De la maleta mexicana a Instagram


Exiliados republicanos en el campo francés de Barcarès en marzo 1939 – Robert Capa

Navacerrada, junio 1937 – Gerda Taro

Misa en el frente vasco, febrero 1937 – Chim

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Allí están las tres cajas de cartón en una vitrina. En su interior, perfectamente ordenados, los rollos de película que nos cuentan historias de una vieja guerra y de un país, España.

Es la maleta mexicana. Su rocambolesca trayectoria y la importancia de estas tres cajas para la historia de la fotografía han sido sobradamente contadas (en este blog lo hizo Francico Rodríguez Pastoriza). Ayer tuve oportunidad de ver la exposición itinerante que ha recalado en el madrileño Círculo de Bellas Artes.

Imagino la emoción cuando este tesoro llegó a las manos de los investigadores. Para mi fue como recuperar esas cajas de cartón llenas de viejas fotos que aparecen en el fondo de un armario familiar.

Fotos que vuelven a la vida y a la juventud a los que ya no están. En este caso, imágenes que nos retrotraen a un tiempo no vivido -el de la guerra civil- que ha gravitado, sin embargo, tan directamente en nuestra generación, la de los hijos de los protagonistas. Fotos que hacen vivir a tantos jóvenes que vieron sacrificadas sus vidas. Y a tres jóvenes fotógrafos, Chim, Taro y Capa, que se convirtieron en mitos con estas instantáneas. Una oportunidad para que los jóvenes (mayoría ayer entre los asistentes) recupen las instantáneas de la tragedia.

Emoción para alguien como yo, hijo del viejo oficio de fotógrafo, al ver los rollos y los contactos, las marcas comerciales (Agfa, Gevaert, Kodak) y los términos técnicos  (pancromática) barridos por la revolución tecnológica.

Madre amamantando a su hijo en un mitin, Badajoz, 1936 – Chim

Los editores gráficos hicieron bien su oficio.

Los de Life construyendo el mito del profesional  heroico que arriesga para dar testimonio de lo nunca visto (“la cámara de Life más cerca que nunca de los combates”, eslogan tan semejante al de Capa “si la foto no es buena es porque no estás suficientemente cerca”); los de las publicaciones francesas mostrando el sufrimiento de un pueblo y construyendo otro mito, el de la revolución obrera.

En cualquier caso, unos y otros, seleccionaron las mejores instantáneas, las fotos con más contenido icónico e histórico, alguna de las cuales, como las de esa madre amamantando a su hijo durante un mitin sobre la reforma agraria, forman parte de nuestra memoria del conflicto.

En esos 80 rollos quedaron también enterrados centenares de momentos de la vida cotidiana, que nos dan una imagen más real y menos mítica de aquella España.

Emocionan la alegría de aquellos reclutas y la desolación de las ciudades bombardeadas, las colas de familiares ante los depósitos de cadáveres, la humillación de los refugiados.

Lorca fotografiado por Chim, Madrid, primeros meses de 1936

Emocionan la normalidad de las semanas previas a la catástrofe, con esas instantáneas de Lorca hablando con un desconocido, probablemente en una esquina de la calle Alcalá, puede quizá incluso después de pasar un rato por el Círculo.

Los tres jóvenes fotógrafos estaban descubriendo y revolucionando el oficio de fotoperiodista, arriesgando sus vidas hasta la muerte en el caso de Gerda Taro.

Trabajaban con la pequeña Leica e impresionaban el mejor material sensible de la época. “Empotrados” en alguna unidad se aproximaban al frente y en unos pocos días realizaban un reportaje en cinco o seis rollos, dos centenares de negativos, que luego clasificaban cuidadosamente.

Los rollos dan testimonio de que, a pesar de la economía de material propia de la fotografía analógica y más en una situación de guerra, repetían varias tomas del mismo sujeto, como las de Capa, con unas tomas picadas de Líster (otra construcción de un mito). Que seguían las corrientes estéticas como en el constructivismo con encuadres  geométricos. Y que los maestros también cometían erores de exposición, con negativos sobre o sub impresionados.

