicos de ser de izquierdas y a las empresas de ser demasiado grandes (después de décadas de adelgazamiento financiero y organizativo), ser un peligro para la libre competencia y, sobre todo, obligar a la gente a pagar por algo que pueden no querer consumir.

Los ataques se concretan en:

  • Críticas, tanto generales a la insitutión como presiones muy concretas a determinados periodistas o responsables editoriales, amenaza y presentación de querellas por parte de políticos y ministros (Austria);
  • Cambios en los órganos de gobierno, órdenes de tratamiento informativo favorable, autocensura y dimisiones (Finlandia);
  • Reducción presupuestaria prácticamente en toda Europa;
  • Medidas para eliminar el canon y, consiguientemente, la financiación pública (Suiza);
  • Control absoluto de los medios públicos y oligopolio de medios privados controlados por los amigos del gobierno (Hungría, Polonia).

Suiza

El servicio público se encomienda en Suiza a una sociedad anónima la SRG-SSR, que se financia con un canon recaudado por otra sociedad anónima, Billag S.A, de ahí que populamente se conzca el canon como billag.  Tradicionalmente, el hecho imponible era la posesión de aparatos de radio y/o televisión, con una modalidad conjunta prácticamente universal. Las últimas reformas obligan al pago a todos los hogares, empresas y establecimientos (con las lógicas exenciones).

El monto está en los 450 francos anuales (unos 390 €). Las propuestas parlamentarias de la derecha para reducir el canon a la mitad han fracasado y de ahí la iniciativa que se pone a referendum para la eliminación de la licencia. Otro referendum anterior no lo consiguió por unos pocos votos, así que el resultado del domingo es incierto, con los cantones francofónos partidarios de mantener el canon y los alemanes de eliminarlo.

Para la derecha, la SRG-SSR ha sido incapaz de autolimitarse y, por tanto, solo cabe su destrucción. La iniciativa considera abusivo obligar a pagar por un producto cultural que no se haya elegido. A favor del canon, voces como la de este economista que recuerda que el servicio público es un espacio común, que produce unas externalidades (económicas, pero sobre todo culturales, sociales y políticas) que deben ser financiadas por todos, aun por los no consumidores.

Si el canon se aboliera Suiza sería el primer país europeo fetén (modelo democrático corporativista) en eliminar el servicio público. El conservador griego Samaras cerró la ERT en 2012 y Tsipras la reecuperó en 2015, pero ya se sabe, los manipuladores mediterráneos (modelo pluralista polarizado) somos menos importantes en eso de los rankings democráticos. Además, Ginebra es la sede de la UER-EBU, así que el organismo que agrupa a las radiotelevisiones públicas europeas podría residir en un país sin servicio público.

Del caso suizo se pueden extraer algunas lecciones sobre el canon:

  • Una empresa privada recaudadora puede ser muy eficaz, pero desde luego hace que la financiación del servicio público se vea como un negocio para la misma (los recaudadores privados, empezando por los publicanos, nunca han sido muy populares).
  • El hecho imponible no puede seguir siendo la posesión de aparatos, que deja fuera todo el consumo digital. Un impuesto directo a los hogares es más lógico, pero tampoco será muy popular. En Europa se ensayan también sistemas como el recargo en el recibo de la luz.
  • El sistema más justo parece un tipo progresivo (creciente según el nivel de renta) a integrar en el impuesto sobre la renta.

Por último, comparar esos casi 400 € de Suiza con los 39 € anuales que les cuesta a los españoles RTVE y los canales autonómicos.

PS. Los suizos rechazaron la iniciativa por un 71,6%. En el resultado fueron decisivas las campañas del gobierno y de los medios locales (también beneficiados por el canon), que lograron contrarrestar una previa tendencia a la abolición.

Finlandia

En Finlandia, que tantas veces se pone de ejemplo en materias como la educación, también se ha cuestionado la independencia de la radiotelevisión pública.

YLE recibió presiones del primer ministro conservador Sipila, en relación a un escándalo en el que se vio implicado. Spila envió un email a un reportero y al editor jefe quejándose del tratamiento informativo recibido. «No tengo ningún respeto a YLE, el mismo que YLE me tiene a mi» -escribió.

