Ida y vuelta de un soldado: la retirada de Aragón


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Pont de l’Estat (Tortosa), volado por el ejército republicano en retirada la tarde del 18 de abril de 1938. José Luis fue uno de los últimos soldados en cruzar

Hace 80 años por estas fechas terminaba la batalla de Aragón, con pésimo resultado para el ejército republicano. Allí tuvo su bautismo de fuego mi padre, José Díaz Bravo, José Luis en sus memorias Ida y vuelta de un soldado.

En esta entrada recupero los recuerdos de mi padre, que confronto con el relato del jefe de la 3ª División, Manuel Tagüeña en Testimonio de dos guerras un documento imprescindible para entender la guerra y, sobre todo, la evolución de los dirigentes comunistas en el exilio. En una próxima entrada recogeré mis impresiones personales al recorrer la zona ocho décadas después.

La batalla de Aragón

Después de reconquistar Teruel, el ejército franquista lanzó el 7 de marzo una ofensiva que en pocas semanas pulverizó a los republicanos, muy desgastados después de la batalla de Teruel. Tomada Lérida el 3 de abril, Franco podría haber avanzado sobre Barcelona, pero prefirió atacar Valencia, una decisión estratégica discutida por sus propios generales. Los nacionales avanzaron por el Maestrazgo y Alonso Vega llegó a Vinaroz, dividiendo en dos la zona republicana: por un lado, el centro-sur-este y, por otro, Cataluña al otro lado del Ebro.

Para taponar la sangría el mando republicano envía a la 3ª División, al mando del mayor de milicias Manuel Tagüeña. Estaba formada por dos brigadas mixtas, la 31ª y la 33ª y había tenido una actuación destacable en el frente del Guadarrama y entonces se encontraba de reserva. Tagüeña era un joven doctor en Física y Matemáticas, de solo 24 años, perteniciente a las las Juventudes Comunistas, entonces ya Juventudes Socialistas Unificadas.

Hacia el frente

La 33ª Brigada estaba acuertelada en Torrelaguna. En ella se alistó voluntario José Luis el 5 de marzo, justamente para evitar ser enrolado en una unidad de choque. Pero el 16 de marzo la brigada recibe la orden de acudir al frente de Aragón. Se había acabado la diversión y empezaba -dice- José Luis, el viaje de la tragedia.

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Plaza de Torrelaguna. Extracto de “Ida y vuelta de un soldado”

La tropa, mezcla de veteranos y reclutas sin instrucción, parte como si fuera de excursión, cantando cuplés. José Luis habla de autobuses, pero Tagüeña precisa que la 33ª Brigada viaja en camiones Dodge recién llegados, mientras que la 31ª lo hace en viejos camiones rusos, que se averían continuamente. Una breve parada en la plaza de Castelar de Valencia (hoy del Ayuntamiento), donde se reparten latas de sardinas y directamente de ahí al frente. En poco más de 48 horas se traslada toda una división al frente.

La retirada de Aragón

Tagüeña relata el caos que se encuentra al llegar al Maestrazgo. El coronel Menéndez, jefe del Ejército de Maniobra, lo primero que le dice es si sus soldados no saldrían corriendo cuando tuvieran encima 50 aviones bombardeándolos. Tagüeña dice que no y, ciertamente, las dos brigadas tienen un comportamiento ejemplar porque consiguen contener a los nacionales y permiten una retirada más ordenada. Pero los bombardeos de la aviación son para los soldados una pesadilla. José Luis está en la compañia de transmisiones y, por tanto, solo a veces se encuentra en primera línea de fuego, pero relata en sus memorias varios bombardeos terribles y su pavor cuando el cielo se cubría de pavas (bombardeos alemanes Heinkel-111).

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Bombardeo Heinkel-111 de la Legión Cóndor, las temidas “pavas” negras

Prat de Compte

Su compañía entra de noche en Valderrobres y al día siguiente logra el contacto con la Brigada en una vaguada cerca de Prat de Compte. Es un momento crítico. En paralelo, los relatos de José Luis y Tagüeña.

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Sobre la imagen del cruce de Prat de Compte, a la izquierda el testimonio de José Luis, a la derecha el de Tagüeña

Continua la retirada con los soldados en condiciones precarias. José Luis lleva destrozados los zapatos de fina suela de tafilete que compró en Madrid. Las tropas no reciben apenas suministros, pero a veces se encuentran gratas sorpresas.

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Extracto de “Ida y vuelta de un soldado”

Los túneles de Cherta

José Luis participa en un combate decisivo, el de los túneles de Cherta. El 3 de abril establece una línea de resistencia frente a la italiana División Littorio. Tagüeña sostiene que su División consiguió en Cherta evitar la caída de toda Cataluña. José Luis, que elogia la valentía de sus oficiales no profesionales, pasa momentos terribles en los túneles .