En definitiva, el tiempo capturado en instantáneas, congelado durante décadas en la maleta y ahora descongelado en exposiciones, libros y documentales (al final de esta entrada, trailer de esta entrada he incrustado el trailer del de Trisha Ziff).

Salgo a la calle. Decenas, centenares de miles de ciudadanos cabreados protestan. Vivimos la peor crisis involutiva de los últimos cuarenta años. Algunos hablan de “guerra de baja intensidad”.

Entre la masa se mueven fotoperiodistas y videoperiodistas. Cámara profesionales DRL captando fotos y grabando vídeo, cámaras pesadas de televisión, cámaras ligeras de vídeo, cámaras de aficionados de fotos y vídeo. Y la omnipresente cámara del teléfono. Miles de horas de vídeo, centenares de miles de imágenes subidas al ciberespacio, compartidas en YouTube, Flickr, Facebook, Twitter o Instagram.  ¿Cuantos lemas y pancartas encontraremos en Pinterest? Ya no se captura el instante, el tiempo es un flujo permanente de imágenes que se consumen ávidamente. Nuestra memoria es ahora líquida.

¿Habrá en el ciberespacio alguna maleta que preserve las imágenes esenciales para las generaciones futuras?

(Algunos enlaces a la Maleta Mexicana: International Center of Photography; Magnum; Museo Nacional de Arte de Cataluña)

Las redes sociales y la universalidad de la web


¿Os acordáis cuando navegábamos por Internet? Eramos internautas; hoy somos usuarios de las redes sociales.

Esta reflexión viene a cuento de una avalancha de estudios que no hacen sino poner de manifiesto cómo para muchos internautas hoy el ciberespacio se resume en su red social:

Durante un tiempo pensé que las redes sociales no hacían más que fragmentar el ciberespacio, pero las revoluciones árabes y el movimiento del 15-M me convencieron de que pueden ser el vínculo que enlace el espacio público, el espacio mediático y el ciberespacio.

No obstante, las aplicaciones comerciales de redes sociales ponen en riesgo uno de los principios fundacionales de Internet: la universalidad. Cito a Tim Berners-Lee, en un importante artículo publicado el pasado diciembre. Para el creador de la web, nuestros datos quedan cercados, confinados en las redes sociales, fuera de la universalidad de la web.

“Several threats to the Web’s universality have arisen recently. Cable television companies that sell Internet connectivity are considering whether to limit their Internet users to downloading only the company’s mix of entertainment. Social-networking sites present a different kind of problem. Facebook, LinkedIn, Friendster and others typically provide value by capturing information as you enter it: your birthday, your e-mail address, your likes, and links indicating who is friends with whom and who is in which photograph. The sites assemble these bits of data into brilliant databases and reuse the information to provide value-added service—but only within their sites. Once you enter your data into one of these services, you cannot easily use them on another site. Each site is a silo, walled off from the others. Yes, your site’s pages are on the Web, but your data are not. You can access a Web page about a list of people you have created in one site, but you cannot send that list, or items from it, to another site.”

Desde un  punto de vista práctico es estupendo compartir la información con la comunidad de nuestros amigos y colegas. Pero, justamente, el carácter exclusivo de cada sitio social, nos obliga a mantener una conversación  abierta en cada uno de ellos, con la consiguiente fatiga informativa.

Estupendo que llegue Amazon a España, pero yo no puedo por menos de desconfiar de los gigantes, que imponen sus condiciones a los pequeños. Facebook, Google, Apple… cada cual con su filosofía (prefiero la abierta de Google a la cerrada de Apple), pero todos intentando convertirnos no ya en clientes sino en datos manejables a su gusto.