Como consecuencia, hubo autocensura y tres periodistas abandonaron YLE. El caso se convirtió en el YLEGate, radiografiado por los periodistas disidentes en un libro. Un informe independiente ha concluido que la radiotelevisión pública dio un tratamiento favorable al primer ministro y que la empresa reaccionó arrogantemente a la llamada de atención del regulador finlandés, pero que, con todo, el proceso editorial garantiza la independencia.

Austria

La ultraderecha del Partido Liberal, ahora en el gobierno, ha declarado la guerra a la ORF. El videcanciller Strache usa la misma táctica de Trump, acusa la radiotelevisión pública de propagar «falsas noticias». Su principal objetivo es el presentador Amin Wolf, un entrevistador incisivo. Lo más grave es que el gobierno de coalición del Partido Popular y los liberales tiene ahora mayoría suficiente en el Consejo de la ORF (modelo como el alemán de un consejo parlamentario con representantes de los partidos y de la sociedad) para destituir al Director General.

Hungría y Polonia

En Hungría Orban controla todos los medios, los públicos y los privados. Destruyó primero la anterior MTV (varios periodistas estuvieron en huelga de hambre) y construyó una nueva corporación, MTVA, con absoluto control gubernamental. Al mismo tiempo, ha favorecido el oligopoplio de los medios privados, en manos de magnates amigos (como Putin en Rusia).

En Polonia, el gobierno conservador del PIS no tiene un control institucional tan absoluto de la RTP, pero sus periodistas son hostigados continuamente, en la calle y en las redes sociales, haciendo cada día más difícil su independencia.

Estas democracias iliberales -como algunos las llaman, yo dudo de que sean democracias- no entran en los modelos de Hallin y Mancini (su libro es de 2004), pero lo grave es que ahora son el ejemplo que parece estar siguiéndose en Austria.

Estados Unidos

Poco tiene que ver el sistema norteamericano con el europeo. Los medios públicos (PBS y NPR) se financian preferentemente mediante las subvenciones de fundaciones privadas, pero la aportación pública del presupuesto federal es decisiva en el balance final.

Trump ha propuesto un recorte de 480 millones de dólares, que la presidenta de la CPB (que agrupa PBS y NPR) asegura que no hay modo de cubrir ese agujero. Los recortes pueden eliminar populares programas infantiles. Un niño se convirtió en una celebridad cuando dijo en la televisión que Trump quería quitar PBS Kids para construir el muro con México.

España

Y, finalmente, last but no least, España. De censura, autocensura, manipulación lo sabemos todo, así que el caso finlandés se nos parece, pero con una diferencia importantísima, allí hay un regulador independiente. El caso es que el poder legislativo se muestra incapaz de hacer efectiva su propia ley, mientras el Sánchez se permite burlarse de los diputados -«voy a estar más que Matusalén».

En la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, otrora ejemplo de independencia, JxCat y ERC se reparten los cromos sin ningún pudor, para ti la corporación, para mi informativos. para ti la radio, para mi la televisión. El Consejo Profesional denuncia este vergonzoso mercadeo, triste copia de la vieja lottizzazione italiana. Al menos el reparto partidista de la RAI suponía un cierto pluralismo ideológico, lo de radiotelevisión catalana es mera rebatiña entre dos aliados que desconfían uno de otro.

En fin, malos tiempos para los servicios públicos audiovisuales. Malos tiempo para la democracia.

(DESCARGA DEL LIBRO DE HALLIN Y MANCINI)

 

Jubilación


Me jubilo. El 1 de marzo paso a formar parte de las clases pasivas. Pero quiero seguir activo. Activo intelectualmente, profesionalmente. Pendiente de la evolución del periodismo y el derecho a la información, defendiendo la comunicación pública y, de modo muy especial, el servicio público audiovisual y su transformación multimedia.

¿Por qué, entonces, me jubilo, si como profesor universitario podría seguir en activo otros cuatro años?

En primer lugar, por una razón práctica. La aplicación del llamado factor de sostenibilidad en 2019 reducirá las nuevas pensiones. Parece que el primer año la reducción será en torno a un 0,50%, una cantidad muy pequeña, pero es un factor acumulativo que puede suponer una cantidad algo mayor en cuatro años. En cualquier caso, con 66 años y 43 años de cotización creo que tengo ya derecho a la jubilación.

