Rumor y acontecimientos mediáticos


Un lector mexicano de este blog me pone sobre aviso sobre un bulo que se ha convertido en un ciberacontecimiento. Se trata de un vídeo en el que un tal Hal Turner denuncia una conspiración para sustituir el dólar por una nueva moneda el amero. Mostrando una moneda apenas visible asegura que Estados Unidos acuño el pasado año millones y millones de esta supuesta nueva divisa, que envió a China. Asegura que ante una deuda de la que no podrá asumir ni siquiera su servicio, el Tesoro declarará extinto el dólar, formará una unión monetaria con México y Canadá y cambiará cada nuevo amero por cuatro dólares. Y recomienda a sus seguidores comprar oro o monedas respaldadas por oro.

El personaje es lo que en Estados Unidos llama un supremacista blanco, es decir un racista en el borde de la violencia. Si gestionara una radio local, su mensaje no pasaría de New Jersey. Pero, primero con un programa radiofónico y luego con el vídeo mencionado, su voz se hace global.

No incluyo el enlace al vídeo, aunque sé que la explosión de este ciberacontecimiento es imparable. Esta por ver cuántos de los cibernautas que lo vean estarán dispuestas a seguir sus consejos, espero que pocos, porque cualquier ataque masivo contra el dólar no haría sino agravar la ya de por sí gravísma crisis financiera.

Como cualquier rumor, éste parte de un hecho cierto: el déficit comercial de Estados Unidos es de tal dimensión que hubiera hecho quebrar a cualquier otro país. De ahí, extrapola no una opinión ni siquiera una probabilidad, sino un hecho que dice revelar para detener una conspiración. Ya lo decía el Evangelio, en tiempos de conmoción vendrán muchos falsos profetas.

Ciberacontecimientos y conocimiento compartido


Mi aportación al III Congreso de Periodismo en Red, celebrado la pasada semana en la Universidad Complutense, ha sido una comunicación titulada La formalización de la realidad: noticias, acontecimiento mediático, ciberacontecimiento”. Quiero hacer un experimento con la difusión de este trabajo: por un lado, que siga el circuito académico, por otro, darlo a conocer directamente en la red.

Empezaré por sintetizar su contenido, aquí, en el blog. El periodismo ha construido la realidad convirtiendo los fenómenos en noticias y formalizando estos en noticias. Ha falseado la realidad con los pseudoacontecimientos y la escenificado en los acontecimientos mediáticos; la ha amplificado mediante los hiperacontecimientos. Ahora, los fenómenos sociales se manifiestan directamente en la red y en la misma red se generan también fenómenos propios. Propongo el concepto de ciberacontecimiento como aquella información difundida masiva e instantáneamente en el ciberespacio que por su gran impacto termina por convertirse en noticia. El ciberacontecimiento es un icono que explota en el ciberespacio y llega a invadir el espacio mediático. La comunicación explora, aplicando las teorías de la construcción de la realidad, este nuevo fenómeno y las relaciones que implica entre espacio mediático y ciberespacio. Se trata de un trabajo conceptual, una invitación para ulteriores trabajos empíricos.

Circuito académico

Primero presenté un resumen o abstract de la comunicación a la organización del Congreso. El coordinador del grupo correspondiente lo aprobó. También se revisó la versión final. Hay que decir que estas revisiones lo fueron sólo para verificar si la comunicación se ajustaba a la temática del Congreso y si cumplía las normas de estilo. No es una revisión, pues, en sentido estricto, de contenido. El día 22 se expuso en el correspondiente grupo de trabajo, junto con otras comunicaciones y finalmente se mantuvo un debate con la docena de asistentes. Dentro de unos meses, la organización del Congreso publicará un libro. El libro tendrá una circulación reducida, pero su publicación permitirá que ponentes y comunicantes arañen unas décimas en los diversos procesos de evaluación a que están sometidos profesores universitarios e investigadores.

Como la publicación del libro se demora y además su circulación se reducirá a algunos departamentos y bibliotecas universitarias, en este caso, como en otros, suelo utilizar la herramienta de difusión que ofrece la Universidad Complutense para esta “literatura gris”: el archivo institucional E-Prints. Los documentos se depositan y la Biblioteca verifica la autoría y la conformidad a las normas de estilo. En este caso he depositado no sólo la comunicación, sino también la presentación en PowerPoint, como documento secundario. En esta dirección pueden encontrarse otros trabajos que he depositado en este archivo.

En el circuito académico lo más valorado es la publicación en revistas científicas. En ellas, el trabajo se somete a un proceso de revisión ciega por dos evaluadores que realizan ya una validación desde el punto de vista de contenido y no sólo de aspectos formales. Por tanto, lo que más se valora en la evaluación de los académicos es la publicación en estas revistas, conforme su índice de impacto, es decir, de citas en otras publicaciones semejantes. El sistema parece impecable, pero tiene serios fallos. En primer lugar, que la selección no es tan objetiva como parece. En muchos casos los investigadores pagan por la publicación en las revistas más prestigiosas. Las publicaciones en español no tienen prácticamente impacto. Además, a esta revistas se accede a través de base de datos con un alto precio de suscripción. En el caso de las ciencias sociales, al rebufo de las ciencias de la naturaleza, se privilegian los estudios empíricos, a veces muy limitados, olvidando los trabajos conceptuales. Y, finalmente, el proceso de difusión es muy lento. Estas revistas son anuales o bisemestrales y la revisión y admisión del trabajo puede demorarse meses.

Conocimiento compartido en el ciberespacio

Bueno, he comenzado por presentar el trabajo aquí en el blog. Ya sé que una entrada en un blog debe ser más breve y directa, pero a lo mejor alguien lee hasta aquí. Ya veremos cuantas visitas reune.

Y he decidido utilizar una herramienta para mi novedosa, Sribd. Un formato para documentos de textos e imágenes basado en flash y denominado i-Paper. Tiene una prestación muy vistosa, la posibilidad de incrustar el documento, como si fuera un vídeo, en una página html. Lamentablemente, WordPress no permite incrustar flash más que desde algunas plataformas. Así que aquí recojo sólo los enlaces: comunicación (pdf) (es posible que algunos ya hayan abierto este documento desde el enlace incluidos en el primer párrafi) y presentación (ppt). Desde esos enlaces pueden descargarse los documentos en sus formatos originales. Sribd permite cargar documentos sin límites de espacio y ofrece funciones como la creación de grupos y comunidades. Los documentos pueden ser clasificados en categorías y etiquetas. Por cierto, que he puesto etiquetas en español y en inglés. Pueden gestionarse también las licencias de reproducción. En dos días, la comunicación tiene 14 visitas y la presentación 2.

También en este mismo blog, en la página curriculum, pueden descargarse prácticamente todas mis publicaciones académicas (si algún enlace no funciona, ruego se me advierta), publicaciones académicas, porque mi trabajo periodístico de tres décadas está en el archivo de TVE…

Más adelante haré balance de este experimento.

No se puede (ni se debe) intervenir TV3


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La aplicación del art. 155 de la CE para intervenir la autonomía de Cataluña es un fracaso colectivo del que España tardará muchos años en recuperarse. Se sabe como se entra (a veces me parece que ni siquiera eso), pero no se sabe como se sale.

Entre las medidas anunciadas, la posible intervención de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales  (CCMA) ha generado una condena casi generalizada entre periodistas y organizaciones sindicales de Cataluña y el resto de España.

El argumento más repetido es que sería como poner a la zorra a cuidar el gallinero: el gobierno Rajoy ha hecho un uso partidista de RTVE, como acreditan las reiteradas y documentadas denuncias de los consejos de Informativo de la Corporación. Pero prácticamente nadie ha recurrido a argumentos jurídico, que en este caso son esenciales.

 

Captura

Extracto de la nota de prensa del Consejo de Ministros que decide activar el art. 155 CE

 

La Generalitat no puede intervenir la CCMA y, por tanto, tampoco el Gobierno

Como estuve tuiteando a lo largo del fin de semana, intervenir la CCMA no sería reestablecer la legalidad (uno de los objetivos que el acuerdo del Consejo de Ministros invoca para la activación del art. 155) sino vulnerarla. Parte  del ordenamiento jurídico son las leyes catalanas que encomiendan el servicio público audiovisual a la CCMA y establecen su autonomía funcional, sin que el Govern de la Generalitat, cuyas competencias vendría a asumir el Gobierno de España, tenga ninguna capacidad de intervenir su funcionamiento.

En la nota de prensa del Consejo de Ministros, cuyo extracto se recoge más arriba, se invocan las facultades de la Generalitat para garantizar la transmisión de información objetiva, veraz, plural, así como el conocimiento de los valores y principios constitucionales y estatutarios, citando dos (entre dieciséis) de las misiones  específicas de servicio público que el art. 26 de Ley 22/2005 de la comunicación audiovisual de Cataluña   impone a la CCMA, como prestador del servicio de gestión directa de la Generalitat. Ni este artículo ni ningún otro de la Ley 22/2005 reserva a la Generalitad competencia alguna de control o intervención sobre la CCMA. Muy al contrario, el art. 29 1 a) afirma expresamente su autonomía con relación al Govern en la gestión directa y ordinario del servicio público.

El Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), órgano regulador de la comunicación audiovisual en la Comunidad Autónoma (L. 11/2007, art. 113) no tiene competencias ejecutivas sobre la CCMA (sí sobre los operadores privados), pero puede -y lo hace- emitir dictámenes sobre su cumplimiento de las obligaciones de servicio público.

La Ley 11/2007 de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (texto consolidado después de la reforma de 2012) adscribe a la Corporación al departamento de la Generalitat competente en materia audiovisual, para consagrar a continuación su independencia funcional (art. 3, puntos 2 y 3).

La gestión y dirección queda a cargo de un Consejo de Gobierno de 6 miembros, nombrados por un plazo de seis años por el Parlament,  que también elige entre ellos al Presidente. Ni uno ni otros pueden ser destituidos por el Govern y solo cesan por causas tasadas (inhabilitación, incompatibilidad sobrevenida, condena por delitos dolosos, art. 9.4).

En resumen, ni la Generalitat ni el Gobierno pueden nombrar ni cesar a los consejeros o al presidente, ni pueden darles instrucciones en la gestión del servicio público.

El art. 155 CE permite al Gobierno adoptar medidas para que el ejecutivo de la Comunidad Autónoma que incumpla la Constitución, las leyes o atente al interés general de España cumpla sus obligaciones. Su aplicación no puede dar cobertura a una vulneración de la leyes autonómicas legítimamente promulgadas que no sean contrarias a la Constitución, como es el caso. Otra cosa es dejar en suspenso el Estado de derecho.

No se olvide, además, que el servicio público se fundamenta en el acceso universal como vía para el ejercicio del derecho ciudadano a la información. Además, de modo directo se vería afectada la independencia y el derecho a informar de sus profesionales. La intervención de TV3 nos pondría al mismo nivel que la Hungría de Orban o la Polonia de Kaczyński.

La traición al servicio público

Entonces, ¿es independiente de hecho del Govern la CCMA? No, no lo es, como no lo es, RTVE. En ambos casos, sus consejos y presidentes son elegidos, de hecho, por sus respectivos gobiernos. En virtud de sendas reformas de 2012, en las que el PP y CiU se apoyaron mutuamente, los gestores se eligen por mayoría de 2/3, que de no alcanzarse se convierte en mayoría absoluta, lo que pone su nombramiento en manos de los respectivos gobiernos. La gubernamentalización ha redundado en manipulación, pérdida de audiencias y descrédito informativo. TVE y TV3 son -en expresión del profesor Bustamante- dos caras simétricas y deformadas del conflicto.

