La prensa en caída libre


La recesión está golpeando a los medios en todo el mundo. Así lo reflejan las noticias diarias y así lo constatan los informes más recientes. Como ya es tradicional, con la primavera nos llega el State of the News Media elaborado por el Pew Research Center dentro del Project for Excellence in Journalism.

Este exhaustivo análisis de los medios informativos en Estados Unidos resume así la situación: la prensa aguanta el desafío de los medios interactivos y no pierde tantos lectores como se auguraba, gana credibilidad… pero pierde drásticamente ingresos, hasta el punto de que algunas fuentes económicas, como los anuncios por palabras están prácticamente desapareciendo. La tendencia se ha acentuado en 2008 y la recesión no hace más que agravar la situación, porque (aunque el informe no lo diga) la dependencia de la bolsa está significando la puntilla final para muchos grupos de periódicos.

Dos gráficos ilustran las diferencias entre audiencias e ingresos. La fuerte subida en audiencia de los medios interactivos no tiene correlato una subida proporcional de ingresos. En cambio, a una pequeña bajada de audiencia en periódicos y revistas corresponden fuertes bajadas de ingresos. Sólo la televisión por cable, con un salto de audiencia debido a las elecciones, es capaz de convertir las ganancias de espectadores en semejantes mejoras en los ingresos.

Audiencias 207-2008

Publicidad 2007-2008

El informe refleja las tendencias en Estados Unidos, que no tienen porque ser universales, pero que indican cambios que afectan en todas partes. Puede verse el resumen, imprimirse o descargarse por capítulos (tiene más de 700 páginas) o explorar sus gráficos interactivos. Por ejemplo, como muestra, el gráfico de los formatos utilizados por las televisiones, donde se aprecia que, aunque el vídeo editado sigue siendo el formato más empleado, las entrevistas ocupan cada vez más espacio.

Hay capítulos que me han interesado especialmente, como el de las nuevas iniciativas, donde se destacan nuevas fórmulas interactivas, muchas de ellas desarrolladas por periodistas expulsados de los medios tradicionales. Por ejemplo, Global Post, para desarrollar el periodismo internacional, de la que ya me ocupé en este blog. O ProPublica,, una organización sin fin de lucro dedicada a desarrollar informaciones de servicio público con una «fuerza moral».

Por último, Lecciones de las Elecciones, de Tom Rosenstiel and Bill Kovach (los autores del famoso Elements of Journalism) cuyas conclusiones resumo a continuación:

– La prensa política es más pasiva, cada vez mero vehículo para las campañas de los partidos, cubiertas con un supuesto equilibrio. Cada vez hay menos información propia dedicada a investigar asuntos relativos a los candidatos o a sus programas (parece que los norteamericanos copian a los españoles).

– La cultura de la «cobertura del autobús», con periodistas asignados a las distintas caravana limita su independencia y los hace más vulnerables al control político (¡vaya! parece que hablan de España).

– La prensa política realiza un enfoque de «estrategia» o lucha por el poder, con abundantes encuestas que tratan de ocultar el sesgo cada vez mayor de cada uno de los medios.

– Los medios de información permanente, sobre todo la televisión por cable, han abdicado de hacer una información propia sustancial, y han centrado su cobertura en la opinión de analistas, jefes de comunicación, supuestos analistas, todos ellos completamente partidistas.

¡Qué envidia dan estas informes!

La imagen del mundo: análisis interactivo de contenido


¿Qué tipo de noticias cubren las distintas fuentes? ¿Dónde se originan las noticias? ¿Cómo fluyen las noticias entre el universo mediático y el ciberespacio? Son cuestiones básicas del periodismo que pueden responderse desde la reflexión profesional o a través de arduas investigaciones. Ahora, el Berkman Center for Internet & Society (Universidad de Harvard) nos presenta una sencilla herramienta interactiva, Media Cloud para intentar aproximarnos a esas respuestas fundamentales.

A estas alturas, comunicólogos e informadores estamos de acuerdo en que los medios no son un espejo que refleja una imagen neutra de la realidad. Los medios representan la realidad y construyen una imagen del mundo, estableciendo una agenda de la actualidad, enmarcando y enfocando esa realidad desde distintas perspectivas e imponiendo un determinado relato que nos dice quiénes somos y que pintamos en este mundo.

Los investigadores han desarrollado desde hace siete décadas un conjunto de herramientas para desentrañar como se construye esa imagen. Una es la del análisis de contenido, esto el análisis del discursos como tal, desde un punto de vista semántico. Se trata de una técnica cuantitativa, que debe ser precedida o completada por otras técnicas de análisis cualitativo. La introducción de la informática facilitó mucho esa tarea, pero el proceso ha seguido siendo muy laborioso y los resultados a menudo muy cuestionables, pues se basaban en la frecuencia de presencia de determinados términos. Las herramientas de la web semántica permiten dar sentido a esas frecuencias y hacer interactivo ese análisis.

