Túnez: más tareas para la transición


Los más viejos se acordarán de aquel día  de 1977 en que el gran cangrejo del yugo y las flechas fue descolgado del edificio de la calle Alcalá 32, sede de la Secretaría General del Movimiento. Si uno se fija todavía se puede apreciar una tenue huella en la fachada (¿Será un símbolo de la sutil impregnación de nuestra democracia por el franquismo?).

Los símbolos del régimen tunecino a la basura - Fuente Nawaat

Los tunecinos han retirado por su cuenta los símbolos del partido único, el RCD, a su alcance, como este rótulo de una calle que conmemora una de sus fechas fundacionales. Pero ahora exigen la separación entre el partido y el Estado; una comisión que separe bienes y edificios, restituya a los funcionarios adscritos al partido a sus empleos públicos y la destitución de los directivos de la radiotelevisión pública pertenecientes al partido.

La Unión Constitucional Democrática, el RDC, el partido fundado por Burguiba, se había convertido en un partido único de hecho. Con dos millones de militantes, la afiliación resultaba imprescindible para cualquier empleo público. Seguramente, el partido se adaptará a la situación, con una nueva dirección y un abrazo formal a la democracia. Es más probable que se convierta en Alianza Popular que en UCD.

El nuevo gobierno, en el que los viejos ministros de Ben Alí controlan los resortes básicos del poder ha causado general insatisfacción en Túnez. En la entrada de ayer sobre la transición tunecina olvidaba que el gran motor de una transición donde los representantes del antiguo régimen no han sido defenestrados (en definitiva, una transición, no una revolución) es la presión popular continuada.

En España, la punta de lanza de esta presión fueron el Partido Comunista, CC.OO, UGT y en menor medida otros partidos y grupos de izquierda, con una no desdeñable capacidad de movilización. En Túnez no sé si la UGTT puede realizar esa función, pero desde luego no creo que la movilización catalizada por las redes sociales pueda mantener la presión si no surgen nuevas organizaciones.

Y obviamente otro de las tareas pendientes es la amnistía, que ya ha prometido el primer ministro Ganouchi, pero que sin movilización popular puede ser más que la condición para la liberación de presos y el retorno de los refugiados una carta de impunidad para los violadores de los derechos humanos.

Túnez: los dilemas de la transición


La revolución del Jazmín, revolución popular

El pueblo de Túnez ha derrocado al dictador. La revolución es suya y sólo suya. No de Twitter ni de WikiLeaks; no de Anonymus; no del Departamento de Estado ni del Quay d’Orsay.

Como puede leerse en Nawaat, «del acto desesperado de Mohamed Bouazizi ha nacido una ola de indignación que se ha convertido en una fuente de esperanza». Por supuesto que los tunecinos (con un  nivel de desarrollo más que aceptable) han utilizado en su movilización los medios sociales, ante el silencio de los medios tradicionales censurados, pero el incendio se hubiera extendido del mismo modo sin Facebook ni Twitter en una sociedad de pequeñas ciudades y pueblos muy próximos, donde la calle y los cafetines siguen siendo el espacio público por excelencia.

El jazmín es el símbolo de Túnez, así que está bien bautizar a esta revuelta como la «revolución del jazmín». Pero no nos engañemos. El olor del jazmín puede disiparse enseguida.

El largo proceso a la democracia

Finalmente, la huida de Ben Alí ha abierto un escenario que es una mezcla entre el escenario democrático y el escenario continuista, que aventuraba en mi última entrada. La entrada en un gobierno de unidad nacional de los representantes de la oposición es más un símbolo que un cambio real de poder. El primer ministro, el ministro de defensa, el jefe del ejército… seguirán controlando los aparatos de poder político y económico, pero ya sin legitimidad, por lo que su decisiones serán difíciles de aplicar.

El peligro es que los viejos clanes se reciclen y «todo cambien para que todo siga igual», en poder de los mismos.

La clave de cualquier transición política son unas elecciones democráticas y la asunción de una Constitución que consagre la nueva legitimidad. No se pueden celebrar elecciones en 60 días, porque ninguna opción democrática estaría preparada y porque lo primero que tiene que cambiar es la ley electoral. Pero tampoco se puede elaborar y refrendar una Constitución (como por ejemplo se propone en Nawaat) porque sus redactores carecería de legitimidad democrática.

Estas son algunas ideas sacadas de la transición democrática, especialmente desde el referendum para la reforma política (el cambio de legitimidad) en diciembre de 1976 hasta las primera elecciones en junio de 1977.

– El gobierno de unidad nacional debiera centrarse en superar el caos y hacer funcionar el país. Tan pronto como la tranquilidad vuelva a las calles, debiera derogar todas las normas represivas y eliminar censuras en los medios privados y públicos,

– El gobierno, las fuerzas políticas y sociales tienen que negociar un calendario y una nueva ley electoral , pero esa negociación debiera de hacerse en una comisión amplia en la que todos estuvieran representados y no ser una decisión tomada en el seno del propio gobierno, que a la fuerza no podría ser neutral.

