Requisitos para la responsabilidad de proteger


Me he referido en tres entradas (“¿Es un crimen contra la humanidad la inacción de la junta birmana?”, “China puede abrir Birmania”, “La responsabilidad de proteger Birmania”). En ellas he revisado el principio y he llegado a la conclusión -matizada- de que no es aplicable al caso de Birmania.

Timothy Garton-Ash se plantea la misma cuestión (¿Cómo proteger a los birmanos?) en su colaboración en El País Semanal del domingo. Garton-Ash llega a la misma conclusión, aunque parte de que la inacción ante el desastre natural es causa suficiente para desencadenar una intervención (que no invasión). Desgrana los requisitos que exige la aplicación del principio: Causa Justa, Intención Acertada, Último Recurso, Medios Proporcionales, Perspectivas Razonables y Autoridad Apropiada. El analista considera que se da esa causa justa, puede existir una intención acertada y realizarse con medios proporcionales. Pero duda que pueda existir una autoridad apropiada sin una resolución -imposible-del Consejo de Seguridad. No existe una perspectiva razonable de llevar a cabo esa protección y existen otros medios diplomáticos -la presión de la ONU y de China- para proteger a la población. Por cierto que esas presiones -y quizá la apertura de China ante el terremoto- están propiciando una mayor presencia de la ayuda internacional en Birmania, pero que sigue siendo a todas luces insuficiente.

Estoy de acuerdo con Garton-Ash y sigo aprendiendo sobre un principio que, junto al de justicia universal, suponen importantes instrumentos de globalización de los derechos humanos.

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La responsabilidad de proteger Birmania


Bernard Kourchner ha invocado el principio de la responsabilidad que todo gobierno tiene de proteger a su población para obligar a la Junta Militar birmana a que abra las puertas de su arrasado país a la ayuda humanitaria.

Myanmar, Birmania, ha sufrido la mayor catástrofe desde el tsunami de 2004 en el Índico. Sus gobernantes no fueron capaces de prevenir a la población del peligro del tifón , peso a ser advertidos por los servicios meteorológicos de la India. Y, ahora, ponen todo tipo de trabas a la ayuda internacional en un país destrozado con 22.000 muertos, que pueden llegar a 100.000. Miedo a abrir el país a los extranjeros, incompetencia… todo se une en una desidia criminal.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon ha pedido a los militares que abran el país a la ayuda extranjera. Los suministros comienzan a llegar, pero los extranjeros esperan en Tailandia las visas para entrar.

En esta situación Kourchner invoca “el derecho a proteger” y sugiere que el Consejo de Seguridad lo concrete en una resolución. No parece que su sugerencia vaya a tener mucha acogida.

¿Qué es la “responsabilidad de proteger”?

La “responsabilidad de proteger” -en inglés “responsability to protect” (R2P)- no es otra cosa que la concreción atemperada del “derecho de injerencia humanitaria”, que muchos defendieron a la vista de los genocidios de los 90 en Rwanda y Bosnia y que, implícitamente, sirvió para justificar la intervención en Kosovo sin resolución de la ONU. No es extraño que sea Kourchner quien invoque ahora la “responsabilidad de proteger”, porque él, fundador de Médicos Sin Fronteras, fue uno de los grandes defensores de ese derecho de injerencia humanitaria, crticado por otros como una nueva forma de colonialismo, una herramienta en manos de las grandes potencias para mancillar la soberanía de los débiles.

Después de Kosovo, en 2001, el gobierno canadiense estableció una comisión de la que surgió la idea. Y lo hizo dándole la vuelta al derecho de injerencia humanitaria. Si el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas establecen el respeto a la soberanía nacional y el derecho a la no injerencia en las cuestiones internas, esa soberanía se justifica porque los estados deben ser capaces de proteger a sus propios ciudadanos de las atrocidades, de los crímenes de guerra, de los crímenes contra la humanidad, del genocidio. Si el estado incumple esa obligación primaria básica corresponde a la entera comunidad internacional proveer de esa protección a la población en peligro y poner término, incluso con medios militares, a esos crímenes. No se trata de “intervenir”, sino de “proteger”. La Cumbre Mundial de la ONU de 2005 aceptó el principio -una cumbre que seguí como enviado especial y que tuvo como elemento estrella a esta “responsabilidad de proteger”. El Consejo de Seguridad también lo ha apoyado, pero hasta ahora no lo ha aplicado en ningún caso.

La responsabilidad de proteger no es aplicable en el caso de catástrofes naturales

Puede verse sobre este principio el dosier especial del International Crisis Group. Lo que está claro es que el supuesto que puede desencadenar su aplicación es que una población se encuentre en grave peligro como consecuencia de una situación de guerra interna, insurgencia, represión, que el estado no quiere o no puede confrontar, bien porque sea el responsable directo o indirecto de los crímenes, bien porque sus estructuras se hallan disuelto en una situación de caos. Nada que ver con situaciones de crisis provocadas por una catástrofe natural.

Hace pocos meses se sugirió la aplicación de este principio también en Birmania, pero, en una situación muy distinta, a raíz de la represión desatada por la dictadura militar contra las protestas populares encabezadas por los monjes budistas, la “revolución azafrán” -¡cuánto nos gustan a los periodistas las revoluciones de colores!.

Fue Gareth Evans, presidente de International Crisis Group, ex ministro canadiense de exteriores y padre del principio, el que defendió muy fundadamente su aplicación en una conferencia. Evans arrancaba con la cita de un profesor chino que declaraba que si China tuvo su Tiananmen, los militares birmanos, en ejercicio de su soberanía estaban en el derecho de reprimir a sus opositores… Evans demostraba a continuación cómo justamente la soberania no podía interpretarse como un derecho absoluto de un estado sobre súbditos.

Ahora, los delegados de la ONU realizan una labor diplomática para levantar los obstáculos para la llegada de la ayuda. No es el método más rápido, pero ¿sería más rápido que el Consejo de Seguridad adoptara una resolución aplicando el principio? Porque lo que está claro es que no se trata, cómo ha llegado a sugerir el mercurial Kourchner, de que la marina o la aviación de Francia o el Reino Unido entren en el país por su cuenta.

Puede que el tifón sea el último empujón que haga caer a la odiosa junta, pero conviene dejar a la ayuda fuera de los objetivos políticos. O ¿habría que haber aplicado la responsabilidad de proteger a Estados Unidos durante el Katrina?

¡Ay Venezuela!


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Los ojos de Chávez, que todo lo vigilan

Sólo unas elecciones libres, legislativas y presidenciales, pactadas con mediación internacional y celebradas simultáneamente pueden dirimir el duelo de las dos legitimidades que se disputan el alma de Venezuela.

Declaración previa de principios

He dudado mucho antes de escribir sobre Venezuela. Es entrar en un territorio minado, en el que es difícil decir algo nuevo. Demasiadas lecciones desde la barrera se dan ya estos días. Pero tengo una especial vinculación con el país. Mi padre, como tantos españoles, fue emigrante allí. Conservo familiares y he tenido alumnos venezolanos. Así que, con el mayor respeto para todos los venezolanos, dejo aquí mis modestas reflexiones, que en este caso no irán respaldadas por fuentes. Por favor, críticas sí, insultos no.

Detesto a todo tipo de caudillos, civiles y militares. Aborrezco a los salvadores y mesías. No creo en los pueblos como unidades místicas.

No me gustó Chávez, desde que en aquel febrero ya tan lejano febrero de 1992 le vi por primera vez en el vídeo de su rendición. Tampoco siento ninguna simpatía por Maduro, una versión más burda de su mentor -en la entrevista de Évole tengo que reconocer que resultó ingenuo y candoroso.

Creo que las llamadas libertades formales (los derechos cívicos) son absolutamente sustanciales para garantizar la dignidad y permitir la conquista de los derechos sociales y económicos. Y que los fines no justifican nunca los medios.

Dos legitimidades

Maduro y Guaidó se consideran presidentes legales. Maduro, como vencedor en unas elecciones presidenciales. Guaidó, como “presidente encargado”, que reconoce esas elecciones y considerar usurpada la presidencia por Maduro, alegando una alambicada interpretación de la Constitución. Ambos, más allá de razones jurídicas, invocan legitimidades más profundas.

Maduro, el pueblo, la revolución, la transformación del país (siempre esgrime índices internacionales de desarrollo favorables a Venezuela), la resistencia contra el imperialismo del que la oposición es lacayo, la insurrección (“guarimbas”) contra el gobierno legítimo. En definitiva, el carácter redentor de la revolución bolivariana.

Guaidó y la oposición, el sectarismo, la desestructuración social, la militarización, la corrupción, el abuso de poder, el caos económico, los presos políticos, los asesinatos por las fuerzas del orden y paramilitares, la corrupción, la emigración masiva. En resumen, su legitimidad no es redentora, como la de los bolivarianos, sino que se basa en la rebelión frente a la tiranía.

Desde el punto de vista de la legalidad, el chavismo ha roto el equilibrio de poderes, si bien es cierto que la Constitución no puede ser más farragosa.

De la manera más ingenua, Maduro explicó a Évole como después de la victoria de la oposición en las legislativas buscó en la Constitución la manera de neutralizar la situación. Y lo hizo convocando al poder constituyente en unas elecciones que, por primera vez desde la llegada de Chávez, reciben denuncias muy serias de fraude. Previamente, el Tribunal Supremo declaró en desacato a la Asamblea Nacional por no reconocer su fallo sobre tres escaños en disputa. Los intentos de poner en marcha un referéndum revocatorio fueron obstaculizados de todas las maneras posibles desde el poder electoral, controlado por el chavismo. Y partidos y candidatos de la oposición fueron inhabilitados electoralmente.

La oposición, o sus sectores más radicales, preconstituyeron desde el principio la prueba para declarar fraudulentas las elecciones presidenciales, algo de lo que, por cierto, advirtió en su día Rodríguez Zapatero. Llamaron al boicot, pero según las cifras oficiales votó más del 46%, casi el 68% por Maduro. Participación desde luego baja para Venezuela, pero homologable a nivel internacional.