La Universidad permite a los profesores una gran autonomía en su trabajo. Estoy a gusto en la UCM, pero la sobrecarga de docencia y alumnos se nota. Cuatro horas de clase me agotan. Y, claro, uno quiere tener más tiempo libre y menos obligaciones.

Uno de los principios más acertados de la reforma de Bolonia es que el alumno adquiere conocimientos y capacidades mediante su trabajo, tutelado por el profesor. Una asignatura cuatrimestral de 6 créditos supone para el alumno 150 horas de trabajo.

En mi Facultad seguimos con grupos de 80 alumnos en Grado y 60 en Máster. Si se toma en serio el principio enunciado, el trabajo de tutorización de las actividades de los alumnos es, para mi por lo menos, agotador.  La Complutense -no me atrevo a decir que todas las universidades, pero me temo que la mayoría- dicen haber aplicado la reforma, pero mantienen una estructura clásica, con grupos enormes en clases presenciales y con un mínimo desdoble para prácticas.

De lo que me jubilo es de toda el sistema burocrático universitario: acreditaciones, sexenios, memorias, informes, comisiones, revistas en el primer quartil en este o en aquel índice, complementos…

Cuando empecé como profesor universitario en 1976 (fui pnn entre 1976 y 1986 de Derecho de la Información) la competencia se daba en las oposiciones a cátedras, entre escuelas y grandes mandarines intelectuales. De ahí para abajo el sistema era clientelar, sin perjuicio del magisterio de las grandes figuras, como fue en mi caso el profesor Desantes. Cuando regresé en 2002 como profesor de Información Audiovisual el sistema había introducido la selección por mérito en todos los niveles de la carrera docente.

El sistema de acreditacione valora méritos objetivos (publicaciones en revistas, libros, congresos, estancias internacionales, gestión académica, patentes), pero estos méritos se convierten en actos formales, cromos o badges, que justifican el desempeño de una actividad, pero no su calidad. Tuve mucha suerte de llegar al último concurso de habilitación nacional para profesores titulares. El sistema era muy duro, con tres pruebas orales, pero a mi me permitió defender mi trayectoria y exponer mis trabajos.  Después de participar en bastantes comisiones de selección creo poder decir que poseer esos méritos objetivos no asegura ni la calidad de trabajo científico ni la capacidad docente.

Quizá una de las razones que más han pesado en mi jubilación es que soy un profesor del siglo pasado. He cabalgado sobre la ola tecnológica con confianza y hasta entusiasmo. En 1982 creaba las primeras bases documentales, luego coordinaba la primera informatización de la redacción de TVE, uno de mis campos de investigación es la digitalización de las redacciones, este blog tiene ya más de diez años y llevo no menos de 8 en Twitter. No desconfío de la tecnología. Pero no reconozco la playa al que nos ha llevado el tsunami tecnológico.

Periodismo es buena información (ir, ver y contarlo), servicio y construcción de comunidades. Pero me siento incapaz de formar a mis alumnos en el engagement, en la interacción manipuladora, en la viralidad, en el clic por el clic. Por razones generacionales no puedo entender la gamificación como una forma de hacer periodismo. Por supuesto que la innovación es esencial y ahí están el periodismo de datos y las nuevas narrativas inmersivas y el transmedia como nuevos hitos periodísticos. Lo siento, mi campo es la narrativa tradicional. Quiero formar periodistas, no youtubers, influencers o community managers, que es lo que el mercado pide. Mis referencias intelectuales y profesionales ya no son las de mis alumnos. Ellos no han visto Ciudadano Kane y yo no veo Juego de Tronos.

Esta es mi segunda jubilación. La primera, la salida de TVE con un ERE ventajoso, fue dolorosa, pero me permitió dedicarme plenamente a la universidad. Ahora ya solo me quedará esta plataforma personal de reflexión. Quiero remodelar este blog. Incluir información de América Latina, de donde vienen muchos de mis lectores. Y a partir del 5 de marzo adaptaré a un formato multimedia el diario de guerra de mi padre. Aquí me encontraréis.

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Noticias falsas ¿sobrevaloradas?


Captura

Maine explosion caused by bomb or torpedo. Primera fake news (a la que siguió la declaración de guerra de Estados Unidos a España) que se invoca en la jornada Falsas Noticias. Confianza y configuración de la opinión pública en la época de Internet, organizada por la representación de la Comisión Europea y Denae (Madrid, 20 de febrero).