– El gobierno de unidad nacional debiera negociar un pacto social con el sindicato UGTT y los empresarios para evitar que la transición se lleve por delante la economía tunecina.

– Con libertad de expresión y un clima de efervescencia política surgirán nuevas opciones y nuevos líderes. Repásense esos seis meses de enero a junio de 1976 en España y se verá cómo pueden cambiar las cosas cuando una transición va en serio.

– Las elecciones conformarían un parlamento constituyente.

– En todo el proceso es básica la neutralidad del ejército. El nuevo gobierno tiene que encontrar mandos policiales con las manos no manchadas de sangre. Los responsables de las masacres de estas semanas podrían ser juzgados de inmediato, pero una Comisión de la Verdad, que hiciera la luz sobre un cuarto de siglo de represión, tendría que esperar a después de las elecciones.

– Paralelamente se podría constituir una comisión de investigación sobre la corrupción, pero no podría funcionar con verdadera independencia hasta que no se celebraran las elecciones democráticas. Más allá de confiscar las propiedades de Ben Alí, sólo será posible una limpieza a fondo una vez elegido un parlamento constituyente. Como me recuerda mi amigo Alberto Marinero no es despreciable el riego es que la revolución se reduzca a repartirse los bienes de Ben Ali entre nuevos clanes de poder.

– Los apoyos exteriores serán decisivos para la consolidación de la democracia y de las nuevas opciones. Los europeos debemos exigir a nuestros gobiernos un apoyo a todas las fuerzas sociales y políticas, en un amplio arco, siempre que estén seriamente comprometidos con la democracia. Y a la Unión Europea asistencia técnica y económica para paliar las consecuencias económicas de la revuelta y de esta difícil transición.

 

Difícil transición en Túnez


 

La imagen que no olvidaremos nunca… Con este titular acompaña el Nawaat.org (el blog esencial para seguir la revuelta en Túnez) esta imagen en la que un oficial del ejército saluda al cortej0 fúnebre de una de las víctimas de la represión. Todo un símbolo del cambio que vive el país. Ben Alí ha renunciado a un baño de sangre, pero el seguramente el ejército no le hubiera seguido si hubiera dado la orden de la represión indiscriminada.

El discurso televisivo de anoche, el segundo en 23 en el poder, no ha aquietado los ánimos. En el momento que escribo, mediodía en España, la multitud grita en las calles de la capital «Fuera Ben Ali». Nadie sabe lo que va a pasar y puede que esta entrada esté ya desfasado cuando se escribe. Pero me atrevo a aventurar algunos escenarios basados en situaciones semejantes.

Escenario rumano. Una camarilla del régimen se hace con el poder en las próximas horas, detiene a Ben Alí y a algunos de sus próximos y monta un juicio sumarísmo.

Escenario tunecino. Del mismo modo que mediante un golpe palaciego Ben Alí derrocó a Burguiba, ahora el ministro del Interior o el jefe del ejército toman el poder. Si Ben Alí mantuvo a Burguiba en un  confinamiento domiciliario hasta la muerte del anciano, este nuevo hombre fuerte pondría a Ben Alí en un avión camino de París.

Escenario democrático. Ben Alí huye y los militares entregan el poder a un comité cívico-militar, con presencia de la UGTT, el sindicato tunecino, la única institución independiente con capacidad organizativa.

Escenario continuista. Ben Alí sigue siendo formalmente presidente hasta el agotamiento de su mandato, pero el poder lo ejerce un nuevo hombre fuerte como primer ministro. Ben Alí se garantizaría imnunidad para él y su familia.

El más probable es el «escenario tunecino». En cualquiera de los casos, se desembocaría en unas elecciones; inmediatas y limpias en el «escenario democrático»; a corto plazo en el «escenario rumano»; a medio plazo en los otros escenarios. Lo más probable, por tanto, es que se abra un periodo de transición hasta las elecciones.

Los países europeos, especialmente los mediterráneos, que han apoyado por activa o por pasiva a Ben Alí, tendrían que exigir un proceso limpio que condujera a esos comicios y servir de apoyo a la sociedad civil para que construyera distintas alternativas políticas.

¿Será ingenuo soñar con un Túnez convertido en un ejemplo de democracia árabe laica?

 

Túnez, la rabia de los universitarios


Guardo una imagen en la memoria. Grupos de niños con sus babis azules de camino a las escuelas por los arcenes de todas las carreteras de Túnez.

La educación fue una prioridad para el Túnez de Burguiba mantenida en más de medio siglo de independencia. Como en la España de Franco, acceder a la Universidad era una garantía de futuro. Pero en un país inserto en la economía internacional el Estado ya no puede absorber a los licenciados. Hasta un 37% de universitarios se encuentran en paro, leo en Le Monde.(Como en España, pero aquí hay másters, Erasmus, botellón y padres tolerantes y -ahora en serio-más posibilidades a largo plazo en una sociedad abierta)

No por casualidad el detonante de las revueltas ha sido la inmolación de un titulado convertido en vendedor callejero de frutas, maltratado por la policía. Frustración juvenil y brutalidad policial son dos claves de esta revuelta. Es todo un símbolo que Ben Alí haya cerrado escuelas y universidades.

