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UNICEF/UNI448902/Mohammad Ajjour Amal, de 7 años, contempla su vecindario después de que las casas vecinas fueran arrasadas
Cuando las tropas aliadas liberaban los campos de exterminio instalados en el territorio alemán, obligaban a los vecinos de las poblaciones cercanas a visitar las instalaciones e incluso, a veces, a enterrar las masas de cadáveres apiladas.
Durante mucho tiempo, toda una generación de alemanes negó que conocieran la máquina genocida puesta en marcha por los nazis, que exterminó a 6 millones de judíos y centenares de miles de gitanos, discapacitados y opositores políticos. Era imposible que una operación que suponía el desplazamiento de millones de personas fuera ignorada, pero al menos aquellos alemanes podían alegar que no sabían porque era una operación que no se desarrollaba en público.
Nosotros no podemos decir que no sabíamos. El genocidio de Gaza se desarrolla ante nuestros ojos. Presenciamos hipnotizados ante las pantallas las atrocidades contra el pueblo palestino. Pese a que soy consciente de la dificultad de probar la intencionalidad de exterminar a un grupo humano (que es la esencia del delito de genocidio) creo que en este caso se dan una serie de elementos (crímenes contra la humanidad y declaraciones ) que avalan lo que parael historiador judío Raz Segal es un genocidio de manual:
Bombardeos indiscriminados sobre zonas densamente pobladas, con la excusa de que existen objetivos militares, con más de10.000 muertos civiles. un 4.000 niños y 25.000 heridos, la mayoría con quemaduras (a 6 de noviembre, 30 días después de que empezaran los bombardeos israelíes sobre Gaza).
El corte de los suministros (agua. alimentos, electricidad, medicamentos).
El ataque a hospitales y ambulancias.
Desplazamientos forzosos: un millón de gazatíes se han trasladado al sur de la Gaza, siguiendo las órdenes israelíes. lo que no ha evitado que sigan siendo bombardeados.
El ataque contra periodistas y el corte de las comunicaciones.
El recrudecimiento de los ataques de los colonos contra palestinos en Cisjordania.
Por último, y no menos importante, las declaraciones de responsables que deshumanizan a los palestinos (Vale la pena ver los 6 minutos del vídeo-que incluyo al final de esta entrada- en el que el periodista israelí Gideon Levy explica como durante 80 años el Estado de Israel ha encerrado a los palestinos en un apartheid físico y mental).
No se deben comparar estos hechos con el genocidio nazi y el Holocausto, un hecho histórico único, en el que se pretendió por primera vez exterminar de forma industrial a los pueblos judío y gitano (léase a Guillermo Altares «Que dejen en paz el Holocausto»), pero salvando todas las distancias, lo que pasa en Gaza es como si el Gueto de Varsovia hubiera sido bombardeado diariamente por aviones Stukas, una de las armas más avanzadas del momento.
Todo parece indicar que Israel pretende establecer una ocupación militar en el norte y desplazar a la población al sur y si puede expulsarla al Sinaí egipcio o a otros países. La solución de dos estados es inviable con 600.000 colonos en Cisjordania. El objetivo último de todas estas operaciones, repuesta a los crímenes execrables de Hamás es la definitiva constitución del Gran Israel, un estado judío desde el Jordán hasta en Mediterráneo, la tierra prometida entregada por Yahvé a su pueblo elegido.
Por muchas barrera que Israel erija, salvo que extermine a todos los palestinos, tarde o temprano habrá otro estallido de violencia. Hamás, además de una organización terrorista, es un movimiento social y religioso, que provee servicios y controla la administración de la Franja. Desmontar Hamás y depurar a todos los que han tenido relación con el movimiento puede ser tan peligroso como fue el desmantelamiento del partido-movimiento Baas en Irak, que trajo el surgimiento de Al Qaeda y el Estado Islámico. Los jóvenes terroristas que atacaron Israel eran niños o adolescentes en las anteriores ataques israelíes, el último en 2014.
¿Por qué no se puede hacer nada para parar el genocidio?
En estos días, todas las personas de buena voluntad se hacen esta pregunta. Según la conciencia y la disponibilidad de cada uno se puede firmar protestas, manifiestos, asistir a concentraciones… pero con muy poca capacidad de presionar.
Estados Unidos apoya cerradamente y arma a Israel. Como ya indiqué en otra entrada anterior, hay dos lobbies poderosísimos. Las judíos liberales, que en gran parte controlan la intelligetsia de las relaciones internacionales. El otro es la extrema derecha religiosa que ve en Israel la nueva Jerusalén, imprescindible para sus esperanzas mesiánicas. Además, Israel ha sido el gendarme norteamericano y no se puede dejar de apoyar a un aliado esencial para la supremacía estadounidense.
Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, Washington ha vetado cualquier resolución pidiendo un alto el fuego y ha entorpecido el papel diplomático de la ONU. No admite más que pausas humanitarias puntuales, en la línea de Netayahu.
En Europa, sigue pesando la culpa del Holocausto, sobre todo en Alemania. En Francia, la comunidad judía es muy importante y ha sufrido en los últimos años reiterados ataques, de modo que decenas de miles de judío franceses han emigrado a Israel. En toda Europa cualquiera que critique al gobierno israelí o defienda los derechos palestinos es tachado de antisemita (este fue uno de los motivos de la caída del líder laborista Jeremy Corbyn).
El apoyo acrítico de la presidenta de la Comisión a Israel ha puesto en evidencia a la UE, por mucho que el responsable de la política exterior haya insistido, una y otra vez que la respuesta israelí debe respetar el derecho humanitario. Aunque la UE impusiera a Israel sanciones como lo ha hecho con Rusia serían muy poco eficaces, porque la dependencia europea del estado sionista es mínima, aunque podría causarle daños económicos poco relevantes. Sólo EEUU tiene la influencia para detener la matanza y no parece dispuesto a hacerlo, más allá de algunos alivios cosméticos.
En comparación con la agresión rusa a Ucrania está claro el doble rasero. Difícilmente, la UE podrá involucrarse en el futuro como mediador y estratega de la paz en la región.
El periodista judío, Gideon Levy, explica como durante 80 años el Estado de Israel haa tenido como política central la deshumanización y destrucción del pueblo palestino. Son 6 minutos imprescindibles.
Una excavadora limpia escombros mientras la gente busca supervivientes y los cuerpos de las víctimas después de un bombardeo israelí, en Jan Yunis, en el sur de Gaza, el 25 de octubre. Mahmud Hams
Después de los execrables crímenes cometidos por Hamas, asistimos en directo a la perpetración de un crimen de lesa humanidad en Gaza. El castigo colectivo y la matanza de palestinos parece no tener límites. Pero más allá de este crimen, la guerra crea una situación de alto riesgo para la paz mundial.
No sabemos cuando se producirá la entrada de tropas israelíes en Gaza. No sabemos cómo se desarrollará la operación. pero parece claro que lo que pretende el gobierno israelí es convertir a la Franja en un tumba colectiva y un territorio donde la vida sea imposible.
