El Reglamento de la Ley Europea de Libertad de Medios (EMFA), un desafío esencial para nuestras democracias


Por primera vez, a iniciativa de la Comisión, la Unión Europea se dispone a regular la comunicación pública para “garantizar tanto unas condiciones equitativas de competencia en el mercado interior de servicios de medios de comunicación como la calidad de dichos servicios”.

Esta mañana Europa en Suma ha organizado una jornada de debate con periodistas, empresarios y eurodiputados. Un resumen de las distintas intervenciones se puede obtener siguiendo el Twitter de Europa en Suma. Mi impresión es que la expectativas de los periodistas son altas y, en cambio, los empresarios sin una oposición frontal son escépticos y harán todo lo que puedan por rebajar el texto. Lo mimo que el Grupo Popular del Parlamento Europeo, que declinó enviar un representante a la jornada. Y aunque, como Reglamento, el texto será vinculante para todos los países, sin necesidad de transposición, no cabe duda que tendrá que haber una recepción material en las distintas tradiciones de cada país.

COPIO AQUÍ MI INTERVENCIÓN, muy centrada en desarrollar las dimensiones del pluralismo.

“La mejor ley de prensa es la que no existe”. Nos han repetido machaconamente los propietarios de los medios durante medio siglo, dando por supuesto que cualquier norma sobre la actividad informativa resultaría restrictiva.

Pero la regulación de cualquier actividad tiene una doble dimensión: Una, prevenir y neutralizar eventuales resultados nocivos para la sociedad. Dos, potenciar los positivos.

La norma que es objeto de nuestra atención desarrolla ambas facetas. Por ejemplo, en el considerando 20 se menciona “garantizar tanto unas condiciones equitativas de competencia en el mercado interior de servicios de medios de comunicación como la calidad de dichos servicios” Y esa calidad sería un forma de potenciar el “derecho fundamental de recibir y comunicar información” recogido en el artículo 11 de la Carta” de Derechos Fundamentales.

En mi opinión, el texto está más pendiente de evitar las injerencias sobre los medios privados que en desarrollar el derecho fundamental de los ciudadanos a la información.

El PLURALISMO es la clave de bóveda de cualquier regulación de la comunicación. El art 11.2 de la Carta de Derechos declara que se respeta la libertad de medios y su pluralismo. Con esta mención se supera la visión reduccionista del Tribunal de Justicia o del libro Verde sobre Concentración de 1992, que habían considerado el pluralismo como una limitación a la libertad de expresión, más pendientes de garantizar la libertad de empresa que el derecho a la información. El pluralismo está inextricablemente unido a la libertad.

La primera manifestación del pluralismo es el EXTERNO, esto es, posibilitar la existencia de medios plurales en un determinado ámbito o mercado. Para ello se suelen adoptar medidas anticoncentración, que tanto favorecen el pluralismo informativo como la competencia económica. En mi opinión, el reglamento es tímido en esta materia, con limitaciones a la concentración solo “ex ante” y sin salvaguardas “ex post” contra conglomerados que ponen en peligro tanto el pluralismo informativo, como la libre competencia.

Otras formas de promover el pluralismo externo es un reparto equitativo de la publicidad institucional. Es también un instrumento importante del pluralismo externo la transparencia económica y editorial.

Como es imposible trasladar a un mercado, por definición limitado, incluso aunque en el mundo digital el coste de entrada haya bajado drásticamente un pluralismo perfecto que represente fielmente la infinita diversidad social, la doctrina ha desarrollado el concepto complementario de PLURALISMO INTERNO.

Se deben adoptar las medidas necesarias para que en el seno de los medios y sus procesos editoriales pueda expresarse la diversidad de posiciones de sus profesionales. Instituciones que manifiestan el pluralismo interno son, entre otras, la cláusula de conciencia o los consejos de redacción, la protección de las fuentes, protección contra injerencias internas y externas o los derechos de autor de los informadores.

Más allá del pluralismo, externo e interno, enumero esquemática y no exhaustivamente, las implicaciones que debieran tener el derecho a recibir información veraz y de calidad, así como la libertad de expresión de los ciudadanos en relación a los medios. Con dos objetivos: promover una información plural de calidad y facilitar modos de expresión de los ciudadanos en los medios privados.