A buen seguro en esas elecciones se registrarían irregularidades (por mucho que se realizaran no sé si 16 auditorías informáticas), pero entonces hay que denunciar esas irregularidades concretas y no darlas por supuesto antes de comenzar las votaciones. En cualquier caso, admitiendo todas esas irregularidades, tanto en lo referente a las condiciones de partida, como en el mismo proceso de sufragio, no se pueden ignorar los más de 6 millones de votos y el apoyo popular al chavismo.

Fuente de legitimidad chavista fue durante años la prosperidad del país, basada en la bonanza petrolífera. Y el reparto de esa riqueza hacia los más desfavorecidos. El progreso social de aquellos años no puede negarlo nadie. Pero el planteamiento de las “misiones” con una mentalidad militar concentra las fuerzas en un objetivo que una vez logrado no requiere mayor mantenimiento. No son derechos, es asistencialismo clintelar.

A la inversa, el caos de los últimos años  erosiona la legitimidad chavista. Maduro esgrime una supuesta guerra económica del Imperio. Desde 2015 Estados Unidos y la Unión Europea han bloqueado las cuentas de altos cargos chavistas, medidas que en nada afectan a la economía nacional. Es en agosto de 2017 cuando la administración Trump impone la primera sanción financiera verdaderamente perjudicial para la economía venezolana,  al prohibir la emisión de bonos por el gobierno de Venezuela y PDVSA. Cierto es también que una página web de Miami ha jugado un papel muy poco transparente en el desplome de la divisa venezolana.

Sí, se ha despilfarrado la riqueza petrolífera, lo que no es nada nuevo en Venezuela. Hace 80 años Uslar Pietri proponía “sembrar el petróleo”, pero siempre el país ha dependido de la renta petrolífera y de las importaciones del extranjero. Lo mismo con la inseguridad. Desde los años 60, Caracas, ha sido siempre una de las capitales más peligrosas del mundo.

Dos legitimidades, en definitiva, cada una con sus apoyos populares, su invocación a la justicia y sus argumentos jurídicos.

El alcance de los reconocimientos

Un gobierno puede optar por aceptar o no a una determinada legitimidad en otro territorio. En los usos diplomáticos, si la acción de un gobierno extranjero es contraria a los intereses o principios de otro, lo común es romper relaciones y retirar al embajador, en la mayor parte de los casos con una previa llamada a consultas -como ha hecho este jueves Francia con su embajador en Roma.

El axioma diplomático dice que se reconocen estados, no gobiernos. Franco, después del incidente del embajador Lojendio, no dejo de reconocer al gobierno de Castro, que era el que de hecho ejercía el poder en Cuba, simplemente retiró al embajador durante una temporada. Durante la guerra española, Francia y Reino unido mantuvieron un representante ante el gobierno de Burgos, pero no reconocieron a Franco hasta la caída de Cataluña y la huída del gobierno de la República a Francia. En otras palabras, el reconocimiento es enviar embajadores ante el gobierno que ejerce el poder efectivo, lo que no es el caso de Guaidó.

Vale la pena recordar la doctrina Estrada, que López Obrador recupera después de unos años de activismo de la diplomacia mexicana. Así la formuló el 29 de septiembre de 1930 el canciller Genaro Estrada ante los representantes diplomáticos de los países latinoamericanos:

“El gobierno de México no otorga reconocimiento porque considera que esta práctica es denigrante, ya que a más de herir la soberanía de las otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores pueden ser calificados en cualquier sentido por otros gobiernos, quienes, de hecho, asumen una actitud de crítica al decidir favorable o desfavorablemente sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros. El gobierno mexicano sólo se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos, sin calificar precipitadamente, ni a posteriori, el derecho de las naciones para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades”

Se ha invocado estos días por los partidarios de Guaidó la llamada doctrina Betancourt, que informó dutante los sesenta la política exterior venezolana. Puede resumirse en esta cita del primer discurso presidencia de Rómulo Betancourt en 1959:

“Regímenes que no respeten los derechos humanos, que conculquen las libertades de los ciudadanos y los tiranicen con respaldo de policías políticas totalitarias, deben ser sometidos a riguroso cordón profiláctico y erradicados mediante acción pacífica colectiva de la comunidad jurídica interamericana”

La doctrina Betancourt ha inspirado la acción de la OEA contra golpes de estado (derrocamiento de Aristide, autogolpe de Fujimori,  intento de golpe de Lino Oviedo en Paraguay) y favoreció el reforzamiento de las competencias de su secretario general, hoy el uruguayo Luis Almagro, uno de los más enérgicos acusadores de Maduro.

El reconocimiento del autoproclamado Guaidó tiene indudables efectos políticos – deslegitima y aisla a Maduro- pero ninguno diplomático, en tanto no se retiren los embajadores de Venezuela y se de el placet a los diplomáticos nombrados por Guaidó en estados y organizaciones internacionales. El arma más terrible de los países que han reconocido a Maduro es la imposición de sanciones financieras y congelación de cuentas estatales y de PDVSA.

La injerencia de Estados Unidos y la guerra fría

Todo indica, y así lo han reconocido destacados miembros de la oposición, que esta operación se ha fraguado en Washington. Y detrás de ella, además del estulto Trump, como ideólogo está John Bolton, que ya lo fuera de la invasión de Irak, y como ejecutor designado Elliot Abrams, quien también lo fue de la Operación Irak-Contra. ¿A dónde se puede ir con estos mentores?

Estados Unidos va a dar la batalla a Rusia y China en Venezuela. Venezuela paga los créditos rusos con petróleo y la rusa Rosfnet tiene importantes explotaciones en Venezuela. La deuda de Caracas con Pekín es de 60.000 millones de dólares. Cuba controla los servicios de seguridad. Según la agencia Reuters, que cita fuentes rusas, en Venzuela estarían destacados mercenarios del grupo Wagner para reforzar la seguridad de Maduro.

Los defensores internacionales de Maduro siempre sostienen que de lo que trata Estados Unidos es de hacerse con el petróleo de Venezuela. El petróleo venezolano ya no es una prioridad estratégica: supone un 7% de las importaciones norteamericanas (un 30% de las exportaciones para Venezuela) y es fácilmente sustituible en un contexto de creciente autosuficiencia de Estados Unidos. Pero sigue siendo un codiciado negocio para las empresas norteamericanas. Escuché en la radio una declaración de Guaidó en la que prometía mantener el caracte estatal de PDVSA, pero abrir el sector a la inversión privada. La misma política de la ley de hidrocarburos de Peña Nieto en México, que ahora López Obrador va a revertir.

En definitiva, un complicado tablero geopolítico lleno de trampas explosivas, que los países verdaderamente amigos de Venezuela debieran tratar de desactivar y no cebar.

No, no se dan las condiciones para una intervención internacional

En Washington se repite machaconamente “todas las opciones están abiertas”, como un eufemismo de intervención militar. Bolton muestra en su cuaderno ante los periodistas, de forma más provocativa que inadvertida, el enunciado “5.000 tropas a Colombia”.

Fuera de Estados Unidos nadie apoya formalmente una intervención militar, pero no faltan voces que defienden una ingerencia llamada humanitaria.  La idea de una injerencia justificada en razones humanitarias nació en los 90, ante el escándalo por la pasividad internacional por los crímenes cometidos en la antigua Yugoslavia y Ruanda.

En 2005 la ONU reconoció la doctrina de la responsabilidad de proteger: si los estados son soberanos, el reverso de esa soberanía es su deber de proteger a sus ciudadanos contra crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidio. Si el estado no cumple con su responsabilidad la intervención está justificada, siempre que se den estas condiciones: Causa Justa, Intención Acertada, Último Recurso, Medios Proporcionales, Perspectivas Razonables y Autoridad Apropiada.

El secretario de la OEA, Luis Almagro, envió en junio de 2018, un informe a la fiscalía del Tribunal Penal Internacional un informe en el que se sostiene que en Venezuela se han cometido crímenes de intencionalidad política que pudieran constituir crímenes de lesa humanidad. La fiscalía no se ha pronunciado, pero en cualquier caso estos crímenes se sustanciarían ante el TPI. Solo la persistencia de su comisión y el cumplimiento de los otros requisitos mencionados legitimaría una intervención en nombre del principio de la responsabilidad de proteger.

Estados Unidos ha puesto en marcha una operación de envío de suministros (alimentos, medicamentos, suplementos nutricionales) por un valor de 20 millones de dólares. El primer envío ya está en Cúcuta, en la frontera entre Venezuela y Colombia y se anuncian otros envíos desde la frontera con Brasil y desde alguna isla del Caribe.

Que Venezuela está en una situación humanitaria límite es indudable. Si fuera inteligente Maduro dejaría pasar estas mercancías y exigiría que fueran repartidas con transparencia por una organización que nada tuviera que ver con la oposición y fuera aceptada por todos (¿Cáritas?). Prohibir el paso por “dignidad” es el mejor escenario para Estados Unidos y Guaidó. Ya tenemos un casus belli.

La situación me recuerda a la de los inspectores internacionales en Irak. Sadam Husein se negaba a las inspecciones a las que estaba obligado por la legislación internacional por ser una ingerencia a su soberanía. Bajo una presión brutal, por fin permitió la entrada de los inspectores, que certificaron que no había armas de destrucción masiva, pero la administración Bush siguió adelante con su campaña de embustes (recuerdo la bochornosa intervención de Powell ante el Consejo de Seguridad) y finalmente desató una invasión, con las consecuencias conocidas (destrucción y guerra sectaria en Irak, explosión del yihadismo, guerra de Siria).

¿Y ahora qué?

Cuando dos legitimidades se enfrentan en un país, si ambas son solidas, están bien cohesionadas, con apoyos externos bien definidos y sin vías de entendimiento lo más probable es el enfrentamiento prolongado con resultados terribles. Pero también  puede que uno de los bloques no sea tan solido y se derrumbe, bien de modo dramático, bien mediante un lento deterioro durante el cual va perdiendo adhesiones.

