Las redes sociales y la universalidad de la web


¿Os acordáis cuando navegábamos por Internet? Eramos internautas; hoy somos usuarios de las redes sociales.

Esta reflexión viene a cuento de una avalancha de estudios que no hacen sino poner de manifiesto cómo para muchos internautas hoy el ciberespacio se resume en su red social:

Durante un tiempo pensé que las redes sociales no hacían más que fragmentar el ciberespacio, pero las revoluciones árabes y el movimiento del 15-M me convencieron de que pueden ser el vínculo que enlace el espacio público, el espacio mediático y el ciberespacio.

No obstante, las aplicaciones comerciales de redes sociales ponen en riesgo uno de los principios fundacionales de Internet: la universalidad. Cito a Tim Berners-Lee, en un importante artículo publicado el pasado diciembre. Para el creador de la web, nuestros datos quedan cercados, confinados en las redes sociales, fuera de la universalidad de la web.

“Several threats to the Web’s universality have arisen recently. Cable television companies that sell Internet connectivity are considering whether to limit their Internet users to downloading only the company’s mix of entertainment. Social-networking sites present a different kind of problem. Facebook, LinkedIn, Friendster and others typically provide value by capturing information as you enter it: your birthday, your e-mail address, your likes, and links indicating who is friends with whom and who is in which photograph. The sites assemble these bits of data into brilliant databases and reuse the information to provide value-added service—but only within their sites. Once you enter your data into one of these services, you cannot easily use them on another site. Each site is a silo, walled off from the others. Yes, your site’s pages are on the Web, but your data are not. You can access a Web page about a list of people you have created in one site, but you cannot send that list, or items from it, to another site.”

Desde un  punto de vista práctico es estupendo compartir la información con la comunidad de nuestros amigos y colegas. Pero, justamente, el carácter exclusivo de cada sitio social, nos obliga a mantener una conversación  abierta en cada uno de ellos, con la consiguiente fatiga informativa.

Estupendo que llegue Amazon a España, pero yo no puedo por menos de desconfiar de los gigantes, que imponen sus condiciones a los pequeños. Facebook, Google, Apple… cada cual con su filosofía (prefiero la abierta de Google a la cerrada de Apple), pero todos intentando convertirnos no ya en clientes sino en datos manejables a su gusto.

Ahora echaré un vistazo a Facebook y Twitter, pero, que queréis, sigo enciendo la televisión y haciendo zapping, a ver que que nos ponen los programadores (aunque sean tan poco recomendables como los de la tele privada española). Me parece un poco cansino que, por ejemplo, Google Tv me recomiende lo que me va a gustar. ¿Dónde queda la sorpresa?

Complemento esta entrada con un artículo de Dan Gilmor The Facebook template: when net freedom meets market forces

Otras entradas sobre estos temas:

El acceso a Internet, un derecho fundamental

¿Amenaza Google la neutralidad de la red?

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Las redes sociales maduran


Las redes sociales ya no son privativas de los más jovenes. Cada vez más adultos usan las aplicaciones de redes sociales y leen y participan en blogs. Esta me parece que es la conclusión más importante del estudio  Global Faces and Networked Places: A Nielsen Report on Social Networking’s New Global Footprint realizado por Nielsen.Online (información BBC, resumen ejecutivo, informe completo). En el conjunto de los 8 países estudiados (entre ellos España), el 67% de los internautas son lo que el estudio denomina “communities members”, esto es, aquellos que usan algunas de las aplicaciones específicas de redes sociales o visitan regularmente un blog. Por tanto, estamos hablando de un fenómeno mucho más amplio de lo que normalmente se denominan “redes sociales”. Así se explica que sea el uso más extendido, después de la búsqueda y la visita de portales informativos y por encima del correo (65%). Los internautas gastan el 10% de su tiempo de conexión en redes sociales y blogs.

No sé porque Nielsen engloba estas dos actividades en un estudio que va, sobre todo, dirigido a que los publicitarios comprendan este nuevo entorno. No me parece útil, pues aunque no cabe duda de que un blog puede congregar una red de relaciones sociales (como también puede hacerse a través de listas de correo, foros o chat), se trata de una actividad muy distinta de administrar nuestras redes sociales a través de una aplicación específica. Los blogs son un vehículo de información y opinión. Las redes sociales sirven para compartir información (contenidos), pero van más allá, son vehículo de contacto, definición de la identidad, movilización social y hasta tribunal popular (como se ha vista en España en el caso de Marta del Castillo y Tuenti).

Viene esta reflexión a cuento de que sorprende que, según el estudio, el 75% de los internautas sean considerados “miembros de una comunidad”, el segundo páis sólo después de Brasil con el 80%. Me atrevo a pensar que en España las aplicaciones de redes sociales siguen siendo preponderantemente juveniles, mientras que las capas de edad superior están más vinculadas a blogs. A nivel global, el estrato de edad con mayor participación es ya el de 35 a 49 años (no se desglosa este dato por países).

El estudio confirma el dominio de Facebook y la especialización de MySpace en el mundo de la música. Nielsen advierte a los anunciantes que uno de los términos más odiados en las redes sociales es el de publicidad y animan a las compañías a abrir sus propios perfiles y a participar en la dinámica social. Lo que subyace es la falta de un modelo claro de negocio en las redes sociales, como ya comenté en una entrada anterior.

También se recoge la simbiosis de Twitter con los medios tradicionales. Twitter se está convirtiendo en un vehículo para las “breaking news” de medios como CNN, BBC o New York Times. Ya se utilizó espontáneamente como fuente interactiva en el terremoto de China y los atentados de Bombay. Ahora, lo que nació como una plataforma social (informar a los amigos de lo que hago en cada momento) se utiliza como medio de distribución por los periódicos o televisiones.

Como nos atracan las redes sociales


He recibido esta mañana un mensaje de un buen amigo, de todo confianza, para que me sumara a su red social en Hi5. He picado. Seguramente, él también habrá picado… Ha sido muy fácil darme de alta y no he tenido que dar ningún dato confidencial. Pero, inmediatamente, sin pedirme permiso Hi5 se ha apropiado de toda mi agenda de contactos y ha enviado a todas las direcciones una invitación a sumarse a mi “red social”. Ni que decir que en mi lista hay direcciones de amigos, pero muchas más direcciones profesionales. Hi5 no me ha preguntado si yo quería enviar esa invitación y a quién, y las ha lanzado automáticamente. Algunos amigos me responden personalmente. Por no enviar un nuevo mensaje masivo coloco aquí esta entrada para advertir de las consecuencias de unirse a Hi5 y como protesta al sentirme atracado. Lógicamente, esas direcciones robadas no sólo sirven para extender artificialmente la red de Hi5, sino que muy bien puede utilizarse para spam o para otros fines ilícitos.

Y ahora ¿a quién reclamo?

El futuro de las redes sociales


Reseño brevemente este artículo sacado del último The Economist, “Online social networks: everywhere, nowhere.

Las redes sociales no son negocio. A pesar de su crecimiento exponencial y a pesar de adquisiciones millonarias, como la realizada por AOL de Bebo, las redes sociales no tienen un modelo de negocio claro. Ocurrió lo mismo con el correo web. Microsoft, Yahoo o Google incluyen publicidad en sus servicios, pero dando el servicio de correo gratuito pretenden ante todo mantener al usuario enganchado a otras de sus páginas mucho más rentables en términos ded publicidad.

Las redes sociales tienden a ser ubicuas (everywhere). Hasta ahora, cada red social es un jardín cerrado, pero existe un movimiento creciente -como ocurrió con el correo y la mensajería instantánea- en interconectarlas. Los usuarios exigen ya la portabilidad de sus datos de unas redes a otras.

Las redes sociales pueden desaparecer como tales (nowhere). El futuro puede estar en la explotación del correo web como red social. Ahí está todo: lista de direcciones (clasificadas en tipos de contactos), tráfico de mensajes más o menos frecuentes, citas entre usuario… Sólo hace falta explotar con nuevas aplicaciones esa mina de datos.