No sigo ni la televisión ni la radio pública catalana, por eso no puedo juzgar si son plenamente ciertas las denuncias de adoctrinamiento. La historia de TV3 hasta 2012 es de una relativa imparcialidad política institucional, mayor que la de TVE, salvo en el corto periodo 2006-2011.

En este momento, ambas radiotelevisiones públicas son claramente dependientes de la política informatica de sus gobiernos. En el caso de TVE las manipulacions son tan burdas que hasta el espectador más desapercibido las nota.

En TV3, dando por buenos los múltiples relatos y descripciones sobre sus informativos y programas, creo que la clave reside en que ha venido dando al procès el tratamiento de lo que Dayan y Katz llamaron “acontecimiento mediático de conquista”, es decir la dramatización de una iniciativa política que pretende unir a la audiencia a su alrededor. Si en el análisis clásico de Dayan y Katz, estos acontecimientos mediáticos eran dirigidos por un personaje carismático, aquí el protagonista ha sido el poble de Catalunya.

Desde esta perspectiva, todo vale, ya no estamos ante manipulación sino ante mecanismos de agit-prop. En esta situación, poco valor tienen los análisis de contenidos como el del CAC, que valora el pluralismo (mayor en TV3 que en TVE) por las fuentes utilizadas. Cuando se construye la república independiente todo vale.

Tratamiento semejante al que puede dar TVE a la Fiesta Nacional, a la boda real (acontecimiento de celebración) o a la victoria de la selección nacional (acontecimiento de competición). Da igual que haya voces discrepantes, lo que cuenta es el tono general apoteósico y de “unidad nacional”.

¡Ojo! No es que TV3 formatee la conciencia de los catalanes, es que expresa la división de la sociedad: la televisión pública aglutina a los más catalonaparlantes, independentistas y  votantes de Junts pel Sí y la CUP.

Todo esto no se soluciona poniendo a la CCMA a las órdenes de La Moncloa, muy al contrario: intentar que TV3 sea un clon de TVE es imposible y solo dará más argumentos al independentismo.

Lo terrible de todo esto es que redundará aún más en la deslegitimación del servicio público.

 

El estancamiento


El sol se levanta en Madrid en medio de una atmósfera saturada de polvo africano. Un disco perfecto de luz fría, filtradas sus tonalidades cálidas por las particulas llegadas del desierto. Sensación más que de quietud, de estancamiento.

El estancamiento atmosférico me hace pensar en el estancamiento informativo de estos últimos días. Los grandes acontecimientos globales han perdido fuelle. Ahí están, con todo su potencial de cambio y desestabilización, pero los medios están cansados y la monotonía lo filtra todo. Es la hora de los pequeños sucesos locales.

En Libia, los bombardeos de la OTAN han llevado el conflicto a un aparente punto muerto. Los medios se aburren y sus enviados especiales se las ven y se las desean para colocar una crónica.

Washington, París y Londres están ya dando asistencia a los rebeldes, pero no parece que terminen de decidirse por un apoyo decisivo. ¿No se fían de los rebeldes? ¿Temen que si los arman (lo que supondría la violación de las resoluciones 1970 y 1973) perderían la tibia aprobación de sus opiones públicas? ¿No quieren implicarse más en una guerra incierta?

Turquía busca alguna forma de alto el fuego que supondría la división de hecho del país y la supervivencia de Gadafi y sus hijos.

Atención al 4 de mayo. En un acto sin precedentes, el Fiscal del Tribunal Penal Internacional, Moreno Ocampo, informará al Consejo de Seguridad. Debería presentar pruebas de los crímenes de guerra o contra la humanidad que pudieran haber cometido unos y otros (los prisioneros de ambos bandos pueden estar en peligro). De esta reunión podría salir la luz verde para emitir una orden internacional de detención contra Gadafi, lo que cerraría las puertas a componendas como las que intenta Turquía.

Mientras, en medio del estancamiento, la muerte de 200 libios, tragados por el mar cuando intentaban llegar a la isla de Lampedusa, apenas arranca titulares.

Del resto de las revoluciones árabes apenas nada nos cuentan. Nada de Baréin, donde la revolución ha sido reprimida por el Consejo de Cooperación del Golfo (Catar interviene en contra de la “democracia” en Baréin y a favor en Libia). De Siria nada se habla hasta que vuelva a ver otro estallido. De Marruecos, todos satisfechos con las promesas del Rey. Y que decir de Túnez y Egipto ¿sabe alguien cómo marchan sus transiciones?.

De Costa de Marfil, información elaborada en España o -lo que es peor- en París. Otra guerra africana que no entendemos ni queremos entender. Allí, la presencia de fuerzas de la ONU no han impedido las matanzas (como las ejecutada por las fuerzas de Outtara, el presidente “legítimo”). Las tropas francesas se limitan a proteger a los europeos y se convierten en otra parte más del conflicto al atacar a Gbabgo. Costa de Marfil muestra las limitaciones y contradicciones de la “intervención humanitaria”.

El otro gran acontecimiento mediático, las catástrofes de Japón, también han caído en la rutina. Fukushima sigue ahí como una bomba de tiempo, pero los expertos parecen que ya han dicho todo lo que tenían que decir (por ahora la población no corre demasiado riesgo y nadie sabe que hacer con la central). Algunas poblaciones (Alemania) han sacado sus conclusiones.

Portugal se rinde y pide rescate. España no es Portugal… La economía va mal, pero las previsiones van bien, así que sus gestores están más que satisfechos.

Los críticos dicen a los periodistas que han magnificado las revoluciones árabes y se han olvidado de la “revolución” de Islandia, el único lugar en que se ha encarcelado a banqueros.

Estancamiento informativo, estancamiento económico (recesión+inflación), estacamiento político

La era Brezhnev se conoció en la URSS como la del estancamiento y durante ella el sistema, incapaz de innovar política, económica o socialmente, sometido a la carrera de tecnológica y armamentística impuesta por Estados Unidos, se fue vaciando por dentro hasta que se derrumbó con Gorbachov.

Aquí los jóvenes empiezan a responder a este estamiento resignado. Juventud Sin Futuro sale hoy a la calle. Veremos que voz les dan los medios. Veremos si son capaces de mantener su grito más allá de la instantaneidad de las redes sociales.

Menos humos, blogosfera


La mayoría de los norteamericanos no leen los blogs políticos. Así titula Reuters la información en la que da cuenta de una encuesta realizada por Harris sobre 2.302 adultos. Sólo un 22% lee regularmente (al menos varias veces por mes) blogs políticos, frente a un 56% de los encuestados que no lo hace nunca. Otro 23% sólo varias veces al año. Sorprendetemente, los resultados en los jóvenes son peor que entre los mayores. Sólo los leen un 19% entre 19 y 31 años, mientras que el porcentaje sube hasta el 26% en los mayores de 63. Y eso en el país con una blogosfera más potente.

En un análisis a vuela pluma, los datos parecen indicar que la influencia política de la blogosfera está limitada a un segmento de la población, siendo el interés político mayor a mayor edad. O visto de otra manera, los medios tradicionales siguen ejerciendo una influencia política predominante. Desde mi punto de vista, los blogs son más importante por su repercusión en los medios tradicionales que por su impacto directo en los internautas. En Estados Unidos, lo mismo que en España, los blogs políticos están muy polarizados y son utilizados para lanzar campañas políticas. Los blogs conservadores y ultraconservadores están muy bien organizados y suponen una red muy potente. Piénsese, por ejemplo, en el papel jugado por estos blogs en la dimisión precipitada de Dan Rather, después de caer en la trampa de unos documentos falsos sobre el historial militar de George W. Bush, o en la campaña contra el candidato Kerry de sus supuestos camaradas de armas en las lanchas rápidas durante la guerra de Vietnam.

Otro dato que invita a relativizar el seguimiento de los cibermedios son los de audiencia de los debates cara a cara entre Zapatero y Rojoy. Según los datos elaborados por la empresa Lixesa para la Academia de la Televisión (El País 7-3-08) durante el primer debate, el 25 de febrero, la señal suministrada por la Academia recibió 398.548 peticiones de vídeo, realizadas por 144.666 usuarios únicos… Todo un acontecimiento en la red, pero que palidece frente a los 13.043.000 espectadores que lo siguieron por la televisión tradicional. En el segundo cara, la televisión perdió un millón de espectadores, saturados, seguramente, de un debate estéril. Pero los internautas se cansaron todavía mucho más: sólo se registraron 217.107 peticiones de vídeo y 87.034 usuarios únicos. Y es que el debate era un acontecimiento mediático, no un ciberacontecimiento y el público apostó por verlo en el medio tradicional. La tele gana al cibervídeo.Vaya, que se ve más cómodamente desde el sillón que tecleando en el ordenador. Y todavía hay quien dice que la televisión ha muerto.

En cambio, el triunfo de Rodolfo Chikilikatre para Eurovisión sí que es un ciberacontecimiento . Según RTVE, 2.024.460 internautas votaron en MySpace para elegir al candidato español al festival. Chikilikuatre se llevó 109.905 votos ¡más que usuarios únicos del segundo cara a cara! El ciberacontecimiento es un buen vector del movimiento friki y sirve bien a la movilización social. El acontecimiento mediático crea una ilusión de participación.

Así que, menos humos blogosfera… Pero ¡ay! de quién desprecie su influencia.

La esterilidad de un falso debate


Bueno, ya he terminado el primer asalto… el primer cara a cara “histórico”… Pues para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Cualquier democracia, representativa, directa o participativa se basa en la deliberación. La deliberación es el proceso por que, mediante el diálogo, el debate y la confrontación de ideas, opiniones y posiciones se determinan las opciones colectivas. En la democracia representativa -y la nuestra es básicamente una democracia representativa con algunas gotas de democracia directa y participativa- el parlamento es el espacio de deliberación por excelencia. El parlamento es el lugar para vencer dialécticamente, pero también para convencer al oponente y, desde luego, para convencer a la opinión pública. Nuestra tradición parlamentaria era la de los debates caóticos y desordenados, dominados a menudo por la irrupción de lo que se llamaba diputados “jabalíes”; pero también un parlamento de magníficas piezas oratorias -“Grande es Dios en el Sinaí, pero más grande es en el Calvario”, Castelar; “España ha dejado de ser católica”, Azaña- que eran verdaderos hitos de cambios históricos. La democracia del 78 no fue capaz de establecer procedimientos parlamentarios ágiles, los políticos ya no tienen formación oratoria y leen sus discursos y la disciplina de partido hace imposible convencer desde la tribuna al adversario, aunque en el trabajo parlamentario cuando los focos se apagan el pacto es posible. Pero, con todo, de vez en cuando, en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo salta la chispa del verdadero debate.

La televisión descubrió los debates entre candidatos en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 1960. La teoría dice que John F. Kennedy ganó porque Nixon se negó a maquillarse… cuando en realidad es que Kennedy ganó porque encarnaba un cambio de generación. Desde entonces, la democracia se ha convertido en democracia mediática: el foro de las ideas y de la confrontación se ha trasladado a los medios. Y en esa democracia mediática, los debates electorales son la gran atracción. Ha habido grandes debates entre varios candidatos (no ha habido más que seguir los debates entre los candidatos demócratas en las primarias norteamericanas en curso) y magníficos debates entre dos candidatos. Nuestra democracia no es bipartidista, pero los debates cara a cara favorecen el bipartidismo. Pero aún así los debates entre los dos líderes de los grandes partidos (que no candidatos a la presidencia del gobierno, porque nuestro sistema es parlamentario) han sido la excepción. Para que existan estos debates, y salvo que una ley que los impongan, es necesario que los dos políticos perciban que algo pueden ganar y esto ha sido la excepción en la corta historia de nuestra democracia.

