La utopía de la televisión sin publicidad


Día histórico este 5 de enero para la televisión francesa y -me atrevería a decir- para la televisión pública en Europa. A las 20:35 cuando termine el telediario de France 2 no irrumpirá como de costumbre un bloque de 10 minutos de publicidad. La publicidad ha sido abolida en el prime time de la televisión pública francesa. Ya me ocupé de la evolución del proyecto de ley y su contenido y de sus trampas, las más evidentes entregar el negocio publicitario a TF1 y devolver la designación del máximo responsable de la televisión pública al presidente de la República. A día de hoy, no hay mayoría en el Senado para sacar adelante la ley y los sindicatos han decretado huelga hoy en France 3 y mañana en France 2. No faltan tampoco las voces de profesionales que consideran la abolición de la publicidad una liberación.

Todas las voces críticas denuncian que en estas condiciones no se garantiza la vibilidad financiera de la televisión pública. Hacen bien los sindicatos en utilizar el arma de la huelga. Pero eso no debe obstar para que los profesionales aprovechen la oportunidad de demostrar que «otra televisión es posible». Tendrán que programar aprovechando la ventaja de que el zapping es más difícil sin publicidad, pero también que, lamentablemente, el público está acostumbrado a esas rupturas y las aprovecha para los más distintos propósitos. En consecuencia, deberán buscar interrupciones o respiro en el relato audiovisual. Tienen el reto no sólo de difundir programas culturales, sino de hacerlos atractivos. Encontrar, también y sobre todo, un entretenimiento que no sea ni abyecto ni plano… Una información no sólo imparcial, sino al servicio de las necesidades sociales y no a los caprichos de los políticos ni dependientes de las modas, con piezas informativas trabajadas en profundidad.

Deseo suerte a los colegas franceses y que los árboles de la lucha contra la arbitrariedad sarkoziana no les impidan ver el bosque de la utopía de una televisión sin publicidad.

Se suprime por decreto la publicidad de la televisión pública francesa


La trampa se cierra. A la hora de escribir esta entrada (11 de la noche de Madrid), los diputados discuten en la Asamblea Francesa la ley del Audiovisual propuesta por Sarkozy. Hacía mucho tiempo que no había en el parlamento francés un debate tan agrio. La oposición discute artículo por artículo y la ley no podrá entrar en vigor a primeros de año, porque los presupuestos generales tienen prioridad. De modo que el gobierno ha decidido aprobar por decreto la medida central de la ley, la supresión casi total de la publicidad en la televisión pública a partir de las 20 horas del 5 de enero.

No faltan voces dentro de la mayoría que consideran esta ley el mayor error de Sarkozy. ¿Cuál son los problemas para que una ley que termina con la odiosa publicidad suscite tales reacciones? Dos esenciales: que es una ley a la medida de la televisión privada (la ley de la TF1. se dice) y que a partir de ahora el presidente de la televisión pública volverá a ser nombrado por el presidente de la República. Se ironiza: es la resurrección de la ORTF.

Las novedades más importantes de la ley son:

Empresa única: las cinco cadenas públicas se unifican en una sola empresa, France Télévisions.

Nombramiento de su máximo responsable por el presidente de la República.

– Supresión de la publicidad: a partir del 5 de enero desaparecerá entre las 20 y las 6 horas en France 2, pero se mantendrá en France 2; a partir del apagón digital en el 2011 se prohibe totalmente; la empresa podrá hacer publicidad en su sus servicios interactivos.

Tasas suplementarias: para enjugar la supresión de la publicidad, se aprueban dos nuevos recargos, entre un 1,5% y un 3% sobre los ingresos publicitarios de las televisiones privadas y un 0’9% sobre la cifra de negocio de los operadores de internet; el canon, la «redevance» se fija en 116 millones de € para 2009 y se actualizará conforme la inflación.

