Cara a cara Rubalcaba-Rajoy: los españoles han perdido el debate


Doce millones de  espectadores vieron anoche el debate Rubalcaba-Rajoy.  No creo que hayan obtenido mucho esclarecimiento de tan pobre espectáculo televisivo.

En casi dos horas, ninguno de los dos candidatos fueron capaces de reconocer que los gobiernos (por lo menos los de los países periféricos) se han rendido a los grandes poderes económicos y que en el caso español de lo que se trata es de obedecer a los dictados de Alemania. No hubo, por tanto, verdadero debate.

Además, el espectáculo ha visualizado la imposición de un bipartidismo, que congrega el voto mayoritario, pero que cada vez suscita un mayor rechazo y, lo que es peor, una creciente desafección a nuestro régimen constitucional. Un síntoma de lo que hoy mismo Ignacio Sotelo caracterizaba como una crisis importante de la restauración democrática, cada vez más parecida a la restauración alfonsina.

Penoso el comportamiento de los tertulianos, «intelectuales orgánicos» con sus valoraciones fielmente partidistas.

Como estaba previsto dado el formato pactado, los monólogos se sucedieron, con pequeñas chispas de debate. En ese sentido, algo se mejoró con respecto al de 2008, todavía más rígido. Puede verse  más abajo mi seguimiento del debate y  aquí mi seguimiento del debate en Twitter recopilada con Storify. Y el vídeo del debate, con la magnífica aplicación interactiva de RTVE (por cierto, mientras escribo veo una información incalificable sobre las palabras más empleadas, un juego de repetición de palabras, falsamente divertidido, completamente cretino e irrespetuoso con el espectador).

A mi me queda la inquietante incógnita de si el PP se dispone a recortar el seguro de desempleo. Si se atreven, quizá sea el detonante de una gran explosión social.

Por mucho que le den como ganador las encuestas, como comunicador ayer Rajoy estuvo en su nivel más bajo, incapaz de separarse de sus notas. Incisivo Rubalcaba, mi conclusión es que habría ganado el debate si fuera el jefe de la oposición.

En esta ocasión la audiencia de televisión ha bajado un 8%, pero 12 millones pegados al televisor no son ninguna tontería. Ni que el minuto de oro coincidiera con Rajoy negándose a responder que haría con el desempleo. TVE, con sus 5 millones, sigue siendo la cadena de referencia. No tengo datos de seguimiento de las redes sociales, que habrá sido muy importante en los sectores que contestan el régimen bipartidista. Pero que nadie se engañe: hoy por hoy las elecciones se ganan en la televisión, no en las redes. O mejor, las elecciones se ganan conquistando la percepción positiva de los ciudadanos y eso no lo puede conseguir el partido de los recortes.

Debate Interactivo

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

La televisión pública que nos proponen PP y PSOE


Tal como está el mundo es seguro que el servicio público de la radiotelevisión no va a ser un tema estrella de la campaña electoral en España. ¿O sí? Porque llama la atención de que entre todo el programa del PP los medios privados ya estén resaltando la propuesta de privatizar las televisiones autonómicas, ávidos de un negocio a estas alturas más que dudoso.

En esta entrada voy a recoger las principales propuestas de los dos grandes partidos para abrir el debate. Intentaré en sucesivas entradas recoger otras propuestas, como las de los nacionalistas, IU, Equo…

Las propuestas del PP

El programa del PP se caracteriza por la falta de detalle de sus propuestas.  En el tema que nos ocupa las referencias las encontramos en el ap. 1.9 «Nuevas tecnologías para la modernización», dentro del capítulo general de «Estabilidad y reformas para el empleo». Esto es, las medidas que el PP propone sobre el servicio público audiovisual se consideran reformas para la modernización económica en la línea neoliberal de todo el programa.

