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Ya hoy otros premios Pulizter: los Pulitzer en YouTube (Project:Report). Se trata de un proyecto del Pulitzer Center on Crisis Report (con la colaboración de Sony e Intel) para dar voz a los que no la tienen en los medios tradicionales. No es la primera vez que se hace la experiencia de entregar cámaras no profesionales para que personas o grupos informativamente marginados documenten su propia historia, para luego utilizarla en proyectos de integración o mostrarla en la televisión. En este caso, el impacto viene garantizado por el prestigio de la marca Pulitzer y la potencia de la plataforma Youtube.
El ganador es el vídeo titulado Abilities sobre las capacidades de un grupo de discapacitados que viven en una comunidad terapeútica en California y su autor es Arturo Pérez.
Los vídeos tienen que tener una duración inferior a cinco minutos y ser realizados por no profesionales. La iniciativa es encomiable y una manifestación más de que personas y grupos quieren y pueden convertirse en protagonistas de su propia información. Pero la iniciativa no aporta nada que no ofrezcan o puedan ofrecer los medios convencionales. El vídeo premiado es un reportaje sobre la normalización de los discapacitados. Trabajos semejantes son habituales en las televisiones. Nada nuevo, ningunaconquista en la representación de la imagen de los discapacitados. Otra cosa la función terapeútica que pueda tener para el propio grupo.
Los problemas de otros vídeos ya han sido directamente mostrados en crónicas y reportajes de televisiones locales e internacionales. Es el caso del Gost Train, el tren de los cartoneros bonaerenses (el único en español).
Uno de los más interesantes me ha parecido Congo’s Bloody Coltan, producido por el Pulitzer Center, en colaboración con el congoleño Mvemba Phezo Dizolele. Puede que este historia no se halla contado con una perspectiva de denuncia tan clara en los medios convencionales, pero difícilmente su realización puede calificarse de no profesional.
Todo el mundo habla de la crisis de los diarios norteamericanos. A su caída en lectores, publicidad y beneficios se atribuyen viejos vicios, anteriores a la crisis y al reto del periodismo digital. Entre estos vicios está la progresiva decadencia de la información internacional y, sobre todo, el abandono de la cobertura directa de países y acontecimientos.
En tiempos de crisis aparece un nuevo medio on line GlobalPost. Se trata de una red de corresponsales, 70 en 53 países, que trata de ofrecer una información internacional más allá de las noticias urgentes, con planteamientos en profundidad y visión global (por ejemplo, plantearán el mismo tema en un connjunto de países). Ese Post en el título advierte ya de una tendencia a convertirse en una alternativa a los grandes periódicos en los temas internacionales, al tiempo que buscan como grandes clientes a los periódicos. Reuters da más detalles. Por ejemplo, los corresponsales son freelancers (periodistas, militares o diplomáticos retirados, académicos) que cobran 1.000 dólares mensuales y un porcentaje en acciones de la compañía.
Ya veremos que recorrido tiene esta iniciativa. Lo que está claro es que las agencias encuentran nuevos competidores y los periodistas intentan rentabilizar su experiencia profesional en el entorno digital. En cierto modo es como volver a los orígenes del periodismo: comerciantes, militares, diplomáticos que mandaban correspondencia -de ahí corresponsales- a los periódicos de la metrópoli.
Aunque no suelo recoger declaraciones, creo que en este caso merece la pena.
La Federación Internacional de Periodista ha emitido el siguiente comunicado:
Gaza. Apoyar urgentemente a los periodistas inmersos en el conflicto:
Protesta dirigida a las Naciones Unidas,
Unirse al Comité de Defensa de los Periodistas de Gaza. Petición de ayuda humanitaria.