Más publicidad en las privadas: la ley permite un segundo corte publicitario en un tramo de 30 minutos en los programas de ficción y eleva el límite por hora de 6 a 9 minutos (En España 12 minutos).

La misión de servicio público se define por el gobierno, mediante el instrumento de los «cahiers de charges» aprobados por decreto.

Un análisis muy crítico puede vers en el blog de Le Monde Diplomatique (Information 2.0), en su entrada «Un project de lois inspiré par TF1». Sin duda, la cadena privada será la gran beneficiaria. Según Goldman Sachs, un 35% de la publicidad que sale de las públicas irá a las privadas y TF1 se llevará el 70%, 185 millones € al año.

La financiación que recibirá la televisión pública será 450 m. €, cuando se estiman sus necesidades en 850 millones. La consecuencia será una reducción de personal.

La televisión pública puede caer en la tentación de no luchar por la audiencia. En ese caso será irrelevante. Pero también puede aprovechar la oportunidad para hacer una programación equilibrada, con entretenimiento de calidad. Lo que parece claro es que su dependencia del poder será total.

Pocas

Acoso a la televisión pública


UTECA, el lobby de las televisiones privadas, acusa a TVE de que casi el 40% de sus programas no son de servicio público. Y se basa en un estudio encargado a un grupo de profesores de universidades madrileñas, dirigidos por el profesor Núñez Ladeveze (pdf). La respuesta de RTVE no se ha hecho esperar: UTECA miente y falsea sus propios datos.

No vale la pena analizar los respectivos comunicados en los que cada cual interpreta los datos como más conviene a sus intereses. Enseguida comentaré el informe, pero antes creo que conviene poner este episodio, verdadera serpiente audiovisual de otoño, en su contexto, que no es otro que el del continuo acoso por la vía de la deslegitimación de la radiotelevisión públicas en España y en toda Europa. UTECA, como el resto de sus colegas europeos, quisieran reducir el servicio público a una presencia testimonial en la audiencia y por eso interpreta el servicio público como limitado a una programación cultural poco atractiva. No es esa la realidad en Europa, donde todos los servicios compiten con las televisiones privadas. Y es que, desde el protocolo adicional al Tratado de Amsterdam (BOE 7-5-99), documentos) son los Estados los que definen las funciones que comprende el servicio público y pueden financiar esas funciones «siempre que no afecte al comercio y la competencia en un grado que sea contrario al interés común». El reto de los servicios públicos reside en mantener audiencias masivas (no necesariamente ser líder en todas las franjas horarias), diferenciando susproductos de sus competidores comerciales, como ya indiqué en una entrada anterior, al comentar el libro From Public Service Broadcasting to Public Service Media. El caso español sigue siendo anómalo, porque la financiación mixta, consagrada en la Ley 17/2006, tiene una composición casi al 50% (presupuesto 2008), con una presencia de la publicidad muy superior a la de países como Francia o Italia. En estas condiciones, parece un logro que el 63,7% de los programas emitidos por La Una y La Dos tengan un elevado grado de cumplimiento del servicio público, pues tal es la principal conclusión del informe en cuestión. Además, no debe olvidarse que RTVE desarrolla su función de servicio público de una forma todavía más nítida a través de 5 cadenas de radio y 6 canales de televisión, que se suman a las dos cadenas generalistas que con su publicidad financian a la Corporación.