La medida más comentada y previsible (sus dirigentes llevan años anunciándola) es abrir la vía a la privatización de las televisiones privadas. Su propuesta 07 (p. 52) reza:

«Impulsaremos las reformas legislativas necesarias para que las administraciones autonómicas y locales tengan libertad para adoptar nuevos modelos
de gestión de las televisiones públicas que permitan la entrada a la participación privada.»

En estos términos genéricos parece que se está pensando más en en convertir los organismo autonómicos en sociedades de capital mixto que en sacar a subasta la licencia de los canales autonómicos. Para ello tendrían que derogar la Ley 46/1983, reguladora del tercer canal y lógicamente luego cada Comunidad Autónoma adoptaría las medidas que se adaptaran al nuevo modelo. (Como bien me advierte Fernando Redondo, la Ley General de la Comunicación Aufdiovisual derogó la ley del tercer canal, pero en su disposición transitoria 2ª. 5 mantiene el régimen de titularidad pública para los canales autonómicos, de acuerdo con las normas de su concesión).

Previamente (p. 52), en su diagnóstico, el PP anuncia un organismo regulador convergente en materia de telecomunicaciones y audiovisual. Todo parece apuntar que lo que harían es atribuir algunas de las competencias (pocas) del nonato Consejo Audiovisual Estatal a la Comisión de las Telecomunicaciones, un organismo concebido para preservar la libre competencia, pero no una comunicación pública al servicio de los ciudadanos, una autoridad, que, por cierto, ha adoptado medidas bien polémicas.

En ese diagnóstico, se promete «ahorraremos dinero a los contribuyentes poniendo freno a los déficits generados por las televisiones públicas en España».  Lo que luego se concreta en el anuncio (medida 06) del redimensionamiento de las televisiones públicas y establecimiento de un techo de gasto y endeudamiento para todos los medios públicos.

No hay que ser muy sagaz para ver detrás de este anuncio la intención de «jibarizar» a RTVE (porque las radiotelevisiones autonómicas ya se reconvertirían por la vía de privatización, total o parcial).

Las propuestas del PSOE

Como en el resto de sus programa del PSOE, las propuestas de los socialistas sobre estas cuestiones son más concretas. Es significativo también su ubicación dentro del programa: apartado 2.2 «Un sector audiovisual saneado, independiente y plural», dentro del capítulo V «Democracia» (pp.  117-119). Esto es, se concibe al sector audiovisual como un terreno en el que se juega la profundización de la democracia.

En general, el programa es continuista con la política audiovisual del gobierno de Rodríguez Zapatero. Se promete el impulso de la creación del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, al que se renunció en la legislatura finalizada, pese al mandato del Ley General de la Comunicación Audiovisual. En cualquier caso, esta institución requeriría de un consenso imposible sin una mayoría absoluta del partido gobernante.

En el campo de las radiotelevisiones autonómicas se proponen tres medidas: constituir autoridades audiovisuales independientes (conforme el modelo del CEMA); proseguir la reforma institucional para desgubernamentalizar estos organismos (siguiendo el modelo de RTVE); crear consejos representativos de la sociedad (cuyos miembros no serían remunerados).

En cuanto a la ordenación general del panorama audiovisual se anuncian estudios para «disminuir el volumen total de licencias y títulos habilitantes previstos, facilitando la devolución de licencias a aquellos que no puedan o no quieran explotarlas». Un reconocimiento del fiasco del modelo de la TDT, del que son responsables tanto los dos últimos gobiernos socialistas como los dos anteriores del PP.

En el asunto espinoso de la financiación, además de promete la revisión de los mecanismo de financiación sin distorsionar la competencia, se anuncia una inconcreta alternativa a la tasa de las telecos, en cuestión en el Tribunal Europeo de Justicia y con muchas posibilidades de ser declarada contraria al derecho comunitario:

«También deberemos asegurar que si la UE entiende que los operadores de telecomunicaciones no deben contribuir al sostenimiento financiero de RTVE, puedan existir instrumentos alternativos de financiación de este servicio público.»