Llamamiento a todas las organizaciones afiliadas a la FIP
Estimados colegas:
La Federación Internacional de Periodistas (FIP) está profundamente preocupada por la seguridad de los periodistas palestinos, y otros colegas presentes en la franja de Gaza, por los numerosos ataques de que son objeto por parte de Israel que los convierte a ellos mismos, tanto como a sus medios, instalaciones y equipo material, en una diana. Hasta la fecha, cinco periodistas han muerto como resultado directo de los ataques israelíes. Equipos y sedes de los medios han sido convertidos en objetivo y destruidos.
Para responder a las necesidades del Sindicato de Periodistas Palestinos y de todos nuestros colegas en todo el territorio de Palestina, la FIP cree que deberíamos impulsar una acción concertada contra los intentos de intimidar a los medios presentes en Gaza, mientras Israel continúa prohibiendo la entrada de periodistas extranjeros en la zona. Dicha situación viola los derechos de los periodistas que tratan de cubrir el conflicto y pone en peligro a todos los que trabajan en aquel territorio palestino.
La FIP está muy preocupada por la seguridad de los periodistas, ya que puede su situación puede empeorar en Gaza, si no hay una voz unificada y coordinada que denuncie las violaciones de los derechos de los periodistas en la franja y que movilice a la opinión pública mundial para que haya un cambio sobre el terreno.
Pueden encontrar aquí el documento adjunto, con el llamamiento de la FIP al Secretario General de las Naciones Unidas, para que investigue e impulse las acciones necesarias sobre la crisis de los medios y la identificación de los periodistas como objetivo israelí. Pedimos a todos los afiliados de la FIP que envíen una carta en su propio nombre y en esos términos a Ban-Ki Moon.
Además, la FIP propone crear un grupo de apoyo en defensa de los periodistas de Gaza – Gaza Journalists’ Defence Committee – que promueva nuevos actos de solidaridad, que incluyan el envío de ayuda humanitaria para nuestros colegas sobre el terreno y que demande una investigación por todas las violaciones de la ley humanitaria internacional, especialmente el derecho a la protección de los periodistas, según fue adoptado en la Resolución 1738 del Consejo de Seguridad de fecha 23 de diciembre de 2006.
La FIP está enviando con urgencia material a los colegas de Gaza para incrementar su seguridad. Las donaciones al Fondo de Seguridad pueden contribuir a una mayor ayuda humanitaria a las víctimas de la violencia. Si lo desean, pueden hacerlo en la siguiente dirección.
Gaza Journalists Defence,
IFJ Safety Fund
(a/c BE64 2100 7857 0052, Swift Code: GEBARBEBB, Fortis Bank, Rond Point Schuman 10, 1040 Bruselas, Bélgica)
La FIP llama a todos sus afiliados para que se unan a ese comité y apoyen su requerimiento a las organizaciones regionales e internacionales para que actúen de inmediato y detengan los ataques contra los medios en Gaza.
José Antonio Hernández me envía una presentación de Power Point que no puedo por menos que recoger. Se trata de las palabras de Gervasio Sánchez con ocasión del premio Ortega y Gasset de Periodismo que recibió el pasado 7 de mayo.
Gervasio, gran fotógrafo y persona, en presencia de la vicepresidenta del gobierno y otras autoridades realizó un alegato contra la fabricación y venta de armas que España, a pesar del discurso oficial, sigue realizando.
Terminaba Gervasio de este modo:
«…yo también tengo un sueño: que por fin un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte»
El año pasado me atreví a formular una serie bastante amplia de deseos para 2009. De todos ellos, los Reyes Magos nos trajeron el Estatuto y los Consejo de Información de RTVE, pero dejaron sin cumplimiento los deseos más generales. En cuanto a la información internacional, cada vez más olvidada en nuestras televisiones, se polarizó en las elecciones norteamericanas y no tuvo más remedio que ocuparse de grandes atentados (Islamabad, Bombay), la polémica independencia de Kosovo, la guerra de Georgia, el nuevo estallido de la guerra del Congo, para terminar el año con los crímenes contra la humanidad de los bombardeos de Gaza.
Este año voy a ser menos ambicioso.
Deseo que la crisis no se lleve por delante el saber hacer que se cobija en las redacciones de los grandes medios, amenazadas por despidos masivos.
