Paralelismos y diferencias entre la invasión de Irak y la de Venezuela


«El peso del Imperio». Rueda de prensa en Mar-a Lago Damon Winter/The New York Times

Derrocado Maduro, la pregunta es si Estados Unidos hundirá a Venezuela en un caos como ocurrió en Irak despuúrs de la invasión y la caída de Sadam Husein. Por eso una vía de análisis es buscar paralelismos y diferencias entre estas situaciones. A diferencia de otras entradas no enlazaré tan directamente y frecuentemente a las fuentes, que son los análisis de la rensa española, de la BBC, del NYT y mis conversaciones con mi amigo, Juan Restreo, excorresponsal de TVE en BBogotá.

Armas de destrucción masiva. petróleo halliburton petrodólares. La computación es el nuevo petróleo

Personajes

Maduro y Sadam, dos dictadores, con graves crímenes contra la humanidad. Sadam, un militar del partido Baaz, llevaba varias décadas manteniendo un control férreo sobre el país y manteniendo unidas por la fuerza a las distintas comunidades religiosas, sunníes y chíes y para ello apagando cualquier rebelión con crímenes contra la humanidad como el bombardeo con armas químicas Halubja.

En la primera parte de su mandato administró razonablemente los ingresos del petróleo y construyó el embrión de un estado del bienestar. Las sanciones con las que EEUU y sus aliados castigaron su invasión de Kuwait llevaron al país a la miseria y la hambruna; a las que siguieron más protestas reprimidas más cruelmente.

Sadam lucía el ego árabe , incluso en su aspecto y sus declaraciones hiperbólicas ( «la madre de todas las batallas») y lenguaje provocador. En Irak nunca existió una verdadera oposición política, solo organizaciones religiosas y sectarias.

Sadam debiera de haber sido juzgado por un tribunal internacional por crímenes contra la humanidad, aún más repulsivos que los de Maduro, como los bomrdeos químicos cotra población civil. Fue juzgado por EEUU y ahorcado ignominiosamente.

Maduro, un antiguo sindicalista, asciende al poder por designación del caudillo Chávez y se mantiene en él controlando la organización y los movimientos de masas. Cuando asciende al poder ya es evidente el deterioro económico y social por la irresponsable y corrupta administración chavista. La caída del precio del petróleo hunde a Venezuela en el caos económico, que produce grandes oleadas de emigrantes económicos a los países vecinos y a Europa, especialmente a España. Como Sadam , Maduro, es un ególatra hiperbólico, pero con la alegría caribeña.

Venezuela con una gran tradición democrática, después de un golpe fallido, Chávez asciende al poder en unas elecciones libres e incontestadas. La oposición, dividida, planta cara al chavismo, tanto en vida de Chávez, como luego a Maduro.

Maduro nunca cumple los compromisos a los que llega con la oposición. En julio de 2024 gana las elecciones presidenciales Edmundo González, candidato de toda la oposición por estar vetada por los organismos chavistas María Corina Machado. La oposición presenta un 70% por ciento de actas a su favor; todos los observadores independientes denuncian el fraude electoral y Edmundo se proclama presidente.

La última baza de la oposición es la concesión del Nobel de la Paz a María Corina Machado. Durante todo su mandato Maduro reprime cruelmente cualquier atisbo de oposición o protesta contra Maduro hay abierta en el TPI una causa por crímenes de lesa humanidad. A los emigrantes económicos se suman los exilados políticos, de modo que durante el mandato de Maduro abandonaron el país 6 millones de venezolanos.

La última baza de la oposición fue el Nobel de la paz para Machado. El diario sensacionalista The New York Post asegura que Trump vetó a Machado por no renunciar al Nobel al que el aspiraba. En un personaje tan vengativo puede ser; pero creo que la razón más profunda es garantizarse el control del aparato chavista.

Pretexto

En el caso de Irak y Sadam Husein el pretexto era la posesión de Armas de Destrucción Masiva (AMD)., que ponían en peligro la seguridad regional y el futuro de la humanidad.Después de una guerra y una posguerra devastadora por más esfuerzos y torturas de los ocupantes, las AMD no aparecieron por ninguna parte y todavía esperamos que alguien pida perdón (Aznar todavía dice sentirse orgulloso).