Algunos responsables han adelantado que Gaza tendrá que ser más pequeña, de ahí la orden de evacuar el norte. Los 700.000 palestinos que han obedecido las órdenes y se han desplazado al sur, no por eso se han encontrado más protegidos y han sufrido bombardeos, como el de ayer 25 de octubre en Jan Yunis.
Parece también que Israel pretende que una fuerza multinacional árabe garantice, una vez exterminado Hamas, que Israel no volverá ase atacado. Incluso que la Autoridad Nacional Palestina volviera a asumir la administración del territorio.
Después de los miles de muertos, ningún poder árabe o palestino querrá involucrarse en la neutralización de la Franja. Mantener la ocupación o intentar la colonización de Gaza ya fue intentado por los israelíes, que tuvieron que retirarse porque era un cáncer terriblemente costoso.
Hago un repaso a los agentes geopolíticos de la región y los riesgos de que el conflicto se extienda.
Estados Unidos
Sería el único país que podría contener a Israel. Pero la alianza sagrada que mantienen lo hace muy difícil. En EEUU opera un grupo de presión judío liberal muy potente. Además la derecha fundamentalista cristiana está convencida de que Israel es la encarnación de sus ideas mesiánicas. De otro lado, Israel ha sido durante décadas el gendarme norteamericano en la región para controlar a los regímenes nacionalistas árabes.
El gobierno Biden no tiene ninguna intención de implicarse en una conflicto armado en Oriente Próximo con la guerra de Ucrania empantanada y cuando su foco está en la rivalidad con China.
Ha desplazado dos grupos aeronavales a la zona para dar cobertura a sus tropas en la región (Irak, norte de Siria) de un eventual ataque de Irán, y ha pedido a Netayahu que su ejército no entre en Gaza hasta que ese despliegue se haya completado.
Sería un enorme error de Biden lanzar un ataque o una operación de desestabilización contra el régimen de los ayatolás.
Irán
Es el gran actor geopolítico de la región: por su demografía (112 millones), sus fuerzas armadas y sus milicias delegadas en otros países, su producción de crudo… su posible posesión de armas atómicas. La ruptura del acuerdo nuclear por parte de Trump dejó sin supervisión a su industria nuclear. Puede que ahora tenga una alta capacidad de refino de uranio, pero es improbable que cuente con bombas nucleares y menos todavía con vectores para su lanzamiento.
Irán puede proyectar su poder con las milicias chiíes, la más importante Hezbolá en el sur del Líbano que se encuentra en una fase de guerra de baja intensidad con Israel. Pero también cuenta con las milicias hutties en Yemen, que según Estados Unidos, disparó tres misiles en dirección a Israel que fueron interceptados sobre el Mar Rojo por un destructor estadounidense.
Tiene también Irán la capacidad de desestabilizar a Arabia y los países del Golfo (especialmente Bahrein) movilizando a las minorías chiíes en países de mayoría suní.
Israel
Además de tener el ejército más poderoso de la región, todos los expertos están de acuerdo en que cuenta con armas nucleares, aunque nunca lo haya reconocido explícitamente.
Israel ya no tiene estados enemigos, salvo Irán. Con Jordania y Egipto hizo la paz; Siria, su gran enemigo, hoy ya no cuenta, autodestruida en su propia guerra. Así que el uso de la bomba atómica solo podría ser contra Gaza, algo imposible porque todo el pequeño país sufriría las consecuencias de la contaminación nuclear.
Con el ataque de Hamás y la ulterior venganza israelí se hace imposible la firma de la paz con Arabia Saudí, que estaba a punto.
Rusia
Con la guerra de Siria, Putin recuperó la influencia que la URSS tenía tradicionalmente en la región.
Sin la intervención rusa e iraní, Bashir el Assad no podría haber ganado la guerra.
A unos centenares al norte de Gaza, en la costa siria, se encuentra el puerto de Tartus, la mayor base aeronaval rusa en el Mediterráneo.
Putin puede estar interesado en extender el conflicto en Oriente Próximo, lo que debilitaría a la alianza que sostiene a Ucrania.
UE
La Unión Europea ha sido incapaz siquiera de pedir una tregua y la mayor parte de sus miembros han cerrado filas acríticamente con Israel.
Tradicionalmente, la UE ha pagado proyectos de cooperación con muy escasa influencia sobre la situación. Por ejemplo, después de los acuerdos de Oslo, España financió y construyó el aeropuerto de Gaza, que poco después fue bombardeado por Israel.
Cuanto más dure la venganza israelí en Gaza, más posibilidades hay de atentados terroristas,en Europa, con amplias comunidades musulmanas y judías.
Hay que parar la carnicería en Gaza, en primer lugar por humanidad, pero también porque en esta situación el error de cualquier actor puede extender la conflagración.
La aviación israelí bombardea la ciudad de Gaza, uno de los territorios con mayor densidad de población del mundo, donde prácticamente es imposible diferenciar objetivos civiles y militares.
El David palestino (en este caso, los papeles se trastocan) ha herido en la frente al Goliat israelí no con una piedra, sino con una oleada de ataques por sorpresa contra militares y población civil, de enorme crueldad y características terroristas. Pero el Goliat israelí, lejos de quedar herido de muerte tiene capacidad, como Sansón, de sacudir con sus bombardeos las columnas del templo de Gaza, que amenaza con convertirse en un el cementerio de miles de civiles palestinos.
¡Qué difícil es enjuiciar la barbarie humana, cuando todo se ve con ojos sectarios!Por muchos que hayan sido los crímenes de Israel no está justificada la acción de Hamás contra los civiles, como los crimines de Estados Unidos, desde Hiroshima y Nagasaki a Chile no justifican los atentados del 11-S.
Sin pretender ser equidistante y poniendo por delante que las acciones de Hamas son gravísimas violaciones de los derechos humanos, que no merecen sino la más rotunda condena, como estos días he leído reiteradamente que hay una vara de medir distinta con los conflictos de Ucrania y Palestina, voy a intentar comparar los crímenes que ambos contextos se producen a la luz del derecho internacional humanitario.
El derecho internacional humanitario está codificado en losConvenios de Ginebra, que intentan proteger a los contendientes que ya no pueden combatir (heridos, prisioneros) y a la población civil, tanto e los conflictos internacionales, como en los internos.
Los crímenes contra el derecho humanitario son crímenes de guerra (por ejemplo, maltratar a los prisioneros). Un nivel mayor de gravedad son los crímenes de lesa humanidad:«cometidos como parte de un ataque general o sistemático contra civiles en tiempo de paz o de guerra, que incluyen tortura, desaparición forzada, homicidio, esclavización, deportación y actos de violencia sexual y de género, incluida la violación».
El genocidio es el exterminio sistemático de un grupo humano por razón de etnia, religión, política o nacionalidad.