Media Cloud se inserta en esta tendencia. Está en pruebas, pero ya nos permite lanzar tres tipos de búsquedas comparativas entre tres medios:

– Los 10 términos más mencionados en tres medios escogidos

– Los 10 términos más mencionados en tres medios para un término especificado.

– Visualizar el mapa de cobertura por países de tres medios.

Os invito a realizar estas búsquedas y sacar vuestras conclusiones. A mi  me ha interesado sobre todo la cobertura internacional, la imagen del mundo (ver mi investigación sobre estos temas) de BBC, CNN y New York Times, que os incluyo:

New York Times

CNN

BBC

Un simple vistazo a los mapas nos muestra una cobertura muy selectiva de CNN, centrada en Estados Unidos, Oriente Próximo, China y Australia. En cambio, New York Times y BBC hacen una cobertura más global, pero resulta llamativa la poca atención a América Latina (Brasil es la relativa excepción), la desatención a África y la clamorosa ausencia de la República Democrática del Congo.

¿Cómo funciona Media Cloud? Capturando mediante RSS los textos de las informaciones de miles de medios en inglés y analizándolos con la herramienta semántica Calais, desarrollada por Reuters-Thomson. Calais realiza un análisis semántico, etiquetando personas, entidades, países, acciones, citas y otros elementos semánticos. Se puede utilizar su visor interactivo o Gnosis o plugin para los navegadores. Sólo funciona en inglés y francés. Y no analiza audios o vídeos, sólo textos.

Son todavía herramientas bastante toscas, pero que ya son una importante ayuda para hacer más transparente la imagen del mundo.

Internet imparable como fuente de información


Con las navidades, se me había pasado el último sondeo de Pew Center sobre las fuentes más utilizadas en Estados Unidos, del que ya se hizo eco El Mundo el día 24.

Internet -esto es la prensa digital, pero también los blogs, redes sociales etc.- ha sobrepasado a los periódicos como primera fuente de información para los norteamericanos, pero la televisión sigue siendo la fuente preferida. Estamos hablando de resultados medios: 70% prefieren la televisión, 40% internet, 35% los periódicos. En el pasado año, internet se quedaba en un 24%

Los resultados en el caso de los menores de 30 años son claramente más favorables para internet. Televisión e internet empatan en la preferencia de los más jóvenes (59%). Lo significativo es que el pasado año la televisión doblababa (68%) a internet (34%) en este grupo de edad.

La conclusión es que todos los grupos de edad acuden cada vez más a internet para buscar una primera información. Sólo la televisión aguanta este empuje, pero empieza a ceder entre los menores de 30 años, seguramente por la llegada de menores de 20 años, que han desarrollado una relación nutricia con internet semejante a la que sus mayores desarrollaron con internet. Y entre las televisiones, la fuente informativa sigue siendo CNN (23%), seguida por Fox (17%).  En cuanto a las noticias, imperaron las relacionadas con la situación económica y la campaña electoral.

Los resultados muestran, una vez más, la difícil situación por la que pasan los periódicos. El soporte papel puede tener los días contados, aunque muchos seguimos prefiriendo como vehículo de una lectura cómoda, reposada y reflexiva. El problema es que con los periódicos pueden desaparecer las grandes redacciones, motores de información y fuentes nutricias de esa información que luego se busca en internet.

Una última advertencia: no conviene extrapolar estos datos a otros países, por mucho que Estados Unidos marque tendencia.

En cuanto

Saturación informativa


En el último número de la Columbia Journalism Review encuentro un magnífico artículo, Overload! Journalism’s battle for relevance in an 
age of too much information, de Bree Nordenson, que plantea los retos que para el periodismo supone la sobreexposición informativa.

El autor hace una revisión de los estudios, artículos y libros que analizan las consecuencias de la saturación informativa en nuestra atención, en el modo en que estamos informado de las cuestiones de relevancia pública y en el negocio y la función del periodismo. Uno de los estudios de los que parte es el encargado por la agencia AP y al que ya me referí en la entrada Fatiga Informativa.

Aun con el riesgo de contribuir a esa universal cacofonía paso a hacer un resumen (libre) del artículo, sin entrar en detalle de citas, para lo que os remito al original.

Insatisfacción y pasividad informativa. El estudio encargado por AP puso demanifiesto una conclusión inesperada: los jóvenes, que consumen información preferentemente a través de los nuevos medios digitales, estaban deseosos de una información más en profundidad, pero la saturación informativa y la abundancia de herramientas de búsqueda y personalización, terminaban por paralizarlos. Cuanto más sobrecargados e insatisfechos estaban, menos esfuerzos hacían para encontrar esa información relevante y en profundidad que decían desear. A partir de este hecho, el artículo revisa los hechos y las implicaciones de esta sobresaturación. La ironía es que estos consumidores incapaces de cambiar sus insatisfactorios hábitos tienen a su disposición poderosos herramientas de control y personalización. La libertad de elección se convierte en la tiranía de la elección.