Puede que los disturbios hayan dejado ya 35 o 50 muertos, pero su eco mediático es muy moderado. Y lo mismo en la Red y eso que raperos y blogueros se han convertido en las voces de esta juventud airada. La única reacción ha venido de Anonymus que ha atacado con éxito las web gubernamentales. Si en vez de Túnez se tratara de Irán no se hablaría de otra cosa en los medios y en el ciberespacio. Por cierto,¿dónde están los enviados especiales de los grandes medios españoles? ¿Es que Túnez no existe?

No, no existe más que para sus vecinos y los gobiernos del otro lado del Mediterráneo temen tanto su desestabilización que prefieren cerrar los ojos a lo que está ocurriendo.

Túnez es un país pequeño, sin petróleo ni alto valor estratégico. Estable, relativamente próspero y menos desigual que otros países del Magreb, la impresión de cualquier viajero es la de un país amable, una especie de Uruguay del Magreb, un triunfo del nacionalismo laico del padre de la patria, Burguiba

Pero tras la fachada se encuentra un régimen autoritario y personal, el de Ben Ali, sin apenas oposición, con un partido único de hecho, una legislación antiterrorista que sirve de pretexto para cualquier violación de los derechos humanos y una corrupción generalizada.

En el Magreb, las revueltas de la calle por la carestía de alimentos tumbaron en los 80 el régimen del FLN argelino. Otras veces, como en Fez en los 90 se ahogaron en la represión. La explosión de Túnez tiene sus características propias, en parte ligadas a la globalización:

– Con el coste de los alimentos disparados, en un nuevo episodio de la Gran Recesión, el margen del gobierno es pequeño para bajar el precio de los productos básicos. La promesa de Ben Ali de crear 300.000 empleos para jóvenes parece una burla.

– Las televisiones árabes globales y la Red han hecho inútil el control de la información. La corrupción de «la familia» Ben Ali es bien conocida por los tunecinos, pero los cables del Departamento de Estado no han hecho más que confirmarla.

– La revuelta se ha producido sobre todo en el centro del país, en las regiones menos favorecidas por el desarrollo turístico. La capital, Túnez, no se ha visto hasta ahora afectada de modo importante.

– Al mismo tiempo han estallado una revuelta semejante en Argelia, que ya parece apagada. La diferencia es que estas explosiones son recurrentes en Argelia, y por tanto, suponen un custionamiento menos radical del régimen, donde esta situación no tiene precedentes ( Ver «Ce qui différencie l’Algérie de la Tunisie» – L’Express). Sin embargo, al no tratarse, por ejemplo, de protestas por un fraude electoral, no aparece en el horizonte una alternativa real de cambio de régimen.

Ben Alí ha apostado por ahogar las protestas en sangre. ¿Le pondrán los «países amigos» el límite?

(Véase también «Le réveil tunisien» en Le Monde Diplomatique)

Wikileaks desmitificado


Los habitantes del ciberespacio tienden a magnificar cualquier acontecimiento. WikiLeaks desborda el ciberespacio y seguramente marcará un antes y un después en el manejo de la información pública. Nos ha confirmado que el Imperio es poderoso y sus vasallos poco dignos. Nos obliga a replantearnos toda la cadena de producción periodística, de las fuentes a la publicación. Pero no está de más dismitificar un poco. Y para ello, sin que sirva de precedente reproduzco aquí algunos de los párrafos del artículo de Daniel Peral en Europa en Suma. Un poco de vitriolo nunca viene mal.

WIKILEAKS. EL FILTRADOR, FILTRADO.

Por Daniel Peral

Convendría centrar la discusión, porque, en caso contrario, podríamos  pensar que estamos ante “o maior acontecimento da historia da humanidade”, que diría un portugués.

La aldea global se ha dividido, como en la primera guerra mundial entre aliadófilos y  germanófilos, entre detractores y partidarios de Wikileaks.

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Faltan más filtraciones, por ejemplo: que papel jugó Goldman Sachs en la caída de su rival, Lehman Brothers, el taponazo de la crisis financiera. ¿Era necesario que cayera esa entidad y la otra no? ¿Se trató, como han señalado algunos medios, de una guerra entre gigantes, crisis de hipotecas-basura aparte?

Queremos fugas del trabajo de la silenciosa y efectiva diplomacia China que desprecia la situación de los derechos humanos en África, donde tiene ya un millón de trabajadores y de donde saca petróleo, madera, gas, coltán, y de los ciberataques de Pekín, ayer contra Google y Facebook, ahora contra Skype. Paradójico ¿no?, cuando ellos fabrican los ordenadores y móviles de última generación, pero no permiten a los chinos tener acceso a las nuevas redes sociales .Queremos conocer todas las interioridades del despótico régimen ruso, y, como me dice un amigo que vive desde hace años en Calcuta (pronúnciese Galkata), de la inmensa corrupción política de la emergente y aparentemente modélica India.