Análisis del informe

El informe ha sido encargado por UTECA y ha analizado la programación de las dos cadenas desde 2005. Que sea un encargo no le resta mérito. Una cosa es el informe y otra la interpretación de UTECA. La metodología desarrollada ha consistido en establecer un Índice de Servicio Público, mediante el agregado de una serie de variables, según el siguiente cuadro:

De todos estos indicadores, los que resultan más relevantes son el género y la adecuación de los contenidos a la hora de protección infantil. Los géneros han sido tomados de la base de datos de Barlovento Comunicación y a cada uno se le ha asignado un valor, por ejemplo, 5 a la información, 2 a los espacios del corazón. Todos estos factores son de carácter objetivo, menos el de creatividad. Todos los factores me parecen relevantes para la misión de servicio público, pero no está tan claro su distinto valor y, sobre todo, la ausencia de otros relevantes, como por ejemplo el servicio a la cohesión territorial. Creo que esta investigación marca un camino para intentar construir un índice de servicio público a partir de las misiones definidas en la Ley 17/2006 y, sobre todo, del Mandato Marco, que concreta para el periodo de 9 años esa misión. Precisamente, la construcción de un índice fiable, aceptado por todos, puede ser un factor de legitimidad del servicio público. Un reto para los investigadores…

RTVE: cambio de imagen, cambio cosmético


RTVE ha cambiado su identidad gráfica, pero sigue sin encontrar su identidad como servicio público en el entorno multicanal y multimedia

Una vez más, se ha querido suplir la falta de un cambio en profundidad con un cambio de imagen. No soy un experto en diseño y, en principio, no voy a cuestionar  la lógica gráfica de esta renovación. Si es por gustos, diré que me resultan un poco molestos los colorines y un verdadero horror los «tacos» de los micrófonos de los reporteros, siempre un elemento ortopédico en televisión, y ahora todavía más chillones; molestas también las «moscas», frente a la transparente anterior de TVE1. RTVE no ha revelado el coste de la operación, que además del pago a la agencia externa (en este caso Summa) supone su sustitución física en todo el equipamiento de la empresa. Su presidente, Luis Fernández, asegura que se pretende una mejor identificación y dinamizar la percepción de los ciudadanos. No sé muy bien que quiere decir con eso de «dinamizar la percepción de los ciudadanos», pero supongo que se trata de mostrar una imagen más dinámica, más fresca… más cercana a la de las privadas.

Luis Fernández ha dicho también a los trabajadores que el cambio del símbolo es el símbolo del cambio ¿ Cuál es ese cambio?

Cambio institucional. RTVE tiene ahora un nuevo marco institucional: Ley 17/2006, de 5 de junio, de la radio y la televisión de titularidad estatal, Estatuto de Información de la Corporación RTVE, Mandato Marco de la Corporación RTVE. Este nuevo marco establece una definición adecuada de las misiones del servicio público, la estabilidad de su financiación, la independencia y neutralidad editorial y la independencia de sus informadores. Resta todavía el último elemento de este marco institucional, el Contrato-Programa, que RTVE negocia ahora con el Gobierno, y que tiene que concretar la misión de servicio público definida por la Ley 17/2006 y el Mandato Marco en términos de obligaciones concretas y financiación adecuada. Es el Contrato Programa el cierre del marco institucional y hasta que no se llegue a un acuerdo no veremos en que se concreta el cambio institucional. Con todo, este nuevo marco sienta unas bases para lidiar con los rigurosos requisitos que la Comisión Europea establece para permitir la finaciación pública del servicio. Con todas las cautelas, puede decirse que RTVE se encuentra en un buen punto de partida para realizar el servicio público a la altura del siglo XXI. Cambio institucional, sí.

Independencia informativa. Desde 2004, los informativos de RNE y TVE han roto con el ominoso partidismo que mantuvieron no sólo durante la última legislatura de Aznar sino a lo largo de toda su historia, con mayor o menor incidencia dependiendo de que existiera una mayor o menor división política.  Los informativos son básicamente neutrales en la pugna partidista-sin excluir deslices- pero siguen siendo básicamente institucionales. Ese caracter institucional resta valentía para abordar temas conflictivos. La asignatura pendiente sigue siendo una información en profundidad, arriesgada, rompiendo ataduras institucionales. Pero desde el punto de vista de la indepedencia informativa, sí hay una nueva RTVE.