De ahí resulta un conjunto de facultades y derechos

  • Derechos de réplica y rectificación
  • Protección de los derechos de la personalidad
  • Espacios de participación, queja y comentario
  • Derecho de acceso a los medios públicos
  • Debates electorales
  • Derecho a recibir una información veraz, completa y de calidad, como la que por sus estatutos están obligados a prestar los servicios públicos audiovisuales.
  • Transparencia en la propiedad, en la línea editorial y los contenidos
  • Información y transparencia en los medios audiovisuales. Estabilidad en la programación y guías de programación (Directiva Servicios Audiovisuales)
  • Protección contra la publicidad abusiva en los medios audiovisuales (Directiva de Servicios Audiovisuales)
  • El acceso a la información oficial
  • Mecanismos públicos garantistas contra los bulos y los discursos del odio, que no queden en manos de la voluntad de las plataformas digitales

Os dejo, para terminar, el artículo firmado conjuntamente con Juan Cuesta en El Demócrata.

El pacto migratorio, un paso más en la deshumanización de la UE


El pesquero, sobrecargado, fue interceptado y filmado por un guardacostas griego antes de naufragar
(AFP)

El Pacto Migratorio

El 8 de junio el Consejo de la UE (Ministros de Justicia, Interior y Migraciones) llegó a un acuerdo para reemplazar el vigente Reglamento de Dublín, que en esencia hacía responsable del tratamiento de los migrantes y solicitantes de asilo al Estado receptor. Estos son algunos puntos del llamado Pacto Migratorio, que tendrá que concretarse en un nuevo Reglamento (crónica de El País, nota de prensa de la Comisión)

  • Se crean un procedimiento de tramitación en frontera del llegado irregularmente. El procedimiento es obligatorio para los Estados miembros si el solicitante constituye un peligro para la seguridad nacional o el orden público, ha inducido a error a las autoridades con información falsa o ha ocultado información, y si la nacionalidad del solicitante tiene una una tasa de reconocimiento inferior al 20 %. De esta manera El Estado se evita una larga tramitación con el migrante asentado en su territorio, con capacidad de intentar asentarse en otro Estado UE.
  • El procedimiento en frontera tiene dos vías, una para los procedentes de países en guerra y otro para países, teóricamente, en paz. Estas últimas solicitudes se tramitarán rápidamente. No se tomarán en cuenta las circunstacias peronales, sino las de país del que se huye.
  • Los rechazados por esta vía rápida, podrán ser devueltos a sus países de origen o a otros terceros que se consideren seguros, aunque no tengan vinculación alguna con ese país (como quiere hacer el Reino Unido enviándolos a Ruanda).
  • Los Estados tienen que tener capacidad para «procesar» y acoger 30.000 migrantes irregulares, mientras se solventa su procedimiento. Podrán estar acogidos en instalaciones próximas a la frontera. ¿Puede ser el modelo a seguir las instalaciones casi carcelarias griegas?

La falsa solidaridad

Se ha vendido como gran logro un mecanismo de reparto entre los 27. Es un mecanismo vinculante, pero flexible -se dice- puesto que los Estados pueden decidir entre aceptar migrantes con el derecho de asilo reconocido, o en su lugar, cooperar económicamente a un fondo común -a razón de 20.000 euros por refugiado (¿ese es el precio de la vida y las expectativas de una persona?) o con otras «capacidades operativas».

En todo caso, si es que funciona (Polonia y Hungría ya no pueden pararlo, pero pueden no aplicarlo) se trata de una solidaridad entre Estados UE, pero no con el que huye de la muerte o la persecución o, simplemente, de la miseria y la indignidad.

El efecto llamada inverso de los naufragios

Antes y después de 8 de junio se han producido dos de los más trágicos naufragios en el Mediterráneo. En febrero, en las playas de Calabria, con decenas de muertos. El 13 de junio, el pesquero Adriana, en el mar Jónico, al sur del Peloponeso, del que se han recuperado un centenar de cadáveres y 80 supervivientes, en el que han podido ahogarse varios centenares. En ambos casos se trata de viejos pesqueros abarrotados, el primero de madera, el segundo de hierro.

Pero tienen en común otro dato esencial. Por incompetencia o política criminal las autoridades de Italia y Grecia no supieron o no quisieron activar un mecanismo eficaz de rescate. En esta información, Ricardo Gatti, jefe de rescate del Geo Barents (RSF) explica cómo se han degradado los servicios de rescate.