Que si -como nos anuncian los tecnoprofetas- el móvil va a ser uno de los vehículos para salir de la crisis, se diseñen productos informativos a su medida, pero se busquen otros espacios de reflexiónque no requieran una conexión permanente.
Y que si la paz es imposible en Palestina, al menos un alto el fuego pongan un paréntesis a las matanzas.
La obra debiera de ser de obligada lectura en las facultades y escuelas de Periodismo. Lamentablemente, sólo está publicada en inglés y en papel. Su virtud es que, además de plantear los argumentos pertinentes a las obligaciones éticas y los derechos de los periodistas, recoge un elenco de casos en los que esos prinicipios se han visto confrontados con difíciles situaciones de la vida real.
Decir la verdad es la esencia última de todos los deberes de los periodistas. La cuestión es cómo y hasta dónde decir la verdad. La obra está llena de ejemplos que muestran cómo ningún valor es absoluto y todos deben ser sopesados por un correcto juicio profesional.
Por decir la verdad con urgencia se puede mentir. Unas veces esa urgencia viene impuesta por la presión de la empresas; otras por la ambición profesional.
Otras veces, callar la verdad o retrasar su difusión puede salvar vidas. Se recogen casos de periodistas que antepusieron sus obligaciones como seres humanos (auxiliando a un herido, como el equipo de TVE capitaneado por José Antonio Guardiola en Kosovo) a sus urgencias como periodistas.
No revelar las fuentes es un principio sagrado, pero algunos prefirieron descubrírselas al Tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia para que los crímenes contra la humanidad fueran castigados.
Callar la presencia del princípe Harry en Afganistán, un pacto entre todos los medios británicos, puede ser entendido como un ejercicio de autocontrol para no poner en peligro la vida de los militares, pero también como una forma de cooperar en una operación de propaganda gubernamental.
El periodista está sujeto por códigos éticos, por su necesidad profesional de mantener su credibilidad y, en último término, por su responsabilidad personal. Los periodistas no profesionales, ciudadanos o bloggers, pueden actuar responsablemente de forma personal, pero no están sujetos a un sistema colectivo de responsabilidad. Pero los periodistas profesionales no pueden ignorar esas voces no profesionales y deben someterse a su escrutinio.
Para decir la verdad es necesario que constituciones y leyes garantizen, desarrollen y protejan el derecho a la libertad de expresión e información. Y es necesario puestos de trabajo estables, razonablemente retribuidos, en redacciones abiertas al debate. La obsesión por la seguridad ha deteriorado la protección jurídica. Y la crisis de los medios analógicos y, ahora, la recesión general dinamitan unas condiciones de trabajo dignas.
Con todo, decir la verdad significará moverse por el borde de la navaja.
En la Nochebuena ha muerto Harold Pinter. Su vida fue buscar la verdad a través de esa conjunción de palabra e imagen que es el teatro. Y en su búsqueda de la verdad se comprometió con aquellas causas que consideraba justas. Todo ello está sintetizado en su discurso de aceptación del Nobel de Literatura de 2005. No es un discurso con la escenografía al uso, con la pompa de la ceremonia de los Nobel. En su lugar, un espacio vacío, delimitado por muros de luz azul, una foto del autor más joven y en el centro un hombre vestido de negro sentado en una silla de ruedas, cubiertas las piernas con una manta. Nada más alejado de cualquier efectismo y, por ello, uno de los documentos audiovisuales más emocionantes que recuerdo. Pinter se había dedicado en los dos años anteriores a denunciar la política de Bush, especialmente la invasión de Irak. El Nobel le llegó en una fase avanzada de su cáncer, que le impedía recibir personalmente el premio. Pero allí estaba ese hombre enfermo, reflexionando sobre la fuerza de la palabra y la imagen para desvelar la verdad y haciendo la denuncia más radical y racional del imperialismo norteamericano.