Cuidado con las redes sociales


Fue sonada la metedura de pata de aquellos medios angloasajones que difundieron datos sacados de un falso perfil de Bilawal Bhutto en Facebook. El hijo de la asesinada Benazir declaraba en esa falsificación que no había nacido para ser un líder y hacía una serie de manifestaciones que podían considerarse contrarias a la interpretación estricta del Islam. Facebook retiró los perfiles.

Ahora, según informa The Guardian, la BBC recomienda a sus empleados precaución en el uso de fotos obtenidas en las redes sociales. La BBC no ha tomado todavía una directriz editorial definitiva, pero subraya que la facilidad de obtención no exime de responsabilidad por su uso. En primer lugar, está la cuestión de su propia autenticidad. Y, además, se plantean problemas de derechos difíciles de resolver. Los editores de la BBC insisten en que aunque este material sea público, en la mayor parte de los casos se ha generado para ser visto por una pequeña comunidad de amigos y familiares. Una vez más se plantea la frontera entre lo público y lo privado. En cualquier caso, se recomienda que se indique el contexto en que se han obtenido estas fotos.

 La semana pasada también sabíamos, gracias a la comparecencia de Pierre Lessourd ante un Comité sobre Información y Propiedad de los Medios de la Cámara de los Lores, que la agencia France Press tiene prohibido usar como fuentes Wikipedia y Facebook, entre otras fuentes en línea.

Creo que Facebook y Wikipedia son dos fuente muy distintas. La primera es un vehículo de hacer públicos contenidos privados, y, por tanto, su fiabilidad debe considerarse mínima. En cambio, Wikipedia está basado en una creación colaborativa del conocimiento, que incluye sus propias herramientas de corrección y debate sobre cuestiones controvertidas. Por tanto, puede ser considerada una fuente que ofrece elementos para valorar su fiabilidad. El problema es que las fuentes en línea no se someten al proceso de verificación de las fuentes del mundo real, en gran parte por la presión que supone la edición en línea de contenidos para distintas plataformas.

Regulación de las plataformas sociales como servicios de interés económico general


not_facebook_not_like_thumbs_downAsí que Facebook guarda los registros de todas mis llamadas y sms… ¡Me doy de baja!

Esta fue mi reacción, borrar mi cuenta de Facebook, como han hecho miles de personas (#deletefacebook) en protesta por el escándalo de Cambridge Analytica: los datos de 50 millones de perfiles en manos de una compañía de estrategia electoral, decisiva para la victoria de Trump (y parece que también para el Brexit). Finalmente, no lo he hecho. Dedico muy poco tiempo a Facebook, pero tengo algunos contactos que perdería si saliera de la plataforma.

Dicho en téminos no personales: las plataformas tecnológicas se han convertido en un elemento esencial de sociabilidad, crean las distintas burbujas comunicativas de las que dependemos para nuestras relaciones sociales y profesionales… y de las que recibimos una parte esencial de la información que  construye nuestra percepción de la realidad. Y todo ello gobernado por unos algoritmos, diseñados para promover el máximo beneficio para estas empresas tecnológicas. Podemos desconectarnos, pero corremos el riesgo de quedar al margen del pálpito de nuestra sociedad (mejor sería decir, de nuestras diversas comunidades).

Como ocurriera con los ferrocarriles, la energía o las telecomunicaciones, un servicio desarrollado primariamente por compañías privadas se convierte en un elemento esencial de desarrollo social y económico. Llega entonces la intervención pública, bien en forma de regulación o, de forma más radical, como declaración de servicio público.

Estos son los elementos que convierten a estos servicios en algo más que un servicio privado:

  • Explotan una materia básica, los datos personales, que, mediante la aplicación de técnicas de inteligencia artificial, se transmuta en valor social, económico y político, que modela nuestras sociedades;
  • La extracción de esa materia prima entra en conflicto con los derechos de la personalidad (a la imagen, a la vida privada, a la integridad y el control sobre nuestros datos);
  • Tienen una posición de dominio en sus mercados (83% de las búsquedas Google, 60% de la publicidad Facebook);
  • Controlan mediante algoritmos la burbujas sociales en que se fragmenta el espacio público (difusión de información, interacción), previa destrucción del ecosistema mediático.
  • Desarrollan prácticas tributarias depredatorias para el estado de bienestar;
  • Desarrollan innovación disruptiva, que destruye empleo;
  • Se apropian de la creatividad de sus millones de usuarios y solo en algunos casos (YouTube) la retribuyen.

Estos servicios se regulan mediante contratos privados de adhesión, con expresa remisión a la jurisdicción norteamericana y a menudo a las leyes del Estado de California y la única supervisión de estas empresas es la Comisión de Comercio de Estados Unidos. En lugar de las leyes nos censuran algoritmos, que deciden lo que es legítimo o no difundir. Frente a ellas no tenemos más que costosos y complejos procediemientos civiles a desarrollar… en California.

Nacieron estas plataformas de una matriz libertaria capitalista, en un momento donde las regulaciones de los servicios esenciales se van haciendo cada vez más tenues. Además, y esto es sustancial, su actuación es transnacional.

Ningún estado puede de forma individual intentar regular su actividad. Pero sí podría la Unión Europea dar un paso adelante declarándolas servicios de interés económico general, lo que posibilitaría la imposición de determinadas obligaciones de servicio público, de modo semejante a como los servicios de telecomunicaciones están sometidos a obligaciones como prestadores del servicio universal.

No se trata tanto de establecer  una norma especifica, como de tomar en cuenta las especificidades de estos servicios en los distintos campos regulatorios. Facebook no puede, por ejemplo, tener las mismas obligaciones respecto al tratamiento de los datos de sus usuarios que, por ejemplo, un dentista con respecto a los de sus pacientes.

La regulación más específica debe referirse a los contratos de adhesión, para simplificarlos, hacerlos más claros y sencillos y reequilibrar la relación empresa-usuario. También establecer que la jurisdicción competente sea la del país del usuario.

La gestión de los datos debe entregarse al usuario de forma sencilla y transparente, con la posibilidad de recuperar y eliminar todos sus datos de la red social. Puede que estas obligaciones estén ya presentes en las directivas europeas y en las legislaciones naciones, pero requieren de mayor concreción.

Regular las redes sociales no puede significar censura. Ejercer cualquier tipo de control sobre los contenidos, ya sea privado -como de hecho hacen las redes, especialmente Facebook- o público, dañaría irremediablemente las sociedades democráticas. Luchar contra la noticias falsas, una manifestación del fenómeno más amplio de las noticias falsas, no tiene una respuesta sencilla ni unívoca. El Grupo de Alto Nivel de la Comisión Europea (pdf informe) propone para luchar contra la desinformación:

  • Mejorar la transparencia de las fuentes de la información en línea;
  • Promover la educomunicación;
  • Desarrollar herramientas para que periodistas y públicas puedan afrontar la desinformación;
  • Salvaguardar la sostenibilidad del ecosistema mediático europeo
  • Promover la investigación.

No hay soluciones mágicas. Por ejemplo, transparencia respecto a las fuentes puede ser indicar, como ha empezado a hacer YouTube en Estados Unidos, que un canal de televisión se financia con fondos gubernamentales. No es lo mismo la BBC, que RT, pero en todos los casos un disclaimer semejante parece advertir que hay algo perverso en la financiación pública, lo que no deja de traslucir un perjuicio del algoritmo, o, mejor dicho, de sus programadores.

Las obligaciones de servicio público que la regulación puede imponer en el derecho comunitario a un servicio económico de interés general siempre serán limitadas. Por eso, para garantizar un interés público más allá de los intereses privados están los servicios públicos; en el campo de la comunicación los PSM (Public System Media), la transmutación de los viejos servicios públicos audiovisuales. A su función de reconstructores del espacio público dedicaré una próxima entrada.