Cambio generacional. Ese sí que ha sido un cambio radical. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) ha «desvinculado» (eufemismo para despido no traumático) a 4150 trabajadores. Y ese cambio generacional parece que es el que quiere simbolizar el cambio de identidad gráfica. Una radiotelevisión más joven… La renovación generacional es necesaria en cualquier organismo, pero el problema es la ruptura, la discontinuidad. No todos los que se han ido era buenos ni todos los que se incorporan malos. Por ejemplo, por muy bueno que sea el espacio musical de Fernando Palacios en RNE, sustituir los Clásicos Populares de Fernado Argenta se me antoja una tarea imposible. Entre las nuevas incoporaciones en los informativos se aprecian grandes promesas de futuro, pero el tono general, la locución por ejemplo, se aproxima en inexperiencia a las privadas. Y es que, además de reducir el capítulo de gastos de personal, el ERE pretendía una plantilla peor pagada, más inexperta y, por tanto, más maleable.

No es extraño que a los desvinculados (entre los que me encuentro) les parezca el cambio identitario una frivolidad, como a Guillermo Orduna (La nueva ‘marca’ RTVE, carta al director EL País, 2 de sept. 2008). Estoy de acuerdo con Orduna en que «lo de cambiar los logotipos o las sintonías y no renovar los productos que se ofrecen, me parece una frivolidad».

Programación sin rumbo. Aquí es donde no ha habido cambio. Tanto RNE como TVE tienen una programación indistinguible de la de su competencia en las horas de máxima audiencia. Lógicamente, a horas minoritarias si que hay diferencias. En el caso de TVE se sigue siendo tributario de las productoras y en el caso de RNE de estrellas o pseudoestrellas importadas. En TVE algunas series como Cuéntame o Amar en Tiempos Revueltos pueden indicar el camino, pero falta despegarse del pasado y acudir al presente. Es especialmente grave el dejar en manos de productoras espacios como España Directo o Comando Actualidad.

Sin estrategia de distribución. TVE sigue sin una estrategia para dar una personalidad diferenciada a la Dos, donde va una programación popular, pero sin posiblidad de conquistar grandes audiencias. Y no utiliza adecuadamente sus canales en la TDT. Por ejemplo, la estragia de distribución de los Juegos Olímpicos ha sido un desastre, con repeticiones continuas en la Una y la Dos. El Canal 24 Horas está completamente abandonado. Y el gobierno parece apostar ahora por una TDT de pago, que restaría todavía más posibilidades para que TVE produzca canales especializados de calidad.

Aprendiendo multimedia. RTVE no ha tenido un sitio en internet para difundir sus contenidos hasta hace unos meses. Creo que debía ser el único servicio público europeo que no tenía más que una página institucional. Es positiva la difusión on line de los programas (RNE y TVE «a la carta»), pero da la impresión de que los programas se dejan caer, sin más. Falta una estrategia de explotación pública de los archivos. Y la página propiamente informativa es indigna de RTVE, el típico «corta y pega», sin información verdaderamente propia, salvo el acceso a telediarios y diarios hablados ya emitidos.

El reto de los servicios públicos de radio y televisión en el siglo XXI

Este breve análisis puede contrastarse con las experiencias de adaptación al nuevo entorno de los servicios públicos europeos, recogidas en el libro From Public Service Broadcasting to Public Service Media (Nordicom, Göteborg 2008). Su tesis es que los servicios públicos europeos tienen que adaptarse al nuevo entorno multicanal y multimedia mediante:

  • Manteniendo audiencias masivas. Sin esas audiencias, se convierten en irrelevantes, pierden legitimidad y se arriesgan a perder financiación. RTVE cumple este requisito, y el marco institucional aludido permite luchar por mantener esta posición.
  • Diferenciar lo más claramente posible sus productos de sus competidores comerciales. No es el caso de RTVE, o no suficientemente.
  • Establecer una estrategia de multidifusión a través de diversas plataformas: canales generalistas, canales especializados, on line (internet), plataformas móviles. Los productos tienen que adaptarse a cada plataforma y debe haber sinergias entre unas y otras. RTVE está en mantillas.
  • Establecer alianzas con operadores de esas nuevas plataformas. La única que recuerdo era la de acólitos de Vía Digital.