Lo que hacen PP y PSOE

Más allá de las palabras, más allá de los programas, hechos son amores.

PP y PSOE han pactado en Galicia la Ley de Medios Públicos, que establece un sistema de nombramiento del director de la Corporación por mayoría parlamentaria de 2/3, en la línea de la desgubernamentalización.

En Cataluña el PP ha apoyado la reforma liderada por CiU, que reduce el consejo de la Corporación Catalana a 5 miembros, que podrán ser elegidos en segunda votación por mayoría. Una reforma que concentra poder ejecutivo en un director que dependerá del gobierno de turno.

Y en Madrid y Castilla-La Mancha, mientras llegan la privatización que tanto ansían, los populares han puesto al frente de las respectivas radiotelevisiones a periodistas de reconocido sectarismo.

PS. Se me olvidaban otros hechos. Álvarex Cascos forzando la quiebra de la televisión asturiana y el gobierno de Navarra eliminado el Consejo Audiovisual de la Comunidad Foral.

Los errores del Consejo de Administración de RTVE


El País publica un resumen del acta del Consejo de Administración de RTVE de la sesión en la que los consejeros se concedieron el acceso al sistema de edición y gestión de contenidos de los Informativos de TVE (conocido por iNews, denominación comercial del producto informático).

Dejando al margen algunas expresiones chulescas o prepotentes («si quisiera entraría hoy mismo en el iNews», «no necesito el iNews») lo que la mayoría de los consejeros parece confundir es su función de preservar la independencia y pluralismo informativo con el control editorial.

Todo usuario de un sistema de gestión de contenidos tiene su propio perfil de acceso. Así, sería posible que los consejeros pudieran «leer», pero no «escribir». Pero esa simple lectura o visualización de los contenidos, de los previstos y de los ya emitidos, sería toda una invitación a la censura previa.

Las facultades del Consejo le permiten una supervisión de lo emitido para garantizar la imparcialidad y el pluralismo, pero esa supervisión no puede hacerse por la vía que se intentó, sino por medio de estudios de análisis de contenidos, cuya metodología fuera aceptada por todos los consejeros y, por tanto, sus resultados fueran incuestionables.

Garantizar la independencia no significa ser el editor colegiado de los informativos. La responsabilidad informativa empieza en reporteros, informadores, montadores, realizadores y culmina en el director de los Servicios Informativos. El Director de los Servicios Informativos está sometido al escrutinio del Consejo, pero su nombramiento y cese corresponde al Presidente de la Corporación.

Otras entradas sobre este tema:

RTVE, imprescindible

Lecciones del intento de interferencia del Consejo de Administración de RTVE: ni un paso atrás en la independencia profesional

El Consejo de Administración de RTVE no tiene competencias para censurar la información de TVE

 

La revolución de las tabletas


El uso preponderante de las tabletas es la lectura de noticias, pero sus usuarios no están dispuestos a pagar por la información

The Tablet Revolution es el título del estudio de opinión realizado por el Project for Excellence in Journalism sobre el uso de las tabletas, el dispositivo con un más rápido crecimiento en la historia de la comunicación digital. En Estados Unidos, 11% tienen ya una en propiedad.

El informe arroja algunas sorpresas y también algunas confirmaciones.

– Todos pensábamos que las tabletas podrían ser las pantallas para el entretenimiento personal, pero su uso más frecuente, 53%, es el consumo diario de información periodística, mientras que sólo un 13% ven vídeos.

– Otra sorpresa es que los usuarios no se quedan en los titulares: un 42% leen artículos de profundización informativa. La tercera parte consume más información desde que tiene una tableta.

– Las tabletas sustituyen a la pantalla de los ordenadores como interface para la información. En cambio, no sustituyen a los ordenadores como interface de trabajo: la mitad utiliza el correo, un porcentaje muy inferior al que se da en los ordenadores.