La jurisdicción competente para juzgar todos estos delitos es el Tribunal Penal Internacional, con sede en La Haya, y creado por el Estatuto de Roma de 1998. Para que su jurisdicción sea efectiva tiene que ser previamente aceptada por los Estados, Ni Rusia, ni Estados Unidos, ni Israel son parte del tratado. Ucrania tiene una oficina de cooperación desde 2003 y Palestina no es un Estado (lo cual no quiere decir que los grupos irregulares no puedan ser juzgados, como ha ocurrido en el caso de varios países africanos.
El crimen original y punto de partida de los conflictos
El caso de Ucrania es más claro. El punto de partida está en el delito de agresión (tipificado en el Estatuto de Roma del TPI) con la anexión por parte de Rusia de Crimea y parte del Donbás en 2014, culminada con la invasión total de 2022. Esta agresión está justificada por Rusia en una supuesta amenaza de la OTAN, pero en realidad lo que intenta es mantener un área de influencia rusa en el mundo post soviético.
Más complejo es el caso del conflicto entre Israel y Palestina. Israel nace en 1948 de una decisión de la Asamblea General de la ONU, apoyada por cuatro de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE,UU, URSS, Reino Unido y Francia). Se trata como un asunto de descolonización, sin consultar ni tener en cuenta a la población palestina.
Los estados árabes vecinos lanzan un guerra contra el naciente estado (guerra de independencia para los israelíes), contienda en el que el ejército israelí se impone y -como han demostrado los propios historiadores israelíes- lleva a cabo acciones de limpieza étnica. Un millón de palestinos fueron expulsados o huyeron de sus hogares y se convirtieron en refugiados. El 80% de la población de Gaza son refugiados o descendientes de refugiados del 48. Para los palestinos es la Catástrofe, la Nakba
En la guerra de los Seis Días Israel conquistó a Egipto Gaza. a Jordania, Cisjordania y Jerusalén este y a Siria los Altos del Golán. Empieza la ocupación de los territorios donde reside la mayor parte de la población palestina y sobre estos territorios van asentando cada vez más población judía , en un agresivo proceso de colonización. prohibido por las leyes internacionales.
Israel nunca ha reconocido derechos a la población de los territorios ocupados y a las respuestas palestinas (la lucha guerrillera, la intifada de las piedras, los atentados suicidas, la intifada de los cuchillos) Israel ha reaccionado con enorme fuerza punitiva.
Los acuerdos de Oslo y la creación de Autoridad Autónoma Palestina tenían el horizonte de establecer dos estados en 1999. Pero la colonización israelí y medidas de seguridad, como el muro que divide Cisjordania lo hacen inviable. En el caso de Gaza, Israel considera que la ocupación es demasiado onerosa y evacua a sus tropas en 2006, desmontando previamente las colonias ilegalmente establecidos en el territorio. La Franja de 50 x 11 kms., donde viven 2 millones de palestinos, queda aislada del resto del mundo y se convierte desde 2007, después de que en 2006 ganara las elecciones el movimiento islamista Hamás y expulsara a los laicos de Fatah. en la mayor cárcel a cielo abierto del mundo (rodeada de una valla en teoría inexpugnable y solo con dos pasos de comunicación con Israel y uno con Egipto, que se abren con cuentagotas).
Resumiendo, el crimen original israelí reside en una ocupación y colonización que viola las resoluciones de la ONU, el derecho internacional y los derechos básicos de un pueblo sometido a todo tipo de crueldades y humillaciones, con desprecio absoluto de la condición de los civiles (Teresa Aranguren resume aquí esta historia). Piénsese que si un joven palestino comete un atentado, su casa (donde suelen convivir familias extensas) es inmediatamente demolida por el ejército israelí. Todo eso va amasando un explosivo sentimiento de odio, al que el islamismo da forma y justificación.
Crimines de lesa humanidad
El ataque sistemático a la población civil y a sus infraestructuras puede calificarse como crimen de lesa humanidad.
Rusia bombardea sistemáticamente las infraestructuras y las ciudades ucranianas, ocasionando un importante número de víctimas civiles. Pero en Ucrania, la población puede desplazarse. En Gaza, el territorio con más densidad de población del mundo no hay a donde huir. Los pasos a Israel y a Egipto están cerrados y la única protección la ofrece la bandera de la ONU en hospitales y escuelas. Como en anteriores campañas, los testimonios muestran que Israel no está respetando estos «santuarios».
No solo los bombardeos. Israel ha cortado los suministros de agua, electricidad y alimentos. El ministro de Defensa ha dicho que es la manera de tratar con «animales humanos». Por el momento, no parece que Israel esté dispuesto a aceptar corredores humanitarios y ha ordenado una imposible evacuación del norte de la Franja, mientras siguen los bombardeos, utilizando incluso bombas incendiarias de fósforo.
Crimines de guerra
El asesinato , encarcelamiento y tortura de civiles se encuadra entre los crimines de guerra.
En Ucrania, quedó bien acreditada que en la matanza de Bucha, el ejército ruso cometió crimines de guerra.
Hamas con su ataque a civiles (en el festival musical y en el ataque a kibutzs) con asesinatos y toma de rehenes civiles ha cometido crimines de guerra.
Durante todo 2023 el ejército israelí ha cometido crimines de guerra contra la población civil en sus incursiones en Cisjordania y protegiendo los desmanes de los colonos.
Genocidio
El crimen de genocidio puede englobar crimines de guerra, de lesa humanidad y otros, pero lo distintivo es la finalidad de exterminar a un grupo humano por razones de etnia, religión, nacionalidad o políticas. Por eso es tan difícil de probar porque habría que demostrar la intencionalidad de las autoridades que dan las órdenes persecutorias.
En el caso de Israel, un indicio de genocidio reside en las declaraciones de su ministro de Defensa, en las que al tiempo que anuncia el corte de los suministros básicos a la Franja, califica a los miembros de Hamás de «animales humanos» ¿cómo distinguir entre militantes y civiles ante esa amenaza de exterminio generalizado?
El hecho fundacional del estado de Israel es el genocidio nazi contra el pueblo judío, elevado a categoría religiosa como Soah, o sacrificio.
En las declaraciones de los responsables políticos y militares israelíes parecen resonar las palabras de venganza del profeta Amós (9:1-10):
«Después de eso vi a Dios. Estaba de pie, junto al altar, y me dijo: «Golpea la parte alta de las columnas del templo, para que el templo se derrumbe y caiga sobre la gente. ¡Nadie escapará con vida! Pero si alguno logra escapar, morirá en el campo de batalla»
La hibris de Putin y de la sociedad israelí
Siendo tan distintas ambas situaciones tanto en la guerra de Ucrania, como en el conflicto palestino, la hibris, la soberbia que ciega a los poderosos se encuentra en su origen.
Putin se creyó su propia propaganda. Pensó que con su indudable superioridad militar conquistaría Kiev en una semana y los ucranianos se reintegrarían felices en la «madre Rusia» y el resto del mundo asentiría dócilmente ante su poder nuclear. No contó con la resistencia ucraniana, ni con la unidad de la OTAN y la UE.