La Historia nos deja imágenes emocionantes de soldados o policías que se niegan a disparar contra una manifestación, haciendo colapsar un régimen opresivo. También la de la de generales que ayer adulaban al tirano y hoy le suplantan, juntas de jóvenes oficiales que apelan al pueblo y, la más dramática, ejércitos de lealtades partidas que se enfrentan en guerra civil.

Hasta ahora el apoyo de la cúpula militar a Maduro ha sido férreo, la disciplina de los uniformados se ha mantenido y los militares parecen haber hecho oidos sordos a la oferta de amnistía de Guaidó. Un golpe militar, por mucho que se hiciera bajo la promesa de elecciones no haría más que perpetuar el papel de la milicia en la vida política. Y peor podría ser un desplome de la línea de mando, que podría traer el enfrentamiento entre unidades y un caos generalizado, con grupos paramilitares sembrado el terror.

Las sanciones económicas serán devastadoras para la pauperizada Venezuela. Están diseñadas para que el régimen colapse… a costa de maás sufrimiento para los venezolanos.

La única salida sería la convocatoria simultánea de elecciones legislativas y presidenciales, propiciadas por el Grupo de Contacto (UE) y el Mecanismo de Montevideo (México, Uruguay y países del Caribe). Las posiciones de estas dos iniciativas diplomáticas son distintas, pero no divergentes. En la reunión de Montenvideo de este jueves el Grupo de Contacto defendió la celebración de elecciones libres y el Mecanismo de Montevideo la negociación entre gobierno y oposición.

No soy diplomático, pero se de las dificultades que tiene cualquier salida pactada a una crisis interna. Con todo, me permito pensar en una ruta que condujera a unas elecciones legislativas y presidenciales libres, para que el pueblo venezolano dirima el duelo de legitimidades.

Esta hoja de ruta podría pasar por la suspensión condicionada de las sanciones por tres meses, durante los que gobierno y oposición negocien el proceso electoral. Si se han conseguido resultados, la suspensión  se prolongaría otros tres meses hasta la celebración efectiva de las elecciones y la aceptación de los resultados por todos.

La negociación, facilitada por el Grupo de Contacto y el Mecanismo de Montenvideo, exigiría renovar el Consejo Nacional Electoral, con personalidades prestigiosas aceptadas por todos, garantías en la actualización del censo electoral y observación internacional.

El gobierno debiera de aceptar también la apertura urgente de canales de ayuda humanitaria gestionados por organizaciones independientes. Otro elemento sería la puesta en libertad de todos los detenidos sin cargos por manifestaciones de protesta, la aceleración de procesos y la mejora de las condiciones carcelarias. También se podría acordar la negociación después de las elecciones de soluciones de justicia restaurativa y una negociación económica al estilo de los Pactos de la Moncloa.

Y que sean los venezolanos los que decidan su futuro en paz.

 

 

 

 

Auschwitz ¿hoy más cerca?


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Placa original de carreteras. Exposición Auschwitz. No hace tanto. No muy lejos. Foto del autor

La visita a la exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos me ha suscitado esta pregunta ¿estamos hoy de nuevo cerca de repetir esa maldad absoluta que fue Auschwitz?

Primero, mi impresión sobre la exposición

La experiencia del Holocausto y, en general, del genocidio nazi es indecible… metafísicamente hablando; pero la literatura testimonial es ingente, imprescindible, no ya solo para conocer el fenómeno, sino para comprendernos como seres humanos.

Que escribir poesía después de Auschwitz pueda ser un acto de barbarie, como sostenía Adorno, o que solo los muertos puedan considerarse como verdaderos testigos, como dijo Primo Levi, uno de los más notables testigos, no dejan de ser catas en la verdad más profunda, pero en nada desmerecen los relatos de las víctimas. Jorge Semprún narra en “La escritura o la vida” el desgarro, la tensión de la víctima para convertirse en narrador. Imprescindible este texto de Semprún en el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz.

Una de las formas del relato testimonial es el museístico. Cuando entrevisté a Imre Kertész me mostró su desagrado porque el campo principal (por el que había pasado un tiempo antes de ser trasladado a Buchenwald) hubiera sido convertido en un museo. Birkenau -me dijo- sí es auténtico.

Efectivamente, en Birkenau, cuando se deja atrás el castillete por el que pasan las vías por las que llegaban los trenes de la muerte, cuando se entra en los barracones que siguen en pie, cuando se llega a los restos de los crematorios volados, la experiencia es muy especial. Yo tuve la sensación de pisar tierra sagrada. La experiencia no fue tan intensa en el recinto principal, este sí convertido en museo. Pero, incluso en un museo, ¿cómo no emocionarse ante los cientos de maletas apiladas, cada una con un dirección que es como una flecha al punto de origen de aquel europeo asesinado? ¿cómo no sentir una repulsión profunda ante las madejas de pelo humano, subproducto económico de la máquina de la muerte?

Museos y exposiciones no pueden trasladar plenamente una experiencia, pero su misión es esclarecer, enseñar, recordar para no repetir. En este sentido la exposición de Madrid es magnífica. Sitúa el fenómeno es su contexto, profundiza en sus orígenes y recoge gran cantidad de testimonios audiovisuales de las víctimas, seguramente rodados en los años 80 y muchos de ellos probablemente ya muertos. Debiera de ser visita obligada para todos los estudiantes de secundaria. Por cierto, había varios grupos de adolescentes que se comportaban muy respetuosamente, mejor que algunos jóvenes que ví en Auschwitz haciéndose selfies. Recomiendo la visita antes del 17 de junio. Luego, la exposición organizada por Musealia rotará por 7 países, de modo que tardará en poderse ver de nuevo en España.

No hace tanto tiempo. Para los jóvenes y para mi cuando lo era, el Holocausto parecía un tiempo muy lejano. Y sin embargo, era mi tiempo. Por eso me emocioné cuando en las vitrinas vi las maquinillas de afeitar de las víctimas, semejantes a las que utilizaba mi padre, los termos con lo que las familias judias se embarcaban en el último viaje, muy parecidos a los que mi madre llevaba a las excursiones de mi infancia.

Una breve enumeración de elementos que me parecieron especialmente significativos. Una infografía de una publicación nacionalista alemana con las pérdidas de Versalles (20% de población, 10% de territorio, 1/3 de producción industrial…). La sucesión de los marcos de la hiperinflación (del billete de 1.000 al de 5.000 millones de marcos). La brillantez de la falsa modernidad del “Triunfo de la voluntad” de Leni Riefenstahl. La mención muy completa al genocidio del pueblo roma y las películas de su vida en centroeuropa en los años 20. Una entrevista de Gunther Grass a Hanna Arendt: “en torno a mi se fue haciendo el vacío”. Y la historia de Witold Pilecki, el militar polaco que se dejó hacer prisionero para ser internado en Auschwitz, donde organizó la resistencia y envió mensajes al exterior, para ser, finalmente, ejecutado por el gobierno comunista en 1948.

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Panel sobre Witold Pilecki en la exposición con fotos de identificación de Auschwitz y de la policía comunista. Foto del autor

Vectores que hoy apuntan a Auschwitz

El nazismo, Hitler, el Holocausto y los genocidios nazis fueron un fenómeno único, la potencia de la modernidad industrial al servicio del mal absoluto. No conviene abusar de los adjetivos nazi o fascista para condenar cualquier conducta de extrema derecha, ni considerar genocidio a cualquier violación de los derechos humanos.

Trasladémonos por un momento a los últimos años 20, o los primeros 30. Nadie, salvo Hitler y sus adláteres, tenían en mente Auschwitz, pero un observador atento -y muchos lo fueron- detectarían las tendencias que arrastraban a la barbarie.

Hoy, casi un siglo después hay preocupantes vectores que apuntan al horror.

Los genocidios

Desde el fin de la II Guerra Mundial hemos vivido unos cuantos, Camboya, Ruanda, Bosnia… Parecía que a finales de los 90 las potencias estaban dispuestas a crear mecanismos de defensa (Tribunal Penal Internacional, responsabilidad de proteger), pero los acontecimientos de los últimos años, desde la bushiana War On Terror en adelante, los han dejado inservibles. Y ante nuestros ojos se ha desarrollado el de los rohingyas, sin prácticamente freno más que el de una suave presión diplomática.

Los crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, apartheid

Si el genocidio es la más grave violación de los derechos humanos, a efectos de las víctimas no lo son menos los crímenes de guerra y contra la humanidad. Irak, Afganistán, República Democrática del Congo, Yemen, Siria. No solo no se combaten, sino que, como en la Guerra Fría, vuelven a instrumentarse por las potencias, conforme sus intereses estratégicos.

Caso especial es el palestino, víctima de todo tipo de violaciones de los derechos humanos y sometidos a un régimen de apartheid, que deshonra a Israel. Las víctimas convertidas en verdugos. Gaza, la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. Y los medios españoles hablando de enfrentamientos y disturbios, cuando se dispara con munición explosiva contra manifestantes armados con piedras que se encuentran a 400 metros de los soldados. ¡Vergüenza!

La destrucción del multilateralismo y la carrera de armamentos

Por deficientes que fueran, los mecanismo del multilateralismos facilitaban una cierta estabilidad y una promesa de prosperidad compartida. Su ruptura nos ha traído ya tensión militar en las fronteras, una guerra comercial a punto de estallar en la que todos perderemos y una carrera de armamentos, incluidos los nucleares, una vez que se demuestra que los acuerdos están para no ser cumplidos.

Xenofobia e intolerancia religiosa

En toda Europa se impone la xenofobia, la negación del otro, especialmente el inmigrante. En lugar de invertir dinero y esfuerzos en integrar, en resolver los problemas de la sociedad multicultural, se elevan muros físicos (un gran negocio) y jurídicos. Mientras el Mediterréno se convierte en una fosa común.