Ahora echaré un vistazo a Facebook y Twitter, pero, que queréis, sigo enciendo la televisión y haciendo zapping, a ver que que nos ponen los programadores (aunque sean tan poco recomendables como los de la tele privada española). Me parece un poco cansino que, por ejemplo, Google Tv me recomiende lo que me va a gustar. ¿Dónde queda la sorpresa?

Complemento esta entrada con un artículo de Dan Gilmor The Facebook template: when net freedom meets market forces

Otras entradas sobre estos temas:

El acceso a Internet, un derecho fundamental

¿Amenaza Google la neutralidad de la red?

El movimiento 15-M y la nueva esfera pública


Este fin de semana se ha levantado la acampada de los indignados en muchas plazas españolas. Durante cuatro semanas han ocupado  espacios públicos con alto valor simbólico y ahora quieren convertir en itinerante su protesta. La presencia del movimiento en el espacio público, en el espacio mediático y en el espacio virtual o ciberespacio delimita una nueva forma de configurarse la esfera pública en la que se desarrolla la vida democrática.

Jürgen Habermas acuñó el concepto de “esfera pública” hace tres décadas. En esencia, y dentro de su teoría general de la acción comunicativa, Habermas entiende por esfera pública un ámbito de deliberación pública que aparece en la Europa burguesa de finales del XVIII entre la vida privada y el ámbito estatal y que tiene dos instrumentos esenciales, los nacientes periódicos por un lado, y los cafés, salones y clubs, por otro.

Como ocurre con las grandes ideas, a partir de este concepto son muchos los estudiosos de las ciencias sociales que hacen su propia interpretación de esta teoría. En general, se concibe la esfera pública como el ámbito de deliberación en el que se discuten las grandes opciones y que permite que cristalice la opinión pública.

Durante el siglo XX ese ámbito de deliberación ha venido determinado por los medios de comunicación masiva, prensa, radio y televisión. Si en democracia el foro en el que se delibera para tomar decisiones es el parlamento, esa deliberación debe de estar conectado con la opinión pública y las decisiones deben hacerse llegar a la opinión pública para ganar su aceptación y, en definitiva, legitimidad. Esta ha sido la función de los medios, el “parlamento de papel” (y de las ondas).

La llegada de Internet parecía propiciar la fragmentación de esa esfera pública en comunidades aisladas por afinidades ideológicas, religiosas o  de intereses. He defendido que una de las misiones del periodismo cívico es unir esos nichos para reconstituir la esfera pública.

Las redes sociales pueden fomentar ese aislacionismo social, pero el movimiento del 15-M, como las revoluciones de Túnez y Egipto, están demostrando que puede convertirse en un elemento de conexión de los tres ámbitos que configuran hoy la esfera pública: el ciberespacio, el espacio mediático y el espacio público.

Las aplicaciones  de redes sociales ofrecen antes que nada una conexión con alguien con el que mantenemos algún tipo de proximidad (más o menos remota) o afinidad. Permiten compartir información, sí, pero sobre todo experiencias. Por eso pueden convertirse en un confortable nicho en el que vivimos con “los nuestros” e ignoramos (o vilipendiamos) a “los otros”. Las experiencias compartidas invitan a una movilización propiciada por la instantaneidad y la interactividad. Es muy fácil movilizar a los nuestros y muy difícil llegar a los otros.

Cuando una corriente profunda remueve la sociedad las redes pueden sacarla a la luz. Y eso es lo que ha ocurrido con el movimiento del 15-M. Todos sabíamos del hartazgo y la indignación generalizada. Muchos periodistas extranjeros se preguntaban ¿cómo es posible que no estalle España con ese paro masivo? Y por fin llegó, si no una explosión, al menos una buena tormenta.