En estas circunstancias, los presentes debates se han vendido como un acontecimiento histórico. En realidad, se han construido como acontecimientos mediáticos y cómo acontecimientos mediáticos han sido más importantes sus prolegómenos, la pugna entre medios y las consecuencias extraidas por los medios que el acontecimiento en si mismo.

Se nos ha enseñado hasta el último detalle del decorado y a esta hora, pasada media hora de la media noche, los tertulianos habituales repiten con machacona disciplina que el “suyo” ha sido el ganador, el menos crispador, el más convincente… Y mañana vendrá la guerra de las audiencias. Y los especialistas que analizarán corbatas y gestos.

La realidad es que la normas pactadas por los partidos han sido un corsé tan rígido, un escudor protector de ambos, que todo se ha limitado a repetir las consignas habituales y los desencuentros sabidos, con un punto de indignación ensayada hasta la saciedad. Ni una chispa de verdadero debate. Ni un reconocimiento del adversario. Ni una rectificación. Ni siquiera un ataque de calado. Todo ha sido una confrontación ritualizada, que oculta datos básicos ¿Alguno ha hablado de la economía del ladrillo, responsable en gran parte del auge económico pasado y del parón económico actual? Penoso el debate sobre los desafíos del futuro, donde se ha terminado hablando de quién va en helicóptero a los entierros por los incendios forestales. Ni una gota de autenticidad; ni una gota de novedad.

La única virtualidad de este acontecimiento mediático puede haber sido encender el interés político; pero, ¡ojo! la repetición de estos eventos puede saturar, sobre todo si son tan aburridos como el de esta noche.

Curriculum y publicaciones


Rafael Díaz Arias (curriculum y publicaciones)

Madrid,1952

Profesor titular de Información Audiovisual (UCM). Jurista y periodista, ha dedicado más de tres décadas al ejercicio del periodismo en televisión, compatibilizándolo con la dedicación docente en la Universidad y la reflexión sobre la información audiovisual y el derecho a la información.

Blog http://periodismoglobal.com

Twitter http://twitter.com/rafaeldiazarias

Citas de mis trabajos en Google Scholar

Id ORCID http://orcid.org/0000-0002-3590-9463

ePrints UCM

FORMACIÓN ACADÉMICA

– 2000: Doctor en Derecho. UCM (Tesis “La libertad de programación en radiodifusión. Un desarrollo del art. 20 de la Constitución Española”), titulado en Periodismo (EOP) y Programación Radio y Televisión (EORTV).

-1974: Licenciado en Derecho (UCM).

– 1974: Titulado en Periodismo (EOP).

– 1973: Titulado en Programación de Radio y Televisión (EORTV).

FORMACIÓN TÉCNICO-PROFESIONAL

Numerosos cursos y seminarios de especialización en tecnología audiovisual, periodismo audiovisual y documentación y tratamiento de la información.

ACTIVIDAD DOCENTE

– 2014: Responsable del proyecto de Innovación y Calidad Docente (proyecto 111 UCM) “Observatorio de los Informativos de Televisión. Análisis de contenidos en la nube. Aprendizaje colaborativo e interactivo”.

– 2014: Profesor de “Información en televisión”, Grado de Periodismo (UCM)

– 2013: Profesor de “Fotografía informativa”, Grado de Periodismo (UCM).

– 2010: Profesor de “Información audiovisual y multimedia” y “Videoperiodismo” en el Máster Universitario de Periodismo Profesional Multimedia (UCM).

– 2008: Profesor titular de Información Audiovisual, Departamento de Periodismo II, Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid. Coordinador Área Audiovisual Departamento de Periodismo II (UCM).

– 2007: Habilitado en la prueba nacional para el Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad, Área de Conocimiento de Periodismo.

– 2007: Acreditado como profesor doctor contratado (ACAP).

– 2002-2008: Profesor Asociado de Información y Comunicación Audiovisual e Información en Radio y Televisión (UCM, Fac. CC.II, Departamento de Periodismo II).

– 1976-1986: Profesor Encargado de Derecho de la Información (UCM, Fac. CC.II).

– Colaborado habitual del Instituto Oficial de Radio y Televisión. Desde 2002, Curso Interactivo de Periodismo Audiovisual.

LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

* Evaluación positiva de la actividad investigadora del sexenio 2004-2009 (Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora-Ministerio de Educación)

– Evolución de la información audiovisual y del medio televisión: cibertelevisión.

– Reportajes y documentales.

– Videoperiodismo.

– Incidencia del cambio tecnológico sobre el relato audiovisual: digitalización de redacciones, evolución técnica y narrativa de los programas informativos.

– Parámetros de calidad de la información audiovisual: códigos deontológicos, estatutos de redacción, participación editorial, normas de buena práctica, libros de estilo, percepción de la calidad por el público y los profesionales, pluralidad de las informaciones, calidad técnica y narrativa.

– Construcción del espacio público por la información audiovisual: periodismo internacional, imagen del mundo en la información audiovisual, guerra y televisión, contaminación comercial y política de la información audiovisual, servicio público y televisión, derecho a la información.

PROYECTOS Y TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN

– 2015: Director del grupo de investigación UCM “Observatorio de la Calidad de la Información en Televisión” (OCITV).

–  2015: grupo de estudios Teledetodos, coautor dictamen sobre el estado del servicio público de la radiotelevisión.

-2012: Miembro del grupo investigador “Cybermedia II: Desarrollos e innovaciones del periodismo en las redes sociales en Internet y telefonía móvil. Convergencias, modelos de negocios, servicio y formación” referencia CS020 11-25235 (Plan Nacional de I+D+i-del Ministerio de Economía y Competitividad) de fecha 21-12-2011. Duración tres años.

– 2009: Miembro del Grupo Consultivo sobre el Futuro del Periodismo de la Federación Internacional de Periodista (FIJ). IFJ (2010): Unions in touch with the future.

– 2009: Miembro del Grupo “La cooperación al desarrollo en los diarios europeos” (UAB-UCM-IPS-AECI).

– 2008: Miembro del grupo investigador PROYECTO “PERCEPCIÓN Y PROYECCIÓN DE LA IMAGEN DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD POR LOS PROFESIONALES DE LOS MEDIOS AUDIOVISUALES”, investigación encargada por FEACEM-ONCE.

– 2008: Miembro del grupo investigador PROYECTO “CIBER: RECURSOS DE VALOR AÑADIDO PARA LA OPTIMIZACIÓN DE LA DOCENCIA EN EL CAMPUS VIRTUAL”, Universidad Complutense.

– 2007: Miembro del grupo investigador PROYECTO “CYBERMEDIA: INNOVACIONES, PROCESOS Y NUEVOS DESARROLLOS DEL PERIODISMO EN INTERNET, TELEFONÍA MÓVIL Y OTRAS TECNOLOGÍAS DEL CONOCIMIENTO”, seleccionado en el Plan Nacional I+D (Ref.SEJ2007-67138/SOCI) y que se desarrollará en tres años.

– 2004: Miembro del equipo redactor de Libro de Estilo de TVE.

ACTIVIDAD PROFESIONAL

– Redactor de TVE desde 1975 hasta 2007. Cronista de Justicia y Tribunales (1981-1983). Jefe de Documentación Escrita (1983-1987). Responsable de la Informatización de la Redacción (1987-1990). Jefe Adjunto de Información Internacional de TVE desde 1991. Corresponsal interino en Londres. Enviado Especial a Irlanda, los Balcanes y Europa del Este, Grecia, Naciones Unidas. Documentales ( En Portada ) sobre la caída de Milosevic (“La década perdida”) y la ampliación de la UE (La Europa que viene”). Editor del programa “El Mundo en 24 Horas” (desde 2000). Editor del programa “De Sur a Norte” (desde 2005).

-Miembro del Observatorio Medios de Comunicación y Sociedad de la Fundación Primero de Mayo (CC.OO).

– Miembro de la Comisión Redactora de un Estatuto de Informativos de RTVE (2007). Miembro del Consejo Provisional de Informativos de TVE (2004).

– Ponente de la Propuesta del Foro de Organizaciones de Periodistas de un Estatuto de Periodista Profesional.

– Abogado en ejercicio (1975-1984).

PUBLICACIONES

LIBROS Y CAPÍTULOS DE LIBROS

2017: La información periodística en televisión. Síntesis.

2015: Bustamante, E.; Díaz, R.; Soler, P.; Aguilar, M.; Camacho M.: ESPAÑA, 2015: DIAGNÓSTICO DEL SERVICIO PÚBLICO DE RADIO, TELEVISIÓN Y SERVICIOS INTERACTIVOS PROPUESTAS PARA UNA CIUDADANÍA DEMOCRÁTICA. Madrid: Teledetodos. ISBN 978-84-608-2935-5.

2014: “La relación laboral informativa. La cláusula de conciencia”. En Bel Mallén, Ignacio; Corredoira y alfonso, Loreto (dirs.), Derecho de la información. El ejercicio del derecho a la información y su jurisprudencia”. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. p. 607-635.

2013: Periodismo, iconos audiovisuales y redes sociales. In Cebrián, M. (dir.), Innovaciones periodísticas en las redes sociales. Cibermedia (Grupo de Investigación), Madrid: Facultad de Ciencias de la Información, pp. 141-163. ISBN 978-84-616-2195-8

2012: El contenido jurídico del servicio público de la radiotelevisión en España. Las obligaciones de los operadores públicos y privados,
Madrid: Icono 14. Descarga gratuita  / Compra en Bubok

2012: El pluralismo interno, clave del servicio público de RTVE”. En Lamuedra, Maria (coord.), El futuro de la televisión pública. La necesaria alianza con la ciudadanía, Madrid: Editorial Popular, pp. 127-146 (ISBN 978-84-7884-522-4).

2012: Díaz Arias, Rafael y Rodríguez Pastoriza, Francisco  Consumos y actitudes informativas de los estudiantes de Periodismo”. In Periodismo en Red. Congreso Internacional de Periodismo en Red, Madrid, pp. 436-474. ISBN 978-84-615-6211-4 :: (V) : 436–474

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TESIS.

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REVISTAS

2020: “Retos del servicio público multimedia en los tiempos del coronavirus”. Cuadernos de Periodistas, nº 40, pp. 22-36.

2015:  “Curaduría periodística, una forma de reconstruir el espacio público”. Estudios sobre el Mensaje Periodístico, 21 (dic15). pp. 61-90.

2015: “Parámetros de calidad de la información en televisión. La metodología del Observatorio de la Calidad de la Información en Televisión”. Ámbitos.Revista Internacional de Comunicación, nº 30, otoño 2015.

2014: “Iconos audiovisuales en las redes sociales: del 15M al 12M”. Revista de Estudios del Mensaje Periodístico, Vol. 20 (1), pp. 49-65.

2013: “La inasible libertad de prensa” (Recesión de: Czepek, A.; Hellwig, M. y Nowak, E. (2009). Press Freedom and Pluralism in Europe. Concepts and Conditions. Bristol: Intellect). IC-Revista Científica de Información y Comunicación, 10, pp. 221-225.

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2013: “Balance del Estatuto y consejos de RTVE. Observatorio Medios de Comunicación y Social, Fundación 1º de Mayo,  nº 18,  pp. 8-11.

2012: “No a la privatización de la televisión. Observatorio Medios de Comunicación y Social, Fundación 1º de Mayo,  nº 15,  pp. 11-15.