En fin, la cuadratura del círculo…

Publicidad y vídeo en BBC News


La BBC ha introducido algunos cambios de diseño en su portal de información news.bbc.co.uk.

Sus editores explican estos cambios. La página se ha ensanchado (ahora se usa una definición de 1024 píxeles), y como consecuencia las imágenes son más grandes y hay más espacio libre. En general, a mi juicio se gana en legibilidad.

Pero lo que quiero comentar no son los cambios generales de diseño. Se refieren a la presentación del vídeo y a la introducción de publicidad.

Se introduce ahora, junto con el sistema de streaming en RealVideo o WindowsMedia, vídeo en formato Flash 9 incrustado en la página. Según los editores, se trata, entre otras cosas, de lograr un tratamiento más integrado de texto, sonido y vídeo, permitiendo que el periodista integre en su relato los distintos elementos. La idea parece buena, pero la verdad es que en los ejemplos mostrados (Video games ratings faces overhaul, Google your way to a wacky office) el vídeo aparece como un encabezamiento previo a la lectura del texto, sin vinculación entre ambos elementos. La verdad es que desde la página principal no se accede, por el momento, a ninguno de estos vídeos incrustados. También se anuncia la posibilidad próxima de sindicar e incrustar estos contenidos en blogs y páginas personales, prestación todavía fuera de servicio, y que ya ofrece, por ejemplo, Reuters (aunque luego WordPress no nos permita incrustar estos vídeos).

El lenguaje hipertexto permite una navegación infinita que construye un nuevo texto a partir del propuesto por el autor. En ese nuevo discurso virtual el lector integra mentalmente elementos expresivamente diversos como texto, vídeo y audio. La solución clásica de abrir una ventana emergente para visionar el vídeo, descargado en sistema streaming, es perfectamente coherente. Pero las nuevas posibilidades técnicas, como las ofrecidas por el vídeo en formato Flash, nos abren una nueva perspectiva: construir un nuevo lenguaje audiovisual. El lenguaje audiovisual se basa en la dialéctica entre la imagen y el sonido. El nuevo lenguaje integraría en esa relación permanente el texto. Sería un paso adelante con respecto al lenguaje audiovisual clásico, pero un paso atrás, si se quiere, con respecto a la intertextualidad que permite la navegación a través de los hipervínculos. En otras palabras, se trataría de dar de nuevo un control al autor sobre un texto cerrado en el que se integre texto, sonido e imagen. Por supuesto, el desarrollo de este nuevo lenguaje, que me atrevo a denominar hiperaudiovisual, sería perfectamente compatible con la navegación hipertexto, de modo que el lector pudiera tanto leer el texto audiovisual propuesto por el autor, como construir su propio texto, saltando de enlace en enlace.

Otra de las novedades en el portal informativo de BBC es la publicidad. Desde hace meses, los usuarios que accedían a la página desde fuera del Reino Unido, encontraban un banner publicitario. Ahora, al ensanchar la página, la publicidad se hace estática y se coloca discretamente en la fila de la izquierda. La publicidad aparece también como presentación previa a los vídeos (gestionados por DoubleClick ad) cuando estos se visionan desde fuera del Reino Unido en alta calidad.