El movimiento 15-M pudo eclosionar debido, entre otros, a estos factores:

- Un nuevo relato de la globalización construido por obras como ¡Indignaos! o Inside Jobs

- La movilización propiciada por las redes sociales

- El trabajo de tres lustros de los movimientos altermundistas

Las redes sociales sacaron a la calle a los jóvenes de la primera manifestación y a los miles y miles que se fueron sumando después del intento de desalojo de Sol de la noche del 15 de mayo. Durante estas semanas las redes han alimentado el movimiento y en concreto Twitter ha sido la manifestación de su pulso y el aviso de emergencia ante cualquier intento de agresión. Las redes han sido el sistema nervioso de la protesta.

Pero hoy no estaríamos hablando si el movimiento no hubiera tomado la calle, y en especial un espacio público tan simbólico como la Puerta del Sol… La carga de los Mamelucos… la proclamación de la II Repúbica… el Km. 0 de la España radial…

Lo realmente revolucionario es la nueva forma de ocupar el espacio público. No es la primera vez que se establecen campamentos en la calle (por ejemplo, Sintel). Lo nuevo son dos hechos:

- Convertir estos espacios en ámbito de deliberación

- Y convertir en inaplicable la legislación de desarrollo de los derechos de reunión y manifestación.

Los derechos de reunión y manifestación son esenciales derechos cívicos, pero como todos los derechos, ni son absolutos ni pueden ejercerse sin una regulación, que equlibre su ejercicio con  otros derechos legítimos. El espacio público no puede ocuparse de manera permanente o de forma transitoria pero absoluta (aunque todo el mundo considera normal las fiestas populares, que cada 15 días la Castellana se convierta en un gran aparcamiento de los que acuden al fútbol, o que después de cada “victoria histórica” futbolística energúmenos se encaramen a fuentes monumentales y las dañen).

Esas normas que rigen desde la Transición no pudieron aplicarse (y menos la desmesurada decisión de la Junta Electoral Central) no ya sólo por prudencia y para evitar males mayores, sino porque los indignados en realidad estaban ejerciendo otro derecho más radical y más básico, un derecho último que entra en juego cuando los demás derechos quedan vacíos de contenido: el derecho de resistencia.

El movimiento es la expresión de la resistencia a la ruptura del pacto social y a sus consecuencias de creciente desigualdad y falta de futuro para una sociedad basada hasta ahora en un moderado ascenso social de las clases populares y medias. De ahí su legitimidad expresada por el apoyo masivo detectado por las encuestas.

Esa legitimidad no se habría logrado sin la presencia del movimiento en el espacio mediático. Un 72% de los españoles ha seguido estos acontecimientos y un 77%  lo han hecho por la televisión (Havas Media); un 52% lo conocieron a través de la televisión (The Cocktail Analysis). Por mucho que los acampados se hayan quejado primero de falta de atención y luego de manipulación, la representación general de los medios ha sido bastante equilibrada y positiva (cuanto más a la derecha, más negativa). Y, sobre todo, han mostrado su capacidad de organización, civismo, resistencia pacífica… que sin duda han sido factores esenciales para la legitimación del movimiento.

Hay acontecimientos que ocurren en el espacio público de los que nadie sabe. Otros que hacen bullir las redes sociales (por ejemplo, la burla por la desarticulación policial de la “cúpula” de Anonymus en España). Otros que se construyen para los medios masivos por políticos y agencias de comunicación. Sólo cuando se produce una conjunción e interrelación del espacio público, el espacio mediático y el ciberespacio el acontecimiento tiene capacidad de cambiar nuestra vidas.

La democracia nació en el ágora y el 15-M ha  recuperado nuestras calles y plazas como espacio de deliberación democrática. Ahora el movimiento se fracciona (o expande). Desde el punto de vista de las fuerzas de orden público estas pequeñas protestas son más manejables. Puede haber tentaciones por un lado y otro de forzar la cuerda y buscar el enfrentamiento. Sería un desastre. El bosque está muy seco y una chispa puede extender un incendio devastador.