Revolución en Egipto: el papel de los medios (tradicionales y sociales)


La revolución de Twitter… La revolución de Facebook… La revolución de YouTube… No, la revolución del pueblo egipcio. (¿Revolución? Dejo esa discusión para otra entrada).

Que los medios sociales han tenido un papel relevante en la revuelta en Egipto es evidente. Tan evidente como que el ciclostil y la pintada fueron herramientas de movilización social y política en la España del último franquismo. Como indiscutible es que Al Yazira ha sido la ventana por la que la mayoría de los egipcios han accedido a la imagen de la movilización callejera.

El papel de los medios tradicionales y de los medios sociales (y su interrelación) en estos acontecimientos requiere de una investigación seria. No sé si algún académico egipcio o extranjero la está ya desarrollando.

Los medios sociales son herramientas insuperables para la interacción y por tanto para la movilización para un objetivo concreto, ya sea manifestarse, reunir firmas, hacer un boicot a un producto o comprarlo. Los medios sociales promueven conductas instantáneas y acciones “líquidas”. Los medios sociales están siendo el catalizador y el acelerador de las revueltas y llenan el vacío dejado por la censura en los medios de masas.
Pero desde la revuelta popular hasta la democracia hay un largo camino, una transición, que requiere grupos homogéneos, organizados en torno a ideas e intereses, con liderazgo, que representen amplias capas sociales. Esa acción consciente, comprometida, a medio y largo plazo, con objetivos y planificación se realiza en el terreno de la acción política clásica: reuniones, debates, afiliación, congresos etc. Y son esos grupos organizados los que terminan por crear opinión pública en los medios de comunicación de masas, que construyen el relato social que comparte la mayoría.

Dejo aquí algunas piezas de información que pueden servir para entender el papel de unos y otros medios en estos acontecimientos.

The New York Times ha producido este vídeo del ambiente en un piso de El Cairo desde el que un grupo de jóvenes alienta la revuelta desde las redes sociales. Nada que ver con la conspiración internacional que vende el régimen.

La segunda pieza de información viene de Media Tenor. Es un breve estudio (pdf) sobre la información de dos cadenas de televisión occidentales (CNN y BBC) y dos panarabes (Al Arabiya y Al Jazira) sobre Egipto y Mubarak antes del estallido de las revueltas. El resultado es que las televisiones occidentales fueron muy críticas de Mubarak, con un 50% de las informaciones sobre el “rais” de carácter negativo. En cambio, las televisiones árabes dieron de él una imagen positiva.

 

Fuente: Media Tenor

Media Tenor llega a la conclusión de que no se puede acusar a las televisiones occidentales de connivencia con la dictadura y que las televisiones árabes están mucho más vinculadas y condicionadas por los poderes locales. Habría que hacer una análisis cualitativo para ver si detrás de las informaciones negativas de BBC y CNN hay verdadera crítica o sólo perjuicios occidentales. Pero de lo que no cabe duda es de Al Jazira ha educado a las sociedades árabes en el debate, base de cualquier democracia.

Vuelvo al principio. Esta es la revolución de los egipcios, pobres y clases medias, jóvenes y maduros, religiosos y laicos, musulmanes y coptos. Itxa en su blog está recogiendo ese pálpito popular. De ella tomo este vídeo de Nawal El-Saadawi vieja luchadora feminista, que encarna como nadie la resistencia del mejor Egipto.

(Una última actualización. Según el News Coverage Index (PEW Project for Excellence in Journalism) la revuelta en Egipto es la noticia internacional con mayor seguimiento en los últimos cuatro años y en este período ocupa además el cuarto lugar entre todas las noticias, nacionales e internacionales. Sin más análisis los datos indican la importancia que para sus intereses estratégicos conceden al acontecimiento los medios de Estados Unidos.)

De dioses y reyes: de Japón a Tailandia


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En poco más de dos semanas hemos podido ver en las pantallas globales las ceremonias de ascenso al trono del emperador de Japón Naruhito y de la coronación del rey de Tailandia Maha Vajiralongkorn. Imágenes de pompa y circunstancia, que tendemos a descodificar como un simple exotismo folclórico.

En muchos medios el tratamiento informativo (sobre todo en el caso de Tailandia, y ya veremos que no sin motivo) se ha relegado a la sección de “famosos y corazón” o se ha limitado a una crónica política general. Para nosotros, españoles, occidentales, es muy difícil entender el papel de estas monarquías, su imbricación religiosa y su influencia social, pero estos casos arrojan lecciones de interés también para nuestras sociedades laicas sobre el papel de las monarquías.

Monarquías constitucionales

Empecemos por un recordatorio de referencia de lo que suponen las monarquías constitucionales europeas.

Después de una lucha de siglos contra el absolutismo que apelaba a fundamentaciones religiosas, los monarcas europeos se han visto reducidos a un papel simbólico de encarnación de la unidad nacional. El rey reina, pero no gobierna, gobierna un gabinete salido del parlamento y con la confianza del mismo. Todas las monarquías constitucionales son sistemas de gobierno parlamentario.  El rey no tiene más prerrogativas que las que le reconoce la Constitución y todos sus actos exigen del refrendo del Gobierno y así, por ejemplo, en el Reino Unido en el discurso de la Corona el monarca lee el programa del gobierno de turno.

Bagehot, el gran teórico de la monarquía victoriana, defendió que de la autorictas del soberano se desprenden unas prerrogativas que estabilizan el sistema: ser consultado, exhortar y prevenir. La Constitución española (art. 56.1) reconoce al rey la capacidad de arbitrar y moderar el funcionamiento normal de las instituciones. El problema es cuando esos poderes de moderación se ejercen en momentos de conflicto, en los que el soberano puede  tomar partido o parecerlo, como ocurrió con el discurso de Felipe VI sobre Cataluña de 2017.

En las monarquías europeas no se invoca ninguna legitimidad religiosa, sin perjuicio de que  en Reino Unido la reina sea nominalmente la cabeza de la Iglesia de Inglaterra. No obstante, las ceremonias en las que se manifiestan popularmente todos los soberanos europeos siguen representando mitos históricos, conexión con épocas anteriores de supuesta grandeza, con una presencia exacerbada de lo militar como expresión nacional y con una exhibición de riqueza poco acorde con los tiempos.

En general, todas las monarquías europeas proyectan una imagen conservadora, se relacionan de forma paternalista con la sociedad y a menudo mantienen relaciones con potentados, a veces rayando en la colusión.

El talón de Aquiles de todas las monarquías está en la legitimidad dinástica. ¿Por qué asignar esas altas funciones a alguien por el hecho de nacer en una determinada familia? La única defensa es contestar que así se libra a esta alta institución de la lucha partidista y se asegura la continuidad, la estabilidad y un factor de identidad nacional.

El problema es evidente cuando el monarca no reune unas condiciones personales para encarnar esas altas funciones. Desde el punto estrictamente político, el cortafuegos está en la falta de poderes reales y en la necesidad de refrendo gubernamental, pero la función última de símbolo de unidad puede quebrar por una conducta inadecuada. A la muerte de Diana de Gales la monarquía británica se tambaleó y solo la sagacidad de Blair salvó esa crisis constitucional. La abdicación de Juan Carlos I fue una operación de salvación in extremis de la monarquía. Y qué decir de los princípes herederos, siempre educados en instituciones de élite, tan incapaces de encontrar su lugar, tan tentados al exceso de una juventud (o madurez) irresponsable.

Japón

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Con solemne sobriedad se ha desarrollado la abdicación del emperador Akihito y la entronización de su hijo Naruhito.

El trono del Crisantemo es teóricamente la más antigua dinastía del mundo. Desde el siglo XII al XIX el poder residió en shogun, un dictador militar hereditario, mientras que el emperador no mantenía más que un poder simbólico basado en su función religiosa. El emperador era la encarnación en la tierra de los dioses, en cuanto que descendiente de la diosa shintoista Amaterasu, un mediador entre los hombres y los dioses, con un acceso privilegiado a la divinidad. Cuando los portugueses llegaron a Japón en el siglo XVII compararon al emperador con el Papa.