Queremos conocer la contaminación real de nuestros grandes bancos, los españoles, por el virus del ladrillo En  fin, queremos desayunarnos cada día con un escándalo y saber lo malos que son y somos todos.

Por cierto, poco se ha filtrado de como Israel ha “toreado” de nuevo a los EEUU, en esta ocasión al inicialmente firme Obama, que pedía el fin de la expansión de los asentamientos judíos en tierra palestina para resucitar al difunto proceso de paz. Antes, cayeron Bush padre y  Clinton; con W no había problemas. No hemos visto ninguna queja de los diplomáticos por la brutal expansión de las colonias y las condenas de los palestinos. Sólo, la preocupación de Israel, su miedo escénico e histórico, frente a los misiles y el arma nuclear iraní ¿Curioso, no?

Los fanáticos de la nube consideran que la historia cambia cuando aparecen ellos, que nada será igual después de Wikileaks, como aquella tontería de Fukuyama de que la historia había llegado a su fin con la caída del muro de Berlín y el triunfo del capitalismo como Sistema Único, que traería la paz y la concordia global al mundo. Lo estamos viendo. Lo fans de lo global no recuerdan la invención de la escritura en aquellas modestas tablillas de barro, la de la rueda, el fuego o la pólvora. Nadie dijo en su momento que la historia había cambiado. No tenían relatores globales, Wikis, ni iPhones que lo contaran.

Uno de los acontecimientos más importantes de finales del siglo XX, con gigantescas consecuencias, queridos jóvenes y jóvenas, entusiastas ahora de las Wikifugas, se produjo sin la red social, sin Internet, sin teléfonos móviles, ni de los antiguos ni de los “inteligentes”. Y fue hace nada, sólo 20 años. Fue un movimiento creciente de protesta de los alemanes del Este, los héroes de aquella revuelta, por el boca a oreja, como se dice ahora, en la que no hubo ni un muerto ni un herido y que acabó con los regímenes “socialistas” del Este de Europa, la economía  planificada, los sueños del viejo filósofo de Tréveris, con siglo y medio de luchas obreras. Aquellas gentes abrieron grietas en el muro de Berlín. Lo que no sabían los pobres, y  nosotros tampoco, es que con ese momento histórico, de verdad, de lo buenos, daban carta blanca al capitalismo brutal, el único sistema que quedaba y cuyas consecuencias estamos viviendo desde 2007

 

(Como aperitivo es suficiente. Os remito de nuevo a la lectura del texto completo)

El Sahara después de Agdaym Izik


Nada volverá a ser igual en el Sahara después de la represión marroquí al campamento de Agdaym Izik

Los saharuis llevan 35 años sin poder ser soberanos en su propia tierra, sufriendo el exilio eterno o la ocupación, víctimas de un Marruecos que proyecta todas sus carencias y frustraciones en el territorio, de una España irresponsable y de Polisario que ha terminado por convertirse en el gestor de la dependencia de la ayuda internacional. Un pueblo que merece un destino mejor.

Es pronto para avanzar conclusiones sobre todo en plena desinformación y guerra de propaganda, pero se apuntan ya algunas tendencias: necesidad de ampliar la misión de la ONU a la protección de los derechos humanos, involución en Marruecos, una España más débil en sus relaciones con el vecino del sur, un reforzamiento de la resistencia interna… y unas malas prácticas generalizadas en la verificación de fuentes por parte de los medios españoles.

Proteger a los saharauis

Las autoridades marroquíes han desatado una represión que supone graves violaciones de los derechos humanos. Asesinatos, palizas y detenciones indiscriminadas. Con la información existente hablar de genocidio o exterminio sistemático -como hacen los activistas prosaharauis- parece una distorsión propagandística. Habrá que ver si los detenidos terminan por convertirse en desaparecidos en cárceles clandestinas como tantas veces ha ocurrido en la historia de Marruecos.

La gravedad de las violaciones de los derechos humanos justifica la intervención internacional. No se trata de invocar la siempre conflictiva cláusula de la responsabilidad de proteger que tiene todo Estado en relación a su población que no deja de ser una limitación a su soberanía. Marruecos es simple potencia administradora de hecho, no el estado soberano del territorio -pese al desliz del ministro Jaúregui.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir cuando en un territorio pendiente de descolonizar la potencia administradora viola los derechos humanos. La única acción viable sería ampliar la misión de la MINURSO para que tuviera competencias en materia de protección de los derechos humanos, por la que los saharauis llevan clamando desde hace mucho. No estoy muy seguro de que la MINURSO hubiera sido capaz de proteger eficazmente a la población en una situación tan conflictiva como ésta, pero sin duda hubiera sido un relativo freno a la represión.