Hiperinformados sin contexto. En el mundo de los medios tradicionales, la cantidad de información venía dada por la capacidad de los soportes de publicación; hoy, la infpormación on line no tiene prácticamente límites de capacidad. Hay más de 70 millones de blogs y 150 millones de páginas web… En 2006 el mundo produjo 161 exabytes (un exa=1 millón de gigas), el equivalente a tres millones de veces la información contenida en todos los libros hasta ahora escritos. La mayor parte  de esta información nos llega elementalmente tratada en forma de titulares, actualizaciones y resúmenes, en un flujo de fragmentos de información sin relación unos con otros. Las empresas se han pasado al negocio de la información tratada elementalmente.

La información públicamente relevante se obscurece. Esta sobreabundancia pone en segundo término la información relevante. En los 60, el espectador de televisión no podia dejar de ver los informativos; hoy el consumidor, ante una enorme oferta de infoentretenimiento, puede dejar pasar las noticias. El descubrimiento casual de la información es cada vez más raro. El consumidor pasivo recibe cada vez menos información política.

Los límites de la atención humana. Como los ordenadores, los consumidores se informan mientras realizan otras muchas tareas. Como es lógico, nuestra atención se dispersa. El artículo cita a una serie de psicológos cognitivos que ponen de manifiesto algo que nuestra propia experiencia nos indica: sin una atención activa no hay conocimiento. Nuestro cerebro está preparado para pensar, analizar, diseccionar y crear, si nuestra actividad intelectual se limita a responder a un flujo de bits, a una estimulación constante, no aprenderemos ni conoceremos. Los que se informan on line muchas veces lo hacen mientras trabajan (doy fe con la caída de visitas a este blog los fines de semana).

La economía de la atencion. La información está por todas partes y nos llega de forma invasiva, como la publicidad, con la que compite. Los medios compiten no por una mejor información, sino por atraer esa atención saturada por unos estímulos exuberantes. Los medios corren el riesgo de asfixiarse en un entorno saturado de titulares y actualizaciones. En esta situación, el precio de la información decrece continuamente, en una deflación informativa que pone en peligro la supervivencia de los medios. Para sobrevir y cumplir su función pública, los medios deben aumentar el valor de su información, enriqueciendo y profundizando su contenido.

Implicaciones para la democracia. Vivimos en un entorno informativo caótico y sin referencias. El ciudadano se coloca en un nicho informativo y el espacio público se fragmenta. El periodista sigue estando obligado a dar una visión global de nuestro mundo. Hay que cambiar la metáfora del «gatekeeper» por la del guía que acompaña al ciudadano balizando el ciberespacio. El buen periodismo es el que coloca la información en su adecuado contexto. Este periodismo en profundidad crea nuevos mercados y nuevos públicos. Como ejemplo de las posibilidades de este periodismo en el mundo on line pone a la BBC, con su desarrollo multifacético y multimedia de las informaciones.

Para terminar recojo también de la Columbia Journalism Review el vídeo con el psicológo Gary Markus.

Obama y el perro guardián


El comienzo de la presidencia de Obama puede verse ensombrecido por el escándalo del gobernador de Illinois. Rod Blagojevich ha intentado vender el escaño del Senado que deja libre Barack Obama. Aunque resulte sorprente, la vacante en Illinois no se cubre por una nueva elección, sino por designación del gobernador del Estado. Y Blagojevich había puesto a subasta el cargo, según la acusación del fiscal Patrick Fitgerald. El gobernador es un demócrata con el que el presidente electo han mantenido una importante colaboración política. El estado de Illinois, desde el Chicago de los gansters, tiene una larga tradición de corrupción política y, por ejemplo, el anterior gobernador republicano también fue acusado de corrupción.

Obama ya ha pedido públicamente la dimisión del gobernador, pero la cuestión que se está planteando es en que medida los asesores del entorno de Obama conocían o participaban en estos enjuages. Los republicanos se han lanzado sobre la presa y la blogesfera conservadora bulle. Muchos piensan que el escándalo no tocará a Obama. Mi impresión es que Obama sigue en estado de gracia, pero el caso no hace sino demostrar que es humano, político, y como tal muy humano y vulnerable.

Lo que me interesa de este asunto es la conducta de los medios de comunicación. Como muestra, incluyo este vídeo obtenido de la BBC, en el que, al final de una rueda de prensa sobre las ayudas a la industria automovilista, la primera pregunta es sobre la conexiones de su personal con el gobernador.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Los medios, los periódicos sobre todo, se han puesto en marcha. El Chicago Tribune, en plena bancarrota de su empresa editora, empieza a tirar del hilo con una exclusiva de las conexiones de Rahm Emanuel, el futuro jefe de gabinete de la Casa Blanca, con el gobernador corrupto. Cuando los beneficios se hunden y todas dan por muerta a la prensa, es hora de sacar pecho y recuperar el papel de «perro guardián» de los abusos del poder. Veremos si es solo perro ladrador y no mordedor.