Estamos ante un efecto de llamada a la inversa «cuántos más se ahoguen, menos vendrán«. Una política criminal e inútil, con 108 millones desplazados en el mundo y más de 35 millones de refugiados. Y además, contraria a nuestros intereses, que requieren una renovación demográfica.

Hipócrita cooperación exterior

España aboga por la «solución de la cooperación con los países de origen. Que en nuestra práctica no consiste en la ayuda al desarrollo para combatir las causas de la emigración y mucho menos en corredores de formación y acogimiento ordenado. Se trata de un cooperación en materia de seguridad para que, en el mejor de los casos, las policías locales limiten las salidas o, en el peor de los casos, entregar dinero al sátrapa de turno para que cierre el país.

¿Es la fortaleza europea el modelo de humanismo que los europeos pregonan por el mundo?

La larga sombra del caimán


Unos monitores de los estudios Rai, en Roma, recogen el momento en el que Silvio Berlusconi decide entrar en política, en enero de 1994 (FRANCO ORIGLIA)

En la hora de la muerte de Berlusconi (DEP) recupero el apelativo de la película de Nanni Moretti. Espero que no se considere irrespetuoso.

Hay muchas perspectivas para analizar en esta figura, que ha marcado la política italiana la tres últimas décadas: desde sus relaciones con la mafia, la política espectáculo y el surgimiento del populismo de derechas. Pero ninguna de estas facetas se entendería sin tener en cuenta su imperio mediático. Ayer hablaba de la televisión basura en España y hoy traigo aquí la mención de un estudio académico (quizá no muy concluyente) que relaciona pérdida de capacidades cognitivas con el mayor acceso a las televisiones de Berlusconi.

De lo que quiero hablar es de cómo se generó este poder mediático.

A finales de los 70 las leyes italianas garantizaban el monopolio de la RAI. Empezaron, no obstante, a surgir emisoras locales de televisión que lo desafiaban, televisiones que se autodenominaron «televisiones libres». En un conjunto de históricas sentencias, el Tribunal Constitucional, invocando la libertad de prensa e información las legalizó, siempre que se mantuvieran el ámbito local y no formaran cadena nacional.

Berlusconi había montado una televisión por cable en la urbanización que había construido en Milán. A partir de ahí fue adquiriendo decenas de «televisiones libres» y las conectó en un cadena nacional, Rete 5, el embrión de Mediaset. No era el único que había incumplido la prohibición de conectar en cadena, pero la suya reunía 3/4 partes de la audiencia.

En 1985, el gobierno socialista de Craxi, muy vinculado al cavalieri llevó al parlamento un proyecto de televisión privad,a claramente favorable a Rete 5, que tardó 5 años en entrar en vigor.

De modo, que del reconocimiento de lo que entonces se llamó «libertad de antena» y una mirada de televisiones se pasó a un oligopolio de una RAI, cada vez más debilitada, y una RETE 5, cada vez más poderosa y pronto vinculada y al servicio del primer ministro.

En definitiva, de cómo la libertad sin regulación conduce a limitar el pluralismo.

Ni una lágrima por «Sálvame»


El 16 de junio desparecerá definitivamente de las pantallas «Sálvame», el programa insignia de Telecinco durante más de una década. Las circunstancias en que desaparece, sustituido por un nuevo programa de Ana Rosa Quintana (la reina de la manipulación y activa beligerante contra el gobierno de coalición y la izquierda en general) parece, sin duda, una operación política y una reorientación de T5 a la derecha. Las últimas informaciones aseguran que los informativos quedarán fuera de este giro.

Se ha producido, así, un cierto movimiento de solidaridad con este programa de «rojos y maricones» (Jorge Javier Vázquez, su alma mater, dixit). Ana Rosa es letal a corto plazo para la izquierda, pero «Sálvame» ha sido un veneno lento para la sociedad española. T5 durante años ha creado una burbuja autorreferencial. con personajes y situaciones creados en el programa que llenaban horas y horas de programación. Millones de personas han vivido en esa burbuja, fuera de la realidad, entonteciéndose cada día.

Los estudios académicos han analizado la importancia de las televisiones de Berlusconi en su éxito político. Habría que estudiar el papel de la televisión basura y, en concreto de «Sálvame» en la desmovilización política de los españoles.

Yo, por mi parte, no derramaré ni una lágrima por «Sálvame».