En Israel, hace mucho que se renunció a transitar por cualquier vía de negociación de paz. Se vivía en una falsa burbuja de seguridad, asumiendo que se podía mantener a los palestinos en un apartheid criminal, sin derechos, ni tierra, ni esperanza, pagando de tarde en tarde el precio de un atentado suicida aislado.
«Dispararemos a inocentes, les arrancaremos los ojos y les destrozaremos la cara, los expulsaremos, expropiaremos, robaremos, los secuestraremos de sus camas, los someteremos a limpieza étnica y, por supuesto, continuaremos con el increíble asedio a Gaza. Y supondremos que todo seguirá como si nada».
Para terminar dejo este documental «The Gatekeepers» (subtitulado en español) con antiguos jefes de los servicios secretos, interior y exterior, en el que advierten que no puede haber seguridad mientras no haya una solución al conflicto, que no puede haber paz solo por la imposición de la fuerza frente al otro.
Fuente Reuters. La artillería es un arma esencial en el conflicto
Punto de inflexión histórico
Se cumple un año de guerra en Ucrania. Diez años de conflicto armado, si se cuenta que se combate en el Donbás desde 2014.. Pese a todos los desmentidos previos del Kremlin, Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero . La guerra ha sido un punto de inflexión que ha ha puesto fin a casi tras décadas de distensión en Europa. Desde 1989 y la caída del Muro, ningún otro acontecimiento ha tenido tanta trascendencia. Un año de guerra, en el que uno de los participantes es una potencia nuclear, que no duda en esgrimir el arma atómica como último argumento. Nunca desde la crisis de los misiles de 1962 habíamos estado tan cerca del holocausto nuclear.
Resulta imposible sintetizar las múltiples capas, del acontecimiento, pero me atrevo a sintetizar las que me parecen más destacadas.
Guerra de relatos
Como toda guerra, se trata de un recurso absoluto a la fuerza, pero como siempre los contendientes tienen que justificar sus acciones, tanto buscando el apoyo y la legitimidad interna, como el juicio de la Historia o ante posibles tribunales internacionales para después de la guerra.
Rusia se apoya esencialmente en dos argumentos. Que la OTAN ha incumplido los acuerdos tácitos que pusieron fin a la Guerra Fría y que, según su interpretación, impedían su extensión hasta los países bálticos; y que iba a ampliarse a Ucrania, que el Kremlin ya considera una posición avanzada de la Alianza Atlántica y de Estados Unidos. Y que el gobierno de Zelenski es un gobierno nazi, que persigue a las minoría rusófonas y bombardea a los civiles de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Y en último término que Ucrania tiene un vínculo sagrado e inescindible con el Mundo Ruso.
Ucrania, la OTAN y la UE niegan cualquier despliegue agresivo y sostienen que el país tiene derecho a fijar su destino sin interferencias; sin perjuicio de que, antes de la guerra, ni la OTAN ni la UE hubieran dado signos serios de estar dispuestos a integrar a Ucrania, un país enorme, con grandes problemas económicos y de seguridad y una corrupción rampante. En el relato europeo y atlántico, no respetar las frontera internacionales no puede justificarse en ningún supuesto agravio histórico y pone en peligro la paz en Europa y en el mundo en general. Según se ha ido desarrollando el conflicto, la denuncia de la violación de los derechos humanos por el ejército ruso ha ido ganando protagonismo en este relato.
Una Guerra europea
La guerra es manifestación del choque entre una potencia hegemónica, Estados Unidos, y otra que lo fue y quiere volver a serlo, Rusia.
Es, además, una guerra europea, no solo porque se libre sobre el territorio de uno de los países europeos más extensos, sino porque supone el enfrentamiento entre dos manera de entender Europa. Una la de la UE, democracia liberal y un capitalismo regulado, generador de desigualdad , pero sometido a límites y otra la de Rusia, autoritarismo tradicionalista y capitalismo cleptocrático, que entrega la riqueza nacional a oligarcas fieles al poder. Del resultado de la guerra depende la esencia y la seguridad de Europa al menos por una generación.
Fortaleza UE
La UE, siempre dubitativa y lenta ha mostrado una notable y poco frecuente unidad. Ha adoptado sucesivos paquetes de sanciones. con escasa oposición y ha relanzado su política de defensa y seguridad, financiando generosamente el esfuerzo bélico de Ucrania. Por el momento, la Unión sale fortalecida.
Europa está pagando un alto precio económico, Ha cambiado la dependencia energética de Moscú y su gas natural (barato) por la dependencia de Washington y su gas licuado (caro).
La UE quiere ahora, además de seguir siendo un modelo de bienestar y una potencia normativa. convertirse en una potencia militar, capaz de defenderse sin contar con el «amigo americano», lo que supondrá detraer recursos del deteriorado Estado del Bienestar. Así que, aunque la Unión se fortalezca como institución, los europeos pierden; mientras, Estados Unidos fortalece su hegemonía sin costes apreciables. Ganan las industrias y los lobbies de las armas.
Larga guerra de desgaste
Después de 12 mese no aparecen perspectivas de una rápida victoria de ninguno de los dos bandos. Los dos tienen recursos para resistir, pero no para arrollar al enemigo. Rusia destruye las infraestructuras de Ucrania y los contendientes se enzarzan en batallas por el control del Donbás, como la de Bajmut, que más que la conquista de un punto estratégico parecen destinadas a desangrar al enemigo, en episodios que recuerdan a otros semejantes, como Verdún, de la I Guerra Mundial o la batalla de Belchite, de la guerra española.
Rusia puede que no tenga el armamento más moderno, pero puede producir masivamente munición y puede seguir movilizando tropas. Y en último término puede esgrimir la amenaza atómica. Ucrania es completamente dependiente de los suministros de sus aliados, que por el momento no están fallando. Tiene unas tropas más motivadas y mejor formadas.
Guerra por interposición, guerra externalizada
No hay duda de que en Ucrania se libra una batalla decisiva por la hegemonía mundial. Estados Unidos y la UE luchan con Rusia. Es una guerra por interposición, en la que Ucrania pone los muertos.
Es también, por parte rusa, una guerra externalizada, donde una compañía privada de mercenarios, Wagner, asume las misiones más sangrientas y sus hombres son enviados al combate como carne de cañón. Ya en Irak , Bush uso una compañía privada del sector petrolífero, Halliburton, para externalizar tareas militares y la represión en el país ocupado, pero sin un tan destacado protagonismo en los combates.
Sanciones que molestan al sancionado, pero no le rinden. Sanciones muy dañinas para Europa
Ninguna de las sanciones impuestas a Rusia ha sido el arma definitiva que se anunciaba. Sin duda han hecho mucho daño a la economía rusa (caída del PIB, inflación, déficit y deuda), pero no parece que hayan supuesto ni un daño suficiente para el régimen ni hayan promovido un estallado social.