La única potencia que podría imponer esta situación a Marruecos es Estados Unidos, pero la Administración Obama parece concentrar sus esfuerzos en una falsa coreografía de conversaciones de paz en Oriente Próximo. Para el Sahel parece apostar por una estrategia de refuerzo militar de los regímenes amigos a costa de los derechos humanos. No parece, en consecuencia que el sistema de Naciones Unidas vaya a aportar una protección efectiva, sin perjuicio de que, por ejemplo Argelia, planteara una demanda en la Comisión de Derechos Humanos.

La protección de los saharauiss depende pues de sus propias redes sociales y de la acción de activistas que, como se ha visto en esta crisis, tienen muy poca experiencia y pertenecen a organizaciones bastante débiles. Amnistía Internacional o Human Rigths Watch debieran de tomar acciones contundentes, como la de intentar enviar comisiones de investigación a su territorio.

Involución marroquí

Existe un riesgo cierto de que el reinado de Mohamed VI vuelva a los «años de plomo». El desmantelamiento del campamento, con las muertes de policías, parece una operación mal preparada y peor ejecutada. Puede que sólo sea incompetencia; puede que se buscaran esas muertes para justificar una represión a sangre y fuego. Si las fuerzas políticas y sociales se envuelven en la bandera nacional y legitiman una represión indiscriminada echaran por la borda la limitada apertura política, con consecuencias internas.

España pierde

La pusilánime diplomacia española no hace sino mostrar la dependencia de España de Marruecos. El talón de Aquiles siguen siendo Ceuta y Melilla. ¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que Marruecos orqueste algún incidente grave en esas fronteras -fronteras de la vergüenza por las condiciones en que se desarrolla el pequeño comercio?. Un Marruecos más cerrado y menos respetuoso de los derechos humanos será un interlocutor mucho más difícil.

La resistencia saharaui

Como en todo conflicto donde un movimiento de resistencia actúa desde el exterior llega un momento en que la iniciativa pasa al interior. Esto es lo que ocurrió en Palestina en la primera Intifada o lo que pasó en España con fenómenos como CCOO o la renovación del PSOE del interior. Y eso es lo que está ocurriendo desde hace varios años en los territorios ocupados saharauis. Hasta ahora ha tenido una dimensión social, con figuras como Aminetu Haidar, pero la represión que ahora se desarrolla forzará a la creación de una resistencia clandestina que, por muchos lazos que pueda tener con el Frente Polisario, será cada vez más independiente de él.

De ese movimiento social se había desgajado una corriente favorable a aceptar la autonomía propuesta por Rabat. Hoy estas mismas personas critican abiertamente (por ejemplo en entrevistas en TVE) que las autoridades hayan alentado los ataques de los colonos marroquíes contra la población. Hoy la autonomía es más inviable y se ha abierto una brecha muy difícil de cerrar entre pobladores originarios y los colonos marroquíes.

Cualquier solución pasa por un triángulo de negociación Marruecos-Polisario-Resistencia Interna, lo que complica todavía más una componenda satisfactoria para todos.

Entretanto, no es despreciable la radicalización de esa resistencia interna y su infiltración por redes yihadistas. Marruecos lleva años haciendo propaganda sobre esa supuesta presencia y con sus actos lleva camino en que se convierta en una profecía autocumplida.

La guerra de la propaganda

Capítulo aparte merece la guerra de propaganda. Marruecos decreta el bloqueo informativo y encuentra su chivo expiatorio: los medios españoles. Pero hay que decir que los medios españoles se lo están poniendo fácil con la publicación de fotos que no corresponden al conflicto. El caso demuestra unas malas prácticas generalizadas en cuanto a la verificación de las fuentes y especialmente de los contenidos obtenidos en Internet.

Tomemos el caso de las fotos de niños heridos en Gaza en 2006. El País la publica el vienes 12 de noviembre en su página 5 (no el miércoles como se dice en la rectificación, que ni en eso aciertan) y rectifica el 13. Por lo que parece varios diarios publican la foto distribuida por EFE, que la habría obtenido de la organización Thawra. En su rectificación, esta organización asegura que Marruecos está filtrando fotos falsas. ¿Una trampa de los servicios secretos marroquíes? Puede ser, pero lo que es seguro es que alguien hizo circular esa fotos en las redes sociales y que los medios profesionales incumplieron las más elementales obligaciones de verficación y publicaron estas fotos sin referencia a la fuente, como sus propios libros de estilo les exigían.

“Esto ilustra los peligros de los medios cuando confían sólo en una fuente, especialmente cuando esa fuente es parte en el conflicto y la información no puede ser verificada de manera independiente”, ha dicho Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, en un comunicado en el que pide más exactitud en la cobertura de la crisis.

Bastaría haberse fijado un poco en las fotos de los niños para detectar que, por ejemplo, no aparecía nadie con los ropajes propios del Sahara. Si la foto hubiera pasado por las manos de un editor gráfico o un redactor especialista en internacional que en su momento hubiera seguido el ataque israelí a Gaza seguramente esas fotos no se hubieran publicado. Pero por lo que parece lo que cuenta es quien copia y pega más rápido.