2012: “Reflexiones éticas y jurídicas sobre la cámara oculta” en Tribuna Complutense, 29-02-12.

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1978: “Aproximación al régimen jurídico de la propaganda electoral”. Persona y Derecho: Revista de fundamentación de las Instituciones Jurídicas y de Derechos Humanos, ISSN 0211-4526, Nº. 5, 1978, pags. 227-308.

1978: “La información en la Constitución Española”. Mensaje y Medios, ISSN 0210-3982, 5, octubre 1978, pp. 79-84.

SEMINARIOS, CURSOS Y CONGRESO

2016: “Los agentes informativos en los telediarios: reforzamiento del statu quo y cambio sociopolítico. El análisis del OCITV”. V Congreso de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación (AE-C) Congreso Iberoamericano de Comunicación: Comunicación Cultura y Cooperación. Madrid, 4 al 8 de junio de 2016

2014: Infoentretenimiento: ¿dónde termina la información y empieza el espectáculo?. Máster de Comunicación Corporativa, UCM.

 2012: El pluralismo en las televisiones públicas. In Seminario sobre pluralismo en la televisiones públicas – Grupo de Investigación “Implantación de la Televisión Digital Terrestre en España e impacto sobre el pluralismo”, 10-12-12, Facultad de Ciencias de la Comunicación – Universidad Autónoma de Barcelona. (No publicado)

2012: Navarro Martínez, Eva y Díaz Arias, Rafael y García Matilla, Agustín,  Libros de estilo y directrices editoriales: referente de calidad en el Periodismo audiovisual y multimedia de los medios públicos. In II Congreso Internacional Depto. Comunicación Audiovisual y Publicidad – UPV CRISIS Y POLITICAS: LA RADIOTELEVISIÓN PÚBLICA EN EL PUNTO DE MIRA, 4 y 5 octubre 2012, Bilbao. (Actas)

2011: “¿Medios = Manipulación?”. En Congreso Internacional de Educación Mediática & Competencia digital, Segovia, 14 de octubre de 2011. Presentación

2011: “El pluralismo interno, clave del servicio público de RTVE”. En Ciclo de Conferencias sobre la Radio y la Televisión Públicas, Teledetos, Madrid, 14 de febrero de 2011. Texto, resumen, presentación.

2009: “Avances y desafíos en los cibermedios”. En I Congreso Modelos Emergentes de Comunicación: de lo análogo a lo digital. Universidad Autónoma del Caribe. Barranquilla(Colombia), 5 de noviembre de 2009.

2009: “La imagen del mundo como espectáculo”. En II Congreso Internacional de Teoría y Técnica de los Medios Audiovisuales: Tendencias del Periodismo Audiovisual en la era del espectáculo, Universidad Jaume I, Castellón, 27 de mayo de 2009.

2007: Gestión de fuentes informativas en la Redacción Audiovisual”. In: Curso de Información Digital en Medios de Comunicación, 8 enero-15 junio 2007, Madrid.

2007:“Los periodistas y su Estatuto”,  Jornadas de la Asociación de Periodistas Europeos, Madrid, septiembre 2006.

“¿Periodistas?, ¿Documentalistas? Lo importante es el mensaje”. Intervención, 11 diciembre 2007, Seminario de Documentación en los Medios de Comunicación, Departamento de Biblioteconomía y Documentación Facultad Ciencias de la Información. Citado por Baranda del Campo, Cristina (2012): “La barrera entre el periodista y el documentalista”, Documentación de Ciencias de la Información, vol. 34, 101-118 (p. 102).

2006: “Evolución de la comunicación audiovisual: de la televisión clásica al videoblog”. In: I Congreso internacional de blogs y periodismo en la red. Fragua, 2006: Madrid. ISBN 84-7074-207-8

2005: ¿Queremos de verdad un Estatuto?”. IV Convención de Periodista, Gijón, 2005.

2005: “Ensayo final y conclusiones”. Información para la Paz: autocrítica de los medios y responsabilidad del público, 3º Congreso de Ética y Deontología Informativa, Valencia, 2005, pp. 87-95 (ISBN 84-609-6261-X).

2004: “Tratamiento de la infancia en los informativos”. Jornadas Televisión e Infancia (Consejo Asesor RTVE Asturias), Avilés, octubre 2004.

2001: “Regulación de los contenidos audiovisuales en un entorno convergente”. La libertad de información: gobierno y arquitectura de Internet, III Seminario de Telecomunicaciones e Información, Madrid, 2001, pp. 76-83 (ISBN 84-607-2456-6).

2000: “Marco regulador de los medios audiovisuales en la era digital (el entorno multiprograma). Convergencia, liberalización y servicio público”. Primeras Jornadas sobre el impacto de la Nuevas Tecnologías, RTVE, Madrid, mayo 2000.

1999:“Periodistas: ¿héroes o villanos”. Curso de Periodismo Universidad de Verano Castilla-León, Segovia, 1999.

1997: “Por una información profesional e independiente: Estatutos de Redacción”. Encuentro de periodistas y profesionales de la información, CCOO-FESPACE, Madrid, noviembre, 1997.

1992: “Experiencias de información. La redacción informatizada: un sistema de información” Innovaciones tecnológicas en radio y televisión, IV Jornadas Internacionales, UPV, Bilbao, 1992, pp. 139.148.

1992: “Las nuevas tecnologías en el periodismo audiovisual”. El periodismo audiovisual ante el año 2000, I Jornadas Internacionales, UPV, Bilbao, 1990, pp.57-66 (ISBN-84-7585-250-5)

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2009:
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Por una autoridad independiente reguladora de los servicios audiovisuales


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(Este texto fue originariamente publicado en Teledetodos)

Ya sé, no están los tiempos para proponer grandes cambios en la ordenación audiovisual. Si acaso, para salvar los muebles. Está en peligro el concurso público de RTVE, gran conquista para la democratización del servicio público, por muchos defectos que puedan señalarse en el proceso. Sí, lo importante es salvar el concurso público.

Hay que, no obstante, mirar adelante, y si parece imposible en las circunstancias políticas actuales una revisión a fondo de todo el sistema regulatorio audiovisual, existe, en cambio, un reto ineludible: acomodar la autoridad independiente de regulación a lo exigido por el derecho comunitario.

La Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual de 2010 requería la cooperación de  las autoridades reguladoras independientes de los estados miembros, pero, ahora, el art. 30 de la Directiva de 2018, convierte su existencia en vinculante y exige que cumplan determinados requisitos.

La Directiva tiene que estar transpuesta en las legislaciones nacionales el 19 de de septiembre de 2020, así que queda menos de un año para determinar si el órgano regulador español, la Comisión de los Mercados y la Competencia (CNMC), cumple estos requisitos, por su estatus, competencias y condiciones de independencia, y de no ser así, para reformarla o crear una nueva autoridad independiente.

Sería la oportunidad de recuperar el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, adaptándolo a los cambios del sistema audiovisual de los últimos años, especialmente la presencia cada vez más importante de los servicios OTT (Netflix y competidores).

Lo que sigue es un texto esencialmente divulgador. Para los expertos, recomiendo saltar al último apartado ¿Recuperar el CEMA?

Autoridades independientes reguladoras de la comunicación audiovisual

La regulación confiada a autoridades independientes es una técnica de intervención pública nacida en el derecho anglosajón y generalizada, posteriormente, en el ámbito de la Unión Europea. Pretende ordenar (establecer normas, fomentar, supervisar y sancionar) un fenómeno, sector o mercado por los poderes públicos de forma neutral, sin las supeditaciones políticas de la administración pública. Se confieren esos poderes de ordenación a organismos independientes, formados por expertos de alto nivel en el sector.

El caso más notable de estas autoridades es el de los bancos centrales, a los que se confiere la política monetaria,  de la que son desprovistos los gobiernos. El resultado es una política monetaria ejercida por financieros en base a principios de supuesta ortodoxia, que a menudo, en la práctica, han venido limitando las políticas públicas de equidad.

Las autoridades independientes tienen dos grandes cuestionamientos de origen: legitimidad e independencia.

¿Con qué fundamento esos expertos que no pasan por la legitimidad del voto popular pueden tomar decisiones de políticas públicas?. La respuesta más frecuente es que reciben una legitimidad derivada de un nombramiento por órganos constitucionales o parlamentarios.

¿Pueden regular de forma neutral un sector especialistas, técnicos y expertos que necesariamente han de salir del mismo? ¿Pueden ser independientes de los poderes políticos que de una manera u otra les nombran? ¿No será el regulador capturado por los poderes a los que debe regular (puertas giratorias).

Las soluciones que aportan los distintos ordenamientos pasan por desvincular a los reguladores de los gobiernos (periodos de ejercicio distintos de la legislatura, sometimiento a audiencias parlamentarias, rendición de cuentas, causas tasadas de cese, medios y presupuestos suficientes no dependientes del gobierno) y de los agentes del sector (incompatibilidades ex ante y post al ejercicio, transparencia). En cualquier caso, sus decisiones tienen que estar sometidas a control judicial.

Siempre podremos cuestionar la legitimidad e independencia de estos organismos, pero lo importante es que no solo su régimen jurídico se dirija a garantizar su independencia, sino que, en la práctica, el ejercicio de sus competencias se realice en términos generales de forma neutral, profesional y competente.

En el caso de los reguladores en el sector de la comunicación, la independencia es una protección contra las interferencias económicas o políticas para asegurar una gestión imparcial y adecuada de sus competencias, con una finalidad esencial: garantizar el derecho a la libertad de expresión y el pluralismo mediático, fundamentos de una sociedad democrática. No se trata solo de regular un mercado económico, sino hacerlo para garantizar un derecho fundamental. Si los medios tienen que ser independientes, también los reguladores deben serlo.

Radio y televisión requieren de infraestructuras de telecomunicaciones para su difusión. Si el otorgamiento de la misión de servicio público está prácticamente en todas partes reservado a los poderes ejecutivos y legislativos, la licencia de emisión para los operadores privados puede ser otorgada bien por el gobierno o por la autoridad independiente. Evidentemente, en este segundo caso el órgano regulador es más poderoso y el sector se regula de una forma más independiente. Esta regulación de las licencias puede llevar consigo la ordenación del espectro radioeléctrico o quedar a cargo de un macrorregulador con competencias en telecomunicaciones y todo el sector de la comunicación electrónica, esto es, un regulador convergente.

La primera autoridad independiente  en este campo fue la estadounidense Federal Radio Commision (FRC), creada en 1927 y cuya principal función era el otorgamiento de las licencias radiofónicas, convertida luego en la Federal Communication Commision (FCC), con competencias en televisión y telecomunicaciones, y finalmente Internet, convirtiéndose en el primer regulador convergente.

La FCC reguló el mercado de la radio y la televisión bajo principios de interés general, con elementos como la fairness doctrine (tomar en cuenta el interés público en el otorgamiento de licencias) y el principio de equal time (igual tiempo para candidatos a un puesto público). A partir de la legislación desrreguladora de la administración Reagan, se eliminan los principios de interés público y la comunicación se ordena como cualquier otro mercado.

En Europa, la privatización y liberalización de la radio y la televisión plantea la necesidad una regulación independiente de los nuevos mercados. Francia fue pionera en Europa con su Conseil Supérieur de l’Audiovisuel (1986-1989), con competencias en el otorgamiento de licencias, una autoridad potente y modelo para otras muchas. Hoy, el regulador convergente más importante es el OFCOM británico que regula telecomunicaciones, radio, televisión, internet, servicios audiovisuales bajo demanda y hasta el sector postal.