La Guerra de los Mundos, otra vez


Las radios españolas se han puesto de acuerdo para recrear, 70 años después, la Guerra de los Mundos, una emisión que marcó un antes y un después en la historia de la radio y de los medios de comunicación. Incluyo los enlaces a la emisión original y a la producida conjuntamente por la mayor parte de las cadenas españolas, emitida en directo por Radio 3 el jueves 30 de octubre a las 21 horas.

Tanto se ha escrito sobre la Guerra de los Mundos es que es muy difícil hacer un comentario breve.

– ¿Por qué una emisión de radio fue capaz de crear tal pánico?

Hay razones expresivas y razones psicológicas.

Expresivas, la radio es capaz de crear imágenes mentales muy convincentes. Aquella audiencia, esos 32 millones de oyentes que escuchaban de «costa a costa» la CBS, estaban familiarizados con la dramaturgia radiofónica, pero era un público mucho más virgen e ingenuo que el de hoy día. Los efectos especiales (completamente artesanales), pero sobre todo la creciente tensión dramática resultaron creíbles, al menos para una parte de esa audiencia.

Pero las razones expresivas no son suficientes. En su introducción, Orson Welles pinta una imagen esperanzadora del momento: el fantasma de la guerra se aleja (eran los días del Pacto de Munich), la economía se recupera, el paro se reduce. Efectivamente, parecía que Estados Unidos empezaba a superar el gran bache económico y moral de la Depresión. Pero, después de lo ocurrido en el 29, un poso de pánico había quedado en todas las conciencias. El desastre era posible -y terminó por llegar en forma de la guerra más destructiva que había conocido la humanidad. Y eso es lo que pretende demostrar Welles, que bajo la capa de normalidad y prosperidad alienta la catástrofe. O, no, ¿no es todo una simple broma de Halloween? Esta ambigüedad es la esencia de la obra de Welles, llevada al máximo en una de sus últimas películas «Fake».

Justamente, el impacto de esta emisión se puso como ejemplo, durante muchos años, del que se consideraba poder omnímodo de los medios masivos. En primer lugar, el pánico fue mucho más limitado de lo que la leyenda nos ha transmitido. Hoy ese poder onmimodo nadie lo sostiene. La influencia de los medios es más sutil, creando la realidad simbólica, construyendo relatos colectivos, delimitando el espacio público…

– La ficción en la radio


En los primeros años, la radio explota el filón de las obras narrativas y dramáticas, al principio simplemente leídas y luego dramatizadas. En 1938 estas dramatizaciones había logrado ya gran complejidad. A ese terreno llega Orson Welles con su Teatro del Aire, un grupo de jóvenes actores (algunos, como Joseph Cotten, le acompañarán en su carrera cinematográfica). La radio había encontrado ya un lenguaje propio. Hasta mediados de los 60 los radioteatros tendrán audiencias masivas y luego irán muriendo poco a poco, por la competencia de la música, la información y la opinión. Se forman cuadros de actores (en España en Radio Madrid y en Radio Nacional) y técnicos especializados. Se recrea el espacio, colocando los sonidos en distintos planos en grandes estudios.
– La complejidad narrativa de la emisión
El público estaba acostumbrado a la dramatización de novelas y obras teatrales, pero no a la ambigüedad narrativa puesta a pie por Orson Welles. Se utilizan recursos expresivos del género dramático, pero también de los informativos y del entretenimiento. Presente, pasado y futuro se alternan sutilmente, tanto como la reflexión con la ficción.
– La nueva realización

Gregorio Parra, impulsor de la iniciativa y realizador de la emisión ha seguido fielmente el guión de Orson Welles, incluidos los efectos especiales artesanales. El resultado es digno, pero las voces de la radio española, la mayor parte dedicadas al entretenimiento y la información, dramatizan de modo demasiado evidente. Sobre todo, falta ese reposo narrativo que aportaba la voz de Welles, esos cambios, expresión de la ambigüedad a la que me refería anteriormente. Ni que decir que nadie que oyera Radio 3 en directo, por mucho que desconociera el origen y el contexto, podrían creer que se estaba produciendo una invasión de los marcianos.

La emisión ha tenido, y era imposible seguramente evitarlo, un prólogo escesivamente institucional y autocomplaciente. Creo que la iniciativa, positiva en si misma, no ha hecho más que mostrar algunas de las «vergüenzas» de la radio española: el abandono de la ficción y de las narraciones informativas (reportajes y documentales).

Como se informan los futuros periodistas


En el mes de junio de 2008 he realizado la primera oleada de encuestas a alumnos de segundo curso de Periodismo. Pretendo hacer un seguimiento durante varios años para detectar las tendencias en el consumo de medios de los futuros periodistas.