Que los bulos se han utilizado como propaganda bélica es tan viejo como la Historia. En el foro se ha intentado esclarecer las características y consecuencias del fenómeno en los tiempos de las redes sociales, los bots, los trolls, las guerras híbridas. Lo que sigue son las ideas manejadas que me parecen más esclarecedoras y mis propias conclusiones.

Lo nuevo

Ramón Salaverría ha acudido a las clásicas Ws. El qué es el mismo de siempre, una realidad que se presenta voluntariamente alterada. Lo que cambia son las otra Ws.  Quién: no sabemos quién está detrás, si las plataformas, organizaciones o gobiernos. Dónde: fuera de los medios, en una plataformas poderosas, pero que no se responsabilizan de sus contenidos. Cuándo: en momentos de crisis. Cómo: mediante la perversa combinación de algoritmos e información viral. Por qué: intereses económicos (plataformas), ideológicos (organizaciones), estratégicas (estados). Y puede ser peor, la inteligencia artificial favorecerá más la viralidad. La verdad se devalua, solo creemos lo que nos interesa.

Para Francesc Vallès lo nuevo es la dificultad de comprobar los hechos, la pérdida de credibilidad de las fuentes tradicionales y la desintermediación, la comunicación directa sin pasar por los periodistas. Lo importante es la emoción.

Todos los participantes han insistido en el valor del periodismo como contrapeso y de los periodistas como el gran valor de los medios, con lo cual no puedo estar más de acuerdo, pero que no deja de ser un brindis al sol, cuando las redacciones se masacran una y otra vez y se propone su sustitución por bots.

La seguridad

Las guerras de propaganda no son tampoco nada nuevo. Ahora, con la combinación de trolls y bots, resulta muy difícil atribuir a un gobierno una determinada campaña. El problema es que estas campañas de desinformación forman parte de la estrategia de guerras híbridas del Kremlin, que explotan y exacerban las contradicciones, divisiones y quiebras de las sociedades democráticas. Mira Milosevich citó a un preboste del KGB: «Busca tus vulnerabilidades y encontrarás al KGB».

Los remedios

En la mesa jurídica se puso de manifiesto las dificultades del Derecho para dar respuesta a estos fenómenos. Vicente Moret propuso unas pistas de actuación, que despertaron bastante consenso. 1. Cultura digital para un ciudadano informado. 2. Mayor transparencia en las plataformas. 3. Autorregulación. 4. Regulación. Consenso también entre los participantes en que la intervención sea siempre mínima y cauta.

¿Están sobrevalorados los bulos?

Llevo tiempo pensando que las fake news, un fenómeno innegable, son sobrevaloradas por algunos medios porque, a) encajan bien en su líneas editoriales (todo lo que no es mainstream es populismo);  b) las noticias sobre las falsas noticias pueden convertirse en noticias virales; c) como chivo expiatorio de su propia péridida de credibilidad.

Sobrevaloradas, porque su infuencia real es incomparablemente menor a la de los medios tradicionales y sus enmarques de determinados acontecimientos. Podemos discutir el influjo de las noticias falsas propelidas por el Kremlin en la elección de Trump, pero lo que es indiscutible es el papel de Fox Tv como generadora de la burbuja ultraconservadora o de los realities como forjadores del personaje Trump. Las redes sociales sirvieron a las movilizaciones de las primaveras árabes, pero los cambios de las opiniones públicas se generaron durante años por Al Jazeera. Sí, no es irrelevante que en un tuit de Assange sobre Cataluña consiga 200.000 retuits, pero lo importante es TV3, con audiencias en algunos informativos del 23% y con años de un framing principal: «esto no es España».

Sería absurdo reducir el fenómeno a la irrelevancia, o, peor, a alguna oscura conspiración. Hay que poner las noticias falsas en el contexto del total ecosistema informativo. No marcan las grandes tendencias, no son capaces de cambiar las tendencias profundas de la opinión pública, pero exacerban el peligroso fenómeno de la percepción selectiva, de la burbuja, de la cámara de ecos en la que todos estamos.  Los estudios demuestran que las redes sociales (después de las conversaciones personales) ofrecen mucha menos confrontación a nuestras ideas que los medios tradicionales.

