Mensajes en los atentados de Bombay


No es la primera vez que India sufre graves atentados terroristas de raíz islamista. Matanzas masivas, como las ocasionadas por bombas en los trenes de Bombay, siguiendo la estela de los atentados de Madrid y Londres. O ataques simbólicos, como el registrado contra el Parlamento de Delhi. Pero ninguno ha sido tan complejo y con tanta trascendencia.

El terrorismo no pretende tanto un resultado concreto sino hacer llegar a una población aterrorizada un mensaje que cambie su percepción del mundo en el que vive. Estos mensajes pueden ser muy directos y brutales o entrañar un conjunto de signos y significados dirigidos a distintos destinatarios. Los atentados de Bombay pertenecen a esta segunda categoría.

Mensaje comunal. Alguno de los terroristas ha manifestado que los ataques eran «una respuesta al mal trato de los musulmanes en la India«. Desde la partición, la minoría musulmana se ha quejado de discriminación, pese a que muchos de sus miembros ocupan relevantes posiciones sociales. Periódicamente se registran en India explosiones de violencia sectaria entre las distintas comunidades, hindús, sijs, musulmanes… La radicalización hindú propiciada por el Baratiya Janata aumentó la presión sobre la comunidad musulmana, presión ha disminuido con el Partido del Congreso en el gobierno. El mensaje, por tanto, busca la radicalización de los musulmanes y la adhesión de los jóvenes a la causa jihadista. Pero puede tener la respuesta de progroms contra los musulmanes.

Mensaje político. Las fuerzas de seguridad han sido puestas en evidencia. «Podemos desafiar al poderoso estado indio». Este mensaje puede tener consecuencias políticas, con el reforzamiento del Baratiya Janata y su política de mano dura en las próximas elecciones.

Mensaje internacional. «Si los musulmanes estamos perseguidos, nuestros hermanos de todo el mundo deben ayudarnos en nuestra lucha». Es un mensaje dirigido a recoger la solidaridad de la umma islámica. Pero también pone de manifiesto las implicaciones internacionales. Las autoridades indias han denunciado -como era de rigor- conexiones exteriores, que no pueden ser otras, claro está, que Pakistán y sus servicios secretos. Los atentados son ataque contra el proceso de normalización entre India y Pakistán, que sufrirá un enfriamiento e incluso se paralizará totalmente en el caso de una victoria del Baratiya Janata.

Mensaje social. Los ataques iban dirigidos contra el corazón de la India británica: la Puerta de la India, la estación Victoria. El mensaje es «India tiene que sacudirse su herencia británica» y «vosotros, los ricos anglófilos, ya no estáis seguros en vuestros refugios de lujo». Las raíces británicas son muy profundas, como para erradicarse con estos atentados. Los ricos, seguramente, fortalecerán la seguridad privada.

Mensaje económico. «Podemos paralizar la capital económica y financiera». La vitalidad de Bombay es tal que los atentados no supondrán una amenaza para su pujanza; si acaso, una nube más en la crisis que amenaza a las economías emergentes.

Mensaje global. Como en el ataque del hotel Marriot de Islamabad o los atentados contra turistas en Egipto, Indonesia o el Magreb el mensaje es «las tierras del Islam son peligrosas para vosotros, infieles;  no implantaréis vuestro modo de vida y vuestra globalización fracasará«. Sin duda, el turismo se verá afectado, pero India seguirá siendo un destino atractivo y difícil (por la vivencia de la pobreza) para los occidentales.

En definitiva, los hechos de Bombay son todo un desafío a la emergencia de la India como potencia global. La riqueza, diversidad y potencialidades del país continente terminarán por imponerse a la violencia terrorista.