Puesto que se trata de un estudio general, me he atrevido a denominar a estas encuestas, con una cierta pretenciosidad, “Nuestro estudio general de medios”. ¿Siguen el desarrollo de la actualidad los futuros periodistas? ¿Por qué medios? ¿Son jóvenes online o están más anclados en Gutemberg y Marconi? A estas y otras semejantes preguntas pretende responder este estudio.

Los resultados de la encuesta pueden verse en este enlace.

El documento está publicado en Scribd y allí puede ser descargado. Vuelvo a lamentar que WordPress no permita incrustar los documentos publicados en Scribd. Para facilitar su lectura y aunque es muy largo para una entrada de un blog, copio aquí su contenido.

Representatividad

Se han recogido 107 encuestas, de las que se han respondido 61. El universo encuestado era de 250 alumnos. El porcentaje de respuestas se acerca al 25%, por lo que los resultados se pueden considera absolutamente fiables en cuanto al grupo de alumnos de 2º A y 2º C de Periodismo, de la Complutense. Sin mayor análisis sociológico, estos resultados son perfectamente extrapolables a los estudiantes de periodismo en toda España y, en buena medida, a los estudiantes universitarios, aunque ahí ya no se puede generalizar, porque determinadas actitudes, como las de la lectura de la prensa, presumiblemente serían distintas. El valor de los resultados viene dado porque se refieren a un colectivo que en un futuro próximo asumirá la responsabilidad de realizar una comunicación profesional de ámbito social. Sus actuales hábitos de consumo de medios puede marcar su conocimiento de la realidad de la que tendrán que informar y su aproximación a las fuentes.

Prensa

Los encuestados no tienen un hábito de lectura en profundidad de los diarios. Sólo la cuarta parte los lee diariamente y de una manera rápida, porque la mayoría (57%) lo hace durante un tiempo de entre un cuarto de hora y media hora. Como  casi la mitad lee más de un periódico, puede interpretarse que se hace una lectura rápida, buscando el contraste entre informaciones. Se trata de una actitud positiva, propia de estudiantes de periodismo. Pero la falta de lectura en profundidad indica un interés epidérmico por los temas de actualidad. Lógicamente estamos hablando de tendencias dominantes.

El diario más leído y con el que existe mayor identificación es El País. Público es el segundo por lectura y El Mundo, el tercero. Sin embargo, por identificación El Mundo supera a Público. En cuanto a las calificaciones de los periódicos las mejores son para El País y El Mundo. Público es visto como más sensacionalista y entretenido.

También entre este sector los diarios gratuitos tienen una enorme penetración. Un 80% leen diariamente un gratuito. Entre ellos domina 20 Minutos. En la comparación entre gratuitos y de pago, estos últimos reciben las mejores calificaciones. Como era previsible, se percibe a los gratuitos como más entretenidos y sensacionalista. Lo que no era tan previsible era la percepción de los diarios de pago como menos equilibrados, cuando los principales diarios nacionales son más sectarios que nunca.

Las revistas de información general merecen muy poca atención de este sector (82% no las leen). Tampoco son mayoritariamente seguidos los diarios regionales, dato que puede estar en relación con el hecho de que muchos de los estudiantes son de Madrid. En cambio, un 52% lee revistas especializadas, entre las que destacan las de moda, deportes y por detrás música, cine, informática y los «muy» («muy interesante», «mucha historia»).

Pese a este seguimiento de la prensa, son los diarios junto con los programas informativos de radio los que son considerados más creíbles. Un 72% los consideran el mejor instrumento para profundizar la información.

Radio

El colectivo encuestado tiene una fuerte vinculación con la radio.  Un 44% la escucha diariamente entre 15 minutos y una hora, un 20% entre 1 y dos horas y un 11% más de dos horas. Resultados estos de escucha de la radio que superan claramente a los de tiempo dedicado a ver la televisión. La mayoría escuchan la radio en casa, lo que significa una vinculación más fuerte que la de escuchar la radio en coche o en movimiento. El tiempo se reparte casi en la misma proporción entre programas musicales (40%) e informativos (36%). Puede aventurarse que la especial vinculación de este colectivo a la radio viene dada por la escucha continuada de música, conclusión que viene avalada porque un 36% escucha habitualmente cadenas de radio fórmula de música pop.En la otra dimensión, la informativa, la SER es la cadena más escuchada (con un gran predominio sobre las otras cadenas generalistas) y con la que más se identifican los encuestados.  La SER consigue también la mejor valoración profesional, seguidas, más o menos al mismo nivel, por RNE y Onda Cerdo. Es curioso que las dos cadenas de televisión de RTVE (La Una y la Dos) obtienen en general mejores calificaciones que RNE.

La radio ha perdido para estos jóvenes inmediatez informativa: sólo un 17% la usan para mantenerse informados de la última hora, frente a un 63% que prefieren internet. En cambio, como ya se dijo los informativos de radio merecen un 100% de credibilidad. Como medio de entretenimiento, la radio es un medio secundario: sólo el 18% escucha magazines de entretenimiento, lo que es lógico, porque el perfil de estos programas es escasamente juvenil.