Wikileaks, la guerra de Irak y el replanteamiento de la investigación periodística


WikiLeaks ha hecho públicos está madrugada 391.000 documentos clasificados de la guerra de Irak (Irak  War Logs). La guerra de Irak se ha convertido así -en los términos utilizados por The Guardian- en la guerra más documentada de la historia.

USArrests_Zoriah/Flickr

Guerra a los derechos humanos

Los archivos de Afganistán permitieron documentar y dar su dimensión real a hechos que básicamente ya se conocían, cómo los ataques a civiles. En el caso de Irak, los registros militares permiten establecer datos claves, como el número de víctimas mortales (109.000, 63% civiles).

Muestran, sobre todo, cómo Estados Unidos renuncia a investigar y, por tanto evitar, los abusos, torturas sistemáticas y asesinatos perpetrados por las fuerzas iraquíes en la guerra sectaria desatada por la invasión.

Cabe poca duda que si estas atrocidades se cometían cuando los iraquíes no eran responsable de la seguridad, ahora esas prácticas estarán perfectamente aceptadas en el embrión de estado iraquí, que los norteamericanos van a dejar atrás después de su (parcial) retirada.

Las revelaciones vistas por los medios

Como en el caso de los documentos de Afganistán, WikiLeaks ha dado acceso previo durante semanas a un conjunto de medios seleccionados por su influencia global y especialmente en Estados Unidos y Reino Unido. La Columbia Journalism Review da un primer resumen de sus trabajos. Y como ocurriera con Afganistán cada uno se centra en distintos aspectos para terminar dando una imagen distinta de la guerra. Cada cual, según su orientación, escoge una pieza del rompecabezas que componen los documentos.

The New York Times detalla el espantoso retrato de la muerte de civiles, pero enfatiza que estas atrocidades se produjeron por las fuerzas iraquíes y, sobre todo, destaca la implicación de Irán  en la guerra sectaria.

El especial de The Guardian puede resumirse con el titular Cinco Años de Carnicería. Pone especial énfasis en la investigación de la muerte de 15.000 civiles, hasta ahora desconocida y. sobre todo, en la orden de no investigar cualquier denuncia de abusos en los que las tropas de la coalición no estuvieran implicadas.

Al Jazeera insiste en la impunidad de las fuerzas iraquíes e investiga la muerte de 680 civiles en controles.

Der Spiegel presenta un mapa del horror e investiga algún episodio concreto como el ataque por un helicóptero en el que murieron varios periodistas.

The Bureau of Investigative Journalism, una organización británica sin ánimo de lucro, convierte los datos en una colección de reportajes, como el de niños con sídrome de Down utilizados como bombas humanas. Channel 4, la única televisión con acceso previo a los documentos, ha producido un documental que emitirá el lunes.

Replanteamiento de la investigación y las fuentes periodísticas

La Columbia Journalism Review ya contó la intrahistoria de la publicación de los domentos de Irak, cuyo esquema ahora se repite. WikiLeaks, un agregador de información y documentos secretos, que, por su propia naturaleza, garantiza confidencialidad a sus fuentes, puso a disposición de una selección de medios la masa de documentos obtenidos antes de hacerlos públicos. Estos tuvieron semanas para bucear en ellos, investigar aspectos concretos y, sobre todo, aplicar sus herramientas de tratamientos de datos (data journalism) para dar sentido a toda esa información.

A partir de esa montaña de datos se pueden realizar reportajes de investigación tradicionales, como hacen varios de los medios citados. Pero como pone de manifiesto The Guardian con sus trabajos el la manera más completa y global para dar sentido a lo que los militares norteamericanos documentaron en cientos de miles de registros. The Guardian sintetiza todos estos datos en tablas y un terrible mapa que localiza una a una las muertes. Por supuesto, a partir de esas tablas y mapas, cualquiera, periodista o no, puede elaborar sus propios trabajos y conclusiones.

Parece que en esta ocasión WikiLeaks y los medios han puesto especial cuidado en evitar que aparezcan nombre comprometedores. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, denunciaron en su momento que al no haber eliminado los nombre de los colaboradores afganos se ponía en peligro su vida. Las denuncias dieron lugar a una agria polémica entre Assange y estas organizaciones.

Der Spiegel razona la legitimidad ética de publicar estos documentos. Es -viene a decir- el más auténtica registro que puede conseguirse de la guerra y su publicación no pone en peligro la vida de nadie.

El esquema tradicional se ha alterado. Aparece un intermediario a las fuentes confidenciales, WikiLeaks, que además, en en cierto modo, un medio de difusión, aunque no reelabora los datos. Algunos medios, por su grado de influencia, tienen un acceso privilegiado y marcan la línea informativa dominante. Los medios ya no tienen acceso ni investigan directamente a las fuentes.