El nacionalismo (España-Cataluña), el miedo a la diversidad en la propia sociedad (grupo de Visegrado), el racismo campan por Europa. En situaciones de crisis grave los inmigrantes, especialmente musulmanes, pueden ser los nuevos chivos expiatorios, los nuevos judíos.

Los radicalismos religiosos pueden subyugar las sociedades de origen, pero no doblegar a las sociedades libres. Sin embargo, en Europa yihadismo y xenofobia se retroalimentan.

El gran Hermano tecnológico

Estamos todavía lejos de la distopía de Orwell, pero el nuevo ecosistema virtual de Internet es, al mismo tiempo un potenciador de la libertad y la participación democrática, un factor de radicalismo y polarización y, cada vez más, un sistema de control -hasta ahora corporativo, pero puede llegar a serlo político- de nuestras vidas a través de los datos que sembramos en la red.

Las democracias iliberales

Rusia, Turquía, Hungría, Polonia. Mantienen elecciones formales, en el mejor de los casos libres, pero nunca limpias. Exacerban el nacionalismo. Pivotan sobre un hombre fuerte. Deterioran los equilibrios del estado de derecho. Combaten el pluralismo y la diversidad. Buscan anular el pensamiento crítico con el apoyo de las religiones. Y la Unión Europea no sabe como lidiar con sus miembros iliberales.

El modelo chino

Desarrollo y estabilidad sin libertad. Capacidad de planificación autoritara a largo plazo. Un modelo de aparente éxito, con gran atractivo para los países africanos.

La creciente desigualdad

Las sociedades demócraticas no se han recuperado de la Gran Recesión y son cada vez más desiguales. La polarización crece. Los que se quedan atrás son carne de cañón de la xenofibia.

Desastres mediambientales y calentamiento climático

Estamos agotando el planeta.  Una gran crisis medioambiental se puede llevar por delante a la humanidad, pero sin llegar a situaciones extremas, los refugiados ambientales crecen y un accidente en cualquiera de nuestras sociedades puede tensar la convivencia y propiciar la caída en el horror.

 

Si comparamos con los años 20 y 30 del siglo pasado, ahora no compiten dos grandes utopías (que se probaron distopías, el fascismo y el comunismo) . Y, sobre todo, al menos en Europa el uso de la violencia es ahora un tabú. Pero necesitamos la vacuna del recuerdo de Auschwitz. Y el pensamiento de mentes como la de Hanna Arendt, cuya entrevista incrusto aquí.

Una última reflexión ¿podría emitir hoy una televisión europea una hora de entrevista como esta como lo hizo la televisión alemana en 1964?

 

Cinco años de Periodismo Global… y de crisis


Este blog acaba de cumplir 5 años. El 28 de noviembre de 2007 arrancaba con la promesa de ofrecer otra mirada sobre el periodismo y la información internacional y la duda de si no sería una voz más en la cacofonía universal. Entre las primeras entradas, la dedicada el 21 de enero de 2008 al lunes negro, como etiquetaron los medios al gran batacazo de las bolsas ante las pérdidas de la banca de inversión ahogada por las hipotecas basuras.

Durante cinco años he seguido mirando hacia mi campo de interés, el periodismo y la información internacional, mientras la crisis evolucionaba y se hacía más espesa hasta convertirse en crisis del sistema.

Empecé a publicar con mucha regularidad entradas no muy largas. Y cada vez publico menos, aunque entradas más extensas y reflexivas, quizá menos apropiadas para un blog. La razón es, por un lado, la mayor dedicación a tareas docentes y académicas. Pasar de la clase magistral a animar el trabajo creativo y científico del alumno supone una permanente tutoría virtual que consume horas y horas. Pero hay otra razón, una cierta depresión intelectual . Cuando los fundamentos del estado democrático se tambalean parece que no tiene demasiado sentido hablar de las cosas ordinarias, aunque estas puedan ser el Informe Levenson, los principios editoriales de las televisiones públicas europeas o los mitos y la fotografía -temas recientes que tengo pendientes de tratar en el blog.

Hoy quiero agradecer a los que a lo largo de estos años me habéis seguido con un repaso a los temas de este blog y compartiendo con todos lo que he aprendido.

Cinco años  de crisis: la Gran Involución

Periodismo global quería mirar más allá de la clásica información internacional a los grandes acontecimientos universales y a su tratamiento informativo (categoría Globalización). Pero poco a poco he ido ocupándome de la ruptura del pacto social y democrático y de la crisis del sistema político nacido en la transición.

En estos momentos creo que la recesión ya es una Gran Involución del sistema democrático en el que la destrucción del estado del bienestar, el expolio de los bienes públicos, la depauperación de las clases populares, el sacrificio de una generación perdida… no pueden conducir sino a una explosión social. Parece que la respuesta del gobierno es afinar los instrumentos represivos y la censura. Los movimientos sociales alternativos construyen pequeñas alternativas, pero faltan respuestas globales (ver etiqueta Movimiento 15-M).

¿Sobrevirá la democracia al capitalismo financiero depredador?

Cinco años de información internacional

En estos cinco años el cambio más importante en la política internacional son las llamadas revoluciones árabes. Muchos analistas creen a estas alturas que para lo único que han servido es para sacar de la botella al genio del islamismo. Discrepo. Sólo liberadas de las dictaduras pueden evolucionar estas sociedades y resolver los conflictos entre teocracia y modernidad. Egipto vive en este momento un momento crítico. Si la nueva constitución logra un compromiso entre el tradicionalismo religioso y el respeto de los derechos humanos se habrá logrado un paso gigantesco. Si, en cambio, el islam político se blinda como un nuevo régimen autoritario la experiencia habrá fracasado.

La guerra de Libia puso de manifiesto la manipulación del principio de la responsabilidad de proteger y el abuso de las mal llamadas intervenciones humanitarias. Hoy ante nuestros ojos Siria se desangra y somos incapaces de responder, porque ahí se juegan varias batallas estratégicas (chíes-sunníes, Irán-Israel, Estados Unidos-Rusia),  pero también por carecer de instrumentos de verdadera intervención humanitaria.

¿Y qué decir de Barack Obama? Que finalmente el sistema fue más fuerte que él y sobre todo que ha permitido la victoria de la impunidad.

Cinco años de periodismo

Cinco años de crisis de periodismo y sobre todo de crisis de la prensa, de las empresas multimedia, que a veces pretenden ser la única encarnación del periodismo. Crisis que se quiere presentar como de cambio de era informativa y que es más una crisis de apalancamiento, de haber entregado el periodismo al capitalismo de casino.

Por supuesto que los periodistas, como todos los mediadores sociales, se encuentran en crisis. El periodista hoy tiene que seguir dando sentido al mundo en el que vivimos reconstruyendo la esfera pública fragmentada en comunidades. Es a lo que he llamado periodismo cívico.

Y la crisis de los medios públicos, de la BBC a RTVE ¡Qué doloroso ver como la aceptable neutralidad y credibilidad de RTVE, construida con tanto esfuerzo, se esfuman en unos meses de interferencia gubernamental!

Lo que he aprendido con el blog

Lo primero y más importante que un blog no es una simple plataforma de publicación, sino, ante todo, un nodo en una red social. El blog me ha permitido recuperar el contacto con colegas y antiguos alumnos.

Mi comunidad no es muy grande. En la actualidad en torno a 200 personas reciben actualizaciones por correo electrónico y RSS y tengo 620 seguidores en Twitter. A ellos me debo y les pido disculpas por no actualizar frecuentemente el blog.

Como periodista, siempre escribo con la actualidad en la cabeza, pero otra de las lecciones del blog es que la información ya no es perecedera, que tiene una pervivencia latente, eso que llaman “the long tail”, de modo que los buscadores siguen trayendo visitas a informaciones que ya no son de actualidad, pero que -permitidme la presunción- pueden seguir siendo todavía valiosas como reflexión. Y al respecto está claro que cuanto más palabras claves potentes semáticamente incluya el título (por ejemplo, imágenes, globalización, cultura) mayor será el número de sus visitas a lo largo del tiempo. “Imágenes de la globalización” es la entrada más vista, com más de 20.000 entradas.

En total, 476 entradas han reunido algo más de 190.000 visitas y 780 comentarios. El blog debe ser una invitación para el diálogo, pero en esto no parece que haya tenido mucho acierto. Con todo, el blog, según  Alexa ocupa la posición 772.798 de las páginas más vistas a nivel global y la 24.718 a nivel europeo. Todo muy modesto, pero por lo menos tiene un Page Rank de 5.

Otra cosa que he aprendido (o recordado) es que la verdadera patria es la lengua. Un 40% de las visitas provienen de España y el resto de Latinoamérica, especialmente México (un 20% del total), Colombia, Venezuela y Argentina.

El diseño es abigarrado y manifiestamente mejorable, pero he intentado ofrecer en páginas y columnas laterales información de utilidad, otra cosa que he aprendido que debe ofrecer un blog.

En fin, GRACIAS  a todos (y de modo especial a los que habéis llegado al final de esta larga entrada). Y gracias también a dos colaboradores de excepción, Paco Audije y Paco Rodríguez Pastoriza, que ahora utilizan como plataforma de publicación Periodistas en Español.

De Bosnia a Siria, veinte años después la misma impotencia


¡Qué poco hemos aprendido en veinte años! Ante nuestros ojos (los ojos de las cámaras vicarios de los nuestos) se desarrolla en Siria la matanza de inocentes como antes en Bosnia. Y como entonces no queremos o no sabemos que hacer.

BOSNIA Y SIRIA, ANALOGÍAS Y DIFERENCIAS

En Bosnia-Herzegovina, entonces, y ahora en Siria un conflicto político ha degenerado en asesinatos masivos de la población civil.

Bosnia fue una de las guerras -la más sangrienta y las más complicada- del rosario que jalonó la ruptura de Yugoslavia. Las élites políticas de las republicas de aquella federación, sin la legitimidad ideológica del marxismo, abrazaron el nacionalismo excluyente. Todas fueran responsables políticamente. Pero no todas fueron igualmente criminales.