En 1868 el desafío occidental lleva a la revolución Meiji y a la asunción del poder central por el emperador, con la abolición del feudalismo, la modernización, la industrialización y el expansionismo militar del país. La Constitución de 1889 instaura una monarquía limitada, en la que la soberanía residía en el emperador, que conservaba amplios poderes.

El emperador era reconocido como encarnación divina y Hirohito, llegado al trono en 1926, será el último monarca cuasi absoluto. Rodeado por una élite militarista, las últimas investigaciones demuestran su papel esencial en las decisiones que condujeron al ataque de Pearl Harbour, el modo de conducir el conflicto y la violación de las normas del derecho de la guerra.

A la hora de la rendición incondicional, Estados Unidos y su virrey MacArthur ni abolieron el imperio ni hicieron abdicar a Hirohito, prefiriendo mantenerle como símbolo nacional y blanqueando su responsabilidad en la guerra. Los japoneses escucharon por primera vez la voz de su emperador en el discurso de la rendición radiado a todo el país y pronunciado en el lenguaje de la corte imperial, incomprensible para la gente común. Hirohito tuvo que renunciar en la llamada Declaración de Humanidad a su condición divina, pero no a su ascendencia divina.

La Constitución de 1946, impuesta por Estados Unidos, instaura una monarquía constitucional en la que la soberanía reside en el pueblo y no ya en el emperador, que conserva poderes puramente simbólicos.

En las ceremonias de abdicación de Akihito y de entronización de Naruhito los símbolos de la religión mayoritaria, el shintoismo, han estado muy presentes. Es la fuente de una legitimidad tradicional, más allá de la legitimidad constitucional. Pero el soberano saliente, Akihito, ha sabido ganarse también la legitimidad popular, con su defensa de la paz -su era Heisei puede traducirse como paz para todos- y la aproximación al pueblo en momento luctuosos. Los emperadores ya no son semidivinos, pero encarnan las tradiciones y viven en medio de normas patriarcales y protocolos axfisiantes, que llevaron hasta la grave depresión a la hoy emperatriz Masako.

Dos asunto que muestran la dialéctica entre el emperador y el gobierno. Akihito, con su compromiso vital con el pacifismo, ha sido un obstáculo principal para el intento del primer ministro Abe de modificar la Constitución, para que el ejército japonés sea algo más que meras fuerzas de autodefensa.  Por otro lado, la adopción del nombre de la nueva era, que define un reinado, en este caso el de Naruhito, la era Reiwa o de la Hermosa Armonía, fue adoptada por el gobierno,no por el emperador, conforme el consejo de un grupo de académicos.

Tailandia

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En contraste con la sobriedad shintoista de Japón, la coronación de Maha Vajiralongkorn como Rama X (el décimo soberano de la dinastía Chakri) se caracterizó por la exhuberante mezcla de ritos hinduistas y símbolos budistas en medio de una exhibición extravagante de lujo y poderío propio de una monarquía absoluta.

La coronación se produce casi tres años después de la muerte de su padre, el rey Bhumibol. La ceremonia tiene siempre lugar después de un período de luto de aproximadamente un año, que en este caso se ha alargado más. Ya al fallecimiento de su padre, Vajiralongkorn sorprendió a todos al retrasar su proclamación seis semanas, alegando querer vivir el luto privadamente.

Bhumibol reinó 70 años y construyó una síntesis entre una monarquía constitucional (en realidad, monarquía limitada) y monarquía tradicional budista. Patria, rey, religión y democracia es el lema que aparece en los edificios oficiales tailandeses, estableciendo un vínculo entre la propia esencia del país, la monarquía budista y la democracia.

La dinastía Chakri, instaurada en 1782, edificó su legitimidad sobre una restauración budista theravada y una estrecha relación con la shanga, la comundad budista monástica. El monarca encarna las virtudes budistas, es un ejemplo para sus súbditos y ejerce como padre de la nación.

El reino de Siam fue el único territorio del sudeste asiático libre de la dominación de las potencias occidentales. A lo largo del siglo XIX se registran varios procesos de modernización, pero se mantiene el carácter absoluto de la monarquía.

En 1932 una revolución proclama una constitución democrática, aceptada a regañadientes por el rey Prajadhipok (Rama VII), que en 1935 se exilia y abdica en su sobrino Ananda, un niño que vive con su madre y su hermano menor Bhumibol en Suiza. De 1938 a 1946 el general Phibun ejerce una dictadura militar pro Japón. En 1946, Ananda, ya mayor de edad regresa al país, pero antes de ser coronado es encontrado muerto en su cama con un tiro en la sien. Accidente, magnicidio, nunca se aclararon las circunstancias de la muerte, aunque se condenó  como autor a una ayudante de campo y como inspirador a Pridi, el líder civil de la revolución de 1932.

Así que Bhumibol comienza su reinado con un déficit de legitimidad. La referencia democrática es la Constitución de 1932 (que como fue la española de 1812 será siempre invocada por las fuerzas progresistas), el poder real reside en los militares y el país ha perdido en dos décadas turbulentas la referencia simbólica del monarca. Bhumibol va a reconstruir la función budista del rey como padre benevolente de la nación, como Bodhisattva que ejerce las 10 virtudes (caridad, justicia, honestididad, paciencia, discenimiento etc.), digno de imitación, pero siendo al mismo tiempo monarca constitucional.

A lo largo de 70 años Bhumibol se mueve en dos planos, el de soberano budista y monarca supuestamente constitucional.

En el plano del poder fáctico en esas siete décadas Tailandia sufrió 17 golpes militares (solo un par de ellos de carácter izquierdista) y Bhumibol siempre maniobró (“borboneó”, diríamos en España) para favorecer las soluciones más autoritarias y, sobre todo, preservar los poderes reales en cada nueva constitución. En plena guerra fría, con Estados Unidos utilizando a Tailandia como portaviones en las guerras de Indochina y apoyando a los gobiernos militares, la familia real promovió grupos paramilitares, que protagonizaron la matanza de estudiantes en la Universidad de Thammasat en 1976.

black_may_thailandUn peculiar caso del poder de moderación del monarca y el más claro ejemplo de intervención pública de Bhumibol se produjo en el llamado Mayo Negro, en 1992, durante las protestas populares en Bangkok contra la dictadura del general Suchinda. Bhumibol apareció en la televisión sermoneando a Suchinda y al líder del movimiento democrático Chamlong para que pusieran fin a sus diferencias -como si fueran puros intereses personales- por el bien común del país. Los dos políticos aparecieron postrados ante el rey, en la postura protocolaria ante el soberano de Siam en las cortes de Ayhuttaia y los Chakri, pese a haber sido oficialmente abolida un centenar de años antes.

En este caso, se entremezclan el poder constitucional de moderación con el simbolismo de la monarquía budista. Bhumibol siempre sostuvo que era un monarca elegido implícitamente por el pueblo y que bastaría que el pueblo así lo decidiera para dejar de ser rey. En la tradición budista tailandesa cada persona tiene un carisma o gracia (barami) acumulada a través de los méritos de los antepasados y de uno mismo en otras vidas anteriores y en la presente, y los reyes de la dinastía Chakri se han presentado como poseedores de una especial sabiduría sobre lo conveniente para su pueblo, como dhammarajas, soberanos que actúan de acuerdo con la justicia que exige el orden cósmico (dharma).

En su largo reinado, Bhumibol cumplió escrupulosamente con los rituales budistas y con las funciones representativas de un jefe de Estado. Desarrolló, además, una intensa actividad parapolítica con un programa paralelo al gubernamental. En todas sus declaraciones minusvaloró a las leyes, los políticos, los funcionarios, como algo ajeno al espíritu tailandés, como si fueran inventos foráneos impuestos al buen pueblo. Todo era más simple, bastaba con actuar conforme el dharma para buscar el bien común. Además de encabezar campañas caritativas, a las que se sumaban las grandes fortunas, el rey impulsó pequeños proyectos de desarrollo rural, presentados como la panacea a todos los problemas. Muy crítico con las normas ambientales, defendía que los pequeños campesinos siguieran deforestando la selva para lograr terrenos de cultivo. No era un dios-rey ajeno. Hasta de los problemas de tráfico de Bangkok opinaba y defendía que en este o aquel cruce se pusieran semáforos o un paso elevado.