– Se pensaba que el consumo de contenidos estaría dirigido por las aplicaciones. Pues no, el 40% de los consumos informativos se hacen a través del navegador y el 21% por medio de aplicaciones de empresas informativas. A la hora de descargar una aplicación, es decisivo el prestigio de la empresa informativa.

– Las empresas estaban convencidas que la tableta era la plataforma ideal para la información de pago. Aproximadamente un tercio paga de alguna manera por la información que consume en estos dispositivos, pero un 70% no se muestra dispuesto a hacerlo.

Todos estos datos tienen que matizarse teniendo en cuenta que los propietarios son usuarios de mediana edad y alto poder adquisitivo, más consumidores de información que la media de la población.

Para mi la más importante confirmación es que las tabletas son el mejor interface digital para la lectura de información. Las tabletas remedan o «re-median» la estructuración espacial de los periódicos y permiten una valoración y jerarquización de los contenidos y una experiencia táctil sustitutiva a la del contacto con el papel.

La mirada de Gilad Shalit


AFP

Ahora que todo está dicho, ahora que los analistas han aportado su luz y los propagandistas su ruido, a mi me queda la mirada de Gilad Shalit.

Sus ojos traslucen un profundo desconcierto, cansancio, ausencia… El difícil reencuentro con la libertad y los afectos olvidados. ¡Que frío el abrazo con su padre!

Ahora le toca lo más difícil: los interrogatorios de los servicios de inteligencia, la recuperación de su lugar en el mundo. Y luego, luchar por no convertirse en un icono, por ser el mismo… o rendirse y aceptar la manipulación del icono.

Gilad es Ofer. Ofer es Uri. Gilad es Abraham.

Ofer es un personaje de la novela de David Grossman «La vida entera». Ofer, un joven israelí a punto de desmovilizarse se incorpora voluntario a una operación militar. Su madre, Ora, huye de su hogar para hacer imposible que le comuniquen la hipotética muerte del hijo. Es el atávico modo de proteger su vida. La novela es una angustiosa recuperación de la maternidad… y de la paternidad de un padre roto -Abraham- después de un cautiverio como prisionero de guerra, que se había negado a aceptar al hijo.

Y Uri es el hijo de Grossman, un joven soldado que murió en la guerra del Líbano cuando su padre estaba a punto de terminar el libro. Grossman, en sus palabras, siguió adelante para escoger la vida.

Llevo varios meses con la «La vida entera» y no puedo leer más de unas cuantas páginas seguidas, porque el dolor de los personaje zambulléndose en la maternidad-paternidad me acongojan de tal manera que no puedo seguir. Por eso para mi Gilad son esos personajes de ficción -Ofer, Abraham- pero también Uri, el hijo muerto de Grossman.

Cuando Shalit fue capturado todavía hacía información internacional. Me negué a utilizar el término «secuestro». No, un militar que es capturado en combate por una guerrilla que lucha legítimamente contra la ocupación de su patria no es un secuestrado, es un prisionero de guerra -aunque fuera capturado dentro de las fronteras reconocidas de Israel. Pero Gilad no fue tratado como un prisionero de guerra por Hamas. No tuvo acceso a sus familiares, a doctores independientes, a sus familiares y vivió todos estos años en total aislamiento. Fue sometido a un cruel secuestro, un verdadero crimen de guerra.

El episodio de este intercambio de cautivos no va a desatascar el conflicto, aunque puede haber establecido canales de comunicación entre Hamas y el gobierno israelí. Pero por lo menos deseo que Gilad Shalit pueda escoger la vida.

[Y para cerrar, esta entrevista de Pilar Requena a Grossman (En Portada, 14.03.2010)

¿Manipulación o incompetencia?


Seguimos a vueltas con la manipulación. Como continuación a mi intervención en el Congreso de Educación Mediática y Competencias Digitales me llega por medio de los organizadores esta denuncia de manipulación. Veamos primero el vídeo.