El derecho a saber del público gana, pero quedan preguntas en el aire. Por ejemplo, ¿llegará WikiLeaks a cobrar por ese acceso preferente?

Seguridad democrática en Palestina


La baza más consistente que la Autoridad Nacional Palestina ofrece a la comunidad internacional en su demanda de un estado es el funcionamiento de las instituciones y la restauración del orden público en las zonas de Cisjordania que controla. The International Crisis Group acaba de publicar un informe (Squaring the circle: palestinian security reform under occupation) que pone de manifiesto las luces y sombras de esta situación y recomienda la adopción de una serie de medidas a las autoridades palestinas y a Israel.

Estos son los puntos esenciales del informe:

– La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha restablecido el orden y una autoridad central y ha desarmado a las milicias. La vida ordinaria se desarrolla con mayor seguridad y ello es apreciado por todas las capas de la población.

– La ANP mantiene una estrecha relación con las fuerzas israelíes. Esta colaboración con el ocupante es vista como humillante por la población.

– La ANP permanece inerme ante las incursiones israelíes y ni siquiera sus fuerzas de seguridad pueden protegerse de la violencia de los colonos.

– En el restablecimiento del orden público, las fuerzas de la ANP han llevado a cabo frecuentes violaciones de los derechos humanos. Los miembros y simpatizantes de Hamas han sido perseguidos y el pluralismo político anulado.

Recomendaciones

– A Israel: permitir que la policía palestina amplíe su área de actuación, limitar las incursiones a los casos de un ataque inminente y poner fin a la violencia de los colonos contra los palestinos.

– A la ANP: poner fin a la tortura y otros abusos, someter a las fuerzas de seguridad a un código de actuación respetuoso de los derechos humanos, fortalecer una autoridad judicial independiente y eliminar los certificados de buena conducta expedidos por la policía.

– A Estados Unidos y la UE: insistir en el respeto de los derechos humanos y apoyar el desarrollo de una justicia independiente.

En fin, si un solo estado democrático es inviable, la construcción de un estado palestino no puede pasar solo por la seguridad, sino también por el respeto de los derechos humanos.

¿Dos estados étnicos o un estado democrático en Palestina?


Comienzan las enésimas negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. Son las conversaciones de Obama. Los dos interlocutores van a hablar porque se lo exige (los palestinos) Estados Unidos o por «cortesía» (los israelíes) con el presidente norteamericano.

Las perspectivas son tan malas como siempre. En el contexto inmediato los negociadores son débiles. Abbas tiene su mandato caducado y Netanyahu depende de una frágil coalición. Y aunque la situación es más tranquila que en otras ocasiones, el contencioso nuclear iraní amenaza con incendiar la región, la tensión en la frontera de El Líbano es creciente y ya se han producido los primeros ataques contra colonos en Cisjordania, que, con su proverbial manejo de la propaganda, han reivindicado tanto el brazo armado de Hamas como el de Fatah.

Los contenciosos de fondo son tan irresolubles como siempre. Israel no cederá tierra, no admitirá ningún regreso de refugiados ni la capitalidad árabe en Jerusalén este. ¿Cuál sería la base de un acuerdo? Reconocer la estatalidad a lo que queda de Cisjordania, que el primer ministro Salam Fayad controla desde el punto de vista de la seguridad y en la que ya funcionan unas instituciones públicas que han mejorado notablemente el nivel de vida de la población. Sería un estado separado de Gaza (donde la constitución de un emirato islámico sería un buen pretexto para seguir controlando a Cisjordania), sin continuidad espacial, recorrido por el muro, con controles y carreteras israelíes para proteger las colonias, con bases militares israelíes en el valle del Jordán y en el que Estaos Unidos no reconocería el posible triunfo electoral de Hamas. Como concesiones Israel podría levantar algún asentamiento marginal o ceder un trozo de desierto a los palestinos. En fin, un batustán que de estado no tendría más que el nombre.

La solución de dos estados separados por las fronteras de 1967 se ha hecho inviable por la colonización israelí de Cisjordania. La alternativa sería un solo estado en todo el territorio histórico de Palestina. Hoy, Israel es un estado donde el laicismo de los fundadores sionistas ha sido arrumbado por la marea religiosa. Un objetivo israelí en estas negociaciones puede ser que se reconozca a Israel como «estado judio», lo que colocaría a sus ciudadanos árabes en una posición de aún mayor inferioridad jurídica. La política israelí está dominada por los fundamentalistas religiosos y no existe una verdadera separación entre religión y estado. Del lado palestino, nada queda del nacionalismo laico de Fatah.

Un estado unificado ofrecería un territorio suficiente para el desarrollo de los dos pueblos y un marco democrático para construir una sociedad interétnica. Un estado democrático salvaría a israelíes y palestinos de la deriva fundamentalista. Edward Said fue uno de los primeros en defender esta solución. Hoy, un grupo de judíos y palestinos han puesto en marcha la Declaración para un Estado Democrático, a la que he llegado desde la página del músico Gilad Atzmon, que se declara ex israelí  y es un buen ejemplo del tipo de personas que apoyan esta alternativa.