¿Por qué los usuarios que acceden desde el extranjero disfrutan de publicidad? La cuestión tiene que ver con la financiación del servicio público. Como es sabido, la BBC, como casi todas las radiotelevisiones públicas europeas, se financia por una tasa especial o canon. Esa financiación cubre los servicios nacionales, mientras que los servicios prestados fuera del territorio nacional tienen que buscar otra forma de financiación. De acuerdo con las normas comunitarias de financiación, los servicios que no se consideren estrictamente servicio público tienen que ser financiados en régimen de competencia. En otras palabras, resultaría competencia desleal recurrir a la financiación publicitaria dentro del Reino Unido, mientras que, en cambio, para los servicios prestados hacia el exterior existen limitaciones para usar la financiación preveniente del canon.

Por eso, el público británico ya puede visionar o descargar gratis cualquier programa emitido en la última semana por las distintas cadenas de la BBC, mediante la función i-Player. La BBC anuncia una versión para ser utilizada fuera del Reino Unido, que, previsiblemente, incorpore limitaciones y alguna forma de publicidad.

Huelga en la radiotelevisión pública francesa


Jacques Demarthon -AFP«El audiovisual público gravemente perturbado por una huelga sin precedentes». Así titula France Press su información sobre la huelga seguida por los trabajadores de la radio y la televisión pública en Francia. Entre un 60 y un 70%, dependiendo de las empresas, han seguido el paro, que se ha notado en la programación. La movilización, la más importante desde el troceamiento de la ORTF,  se ha completado con una manifestación, a la que han acudido, según los convocantes, 2000 personas.

Los trabajadores temen que la desaparición de la publicidad anunciada por Sarkozy (veáse mi entrada Las trampas de la supresión de la publicidad en la televisión francesa y ¿Televisión Pública sin publicidad?) redunde en una reducción de la envergadura del servicio público e incluso en la privatización de FR3, la tercera cadena pública de base regional. La Federación Europea de Periodistas ha expresado su inquietud por el futuro del sector.

La supresión de la publicidad disminuiría los ingresos en 833 millones de euros. Sobre los datos económicos ver Le Monde del 19 de enero (mejor la edición en papel, con magníficas tablas)

¿Entrará en el marco RTVE?


No, hoy no voy a volver a hablar de encuadre (framing), sino del nuevo marco estratégico de RTVE, el mandato-marco, previsto por la Ley Orgánica 5/2006, de la radio y la televisión de titularidad estatal . Su art. 4 establece que las Cortes Generales concretarán en este documento para un plazo de 9 años los objetivos generales de la misión de servicio público que la Corporación tiene encomendada. Luego, el Gobierno y la Corporación desarrollarán en contrato-programa estos objetivos para un plazo de 3 años.

El primer mandato-marco de la nueva Corporación RTVE ha terminado su proceso parlamentario, aunque haya sido por un error en la votación del PP, que califica el texto de electoralista.

El documento concreta la ambiciosa delimitación realizada por la L. O 5/2006 de la misión de servicio público. No es extraño que los objetivos sean numerosos y, por tanto, el juicio debiera ser pormenorizado. En este sentido, cada cual arrima el ascua a su sardina. Así, la Mesa del Toro se queja de que la información taurina no aparezca como de cobertura obligatoria… O CC.OO del País Valenciano aplaude que el documento consolide el Centro de Producción de Valencia… E Izquierda Unida-Los Verdes se felicitan por haber logrado que en el texto se tome como criterio de representatividad en las campañas electorales el número de votos y no de escaños…

Los árboles no deben ocultarnos el bosque. La valoración global (y caben muchas críticas particulares) no puede ser sino positiva, puesto que el mandato-marco pretende «situar a la Corporación RTVE como una de las principales ofertas audiovisuales y de información en línea de nuestro país, con una posición destacada en la ciudadanía que haga eficaz su misión y la convierta en referente de la oferta informativa».