¡Uf ! ¡Qué vergüenza! Una información que nunca tendría que haberse emitido porque no cumple unos mínimos de calidad. ¿Pero es una manipulación?

¿Es una información manipulada? ¿Es un ejemplo de manipulación?

Proyecto Goliath: noticias sin censura es la sección española de un movimiento internacional dedicado a difundir información que consideran censurada y a denunciar la manipulación de los grandes medios. El vídeo que acabamos de ver, sobre un adiestramiento de la Gendarmería Europea en la Rioja, ha sido seleccionado como un ejemplo de la manipulación de TVE.

Tal manipulación se basaría en un encuadre sesgado, tanto mediante la palabra (uso indistinto de términos como «insurgente» y «terrorista»), pero sobre todo visual, al representar a los terroristas o insurgentes con la imagen de un grupo de figurantes-policías que por su actitud (de rodillas, mostrando sus manos) y por los lemas que gritan pudieran recordar a los «indignados», aunque la pancarta luce en inglés el lema «fuera europeos».

Tienen razón al exponer este mecanismo de manipulación, pero para que sea tal debe ser efectiva. Esto es, debe superar un umbral de percepción (si no sería subliminal). La «prueba de cargo» más importante son 3 segundos de audio y vídeo en los que se disuelve esa manifestación. Debo confesar que al ver la primera parte del vídeo no se operó en mi cerebro ninguna asociación tal que «insurgentes = terroristas = indignados». Quizá yo sea un poco lerdo, pero me parece que es cogérsela con papel de fumar.

Es discutible si para considerar una información como manipulada tiene que haber una voluntad del informador de alterar o dar una visión sesgada de la realidad. Por mi parte creo que sí, pues en otro caso más que ante manipulación estaríamos ante un caso de descodificación aberrante. En este caso no tengo elementos para saber si hubo o no esa intencionalidad de asociar el 15-M con el terrrorismo. Presumo que no por parte de la informadora, aunque tengo más dudas por parte de los organizadores del show.

Una información que nunca debió ser emitida

Porque:

No hay «noticia». Falta el hecho novedoso de interés público.

– Es un puro «evento mediático», organizado por el gabinete de comunicación de la Guardia Civil para los periodistas de La Rioja, donde está la academia de formación de fuerzas especiales de esta organización y donde tuvieron lugar estos ejercicios.

– Es un caso más de «periodismo de fuente», donde el informador se limita a retratar y mostrar lo que el jefe de prensa o relaciones públicas le prepara, sin ninguna visión personal y menos aún crítica. Lamentablemente este uno de los cánceres del periodismo actual en todas las esferas, pero más en el ámbito local, donde los informadores son más dependientes de la benevolencia de las fuentes.

– Es una información mal elaborada, mal redactada, narrativamente caótica y con una imagen poco atractiva (a pesar del teatro organizado) y técnicamente de poca calidad.

Esta información no debiera nunca haber superado los filtros editoriales, primero de la Redacción en La Rioja y después del Telediario Fin de Semana. Puede que ni siquiera fuera sometido a los mismos y que nadie viera el vídeo antes de su emisión. Incompetencia en cualquier caso.

¿Unas fuerzas del orden democráticas?

Más que denunciar la manipulación habría que felicitarse de que este vídeo se haya emitido, pues lo que muestra es que los gendarmes europeos, o más concretamente nuestra Guardia Civil, a la hora de escenificar un movimiento de protesta lo hacen con las formas de expresión de los indignados.

Pareciera que las distintas policías están esperando la luz verde para reprimir a los movimientos sociales que resisten a la crisis. Y esto sí que me da miedo.

¿Medios = Manipulación?


En caulquier concentración o foro cívico (de uno u otro signo) es ya un lugar común acusar a los medios de manipulación. Muchas de estas denuncias están más que justificadas. Pero eso no quiere decir que se haya instalado un estado de opinión: las instituciones, los políticos, los medios, los periodistas no nos respresentan. Estado de opinión que por mucho que se presente como no ideológico no es más que una posición ideológica más.