La dirección de la República de Serbia  se apropió de hecho de los poderes de la Federación y así Milosevic pudo responder a la declaración de independencia de Croacia y Eslovenia con el ataque del Ejército Federal y un año después a la de Bosnia-Herzegovina, para evitar condenas internacionales, con una cínica orden de retirada y de desmovilización de los militares de origen bosnio, lo que significó, en la práctica que el antiguo ejército de Tito se convirtió en el ejército de los serbios de Bosnia, el ejército que asedió Sarajevo durante más de tres años.

La guerra fue una lucha fraticida entre tres comunidades: serbios (ortodoxos), croatas (católicos) y musulmanes. Todos hablaban una lengua común y compartían una cultura, un forma de vida y una convivencia bajo distintos imperios o equilibrios políticos (la Yugoslavia de Tito). Se diferenciaban a veces en los nombres, en las fiestas… y en la memoria de anteriores matanzas sectarias.

Estallada la guerra, los serbios se entregaron a la limpieza étnica. Les siguieron los croatas. Los musulmanes no llevaron a cabo una política sistemática de genocidio, pero también cometieron crímenes de guerra. Cuanto más se conoce, menos se entienden las matanzas sectarias. Quizá es que basta con que se disuelvan los poderes del estado para que el hombre, azuzado por el miedo y el odio, se convierta en lobo para el hombre.

En Siria, el conflicto reside en la pérdida de legitimidad de un régimen dictatorial. A las primeras protestas Asad respondió con represión, a las manifestaciones organizadas con bombardeos de artillería.

El conflicto sirio no fue en origen sectario, pero el hecho de que el ejército y los servicios secretos estén en manos de alauís (como Asad y su camarilla) ha derivado en una lucha entre sunníes (desertores del ejército, milicias improvisadas, jihadistas) y alauís.

Cristianos, drusos y kurdos desconfían de los sunníes y de su radicalización y esa es una de las razones de que Asad se mantenga todavía en el poder. Así que, a diferencia de Bosnia, Siria es todavía una lucha entre un ejército poderoso y unas milicias insurgentes mal organizadas, coordinadas y armadas. La caída de Asad seguramente degeneraría en una lucha sectaria entre comunidades.

Yugoslavia no tenía un valor estratégico per se, aunque durante el conflicto Alemania aprovechara para extender su influencia por los Balcanes y Rusia buscara regresar a la región. En cambio, Siria es la pieza clave del ajedrez de Oriente Próximo; una pieza que garantizaba un status quo favorable a Israel, a pesar de la alianza de los Asad con Irán y su apoyo a Hezbolá y Hamas. El derrocamiento de Asad sería una derrota para Irán, pero puede que  Israel viera como un enemigo pasivo se convertía en otro activo. La guerra sectaria podría extenderse a El Líbano y avivar el conflicto kurdo en Turquía. Además, en Siria se libra una batalla de la guerra entre chiíes (Irán) y sunníes (Arabia Saudí, Catar).

¿NEGOCIACIÓN O INTERVENCIÓN?

Un conflicto sectario en algún rincón remoto hubiera pasado desapercibido, pero los buenos europeos no podían consentirlo en su vecindad. Hubo una genuina indignación en las opiniones públicas, que fue manipulada por sus gobiernos, pero que dio impulso a la idea de una intervención humanitaria para parar la carnicería.

Mediaciones y negociaciones frustradas fueron innumerables en Bosnia. Era patética la visita de los enviados internacionales a Pale, donde Karadzic ya les humillaba, ya les agasajaba, en ambos casos sin ningún efecto práctico. Desde la ONU se empezó por aplicar las herramientas existentes: el despliegue de cascos azules, pensados para operaciones de mantenimiento de la paz, dedicados a la protección de convoyes humanitarios, con un mandato tan débil que bastante tenían con protegerse a si mismos.

Poco a poco fueron poniéndose en marcha otros expedientes para proteger a la población. Corredores humanitarios, zonas protegidas… se mostraron más como un expediente diplomático que una verdadera protección para los civiles. En Srebrenica el general Morillon prometió a los refugiados “no os abandonaremos”. Menos de dos años después allí se cometía un atroz genocidio ante la pasividad de un batallón holandés de cascos azules.

Los debates en el Consejo de Seguridad fueron interminables. Finalmente, sin la legitimidad de una resolución del Consejo de Seguridad (imposible sin Rusia y China) la intervención se redujo a algunos bombardeos de la OTAN. La paz de Dayton puso fin a la guerra, pero dio a luz a un estado inviable.

La experiencia de Bosnia sirvió para alumbrar en la ONU la doctrina de la responsabilidad de proteger, que excepcionalmente, ante la abstención de Rusia y China, permitió legitimar la intervención en Libia. En Libia se sobrepasaron se pasó de una operación para proteger a la población civil a una amplia intervención en favor de una de las partes. Diríamos que su estreno no ha sido muy brillante.

Del “nunca más” a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en Bosnia salió el primero un tribunal específico (que ha juzgado a criminales de todos los bandos) y finalmente la Corte Penal Internacional, muy activa en Libia, pero ausente de Siria, en lo que para algunos es una actuación parcial de la fiscalía.

En Siria, corredores humanitarios o las zonas protegidas requeriría apoyo aéreo, que, razona Mariano Aguirre partidario de la negociación, causaría muchas bajas civiles. Las condiciones exigidas por el gobierno Siria para aplicar el plan de Kofi Annan (compromiso por escrito de los insurgentes y de Arabia y Catar) pronostica el fracaso de esta primera iniciativa, avalada por la ONU y la Liga Árabe. Parece que Asad, como antes Milosevic, agotará la paciencia de los negociadores.

Así que nada de lo que teóricamente la civilización había aprendido en Bosnia parece ser de utilidad en Siria. Sólo caben dos soluciones: una intervención militar de países como Turquía, Catar o Arabia, lo que desencadenaría una guerra de grandes proporciones, o negociaciones para intentar detener las matanzas. Porque está claro que ni la oposición política, ni la insurgencia militar pueden hacer caer a Asad. Sólo un golpe dentro de sus filas puede desbloquear esta situación.

LOS RELATOS

La guerra de Bosnia fue contada sobre todo por las imágenes de fotógrafos y televisiones. Todos tenemos en la retina las distintas matanzas: las de la cola del pan, las de la cola del agua… Yo recuerdo como un símbolo la muerte de aquellos dos amantes, croata él y musulmana ella, abatido por los francotiradores cuando trataban de huir cruzando el Miljaca.

Sin poderosos servicios de información que los controlaran los periodistas se movieron libremente… arriesgando sus vidas. Los grandes medios informaron desde los dos lados, pero el centro informativo fue Sarajevo, donde miles de periodistas soportaron los bombardeos serbios. No es de extrañar que la opinión pública europea identificara como criminales sólo a los serbios. Poco, muy poco, se habló de los crímenes de los croatas y apenas de los de los musulmanes, desde luego estos últimos mucho menos abundantes dada su propia debilidad.

Entre las izquierdas, en cambio, se adoptó una posición proserbia, que idealizaba a Tito y cerraba los ojos a los crímenes de Milosevic. La intervención era una guerra imperialista. Lo mismo pensaron de Kosovo, de Libia y ahora de una posible intervención en Siria.

En Siria, los periodistas apenas pueden estar presentes y cuando lo están dependen de los insurgentes. Ahora la fuente fundamental son los vídeos de aficionados suministrados por la oposición siria, imágenes díficiles no ya tanto de verificar como de contextualizar. Así que la información de Siria se ha convertido en una sucesión de imágenes borrosas, en las que apenas se distinguen tanques disparando o cadáveres desmembrados. Falta el relato que los periodistas construyeron en Bosnia. Las redes sociales han conseguido movilizar a activistas extranjeros, pero falta una movilización semejante a la de Bosnia en las opiniones públicas.

¿Habrá un Dayton para Siria?

Interrogantes para 2012


Valga esta recopilación de interrogantes como felicitación de 2012 para los que seguís este modesto blog (y perdón por prescindir hoy de enlaces).

Terrible 2011

Si repasamos los balances que al final de cada año realizan los medios siempre predominan los grandes acontecimientos traumáticos.

Es la constatación de que el cambio (social, político, medioambiental) siempre trae desorden y con él sufrimiento para muchos de los afectados por esos cambios. A veces superado el trauma, la vida de la gente mejora; otras empeora. Pero en toods los grandes acontecimientos -la explosión factual de largos procesos aveces subterráneos- son más las incógnitas que las respuestas. Para encontrar acontecimientos positivos que no cuestionen el futuro prácticamente tenemos que quedarnos con las victorias y las gestas deportivas. Ni siquiera las grandes bodas están libres de incertidumbres: nadie sabe cuanto tiempo comerán perdices juntos los novios.

2011 no ha sido distinto a cualquier otro año. Termina dejándonos un gusto amargo, así que lo mejor es que cada uno mire a lo positivo que pueda haber en su vida personal.

En el nuevo año seguirá el desarrollo de los procesos en cursos, que, como siempre, se verán a veces alterados por acontecimientos nuevos, altamente imprevisibles (cisnes negros los llaman) que se escapan a los observadores más informados. Por ejemplo, las cánceres que aquejan a dirigentes latinoamericanos…

La crisis y la destrucción del Estado democrático y social de Derecho

No hay perspectivas de que a nivel global se aborde la regulación de los mercados financieros, sin la que no se podrá salir de la crisis. Los poderes financieros han triunfado y los poderes políticos son cada día más impotentes y los liderazgos más débiles.

Estados Unidos se mirará al ombligo de la carrera presidencial y sin mejora económica Obama -la Gran Decepción– no tiene ni mucho menos garantizada su reelección.

Europa seguirá cavando su tumba, destruyendo su modelo y lanzándose con entusiasmo a una recesión que puede ser profunda. El nuevo tratado intergubernamental de unión fiscal será una fuente de incertidumbre por mucho que, a diferencia de los tratados europeos, el descuelgue de uno de los miembros no paralice el proceso.