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Ida y vuelta de un soldado

Tortosa

En la retirada, la Compañía de Transmisiones se instala unos días en hotelitos, en la orilla derecha del Ebro, junto a unas antiguas cocheras del tranvía de Tortosa. Son días de tranquilidad y buen humor para los jóvenes soldados.

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Tranvías de Tortosa, a comienzos del s. XX. Extracto de “Ida y vuelta de un soldado”

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Puente de l’Estar volado el 18 de abril. Extracto de “Ida y vuelta de un soldado”

José Luis se enreda con los cables de la voladura, afortunadamente sin consecuencias. Los transmisionistas se refugian en unas casas cercanas e inmediatamente la gran explosión. José Luis reconoce, otra vez, el valor del comandante (José Luis no usa el tratamiento republicano “mayor”) Guerrero, que cubre la retirada. Mientras tanto, Tagüeña ha sido nombrado jefe del XV Cuerpo y no acompaña a sus hombres en el paso del Ebro, porque se encuentra en Falset para hacerse cargo de su nuevo mando.

El Ejército Republicano se fortifica en la orilla izquierda del Ebro. El 25 de julio lo cruzará de nuevo, en lo que será la batalla más cruenta de toda la guerra.

( Ida y vuelta de un soldado se puede descargar aquí. Testimonios de dos guerras, de Tagüeña se puede leer en línea en Scribd)

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Ida y vuelta de un soldado


Captura

Portada de las memorias de José Díaz Bravo, ilustrado por él

5 de marzo de 1938.

Hace 80 años un joven de 18 años, José Díaz Bravo, deja su casa del barrio de Estrecho, toma un autobús en la calle de García de Paredes y viajando en la baca en aquel frío día de invierno llega a Torrelaguna para alistarse como voluntario en la 3ª Compañía de Trasmisiones de la 3ª Brigada Mixta del Ejército Republicano. Era lo que le había recomendado un pariente para evitar el alistamiento obligatorio y su envío al frente en unidades de primera línea. Efectivamente, su quinta, la de 1940, fue llamada a filas el 8 de marzo.

Así empieza Ida y vuelta de un soldado, las memorias de guerra de mi padre, escritas casi 50 años después, a su jubilación en 1985. Son solo 119 cuartillas mecanografiadas, escritas con total sinceridad y ingenuidad literaria, propia de quien no tenía más que instrucción primaria. Para ello construye un alter ego, José Luis, su nombre en la partida de nacimiento.

Captura

Llamamiento a filas de la Quinta del 40, tres días después del alistamiento vountario de José Luis – ABC Diario Republicano de Izquierdas, 8-3-1938

De Torrelaguna, a la batalla -mejor dicho, a la retirada de Aragón. Luego la batalla de Ebro. Después prisiones y campos de concentración en Alcañiz, plaza de Toros de Logroño, campo de concentración de Miranda de Ebro y campo de trabajo de Son Amoix (Mallorca). El diario termina el 1 de junio de 1939, con el regreso a casa, donde su familia no sabía si estaba vivo o muerto. Después, recorrerería los cuarteles de media España, como tanto jóvenes de la Quinta del Biberon, durante casi un lustro.

En su momento leí el texto sin darle mayor importancia, porque todo aquello se lo había oído contar muchas veces, sobre todo en las cenas navideñas. Poco después murió de cáncer y el diario quedó olvidado. Ahora, llegado yo también a la jubilación, lo recupero un tercio de siglo después y quiero compartirlo desde esta modesta tribuna.

Con más tiempo libre quiero ensayar una narración multimedia a partir del diario. Confrontar su testimonio con otros testimonios (en primer lugar el de Manuel Tagüeña, el comandante de su División), hemerotecas, obras históricas y visita a los lugares descritos.

Podría hacerlo y no compartirlo. Si lo hago es porque creo que para saber quienes somos debemos saber de donde venimos.

Hay miles de diarios de combatientes de ambos bandos, hay testimonios de las víctimas de la represión, de los españoles en los campos nazis. Esta historia, en cambio, no tiene nada de heroíca.

No se trata de un luchador por ningún ideal. Simplemente de un joven que trata de sobrevivir con dignidad. Que mira con respeto a sus compañeros de filas comunistas- él, apolítico- y sin rencor hacia los nacionales que le confinaron en campos de concentración y le maltrataron. Que había perdido a su padre, muerto por un obús disparado por los nacionales desde el cerro Garabitas un año antes. Que soportó las penurias de la posguerra, el duro régimen laboral del franquismo, emigrante a Venezuela, beneficiario del desarrollismo. Nunca franquista, nunca antifranquista. Contento con la democracia, votante socialista. Uno de tantos que construyeron las mínimas condiciones materiales para que mi generación, la primera sin la experiencia de una guerra, pudiera convertir a España en un país democrático con un aceptable estado del bienestar, que ahora muestra sus grietas.

Recuperar y compartir el diario es un homenaje y una manera de mantener su memoria.

DESCARGAR Ida y Vuelta de un Soldado

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