Recojo aquí aquel texto y el vídeo subtitulado en español, un ejemplo magnífico de que no hay nada más expresivo que un ser humano que se expresa libre y sinceramente. Un documento de la historia de la televisión.
El autor hace una revisión de los estudios, artículos y libros que analizan las consecuencias de la saturación informativa en nuestra atención, en el modo en que estamos informado de las cuestiones de relevancia pública y en el negocio y la función del periodismo. Uno de los estudios de los que parte es el encargado por la agencia AP y al que ya me referí en la entradaFatiga Informativa.
Aun con el riesgo de contribuir a esa universal cacofonía paso a hacer un resumen (libre) del artículo, sin entrar en detalle de citas, para lo que os remito al original.
Insatisfacción y pasividad informativa. El estudio encargado por AP puso demanifiesto una conclusión inesperada: los jóvenes, que consumen información preferentemente a través de los nuevos medios digitales, estaban deseosos de una información más en profundidad, pero la saturación informativa y la abundancia de herramientas de búsqueda y personalización, terminaban por paralizarlos. Cuanto más sobrecargados e insatisfechos estaban, menos esfuerzos hacían para encontrar esa información relevante y en profundidad que decían desear. A partir de este hecho, el artículo revisa los hechos y las implicaciones de esta sobresaturación. La ironía es que estos consumidores incapaces de cambiar sus insatisfactorios hábitos tienen a su disposición poderosos herramientas de control y personalización. La libertad de elección se convierte en la tiranía de la elección.
Hiperinformados sin contexto. En el mundo de los medios tradicionales, la cantidad de información venía dada por la capacidad de los soportes de publicación; hoy, la infpormación on line no tiene prácticamente límites de capacidad. Hay más de 70 millones de blogs y 150 millones de páginas web… En 2006 el mundo produjo 161 exabytes (un exa=1 millón de gigas), el equivalente a tres millones de veces la información contenida en todos los libros hasta ahora escritos. La mayor parte de esta información nos llega elementalmente tratada en forma de titulares, actualizaciones y resúmenes, en un flujo de fragmentos de información sin relación unos con otros. Las empresas se han pasado al negocio de la información tratada elementalmente.
La información públicamente relevante se obscurece. Esta sobreabundancia pone en segundo término la información relevante. En los 60, el espectador de televisión no podia dejar de ver los informativos; hoy el consumidor, ante una enorme oferta de infoentretenimiento, puede dejar pasar las noticias. El descubrimiento casual de la información es cada vez más raro. El consumidor pasivo recibe cada vez menos información política.
Los límites de la atención humana. Como los ordenadores, los consumidores se informan mientras realizan otras muchas tareas. Como es lógico, nuestra atención se dispersa. El artículo cita a una serie de psicológos cognitivos que ponen de manifiesto algo que nuestra propia experiencia nos indica: sin una atención activa no hay conocimiento. Nuestro cerebro está preparado para pensar, analizar, diseccionar y crear, si nuestra actividad intelectual se limita a responder a un flujo de bits, a una estimulación constante, no aprenderemos ni conoceremos. Los que se informan on line muchas veces lo hacen mientras trabajan (doy fe con la caída de visitas a este blog los fines de semana).
La economía de la atencion. La información está por todas partes y nos llega de forma invasiva, como la publicidad, con la que compite. Los medios compiten no por una mejor información, sino por atraer esa atención saturada por unos estímulos exuberantes. Los medios corren el riesgo de asfixiarse en un entorno saturado de titulares y actualizaciones. En esta situación, el precio de la información decrece continuamente, en una deflación informativa que pone en peligro la supervivencia de los medios. Para sobrevir y cumplir su función pública, los medios deben aumentar el valor de su información, enriqueciendo y profundizando su contenido.