Por eso, cuando me pidieron participar en una mesa redonda de periodistas en el Congreso Internacional de Educación Mediática & Competencia Digital (Segovia 14 de octubre de 2011) pensé que quizá podría trasladar a los académicos interesados en educar en medios mis reflexiones sobre lo que se pueda exigir a los medios y lo que no.

Parto para ello de un caso de estudio. Un blog no profesional critica una foto manipulada por El Mundo, el asunto se convierte en ciberacontecimiento y Pedro J. tiene que bajar a la palestra. No es más que un apunte que concecta con una de mís líneas de investigación sobre pluralismo informativo.

Esta es la presentación.

El mito de Steve Jobs


Visionario, héroe, ejemplo, líder, pionero, sabio… son algunos de los calificativos que se amontonan en las necrológicas de Steve Jobs. Ramón Lobo las recopila bajo un título definitivo: «el hombre que inventó nuestro mundo».

La muerte consagra los mitos. Como los devotos de los santos que arrancaban de su cadáver caliente una reliquia, así hoy los creyentes de Apple se lanzarán a sus tiendas para comprar su último artilugio. No sólo se nos presenta como un gran innovador, sino como un ejemplo humano a imitar: amor al riesgo, perseverancia, inconformismo… Un mito.

Todos están de acuerdo que el gran logro de Jobs y su empresa ha sido convertir en utilizable lo que ya técnicamente existía. Es cierto que con sus dispositivos ha remodelado el mercado de la música y ha establecido las pautas de la comunicación móvil. Hoy la comunicación interactiva es ubicua gracias en parte al iPhone.

El diseño y el marketing son las claves de su éxito. Las presentaciones, los embalajes… (Hace unos años rodaba por Internet un vídeo satírico de la presentación del iJam). Y la pazguatería de unos usuarios que hacen cola para ser los primeros en poseer el nuevo icono de status.

Apple vale más en bolsa que las petroleras o los bancos. ¿Se impone el conocimiento a la energía y a las finanzas en esta fase del capitalismo? ¿O es otra nueva burbuja?.

Apple crea grandes productos, pero intenta mantener cautivos a los usuarios en su reducto tecnológico. La innovación no puede depender de una única matriz tecnológica, sino de la interacción abierta.

Adiós a Steve Jobs, el Che de nuestro tiempo.

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Un corredor humanitario para Sirte


En Sirte se libra la que puede ser la última batalla de la guerra de Libia.

Si la guerra empezó con la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, autorizando la intervención militar para proteger a los civiles y evitar una masacre en Bengasi, hace ya mucho tiempo que la OTAN viola y sobrepasa esta resolución con su implicación a favor de los hasta hace poco llamados rebeldes y ahora «fuerzas transicionales», por responder, al menos teóricamente, a las órdenes del Consejo Nacional de Transición (de hecho, estas fuerzas son un conjunto de milicias sin un verdadero mando unificado).

En la batalla por Sirte, los bombardeos necesariamente tienen que afectar a los civiles, pues no existe distinción entre civiles y combatientes ni son posibles los que eufemísticamente se denominan «ataques quirúrgicos» contra objetivo militares. Todos los testimonios hablan  de muerte indiscriminada de mujeres y niños. Los bombardeos de la OTAN sobre Sirte deben detenerse, so pena de incurrir en crímines contra la humanidad.

Puede haber quien se sienta satisfecho con la denuncia del «genocidio» de la OTAN, pero en esta situación lo verdaderamente urgente es establecer corredores humanitarios.

Cruz Roja denunció la gravísima situación que se vive en la ciudad, después de hacer llegar hace dos días suministros a uno de sus hospitales. Los representantes de la sociedad civil describieron al equipo de Cruz Roja terribles condiciones por falta de agua potable, medicamentos, productos de higienes y alimentos (especialmente alimentos infantiles).

