Es la hora de la sociedad civil iraní


En Irán no se desarrolla estos días una nueva revolución de color, por mucho que los que protestan hayan adoptado el verde como símbolo

Lo de los colores viene de la Revolución Naranja de Ucrania, seguida por la Revolución de las Rosas en Georgia y otras revueltas populares identificadas con un color o símbolo. Aunque no tuviera color propio, la primera después de la caída del Muro fue la caída de Milosevic en Serbia. El modelo siempre es el mismo. Un régimen no homologable con las democracias liberales. La oposición no reconoce la victoria del candidato del poder, comienzan las movilizaciones con apoyo más o menos secreto del exterior, hasta que el régimen resulta desbordado y, o bien reconoce la victoria de la oposición, o bien es derrocado, como ocurrió en Serbia. Ucrania o Georgia, puestas como ejemplo por el Estados Unidos de Bush, han sido un gran fiasco.

La división dentro del régimen islámico

En las revoluciones de colores la oposición persigue un cambio de régimen. En Irán asistimos a una disputa dentro del régimen. Musaví no pone en cuestión la república islámica sino que denuncia que sus principios están siendo subvertidos con un pucherazo de Ahmedinejad.

Nadie pone la mano en el fuego por la victoria de Jamenei y si no véase la prudencia de Obama. Como José Antonio Guardiola recuerda Irán no es Teherán. Seguramente Ahmedinejad habrá ganado, pero alguien se le ha ido la mano y ha provocado la crisis.

El conflicto tendría que haberse sustanciado en el interior del régimen, caracterizado por una suerte de centralismo democrático: los teólogos discuten hasta la extenuación y la decisión es adoptada por el líder máximo, el jurisconsulto iluminado, que todos respetan. El régimen está ahora claramente dividido entre Jamenei-Ahmedinejad y Rasanjani-Musaví-Jatamí. ¿Pondrá la división en cuestión la autoridad esclarecida del líder máximo Jamenei?

La hora de la sociedad civil

Los manifestantes de Therán no tomarán el poder, pero han convertido a la sociedad civil urbana en el nuevo actor político que los ayatolás ya no podrán ignorar. Las clases medias han aprendido a organizarse con las nuevas tecnologías y buscar atajos tecnológicos a prohibiciones o censuras. Como dice Ana Blanco en su blog no se puede quitar los móviles a las multitudes de manifestantes.

Gobierne quien gobierne no podrá ignorar las demandas de este nuevo actor político. Si lo hace, el desafecto crecerá. Por el momento, es lo que está haciendo Ahmedinejad. El riesgo es que el país se divida en dos. Entonces tendríamos que hablar no de una revolución de colores, sino de una contrarrevolución sangrienta. Lo que está claro es que la república islámica no se disolverá como un azucarillo en una revolución de terciopelo.

(Y como siempre, la recomendación del especial de BBC on line)

Diplomacia YouTube


El presidente Obama ha hecho una primera apertura simbólica hacia Irán felicitando el año nuevo a los iraníes en un vídeo, colocado en el blog oficial de la Casa Blanca. (Es curioso que aunque en YouTube podemos encontrar el vídeo sin subtítulos en farsi, la versión recogida por la Casa Blanca es la incrustación del vídeo en YouTube con subtítulos).

El mensaje puede resumirse en un titular: Irán recuperará el papel que merece en la comunidad de naciones si renuncia a promover el terrorismo y a su programa nuclear. Las autoridades iraníes han pedido a Estados Unidos más que palabras para comenzar una nueva época de relaciones. Son los primeros pasos de un complejo ballet que puede llevar a encuentros al máximo nivel. Nada ocurrirá hasta después de las elecciones en Irán, que puede volver a ganar Ahmedinejad.

La diplomacia clásica, por definición, establece cauces permanentes y discretos de comunicación entre estados. Junto con el uso de la fuerza, ha sido el principal determinante de las relaciones internacionales. El contacto entre soberanos ha sido siempre otro factor clave. En el siglo XX, con regímenes políticos cada vez más personalistas, la diplomacia de la cumbres trajo a veces cambios reales y dramáticos (Munich, Rykiavik), pero ha terminado por convertirse en un ejercicio de relaciones públicas, dirigido a las respectivas opiniones públicas nacionales. Las técnicas de las relaciones públicas aplicadas a las relaciones internacionales ha traído la diplomacia pública, consistente en construir imágenes y ejercer un poder blando para que otros estados influidos por sus opiniones públicas desarrollen políticas que no sean favorables.

El vídeo de Obama se encuadra en estas estrategias de diplomacia pública. No es la primera vez que un mandatario dirige un mensaje en forma de vídeo a otro país. Pero ahora ese vídeo no hay duda que llegará a esa opinión pública, a través de YouTube y la difusión viral. El momento y el motivo también son estratégicos. El Nowruz, el año nuevo persa, el nuevo día que coincide con el solsticio de primavera, es una fiesta que se celebra desde Bosnia a la India por multitud de pueblos con raíces persas. Es una fiesta no islámica, que el régimen de los Ayatolas no tiene más remedio que respetar, pero que nada tiene que ver con el tremendismo de la Asura chií. En definitiva, una fiesta laica en una república islámica.

No me extrañaría que Ahmedineyad respondiera con otro vídeo.