Implicaciones para la democracia. Vivimos en un entorno informativo caótico y sin referencias. El ciudadano se coloca en un nicho informativo y el espacio público se fragmenta. El periodista sigue estando obligado a dar una visión global de nuestro mundo. Hay que cambiar la metáfora del «gatekeeper» por la del guía que acompaña al ciudadano balizando el ciberespacio. El buen periodismo es el que coloca la información en su adecuado contexto. Este periodismo en profundidad crea nuevos mercados y nuevos públicos. Como ejemplo de las posibilidades de este periodismo en el mundo on line pone a la BBC, con su desarrollo multifacético y multimedia de las informaciones.
Para terminar recojo también de la Columbia Journalism Review el vídeo con el psicológo Gary Markus.
El comienzo de la presidencia de Obama puede verse ensombrecido por el escándalo del gobernador de Illinois. Rod Blagojevich ha intentado vender el escaño del Senado que deja libre Barack Obama. Aunque resulte sorprente, la vacante en Illinois no se cubre por una nueva elección, sino por designación del gobernador del Estado. Y Blagojevich había puesto a subasta el cargo, según la acusación del fiscal Patrick Fitgerald. El gobernador es un demócrata con el que el presidente electo han mantenido una importante colaboración política. El estado de Illinois, desde el Chicago de los gansters, tiene una larga tradición de corrupción política y, por ejemplo, el anterior gobernador republicano también fue acusado de corrupción.
Lo que me interesa de este asunto es la conducta de los medios de comunicación. Como muestra, incluyo este vídeo obtenido de la BBC, en el que, al final de una rueda de prensa sobre las ayudas a la industria automovilista, la primera pregunta es sobre la conexiones de su personal con el gobernador.
Los medios, los periódicos sobre todo, se han puesto en marcha. El Chicago Tribune, en plena bancarrota de su empresa editora, empieza a tirar del hilo con una exclusiva de las conexiones de Rahm Emanuel, el futuro jefe de gabinete de la Casa Blanca, con el gobernador corrupto. Cuando los beneficios se hunden y todas dan por muerta a la prensa, es hora de sacar pecho y recuperar el papel de «perro guardián» de los abusos del poder. Veremos si es solo perro ladrador y no mordedor.
El hecho ha levantado bastante polémica, que el propio blog del editor recoge. De entre todas las opiniones me quedó con la de Tom Sutcliffe en The Independent:
«Mientras un periodista tiene razonablemente un poderoso incentivo para no difundir información dudosa o engañosa, porque podría tener para él un coste profesional, un usuario de Tweeter no está obligado por ningún deber más allá de su propia impresión y estado de mente. Pasará un rumor como si fuera un hecho y no habrá manera de distinguirlo»
Si se examina esa página de actualización se ve que es una herramienta eficaz y diabólica como un potro desbocado. Las entradas no son automáticas e indiscriminadas, sino filtradas editorialmente; pero las posibilidades de verificar esas fuentes son nulas. Cualquiera que haya vivido un acontecimiento como ese sabe que genera un flujo informativo enloquecedor y eso sólo considerando las fuentes profesionales habituales. Supongo que en las fuentes no profesionales se seguirá el criterio, básicamente, de su verosimilitud y coherencia con las fuentes profesionales.
Se ha celebrado la cobertura informativa de los atentados de Bombay como un nuevo triunfo del periodismo ciudadano. Ya me referí con ocasión del terremoto de China a Tweeter como fuente interactiva. No cabe duda que en situaciones de emergencia es una fuente que puede llegar a ser muy valiosa. Puesto que su verificación resulta imposible, páginas como las de la BBC debieran de advertir genéricamente de las limitaciones y condicionamientos de ésta y otras fuentes interactivas como los blogs. Una cosa es recoger una variedad de fuentes y otra dar por los buenos los hechos que relatan. Con estas actualizaciones interactivas se gana en rapidez y variedad, pero se pierde fiabilidad.
Un espacio de conversación sobre periodismo, televisión, derecho de la información y deontología informativa… en los medios tradicionales y en el ciberespacio. Se prohíbe rastrear o extraer los contenidos de este blog para entrenar a cualquier software o dispositivo de Inteligencia Artificial presente o futura.