En Europa, las sanciones, sobre todo la desconexión de la energía barata rusa, ha dado lugar a la agravación de un proceso inflacionario, que venía desde la salida de la pandemia. Parece que empieza a controlarse, pero el riesgo es que el Banco Central Europeo se pase de frenada y la inflación conduzca a la recesión. Las medidas sociales adoptadas por los Estados y propiciadas por la UE han evitado un otoño-invierno del descontento.
El dilema moral
Sin perspectivas de una paz negociada, los dos contendientes tienen posiciones maximalistas. Ucrania quiere para empezar a hablar una retirada rusa de todo su territorio, incluido el Donbás y Crimea. Rusia, que Ucrania acepte formar parte del Mundo Ruso y renuncie a integrarse en la UE y la OTAN y renuncie a Crimea y el Donbás. A Ucrania la pueden presionar sus aliados, pero Rusia no negociará salvo que se encuentre en una difícil situación militar en los frente o política en el casa. La UE y la OTAN deberían, entonces, ofrecer a Rusia un sistema de seguridad europeo y garantías a los rusófonos. Me remito a esta entrada sobre elemento para la paz en Ucrania.
Zelenski pide cada vez armas más potentes. Sus aliados evitan la entrega de armas, como aviones de combate, con las que se pueda atacar territorio ruso para evitar una peligrosa escalada. Según el derecho internacional, Ucrania tiene derecho a defenderse y armarse. No se la pueden negar las armas, como se negaron a la República española. Pero esas armas prolongarán la guerra. Morirán más ucranianos y rusos y aumentará el peligro de un guerra nuclear. Todo un dilema moral, perfectamente expresado en este ALEGATO en favor de la negociación de Jürgen Habermas, de imprescindible lectura.
Las delegaciones rusa y ucraniana se encontraron en la oficina presidencial de Dolmabahce para reasumir las conversaciones de paz, en Estambul, Turquía, el 29 de marzo de 2022. (Arda Küçükkaya – Agencia Anadolu)
Se cumplen tres mese de la invasión de Ucrania por Rusia y la guerra se ha convertido en un conflicto de desgaste. Ninguna de las dos partes puede ganar. Ucrania no puede vencer a Rusia, una gran potencia nuclear; Rusia no puede ganar porque Ucrania tiene apoyo total, incluido el militar, de EEUU, la UE y buena parte del mundo.
Hay dos posibilidades, que siga la guerra de desgate, con enormes pérdidas por ambas partes, o propiciar una negociación de paz. Un mediador potente, aceptado por ambas partes, tendría que dar los primeros pasos. Descartados los países occidentales por su apoyo a Ucrania. quizá el único candidato sea el turco Erdogan, cuya primera tarea sería lograr medidas de confianza en los frentes, como el intercambio de prisioneros. Luego tendría que conseguir garantías de Occidente, de que no se acorralara a Rusia e incluso de que las negociaciones avanzaran se podrían levantar algunas sanciones-
Después en la negociación, habría que intercambiar concesiones.
Las analistas militares parecen convencidos de que la guerra será larga. Pero no es posible seguir sentados sobre un polvorín (nuclear). Así que Occidente debiera presionar a Ucrania para que se siente a negociar. Ante Putin, hay que seguir apoyando a Ucrania.
Viajé como periodista dos veces a Finlandia, la primera en 1990 para una cumbre de la OSCE, la segunda, invitado por el gobierno finlandés, en 1993, antes de su ingreso en la UE. En ambas ocasiones no detecté ningún deseo de adherirse a la OTAN, sí y perentorio, de ingresar en la UE.
Pese a la disolución de los bloques al final de la Guerra Fría, el país aceptaba con naturalidad su neutralidad y lo que preocupaba era superar el trauma económico de la caída drástica del comercio con la URSS. Eran los años en que una compañía finlandesa, Nokia, se convirtió en líder tecnológico mundial.
En ninguna entrevista o contacto se formuló el temor a la Rusia de Yeltsin y sí el deseo de ingresar en la UE, sin perjuicio de la existencia de algunos euroescépticos. Y eso que la neutralidad no fue una decisión libre, sino impuesta por la URSS victoriosa en la II Guerra Mundial. Es a lo que peyorativamente se llamó «finlandización».
Rusia y Finlandia, una relaciones estrechas y difíciles.
Finlandia entra en la Historia Contemporánea cuando en 1808, cuando el zar Nicolás I, entonces aliado de Napoleón, declara la guerra a Suecia, que se negaba a aplicar al Reino Unido el bloqueo decretado por Bonaparte. Desgaja de Suecia las regiones orientales y constituye con ellas el Gran Ducado de Finlandia y se proclama duque. Su hijo Alejandro II reforzará la autonomía del Gran Ducado. Los fineses rindieron homenaje al zar reformador con una estatua al pie de la catedral luterana en la plaza del Senado de Helsinki. Dos cúpulas dominan la capital, la blanca neoclásica de la catedral luterana y la colorida de la catedral ortodoxa.
En 1918 Rusia reconoce la independencia de Finlandia y el país es campo de la lucha entre rojos y blancos. En 1939-40, la URSS ataca Finlandia en la guerra de invierno. Finlandia detuvo la agresión. En 1941 se alió a Alemania y participó en la invasión a la URSS. En el Armisticio de Moscú en 1945, Finlandia tuvo que hacer grades concesiones territoriales y perdió el acceso al Ártico.
De modo que la neutralidad no fue una opción libre, sino impuesta por Moscú, pero la URSS renunció a establecer un gobierno títere como hizo en los países del este. Los gobiernos socialdemócratas aprovecharon la neutralidad para establecer provechosos lazos comerciales con la URSS, pero sin ayudas económicas occidentales. Y convirtieron al país en punto de encuentro entre los bloques. No en vano, el mayor acontecimiento de distensión, la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CESCE) en los años 70.
Si ahora los políticos y la opinión pública están de acuerdo en pedir el ingreso en la OTAN es porque ven cierto el riesgo de agresión.
Es verdad que Helsinki está a 400 kms. de San Petersburgo, así que Putin ha logrado tener a la OTAN más cerca y no más lejos. Lo que no dice es que en Kaliningrado, entre Polonia y Lituania, a 300 kms de Varsovia, Rusia tiene misiles nucleares Iskander.
Pieza de artillería ucraniana 2S1 haciendo fuego (Reuters)
Al cabo de más de dos meses de la invasión de Rusia a Ucrania no hay perspectivas de paz. Por el contrario, Rusia parece dispuesta a anexionar la Transnistria y desestabilizar Moldavia.
Ninguno de los intentos negociadores ha dado fruto, ni parece que las partes hayan apostado por un acuerdo diplomático.
Condiciones para una negociación
En una guerra, el momento de la negociación es cuando se produce un cierto empantanamiento o una de las partes se encuentra en una situación apurada. No es que Ucrania esté ganando la guerra, pero con las arma suministradas por EEUU, la OTAN, la UE ha desinflado la operación rusa. Rusia ha tenido que modificar sus objetivos estratégicos, que ahora parecen consistir unir en una gran C desde Járkov hasta Crimea, toda la costa del Mar de Azov y puede que Transnistria.