Un segundo pretexto era derrocar a un tirano sanguinario y construir una democracia, como ya entonces se estaba intentando hacer en Afganistán, sin ningún éxito. Ni una palabra sobre recuperar la democracia en la rueda de prensa de Trump.

En Irak no se declaraba expresamente, pero dados los vínculos de los ideólogos y ejecutores de la operación (Bush hijo, Cheney, Rumsfeld) con la industría petrolífera era claro que el motivo principal era hacerse con el crudo del país árabe y no castigar a Sadam «por haber intentado matar a mi papá» como infantilmente dijo Bush W. Y así, en los ataques se protegió los pozos mientras Sadam amenazaba con vano con volarlos y desatar el apocalipsis. Y cundo terminó la guerra fueron las empresa estadounidenses las que intentaron explotar unos pozos muy dañados.

En Venezuela, el pretexto son las drogas. Venezuela no fabrica fentanilo y es el origen de una cantidad marginal de la cocaína que llega a EEUU, según el informe de la ONU sobre drogas, sin perjuicio de que por su frontera con Colombia, en mano de paramilitares pueda circular la droga. El pretexto lleva meses construyéndose con la invención del «clan de los soles» o el «tren de Aragua» y sirve más para presentar cargos contra Maduro – ya veremos lo que da de sí su causa judicial- que para justificar el ataque y el derrocamiento. Por cierto, Maduro debiera ser juzgado por crímenes de lesa humanidad por un tribunal venezolano o en su defecto por el Tribunal Penal Internacional, no por narcotráfico por un tribunal de Nueva York.

El fin declarado paladinamente es hacerse con las riquezas de Venezuela, empezando por el petróleo, lo único que entiende Trump. pero Venezuela es mucho más que petróleo. Tiene materias del siglo XX (montañas de hierro, fáciles de explotar) y materias del siglo XXI (tierras raras para el petróleo de este siglo, la computación y las energías limpias).

En su ignorancia al controlar una cuota superior de crudo, Trump dañará la competitividad de su país al seguir haciendo depender la riqueza del petróleo. Debiera de fijarse en el espectáculo chino de drones en el año nuevo basado en energías alternativas.

El contexto de toda la operación es neutralizar a China. Pekín llevaba tiempo comprando petróleo con yuanes, en una operación que amenazaba el dominio de ls petrodólares. Es una lección para que nadie se atreva a desafiar al dólar.

Mantenimiento estructuras del régimen y transición progresiva

En Irak, EUU cometió un error fatal. Nada más tomar Bagdad eliminaron el partido Baaz y reprimieron a sus miembros lo que significaba desmantelar no solo las fuerzas del orden, también toda la administración estatal. Los más viejos recordamos las imágenes de las turbas asaltando museos y expoliando joyas arqueológicas ante la pasividad de los soldados estadounidenses. Luego llegó un virrey, Paul Bremer, que no tenía ni idea del país.

En la impagable rueda de prensa de Trump en Mar-a-Lago, los periodistas se quedaron estupefactos cuando el presidente dijo que M. Corina Machado era una mujer muy agradable, pero que no cuenta con los apoyos para gobernar el país.En cambio aseguró que la vicepresidenta Delcy Rodríguez, ya habría tomado posesión para sustituir a Maduro.

Todos los observadores están de acuerdo que ha habido un pacto con Delcy para que se salve a cambio de que mantenga el control del aparato chavista y garantizar, así, una transición tranquila bajo dirección de Washington, pero ya ha sido amenazada si no colabora. En esta transición de «la ley a la ley», Delcy sería la Suárez venezolana. Ya con la situción controlada, el cambio se legitimaría con unas elecciones con una oposión unida detrás de M. Corina Machado.

Venezuela no es un país dividido en comunidades sectarias, pero hay potencia para el enfrentamiento entre los colectivos chavistas y las clases medias. Y una multitud de grupos paramilitares y bandas en la frontera con Colombia.

Amenaza a la región

Otra de las justificaciones para la invasión de Irak era lograr un región más segura y equilibrada. Irak se precipitó al infierno de la guerra sectaria y desestabilizó todo el oriente Próximo y más alla con el nacimiento del Estado Islámico, que construyó un Califato que controlaba amplias zonas de Siria e Irak y el desarrollo del jihadismo internacional. Al final la invasión de Irak consolidó a irán, hasta 2025, como potencia regional hegemónica.