Su conducta personal era aparentemente intachable. Casado con Sirikit en 1950, no se le conoce ni siquiera una aventura extramatrimonial. Su mayor excentricidad era una afición desmedida por el jazz. Mantenía en su palacio jam sessions hasta altas horas de la madrugada. En los 50 y 60 la radio estatal radiaba todos los días las composiciones del rey. Al regresar del exilio de Suiza el patrimonio real estaba muy mermado, pero Bhumibol lo confío a un grupo de financieros profesionales fieles a la Corona que crearon un consorcio, el Crown Property Bureau (CPB), consolidando una fortuna inmensa con un gran patrimonio inmobiliario y la participación y control de las más importantes empresas del país.

Todo ello, junto con una gran maquinaria propagandística (los telediarios de todas las cadenas dedican al menos 10 minutos a las actividades de la familia real) y represiva (el delito de lesa majestad castiga con penas de 3 a 15 años cualquier ofensa y hasta una simple burla al rey y la familia real) convirtió al Bhumibol en un ser verdaderamente reverenciado por sus súbditos. Hasta en el último rincón de Tailandia hay un retrato de Bhumibol, solo o con la reina Sirikit.

Otra cosa es su hijo y ya rey, Maha Vajiralongkorn (Rama X). Sin más formación que la militar, con pobres desempeños en academias castrenses australianas y estadounidenses. En los 90 mandó unidades militares antinsurgencia en el norte del país. Desde muy joven se mostró -en palabras de su madre- “un poco Don Juan”. Casado tardíamente en 1991 con una prima en un matrimonio promovido por su madre, mantuvo simultáneamente una relación con una actriz. Después del divorcio de su primera esposa se casó de nuevo en 2001, para divorciarse en 2014. Y finalmente, y por sorpresa, en vísperas de su coronación se ha casado con Suthida, proclamada reina.

El problema no es la sucesión de relaciones, esposas y amantes, en una sociedad budista que no tiene como valor fundamental el matriminio indisoluble. En el siglo XIX, en la corte de los Chkri la norma era una esposa principal, varias secundarias y decenas de concubinas. El problema es la índole de esas relaciones, las personas elegidas, lo conflictivo de las rupturas, la arbitrariedad en el tratamiento de las compañeras, sus hijos y familias. De los 5 hijos de su segunda relación, los cuatro varones viven en Estados Unidos repudiados por su padre. Después de su segundo divorcio, Vajiralongkorn ha perseguido a la familia de su exposa. La ahora reina Suthida era azafata de Thai Airlines, promovida a general y comandante de la guardia del entonces príncipe heredero.

Y sus excesos y extravagancias. A su perro le nombró mariscal del Aire y asistía con él, con la mascota de uniforme, a los actos oficiales. En Youtube circula el vídeo del cumpleaños del perro, una gran ceremonia en palacio en la que su entonces esposa aparece prácticamente desnuda. Otra fotos virales son el prícipe y una de sus amantes con camiseta de tirantes, enseñando parte del torso profusamente tatuado, recibiendo el saludo de oficiales militares. Vajiralongkorn ha pasado la mayor parte de los últimos años en una mansión en Alemania, cerca de Munich. Los rumores hablan de sus deudas de juego, cubiertas por Taksim, millonario, líder de los camisas rojas y primer ministro derrocado por los militares, con el que ahora está enemistado.

Lo peor es su comportamiento en los tres años escasos como soberano. Ha asumido personalmente el control del consorcio de las propiedades reales,  ha colocado a uno de sus allegados como jefe del Ejército y ha nombrado patriarca budista, cuando en los últimos 25 años era un consejo religioso el que realizaba la designación. Ha conseguido reforzar los poderes reales en la nueva Constitución y -muy significativo- podrá residir en el extranjero, sin necesidad de nombrar un regente.

Para colmo le ha salido el grano de su hermana mayor, Ubolratana. Casada y divorciada con un americano y, por tanto, fuera de la Casa Real, se presentó como candidata a primera ministra en un pequeño partido dependiente de Thaksim. Inmediatamente, la Casa Real la desautorizó y la Junta Electoral eliminó la candidatura y proscribió al partido. La princesa es la reina de las redes sociales y gana la batalla de la popularidad a su hermano el rey.

No es raro que con estos antecendentes y, sobre todo, comparando con el modelo de su padre, Vajiralongkorn no sea popular. Según informaciones, el gobierno militar ha tenido que movilizar a más de 20.000 funcionarios para llenar las calles del centro de Bangkok durante la coronación.

La coronación llega cuando debiera de consolidarse un nuevo gobierno civil.

En lo que va de siglo, el eje de la política tailandesa ha sido el enfrentamiento entre los camisas rojos y los camisas amarillos. Los rojos son los campesinos y clases populares de provincias, que se sienten tradicionalmente maltratados por las élites de Bangkok. Escogieron el rojo para diferenciarse del amarillo, el color de la dinastía Chakri, que lucen las masas monáquicas y tradicionalistas.

El líder indiscutible de los rojos es Taksim Shinawatra, un millonario nacido en Chiangmai, la capital del norte. Durante su mandato en los primeros años del siglo desarrolló una guerra sucia contra el narco denunciada por todos los organismos defensores de los derechos humanos. Condenado por corrupción y derrocado en 2006 por los militares, volvió al poder vicariamente por medio de su hermana, que tuvo que afrontar las protestas de los camisas amarillas en Bangkok, hasta que fue derrocada por los militares en 2014.

La Junta impuso en 2017 una nueva Constitución, con reforzamiento de los poderes reales y un Senado elegido por los militares. En las primera elecciones del 24 de marzo, el partido militar ganó en votos, pero no en escaños directos en distritos uninominales. Para después de la coronación se dejó el reparto de escaños por un sistema proporcional. La Junta Electoral realizó finalmente una asignación muy cuestionada, que atribuye escaños a varios pequeños partidos, que podrían formar gobierno con el partido militar.

Lo más novedoso es el magnífico resultado obtenido por el partido Nuevo Futuro, representante de los jóvenes y las clases más cosmopolitas, tercera fuerza en las urnas después de una campaña en las redes en las que ha evitado los argumentos identitarios. Nuevo Futuro podría ser una fuerza democrática modernizadora y una alternativa al destructivo enfrentamiento entre entre rojos y amarillos.Pero ya suena para primer ministro de un gobierno de unidad un tecnócrata próximo al rey.

Nadies cuestiona al emperador Naruhito. El caracter constitucional de la monaraquía le protege. En Tailandia,Vajiralongkorn  ya ha sido ungido como Señor de la Tierra, una de las denominaciones tradicionales de los monarcas de Ayhuttaia y la dinastía Chakri, pero su papel como agente político activo no presagia nada bueno para la monarquía tailandesa. ¿Será Rama X el último de los diez monarcas de la casa Chakri, como pronostican antiguas profecías?

(Una confesión. En un viaje como turista me fascinó Tailandia, una sociedad joven, dinámica, eficaz, pero al mismo tiempo muy tradicional).

ALGUNAS FUENTES

Fuentes periodísticas

Lecturas

  • Paul M. Handley (2006): The King never smiles. New Haven and London: Yale University Press. (Lectura imprescindible, puede encontrarse el pdf en Internet).
  • Laurens de Rooij (2015): “The King and his Cult: Thailand’s Monarch and the Religious Culture” IN David W. Kim (ed.) Religious Transformation in Modern Asia, Leidem: Brill. (Academia.edu).
  • Axel Aylwen (1999): El halcón de Siam. Barcelona: ediciones B (novela de aventuras históricas, interesante por su recreación de la corte de Ayhuttaia y sus ceremonias, que todavía perviven).