Putin puede vender internamente estas conquistas como un gran éxito. Pero no se puede levantar la presión militar porque si no Putin no negociaría nunca. Tampoco buscar su derrota absoluta, porque entonces sería más peligroso. Todos tienen que ganar y ceder.
Haría falta un negociador potente, en el que ambas partes confíen.
El primer paso debiera ser medidas de confianza, con un alto el fuego en todos los frentes e intercambio total de prisioneros y apertura de corredores humanitarios. El alto el fuego y el resto de estas medidas debieran ser verificadas por observadores de la OSCE.
Estas podrían ser las concesiones de la partes.
Concesiones de Rusia
Reconocimiento de la independencia e integridad de Ucrania y su capacidad de ingresar en la UE.
Admitir que Crimea pueda reintegrarse a Ucrania, previo un referéndum a celebrar en en el plazo de tres años con garantía y supervisión internacional.
Retirar el reconocimiento de las repúblicas de Donekts y Luganks.
Compromiso de colaborar financieramente en un plan de reconstrucción de Ucrania.
Concesiones de Ucrania
Aceptar la neutralidad y la prohibición de armas nucleares en su territorio. A cambio, su independencia podría ser garantizada por la OTAN y la UE. Y Recibiría garantías de ingreso en la UE, siempre que cumpliera las condiciones políticas, económicas y jurídicas para la adhesión.
Cesión a Rusia del puerto de Sebastopol.
Declarar el ruso como lengua cooficial y reintroducirlo en la educación y la administración.
Reconocer constitucionalmente un amplio autogobierno a los territorios del Donbás.
Desmontar el batallón Azov y otras milicias neonazis.
Investigar y castigar los crímenes cometidos por su ejército.
Estados Unidos y la UE levantarían progresivamente las sanciones a Rusia, en la medida en que cumpliera sus compromisos. Serían los primeros financiadores de un plan de reconstrucción, en el que también participaría Rusia, pero no en forma de indemnizaciones de guerra. Hay que evitar una humillación como la de Alemania en Versalles. La UE reconstruiría progresivamente su cooperación con Rusia, pero buscando terminar con su dependencia energética.
Un sistema europeo de seguridad
Los acuerdos de paz tendrían que insertarse en una nueva estructura de seguridad europea, con la desnuclearización del continente, limitación de los ejércitos y la OSCE o una nueva organización vigilando que todos los acuerdos se cumplan.
Crímenes de guerra
No es necesario un compromiso de persecución en un eventual acuerdo de paz, porque las normas internacionales para su persecución existen y las pruebas se están recogiendo sobre el terreno. Solo habrá que esperar a que, cuando llegue la paz, los criminales abandonen las fronteras de Rusia o llegue la democracia a Rusia y entonces sean entregados.
Bombardeo saudí sobre una ciudad de Yemen, una de la más terribles guerras olvidadas
Tenemos toda nuestra atención puesta en la guerra de Ucrania y mientras se desarrollan docenas de conflictos devastadores para pueblos enteros. Son las guerra olvidadas o, como las llaman En lo Que Somos, las guerras no televisadas.
Hay muchas razones para que esa guerras no se conozca o se olviden.
Ocurren en otros continentes, son a menudo luchas entre facciones de culturas que nos son desconocidas, son muy complejas, afectan poco a nuestros intereses más directos o es difícil informar sobre ellas, en algunos casos porque los periodistas, ya no es solo que corran riesgos por estar en en el campo de batalla, sino que directamente se convierten en objetivo de los contendientes, como ocurrió en Siria, donde los periodistas fueron secuestrados y degollados ante las cámaras por la distintas facciones islamistas. En cualquier caso, este olvido, es una de las causa de que estas guerras se prolonguen.
La mayor parte de estos conflictos se dan en el sur empobrecido; son guerras inciviles en las que luchan facciones, a menudo sin motivos propiamente políticos, más allá de controlar y explotar un territorio y suelen cursar con graves violaciones de los derechos y/o hambrunas. A menudo el origen se encuentra en los procesos de descolonización o en la intervención de las potencias occidentales, como en Libia. Una vez en marcha, una intervención para detenerla puede traer todavía peores consecuencias, desacreditando la responsabilidad de proteger, doctrina que autoriza la intervención para detener graves violaciones de los derechos humanos. No ha sido raro el caso de que un fuerza pacificadora de la ONU haya terminado por convertirse en un contendiente más, como en en el Congo.
Muchos de estos países solo pueden librarse la hambruna con los programas de alimentos de la ONU, que ahora tienen serias dificultades para suministrarse de grano, por el alza de los precios, consecuencia de la guerra de Ucrania, así que el riesgo de hambruna en todo el Cuerno de África es extremo. Casi todas dan lugar a oleadas de refugiados, de los cuales la mayor parte se quedan en los países vecinos, solo un pequeña parte llega a EUropa, que los acoge con cicatería, cuando no con hostilidad, sin considerar que huyen de guerras y genocidios, de mucha mayor gravedad que Ucrania.
La guerra de Etiopía empezó hace 16 meses, como una «operación policial» para impedir que se celebraran elecciones en la región norteña de Tigray, sin la autorización del gobierno de Adis Abeba.
El primer ministro Abiy Ahmed Ali (premio Nobel de la Paz 2019 por poner fin a la guerra con Eritrea) prohibió las elecciones en la provincia, con veleidades separatistas, del TIgray. Todo indica que Eritrea está interviniendo en la guerra a favor de Adis Abeba. Amnistía Internacional denuncia graves violaciones de los derechos humanos por ambas partes. Según Washington, 900.000 personas han muerto de hambre en estos 16 meses. Las últimas semanas los combates se han detenido, pero la situación humanitaria sigue siendo gravísima,
Yemen
Es uno de los conflictos que tiene su origen en el fracaso de las primaveras árabes. Y hasta que estallara la guerra de Etiopía era la peor crisis humanitaria del planeta, con 5 millones de personas al borde de la hambruna.
La revolución obligó al autócrata Alí Abdalá Salé a entregar el poder a su vicepresidente, Abd Rabbuh Mansur Hadi. Mientras en el sur la población protesta contra las duras condiciones impuestas por el FMI. en el norte se produce la insurrección del movimiento Ansar-Allah, formado por la minoría chíes de los hutíes.
Tras un guerra devastadora, los hutíes terminan por conquistar la capital, Saná. Arabia Saudí y sus aliados suníes del Golfo no pueden consentir que el país sea gobernado por chíes y llevan a Yemen la guerra que libran por todo Oriente Próximo con Irán, con continuos bombardeos de las ciudades controladas por los hutíes, que no desmerecen en su crueldad a los de Rusia en Siria y Ucrania.
La coalición suní recibió apoyo logístico y de inteligencia de Estados Unidos, Reino Unido y Francia.