Habrá que ver a partir del lunes si los mercados mantienen la tregua y respetan los colmillos que el BCE ha mostrado con ese medio billón de euros cedidos a los bancos para que regularicen sus balances, no para reactivar el crédito.

Si Sarkozy pierde la presidencia podría haber algún pequeño cuestionamiento de la austeridad sin condiciones. Mientras, fuera del foco de los grandes medios, Viktor Orban continuará su tarea de convertir a Hungría en un sistema autoritario según el modelo ruso. Entre los interrogantes para 2012 está el de si los nuevos movimientos de protesta pueden suponer un contratiempo mayor para los planes de Putin de perpetuarse hasta 2028.

Es difícil que los emergentes se libren de la crisis, con las dos grandes economías, Estados Unidos y Europa, paralizadas.

La gran incógnita es China. Debilitamiento de las exportaciones, burbuja inmobiliaria y burbuja de la deuda de las corporaciones locales serían en cualquier parte factores más que suficientes para una crisis económica. Pero el gobierno comunista tiene instrumentos extraordinarios de política económica, mientras que carece de las respuestas flexibles que otorgan el estado de derecho para responder a las protestas sociales. Una gran explosión social en China tendría la fuerza de una bomba termonuclear y nadie quedaría al margen.

Las revoluciones árabes

Fueron ese cisne negro de 2011. De la primavera al invierno, han caído cuatro autócratas, hay un país en virtual guerra civil (Siria), la revolución se ha reprimido en Bahrein por una Santa Alianza sunní, Libia y Yemen amenazan con convertirse en estados tribales, dos monarquías (Marruecos y Jordania) han hecho reformas más o menos cosméticas, pero sólo en  Túnez la transición hacia la democracia avanza, mientras que en Egipto la virtual alianza entre el ejército y los militares puede desembocar en un nuevo autoritarismo o resolverse en un baño de sangre.

Con todo, el principio democrático, del gobierno por las mayorías, se ha instalado definitivamente en el mundo árabe. Cuatro gobiernos de partidos islamistas en solitario o en coalición con fuerzas laicas gobernarán en Marruecos, Túnez, Libia y Egipto. Tendrán que aprender no sólo a gobernar creando mayorías electorales sino aceptando la disidencia. No cabe duda que la democracia traerá un mayor conservadurismo social, porque conservadoras son mayoritariamente estas sociedades. ¿Funcionará este experimento? Lo que sabemos es que la represión del islamismo vencedor electoral en Argelia trajo una terrible guerra civil.

Tensiones estratégicas

Un año más, los grandes tensiones se centrarán en la bisagra de Oriente Próximo.

Las revoluciones árabes ha supuesto un reforzamiento de las fuerzas sunníes. La salida de Estados Unidos de Irak ha traído la ruptura del débil equilibrio entre sunníes y chiíes. Si los Assad terminan por caer en Siria ello supondrá en lo interno una represión de los alauíes y una nueva victoria del sunnismo sobre el chiismo. En año electoral, Irán no detendrá su programa nuclear y Estados Unidos y sus aliados reforzarán sus sanciones. En Israel, Netanyahu descolocado por las revoluciones árabes, no abandona la idea de un bombardeo contra Irán, aunque por el momento los servicios secretos, más prudentes que Bibi, parecen haberle disuadido. A todo esto, campaña electoral en Estados Unidos… Demasiadas tensiones en un mismo escenario.

Claro que tampoco hay que perder de vista el mar de China o la frontera de las dos Coreas, pero mientras China sea estable internamente, es poco previsible que las tensiones asiáticas produzcan una crisis mayor.

Los indignados

En 2012 habrá, sin duda, más motivos para indignarse. Esta por ver si los movimientos nacidos en 2011 consiguen establecer en los distintos países algunos objetivos por los que dar batallas y ganar victorias que puedan tener un valor simbólico. Personalmente creo que tendrían que entrar a formar parte de amplias alianzas sociales con otras fuerzas, pero dudo que lo hagan dado su cuestionamiento de todo lo institucional. Seguramente mejorarán su coordinación a nivel global, lo que les daría una enorme fuerza. En todo caso, su carácter liquido es su gran fuerza, pero también su mayor debilidad.

Derechos Humanos

2011 ha sido un año contradictorio. Por primera vez Naciones Unidas legitimó un intervención militar en el principio de responsabilidad de proteger. Pronto esa intervención superó los límites de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y perdió, pese a su carácter limitado y supuestamente quirúrgico. El Tribunal Penal Internacional abrió una causa por los crímenes cometidos por los dirigentes gadafistas, pero nadie ha sido capaz de poner ante un tribunal -libio o intenacional- a los asesinos de Gadafi.

España: el gobierno de los mercados y los empresarios

No hay más que ver las reacciones de los expertos financieros para ver como el gobierno del PP les tranquiliza. Basta escuchar a los dirigentes de la patronal para comprender que este es su gobierno. Ya lo sabemos, después de las elecciones andaluzas llegaran los grandes recortes para reducir el peso de lo público y dejar al estado social convertido en instituciones de beneficencia.

¿Cuál es la duda entonces? Una, si la sociedad aguantará este nuevo apretar de los tornillos. Y parece que sí, que todavía la familia sigue soportando el peso, así que salvo una respuesta de los indignados (¿los reprimirán los nuevos mandos del Ministerio del Interior?) no parece que vaya haber explosión social.

La otra incógnita es saber si el PP será capaz de administrar su poder institucional casi absoluto con prudencia, sin hacer tabla rasa con la ampliación de los derechos sociales, legado del gobierno Zapatero.

Comunicación

No hay duda de que 2012 nos traerá nuevas tecnologías para comunicar. Otra cosa es que sepamos emplearlas para mantener una conversación de altura que regenere el espacio público y no un simple cotorreo de patio de vecindad o, peor, de tertulia de telerrealidad. Habrá de todo, pero estoy convencido que los ciudadanos escrutarán cada vez a todos los poderes, incluidos a los propios periodistas.

Las empresas informativas seguirán explorando modos de hacer pagar por su información, mientras que seguirán intentando no pagar a los periodistas que la producen, convertidos en agregadores de contenidos o reemplazados por blogueros que trabajan gratis.

En España desembarcará el portaviones Huffington Post para colonizar el espacio de PRISA. ¿Tendrán que colaborar gratis las grandes firmas de la cuadra PRISA?.

En la televisión, la competencia privada se ha reducido a la lucha entre dos grandes grupos, que están rediseñando marcas y canales para mejor llegar con sus productos comerciales a los distintos segmentos de audiencia. El gobierno del PP les hará regalos, como se los hizo el de Zapatero, debilitando a las televisiones públicas.

Es difícil vender las autonómicas, pero todo apunta a que las concederán a empresas mixtas con participación de grupos regionales. En el caso de RTVE, los recortes son seguros. Con la pérdida de derechos deportivos es difícil que La Uno pueda mantener su liderazgo. Aquí la incógnita es si mantendrán un modelo de radiotelevisión pública independiente del poder político.

Para terminar con una nota positiva, uno de los éxitos tecnológicos de 2012 puede ser la televisión híbrida. Nadie mejor para sacarle partido que TVE con sus magníficos fondos documentales.

 

 

El doloroso parto de la democracia árabe


Nadie dijo que fuera a ser fácil. Las victorias democráticas de Túnez y Egipto hicieron pensar en un derrumbamiento como el del bloque comunista. En 1989 la crisis de legitimidad fue total y las fichas del dominó cayeron unas de otras. Pero eso no está ocurriendo en el mundo árabe.

Sabemos ahora algunas cosas de la intrahistoria de las revueltas. Cómo la vanguardia de ciberactivistas se formó en el modelo  de la resistencia no violenta. Y cómo Estados Unidos los ayudó.

Los regímenes árabes no democráticos tienen muchas cosas en común, pero bases de legitimación, estructuras sociales y condiciones estratégicas distintas. La democracia, si llega, está llegando para la mayoría acompañada de dolor y muerte. Los ciudadanos, que quieren ante todo ser tratados dignamente como adultos responsables de su destino, se merecen algo mejor.

Siria

Es terrible ver desangrarse a Siria, un país donde existen algunas de las condiciones objetivas para el triunfo de la democracia, como unas clases medias cultivadas y una vanguardia de jóvenes ciberactivistas. En contra, la división conforme a líneas sectarias: una minoría alauí que gobierna sobre una mayoría sunní y unas minorías cristianas (10%) o kurdas (3%), que temen a la mayoría. El temor de una guerra civil o, peor, a una guerra sectaria como en El Líbano, está siendo manipulado por el régimen, pero no es una perspectiva descartable.

Bachar el Assad ha desatado una represión sangrienta, con algunas pequeñas concesiones. Con su cerrazón informativa, ha dado una victoria a los ciberactivistas que han sido hasta ahora la única fuente informativa pero inverificable, como puntualizaba Enric González. No sabemos si, realmente los manifestantes o algunos de ellos son violentos, como sostiene el régimen. Es muy probable que el clan libanés de los Hariri pueda estar dando su apoyo a la revuelta. Pero de lo que no hay duda es que Assad está masacrando una rebelión, que por el momento no ha conseguido congregar grandes multitudes en ciudades como Damasco o Alepo.

¿Qué hacer con Siria? ¿Es que aquí no es aplicable el principio de “responsabilidad de proteger”? Claro que es aplicable, pero la intervención militar es inviable. Primero, porque no sería aprobada por el Consejo de Seguridad. Y segundo porque es impracticable. No cabe, desde luego, una campaña aérea “para proteger a los civiles” (como en Libia) y menos una intervención terrestre.

Las sanciones que anuncian Francia, Italia, Reino Unido o Estados Unidos si tienen algún efecto lo tendrán a muy largo plazo. Lo que pone de manifiesto esta situación es que no existe mecanismo eficaces e inmediatos frente a la violación sistemática de los derechos humanos. Con todo ¿por que no se manda al Tribunal Penal Internacional el caso de Assad con la misma celeridad que se mandó el de Gadafi?