Televisión

Una de las conclusiones que parece reafirmar esta encuesta es la caída del seguimiento de la televisión entre los jóvenes universitarios. Un 19% no ven ya diariamente la televisión. El segmento mayor (36%) ve la televisión entre una 1 y dos horas y un 17% más de dos horas (menos que el 48% que no la ve o la ve menos de una hora). De modo que, aunque los niveles de audiencia siguen siendo importantes, se encuentran ya muy por debajo de la media de la población. El 62% sigue viendo la televisión en grupo con su familia, por eso, los jóvenes que viven en residencias o pisos compartidos, un porcentaje importante entre el colectivo, se «liberan» de ese visionado nocturno en familia casi obligatorio.

La televisión es claramente un medio de entretenimiento. Los programas más seguidos son las series extranjeras (36%) y las españolas (31%), mientras que los informativos se quedan en un 21%. Los programas informativos (ni siquiera los de los canales 24 Horas) no son los preferidos para estar al día ni para profundizar en la información. Resultan más creíbles las programaciones «todo noticias» (85%) que los informativos de las cadenas generalistas (62%), pero ambos están por debajo de los periódicos de pago, los informativos de radio, las revistas especializadas y las páginas de los medios en internet. No hay lugar para programas especializados porque el 69% no tiene televisión de pago -y eso en un segmento de población al que se supone alto poder adquisitivo.

Las cadenas preferidas son Antena 3 (29%) y Cuatro (21%). TVE1, Telecinco y la Sexta quedan por detrás, con un 14%. Sin embargo se da una identificación ideológica dominante con Cuatro (34%), un dato más que parece avalar que la televisión es preferentemente un medio de entretenimiento. Las mejores calificaciones de los programas informativos se las llevan, por este orden, Cuatro, La Dos (que sólo es seguida por un 2%) y TVE1. En cambio, A3 y la Sexta se ven como más sensacionalistas y entretenidas, lo que indica, sobre todo en el caso de A3 que su preferencia vendrá dada por los programas de entretenimiento, seguramente las series españolas, programas en los que destaca esta cadena.

Ciberespacio

Un 46% consulta diariamente páginas informativas -recordemos que sólo un 25% leía diariamente los periódicos. Y sin embargo, el tiempo dedicado a informarse a través de la red es escaso. La mayoría (41%) dedica entre 1 y 3 horas a la semana y un 32% menos de una hora a la semana. Son muy pocos los que hacen un uso informativo intensivo de la red. Las páginas consultadas en su inmensa mayoría corresponden a las de los diarios de pago y, en menor medida, especializadas (moda, burladero) o alternativas (kaos en la red). De modo que los diarios de pago reafirman mediante la red su poder informativo entre este colectivo. Estas páginas son las preferidas para mantenerse informativamente al día, sólo después de la radio. Llama la atención el poco uso de otras herramientas de actualización informativa, como las alertas al ordenador o al teléfono, lo que parece indicar no sólo un uso poco sofisticado de la red, sino también una escasa urgencia informativa, menor en todo caso a la que corresponde a los profesionales en activo. Sin embargo esta información en la red, que como vemos corresponde fundamentalmente a las páginas de medios tradicionales, se percibe como menos fiable que la de los diarios, aunque todavía altamente fiable (86% frente a 100%).

Como consumidores de contenidos, estos jóvenes universitarios prefieren (descargan o visionan), vídeos no profesionales (83%), música (73%, un dato congruente con el consumo musical de la radio), series de televisión (59%), películas (51%) y vídeos informativos (41%). De todos estos contenidos sólo se paga en un porcentaje significativo por la música (20%) y sólo un 10% por las películas.

Estos datos parecen indicar un uso preferentemente lúdico de la red, aunque es significativo que aun cuando se trata de los contenidos menos descargados o vistos un porcentaje tan alto como el 41% descarga vídeos informativos. Puede aventurarse que esos vídeos informativos restan atención a los programas informativos de televisión, en la misma medida que las páginas de los diarios restan lectura a los periódicos en papel. Es significativa también la poca explotación informativa que hacen de la red, pues sólo un 20% prefieren internet para profundizar en la información, tarea para la que se sigue confiando abrumadoramente en los diarios en papel (71%).

En cuanto al papel activo jugado en la red, el 66% tiene una página personal o blog. En futuras encuestas habrá que preguntar sobre el carácter de estos blogs), pero del perfil general cabe pensar que puede tratarse más de medios de expresión personal que de medios informativos. En cuanto a las herramientas interactivas, el 100% utiliza el correo, un 54% forma parte de alguna red social, mientras que un porcentaje menor, pero todavía alto (44%) participa en foros o chats. Un 78% comparte fotos, muy por encima del 44% que comparte vídeos.

De estos datos parece resultar un uso de la red más lúdico que informativo, con un grado importante de interacción social.

Conclusiones

Los diarios de pagos siguen siendo percibidos como el medio informativo más fiable y completo, pero su consumo es medio, sin una profundización en la información.