Consejo de Europa y Unión Europea

La idea de una autoridad independiente para regular la comunicación audiovisual se promovió en el ámbito del Consejo de Europa con una serie de declaraciones no vinculantes.

El Consejo de Ministros recomienda en el 2000 que estos organismos se establezcan en un marco legislativo adecuado, formados por expertos, nombrados de manera democrática y transparente, sin que puedan recibir instrucciones de ningún otro organismo u autoridad u  obligados a dimitir bajo presión. Su financiación debiera ser detallada por ley y no depender de las decisiones de poder político. Sus competencias pueden incluir  la concesión de licencias (en un proceso claro, transparente y establecido por ley) y el control del cumplimiento de las obligaciones de los operadores, incluido los de servicio público, respetando su autonomía. Estos órganos debieran ser responsables, publicar informes regulares, y todas sus decisiones deben ser fundamentadas y abiertas al control jurisdiccional.

En 2008 una Declaración del Consejo de Ministros expresa su inquietud porque, aunque la independencia, transparencia y responsabilidad sean garantizadas por ley, a menudo no son respetados en la práctica. En 2018, el Consejo de Ministros recomienda que en aras del pluralismo las autoridades independientes regulen la transparencia de la propiedad de los medios, incluidos los medios online y los canales de distribución online.

Es en el seno de la Unión Europea donde la existencia de autoridades reguladoras independientes adquiere recientemente carácter vinculante. Como ya se dijo, la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual de 2010 requería que las autoridades independientes facilitaran a la Comisión la información necesaria para la aplicación de la Directiva, una referencia aparentemente menor, pero que permitió poner en marcha una metodología para evaluar la independencia de estos organismos, el estudio INDIREG (2011).

Su objetivo es evaluar la autonomía formal y de hecho de estos organismos. Entiende independencia como “la necesidad de que un regulador mantenga una igual distancia de todos los posibles intereses a fin de equilibrarlos imparcialmente y con el objetivo de lograr resultados a largo plazo que beneficien a todos los implicados en lugar de servir a los intereses a corto plazo de varios grupos”. Analiza 9 indicadores: información general, marco institucional, funciones y competencias, organización interna y personal, financiación, responsabilidad, rendición de cuentas y control jurisdiccional, procedimientos, cooperación con otras organizaciones y una conclusión final sobre la independencia de carácter confidencial.

Es interesante el estudio realizado por Adriana Mutu en 2018 (véanse fuentes, al final) traduciendo esta metodología cualitativa en indicadores cuantitativos. El resultado es llamativo: los mejores resultados en independencia formal los registran los países del Este, mientras que los nórdicos obtienen las peores valoraciones en estos factores, pero los mejores en independencia real. Lo que demuestra que tan importante o más que las normas es la cultura democrática de independencia de los medios.

Los requerimientos de la Directiva de 2018

El art. 30 de la Directiva exige a los estados miembros el establecimiento de reguladores independiente. Ahora es una obligación vinculante, que requiere su existencia, con determinados objetivos, funciones, competencias y características:

  • Sus objetivos han de ser promover el pluralismo de los medios de comunicación, la diversidad cultural y lingüística, la protección de los consumidores, la accesibilidad, la no discriminación, el correcto funcionamiento del mercado interior y la promoción de la competencia leal (art. 30.2).
  • Uno o varios órganos de carácter nacional (art. 30.1) (lo que no excluye que puedan existir regionales) que regulen las materias de las que se ocupa la Directiva: la televisión, los servicios de vídeo bajo demanda (VOD) y los servicios de intercambios de vídeos, sin perjuicio que existan autoridades reguladoras que supervisen sectores distintos.
  • Entidades no gubernamentales, funcionalmente independientes de los gobiernos o cualquier entidad pública o privada, sin perjuicio de que formen parten de un regulador más amplio que ordene distintos sectores (art. 30.1). En el Preámbulo (53) aproxima el concepto de independencia funcional con el de independencia efectiva.
  • Entidades imparciales y transparentes: no solicitarán ni recibirán instrucciones, sin perjuicio de la supervisión que pueda imponer el Derecho constitucional nacional (art. 30.2).
  • Entidades establecidas y reguladas por la ley en sus facultades, competencias y procesos de rendición de cuentas (art. 30.3).
  • Con suficiencia de medios: personales y financieros, con un presupuesto anual propio (art. 30.4)
  • Con potestades coercitivas para desempeñar sus funciones (art. 30.4).
  • Con independencia de sus responsables y órganos de gobierno: nombramiento mediante procedimiento legal que garantice la independencia requerida, transparente y no discriminatorio, con una mandato de duración prefijada y cese siempre fundamentado, público y previamente comunicado cuando se dejen de cumplir los requisitos exigidos para el nombramiento (art. 30.5).
  • Con sus decisiones sujetas a recurso ante un órgano independiente, que podrá ser un tribunal (art. 30.6).

España: del nonato CEMA a la CNMC

España ha sido una excepción europea. No ha existido nunca un regulador audiovisual independiente, en parte porque el Gobierno siempre se ha resistido a ceder las competencias esenciales de regulación, en parte porque hasta 2010, con la Ley General de la Comunicación Audiovisual, no se afronta una ordenación general del sector audiovisual, siguiendo el modelo de las Directivas europeas, y con una orientación neoliberal que supedita el derecho a comunicar al mercado.

El Título V de LGCA (versión 2010) creó el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, como “autoridad independiente supervisora y reguladora de actividad de los medios de titularidad del Estado o que estén bajo su competencia” (art. 45), es decir como un regulador externo tanto de RTVE como de los medios audiovisuales de ámbito estatal, sobre los que el Gobierno tiene competencias de regulación y supervisión, y, no, por tanto, sobre los de ámbito no estatal, competencia de las Comunidades Autónomas.

El CEMA no llegó nunca a constituirse por falta de voluntad política del gobierno Zapatero. El gobierno Rajoy derogó el Título V de la LGCA y subsumió sus competencias en su macrorregulador, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) (Ley 3/2013).

Es imposible realizar aquí un estudio completo del CEMA, así que me centraré en las cuestiones claves de objetivos, funciones e independencia.

  • Objetivos. El CEMA es garante del derecho a comunicar, en cuanto que garantiza el libre ejercicio de la libertad de comunicación audiovisual, la plena eficacia de los derechos y obligaciones establecidos por la LGCA, la transparencia y el pluralismo en el sector y la independencia e imparcialidad de RTVE (art. 45).
  • Funciones (art. 47).  Simplificando mucho el CEMA ejerce:
    • a) una función reguladora general para garantizar los derechos y obligaciones establecidos en la LGCA y en la normativa europea;
    • b) participación en el proceso de otorgamiento de licencias por parte del Gobierno, mediante informe de los pliegos de condiciones y asumiendo una competencia decisiva, la posterior gestión de las licencias (renovación, autorización de negocios jurídicos y extinción);
    • c) verificar que se cumplen las normas anticoncentración;
    • d) la supervisión del mercado y las obligaciones establecidas en la LGCA (transparencia de titulares, cuotas de producción, límites de los mensajes comerciales, protección de los menores, acontecimientos deportivos, velar por la competencia y el pluralismo y arbitrar en conflictos);
    • e) vigilar el cumplimiento de la función de servicio público y la adecuación de los recursos asignados a sus prestadores (RTVE);
    • f) máximo órgano asesor, promotor de la alfabetización mediática y evaluador  de los cambios tecnológicos y su impacto en la encomienda de servicio público. Para ejercer estas funciones se confieren al CEMA poderes sancionadores, de inspección y recogida de datos y se le encomienda la realización de distintos tipos de informes.
  • Independencia y rendición de cuentas. El CEMA es un órgano colegiado formado por un presidente, un vicepresidente y siete consejeros, elegidos entre personas de reconocida competencia en el sector por el Congreso con mayoría de 3/5, pero que podría haberse convertido en la primera designación en mayoría absoluta si en el plazo de dos meses no se hubiera alcanzado la cualificada de 3/5. Por tanto, existía el riesgo (al menos para el primer CEMA) de una designación gubernamental, pues eso suele significar la mayoría absoluta parlamentaria, o, en el mejor de los casos,  un reparto de puestos entre los partidos. El mandato es por 6 año no renovables, de modo que se desacopla con la legislatura. Las causas de cese son tasadas, y se incluye el cese por el Consejo de Ministros ratificado por 3/5 del Congreso por incapacidad, incompatibilidad sobrevenida o incumplimiento grave de funciones. Digamos que la independencia personal cumple los estándares normales en de este tipo de entidades independientes en España, pero en el marco de una reparto de cuotas entre partidos. Se echa en falta una disposición expresa que declare que el Consejo no recibirá instrucciones ni de autoridades públicas, ni de personas o entidades privadas. Tendría un patrimonio propio, pero su financiación se realizaría por transferencias de los presupuestos generales.

En resumen, una autoridad reguladora con amplias competencias en materia de comunicación tradicional (radio y televisión), que adolece de la potestad de otorgar licencias. Y una autoridad razonablemente independiente, aunque con la tacha de la extracción parlamentaria de sus miembros, que si bien da una legitimidad de origen supone en la práctica un reparto partidario de los consejeros, que aunque sean elegidos por genuinos méritos profesionales quedan marcados por el estigma del partidismo.

El gobierno Rajoy, con el pretexto del ahorro y eliminación de organismo innecesarios y la unificación de criterios, creó (Ley 13/2013) una gran entidad que regula mercados específicos (energía, postal, ferroviario y aeroportuario, telecomunicaciones y audiovisual) y ejerce una competencia transversal: la supervisión y promoción de la competencia en todos los mercados.

Un macrorregulador sin parangón en Europa, que integra seis organismos preexistentes (si contamos el CEMA, que nunca se constituyó), con limitados medios (unas 500 personas y 60 millones de euros) para tan ingente tarea, orientado normativamente y en la práctica preferentemente a la garantía de la competencia y solo en segundo término, en lo que aquí interesa, al derecho a la libre comunicación electrónica.

Sus órganos de gobierno son el Presidente y el Consejo formado por 9 consejeros y presidido por el presidente. El Consejo puede funcionar en pleno y a través de dos salas, una dedicada a la competencia y otra a la supervisión regulatoria.

En materia de comunicación, aplico parecido esquema de análisis al que he desarrollado más arriba respecto al CEMA.

  • Objetivo general: preservar y promover la competencia efectiva en todos los mercados y sectores productivos.
  • Funciones respecto a la comunicación audiovisual. De las funciones atribuidas a al CEMA y que más arriba he enumerado, la CNMC solo ejerce las que listé como d) y e), esto es, la supervisión y control del mercado audiovisual (cuotas de producción y financiación europea, transparencia de titulares y de la programación, protección de los menores,accesibilidad, códigos de autorregulación, límites a la comunicación comercial, acontecimientos deportivos, garantizar la recepción de emisiones europeas) y  vigilar la misiónIn de servicio público. Pierde la CNMA las competencias asignadas al CEMA en materia de participación en el otorgamiento de licencias y su renovación y respecto al control de la concentración, funciones que vuelven a ser ejercidas directamente por la Administración.
  • Independencia, transparencia y rendición de cuentas. El presidente y los consejeros son nombrados  (art. 15)  por seis años sin posibilidad  de reelección entre personas de reconocido prestigio y competencia profesional por Decreto del Gobierno, a propuesta del Ministerio de Economía y previa comparecencia parlamentaria. El Congreso puede vetar el nombramiento por mayoría absoluta. El modo de nombramiento, comparado con el del CEMA, supone mayor control gubernamental y exige menos consenso con los grupos de la oposición. En cambio, la independencia funcional se afirma expresamente (art. 3): la Comisión desarrollará su actividad con independencia de cualquier interés empresarial y comercial, sin que pueda solicitar o recibir instrucciones de entidades públicas o privadas. La Comisión debe hacer públicos sus informes y resoluciones y está sometida al control parlamentario, que se ejerce mediante la comparecencia, al menos anual ante la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados.