Si Siria es la piedra angular de arco Irán-Hezbolá-Hamas, quién piense que retirando este elemento clave cambia el equilibrio estratégico a su favor (¿Israel?) corre el riesgo de ser víctima de la inestabilidad que tal operación provocaría.

Puede que en Siria se esté dando la batalla clave entre sunnismo y chiísmo, pero me atrevo a afirmar que lo que quiere la mayoría es una vida mejor y más libre.

Libia

El tiempo corre a favor de Gadafi. Paul Rogers en Open Democracy pone de manifiesto los problemas políticos y militares de la OTAN (falta de munición de alta precisión). Una vez que las potencias occidentales han declarado manifiestamente el objetivo de acabar con Gadafi y puesto que éste lucha por su supervivencia, Rogers no descarta alguna “acción asimétrica”, esto es, alguna acción terrorista fuera de Libia. Mientras, los movimientos alternativos construyen su propio relato: la guerra no es sólo por el petrólero, sino para apoderarse del fondo soberano del estado libio.

Egipto y Túnez

Las protodemocracias han quedado en la oscuridad informativa. En Túnez se ha dado un paso muy positivo al optar por elecciones a una asamblea constituyente. En cambio, en Egipto el apoyo en referendum de unas pocas enmiendas constitucionales para permitir elecciones presidenciales (al tiempo que se mantenía el carácter islámico del estado) no es un buen síntoma. Como tampoco lo es la falta de transparencia sobre las nuevas entidades de seguridad.

El Golfo

Las protestas acalladas en Baréin por la intervención del Consejo de Cooperación del Golfo (la “Santa Alianza” sunní)… Represión sangrienta en Omán… Concesiones económicas en todos lados, palo y zanahoria… Catar inmune a las reformas, interviniendo en Libia y nosotros mendigando inversiones, mientras los medios se divierten fascinados por los turbantes de la “jequesa”

Yemen

Al borde de un acuerdo, que será un enjuage (si llega a aplicarse) para una transferencia de poder entre tribus y clanes.

Marruecos y Argelia

Los dos países del Magreb donde se dan mejores condiciones objetivas, pero donde todavía no ha llegado el momento.

Concesiones por ahora formales en Marruecos, sin que las protestas se apagen, pero tampoco sin exceder de unos límites más que prudentes. Inteligencia del poder absteniéndose de una represión abierta.

Argelia, paralizada todavía por la memoria del genocidio de los 90, con una protestas limitadísimas.

Los relatos de la guerra de Libia


¿Intervención humanitaria? ¿Guerra legal y limitada? ¿Guerra imperialista? Distintos relatos compiten para explicarnos lo que está ocurriendo en Libia. Todos tienen una parte de verdad, todos tienen puntos débiles y fuertes. Ninguno debe ser asumido acríticamente.

Encuadre y relato

Si no le interesan los fundamentos de las batallas propagandistas, puede leer más adelante los relatos que manejamos para explicar los acontecimientos de Libia, pero conviene entender sus mecanismos generales.

No es lo mismo escribir en el titulo de esta entrada “guerra” o “intervención humanitaria”. Usando una u otra expresión, estoy haciendo ya un primer encuadre de la información, una interpretación de los hechos calificándolos con unas u otras palabras, que nunca son neutras.

El encuadre, el enfoque, es una forma de construir la realidad. La noción de framing es una de las corrientes dominantes en las ciencias sociales. En el terreno de la comunicación, los estudiosos se esfuerzan por desentrañar que enfoques se han utilizado para convertir un acontecimiento en noticia. Hay que decir que los periodistas necesitan de estos enfoques para explicarse y explicar el mundo (véanse algunos casos de framing analizados en este blog). Sin categorías previas, ni entendemos ni podemos vehicular un mensaje comprensible. Etiquetar, tematizar… son algunas de las técnicas aplicadas cada día en el trabajo informativo. Manipulación es forzar una determinada interpretación. Pero aunque se sea honesto en ese ejercicio de enfocar los acontecimientos, se corre el riesgo de aplicar estereotipos de forma rutinaria y acrítica. Ya se sabe,  “no dejes que la realidad te arruine un buen titular.”

Cuando estamos ante un proceso informativo de gran magnitud, los encuadres y enfoque se engarzan en un relato más amplio. “Innumerable son los relatos del mundo…” -constataba Barthes (1981) en un famoso artículo que se considera como el origen de la narratología. Para Barthes, el relato es una de las grandes categoría de conocimiento que usamos para comprender y ordenar el mundo. Todos participamos de grandes relatos antropológicos que nos enraízan en nuestra realidad. Pero el relato también se construye por el marketing comercial y político para manipular las conductas de consumidores y ciudadanos. Christian Salmon ha estudiado la actual industria del storytelling (Península, 2007).

Se trata de que el sujeto se sienta parte de una historia, con un papel en un relato que interpreta la realidad y que, por tanto, puede determinar su conducta. Los gabinetes de comunicación e imagen, los spin doctors, construyen esta narrativa controlando la relevancia informativa de los hechos, subrayando unos aspectos sobre otros, buscando conectar con los intereses, anhelos y miedos de las audiencias. No es, por supuesto, un ejercicio determinista. El ciudadano consciente y crítico puede desmontar estos relatos simplemente buscando sus incoherencias. Pero no siempre es tarea fácil, porque los relatos construidos se basan en hechos, en verdades, si bien que parciales.

Hechos y propaganda

Los relatos más burdos que piden adhesión ciega son propaganda. Decir, como Gadafi, que los que están en su contra sus jóvenes drogados por Al Qaeda no es más que propaganda delirante, que dudo que tenga la más mínima credibilidad en la propia Libia.

Nunca conocemos (o no de modo inmediato,  a pesar de WiliLeaks) todos los hechos; nunca lo que ocurre es unívoco; menos aún es posible establecer las motivaciones últimas de los que intervienen en el proceso. Por eso al final se seleccionan y organizan los hechos para crear relatos desde la perspectiva de cada cual.

No sería fácil ponernos de acuerdo en los hechos contrastados. Intentaré ser los más aséptico posible.

Protestas contra Gadafi estallan en las principales libias. El régimen las reprime, pero se ve desbordado en las ciudades del este, donde pronto pierde el control y las calles son tomadas por ciudadanos armados, sin una aparente organización. Es imposible establecer el número de víctimas de la represión como tal, pero no puede ser muy elevado. No se confirman informaciones de que Gadafi bombardeara barrios insurrectos. El mayor número de víctimas se producen durante los primeros días en los combates para tomar los reductos en los que resisten los gadafistas en Bengasi y otras ciudades. A partir de ahí, comienzan los primeros combates de una guerra civil: de un lado unidades de élite y mercenarios; de otro, civiles desorganizados, algunos policías, militares. Gadafi somete a cerco a ciudades como Misrata, donde han podido morir muchos civiles. Después de algunos reveses, Gadafi reconquista territorio. Cuando se encuentra a las puertas de Bengasi, la resolución 1973 autoriza una acción militar para proteger a los civiles, con dos elementos sustanciales, exclusión aérea y embargo de armas. Ataques de Francia, Estados Unidos y Reino Unido destruyen las defensa antiáerea y atacan artillería y blindados gubernamentales. Gadafi se retira de Bengasi y el contrataque de los rebeldes los lleva hasta Sirte, cuna de Gadafi, pero son incapaces de aprovechar la ventaja de la supremacía aérea.

La intervención humanitaria

El relato. Las protestas en Libia forman parte de la “revolución árabe”. Gadafi las ha reprimido cometiendo crímenes contra la humanidad. Gadafi ataca a la población civil y puede cometer un genocidio. La intervención es legal y legítima. Es una intervención humanitaria, no una guerra porque no se pretende derrocar a Gadafi, sino proteger a los civiles y abrir pasillos humantarios.

Los autores del relato. Medios gubernamentales occidentales antes de los ataques. Algunas ongs. Activistas libios y árabes.

Puntos débiles. Imposible constatación de los crímenes de Gadafi. Las protestas no enfrentaron a las masas con fuerzas represivas, como en Egipto o Túnez, sino que de las protestas pacíficas se pasó casi de inmediato a los combates. ¿Por qué esa intervención selectiva? ¿Por qué en Libia y no en Baréin, Yemen o Siria? ¿Por qué no en Costa de Marfil, el lugar donde más peligro hay de que se desate una carnicería? No es una intervención quirúrgica, sino el desarrollo de operaciones a gran escala.

La guerra legal, legítima y limitada

Hoy es el relato dominante, pero sus autores ya empiezan a corregirlo para pasar a una más amplia implicación.

El relato. La exclusión aérea, el bloqueo naval y el ataque a la artillería y blindados de Gadafi son acciones de guerra. Pero esta guerra no es la guerra de Irak. Es una guerra limitada ylegal (resolución 1973), legítima (pretende proteger a los civiles), limitada y oporturna (porque ha evitado que la toma de Bengasi desencadenara la venganza sanguinaria de Gadafi). No se pretende derrocar a Gadafi. Los libios tienen que decidir libremente su futuro y esta guerra limitada es la mejor ayuda. Además de la legalidad de la ONU, la intervención reúne un amplio consenso internacional, con la presencia de países árabes en la coalición.

Puntos débiles. Los mismos de la intervención humanitaria. Se recuerda por sus críticos que los mismos que anatematizan hoy a Gadafi ayer le abrazaron y le vendieron las armas que usa contra su pueblos. La objección más importante es que las operaciones ya rebasan los límites de la resolución de la ONU. No se ataca sólo a concentraciones que disparan contra ciudades, sino que la aviación de la coalición se ha convertido en la punta de lanza de los rebeldes, con  el empleo por parte de Estados Unidos de sus bombarderos más potentes. Como ni siquiera así los rebeldes son capaces de darle la vuelta a la guerra, la coalición habla ya abiertamente de armar a los insurgentes. La presencia de países árabes en la coalición  se limita a Catar y a Emiratos Árabes Unidos, dos países que mediante el Consejo de Cooperación del Golfo han intervenido en Baréin para reprimir las protestas. Por su parte, los “realistas” advierten que la falta de unos objetivos claros en cualquier intervención militar lleva al fracaso.