Trump invoca una actualización de la doctrina Monroe, Don-Roe, la misma política de hegemonía hemisférica con los dientes del ejército más poderoso. En la rueda mencionó expresamente al colombiano Petro (del que dijo, con sus «buenos» modales habituales. «que debía cuidarse el culo») y dijo que de Cuba habría que seguir hablando.

El mensaje es claro: en toda América haremos por la fuerza lo que queramos. Canadá o México son bocados demasiado grandes, no así Groenlandia. ¿Para cuando el bombardeo de Copenhague?. Sin el petróleo venezolano. Cuba puede ser fruta que caiga sola; los Castro sobrevivieron a la caída de la URSS insuflando patriotismo, pero ahora la población está exhausta (con epidemias fuera de control, sin luz eléctrica la mayor parte del día) y detrás Nicaragua.

Misión cumplida

Viendo la rueda de prensa de Trump recordé la imagen de Bush vestido de piloto en la cubierta de un portaviones y con una banderola detrás que declaraba «mission accomplished». Lo cierto es que solo se había cumplido lo fácil para EEU machacar a un ejército pertrechado con viejo armamento soviético. El mismo ejercicio de comunicación. ahora una rueda de prensa, seguida de las fotos del cautivo (entre preso y robot). Como entonces a EEUU le queda todo por delante.

En el. caso de despliegue de tropas, una respuesta guerrillera sería un infierno para los estadounidenses en un país de montañas y selvas.

La anterior administración Trump diseñó tres escenarios para teerminar con Maduro, según The Guardian y ninguno terminaba bien para Venezuela. Lanzarse ahora a esta operación puede responder a los intereses de Trump antes de verse acosado por el caso Epstein.

Derecho Internacional

Que Maduro cometiera crímenes de lesa humanidad no justifica una invasión y el derrocamiento de la soberanía nacional. Solo el Consejo de Seguridad de la ONU puede autorizar una operación unilateral.

En el caso de Irak se intentó mantener las apariencias. Un militar tan solvente como Colin Powell tuvo que hacer el ridículo ante el Consejo de Seguridad presentando un vídeo trucado de las supuestas AMDs – ¿qué no se habría hecho hoy con la Inteligencia Artificial?-

Entonces el derecho internacional solo se reconocía formalmente, aunque se violara de hecho. Hoy se nos anuncia qu ha muerto, lo que no puede ser otra cosa que la marcha atrás de la civilización.

En este sistema de esferas de influencia, Putin puede hacer lo que quiera en el antiguo espacio soviético. Y China en todo el sydeste asiático, por ejemplo derrocar un gobierno o invadir Taiwán o intervenir en Filipinas o defender militarmente las infraestructuras de la Ruta de la Seda en cualquier continente.

El Derecho internacional ha muerto. La civilización retrocede y el mundo es más inseguro.

Claves de las revoluciones árabes (y II)


En el momento en que escribo esta entrada hay una enorme confusión sobre lo que ocurre en Libia. Al Yazira habla de ataques con artillería y disparos desde helicópteros contra los manifestantes. Dimiten el ministro de Justicia y varios embajadores. Nada menos que el Secretario del Foreing Offce asegura que Gadafi huye a Venezuela y desde Caracas le desmienten.

En la anterior entrada sostenía que una de las claves para el triunfo de estas revueltas es la debilidad del régimen. También, como parece demostrar el caso de Libia, la represión sin medida ni control puede originar un caos que hunda al régimen.

Con total humildad y a sabiendas de que el viento impetuoso de la Historia puede dejar sin sentido este ejercicio, ahí va la aplicación de las claves generales a la situación de cada país. Pero antes no puedo por menos de expresar mi vergüenza por la actuación de las diplomacias europeas y de la española en particular. Por menos de lo que ha ocurrido en Libia ya se le amenazaba a Milosevic con bombardearle.

Marruecos

En Marruecos se dan gran parte de los factores para un cambio de régimen, pero paradójicamente alguno de ellos juega en contra de que las protestas se conviertan en revolución.