La radio es un medio informativo y de acompañamiento musical. Su imagen informativa (capacidad de actualización y credibilidad) es excelente.

La televisión sigue siendo un medio de entretenimiento familiar. Porcentajes significativos ha abandonado esa televisión, que todavía sigue siendo una fuente muy importante de entretenimiento para la mayoría. La televisión no tiene un uso informativo preferente y su credibilidad es media.

El uso informativo de la red es poco intenso y sofisticado. Destaca la visita a páginas informativas de los medios tradicionales y el visionado de vídeos informativos, pero su uso es preferentemente lúdico. El colectivo mantiene un buen nivel de interacción social en la red.

Algunos comentarios de los alumnos

– «Radio y tv se han quedado como voces de fondo y son poco utilizadas excepto excepciones.»

– «Se evidencia la tendencia del estudiante a consultar los medios de comunicación a través de portales en la red. En mi opinión esta práctica responde al ritmo de vida y al poder adquisitivo del estudiante. Se valora la instantaneidad y la variedad que ofrece Internet.»

» Yo leo poco las noticias en internet; pero si que alguna que otra vez me hemetido por su facilidad e instantaneidad y he obsevado que, claro por noticias que nofalten, es decir, introducen muchas, pero el contenido es bastante pobre e incompleto.Yo prefiero coger un periódico y leérmelo porque me parece menos aburrido y comprendo mejor las cosas por su desarrollo. Internet no profundiza en los temas, esmuy superficial y eso no me gusta. Pero, eso es consecuencia de la constante actualización.»

– «En  la red llega a existir tanta acumulación de información quete llega a cansar, mientras que el periódico es más manejable a la vez que puedesconsultar artículos, columnas, etc., de grandes escritores o columnistas.Me quedo con el papel antes que Internet, aunque no descarto su uso, es más, es necesario en bastantes ocasiones y es una buena herramienta que permite investigar,  así como visualizar blogs de corresponsales e infinidad de temas.»

– «La mayoría de los estudiantes seidentifican con medios de comunicación de tendencia ideológica o línea editorialidentificada con el PSOE. Recurro a datos como la elección de la cadena SER o el canal CUATRO como favoritos.»

Los medios tradicionales siguen siendo la gran fábrica de una información homogénea


¿Estábamos equivocados sobre el impacto de la tecnología en la democratización de los medios? Así títula cnet.news.com su resumen sobre el V Informe sobre el estado de los medios en Estados Unidos, del Proyecto por la Excelencia en Periodismo (puede descargarse por capítulos o su resumen ejecutivo en pdf). Basta revisar el tema en Google.news para darnos cuenta que la mayor parte de titulares y comentarios se sorprenden de la que la utopía de la democratización de los medios no acaba de confirmarse, o, por lo menos, no se confirma por el informe más completo y fiable sobre el país que marca tendencia en los medios tradicionales y en la evolución del ciberespacio.

Veamos cuáles son las tendencias que apunta este informe 2008:

Las noticias están dejando de ser un producto para convertirse en un servicio. El consumo de información es continuo y las noticias tienen también que ser actualizadas continuamente. La agenda setting y el story telling siguen siendo importantes, pero el periodista tiene que suministrar ahora nuevos servicios: cómo clasificar, valorar, usar y reaccionar ante las noticias.

Ni los medios tradicionales ni los sitios informativos en la web son ya simples puntos de destino, sino pasarelas a otros lugares y, sobre todo, a nuevos servicios. Ningún sitio informativo en la red puede limitarse a sus propios contenidos. Hasta la mitad de cada página debiera de dirigir a otras páginas en el propio sitio o en el ciberespacio.

Los contenidos producidos por los usuarios se estrechan. La importancia de este material se reduce incluso en los lugares propios del «periodismo ciudadano». Este cambio de tendencia, con respecto al informe 2007, es lo que ha llevado a pinchar la burbuja del optimismo tecnológico en la democratización de los medios.

El tráfico informativo se concentra en 10 grandes sitios.

El periodismo ciudadano se alimenta del tradicional. La mitad de los contenidos de los blogs son noticias o comentarios de noticias difundidas previamente por los medios tradicionales. Los blogger son bastante remisos a permitir verdaderos debates en sus sitios.

Cambio en la cultura de las redacciones. Se revaloriza como fábrica de información. Los periodistas han cambiado su percepción sobre los «nuevos medios». Ahora ya no desconfían tanto ni ponen en cuestión su credibilidad e incluso consideran que están haciendo mejor periodismo que el tradicional y están dispuestos a utilizar las nuevas herramientas para mejor conectar con el público.

Creciente homogeneización informativa. Dos únicos asuntos informativos -la guerra de Irak y la campaña de las primarias- han monopolizado nada menos que la cuarta parte de la atención informativa. El mundo sigue ausente de la información en Estados Unidos. Aparte de la información sobre Irak, Pakistán e Irán, sólo un 6% de las noticias se refieren a países extranjeros.

