Rumor y acontecimientos mediáticos


Un lector mexicano de este blog me pone sobre aviso sobre un bulo que se ha convertido en un ciberacontecimiento. Se trata de un vídeo en el que un tal Hal Turner denuncia una conspiración para sustituir el dólar por una nueva moneda el amero. Mostrando una moneda apenas visible asegura que Estados Unidos acuño el pasado año millones y millones de esta supuesta nueva divisa, que envió a China. Asegura que ante una deuda de la que no podrá asumir ni siquiera su servicio, el Tesoro declarará extinto el dólar, formará una unión monetaria con México y Canadá y cambiará cada nuevo amero por cuatro dólares. Y recomienda a sus seguidores comprar oro o monedas respaldadas por oro.

El personaje es lo que en Estados Unidos llama un supremacista blanco, es decir un racista en el borde de la violencia. Si gestionara una radio local, su mensaje no pasaría de New Jersey. Pero, primero con un programa radiofónico y luego con el vídeo mencionado, su voz se hace global.

No incluyo el enlace al vídeo, aunque sé que la explosión de este ciberacontecimiento es imparable. Esta por ver cuántos de los cibernautas que lo vean estarán dispuestas a seguir sus consejos, espero que pocos, porque cualquier ataque masivo contra el dólar no haría sino agravar la ya de por sí gravísma crisis financiera.

Como cualquier rumor, éste parte de un hecho cierto: el déficit comercial de Estados Unidos es de tal dimensión que hubiera hecho quebrar a cualquier otro país. De ahí, extrapola no una opinión ni siquiera una probabilidad, sino un hecho que dice revelar para detener una conspiración. Ya lo decía el Evangelio, en tiempos de conmoción vendrán muchos falsos profetas.

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Más sobre Georgia: táctica, estrategia y propaganda


Recojo aquí algunos análisis sobre las causas y consecuencias del conflicto en Georgia.

Carlos Taibo coquetea con las teorías conspiratorias. Su tesis es que, igual que Sadam Hussein, Shakkasvili fue empujado por la CIA a su fracasada aventura para forzar la tensión con Rusia, lo que distraería de los fracasos de la Administración Bush y perjudicaría a Obama, con una imagen menos adecuada para los tiempos duros. Tiene razón Taibo que la acción georgiana no podría haberse realizado sin el consentimiento, al menos tácito, de Estados Unidos.

Open Democracy dedica una decena de análisis al conflicto. El especialista búlgaro Ivan Krastev habla de la trampa de la gran potencia. Su tesis es que la victoria táctica de Rusia es, en realidad, una fracaso estratégico. Con su intervención, Rusia ha hecho manifiesta la teoría estratégica de Putin, que no es otra que la de la Rusia zarista del s. XIX. Rusia ha mostrado su poder, pero ese poder no hace más que repeler a sus vecinos. Rusia ha perdido atractivo o “soft power” y se arriesga a un aislamiento internacional. Krastev también insiste en que la CIA informó al presidente georgiano de que los rusos no atacarían Georgia (¿chapuza o conspiración?). La verdad es que todo el argumento del análisis puede resumirse en la cita final de George Kennan (el teórico de la guerra fría): “Rusia no puede tener en su fronteras más que vasallos o enemigos”. El rápido acuerdo de Estados Unidos con Polonia para la instalación del sistema antimisiles y la reacción de la OTAN que sigue apostando por el ingreso de Georgia avalarían, por el momento, esa tesis de fracaso estratégico.

Otra visión, también en Open Democracy, es la del experto en lengua adjasia, George Hewitt, quien sostiene que el conflicto sólo se podrá resolver contando con osetios y adjasios. Hewitt defiende la identidad propia de ambos territorios y su forzada integración a Georgia, primero por el régimen menchevique de los años 20, y luego por Stalin. Interesante la observación de que la mayoría de los refugiados georgianos son tratados con descuido por las autoridades por ser de la provincia de Mingrelia.

The Economist coincide en la tesis de que, a la larga, a la operación será un fracaso estratégico para Rusia.

Y, por último, el resumen que la Columbia Journalism Review realiza de los blogs de los periodistas rusos que han acudido a Osetia del Sur. Sus relatos, vídeos y fotografías testimonian el alto grado destrucción de la capital de Osetia del Sur. Human Rights Watch redujo el número de muertos denunciados por los rusos de miles a centenarares, pero, en cualquier caso, este fue alto y la destrucción importante. Y todo ello, 16 horas antes de la intervención rusa. Los blogs de los periodistas rusos, sin desprenderse de una visión nacional, han sido una voz valiosa para neutralizar la propaganda de unos y otros.

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