El factor clave el rey. Mohamed VI puso en marcha a su llegada al trono una transición sui generis, cuyo mayores logros fueron el estatuto de la mujer y la reparación para las víctimas de los años de plomo. Pero bajo la apariencia de pluralismo y elecciones multipartidistas el poder ha seguido donde solía, en el majzen, el núcleo de poder de la corte que se extiende por todo el país por medio de redes clientelares. Como hacía su padre, Mohamed VI se ha servido de fieles y amigos para constituir el partido del poder, bajo la capa del partido de los independientes.

La pseudo transición y la mejora de la economía han hecho crecer las capas ilustradas, pero también han restado la presión social imprescindible para las protestas.

Por el momento, los manifestantes piden una monarquía constitucional. Parece que ese rey tan moderno no ha sido capaz de entender que como mejor se sirven los intereses de su dinastía es reinando, no gobernando y menos gobernando a través de una camarilla de jóvenes amigos. Es como si fuera incapaz de desligarse de un atavismo medieval. Su carácter de jefe religioso refuerza su carisma sobre todo en el Marruecos profundo. ¿Alguno de sus consejeros o de sus vecinos será capaz de recordarle que Marruecos ya ha salido de la Edad Media?.

Otro factor en contra del triunfo de la revolución es el eterno irredentismo. Mohamed VI puede en momentos de peligro revivir las causas del Sahara, Ceuta y Melilla.

Libia

En Libia es quizá uno de los lugares donde los factores descritos son, a priori, más débiles. Paternalismo económico. Sociedad poco estructurada. Gran poder de los tribus. Fortaleza represiva… Pero esa represión llevada al extremo y el desafío chulesco de Saif El Islam que la ha precedido puede ser el suicidio de Gadafi y su régimen.

Si la revolución fracasa y Gadafi sigue imperando sobre un campo de cadáveres será la hora de que la ONU se planteé la aplicación de la responsabilidad de proteger. Desde luego, Muamar El Gadafi es más que nunca el «perro rabioso» -como le calificó Reagan como justificación a sus bombardeos- pero hoy muerde a su pueblo, no a los intereses occidentales.

Argelia

Población ilustrada, un autócrata enfermo y sin sucesión clara, unas condiciones sociales semejantes a las de Túnez y Egipto… todo ello apunta a la victoria de una revolución. Pero los argelinos tienen todavía marcada en su piel el terror de la guerra civil y la amenaza todavía presente del yihadismo. El miedo puede retraer a las masas de la calle. Y las heridas de aquella guerra todavía dividen a religiosos y laicos.

En Argelia el ejército ha sido, al menos desde la muerte de Bumedian, el verdadero poder. No un ejército disciplinado y obediente a su jefe en la cúspide del poder, como en Egipto, sino un ejército que ha quitado y puesto presidentes, profundamente comprometido en la represión y la corrupción. Difícilmente los militares seguirían la conducta seguida por sus colegas de Túnez e incluso de Egipto.

Jordania

El factor clave para que la revuelta no triunfe en Jordania es la división de la sociedad entre palestinos y jordanos de origen. Las tribus beduinas  mostraron siempre una fidelidad feudal a la monarquía, pero recientemente y de forma institucional han criticado las actividades de la Reina Rania. Parece que los cambios de gobierno del Rey Abdala van más encaminados a tapar este agujero que ha propiciar una transición democrática como piden los no muy numerosos manifestantes de Amman.

Bahrein

Aquí el peso de las protestas lo están llevando las clases populares de confesión chií. Hombres, mujeres y niños claman contra la marginación contra la dinastía sunní de los Al Jalifa. Todos somos bareníes -dicen, pero seguramente la mayor parte de los sunníes verán con desconfianza sus protestas.

Un factor que indica debilidad y, por tanto, potencialidad para el triunfo de la revuelta, son la vacilaciones en la represión -tan pronto se dispara con fuego real, como las fuerzas represivas desaparecen.

En contra del cambio, el valor estratégico de la isla. Estados Unidos no puede perder la base desde la que su Flota controla el Golfo Pérsico. Irán intentará influir sobre los chiíes. Arabia Saudí intentará por todos los medios que la revuelta no se contagie a sus provincias chiíes.

Yemen

El presidente Saleh ha dado evidente signos de debilidad, pero Yemen es un país desestructurado, con una estructura tribal, dividido entre el norte y el sur, con zonas controladas por grupos yihadistas y con el menor porcentaje de población educada… Un panorama que apunta más a una descomposición como la de Somalia, que a modelos de transición como los de Túnez y Egipto.