¿Recuperar el CEMA?

¿Cumple la CNMC los requisitos que la Directiva Audiovisual exige a las autoridades nacionales independientes reguladoras del audiovisual?

En una publicación del Observatorio Audiovisual Europeo del Consejo de Europa sobre la independencia de estas entidades (véase Fuentes), Carles Llorens aplica a la CNMC la metodología INDIREG. Concluye que podría considerarse a la Comisión conforme con la exigido en la Directiva, con algunos ajustes, que resumo:

  • Ajustar su funcionamiento a los objetivos establecidos en la norma europea: promover el pluralismo de los medios de comunicación, la diversidad cultural y lingüística, la protección de los consumidores, la accesibilidad, la no discriminación
  • Autonomía financiera para redistribuir los recursos presupuestarios sin autorización gubernamental.
  • Fundamentación de los ceses de sus miembros por las causas tasadas en la ley.
  • Cambiar a un sistema de designación parlamentaria por mayoría de 2/3.

A diferencia del CEMA, que nunca llegó a existir, en el caso de la CNMC habrá de examinarse no solo la ley que la establece, sino también la práctica en el lustro que lleva funcionando.

La Comisión ha desarrollado elementos valiosos en materia de transparencia. Así, el registro de grupos de interés, la publicación de las reuniones de sus miembros, gestores y empleados con empresas, aunque no se indica el tiempo de duración ni el motivo. Conocemos, de esta manera, por ejemplo, las reuniones mantenidas con Atresmedia y Mediaset o RTVE. Un elemento importante de transparencia que se echa en falta es, sin embargo, el acta de las reuniones del pleno y las salas, de las que solo se publican las resoluciones adoptadas.

En el organigrama de este macrroregulador, lo audiovisual queda subsumido junto con las telecomunicaciones en una Dirección General. Si repasamos el currículum de sus miembros encontraremos que ninguno de los consejeros es especialista en materia audiovisual (sí hubo uno anteriormente) y solo uno es experto en telecomunicaciones. La mayoría de los consejeros o han sido funcionarios de cuerpos jurídicos o provienen de despachos de abogados, todos ellos relacionados con el derecho de la competencia. Y es que la función esencial encomendada a la Comisión es la garantía de la competencia en mercados liberalizados.

Las decisiones de la CNMC en materia audiovisual son numerosas, principalmente el control de los límites cuantitativos establecidos por la LGCA en materia de cuotas y financiación de la producción europea, publicidad y mensajes comerciales y en menor medida horarios de protección de los menores. Habría que realizar un análisis sistemático de las resoluciones, pero me parece que la CNMC solo entra en materia de contenidos concretos ante denuncia de particulares, fundamentalmente a contenidos referidos a incitación al odio o la accesibilidad.

La decisión seguramente más trascendente de la Comisión lo ha sido en materia de pura competencia, en concreto la reciente sanción al duopolio publicitario de Atresmedia y Mediaset, con multa de más de 38 millones de euros a cada grupo, por prácticas atentatorios de la competencia en el mercado publicitario, una resolución que parte del hecho entre la desproporción de la cuota de audiencia que suman ambos grupos (68,5% en 2107) y la publicitarios (85%).

RTVE como operador en el mercado ha sido objeto de numerosos expedientes por un uso abusivo de los patrocinios culturales. En materia específicamente de supervisión de la misión de servicio público y su financicón la CNMC ha producido varios informes anuales, el último correspondiente a los años 2015 y 2016. Cuando se leen estos informes parece que se trasluce una cierta incomodidad, porque, se dice, para controlar la misión de servicio público debiera de haberse concretado en un Contrato Programa, como exige la ley. La Comisión usa los datos facilitados por RTVE y desarrolla una metodología bastante pobre en materia de pluralismo, como es contabilizar los tiempos de palabra y la presencia de los partidos políticos y sus representantes. A estas alturas de 2019 carecemos de informes referidos a los años 2107 y 2018. En fin, seré absolutamente subjetivo, pero parece que la prioridad de la Comisión (por ley y práctica) es el mercado, no el servicio público.

Llegado a este punto, creo que se puede responder que desde un punto estrictamente formal la CNMC cumple las exigencias de la Directiva Europea. No es un regulador específico audiovisual, pero la Directiva lo permite. Cumple las exigencias en materia de independencia, transparencia, funciones y competencias. Sólo tendría que realizarse algunos retoques, como los expuestos por Llorens, a los que me he referido más arriba, el fundamental sumar a sus objetivos promover la promoción el pluralismo y la diversidad en todas sus manifestaciones. Y añadiría, ampliar sus competencias a los dos nuevos fenómenos regulados por la Directiva, los servicios no lineales de Vídeo Bajo Demanda y las plataformas de intercambios de vídeos, en los términos establecidos por la norma europea.

No obstante, defiendo la necesidad de un regulador específico. Hay un cierto acuerdo en que la CNMC es un monstruo funcional con recursos insuficientes para tan amplia misión y se han sugerido soluciones como dividirlo en dos organismos, uno regulador y otro supervisor. Pero el problema sería el mismo, la comunicación audiovisual sería considerada como un mercado más entre otros. Hay un argumento -lo reconozco- a favor de los macrorreguladores y es que es mucho más difícil la presión y la influencia por parte de las empresas de un determinado sector (la captura del regulador) cuando el organismo regula diversos mercados. Pero creo que lo diferencia es que el ejercicio de la comunicación audiovisual es un derecho que no puede agotarse en el mercado y que requiere un regulador poderoso con sensibilidad más allá de la pura defensa de la competencia.

¿Un regulador convergente para las telecomunicaciones y la comunicación audiovisual? Ciertamente, hoy hay que superar la visión estrecha de una autoridad dedicada exclusivamente a la radio y televisión lineal. La comunicación audiovisual es lineal y no lineal, convergente, híbrida. Pero sigo pensando que en una autoridad conjunta telecomunicaciones-comunicación audiovisual, las telecomunicaciones, con su peso económico, serían el factor determinante y la comunicación audiovisual la hermana pobre. En realidad, la propia Directiva marca la dirección, ampliando su ámbito a la servicios no lineales en streaming (Vídeo bajo Demanda) y a las plataformas de intercambio de vídeos.

Recuperar el CEMA como tal, no. Instaurar sí un Consejo Estatal de Servicios Audiovisuales, con las funciones y competencias de la LGCA, sumando las de otorgamiento de licencias, control de la concentración, informe de los planes técnicos del espectro radioeléctricos, una supervisión más rigurosa sobre RTVE (incluyendo la ejecución del concurso publico para seleccionar a su consejeros y presidente) y las nuevas funciones sobre los servicios no lineales derivadas de la Directiva.

Un Consejo con una independencia y transparencia reforzadas, con prácticas perfeccionadas sobre la ya aplicadas por CNMC. Y no veo mejor modo de reforzar la independencia que introducir también el concurso de méritos como medio de seleccionar a sus miembros.

Fuentes

  • Cappello M. (ed.). (2019). The independence of media regulatory authorities in Europe. Iris Special. European Audiovisual Observatory (Council of Europe) (pdf).

  • Mutu, A. (2018). The regulatory independence of audiovisual media regulators: A cross-national comparative analysis. European Journal of Communication (pdf)

 

 

 

 

Informativos de televisión ¿para qué?


Libertad ¿pará qué?

Es bien conocida la historia de la visita de Fernando de los Rios al país de los soviets y su entrevista con Lenin en 1920. De los Ríos le pregunta cuando llegará la plena libertad para sindicatos, prensa e individuos. Lenin, después de exponer su teoría de la dictadura del proletariado, termina diciendo “el problema para nosotros no es de libertad, pues respecto a esta siempre preguntamos ¿libertad para qué?”. A su regreso a España, Don Fernando recomendó que el PSOE no ingresara en la III Internacional, lo que dio lugar a una pequeña escisión que terminó por convertirse en el PCE.

Caben muchas exégesis, pero la más elemental es que Lenin no tomaba la libertad como un derecho esencial, sino como un instrumento al servicio de unos fines, concretamente a la construcción del comunismo.

La anécdota me vino a la cabeza al conocer que Mediaset va a eliminar los informativos diarios de Cuatro y a sustituirlos por una especie de magazin informativo de tarde. Ya sé que está muy cogido por los pelos, pero parece que para Mediaset la información no es un valor esencial en si mismo y si tienen alguna razón de ser, algún “para qué”, es el de servir a la audiencia de la cadena y, en último término, a la rentabilidad del grupo mediático.

Me propongo examinar en esta entrada el significado de la desaparición de estos informativos en nuestro sistema mediático y, sobre todo, el caracter esencial y las funcionalidades de los viejos informativos de televisión, tan cuestionados por todas partes.

La desaparición de los informativos de Cuatro

La primera cuestión es si Mediaset puede, jurídicamente, prescindir de los informativos diarios en un canal generalista de ámbito nacional como Cuatro.

La respuesta es sí.

La Ley General de la Comunicación Audiovisual de 2010 (LGCA) declara a los servicios de comunicación audiovisual como servicios económicos de interés general y no, como lo eran en virtud de la Ley de la Televisión Privada de 1988, servicio público en régimen de gestión indirecta. No están sometidos a obligaciones de servicio público, pero deben de obtener una licencia para la adjudicación de las frecuencias de emisión.

La licencia se obtiene en un proceso de concurso público, por tanto, en concurrencia entre distintos propuestas, lo que significa que los poderes públicos seleccionan a los prestadores en función de un proyecto económico y programático. La LGCA establece todo una serie de requisitos de índole general que deben cumplir los prestadores, así como normas (muy laxas) para mantener la competitividad del mercado. Pero en ningún caso exige cumplir determinados requerimientos en cuanto a los contenidos, ni siquiera unos parámetros de valoración para seleccionar las ofertas.

De modo que, aunque el prestador del servicio presentó un proyecto para obtener la licencia, a partir del momento en que la obtiene puede ejercer la dirección editorial, reconocida en el art. 10.1 de la LGCA, y seleccionar libremente sus contenidos y horarios. Por tanto, aunque en un proyecto se contemplara la existencia de una programación informativa el prestador puede eliminarla, una vez obtenida la licencia, pues no hay en la LGCA ningún instrumento para retirar la licencia por este motivo. (*** aclaro esta cuestión en un PS final). Por el contrario, la licencia es un derecho transmisible, siempre que no se superen los límites anticoncentración (por ejemplo, no concentrar más de un 27% de la audiencia, art. 36.2 LGCA) en el momento de la transmisión, límites que pueden ser posteriormente superados (art. 36.3), de modo que puede llegarse a situaciones como el actual duopolio Mediaset-Atresmedia.

Así que, sí, Mediaset puede sacar de la parrilla de Cuatro los programas informativos diarios. Que pueda no quiere decir que el caso no sea escandaloso.

Cuatro tiene sus raíces en Canal+, la tercera concesión (junto con Antena 3 y Telecinco) otorgada en virtud de la Ley Orgánica de la Televisión Privada de 1988, un canal de pago de PRISA que tenía la obligación de emitir 6 horas de programación en abierto, informativos incluidos.