Hace unas horas otro convoy de la Cruz Roja ha intentado llegar a Sirte, pero, según han constatado los periodistas de Reuters, los disparos de los sitiadores les han impedido culminar su misión de ayuda.

En este contexto, Amnistía Internacional pide el establecimiento de corredores humanitarios, con zonas neutrales y rutas de acceso para los trabajadores humanitarios.

Tan importante como que llegue la ayuda es que se permita la salida segura de los civiles. Hoy ha terminado la relativa tregua de 48 horas dada por el Consejo Nacional de la Transición. Durante este plazo los civiles que han salido no parecen haber sido maltratados, pero tampoco auxiliados. (Véase la crónica de Al Jazzira, al final de esta entrada).

Los que defienden Sirte no luchan por Gadafi, sino por su propia vida. No se rendirán fácilmente. Es hora de una nueva resolución de la ONU, estableciendo corredores humanitarios y exigiendo el respeto de los derechos de los civiles y el tratamiento de los combatientes de acuerdo con las leyes de la guerra.

Otras entradas sobre Libia:

Sarkozy y Cameron en Trípoli ¿misión cumplida en Libia?

Libia: violación de la resolución 1973

Los relatos de la guerra de Libia

Libia: objetivos difusos y daños colaterales

¿Declararía Vd. la guerra a Gadafi?

RTVE, imprescindible


A continuación recojo el texto a partir del cual se me cita en el reportaje de El País «La televisión de todos es mía». (Perdón por los largos párrafos, propios de un artículo y no de una entrada de un blog).