Siria

Tiene todos los factores de unidad, educación, orgullo… de Túnez y Egipto. Pero Bachir el Assad no ha dado ninguna muestra de debilidad y, al menos como imagen, ha insuflado juventud al viejo aparato represivo y corrupto puesto en pie por su padre Hafed, uno de los mejores estrategas del trágico tablón de ajedrez de Oriente Próximo. El viejo Assad no dudo en asolar ciudades enteras en caso de revuelta, algo que parece difícil que hoy pudiera hacer su hijo.

Los Assad son alauís, secta minoritaria en Siria. Quizá por eso han sido el fiel de la balanza entre sunníes, cristianos, chiíes y kurdos, manejando tanto el palo como la zanahoria.

Palestina

La sociedad palestina, bajo la cruel ocupación israelí, ha estado al borde de una guerra civil, que se ha resuelto con el dominio de Fatah en Cisjordania y Hamas en Gaza. Hasta ahora han sido muy limitadas las protestas en ambas zonas. En Gaza, las protestas tendrían muy difícil enfrentarse a la represión de Hamas. En Cisjordania, con Abbas sin  legitimidad alguna, las elecciones convocadas pueden convertirse en el imán que aglutine las protestas, con resultados inciertos.

El Líbano

Nadie ha salido a la calle libanesas. Quizá tendría que haber antes una revolución en cada una de las comunidades en que se divide el país de los cedros para que hubiera una revolución libanesa. El espíritu de unión con el que se respondió a la agresión israelí duró poco. Los viejos señores de la guerra cristianos o drusos, los jóvenes cachorros financieros sunníes, los ayatolás de Hezbolá siguen haciendo sus tratos, sus enjuagues, sus guerras particulares y pocos o nadie hablan de una revolución democrática.

Arabia Saudí

Un país gobernado por una casta de príncipes que no cesa de crecer; una sociedad atenazada por una interpretación rigorista del Islam; vigilada por una policía religiosa de las costumbrePero también una sociedad rica, educada, con inmejorables servicios. Los Saud al menos han repartido mejor la riqueza del petróleo que otros autócratas.

Esa prosperidad, a veces ostentosa e impúdica, se basa también en una dualidad social, en Arabia y en todos los países del Golfo, entre nacionales y extranjeros. Verdaderos metecos, son los filipinos, paquistaníes o bangladesies los que hacen funcionar el país mientras viven con total carencia de derechos.

Más que de las protestas el cambio tendrá que venir del lento cambio social.

Irak

No está el país para revoluciones. Lo que los iraquíes piden es que se deje atrás la guerra sectaria y se recupere un cierto equilibrio entre comunidades. Si en algún sitio puede haber protestas es en el más estable y «democrático» kurdistán, donde la sociedad civil ha crecido, pero el poder político sigue monopolizado por los dos grandes partidos-movimiento.

Más allá del mundo árabe, poco espacio hay para revoluciones, a pesar de lo que pueda parecer en Irán.

Irán

La ola revolucionaria difícilmente prenderá en Irán. Las protestas actuales conectan con el movimiento opositor que generó el fraude electoral y tiene su propia dinámica, por más que los acontecimientos en el mundo árabe puedan haber servido de acicate.

Por supuesto Ahmedinejad desató una represión contra sus oponentes, salidos todos del mismo régimen. Pero sigue teniendo grandes apoyos populares en las capas populares y en todo el país en la medida que la población entiende como una injerencia intolerable la presión occidental en la cuestión nuclear.  Y sigue contando con el apoyo del Líder Supremo, Jamenei.

El fraude electoral y la subsiguiente represión fueron en realidad un golpe de estado, atentatorio contra los propios principios democráticos tal y como los entiende el régimen de los ayatolás.

La oposición y la población más occidentalizada están exhaustos. El cambio no llegará de la calle, pero la sociedad está cambiando y las próximas elecciones presidenciales, y no digamos ya la muerte de Jameini, traerán una profundización democrática. ¿Desaparecerá la preponderancia de lo religioso sobre lo civil? Imposible saberlo.