En 1999 PRISA (Sogecable) crea su plataforma de televisión de pago por satélite. Uno de los canales era CNN+, una empresa conjunta de PRISA y CNN. En 2005, el gobierno Zapatero convierte la concesión analógica de Canal+ en una licencia digital de multiplex compartido, en virtud de la Ley 10/2005 de Fomento del Pluralismo. Nace, así un nuevo canal generalista, Cuatro, y CNN+ se emite en abierto.

En 2010, Digital Plus, la operadora de esa concesión, ahora ya convertida en licencia, pasa a ser controlada por Telecinco, en una operación que supone también la entrada de Telecinco y Telefónica en Digital+. Es a esta concentración de las plataformas digitales a la que el regulador del momento, la Comisión Nacional de la Competencia, establece limitaciones en materia publicitaria y de adquisión de derechos exclusivos. Ninguna exigencia referidas a Cuatro y CNN+. En octubre de 2010 PRISA (que no Telecinco) cierra CNN+ por falta de rentabilidad, desapareciendo tanto del canal de TDT arrendado a Telecinco, como en la plataforma digital.

Gran Hermano sustituyó a CNN+ en la TDT, toda una metáfora de cómo, en ese tránsito de la información a la telerrealidad, el servicio público se sacrificaba a la rentabilidad privada. La desaparición de los informativos de Cuatro es la culminación tardía de esa tendencia.

En estos ocho años, Mediaset ha producido sus informativos en una redacción común con Telecinco. Como La Sexta, Cuatro ha venido emitiendo en el tramo horario previo a los telediarios de TVE, A3 y Telecinco. Si los telediarios de Telecinco han apostado con éxito, sobre todo en la edición noctuna con Pedro Piqueras, por la fórmula de sucesos y softs news, Cuatro ha mantenido una mayor apuesta por la información política, con un cierto escoramiento de principio a la izquierda, pronto neutralizado. Frente a la competencia de La Sexta, volcada en la información y la opinión y con una clara coloración editorial a la izquierda, los telediarios de Cuatro son hoy los de menor audiencia entre las cadenas generalistas nacionales.

El problema, como tantas veces ocurre en televisión, no ha sido tanto su propio contenido como su inserción en la programación de la cadena. Cuatro se ha convertido prácticamente en un canal temático especializado en la telerrealidad de las citas románticas. Evidentemente el público de ese formato no es el de los informativos. Así que ¿para qué mantener esta incoherencia? Rentabilidad, no servicio al público.

En muchos comentarios se ha insistido en la reducida audiencia. 675.000 espectadores de media puede que sean pocos para la estrategia publicitaria de Mediaset, pero son muchos, muchísimos, en términos de influencia editorial. ¿Consideraríamos influyente a un personaje que todos los días tuiteara a una determinda hora y su tuit tuviera 675.000 vistas? Seguro que sí, pero si ven las noticias en televisión parece que esos espectadores no cuentan en términos editoriales.

Esos espectadores tratados con tan poco respeto seguramente incrementarán los telediarios de La Sexta, en el mismo tramo horario y con una definición más radical, pero en el mismo espectro que Cuatro. No parece probable que alteren sustancialemente el equilibrio entre Antena 3, Telecinco y TVE. TVE, con una mejora notable no solo en la neutralidad sino también en su factura, ha perdido todos esos espectadores a las que el PP ha convencido de que la cadena pública está ahora al servicio del gobierno. Con la llegada de Zapatero al gobierno y de Caffarel a RTVE se produjo un fenómeno parecido de reacondicionamiento de audiencias, pero ahora los espectadores de izquierdas no vuelven a TVE. Prefieren los brochazos gruesos de La Sexta, la sátira del Intermedio. En una sociedad polarizada malos tiempos para una información completa, equilibrada y neutral, como la que es debida en un servicio público.

¿Siguen teniendo sentido de los telediarios?

Podría decirse que la decisión de Mediaset no es sino un aviso de la tan anunciada muerte de los informativos. ¿Para qué ver los telediarios si ya nos han llegado las noticias por las redes sociales, si ya hemos visto esos vídeos impactantes que nos divierten y emocionan? Uf, los telediarios son viejunos. Para qué verlos si ya lo sabemos todo y podemos dedicar ese rato a ver una serie en Netflix.

Muchas de estas críticas tienen fundamento. Los telediarios son pasto del infoentretenimiento, del periodismo de declaraciones (ahora con la competencia insuperable deTwitter), no innovan o lo hacen mal e ignoran a los jóvenes. El profesor García Avilés recoge en este artículo muchas de estas críticas y las propuestas de innovación formuladas por profesionales en las Jornadas de Innovación Periodística en la Universidad Miguel Hernández.

Lo que no es cierto es que las audiencias den la espalda a los informativos. Todos los días un par de telediarios están entre los programas más vistos. Concretamente, el 17 de enero, la segunda edición de Informativo T5 fue el programa más visto del día con 3.173.000 espectadores y nada menos que un 18,3% de cuota. El éxito de este informativo se puede explicar en parte por el efecto arrastre de Pasapalabra, que cada vez retrasa más su final. El 17 de enero el minuto de oro fue para el concurso de T5, concretamente a las 21:07 (sobrepasando ya la hora oficial del informativo, las 21:05) con 3.856.000 espectadores, heredados a continuación por Piqueras.

No, los telediarios no están muertos. Y mal hará una cadena que los asesine, porque la información en directo, conducida por una figura con credibilidad periodística, es una de las bazas esenciales de la televisión lineal, frente a la televisión no lineal, el streaming y las plataformas OTT.

Serán los informativos, el deporte y el espectáculo que implique competición en directo los grandes pilares de la televisión lineal, esa en la que las cadenas comerciales colocan la -hasta ahora- tan rentable publicidad.

En concreto, los noticieros, los telediarios, siguen ofreciendo una versión editada y sintética de la actualidad de la jornada y de sus imágenes más notables. Sí, hoy son muchos los que desconfían de la edición profesional, pero las empresas informativas no pueden renunciar a presentar una versión ordenada y jerarquizada del mundo, de acuerdo con criterios de verificación profesional y conforme a su línea editorial. Los telediarios no son ya el más relevante determinante de la conversación, pero siguen teniendo un papel muy importante.

La innovación tecnológica y narrativa es imprescindible, pero muchas veces se confunde innovación con formatos de presentación más espectaculares. Bien está la incorporación de la realidad virtual y la realidad virtual a los estudios, pero ¿para qué? ¿para hacer con holografías directos obvios que nada aportan? ¿para traer al estudio la ola de un maremoto?

La innovación esencial que piden a gritos los telediarios es la profundización informativa. No puede ser que a las 9 de la noche se siga haciendo un directo-sumario en el escenario de un hecho acontecido hace diez o doce horas. En un canal con dos ediciones, la del mediodía podría mantener el formato actual, muy fragmentado, con el dominio del relato breve en directo, mientras que el vespertino debiera de desarrollar los grandes temas del día, aportando informes, reportajes y otras narraciones más innovadoras. Más análisis basado en las imágenes, menos canutazos y tuits. Pero para eso hay que reforzar las redacciones, planificar, tener liderazgo editorial, profesionales con credibilidad, gastar más y estar dispuestos a correr riesgos.

Los telediarios deben tener análisis no opinión. Para la opinión ya están los magazines, donde se convierte en espectáculo. Análisis solvente de periodistas, profesionales y técnicos; transparente, en cuanto al origen y los intereses de esos profesionales; contrastado, pero sin poner en el mismo plano verdad y mentira (en sus múltiples versiones de bulos y “realidades alternativas”); sereno, intentando evitar la polarización. Difícil, pero obligado e imprescindible en este tiempo de guerras culturales.

Los telediarios, como el resto de la programación, deben estar insertos en una estrategia interactiva. No se trata ya de que buscar más impactos con las redes sociales. Se trata de que la fábrica informativa adapte cada acontecimiento al lenguaje más adecuado para cada plataforma y lo difunda a lo largo de un proceso temporal que vaya añadiendo valor: desde la alerta informativa, el vídeo si editar en directo, la narración en directo y con voz personal en las redes sociales, el reportaje apenas editado para la web… hasta el informe analítico y el reportaje bien facturado del telediario. Y todo ello para dar servicio a cada ciudadano por la plataforma y en el momento que elija.

Otra opción suicida es llenar los telediario de vídeo virales, que no tienen más recorrido informativo (no es el caso de algunos vídeos virales, insustituibles documentos audiovisuales). Esos son los vídeos que todos han visto ya en las redes sociales.

Tan suicida como insistir en el infoentretenimiento, porque si te quieres divertir siempre habrá algo más entretenido que las noticias, que, por mucho que se critique, serán mayormente negativas, pues lo nuevo -la Síesencia de la noticia- cursa casi siempre como desorden.

Los telediarios deben seguir congregando audiencias heterogéneas, dentro del perfil del público y la línea editorial de la cadena. No pueden ser informativos para millenials ni para jubilados. Sí, hay que escuchar a las audiencias, pero hay que seguir buscando ese (mínimo) denominador que a todos congrega en un espacio común, el espacio público. Intentar unir burbujas, favorecer y conducir la conversación pública

Claro que deben atenderse los intereses informativos de los jóvenes y las narrativas que mejor conectan con ellos, pero a través de otros espacios de la programación y, sobre todo, en las redes sociales y en las plataformas de vídeo bajo demanda. Por cierto, ¿los jóvenes solo están interesados en la diversidad de identidades sexuales, los festivales de música electrónica o el pop ñoño, como parecen pensar muchos programadores? ¿no están interesados y preocupados por el empleo, la vivienda, la degradación de los servicios públicos, el racismo y la xenofobia?

Innovación en los telediarios, sí, pero muy medida, no sea que nos carguemos el artefacto retórico que tan bien ha funcionado hasta aquí. Lo que es imprescindible es innovar informativamente más allá de los telediarios y ampliar el servicio público de la información a otras audiencias, respetando al público tradicional que sigue fielmente los noticieros cada día.

Post scriptum sobre licencias

En un tuit, Javier García (@Radioelectriko) me advertía de la posibilidad de sanciones si se alteraba la oferta ganadora de una licencia en concurso.

Copio a continuación el intercambio que hemos realizado en Twitter.

Eso no es del todo así. Las licencias están sujetas a los compromisos del proyecto por el cual obtuvieron la licencia mediante concurso obteniendo mayor puntuación bq otras ofertas. Si ese proyecto incluye contenidos q ya no ofrece podrían imponerse sanciones.— Javier García (@Radioelectriko) 21 de enero de 2019

¿Cabe sanción por la desaparición de los informativos de Cuatro? @Radioelectriko me hace ver que si se cambian los contenidos del proyecto de la licencia obtenida en concurso podrían imponerse sanciones? Abro hilo— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

En la LGCA es infracción muy grave el incumplimiento de las condiciones esenciales de la licencia (art. 57.10) y leve el incumplimiento de las no esenciales (ar. 59.3).— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

¿Son los informativos de Cuatro condiciones esenciales de la licencia? Entiendo que las condiciones en este caso son las de la concesión de 2005 y supongo que los informativos eran parte importante de ese proyecto— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

¿Conoce alguien una sanción de la @CNMC_ES por incumplimiento de las condiciones esenciales o no esenciales de una licencia de radio o televisión— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

La definición de aspectos esenciales se indica en los pliegos de concurso. Si es previo a LGCA es posible q no lo indique. Un antecedente es la modificación del proyecto Canal+ en abierto, eso fue una modificación de aspectos esenciales— Javier García (@Radioelectriko) 22 de enero de 2019

Sería necesario ver el proyecto presentado y qué compromisos asumieron para ver en q grado se incumple. Si asumían un porcentaje de contenidos informativos o si se comprometían a cosas más concretas. Hay q pedir por transparencia la oferta presentada— Javier García (@Radioelectriko) 22 de enero de 2019

Hay está un tema clave, si es una concesión originaria del 90 o si es derivada de la ampliación sin concurso de 2005, porque entonces no hay oferta con compromisos— Javier García (@Radioelectriko) 22 de enero de 2019

Creo que es convesión de la concesión sin concurso de 2005. Buena idea pedir por transparencia el expediente. Buen tema para investigar o para asociación o movimiento en favor del servicio público audiovisual. Personalmente, en este momento me supera.— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

Yo estoy apunto d acceder a las del concurso de 2015… después de dos años— Javier García (@Radioelectriko) 23 de enero de 2019

(Una reflexión más extensa puede encontrarse en este texto que formará parte de un próximo libro editado por el Máster en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández)

Así se manipula


 

El objeto de esta entrada es reflexionar sobre un concepto tan elástico como el de manipulación.