(Algunas lecturas y fuentes complementarias. Un portal sobre Habermas. “La teoría de la esfera pública” de J. B. Thompson (pdf). Mi trabajo sobre Ciberacontecimientos (pdf). Otras entradas sobre el 15-M en este blog: El 15-M y la democracia líquida; Un programa de regeneración democrática; La Puerta del Sol no es la Plaza Tahir… por el momento)

La Puerta del Sol no es la Plaza Tahir… por el momento


La policía ha desalojado esta madrugada a los jóvenes acampados en la Puerta del Sol. Parece que los poderes públicos no tienen otra respuesta. Puede que a través de la convocatoria en las redes sociales consigan concentrarse de nuevo en Sol o en algún otro lugar (¿se acuerdan los veteranos de los “saltos” de las movilizaciones durante la dictadura?), pero no parece que puedan convertir su protesta en un amplio movimiento popular.

#spanish revolution, una de las etiquetas que este movimiento de protesta juvenil ha utilizado en Twitter, puede ser trending topic global, pero no es una revolución, como la vivida en Egipto y que de alguna manera se quiere remedar.

En Egipto, la vanguardia organizada fueron unos jóvenes que manejando las redes sociales y después de meses de preparación lograron hacer visibles y acelerar unas movilizaciones sociales previas y catalizar la ira y la desesperanza de toda una sociedad. Se trataba, nada menos, que de hacer caer a un régimen dictatorial; un objetivo aparentemente inalcanzable, pero claro y movilizador.

En España, los jóvenes del #15m no tienen, ni pueden tener una meta nítida, porque no proponen más alternativa que la de no votar a PP, PSOE o CiU. Y aún en eso no está nada claro el acuerdo. La etiqueta #nolosvotes la pusieron en marcha los enemigos de la ley Sinde para castigar a los que apoyaron la norma, pero ha ido creciendo. Ayer por la tarde se notaba en Twitter una división izquierda-derecha. Los apolíticos denunciaban que IU y grupos ultraizquierdistas intentaban apropiarse de la movilización.

Claro que hay motivos para la indignación y no sólo entre los jóvenes, sino entre toda la sociedad. Pero convertir el cabreo en movilización exige ideas, organización, coherencia y mucho trabajo. Los cambios históricos no llegan con simples quedadas. En los últimos años, otros movimientos de contestación como el de los universitarios contra Bolonia no lograron cuajar. Los altermundistas tienen mucha experiencia de autogestión, ideas movilizadoras y propuestas alternativas concretas, pero no logran una movilización mayoritaria porque exigen un alto nivel de conciencia, entrega y militancia.

Las multitudes pueden ser inteligentes, pero también estúpidas; pueden sentirse fuertes para derribar las barreras de la opresión, pero también convertirse en turbas de linchadores. Las multitudes virtuales son crédulas, tienden a ser manipuladas y pueden convertirse en vehículos del ciberacoso.

Con todo, confiemos que de estas movilizaciones salgan líderes y organizaciones. Porque el otro manantial por el que el cabreo brota es el de la xenofobia, manifiesta ya en Cataluña y a la que los políticos catalanes se han entregado en esta camapaña.

La Puerta del Sol fue el 14 de abril de 1931 una fiesta. Pero hoy por hoy no parece que pueda convertirse en nuestra Plaza Tahir.

El futuro del periodismo más allá de WikiLeaks


Me quedé sin batería y tuve que dejar de tuitear. La verdad es que fue un alivio porque me sentía como parte de una gran cacofonía, cotorreando desde el Reina Sofía el desarrollo del panel sobre “WikiLeaks, las revoluciones árabes y el futuro del periodismo”, que reunió ayer en Madrid a los directores de El País, The New York Times, The Guardian, Le Monde y Der Spiegel.