Afganistán

Ya sabemos que no estamos allí para quitar el burka a los mujeres, garantizar los derechos humanos o construir un atisbo de democracia. Estamos para que Afganistán no sea un estado yihadista. Así que haber si encontramos pronto a los buenos talibanes para que repartan el pastel con Karzai y nos vamos cuanto antes… Esto sí que es realpolitik

Pakistán

Potencia nuclear al borde del abismo. Las oligarquías que han monopolizado el poder económico, con sus rencillas y corrupción, entregaron el poder hace viente años a los militares y estos sólo se retiran de vez en cuando para que los civiles jueguen a una democracia corrupta y altamente impopular. Mientras la sociedad es rehén de los radicales religiosos que imponen su ley. ¿Cuánto tardará el próximo general en tomar el poder formal?

Túnez, Egipto o los países del Mageb nada tienen que ver con Pakistán, pero si las transiciones se hacen mal al final los militares pueden ser el verdadero poder en la sombra.

Y para quien quiera una medida más cuantitativa, remito al Índice de Lanzamientos de Zapatos, con el que The Economist, medio en serio medio en broma, ha querido medir el potencial de revuelta en el mundo árabe.

Wikileaks, la guerra de Irak y el replanteamiento de la investigación periodística


WikiLeaks ha hecho públicos está madrugada 391.000 documentos clasificados de la guerra de Irak (Irak  War Logs). La guerra de Irak se ha convertido así -en los términos utilizados por The Guardian- en la guerra más documentada de la historia.

USArrests_Zoriah/Flickr

Guerra a los derechos humanos

Los archivos de Afganistán permitieron documentar y dar su dimensión real a hechos que básicamente ya se conocían, cómo los ataques a civiles. En el caso de Irak, los registros militares permiten establecer datos claves, como el número de víctimas mortales (109.000, 63% civiles).

Muestran, sobre todo, cómo Estados Unidos renuncia a investigar y, por tanto evitar, los abusos, torturas sistemáticas y asesinatos perpetrados por las fuerzas iraquíes en la guerra sectaria desatada por la invasión.

Cabe poca duda que si estas atrocidades se cometían cuando los iraquíes no eran responsable de la seguridad, ahora esas prácticas estarán perfectamente aceptadas en el embrión de estado iraquí, que los norteamericanos van a dejar atrás después de su (parcial) retirada.

Las revelaciones vistas por los medios

Como en el caso de los documentos de Afganistán, WikiLeaks ha dado acceso previo durante semanas a un conjunto de medios seleccionados por su influencia global y especialmente en Estados Unidos y Reino Unido. La Columbia Journalism Review da un primer resumen de sus trabajos. Y como ocurriera con Afganistán cada uno se centra en distintos aspectos para terminar dando una imagen distinta de la guerra. Cada cual, según su orientación, escoge una pieza del rompecabezas que componen los documentos.

The New York Times detalla el espantoso retrato de la muerte de civiles, pero enfatiza que estas atrocidades se produjeron por las fuerzas iraquíes y, sobre todo, destaca la implicación de Irán  en la guerra sectaria.

El especial de The Guardian puede resumirse con el titular Cinco Años de Carnicería. Pone especial énfasis en la investigación de la muerte de 15.000 civiles, hasta ahora desconocida y. sobre todo, en la orden de no investigar cualquier denuncia de abusos en los que las tropas de la coalición no estuvieran implicadas.

Al Jazeera insiste en la impunidad de las fuerzas iraquíes e investiga la muerte de 680 civiles en controles.

Der Spiegel presenta un mapa del horror e investiga algún episodio concreto como el ataque por un helicóptero en el que murieron varios periodistas.

The Bureau of Investigative Journalism, una organización británica sin ánimo de lucro, convierte los datos en una colección de reportajes, como el de niños con sídrome de Down utilizados como bombas humanas. Channel 4, la única televisión con acceso previo a los documentos, ha producido un documental que emitirá el lunes.

Replanteamiento de la investigación y las fuentes periodísticas

La Columbia Journalism Review ya contó la intrahistoria de la publicación de los domentos de Irak, cuyo esquema ahora se repite. WikiLeaks, un agregador de información y documentos secretos, que, por su propia naturaleza, garantiza confidencialidad a sus fuentes, puso a disposición de una selección de medios la masa de documentos obtenidos antes de hacerlos públicos. Estos tuvieron semanas para bucear en ellos, investigar aspectos concretos y, sobre todo, aplicar sus herramientas de tratamientos de datos (data journalism) para dar sentido a toda esa información.