(Un enlace a Open Democracy «What to make of the Mumbai attacks»)

Directrices editoriales: la referencia de la BBC


La BBC es sinónimo de buen periodismo y para muchos periodistas españoles es la referencia obligada en cualquier debate sobre la calidad de la radio y la televisión. Como todos los estereotipos tiene mucho de verdad, pero no estaría de más que sus defensores conocieran a fondo su programación y modo de funcionamiento.

header_title.jpg

A este modo de funcionamiento nos podemos aproximar a través de sus Guidelines. La Corporación ha desarrollado un importante corpus de directrices editoriales (para radio, televisión y contenidos en línea), directrices y estándares técnicos y directrices para el desarrollo de productos y servicios en línea. Además, existen normas para los proveedores y los procedimientos de suministro y específicamente para los colaboradores (freelancers). No son, por supuesto, normas cerradas, sino en continua actualización e interacción con los profesionales a los que se dirigen y el público al que garantizan una calidad de servicio. En conjunto, impresiona la normalización y previsibilidad de todas las actividades de la Corporación, siempre con un doble objetivo, el mejor servicio del público y la gestión más eficaz.

La Asociación de la Prensa de Madrid ha editado ahora en castellano las directrices editoriales (pdf). Se abren estas directrices con unos principios editoriales generales, que luego se detallan en otros 17 capítulos. El detalle de estas indicaciones superan el de las normas deontológicas y -a mi entender- constituyen un catálogo de buenas prácticas informativas.

Enrique Peris, corresponsal en Londres de TVE hasta hace unos meses, asistió a la presentación el pasado 11 de febrero. Esta es su crónica:

  

La accuracy, es decir, la exactitud, la precisión, el rigor a la hora de elaborar la noticia, es más importante para la BBC que la rapidez. Así lo decía David Jordan, responsable del cumplimiento de los criterios editoriales de la corporación británica, y sus palabras sonaban como de otro lugar, y, desde luego, de otra époa: como el enunciado de esos principios casi sagrados que constituían la base del periodismo serio y honrado en los tiempos gloriosos de esta profesión.

Jordan acudió este lunes pasado a la sede de  la Asociación de la Prensa de Madrid, que ha tomado la feliz iniciativa de publicar en castellano el libro que contiene las directrices editoriales de la BBC, una especie de manual de estilo en el que se ponen por escrito esos criterios y esas líneas de actuación que la radiotelevisión pública británica proclama como propios y que quiere ver reflejados en el trabajo de sus profesionales. 

Veracidad, imparcialidad, honradez en relación con lo que no se sabe de una noticia o de un hecho, seriedad y profesionalidad a la hora de tratar y presentar los temas, respeto por la intimidad: todo un catálogo de valores y normas éticas para el tratamiento de la información.

Un código ético que, como se dijo en la presentación de esta versión española del ideario profesional de la BBC, sería en sentido estricto, «de imposible cumplimiento»,  pero que para la cadena británica es una referencia en la tarea diaria de sus informadores; y eso es, en definitiva, junto a su independencia en lo político y lo económico y su envergadura empresarial (la BBC es un negocio de tres mil millones de libras esterlinas, que tiene 25.000 empleados, como recordó David Jordan)  lo que ha convertido a la cadena británica en un modelo de respetabilidad y credibilidad. 

Por lo demás, la BBC tiene un riguroso sistema de controles y una serie de fórmulas para recibir respuestas y quejas por parte de la audiencia, y un considerable sentido de la autocrítica que, entre otras cosas   –como subrayó Jordan, en respuesta a las preguntas de algunos de los periodistas españoles que escuchaban su exposición y a los que el asunto interesava vivamente–,  permite a sus profesionales (of course!) criticar pública y abiertamente las informaciones de la cadena o las decisiones de sus responsables si consideran que no se ajustan al ideario o a los criterios éticos que rigen su actividad.

De todos modos, curiosamente, en el coloquio que siguió a la presentación, el asunto dió pie a más preguntas y más intervenciones, y el que más tiempo ocupó, fue, con mucho, el del terrorismo y  por qué en las informaciones de la BBC no se llama «terroristas» a grupos como ETA o a sus activistas, que es algo que aquí en España llama mucho la atención y suscita controversias apasionadas y un tanto exageradas, a veces.