Hace unos días las trabajadoras de RTVE (@mujeresRtve) lanzaron la campaña #Asísemanipula. Se trata de contar en primera persona episodios de manipulación en que se hayan visto envueltos los profesionales.  Las mujeres de la radiotelevisión pública han querido aprovechar las redes creadas en torno al 8 de marzo para denunciar la manipulación, justo en el momento en el que el PP ha bloqueado el proceso de selección por concurso de la cúpula de RTVE.

La campaña ha tenido éxito (1,3 millones de impactos en tres días), pero no olvidemos que los mensajes en las redes sociales llegan a los convencidos y que cualquier telediario de La Uno más que dobla esa audiencia. Así que, más impacto tienen los viernes negros, con presentadores y reporteros de negro para exigir que el PP se sume al consenso para aplicar el concurso público.

Lo que hacen los trabajadores de RTVE es denunciar malas prácticas periodísticas.

El testimonio en primera persona tienen mucha fuerza, pero estas malas prácticas están sistemáticamente documentadas en los informes de los consejos de informativos que, lamentablemente, no están directamente disponibles en sus páginas webs.

Antes de la existencia legal de los consejos, los periodistas de TVE y RNE crearon  (1996-2006) distintas instancias alegales (Comité Antimanipulación, Consejo Provisional de Informativos) que denunciaron manipulación ante la prensa. Y siempre existieron denuncias internas, incluso difundidas por los sistemas de mensajería electrónica, desde que en 1988 se instaló el primer sistema informático en la Redacción. De modo que no, los informadores de RTVE no han despertado de repente.  Pero, ahora, están diciendo basta, hasta aquí hemos llegado.

¿Solo existe manipulación en los medios públicos? Por supuesto que no, pero el precio a pagar en los privados por las denuncias puede ser el despido. En los medios públicos el castigo es el ostracismo profesional: arrinconamiento de los profesionales más críticos y, como consecuencia, creación de redacciones paralelas de fieles.

Informar es encuadrar

Que no se escandalice nadie. Informar es manipular en un sentido amplio. La realidad es multiforme y cada uno, tanto en nuestra percepción personal, o como periodistas, nos aproximamos a ella con una serie de filtros: valores personales, profesionales y principios editoriales en el caso de los periodistas. No existe una información objetiva única que pueda encerrar toda la realidad. Y menos en un minuto de telediario.

Para entender la realidad y hacerla entendible los periodistas no tenemos más remedio que enmarcarla o encuadrarla, esto es acudir a una idea central organizadora, que da sentido al acontecimiento y sugiere lo que está en juego (London, 1993). No es lo mismo crimen pasional que crimen machista.

Quizá una de las mejores aproximaciones al encuadre es la de Entman (1993):

“Encuadrar es seleccionar algunos aspectos de una realidad percibida y hacerlos más sobresalientes en el contexto de un proceso de comunicación, de tal manera que se fomente una definición particular del problema, una interpretación causal, una valoración moral y/o la recomendación de un tratamiento para el asunto descrito.”

Entonces ¿no existe la verdad? Claro que sí, los hechos son sagrados, pero no siempre es fácil desentrañar su sentido. Por eso se requiere una información plural, proviniente de distintos medios con distintos principios editoriales (pluralismo externo) y construida profesionalmente respetando la libertad de los informadores y el respeto a sus códigos éticos (pluralismo interno).

Qué es manipular

Manipular es presentar la realidad de forma que no sea reconocible para un observador neutral. Habrá diferencia en las interpretaciones, pero los datos básicos deben respetarse y ser reconocibles, aunque los llamemos y los enmarquemos de manera distinta.

Manipular es:

  • Mentir. Presentar como real algo inexistente. Se puede mentir hasta con fotografías, cuando, por ejemplo, se presenta una captura de un vídeo tutorial sobre intubación como la prueba del estado crítico de Chávez. Se miente también cuando se alteran las imágenes, cuando se cierra el plano para, por ejemplo, mostrar en una pancarta la conjunción euskera “eta”, como si fuera un lema de apoyo a la organización terrorista;
  • Ocultar la realidad. Fijarse solo en un aspecto parcial de la realidad que no es representativo de la misma. Un caso clásico: la información sobre una manifestación masiva y pacífica se focaliza en los disturbios provocados por una minoría. Ocultar la realidad es, también, quedarse en lo episódico, en lo banal;
  • Ser parcial.Tomar partido por una de las partes en un conflicto, anulando e igorando al resto. Por supuesto, los medios privados tienen sus principios editoriales, que les legitiman para apoyar a las opciones políticas o sociales que deseen, pero no para anular los argumentos de otras partes relevantes. En el caso de los medios públicos la regla es la imparcialidad. La radiotelevisión pública no puede tomar más partido que a favor de la dignidad humana, los derechos fundamentales y los principios constitucionales;
  • Ser falsamente imparcial. Recoger acríticamente las distintas versiones, sin profundizar, sin mayor esclarecimiento, tratando a todas por igual. Por ejemplo, poniendo en el mismo plano a los contrarios a las vacunas y a la doctrina científica. O, lo que es el mal más generalizado en España, limitando el trabajo informativo a recoger “cortes”, “totales” o “tuits” de los partidos que nada aportan (periodismo de declaraciones);
  • Sesgar la información. El encuadre supone una confrontación con la realidad, un esfuerzo por aprehender sus elementos definitorios, por encontrar su sentido y hacerlo de forma comprensible para los demás. El sesgo aparece cuando se sustituye un enfoque trabajosamente construido por un enfoque prefabricado (por nuestros intereses o prejuicios, por las fuentes o por los responsables editoriales) que excluye esa búsqueda de lo relevante; esto es. una pauta impuesta de modo sistemático.

La manipulación opera en la selección del acontecimiento (qué es y qué no es noticia) y su tratamiento (valoración editorial, relieve, duración en el tiempo).

Malas prácticas profesionales

La manipulación se asienta en malas prácticas periodísticas, que es lo que están denunciando los trabajadores de RTVE.

El trabajo informativo tiene una dimensión ética. Desde los años 20 del pasado siglo, las organizaciones de periodistas han codificado los deberes éticos que el periodismo comporta.  Un paso más es concretar los principios éticos generales en catálogos de buenas prácticas y delimitar las malas prácticas que incurren en algún tipo de manipulación o atentan contra la libertad informativa de los periodistas.

En el caso de RTVE, el código ético se encuentra recogido en el Estatuto de Información y las buenas y malas prácticas en su Manual de Estilo. Los informes de los consejos de informativos tienen su referencia normativa en estos documentos. No así, en las denuncias personales de estos días, mucho más libres.

Simplificando, creo que estas denuncias pueden clasificarse en dos categorías:

  • Atentados a la libertad de información y al buen hacer y la dignidad profesional: recibir el argumentario del PP para hacer una información; exigir que se den unas declaraciones y no otras; retirar a un corresponsal de un escenario bélico por presiones externas; ordenar hacer una información sin un elemento sustancial; ordenar que no se verifique una información…
  • Parcialidad, sesgo, encuadre episódico: dar más relieve a las posiciones del gobierno, ocultar los datos que le son negativos, no dar un hecho hasta que no hay réplica gubernamental, llenar los informativos de banalidades…

Percepción de la manipulación

Cada uno tenemos una mayor o menor identificación con los distintos medios, de acuerdo con nuestos puntos de vista y posiciones en la vida. Así que tendemos a considerar que manipulan aquellos medios que no se adaptan a nuestra visión.

Las denuncias profesionales son un buen barómetro de la manipulación. Por supuesto, tienen más valor las documentadas y argumentadas por los consejos de informativos que los tuits de estos días. Pero, en todo caso, en cuanto que agentes del proceso, están cargadas de una ineludible carga subjetiva.

Que no se me entienda mal, doy todo el crédito a estas denuncias, pero para determinar la existencia de manipulación debe acudirse a estudios científicos, análisis de contenido rigurosos que tengan en cuenta el toda la programación informativa: una información puede estar sesgada o no profundizar, pero el conjunto puede ser equilibrado y esclarecedor.

Estudios de contenidos realizan distintos grupos de investigación, pero siempre con muestras limitadas o sobre acontecimientos puntuales. Deben ser los reguladores externos quienes realicen de modo sistemático estos estudios. En nuestro caso, la CNMC, se limita a estudios puramente comparativos de la presencia y el tiempo dedicados a las fuerzas políticas (Informe CNMC cumplimiento servicio público RTVE). En TVE, en 2015 el Gobierno y su partido acaparan un 57% y bajan a un 40% en 2016. En RNE, en 2015 suman un 45%.

Mi percepción -todo lo sesgada que se quiera, en cuanto extrabajador de RTVE- es la de que los informativos de TVE están claramente sesgados a favor del Gobierno, enfangados en lo episódico y lo banal, pero, con todo, son más completos y permiten tener una visión más general del mundo que los de la televisiones privadas.

En cuanto a los informativos de RNE me parecen mucho menos parciales que los de TVE y así lo dejo dicho aquí, rectificando la equiparación que realizaba en la tribuna publicada la semana pasada en El País.

Los espacios de opinión de ambos medios, y especialmente sus tertulias, me parece carentes de pluralismo y son expresión del “pensamiento único”: ortodoxia neoliberal, toda alternativa es populismo, interpretación restrictiva y partidista de la Constitución.

De la manipulación a las fake news

Mal que bien estamos -profesionales y público- acostumbrados a tratar con la manipulación. Conocemos la orientación editorial de los medios, podemos seguir distintos medios si queremos, detectamos la parcialidad, sobre todo si va contra nuestras posiciones.

Las técnicas tradicionales de manipulación se centran en oscurecer la verdad, interpretarla abusivamente, retorcerla… Ahora hemos entrado en un nuevo estadio, el de las noticias falsas, las fake news. Se trata de, invocando el pluralismo, construir otro relato, una “verdad” alternativa, en el que las teorías conspirativas tienen una parte muy importante. La verdad ya no importa.

Las noticias se fabrican para una parte importante de la opinión pública que cuestiona radicalmente a los medios tradicionales, a los que acusan de manipulación sistemática. Se trata de sectores sociales polarizados a la izquierda y la derecha, que requieren respuestas sencillas a problemas complejos. Y una vez fabricadas se viralizan en estrategias perfectamente diseñadas, hasta construir un ecosistema mediático alternativo. Recomiendo la lectura de este trabajo que disecciona el fenómeno en Estados Unidos.

Si difícil es luchar contra la manipulación tradicional, más difícil lo será contra esta manipulación alternativa. La solución, una ciudadanía educada y crítica. No, desde luego, procedimientos de censura que establezcan la “verdad oficial”.

 

 

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