A partir de esa montaña de datos se pueden realizar reportajes de investigación tradicionales, como hacen varios de los medios citados. Pero como pone de manifiesto The Guardian con sus trabajos el la manera más completa y global para dar sentido a lo que los militares norteamericanos documentaron en cientos de miles de registros. The Guardian sintetiza todos estos datos en tablas y un terrible mapa que localiza una a una las muertes. Por supuesto, a partir de esas tablas y mapas, cualquiera, periodista o no, puede elaborar sus propios trabajos y conclusiones.

Parece que en esta ocasión WikiLeaks y los medios han puesto especial cuidado en evitar que aparezcan nombre comprometedores. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, denunciaron en su momento que al no haber eliminado los nombre de los colaboradores afganos se ponía en peligro su vida. Las denuncias dieron lugar a una agria polémica entre Assange y estas organizaciones.

Der Spiegel razona la legitimidad ética de publicar estos documentos. Es -viene a decir- el más auténtica registro que puede conseguirse de la guerra y su publicación no pone en peligro la vida de nadie.

El esquema tradicional se ha alterado. Aparece un intermediario a las fuentes confidenciales, WikiLeaks, que además, en en cierto modo, un medio de difusión, aunque no reelabora los datos. Algunos medios, por su grado de influencia, tienen un acceso privilegiado y marcan la línea informativa dominante. Los medios ya no tienen acceso ni investigan directamente a las fuentes.

El derecho a saber del público gana, pero quedan preguntas en el aire. Por ejemplo, ¿llegará WikiLeaks a cobrar por ese acceso preferente?

Irak, Iraq… memoria de la destrucción


¡Ya ha empezado! Eran las tres de la mañana de la madrugada del 20 de marzo de 2003 y al otro lado del móvil, mi jefe, Daniel Peral, me advertía del temido momento: habían empezado los bombardeos.

Mirando la galería de fotos y vídeos de Reuters rememoro las difíciles semanas que siguieron. Pase la guerra en la Redacción de TVE, muy lejos de los riesgos físicos y morales del campo de batalla; pero, en cierta forma, también la Redacción se convirtió en un campo de batalla. Hacer información internacional para televisión tiene algunas ventajas. En el mundo siempre hay algún acontecimiento de primera magnitud y a estas alturas ese acontecimiento casi siempre tiene una imagen; pero la gran ventaja sobre cualquier otra es estar fuera del juego político nacional y de las presiones que conlleva. Hasta que el gobierno de un mediano país quiere jugar una dudosa carta estratégica y se suma como comparsa al Imperio. Entonces empiezan los problemas y la información internacional deja de ser ese territorio franco y despreciado. Empiezan las presiones y llega la voracidad de otras secciones por comerse parte del pastel informativo.

Las tres semanas de campaña (que no de guerra, que todavía sigue) fueron muy intensas y requirieron mucho esfuerzo, pero resultaron menos tensas que los meses que precedieron a los primeros bombardeos. Desde el otoño de 2002 la administración Bush daba señales que la decisión de la guerra estaba tomada y que sólo se trataba de venderla la opinión pública. En aquellos Servicios Informativos dirigidos por Alfredo Urdazi se privilegiaba todo aquello que mostrara la maldad de Sadam y su régimen -disidentes iraquíes refugiados en España aparecían cada día como por ensalmo- y todo los que demostrara la existencia de armas de destrucción masiva y la vinculación con Al Qaeda. Se mininizaba, en cambio, cualquier iniciativa diplomática, se infravolaban los informes de los inspectores de Hans Blix y El Baradei. A los informes del desaparecido Comité Antimanipualación (recogidos en la página del Consejo Provisional de Informativos ) me remito. Se llegó a extremos tan ridículos como -a la hora de unificar grafías- escoger Iraq en lugar de Irak, porque Iraq se escribe en inglés e Irak en francés -ya se sabe, Francia era paladín de la no intervención.

Permítaseme el recordatorio de algunas de las imágenes que se guardan en mi memoria.

La primera guerra del Golfo, 1991. Los bombardeos en la noche verdosa… los ataques aéreos convertidos, por primera vez, en vídeo juegos… Peter Arnett desde la terraza del hotel en directo practicando una diplomacia oscura e indirecta… los soldados iraquíes que se rinden y besan la mano a sus invasores… la carretera de la muerte, Quwait-Basora, todo un ejército reducido a chatarra y la chatarra no nos dejaba ver la carnicería.