Mediante la cadena Ley Orgánica→Mandato-Marco→Contrato-Programa se define en España la misión de servicio público de RTVE. Un protocolo adicional al Tratado de Amsterdam declaró compatible con las normas comunitarias que los estados miembros financien los servicios públicos de radio y televisión, en los términos en que cada estado defina esa función pública y en la medida en que esa financiación no afecte a la competencia en un grado que sea contrario al interés público. Pues bien, el mandato-marco incluye como objetivos programáticos dentro de esa funciónn pública producir y difundir contenidos de calidad en todos los géneros, incluidos los de entretenimiento, que sirvan como referencia al conjunto de los medios audiovisuales españoles (arts. 21 y 24). Será el contrato-programa el que establezca cómo se financian estos objetivos, pero cabe esperar que las televisiones privadas lancen una campaña para que los espacios de entretenimiento queden fuera de la financiación pública y se sometan a las normas de la competencia.  Veremos si se mantiene que tan esencial para el desarrollo personal como para la vida democrática son los programas de entretenimiento de calidad como lo son los espacios informativos o los culturales.

En este análisis apresurado no quiero dejar pasar un comentario sobre los nuevos servicios interactivos en línea. La L. O. 5/2006 (art. 2.2) incluía en la definición del servicio público la oferta de servicios conexos e interactivos en el mandato-marco, estos adquieren protagonismo propio (art. 31) como la tercera pata, junto a la radio y la televisión clásicas, de difusión del servicio público.

Lamentar que la misión de cobertura institucional (incluida entre los objetivos programáticos, art. 25) de las actividades del Rey, el Príncipe, el Gobierno, el Congreso y el Senado y el Poder Judicial, carezcan, pese a las numerosas críticas recibidas, de un requisito de cualificación informativa (relevancia, interés) que nos libre del acarreo de actividades tediosas (Rey) o con sesgo partidista (Gobierno).

RTVE se situa ahora en un marco ambicioso, pero ¿habrá consenso político, recursos y cultura democrática para encajar a la Corporación en ese marco?

Pobre televisión pública


RTVE vuelve a estar en el centro de una guerra que no es la suya. El grupo Prisa y Mediapro están en guerra por los derechos del fútbol y por la influencia política. Y la radiotelevisión pública se ve en medio del fuego cruzado, rehén de unos y otros.

El diario El País informaba el martes 4 del acuerdo alcanzado por RTVE con Mediapro para que esta empresa comercialice el Canal Internacional en Iberoamérica. Esta decisión se ha tomado sin ningún tipo de concurso. En la información se hacían algunas referencias a la relación entre las dos empresas, como que Mediapro había producido «59′ «. RTVE responde con una carta al director, que no es publicada el miércoles 5 y que se convierte en una información de 1:50 incluida en los informativos de TVE y RNE. El jueves 5 El País publica una extensa información sobre el perfil de promotor inmobiliario de Pedro Pablo Mansilla, designado por el presidente de la Corporación RTVE para dirigir la operación inmobiliaria de venta de los terrenos de Prado del Rey, Torrespaña y gestión de una nueva sede. También publica la carta al director de RTVE.

Las relaciones privilegiadas entre RTVE y el grupo Mediapro vienen de la época de Carmen Caffarel, pero se han hecho más evidentes desde la llegada de Luis Fernández, directamente  desde una empresa del mencionado grupo a la presidencia de la nueva RTVE. Uno se pregunta ingenuamente ¿no debiera de haber algún tipo de incompatibilidades en estos casos?. La elección de Luis Fernández por consenso sorprendió. ¿Tendría que ver el consenso con la preparación de un gran pelotazo inmobiliario?. La nueva estructura de RTVE se pretende más flexible, más homologable con la de una empresa privada ¿quiere decir est0 que se pueden tomar las decisiones de gran trascendencia estratégica sin un concurso público?.

Supongo que estas preguntas no tienen respuesta. El caso es que para lograr la independencia editorial, RTVE ha pagado el precio de la irrelevancia empresarial. Pero el botín sigue siendo suculento y unos y otros quieren llevárselo a su terreno.

(www.rtve.es no incluye en su sección de notas de prensa la carta dirigida a El País, pero está accesible en El País)