Sí, en algunos momentos y lugares, estas campañas pueden ser decisivas. David Alandete recordaba como en Estados Unidos s se centraron en distritos electorales en los que unos pocos votos podían cambiar el resultado. Y sí, puede saltar del ciberespacio y de la opinión, a la acción, pero siempre de forma minoritaria, promoviendo movilizaciones convocadas por falsas organizaciones. Estas campañas tienen muy poca influencia sobre la opinión general, pero mucha sobre minoría muy polarizadas, que en determinadas situaciones pueden ser decisivas.

Las plataformas ¿servicios de interés general?

El letrado de las Cortes, Vicente Moret, ha apuntado que las plataformas de distribución de contenidos están maduras para convertirse en un nuevo sector regulado. Yo iría un paso más allá, creo que tienen todas las características para convertirse en un servicio de interés general en el sentido del derecho comunitario, como lo son, por ejemplo, los operadores audiovisuales.

Como se recordó por varios de los participantes, las plataformas son «patios privados» con derecho de admisión, con una condiciones que aceptamos en contratos de adhesión. No se trata solo de regular esas condiciones, sino incluso de garantizar su existencia como un servicio esencial. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si las pérdidas obligaran a cerrar Twitter, que se ha convertido en un canal periodístico de primer orden?.

A nivel de pura autorregulación, no creo que haya que exigir tanto un control de los contenidos como un comportamiento personal y genuino a sus usuarios (eliminar bots), mayor transparencia (identificación de los contenidos pagados) y mayor pluralismo y confrontación en sus algoritmos.

(El vídeo de la jornada está en este enlace en Periscope y un resumen, lógicamente fragmentado, puede revisarse con la etiqueta #forofakenews en Twitter. ENLACE A LA CONSULTA PÚBLICA DE LA UE).

Radiotelevisiones autonómicas, hacer de la necesidad virtud


imageDe las ruinas del saqueo y los errores estratégicos surgen en Madrid y Valencia, en medio de enormes dificultades, nuevas radiotelevisiones autonómicas que quieren recuperar el servicio público.

Una situación muy distinta a la de Extremadura, donde una pequeña organización, la Corporación Extremeña de Medios Audiovisuales, tiene en común con los casos de Madrid y Valencia un giro decidido hacia el modelo multimedia.

Las tres corporaciones tienen en común una limitación de recursos que sus gestores quieren aprovechar para construir organizaciones más flexibles, sostenibles y multiplataforma. Hacer de la necesidad virtud.

Teledetodos organizó ayer, 17 de enero, una sesión de trabajo sobre la Nueva gobernanza en las radiotelevisiones autonómicas con la participación de Javier Marzal, uno de los académicos que más ha luchado por la recuperación de la radiotelevisión pública en la Comunidad Valenciana, Alejandro Perales, consejero de administración de Telemadrid, y Urbano García, director general del Canal Extremadura.  No es fácil seguir la evolución del servicio público en las distintas comunidades, cada una con sus peculiaridades, así que fue un privilegio contar con personalidades directamente implicadas en estas tres experiencias.

Teledetodos publicará la grabación de la sesión. Hago a continuación un resumen no detallado. Al final de esta entrada, mis reflexiones personales

Valencia

El caso valenciano es el paradigma de la destrucción del servicio público y de las dificultades para su recuperación. Saqueo de los recursos públicos, plataforma para la corrupción, propaganda sistemática que, junto con una programación de ínfima calidad, redunda en la desafección social. Y finalmente el cierre traumático.

Fueron los académicos de Periodismo y Comunicación Audiovisual los que aglutinaron a distintos sectores, incluido el industrial, en la Mesa del Sector Audiovisual (MESAV) para  concienciar a la sociedad y a los políticos del carácter imprescindible para cohesión social de los medios audiovisuales públicos. Su propuesta «Hacia un nuevo espacio audiovisual» (pdf) sirvió de base para la Ley 6/2016 de la Generalitat Valenciana (pdf), una vez que el nuevo gobierno PSOE-Compromís asumió la recuperación del servicio público.

El servicio público se encomienda a la Corporación Valenciana de Medios de Comunicación (CVMC) que lo ejerce a través de la Sociedad Anónima de Medios de Comunicación.  Nótese que los medios ya no se califican de audiovisuales, lo que indica una orientación multimedia. De hecho, el medio resultante es A Punt Media, en una denominación de la que desaparecen las referencias a la radio y la televisión.