Las directrices de la corporación pública británica son bastante claras al respecto: se rechaza el adoptar el lenguaje de otros como propio, y en este sentido se considera inadecuado emplear palabras como «liberar» o «ejecutar» utilizadas en relación con grupos armados, pero tampoco el término «terrorista» es considerado adecuado. «Nuestra credibilidad se ve socavada por el uso descuidado de palabras que conlleven juicios emocionales o de valor  -se dice en el capítulo dedicado a Guerra, terror y emergencias-. La palabra «terrorista» en sí misma puede ser un obstáculo, más que servir de ayuda para entender lo acontecido. Deberíamos evitgar este término, a no ser que se ponga en boca de alguien. Deberíamos informar sobre los hechos tal y como los conocemos y dejar las valoraciones a otras personas».  Son bastantes los medios británicos, no solo la BBC, que tienden a no llamar terroristas a organizaciones como ETA, porque consideran que el terrorismo no es, en sí mismo, un objetivo o un fin para esos grupos, sino un método, por muy reprobable y condenable que sea.

Durante la presentación del libro de valores y criterios de la BBC, varios de los asistentes  -con alguna opinión discordante-  expresaron con rotundidad su opinión en el sentido de que terroristas son indudablemente todos los que practican el terrorismo o cometen actos terroristas, y de que ETA es, sin discusión, una organización terrorista. David Jordan explicó como pudo el criterio de su empresa en este terreno tan escabroso, quizá algo sorprendido de la sensibilidad que despierta el asunto entre los periodistas y los políticos españoles.

Benazir Butto


Benazir Butto ha muerto asesinada, víctima de -en principio- un atentado suicida. Se cumple así un trágico destino (su padre fue ahorcado y su hermano murió violentamente), paralelo al de la otra gran saga política del subcontinente indostánico, la de los Gandhi en la India.

Pakistán entra, así, en una fase de mayor incertidumbre, si cabe. El casi seguro pacto entre Musharraf y Butto después de las elecciones del 8 de enero ahora parece frustrarse. La autoría material será atribuida a los islamistas radicales próximos a Al Qaeda, pero no puedo dejar de pensar que en Pakistán nada se mueve sin la participación de los servicios secretos…

afpReutersReuters

Dejo el análisis a otros más expertos. Aquí sólo quiero comentar estas tres fotos, tres momentos en la vida de Butto, que me traen a la memoria imágenes profesionales.

La primera (obtenida en BBC News) corresponde a 1972, durante un viaje de su padre Zulfikar Ali Butto a la India, el primero después de la guerra que terminó con la independencia de Bangladesh. Benazir (acompañada en la instantánea por el ministro de exteriores de la India) parece una estudiante hippie, (se había educado en Harvard y Oxford) como tantas de las que pocos años antes habían asistido al los multitudinario concierto por Bangladesh, uno de los primeros acontecimientos globales. Ni rastro de velo islámico… En 1979 su padre fue ahorcado, declarado culpable de corrupción por el régimen de Zia ul-Haq, que le había derrocado dos años antes. Desde su exilio de Londres, Benazir -la cabeza descubierta- encanta con sus rasgos marcados y sus ojos profundos a las cámaras de las televisiones occidentales. Regresa a su país en 1986 y dos años después es elegida primera ministra -una mujer en un país musulmán. Dos años después, dimite acusada de incompetencia y corrupción.

La segunda (obtenida como la tercera de la colección fotográfica de Reuters) es ya de 1994. Benzir había vuelto por segunda vez del exilio para ser nuevamente primera ministra. Su imagen es ya distinta. Se cubre como requiere la tradición y su vestimenta y en su aspecto ya nada queda de aquella estudiante. Benazir es la sucesora de su padre, líder indiscutida de la oligarquía sindh. Su rostro todavía tiene, sin embargo, un toque juvenil.

La tercera instantánea corresponde a su penúltimo acto político, un mitin en Peshawar, el 26 de diciembre, víspera de su asesinato. Su rostro ya está completamente endurecido. Entre la segunda y tercera foto hay 13 años, un derrocamiento, un juicio a ella y a su marido por corrupción, un exilio de una década, un tercer regreso recibido con un atentado masivo… Benazir es una líder dura, calculadora, pasional cuando es necesario, amada y odiada…

Benazir regresó del exilio por tercera vez, pero no será por tercera vez primera ministra.

Primeras imágenes del atentado