Pero que esa sea la solución ideal para ambos pueblos no quiere decir que sea viable. Los que la defienden son minorías entre minorías. Ni Hamas, ni los jasedim judíos, ni -para que engañarnos- una mayoría de palestinos e israelíes quieran convivir juntos.

Sus defensores traen a colación el ejemplo de Saudáfrica, donde el apartheid separó a las comunidades y la democracia las ha unido. Mientras llega un Mandela, preparémonos para un estéril baile democrático, uno más.

Verdad en el Domingo Sangriento


«Injustificada e injustificable»

Han tenido que pasar 38 años para que el gobierno británico acepte que el 30 de enero de 1972 sus paracaidistas mataron sin justificación alguna a 13 manifestantes católicos en el barrio de Bogside, Derry, Irlanda del Norte.

Injustificada e injustificable fue la matanza, en palabras del nuevo primer ministro conservador, David Cameron, que ha pedido perdón, algo que durante estas cuatro décadas han estado esperando los familiares.

Vale la pena ver el montaje de la BBC con el discurso de Cameron, en paralelo con la multitud reunida en Derry para escuchar los resultado del informe Saville (documento), que, por fin, ha establecido la «verdad oficial»

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El simbolismo del Domingo Sangriento

La matanza supuso un punto de no retorno en el conflicto de Irlanda del Norte. Los jóvenes militantes de los derechos civiles se convencieron de que a la violencia no se podía responder más que con la violencia y se alistaron en el IRA.

El Domingo Sangriento se convirtió en un símbolo y sus imágenes en iconos de la opresión sobre los católicos.

La instantánea de ese sacerdote, abriendo camino a la evacuación de un herido  con el pañuelo blanco manchado de sangre, con su fuerza visual, es una de las imágenes que están en la memoria de mi generación y que  simboliza la barbarie de uno de los perores conflictos sectarios del siglo XX.

El escenario de la matanza fue el barrio de Bogside en Derry -o London Derry para los unionistas, en una tierra donde hasta los topónimos han dividido a las comunidades. El Bogside era un gueto, paradigma de la discriminación a la que eran sometidos los católicos hasta los años 70. En las fotos de la época se palpa la miseria.

Pasé una tarde en Derry en 1995. Me acompañaba John Hume, que luego sería merecido Premio Nobel de la Paz. Al llegar al barrio, dijo «Y esto es el Bogside» y me guiñó un ojo. Ya no era un lugar miserable. Durante los 80 el gobierno británico invirtió grandes sumas en reconstruir lo destruido durante los «troubles» y lavar la cara a la provincia. Pero se palpaba un sentido de diferencia, del orgullo del mártir, plasmado en los murales que reproducían las imágenes del Domingo Sangriento.

Hume me mostró también otras realidades de Derry, como el nuevo centro comercial. Y me dijo que la única manera de superar el conflicto era remangarse y trabajar juntos, católicos y protestantes, republicanos y unionistas por el futuro: por mejores viviendas, por mejores infraestructuras, por más trabajo, por rescatar a los jóvenes de la droga y la marginación. Así lo hizo él y como él otros muchos y eso hizo posible una base de entendimiento mínima sobre la que edificar los Acuerdos de Viernes Santo.

Verdad, Justicia y Perdón

¿Cómo es posible que la «verdad oficial» llegue casi cuatro décadas después?.

Después de los hechos, en unas semanas, el informe Widgery concluyó que los soldados habían disparado en defensa propia, contradiciendo todos los testimonios de los civiles, como el del padre Edward Daly, el sacerdote que aparece en la imagen que he comentado. Desde entonces, tanta mentira se ha acumulado, que fue necesario que en los acuerdos del Viernes Santo se estableciera una nueva comisión, la comisión Saville, que después de ¡12 años! dio ayer a conocer sus conclusiones.

Algunos de los paracaidistas siguen afirmando que se defendieron y tampoco le ha gustado nada a Martin McGuiness, hoy vicepresidente del gobierno provincial, y entonces militante del IRA que se haya filtrado que asistió a la manifestación con una subfusil bajo su ropa, aunque sin que lo mostrara ni diera motivo a los soldados para disparar.

Todos los analistas indican que será muy difícil que, en base a las conclusiones del informe, la fiscalía pueda abrir una causa criminal contra los responsables de la matanza. Pero la propia alegría de los familiares demuestra que la Verdad es la ya primera reparación, imprescindible, pero no suficiente.

A falta de condenas, la otra gran reparación es la petición de perdón al máximo nivel. Que un joven primer ministro conservador pida perdón por unos hechos que otro gobierno conservador intentó justificar hace cuarenta años no es baladí.

¿Pedirá alguien perdón algún día por los GAL o los muertos de Vitoria? ¿Pedirá algún día perdón ETA?