(Y de cierre una transmisión de 4 horas de todas las ceremonias de la tv china CGTN)

 

La comunicación en los programas electorales


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Estudio 1 de TVE en el que el 22 de abril se celebrará el primer debate a cuatro entre los cuatro principales candidatos de las elecciones del 28 de abril

El episodio del debate sobre los debates -el sainete, como lo calificó el Consejo de Informativos de TVE- ha puesto en evidencia, una vez más, el carácter instrumental para alcanzar y mantener el poder que para los partidos tiene la comunicación pública, y en particular RTVE como bastión, arma arrojadiza o apéndice desechable en su lucha por el poder. La única consecuencia positiva ha sido la demostración de que los consejos de informativos están bien consolidados y son capaces de defender la independencia profesional y editorial  -la misión que les encomienda la ley- en difíciles condiciones.

En la época en que la esfera pública se fragmenta en nichos, las rtvs públicas están en crisis, los medios han perdido credibilidad y los bulos son virales en las redes sociales, cabría pensar que los partidos en sus programas propondrían medidas para potenciar la comunicación pública y regenerar la esfera pública como espacio de ejercicio de derechos. Pues no, solo PP y Podemos tienen propuestas para RTVE, y solo el partido morado se ocupa de la responsabilidad informativa en el nuevo entorno digital.

Partido Popular

PP

En la medida 421  de su programa el PP propone unos principios rectores para los medios públicos que son inobjetables y que de hechos ya están incorporados en las normas reguladoras tanto de RTVE como de los organismos autonómicos. La cuestión es como hacer efectivos y garantizar esos principios. Podría decir que esos principios de profesionalidad, transparencia, pluralidad y racionalidad económica han sido reiteradamente traicionados por los gestores nombrados por el PP, pero ese juicio lo dejo al criterio de cada uno.

La única propuesta concreta es la eliminación del modelo de Administrador único, para el que no se ofrecen alternativas. ¿Volverá a defender el PP una elección de la cúpula de RTVE por mayoría absoluta, como solía desde el Gobierno, en un parlamento fragmentado?

Podemos

Podemos1

Podemos2

Los compromisos de Podemos en su programa respecto a RTVE, como se ve, son detallados. Más allá de la invocación del modelo BBC (que algún día deberemos revisar) apuestan por la consolidación del proceso de concurso, que con todos sus problemas de puesta en práctica, es la única vía factible para una nueva gobernanza más profesional y transparente. Añaden una medida inédita y no sé si de fácil ejecución: una auditoría semestral con participación rotativa de los profesionales.

En cuanto a la participación ciudadana, eterna asignatura pendiente de los medios públicos, se dice que se fomentará la participación directa de la audiencia, pero luego esa participación parece concretarse en concretar el derecho de acceso de los grupos sociales y políticos significativos, derecho constitucional (art. 20.3 CE) regulado restrictivamente por un reglamento interno de RTVE.

Respecto a la producción, proponen un plan de producción digital como desarrollo de la función de servicio público. En cuanto a la exclusión de la externalización de los servicios informativos, ya está en la ley en lo que se refiere a la programación informativa, aunque las sucesivas direcciones, de uno u otro color, han interpretado que esa prohibición no le impide contratar medios y personal externo. Por lo tanto, ¿se trataría de prohibir absolutamente esas contrataciones externas o simplemente limitarlas cuantitativamente y cualitativamente?.

Pero quizá el compromiso más importante y sin el que no podría abordarse los demás es volver a las dotaciones presupuestarias de 2012.

En esta propuesta detallada se echa de menos la necesidad de transformar RTVE en grupo multimedia y multiplataforma global, única vía para que el servicio público garantice el acceso universal a contenidos de calidad para todos y sea pilar central de la reconstrucción de la esfera pública.

Captura

Podemos es el único partido que contempla el fenómeno de las llamadas fake news. Apuesta por combatirlas mediante la deontología informativa, programas de alfabetización mediática y la participación de la audiencia en medios comunicación plurales. El problema va más allá de los bulos y reside en la comunicación basada en las emociones y en la polarización identitaria, pero las medidas genéricas propuestas son un punto de partida sensato para sanear la esfera pública. Y en la última línea se cuela una medida de calado, como es hacer transparentes los gastos de comunicación de la Administraciones Públicas, fuente de corrupción (casos Gürtel y Púnica) y de manipulación informativa.

PSOE

El Partido Socialista nada tiene que proponer en su programa sobre los medios públicos ¿será que no tienen ningún problema? Ni una mención, tampoco, a la esfera pública y a los derechos comunicativos de los ciudadanos en el nuevo entorno digital. Su estrategia de ciudadanía digital (p. 153) se limita a proponer medidas de acceso a la banda ancha.

Es detallado el programa de cultura, pero para nada se contempla su acceso a través de los medios masivos o los nuevos medios digitales. Se propone, sí, un impulso a la creación audiovisual y que las empresas de distribución y explotación, entre las que se citan las televisiones y las de VOD (vídeo bajo demanda) contribuyan al desarrollo del sector. La referencia al VOD parece una pista de que se someterá a las plataformas de vídeo en streaming a obligaciones de financiación de la producción europea, en términos semejantes a las televisiones, como requiere la Directiva de Servicios Audiovisuales, que tiene que transponerse antes del 20 de septiembre de 2020.

Ciudadanos

En el programa minimalista del partido naranja no hay ni una línea dedicada a estas cuestiones. Sorprende, en cuanto que Ciudadanos fue, junto con Podemos, gran defensor del concurso público para RTVE.

Vox

Entre las 100 medidas del programa de Vox, en la 35, dentro de su política de drástica reducción del gasto público, encontramos la promesa de cierre de las televisiones autonómicas, medida coherente con su objetivo (inconstitucional) de recentralización y desmontaje del Estado de las Autonomías.

En defensa de unos medios públicos veraces, libres e independientes

Así reza la declaración lanzada después de la convocatoria electoral por un conjunto amplio de organizaciones académicas, ciudadanas, sindicales y profesionales, nacionales e internacionales, en defensa de RTVE. Estas organizaciones dan la alarma sobre la situación de RTVE, proponen la conclusión del concurso público, el rearme financiero del servicio público y abrir un proceso público de discusión sobre el futuro del servicio público.

También la red Innonews (grupos de investigación sobre innovación en informativos de televisión) lanzó su propia declaración en defensa de la calidad de la democracia y la comunicación, que insta tanto a los partidos como a la ciudadanía a reconstruir una comunicación responsable, crítica y participativa, esencial para la democracia.

El balance del repaso de los programas electorales es decepcionante, con la relativa excepción de Podemos. En una situación de fragmentación parlamentaria y, presumiblemente, gobiernos de coalición frágiles, será difícil que sea una prioridad el mantenimiento de un espacio de comunicación pública que pivote sobre unos medios públicos regenerados.

Las iniciativas sociales aquí mencionadas apuntan un camino. Construir no un pacto de Estado -cualquier pacto de Estado parece hoy cada vez más difícil- sino un gran consenso social, un gran pacto social previo sobre el que construir después las medidas legislativas.

Informativos de televisión ¿para qué?


Libertad ¿pará qué?

Es bien conocida la historia de la visita de Fernando de los Rios al país de los soviets y su entrevista con Lenin en 1920. De los Ríos le pregunta cuando llegará la plena libertad para sindicatos, prensa e individuos. Lenin, después de exponer su teoría de la dictadura del proletariado, termina diciendo “el problema para nosotros no es de libertad, pues respecto a esta siempre preguntamos ¿libertad para qué?”. A su regreso a España, Don Fernando recomendó que el PSOE no ingresara en la III Internacional, lo que dio lugar a una pequeña escisión que terminó por convertirse en el PCE.

Caben muchas exégesis, pero la más elemental es que Lenin no tomaba la libertad como un derecho esencial, sino como un instrumento al servicio de unos fines, concretamente a la construcción del comunismo.