La gran pantalla mostraba tuits, entradas de Eskup (el twitter de El País), retuits, la imagen realizada  que se retransmitía el panel en streaming…. los titulares con los que unos y otros pretendíamos sintetizar las reflexiones ya de por si breves de los participantes, bajo la etiqueta #periodismoconfuturo. Un agobio.

¡Ay! El pensamiento instantáneo. Añoro las aburridas conferencias de una hora y los largos ensayos de 300 páginas. Pero que le vamos a hacer, estamos condenados a escoger entre hamburguesas y sofisticados platos deconstruidos, sin que quepa la posibilidad de los nutritiva cocina tradicional.

Poco aportó el acto, al que asistieron mayoritariamente estudiantes de periodismo. No es que no se plantearan las cuestiones pertinentes o que los directores no las respondieron. Es que todo ya se había dicho por activa y pasiva.Como ejemplo, el largo artículo de Bill Keller sobre sus relaciones con Assange y WikiLeaks.

Mi síntesis:

- Los documentos revelados por WikiLeaks sólo podían cobrar sentido mediante el filtrado y el tratamiento periodístico que sólo podían hacer las grandes redacciones. WikiLeaks exigía gran periodismo.

- Para todos, WikiLeaks era una fuente y como tal la trataron.

- Sea o no periodista Assange, sea Wikileaks un medio o no -y aquí había matices- todos estaban de acuerdo que su actividad está protegida por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

- Las revelaciones siempre serán bienvenidas, pero ningún medio puede trabajar con fuentes absolutamente anónimas, como ocurriría con las cajas negras confidenciales en las que depositar anónimamente documentos.

- Revoluciones ha habido siempre, pero las revelaciones de WikiLeaks aumentaron la indignación de las poblaciones árabes y las redes sociales les ayudaron a movilizarse.

- Casi nada se habló del futuro del periodismo y muy poco del modelo de negocio. The Guardian, modelo abierto. Der Spiegel y Le Monde, de pago la publicación en papel en la Red; The New York Times, pago a partir de un determinado número de informaciones ( a a final de año). Todos, pago en las nuevas plataformas como las tabletas.

Mascolo arrancó el único aplauso de la tarde cuando se preguntó porque su revista, Der Spiegel, no podía costar más que un café macchiato en Starbucks. Los jóvenes periodistas estaban de acuerdo con que su trabajo debe pagarse. Como me dijo luego uno de mis alumnos asistente, “el futuro acojona”.

Estoy de acuerdo con Rusbridger, el directo de The Guardian, con poner al periodismo profesional en el centro del nuevo ecosistema informativo donde los periodistas ya no tienen el monopolio de la información.

Por ahí va el futuro.

Revolución en Egipto: el papel de los medios (tradicionales y sociales)


La revolución de Twitter… La revolución de Facebook… La revolución de YouTube… No, la revolución del pueblo egipcio. (¿Revolución? Dejo esa discusión para otra entrada).

Que los medios sociales han tenido un papel relevante en la revuelta en Egipto es evidente. Tan evidente como que el ciclostil y la pintada fueron herramientas de movilización social y política en la España del último franquismo. Como indiscutible es que Al Yazira ha sido la ventana por la que la mayoría de los egipcios han accedido a la imagen de la movilización callejera.

El papel de los medios tradicionales y de los medios sociales (y su interrelación) en estos acontecimientos requiere de una investigación seria. No sé si algún académico egipcio o extranjero la está ya desarrollando.

Los medios sociales son herramientas insuperables para la interacción y por tanto para la movilización para un objetivo concreto, ya sea manifestarse, reunir firmas, hacer un boicot a un producto o comprarlo. Los medios sociales promueven conductas instantáneas y acciones “líquidas”. Los medios sociales están siendo el catalizador y el acelerador de las revueltas y llenan el vacío dejado por la censura en los medios de masas.
Pero desde la revuelta popular hasta la democracia hay un largo camino, una transición, que requiere grupos homogéneos, organizados en torno a ideas e intereses, con liderazgo, que representen amplias capas sociales. Esa acción consciente, comprometida, a medio y largo plazo, con objetivos y planificación se realiza en el terreno de la acción política clásica: reuniones, debates, afiliación, congresos etc. Y son esos grupos organizados los que terminan por crear opinión pública en los medios de comunicación de masas, que construyen el relato social que comparte la mayoría.