El éxodo kurdo, 1991. Cientos de miles de personas vagando por montañas nevadas; un pueblo sin estado, desconocido y olvidado; una información tematizada como «catástrofe humanitaria»; un corolario, la «intervención humanitaria»; una consecuencia, la «exclusión aérea»; un resultado final, el estado kurdo de hecho y la desmembración de Irak.

Los años del olvido, 1991-2002. Irak se desdibuja informativamente; poca información sobre la reconstrucción (en un par de años Irak se reconstruyó a unos niveles impensables en la segunda guerra); algo sobre el bloqueo, cuando los iraquíes invitaban a equipos de televisión occidentales, que nos mostraban niños que morían sin los medicamentos embargados -propaganda iraquí, decíamos; crisis recurrentes con retirada de inspectores y diplomáticos y bombardeos conforme a los avatares de la política interna estadounidense y los líos de faldas de su presidente; «petróleo por alimentos» y su escándalo.

Preparando la guerra, septiembre 2002-2003. Continuas filtraciones de informes de servicios secretos, «revelaciones» de exilados iraquíes; «analistas» y «expertos» proclamando la amenaza apocalíptica de Sadam; el elegante Villepin, con su estupendo castellano, y sus movimientos diplomáticos en contra de la intervención; los llamamientos de Juan Pablo II; la movilización global contra la guerra; el rídiculo espectáculo del power point de Powell en el Consejo de Seguridad; la foto de las Azores.

La campaña militar, marzo-abril 2003. Otra vez imágenes verdosas de bombardeos; otra vez las «armas inteligentes», no lo suficiente para no masacrar civiles; otra vez los «vídeo juegos de bombardeos»; el avance anglo-norteamericano parado en Nasiriya; el niño Alí, sin brazos ni piernas ni familia, convertido en personaje mediático; la soldado Lynch, víctima de las balas iraquíes y de la propaganda del Pentágono; la muerte de Couso y las presiones para presentarla como un «trágico accidente»;otra vez los que se rinden besan la mano de los invasores, prisioneros que sí pueden ser mostrados en la televisión; no, en cambio, «los nuestros» «secuestrados» por los iraquíes, cuya imagen sí que estaba protegida por la Convención de Ginebra; Sadam paseándose ausente por un Bagdad espectral; su estatua derribada y la «toma en directo» de Bagdad.

La destrucción de Irak, 2003-2008. El saqueo, la destrucción, la rapiña del tesoro artístico; «Misión cumplida»-Bush dixit; las primeras redadas; los primeros enfrentamientos; la bomba contra el edificio de la ONU y la muerte de Vieira de Mello (un secretario general de la ONU en ciernes) preludio de lo que habría de venir; las carnicerías cotidianas; las peregrinaciones chíies; Paul Bremer, con traje y botas Panamá Jack, bajando del avión protegido por contractors (eufemismo de mercenarios); los contractors colgados del puente de Faluya; los agentes del CNI «asesinados por terroristas» (otro momento infomativamente difícil); ¿donde están las armas de destrucción masiva?;el «caso Kelly»; el ejército del Mahdi; los «daños colaterales» que matan a decenas de personas que asistían a una boda, confundidos con terroristas; la violencia sectaria; la orgía sangrienta de los vídeos yihadistas; la voladura de la mezquita de Samarra; la huída de los periodistas; la infamia de Abu Ghraib; el cansancio, el aburrimiento, Irak ya no es noticia…

«La situación en Irak (¿o en Iraq?) no es idílica, pero sí es muy buena» -Aznar dixit.

5 años de guerra en Irak


A punto de cumplirse en quinto aniversario del ataque anglo-norteamericano contra Irak, se suceden informaciones, reflexiones y análisis.

Quiero traer aquí el multimedia preparado por Reuters, por la calidad de todos sus materiales (fotos, vídeos, mapas, cronología-línea de tiempo y recursos en la red), pero, sobre todo por los testimonios de sus periodistas. Me quedo con el de Samia Nakhoul, superviviente del ataque en el que murió Couso. Magnífica interrelación en el relato de fotos, vídeos y testimonios.

 

 

Dando testimonio – Bearing Witness: five years of the Iraq War