La anécdota me vino a la cabeza al conocer que Mediaset va a eliminar los informativos diarios de Cuatro y a sustituirlos por una especie de magazin informativo de tarde. Ya sé que está muy cogido por los pelos, pero parece que para Mediaset la información no es un valor esencial en si mismo y si tienen alguna razón de ser, algún “para qué”, es el de servir a la audiencia de la cadena y, en último término, a la rentabilidad del grupo mediático.

Me propongo examinar en esta entrada el significado de la desaparición de estos informativos en nuestro sistema mediático y, sobre todo, el caracter esencial y las funcionalidades de los viejos informativos de televisión, tan cuestionados por todas partes.

La desaparición de los informativos de Cuatro

La primera cuestión es si Mediaset puede, jurídicamente, prescindir de los informativos diarios en un canal generalista de ámbito nacional como Cuatro.

La respuesta es sí.

La Ley General de la Comunicación Audiovisual de 2010 (LGCA) declara a los servicios de comunicación audiovisual como servicios económicos de interés general y no, como lo eran en virtud de la Ley de la Televisión Privada de 1988, servicio público en régimen de gestión indirecta. No están sometidos a obligaciones de servicio público, pero deben de obtener una licencia para la adjudicación de las frecuencias de emisión.

La licencia se obtiene en un proceso de concurso público, por tanto, en concurrencia entre distintos propuestas, lo que significa que los poderes públicos seleccionan a los prestadores en función de un proyecto económico y programático. La LGCA establece todo una serie de requisitos de índole general que deben cumplir los prestadores, así como normas (muy laxas) para mantener la competitividad del mercado. Pero en ningún caso exige cumplir determinados requerimientos en cuanto a los contenidos, ni siquiera unos parámetros de valoración para seleccionar las ofertas.

De modo que, aunque el prestador del servicio presentó un proyecto para obtener la licencia, a partir del momento en que la obtiene puede ejercer la dirección editorial, reconocida en el art. 10.1 de la LGCA, y seleccionar libremente sus contenidos y horarios. Por tanto, aunque en un proyecto se contemplara la existencia de una programación informativa el prestador puede eliminarla, una vez obtenida la licencia, pues no hay en la LGCA ningún instrumento para retirar la licencia por este motivo. (*** aclaro esta cuestión en un PS final). Por el contrario, la licencia es un derecho transmisible, siempre que no se superen los límites anticoncentración (por ejemplo, no concentrar más de un 27% de la audiencia, art. 36.2 LGCA) en el momento de la transmisión, límites que pueden ser posteriormente superados (art. 36.3), de modo que puede llegarse a situaciones como el actual duopolio Mediaset-Atresmedia.

Así que, sí, Mediaset puede sacar de la parrilla de Cuatro los programas informativos diarios. Que pueda no quiere decir que el caso no sea escandaloso.

Cuatro tiene sus raíces en Canal+, la tercera concesión (junto con Antena 3 y Telecinco) otorgada en virtud de la Ley Orgánica de la Televisión Privada de 1988, un canal de pago de PRISA que tenía la obligación de emitir 6 horas de programación en abierto, informativos incluidos.

En 1999 PRISA (Sogecable) crea su plataforma de televisión de pago por satélite. Uno de los canales era CNN+, una empresa conjunta de PRISA y CNN. En 2005, el gobierno Zapatero convierte la concesión analógica de Canal+ en una licencia digital de multiplex compartido, en virtud de la Ley 10/2005 de Fomento del Pluralismo. Nace, así un nuevo canal generalista, Cuatro, y CNN+ se emite en abierto.

En 2010, Digital Plus, la operadora de esa concesión, ahora ya convertida en licencia, pasa a ser controlada por Telecinco, en una operación que supone también la entrada de Telecinco y Telefónica en Digital+. Es a esta concentración de las plataformas digitales a la que el regulador del momento, la Comisión Nacional de la Competencia, establece limitaciones en materia publicitaria y de adquisión de derechos exclusivos. Ninguna exigencia referidas a Cuatro y CNN+. En octubre de 2010 PRISA (que no Telecinco) cierra CNN+ por falta de rentabilidad, desapareciendo tanto del canal de TDT arrendado a Telecinco, como en la plataforma digital.

Gran Hermano sustituyó a CNN+ en la TDT, toda una metáfora de cómo, en ese tránsito de la información a la telerrealidad, el servicio público se sacrificaba a la rentabilidad privada. La desaparición de los informativos de Cuatro es la culminación tardía de esa tendencia.

En estos ocho años, Mediaset ha producido sus informativos en una redacción común con Telecinco. Como La Sexta, Cuatro ha venido emitiendo en el tramo horario previo a los telediarios de TVE, A3 y Telecinco. Si los telediarios de Telecinco han apostado con éxito, sobre todo en la edición noctuna con Pedro Piqueras, por la fórmula de sucesos y softs news, Cuatro ha mantenido una mayor apuesta por la información política, con un cierto escoramiento de principio a la izquierda, pronto neutralizado. Frente a la competencia de La Sexta, volcada en la información y la opinión y con una clara coloración editorial a la izquierda, los telediarios de Cuatro son hoy los de menor audiencia entre las cadenas generalistas nacionales.

El problema, como tantas veces ocurre en televisión, no ha sido tanto su propio contenido como su inserción en la programación de la cadena. Cuatro se ha convertido prácticamente en un canal temático especializado en la telerrealidad de las citas románticas. Evidentemente el público de ese formato no es el de los informativos. Así que ¿para qué mantener esta incoherencia? Rentabilidad, no servicio al público.

En muchos comentarios se ha insistido en la reducida audiencia. 675.000 espectadores de media puede que sean pocos para la estrategia publicitaria de Mediaset, pero son muchos, muchísimos, en términos de influencia editorial. ¿Consideraríamos influyente a un personaje que todos los días tuiteara a una determinda hora y su tuit tuviera 675.000 vistas? Seguro que sí, pero si ven las noticias en televisión parece que esos espectadores no cuentan en términos editoriales.

Esos espectadores tratados con tan poco respeto seguramente incrementarán los telediarios de La Sexta, en el mismo tramo horario y con una definición más radical, pero en el mismo espectro que Cuatro. No parece probable que alteren sustancialemente el equilibrio entre Antena 3, Telecinco y TVE. TVE, con una mejora notable no solo en la neutralidad sino también en su factura, ha perdido todos esos espectadores a las que el PP ha convencido de que la cadena pública está ahora al servicio del gobierno. Con la llegada de Zapatero al gobierno y de Caffarel a RTVE se produjo un fenómeno parecido de reacondicionamiento de audiencias, pero ahora los espectadores de izquierdas no vuelven a TVE. Prefieren los brochazos gruesos de La Sexta, la sátira del Intermedio. En una sociedad polarizada malos tiempos para una información completa, equilibrada y neutral, como la que es debida en un servicio público.

¿Siguen teniendo sentido de los telediarios?

Podría decirse que la decisión de Mediaset no es sino un aviso de la tan anunciada muerte de los informativos. ¿Para qué ver los telediarios si ya nos han llegado las noticias por las redes sociales, si ya hemos visto esos vídeos impactantes que nos divierten y emocionan? Uf, los telediarios son viejunos. Para qué verlos si ya lo sabemos todo y podemos dedicar ese rato a ver una serie en Netflix.

Muchas de estas críticas tienen fundamento. Los telediarios son pasto del infoentretenimiento, del periodismo de declaraciones (ahora con la competencia insuperable deTwitter), no innovan o lo hacen mal e ignoran a los jóvenes. El profesor García Avilés recoge en este artículo muchas de estas críticas y las propuestas de innovación formuladas por profesionales en las Jornadas de Innovación Periodística en la Universidad Miguel Hernández.