Dejo aquí algunas piezas de información que pueden servir para entender el papel de unos y otros medios en estos acontecimientos.

The New York Times ha producido este vídeo del ambiente en un piso de El Cairo desde el que un grupo de jóvenes alienta la revuelta desde las redes sociales. Nada que ver con la conspiración internacional que vende el régimen.

La segunda pieza de información viene de Media Tenor. Es un breve estudio (pdf) sobre la información de dos cadenas de televisión occidentales (CNN y BBC) y dos panarabes (Al Arabiya y Al Jazira) sobre Egipto y Mubarak antes del estallido de las revueltas. El resultado es que las televisiones occidentales fueron muy críticas de Mubarak, con un 50% de las informaciones sobre el “rais” de carácter negativo. En cambio, las televisiones árabes dieron de él una imagen positiva.

 

Fuente: Media Tenor

Media Tenor llega a la conclusión de que no se puede acusar a las televisiones occidentales de connivencia con la dictadura y que las televisiones árabes están mucho más vinculadas y condicionadas por los poderes locales. Habría que hacer una análisis cualitativo para ver si detrás de las informaciones negativas de BBC y CNN hay verdadera crítica o sólo perjuicios occidentales. Pero de lo que no cabe duda es de Al Jazira ha educado a las sociedades árabes en el debate, base de cualquier democracia.

Vuelvo al principio. Esta es la revolución de los egipcios, pobres y clases medias, jóvenes y maduros, religiosos y laicos, musulmanes y coptos. Itxa en su blog está recogiendo ese pálpito popular. De ella tomo este vídeo de Nawal El-Saadawi vieja luchadora feminista, que encarna como nadie la resistencia del mejor Egipto.

(Una última actualización. Según el News Coverage Index (PEW Project for Excellence in Journalism) la revuelta en Egipto es la noticia internacional con mayor seguimiento en los últimos cuatro años y en este período ocupa además el cuarto lugar entre todas las noticias, nacionales e internacionales. Sin más análisis los datos indican la importancia que para sus intereses estratégicos conceden al acontecimiento los medios de Estados Unidos.)

El tiempo de TVE en la Red


El Tiempo de TVE estrena un nuevo espacio en la Red. Básicamente ofrece mapas de España y por regiones del mundo, con previsiones a tres días y previsiones de un millar de ciudades en todo el mundo. Además aporta los vídeos emitidos en los distintos canales de TVE, foro, blog, las fotogalerías enviadas por los espectadores y la posibilidad de descargar un widget para visualizar la previsión en nuestro blog o página.

Son muchos los sitios dedicados a la previsión del tiempo, tanto a nivel nacional como internacional. En la mayoría de los casos se trata de páginas que descargan la información automáticamente de distintas fuentes (institutos meteorológicos, satélites). Sus previsiones son muchas veces discrepantes.

Por su parte, muchas cadenas de televisión han preferido externalizar su información meteorológica. TVE apostó en 2008por una información propia, con un sello didáctico y buscando la participación de la audiencia. Dos años después los resultados son excelentes.

La presencia en la Red aumentará el tráfico a rtve.es porque el espectador español encontrará una información que considera fiable y presentada de forma muy asequible. Sin duda el widget tendrá muchos éxito. Además, esta presencia va a promover que El Tiempo se convierta en una verdadera red social, basada en la sinergia entre la televisión y este espacio multimedia.

Varias líneas, pues, de cómo tiene que trabajar una televisión pública: equipos y producción propia, participación de la audiencia y sinergias entre los viejos y los nuevos medios.

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