RTVE, imprescindible

El malhadado intento de injerencia editorial del Consejo de Administración de RTVE puede interpretarse como un síntoma de la crisis de la radiotelevisión pública. En realidad es manifestación de un mal más profundo: la partitocracia que contamina todo nuestro sistema político y nos ha degradado a una democracia de baja intensidad. El sistema de reparto de cargos institucionales ha desacreditado a instituciones esenciales como el Consejo del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional o RTVE. Es urgente una regeneración democrática; es urgente un cambio de cultura.
La Ley 17/2006 pretendió la desgubernamentalización de RTVE confiriendo el nombramiento del Presidente, con facultades ejecutivas, y del Consejo de Administración a mayorías parlamentarias de 2/3. A los consejeros les exige cualificación y experiencia profesional, que intenta concretar bastante vagamente en formación superior o reconocida experiencia y en desempeño de funciones de alta dirección, control o asesoramiento desempeñadas durante un plazo de cinco años. Sin entrar a analizar si esta cualificación se da en todos los actuales consejeros, o en la trayectoria de algunos de ellos de plena vinculación a los partidos, una anécdota ilustra la falta de cultura de independencia institucional. La ley ordena que antes del nombramiento, los candidatos propuestos se sometan a una audiencia en la cámara respectiva (Congreso o Senado) para determinar su idoneidad. Pues bien, cuando los candidatos comparecieron en el Senado sus señorías no se molestaron en formularlos ni una sola pregunta. Si RTVE hoy no tiene presidente y sus consejeros no se renuevan, es por la misma razón que no se renueva el Tribunal Constitucional.
La política audiovisual de Rodríguez Zapatero se divide en dos períodos: una reforma y una contrarreforma. La reforma, la Ley 17/2006 que dio un estatuto de independencia, al menos formal a RTVE. Además, de la desgubernamentalización, la Ley instituyó órganos de control interno de defensa de la independencia profesional y editorial (los consejos de informativos) que en estos días han mostrado su virtualidad. No se trata, por tanto, de modificar esta ley (si acaso aclarar que los respectivos directores de informativos son los responsables editoriales y jurídicos de la información emitida). De lo que se trata, insisto, es cambiar de cultura.
En la segunda legislatura socialista llegó la contrarreforma, con la Ley 8/2009, que eliminó la publicidad de TVE, estableciendo un sistema de financiación, uno de cuyos pilares, una tasa sobre las telefónicas, se encuentra cuestionada en el ámbito europeo, con posibilidades de que el Tribunal Europeo termine por declararla contraria al derecho comunitario. RTVE ha entrado así en un peligrosísimo periodo de inestabilidad financiera. Además, la Ley 8/2009 impuso a TVE una serie de limitaciones en materia de adquisición de derechos cinematográficos y deportivos, que aboca a La Uno a competir en el mercado audiovisual con las manos atadas a la espalda.
La contrarreforma Zapatero pasó por suavizar las formas anticoncentración, que propició la adquisición de Cuatro por Mediaset y apunta a la consolidación de sólo dos grandes grupos audiovisuales. Contrarreforma que culminó con la Ley General de la Comunicación Audiovisual, que terminó con el régimen de servicio público de las televisiones privadas y convirtió la licencia en un elemento patrimonial que prácticamente se otorga a perpetuidad. A ello se suma el fiasco de la TDT, con dos de los operadores nacionales dependientes de grandes grupos mediáticos emitiendo programas enlatados. No se ha constituido el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (al que se opone firmemente el PP y que de no existir será exigida por las instituciones europeas) ni tampoco se ha firmado el contrato programa para asignar los recursos necesarios al ambicioso mandato de servicio público que se ha encomendado a RTVE.
En este contexto, la radio y la televisión públicas son más necesarias que nunca. La radiotelevisión de servicio público es imprescindible en una sociedad democrática para promover la cohesión social, el pluralismo político, la diversidad cultural y lingüística, satisfacer el derecho a la información del público y las necesidades de entretenimiento acorde con los valores democráticos. Las funciones del servicio público audiovisual no pueden quedar en manos de compañías mercantiles que hace mucho tiempo dejaron de ser empresas periodísticas para convertirse en conglomerados financieros. Basta repasar el dial de la TDT para comprobar que sólo los canales de TVE aportan contenidos diversos y especializados. Y si nos referimos a la radio, sólo RNE mantiene un canal de noticias, otro de música clásica y otro centrado en música juvenil no sometido a la radiofórmula. Otro de los grandes logros es la televisión a la carta que pone los contenidos de RTVE (especialmente su rico archivo) a disposición de todos de forma interactiva.
La audiencia ha premiado a La Uno, en gran parte por la desaparición de la publicidad. Un retorno a los anuncios parece inviable, así que probablemente la única financiación estable puede llegar vía presupuestos, y esto en el período de contracción actual puede significar más austeridad. Si se desarrolla la producción propia (así se promete en el Convenio Colectivo que acaba de ser refrendado por los trabajadores) hay un cierto margen de maniobra.
El público y la mayoría de los profesionales aprecian que en esta etapa los programas informativos han logrado un aceptable grado de independencia, neutralidad y calidad. No así el PP que sigue utilizando la denuncia de la manipulación como arma arrojadiza. A falta de estudios científicos sobre el contenido, mi opinión es que se ha logrado la neutralidad y un pluralismo institucional sesgado por el bipartidismo, que se ha avanzado en la representación de la diversidad social, pero que queda todavía un camino que recorrer para lograr un pluralismo pleno. El marco jurídico institucional no es perfecto, pero sí aceptable. Reformas legislativas de un gobierno con mayoría absoluta que ataquen la independencia profesional y editorial serían inaceptables.

Hace unos días el presidente del Trust de la BBC (véase su curriculum: presidente del Partido Conservador, Gobernador de Hong Kong, Comisario Europeo, Rector de Oxford) decía que la Corporación es una fuerza moral. La BBC se ha ganado durante más de 80 años el aprecio de los británicos. RTVE construye con dificultad esa función pública, pero la reacción social y profesional de estos días es un buen síntoma.