Siria
Es el conflicto más grave dejado por las primaveras árabes. Bashir el Asad reaccionó con extrema crueldad a las protestas populares pacíficas. Estalló entonces una guerra civil, con la participación de multitud de grupos armados, entre ellos las organizaciones yihadistas, Al Qaeda y Estado Islámico (Daesh); este último llegó a dominar el norte de Siria y el norte de Irak y proclamar el Emirato Islámico.
El Assad, de la minoría alauí y confesión chií, quedó reducido a un pequeño reducto en el norte. Hoy vuelve a controlar prácticamente todo el país, gracias a la intervención rusa y a los milicianos chiíes llegados de toda la región, empezando por los libaneses de Hezbolá.
La aviación rusa bombardeó sin compasión, ciudades como Alepo o suburbios de Damasco, en poder de grupos enemigos. A cambio, ha recibido en el Mediterráneo la base de Tartus. También en Siria han intervenido los mercenarios de grupo Wagner.
Otros actores internacionales han sido Francia, Estados Unidos y de modo muy especial Turquía, que ha llevado a Siria su lucha contra los kurdos.
En más de una década, se han registrado 380.000 muertos y 11 millones (la mitad de la población) ha tenido que huir de sus casas.
Libia
En abril de 2011, como respuesta a la represión por parte de Gadafi de la protestas populares, se organizan en varias ciudades milicias armadas. Gadafi se prepara para retomar el control de la Cirenaica, la parte oriental del país, que siempre le había sido contraria. Para evitar un baño de sangre, las potencias occidentales fuerzan en el Consejo de Seguridad la Resolución 1973 (no vetada por Rusia), que autoriza la intervención y establece una zona de exclusión aérea para evitar graves violaciones de los derechos humanos; la resolución sería más adelante anulada. Los bombardeos de la OTAN y, sobre todo de Francia, terminan con Gadafi capturado e una alcantarilla. Las milicias victoriosas se enzarzan en una guerra de todos contra todos por el dominio del territorio.
En febrero de 2021, los militares derrocaron a Aung San Suu Kyi, que había ganado las elecciones con una clara mayoría. El Ejército reprime las protestas y los grupos de la resistencia se arman y comienza una guerra civil, en que tienen gran importancia las milicias étnicas,
Afganistán
Con la retirada de Estados Unidos y el control por parte de los taliban prácticamente de todo el país, han terminado dos décadas de guerra. Pero las sanciones y el aislamiento abocan al país a un crisis humanitaria.
Yihadismo en África
LA guerra de Libia fue un torbellino, que permitió que militantes yihadistas se introdujeran en los países del Sahel, especialmente Malí y Burkina Fasso, explotando las tradicionales diferencias entre la población tuareg y y el resto de las etnias. Para evitar la caída de Bamako, Francia envía un cuerpo expedicionario en la operación Serval, luego seguida de la operación Barkhane. La UE envía misiones de entrenamiento militar en las que participa España. Los militares golpistas de Malí, exigen la retirada de Francia y acuden a los mercenarios rusos de Wagner. Esta misma semana, las organizaciones de derechos humanos denuncian el asesinato de 300 civiles por el ejército y los milicianos.
En el Golfo de Guinea, Nigeria sufre desde hace una década el azote de Boco Haram. más reciente es la presencia de grupo yihadistas en Mozambique en la región norteña de Cabo Delgado.
Se calcula que murieron casi cinco millones y medio de personas. Muchos de aquellos grupos armados siguen activos, sobre todo en la Región de los Grandes Lagos.
Sahara
El apoyo a la marroquinidad del Sahara occidental por parte de España augura un reanudación de la guerra. La vergonzosa claudicación del gobierno Sánchez no impedirá que Marruecos siga chantajeando a España, al menos mientras la UE siga externalizando su política migratoria en autocracias como Marruecos, que no puede renunciar nunca a su reivindicación de Ceuta y Melilla, En esta situación, sin apoyos europeos, el Polisario tendrá que hacerse valer con alguna iniciativa militar, tanto para recuperar peso estratégico, como para insuflar algo de moral en los campamentos de Tinduf. Ya en 2020 hubo una ruptura de hostilidades en la frontera con Mauritania.
Sudán
En Sudán se desarrollan al menos tres conflictos:
Darfur. Todavía sigue la guerra étnica en esta región occidental, fronteriza con Chad, que entre 2003 y 2007, enfrentó a musulmanes (ganaderos) y sus terribles milicias yanyauid y a los agricultores negros, sometidos a una política de exterminio, que dejó 400.000 muertos. Con la toma del poder en Jartum por los militares en 2022, el conflicto se ha reactivado.
Sudán del Sur. Después de dos guerras contra el norte, árabe y musulmán, en 2011, las regiones de Sur, negros, animistas y cristianos se independizaron y se convirtieron en el 193º estado de la ONU. En 2013 estalló una guerra civil entre dos facciones, una liderada por el presidente Salva Kiir y su vicepresidente Riek Machar. Como en casi todos los conflictos africanos, las seculares luchas entre etnias son el telón del verdadero conflicto que se libra por el dominio de los recursos, en este caso el petróleo.
Lucha por la democracia. En 2019, las protestas populares logran derribar al dictador Omar al Bashid, el único jefe de Estado procesado por el Tribunal Penal Internacional por crímenes en Darfur. Se contituye un junta cívico-militar, que dirige un difícil transición, abruptamente detenida por un golpe militar en 2022.
Zonas de tensión
No son en este momento guerras abiertas, pero tienen un enorme potencial desestabilizador.
Palestina
Palestina es un bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. La población sometida al cruel apartheid israelí y abandonada por sus hermanos árabes puede rebelarse en cualquier momento.
Irán
Si no hubiera sido por la guerra de Ucrania, el acuerdo nuclear, roto por Trump, ya se habría renovado. A Rusia, firmante del acuerdo, comprometida en reciclar el material nuclear, ahora no le interesa la renovación, porque supondría levantar las sanciones y poner en el mercado petróleo iraní, alternativo al ruso. Mientras, Teherán sigue enriqueciendo uranio.
China-Taiwan
Pekín nunca renunciará a la isla de Taiwan, que considera parte histórica de China; así lo admite también la mayor parte de la comunidad internacional. Pero el fracaso del experimento de Hong Kong (un país, dos sistemas), imponiendo Pekín su autocracia en la ex colonia, ha hecho crecer el sentimiento nacionalista en Taiwan. Parece difícil un reunificación voluntaria. Estados Unido está rearmando a Taipéi.
Mientras, China desarrolla una política agresiva en el mar de la China, que le enfrenta con sus vecinos por el dominio de islas y recursos marinos.
El potencial de estos conflictos es altísimo.
China-India-Pakistán
Tres potencias nucleares, Pakistán y China mantienen una histórica alianza contra India, que disputa con China las cumbres del Himalaya.
Corea del Norte
Autocracia nuclear, gobernada por el imprevisible Kim Jong-un, que se esfuerza por demostrar su poder balístico, cuyas pruebas son, según los expertos, puro fake. No puede descartarse, que perfeccione sus armas y ponga en peligro la paz mundial.