Lo que no es cierto es que las audiencias den la espalda a los informativos. Todos los días un par de telediarios están entre los programas más vistos. Concretamente, el 17 de enero, la segunda edición de Informativo T5 fue el programa más visto del día con 3.173.000 espectadores y nada menos que un 18,3% de cuota. El éxito de este informativo se puede explicar en parte por el efecto arrastre de Pasapalabra, que cada vez retrasa más su final. El 17 de enero el minuto de oro fue para el concurso de T5, concretamente a las 21:07 (sobrepasando ya la hora oficial del informativo, las 21:05) con 3.856.000 espectadores, heredados a continuación por Piqueras.

No, los telediarios no están muertos. Y mal hará una cadena que los asesine, porque la información en directo, conducida por una figura con credibilidad periodística, es una de las bazas esenciales de la televisión lineal, frente a la televisión no lineal, el streaming y las plataformas OTT.

Serán los informativos, el deporte y el espectáculo que implique competición en directo los grandes pilares de la televisión lineal, esa en la que las cadenas comerciales colocan la -hasta ahora- tan rentable publicidad.

En concreto, los noticieros, los telediarios, siguen ofreciendo una versión editada y sintética de la actualidad de la jornada y de sus imágenes más notables. Sí, hoy son muchos los que desconfían de la edición profesional, pero las empresas informativas no pueden renunciar a presentar una versión ordenada y jerarquizada del mundo, de acuerdo con criterios de verificación profesional y conforme a su línea editorial. Los telediarios no son ya el más relevante determinante de la conversación, pero siguen teniendo un papel muy importante.

La innovación tecnológica y narrativa es imprescindible, pero muchas veces se confunde innovación con formatos de presentación más espectaculares. Bien está la incorporación de la realidad virtual y la realidad virtual a los estudios, pero ¿para qué? ¿para hacer con holografías directos obvios que nada aportan? ¿para traer al estudio la ola de un maremoto?

La innovación esencial que piden a gritos los telediarios es la profundización informativa. No puede ser que a las 9 de la noche se siga haciendo un directo-sumario en el escenario de un hecho acontecido hace diez o doce horas. En un canal con dos ediciones, la del mediodía podría mantener el formato actual, muy fragmentado, con el dominio del relato breve en directo, mientras que el vespertino debiera de desarrollar los grandes temas del día, aportando informes, reportajes y otras narraciones más innovadoras. Más análisis basado en las imágenes, menos canutazos y tuits. Pero para eso hay que reforzar las redacciones, planificar, tener liderazgo editorial, profesionales con credibilidad, gastar más y estar dispuestos a correr riesgos.

Los telediarios deben tener análisis no opinión. Para la opinión ya están los magazines, donde se convierte en espectáculo. Análisis solvente de periodistas, profesionales y técnicos; transparente, en cuanto al origen y los intereses de esos profesionales; contrastado, pero sin poner en el mismo plano verdad y mentira (en sus múltiples versiones de bulos y “realidades alternativas”); sereno, intentando evitar la polarización. Difícil, pero obligado e imprescindible en este tiempo de guerras culturales.

Los telediarios, como el resto de la programación, deben estar insertos en una estrategia interactiva. No se trata ya de que buscar más impactos con las redes sociales. Se trata de que la fábrica informativa adapte cada acontecimiento al lenguaje más adecuado para cada plataforma y lo difunda a lo largo de un proceso temporal que vaya añadiendo valor: desde la alerta informativa, el vídeo si editar en directo, la narración en directo y con voz personal en las redes sociales, el reportaje apenas editado para la web… hasta el informe analítico y el reportaje bien facturado del telediario. Y todo ello para dar servicio a cada ciudadano por la plataforma y en el momento que elija.

Otra opción suicida es llenar los telediario de vídeo virales, que no tienen más recorrido informativo (no es el caso de algunos vídeos virales, insustituibles documentos audiovisuales). Esos son los vídeos que todos han visto ya en las redes sociales.

Tan suicida como insistir en el infoentretenimiento, porque si te quieres divertir siempre habrá algo más entretenido que las noticias, que, por mucho que se critique, serán mayormente negativas, pues lo nuevo -la Síesencia de la noticia- cursa casi siempre como desorden.

Los telediarios deben seguir congregando audiencias heterogéneas, dentro del perfil del público y la línea editorial de la cadena. No pueden ser informativos para millenials ni para jubilados. Sí, hay que escuchar a las audiencias, pero hay que seguir buscando ese (mínimo) denominador que a todos congrega en un espacio común, el espacio público. Intentar unir burbujas, favorecer y conducir la conversación pública

Claro que deben atenderse los intereses informativos de los jóvenes y las narrativas que mejor conectan con ellos, pero a través de otros espacios de la programación y, sobre todo, en las redes sociales y en las plataformas de vídeo bajo demanda. Por cierto, ¿los jóvenes solo están interesados en la diversidad de identidades sexuales, los festivales de música electrónica o el pop ñoño, como parecen pensar muchos programadores? ¿no están interesados y preocupados por el empleo, la vivienda, la degradación de los servicios públicos, el racismo y la xenofobia?

Innovación en los telediarios, sí, pero muy medida, no sea que nos carguemos el artefacto retórico que tan bien ha funcionado hasta aquí. Lo que es imprescindible es innovar informativamente más allá de los telediarios y ampliar el servicio público de la información a otras audiencias, respetando al público tradicional que sigue fielmente los noticieros cada día.

Post scriptum sobre licencias

En un tuit, Javier García (@Radioelectriko) me advertía de la posibilidad de sanciones si se alteraba la oferta ganadora de una licencia en concurso.

Copio a continuación el intercambio que hemos realizado en Twitter.

Eso no es del todo así. Las licencias están sujetas a los compromisos del proyecto por el cual obtuvieron la licencia mediante concurso obteniendo mayor puntuación bq otras ofertas. Si ese proyecto incluye contenidos q ya no ofrece podrían imponerse sanciones.— Javier García (@Radioelectriko) 21 de enero de 2019

¿Cabe sanción por la desaparición de los informativos de Cuatro? @Radioelectriko me hace ver que si se cambian los contenidos del proyecto de la licencia obtenida en concurso podrían imponerse sanciones? Abro hilo— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

En la LGCA es infracción muy grave el incumplimiento de las condiciones esenciales de la licencia (art. 57.10) y leve el incumplimiento de las no esenciales (ar. 59.3).— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

¿Son los informativos de Cuatro condiciones esenciales de la licencia? Entiendo que las condiciones en este caso son las de la concesión de 2005 y supongo que los informativos eran parte importante de ese proyecto— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

¿Conoce alguien una sanción de la @CNMC_ES por incumplimiento de las condiciones esenciales o no esenciales de una licencia de radio o televisión— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

La definición de aspectos esenciales se indica en los pliegos de concurso. Si es previo a LGCA es posible q no lo indique. Un antecedente es la modificación del proyecto Canal+ en abierto, eso fue una modificación de aspectos esenciales— Javier García (@Radioelectriko) 22 de enero de 2019

Sería necesario ver el proyecto presentado y qué compromisos asumieron para ver en q grado se incumple. Si asumían un porcentaje de contenidos informativos o si se comprometían a cosas más concretas. Hay q pedir por transparencia la oferta presentada— Javier García (@Radioelectriko) 22 de enero de 2019

Hay está un tema clave, si es una concesión originaria del 90 o si es derivada de la ampliación sin concurso de 2005, porque entonces no hay oferta con compromisos— Javier García (@Radioelectriko) 22 de enero de 2019

Creo que es convesión de la concesión sin concurso de 2005. Buena idea pedir por transparencia el expediente. Buen tema para investigar o para asociación o movimiento en favor del servicio público audiovisual. Personalmente, en este momento me supera.— rafaeldiazarias (@rafaeldiazarias) 22 de enero de 2019

Yo estoy apunto d acceder a las del concurso de 2015… después de dos años— Javier García (@Radioelectriko) 23 de enero de 2019

(Una reflexión más extensa puede encontrarse en este texto que formará parte de un próximo libro editado por el Máster en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández)

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