Experiencias positivas. Una nueva gobernanza, con una mayor representación social en los órganos de gobierno, exigencias de capacitación y consenso parlamentario. Transparencia en la gestión y las cuentas. Y, sobre todo, concurso público para elegir al Director General, máximo ejecutivo de la Sociedad y el medio, A Punt Media, en función de su curriculum y el proyecto presentado. Las Cortes Valencianas ya han elegido al Consejo Rector, al Presidente y por concurso a la Directora General. Hay una convocatoria para constituir el Consejo Ciudadano y está en trámite legislativo la Ley del Consejo Audiovisual.

Con todo, solo han empezado las emisiones de radio con horario limitado con programas externalizados. En la recuperación las dificultades han residido en la herencia de la RTVV y en la polarización política.

La Generalitat ha tenido que asumir la deuda de 1.400 millones; el coste de liquidación de la RTVV y del organismo fantasma creado por Fabra en el último momento asciende a 200 millones; la amortización del crédito del Fondo de Liquidez Autonómico para pagar a proveedores suponen 800.000 € anuales… En resumen, el presupuesto se queda en 55 millones, con unos raquíticos 10 € anuales por habitante.

Mayor problema supone la polarización política. La derecha mediática ha declarado la guerra a A Punt Media y las condiciones ventajosas para los antiguos trabajadores de RTVV a los concursos de selección de personal han dividido a los profesionales.

Madrid

Telemadrid, Radio Televisión Madrid, siguió el mismo camino que la RTVV (corrupción, manipulación, irrelevancia) y un ERE casi total la dejó al borde del precipicio. El caos que siguió al cierre de la rtv valenciana posiblemente evitó su cierre.  Las nuevas condiciones políticas después de las elecciones de 2014 propiciaron un aparente consenso político para eliminar la manipulación y regenerar Telemadrid. Fruto de ese relativo consenso es la Ley 8/2015 de Madrid (pdf), que ha permitido la creación de una nueva sociedad anónima de capital público.

En el Consejo de Administración se sientan ahora consejeros propuestos por los grupos parlamentarios y por organizaciones sociales, profesionales y del ámbito de la comunicación madrileñas, elegidos por consenso parlamentario. Entre esos consejeros propuestos por organizaciones (en su caso la Asociación de Usuarios de la Comunicación) se encuentra Alejandro Perales, uno de los ponentes en nuestro seminario.

El Director General también ha sido elegido por concurso público, convocado y resuelto por el Consejo de Administración y ratificado por la Asamblea, pero con la abstención de Podemos. La premura con que se resolvió el concurso, en poco más de tres horas, suscitó todo tipo de sospechas y dio lugar a un recurso contencioso-administrativo de uno de los candidatos excluidos.

El Consejo de Administración ha elaborado su Carta Básica, refrendada por la Asamblea de Madrid, a modo de Acuerdo Marco por 9 años (pdf, pgs. 85-105). La prioridad de la nueva Telemadrid ha sido, en primer lugar, recuperar la neutralidad de los informativos, y volver a la información local y a ser referente para los eventos acaecidos en Madrid. Comienza a recuperarse la producción propia y se ha contratado a una parte de la plantilla despedida. Por el momento -dijo Perales- no se puede renovar a fondo la programación, aunque el entendimiento de la nueva dirección es también dar el giro multimedia. Los datos de audiencia indican una ligera mejoría y una buena respuesta a las cobertura en directo.

Extremadura

La Corporación Extremeña de Medios Audiovisuales nació en el 2000 y actualmente está regulada por la Ley 3/2008 de Extremadura (pdf). Forma parte de la última generación de organismos autonómicos low cost -Urbano Garía dixit– caracterizados por sus bajos presupuestos y su apuesta por la externalización. La Ley encomienda el servicio público a dos sociedades públicas, de radio y televisión, ahora fusionada en una única.

La Ley, anterior a las demandas de participación social, basa su gobernanza en el consenso parlamentario (2/3 consejeros, 3/5 Director General) e incluye en su art. 7.2 una disposición tan llamativa como la que los grupos parlamentarios puedan sustituir durante su mandato a los consejeros que hayan propuesto, una norma que en la práctica viene a consagrar un mandato imperativo, a mi juicio incompatible con la gestión independiente que necesita una rtv pública.