Como han demostrado los casos de Irak y Libia, el mejor seguro de los dictadores son la armas nucleares.
Edificio en llamas en Jarkóv. (Oleksandr Lapshyn/Reuters)
Desde el 24 de febrero, se desarrolla una terrible guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. No me atrevo a decir que el plan ruso ha fracasado, pero desde luego Putin no ha resuelto la situación a su favor en pocos días, como muchos pensaban, de modo que ahora nos encontramos en plena guerra de atricción, con asedio y destrucción de ciudades por los bombardeos, dejando que luego mercenarios liquiden las bolsas de resistencia. Es la táctica empleada en Chechenia y Siria, en este caso, usando además el arsenal más moderno como los misiles hipersónicos.
Más allá de la propia guerra, en este mes se han registrado unos cuantos cambios históricos.
El peligro de la guerra nuclear
Desde la crisis de los misiles de 1962, el mundo nunca ha estado tan cerca del enfrentamiento nuclear. Putin ha amenazado con su uso, si Rusia hacía frente a una amenaza existencial y ha sugerido que las sanciones lo son. Ha lucido sus misiles hipersónicos indetectables, por el momento con carga convencional. Un fiasco total en Ucrania aumenta el riesgo del uso de, al menos armas nucleares tácticas sobre el terreno.
La globalización, herida
Las sanciones económicas y financieras se llevan por delante buena parte de los presupuestos de la globalización: libre movimiento de mercancias, capitales y servicios.
Éxodo de refugiados
El mayor en Europa desde la II Guerra Mundial. Con nuestro eurocentrismo olvidamos que en Colombia hubo durante mucho años 6 millones de desplazados internos.
Reforzamiento de la OTAN
Del «encefalograma plano (Macron dixit) a tener cola de candidatos, incluidas Suecia y Finlandia y el reforzamiento de los presupuestos militares de los socios. En este sentido Putin tiene ahora efrente una OTAN más fuerte.
Cohesión de la UE
A diferencia del tradicional método comunitario, lento y lleno de salvedades, en esta ocasión todos los miembros ha reaccionado a una con inusitada unidad y celeridad para sancionar a Rusia y enviar armas a Ucrania, no tanto para afrontar las consecuencias económicas de la guerra. La Unión parece decididida -ya veremos lo que dura- en convertirse en un actor geoestratégico.
Alemania, potencia militar
Alemania refuerza su presupuesto militar con 100.000 m. de euros
Stanflaction
Los cuellos de botella de exceso de demanda después de la pademia ya habían disparado la inflación. Ahora la incertidumbre sobre los suministros energéticos y el corte de exportaciones como la de los cereales, con los bacos centrales adoptando ya políticas restrictivas pueden abocarnos a una situación de stanflactio (estancamiento+inflación) y descontento en la calle.
El futuro de la revolución verde
Pese a que se ha demostrado que es imprescindible una autonomía energética basada en las renovables, el problema es saber de donde saldrá los recursos para compensar a los perdedores de la transición verde.
Escombros en el hospital de Mariupol bombardeado por Rusia.EVGENIY MALOLETKAAP
Derecho humanitario
En el siglo XX se desarrollaron guerras crueles, pero la humanidad intentó poner normas a los conflictos para paliar las peores violaciones a los derechos humsnos cometidas durante los conflictos. Prrimero las Convenciones de Ginebra y sus protocolos adicionales y luego el Estatuto del Tribunal Penal Internacional pretenden evitar y perseguir esa violaciones.
Crímenes de guerra
La población civil, como viene ocurriendo en todos la conflictos desde desde la guerra de España, es víctima directa de la guerra de Ucrania. El ataque deliberado contra civiles es un crimen de guerra, según el IV Convenio de Ginebra (1949) y sus protocolos adicionales de 1977. Fue el ejército de EEUU el que acuñó el término de daños colaterales para referirse a bajas civiles accidentales en operaciones militares, en muchas ocasiones investigaciones posteriores (o las revelaciones de Wikileads, por las que Assange va a ser extraditado y juzgado en EEUU) demostraron que los militares actuaron sin precaución, buscando su propia proteción, sin importar que ello fuera a ocasionar bajas civiles.
Ahora, Rusia, emplea argumentos más bastos, como que el hospital materno infantil de Mariupol era el acuertelamiento de batallón azov, la milicia neonazi, integrada en el ejército ucraniano. Los infomes y la imágenes de los reporteros internacionales no muestan más que la ruinas del hospital. Los ataques del ejército ucraniano también causan bajas civiles en el Donbás, pero allí parece que no hay periodistas internacionales.O a los medios internacionales no les interesa o no serían bien recibidos sin un toma de posición clara a favor de los separatistas.
Genocidio
Genocidio es un conjunto de acciones deliberadas y planificadas para exterminar a un grupo por razón de raza, lengua, nacionalidad, religión, o ideas. A diferencia de los crímenes de guerra. que pueden probarse individualmente, el genocidio es extremadamente difícil de probar. Una bomba contra un hospital necesariamente es un crimen de guerra y puede ser un indicio de genocidio, pero por si mismo no puede calificarse como tal.
Corredores humanitarios
Como está ocurriendo en Ucrania, la población civil puede verse atrapada en medio de los combates. El Derecho Internacional establece un principio general de ayuda humanitaria:
El Artículo 70.1 del Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra de 1977 establece “socorrer con carácter humanitario e imparcial” a la población civil de cualquier territorio bajo el control de una parte en el conflicto. Además, se añade que dicho socorro “no se considerará como una injerencia en el conflicto armado ni como acto inamistoso” y prioriza la salvaguarda de niños, mujeres embarajadas y madres lactantes.
Por medio del artículo 23 de la Cuarta Convención de Ginebra, en 1949, las partes beligerantes permitirán “el libre paso de todos los envíos de material médico y hospitalario (…) destinados únicamente a a la población civil”. A su vez, se permite el envío de “productos alimenticios esenciales, ropa” y algunos destinados para niños y mujeres embarazadas. Las partes involucradas en la guerra tienen que cerciorarse que estos envíos no puedan ser desviados de su destino, que la seguridad de la población sea efectiva y que ninguna de estas partes se sirva de esta acción para obtener una ventaja militar.
Estos corrredores tienen que ser acordado por las partes, salvo que sean ordenado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Lo que en Ucrania negocian ucranianos y rusos son altos el fuego, que permitan también huir a la población civil, algo que estratégicamente interesa a Rusia para, como hizo en Siria, lanzar ataques desvastadores contra las ciudades, después de la salida de los civiles. Así lo está haciendo en Jarkov y Mariúpol, pero no en Kiev. Quizá quiera cerrar una tenaza sobre la capital y llevar a un Zelenski en las últimas a una mesa de negoción en la que conseguir sus objetivos: reconocimiento de la anexión de Crimea, independencia de las república prorrusas del Donbás, neutralidad obligada para lo que quede de Ucrania, al oeste del Dnieper, reconocimientode los derechos lingúíticos de los rusófonos,
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