Los autores del relato. L0s estados mayores mediáticos de los países intervinientes y los medios dominantes. En los países europeos los medios han asumido sin demasiadas críticas la posición de sus gobiernos. En Estados Unidos, se percibe que sus intereses estratégicos no están en juego y los medios más conservadores aprovechan para poner en cuestión la nueva doctrina multilateralista de Obama (Estados Unidos no puede ser el policía del mundo, pero tiene que movilizar al mayor número posible de países para ejercer la “responsabilidad de proteger” allí donde sea factible).

Puntos débiles. La intervención se ha realizado conforme a intereses electoralistas, especialmente de Sarkozy. Los rebeldes también han podido cometer crímenes de guerra y pueden abrir la puerta a Al Qaeda. Se están sobrepasando los límites de la resolución 1973 con ataques indiscriminados contra las fuerza de Gadafi. La operación camina a un apoyo a los rebeldes con armas y asistencia, que violaría la resolución. La coalición parece dispuesta a seguir adelante sin una nueva resolución, haciendo una interpretación abusiva de la 1973. La guerra puede convertirse en un nuevo Irak o Afganistán, desestabilizando todo el Sahel.

No existe la guerra justa

El relato. Ninguna guerra puede imponer los derechos humanos y la democracia. La guerra no trae sino más males. En los bombardeos pueden estar muriendo más civiles. Además, las bombas y misiles llevan uranio empobrecido que causará cáncer y enfermedades entre los libios. Hay que hablar y negociar para lograr un acuerdo que salvaguarde los derechos de todos.

Los autores. Aunque hay una corriente profunda pacifista en opiniones públicas como la española, sólo algunos intelectuales han defendido esta postura, como Federico Mayor Zaragoza.

Puntos débiles. Es imposible dialogar con Gadafi. La inacción sólo conduce al genocidio, como en Sarajevo, Srebrenica o Ruanda.

La guerra imperialista

El relato. Esta es una guerra más por el petróleo. No ha existido una revuelta popular por la democracia, como en Túnez o Egipto, sino una pelea por los beneficios del petróleo. Gadafi planeaba nacionalizar el petróleo y repartir sus beneficios entre todos los libios, a lo que se opuso la Asamblea Popular y ha llevado a un intento de golpe fallido por parte de una burocracia privilegiada opuesta a este reparto igualitario. Los gobiernos occidentales han lanzado la guerra para que sus compañías se apropien del petróleo y lo presentan como una acción humanitaria. Las televisiones nos lavan el cerebro (Julia Anguita). Gadafi no era sino un pelele de los intereses occidentales, que ahora prescinden de él. Gadafi era el carcelero de los africanos que intentaban entrar en la Unión Europea.

Los autores. Izquierda Unida y los movimientos alternativos. Es dominante en estos ámbitos. Chávez y Daniel Ortega (“los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon  las tuyas a remojar”)

Puntos débiles. Nueva versión de la teoría conspirativa. Parece ignorar que las compañías petrolíferas ya hacían magníficos negocios en Libia. Ignora la necesidad de proteger a los civiles. Cierran los ojos al baño de sangre que podría llevar a cabo Gadafi (sintomático su comparación con Franco y la entrada “liberadora” en Madrid). Subestima a los anhelos de dignidad que expresa la revuelta. Supone rechazar todo el desarrollo reciente del derecho humanitario.

((A los que habéis llegado hasta el final de este larga entrada, demasiado extensa, gracias. Me gustaría retomar los comentarios sobre “metaperiodismo”, pero no puedo sustraerme a comentar estos cambios históricos.))

¿Declararía Vd. la guerra a Gadafi?


¿Qué habría votado Vd. la pasada noche de estar sentado en la mesa circular del Consejo de Seguridad de la ONU?

¿Habría votado a favor de la Resolución 1973 (2011) (texto y debate), lo más parecido a una declaración de guerra al régimen de Gadafi?

Ninguno nos vemos en ese dilema moral, porque no somos los ciudadanos sino los estados los que votan en el Consejo de Seguridad. Y no lo hacen principalmente en función de criterios éticos (aunque a veces así lo pretendan) sino conforme a la “razón de estado”, estos es, de acuerdo a los intereses estratégicos nacionales (o peor, del gobierno de turno).

En ese ejercicio hipótetico del derecho de voto, yo hubiera aprobado la resolución. Con todas las dudas del mund0. ¿Será efectiva la posible intervención para proteger a los civiles? ¿no llega demasiado tarde? ¿no será dar una patada a un avispero? ¿no estaremos haciendo el juego a los que ayer (como Sarkozy) abrazaban al tirano? ¿no será intervenir a favor de una facción que termine por cometer tantos crímenes como Gadafi? ¿no será otra guerra por el petróleo? ¿no causará más víctimas civiles que las que se quiere evitar? ¿por qué Gadafi y no otro tirano?…

Sin respuesta clara para cada una de estas preguntas, en conciencia hubiera votado sí. Porque si algo así se hubiera hecho en Bosnia la guerra no hubiera durado tanto. Porque si no ese payaso cruel de Gadafi lanzará una represión sangrienta después de su triunfo en una breve guerra civil -esclaredora su propia comparación con Franco y la entrada en Madrid. Porque en caso contrario el derecho internacional volverá a ser papel mojado.

 

El contenido de la Resolución

La decisión del Consejo se fundamenta en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, esto es, justifica la acción internacional que limita la soberanía  de un estado en el peligro que la conducta de su gobierno entraña para la paz internacional. Se invoca, pues, la legitimación más enérgica, y no se pone en acción el nuevo mecanismo de la “responsabilidad de proteger, aunque el espíritu del acuerdo sea proteger a la población civil. La aplicación del Capítulo VII implica el uso de “cualquier medio” incluidos los militares para llevar a cabo lo que la Resolución ordena. La intervención será, así legal, creo (con todas esas dudas) que legitima, pero no estoy seguro si oportuna.

¿Qué pretende la Resolución? ¿Cuáles son sus objetivos?

Pide un inmediato alto el fuego y el cese de los ataques y abusos contra civiles, exigencias todas ellas que afectan tanto a Gadafi como a los rebeldes, pues estos también pueden haber cometido crímenes (como advirtió el fiscal del Tribunal Penal Internacional, Moreno Ocampo).

Exige a las autoridades libias (las únicas reconocidas internacionalmente) que respeten el derecho internacional, especialmente los derechos, el derecho humanitario, protejan a su población y no impidan la asistencia humanitaria.

Y como tercer objetivo establece la acción diplomática que conduzca a un diálogo para dar satisfacción a las legítimas demandas de la población.

Para alcanzar estos fines, autoriza a tomas medidas en los siguientes campos:

Protección de los civiles de las áreas pobladas, incluido (expresamente) Bengasi.

Zona de exclusión áerea sobre todo el espacio aéreo libio, excluidos los de ayuda humanitaria y evacuación de extranjero.

– Reforzamiento del embargo de armas y congelación de fondos.

Prohibición de vuelos para cualquier aparato matriculado en Libia.

¿Quién puede imponer estas medidas? En principio, cualquier estado miembro, pero la Resolución específica que cualquier acción se notificará al Secretario General, se podrá realizar directamente a través de medios nacionales o en el marco de una organización regional (léase OTAN) y en coordinación con la Liga Árabe.

 

Las posiciones en el Consejo

Son significativas las cinco abstenciones. Dos de los miembros permanente, Rusia y China, opuestos por principio a cualquier limitación de la soberanía nacional y temerosos de que algún día estos precedentes puedan invocarse en su contra, han dado finalmente luz verde (¿a cambio de que concesiones?). Brasil e India, los líderes de los emergentes, deseosos siempre de marcar distancias con respecto a las iniciativas de los grandes. Y una abstención llamativa, Alemania. Su embajador, pese a manifestarse a favor de los objetivos de la Resoluciómn, mostró su temor a la pérdida de vidas a gran escala y a la posible extensión del conflicto a toda la región. ¿Habrán jugado algún papel los intereses electorales de Merkel? Desde luego, en el caso de Francia, Sarkozy estaría muy satisfecho si Gadafi no pudiera mostrar los supuestos documentos que probarían la financiación de la campaña del inquilino del Elíseo.

 

Las consecuencias de la Resolución

Decía al principio que la Resolución es lo más parecido a una declaración de guerra a Gadafi. Para hacer efectiva la prohibición de vuelos sobre el espacio aéreo libio hay que “neutralizar” (eufemismo de atacar) las defensas aérea libias. Proteger a la población de Bengasi puede suponer bombardear o atacar con misiles la artillería o los tanques de Gadafi. Aplicar el embargo de armas supone imponer un bloqueo naval.

Para ello, Estados Unidos puede actuar unilateralmente, pero lo más probable es que la intervención sea realizada por la OTAN, con el mayor protagonismo posible de los europeos. En el Mediterráneo se han ido ya acumulando fuerzas navales durantes las tres últimas semana.

Las críticas de los “realistas” señalan faltan de objetivos claros en la intervención. El cauto Obama ha arrastrado los pies antes de dar este paso. Las acciones de guerra anteriormente descritas pueden debilitar y terminar con Gadafi, pero también pueden convertir el conflicto en una guerra de guerrillas, un escenario ideal para Gadafi, que podría seguir recibiendo ayuda a través de un desierto incontrolable ayuda de Argelia o Siria. No es desdeñable la objección alemana de una extensión del conflicto al Sahel,  que sería imán para combatientes yihadistas. Toda una pesadilla.

También puede ocurrir que la situación quede en tablas y Gadafi controle una parte del país. Convertido en un paria internacional, pero sobrevivirá, ya lo logró durante 20 años. Y, quién sabe, quizá dentro de 10 años las capitales europeas pongan de nuevo la alfombra roja, pero ahora a su hijo  “occidental”, Saif el Islam.

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