Lo notable de Canal Extremadura, la marca con la que opera la Corporación Exteremeña, es la decidida apuesta de su equipo directivo por un modelo multimedia, local –hiperlocales para ser globales, en palabras de Urbano García- y de participación social. Desde el punto de vista organizativo se rompen las fronteras entre radio, televisión y medios interactivos en una estrategia multiplataforma, en la que los contenidos generados por los usuarios tengan un importante papel.

Lecciones, de lo estatal a lo autonómico y viceversa

  • Las autonómicas como test. La RTVE de 1980 fue el modelo para las grandes autonómicas, con sus virtudes y defectos, los más notables la falta de independencia y la insostenibilidad en un régimen de concurrencia comercial. Luego la reforma de 2006 supuso un modelo para mejorar el pluralismo en algunas autonómicas y después la involución de 2012 también tuvo su reflejo. En este sentido, el caso catalán es paradigmático. Las nuevas autonómicas surgidas de las cenizas de la corrupción y la manipulación (Valencia, Madrid) son campo de pruebas de un nueva gobernanza, con mayor consenso y participación social. Un caso como el de Canal Extremadura es una magnífica ocasión para ensayar la transformación del servicio audiovisual en servicio multimedia.
  • Las dificultades de conciliar consenso político, participación social y competencia profesional. Todas las reformas pasan por reforzar el consenso parlamentario para nombrar a los órganos de gobierno. La participación social en la gobernanza puede hacerse delimitando las organizaciones sociales proponentes de los consejeros, pero desvinculando absolutamente su ejercicio de las organizaciones. Para los órganos asesores, como el Consejo de la Ciudadanía de Valencia, hay que abrir cauces para que sean los propios ciudadanos los que puedan proponer sus propias candidaturas.
  • No confundir control con gestión. Lo que no tiene ningún sentido es seleccionar a los gestores por concurso de méritos y proyecto y luego proceder a un nombramiento parlamentario, que puede ratificar o no al seleccionado en el concurso. Insisto una vez más que los consejeros de administración no son gestores, son orientadores y controladores, es al director general, máximo gestor ejecutivo el que tiene que ser elegido por concurso por el consejo, sin necesidad de ratificación parlamentaria.
  • Alianzas sociales. El cambio tiene que ser impulsado por la Academia, movimientos y organizaciones sociales y profesionales. Es difícil, pero el caso de Valencia ha sido ejemplar.
  • Transparencia. Los tres participantes en el seminario insistieron en la importancia de una gestión transparente, que supere incluso las exigencias de la Ley de Transparencia. Sin embargo, los portales de transparencia son todavía bastante limitados.
  • Comunidad y servicio. Conocer mejor a la audiencia para servirla mejor; centrarse en el propio ámbito autonómico y cubrir los huecos locales sin cobertura mediática; contar con el público como creadores de contenidos; reforzar el derecho de acceso. Olvidémonos del share.
  • Multimedia e innovación. Dar a cada uno los contenidos que mejoren su vida, en cualquier momento, en cualquier plataforma. Buscar productos innovadores. Pero no olvidar que la ventaja diferencial es contar con los «viejos» medios masivos, que siguen delimitando el espacio público. ¿Qué consecuencias tendría para la población rural envejecida eliminar la radio de las ondas para llevarla a un canal por streaming
  • Recuperar a los jóvenes. Pero, ojo, no perder a los mayores.
  • Inmediatez en la información, pero también contenidos intemporales.
  • Tejido audiovisual. Los organismos autonómicos tienen que volver a ser los dinamizadores del sector audiovisual. Pero nunca más bombear dinero público a los amiguetes. Las externalizaciones tienen ser transparentes y los concursos (como hace Canal Extremadura) incluir una claúsula social. Externalizar los informativos es perder la independencia informativa.
  • Sinergias estatales-autonómicas. Los convenios de cooperación entre estos organismo y RTVE son un factor esencial de sostenibilidad. Nunca más competidores, sino colaboradores. Cabe citar como experiencia positiva que el Centro Territorial de RTVE se ubicará en la sede de la nueva CVMC en Burjasot.