Desvinculación entre noticias y publicidad. Es, según el informe, la mayor amenaza para la industria de la información. El problema no es la pérdida de público o su fragmentación; la cuestión es encontrar un nuevo modelo de negocio, una vez que se ha demostrado que el usuario no está dispuesto a pagar por cada pieza informativa y los publicitarios no están migrando a la red tan rápidamente como los usuarios.

El elefante (de derechas) de los impuestos


Los últimos días, la campaña electoral está dominada por la propuesta del PSOE de devolver 400 € a todos los contribuyentes. El PP la considera puro oportunismo. IU y los sindicatos denuncian que la rebaja beneficia a los que más tienen y que estas devoluciones detraerán financiación a unos servicios públicos y sociales muy débiles.

Desde el punto de vista de la comunicación política parece que el PSOE ha decidido jugar en el campo del adversario. Mano dura en seguridad ciudadana o rebajas fiscales son temas típicos de la agenda de la derecha. El lingüista Georges Lakoff ha estudiado como, en Estados Unidos, la derecha republicana domina el debate político al acuñar términos como «alivio fiscal». Lakoff recientemente presentó en Madrid su libro No pienses en un elefante. Su tesis es que, aceptando este lenguaje, los demócratas juegan siempre en desventaja frente a los republicanos. Cuando realizan cualquier propuesta que utiliza estos términos, el votante no puede por menos de pensar que ese es un «tema repúblicano». Que los demóctas copian a los republicanos. Y piensan en el elefante (el elefante el el símbolo del Partido Republicano), por mucho que se les diga «no pienses en el elefante». O, en otros términos, «no pienses en la derecha, nosotros también podemos bajar los impuestos». Pero el ciudadano no puede por menos que pensar en la derecha, en el PP.

Georges Lakoff es uno de esos cerebros que Zapatero ha fichado para que colaboren en la eleboración del programa electoral ¿De verdad está Lakoff asesorando al PSOE?

¿Periodistas? ¿Documentalistas? Lo importante es el mensaje


¿Periodistas? Documentalistas? Lo importante es el mensaje, por supuesto el mensaje periodístico, la información que construye sociedad y ciudadanía…

Esta es mi personal conclusión después de participar en el I Seminario de Documentación en los Medios de Comunicación, organizado por el Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Facultad de Ciencias de la Información, y que reunió el martes 11 de diciembre a profesores de documentación, periodistas y documentalistas para discutir las perspectivas de la documentación en los medios. (En los próximos días podrán descargarse los vídeos del encuentro en TvDoc)

El debate fue mucho más amplio, pero destacó la reflexión sobre los perfiles profesionales en el nuevo entorno digital. Un entorno digital que crece y cada vez absorve más financiación publicitaria (prof. Ramos). El consumo de internet se acerca al consumo de la radio, por un lado, y de la televisión, por otro y ya dobla al consumo de prensa. Y la publicidad no deja de crecer, mientras que en los medios tradicionales decrece ligeramente. Pero el 40% de esa inversión publicitaria es copada por los buscadores (Google y Yahoo) que no producen esos contenidos. Un mundo digital en el que la gestión de derechos es clave. A este respecto, los profesores Ramos y Sánchez Vigil dieron útiles consejos para un uso honesto de las fotografía en la web, como indicar siempre el autor y solicitar el permiso a las sociedades de gestión, en nuestro caso a VEGAP. También resultó muy interesante conocer el distinto estado de digitalización de las grandes cadenas de televisión y sus proyectos inmediatos para la web.

Pero vuelvo al tema de los perfiles. En las primeras sesiones se traslucía un cierto pesimismo sobre el futuro del personal de la documentación. Pero en la mesa dedicada específicamente a los nuevos perfiles profesionales hubo acuerdo en que periodistas y documentalistas ven aproximarse sus perfiles y deben trabajar con una cultura de cooperación para alimentar las pirámides de metadatos, esenciales para la recuperación, exlotación interna, explotación en la web y para la creación de las guías electrónicas de programación (prof. Tapia). Varios responsables de centros de documentación (Blanco, Castro) coincidieron que el futuro de la documentación informativa está en la anticipación del producto necesario para el evento periodístico futuro, producto que requiere una cuidada eleboración periodística y documental. En cuanto a los procesos de digitalización de la información audiovisual, el papel del documentalista se realza (profesor Díaz Arias, profesora Hidalgo), pues su participación se hace imprescindible para una gestión integral de las fuentes.

Los periodistas tendrán que ser cada vez más capaces de recuperar y gestionar información, pero siempre necesitarán del documentalista, convertido ahora en gestor de información digital, y que tendrá que tener en cuenta el uso y finalidad periodística de esa información.

Y es que, en definitiva, es el mensaje (periodístico), estúpido…

(Pueden verse aquí los power point de los participantes y un vídeo resumen de una de las mesas)