Titulación y colegiación obligatoria de los periodistas: ¿es constitucional? (II)


¿Vulnera la colegiación obligatoria las libertades de expresión e información del art. 20 CE?

En la anterior entrada expuse la propuesta de los colegios profesionales y razoné la que me parece su poca utilidad. Ahora la someto a un somero análisis de constitucionalidad.

Tienen razón los colegios cuando dicen que el ejercicio profesional del periodismo comporta un interés público. Así lo ha venido a reconocer el Tribunal Constitucional en diversas sentencias, cuya doctrina resumo:

  • Los titulares de los derechos a la libertad de expresión e información son la colectividad y cada uno de sus miembros (STC 105/1983)
  • Los profesionales no gozan de ningún privilegio con respecto al ciudadano común (STC 6/1981), pero, en cuanto mediadores sociales, pueden tener derechos preferentes (por ejemplo, acceso preferente a las vistas judiciales, STC 30/1982) y gozan de una protección cualificada cuando el derecho a expresarse o informar entra en conflicto con los derechos al honor y a la intimidad de terceros (STC 185/1987)

La STC 225/2002 resume más de 20 años de esta doctrina:

“Si bien la jurisprudencia constitucional ha reconocido como titulares de la libertad de información tanto a los medios de comunicación, a los periodistas, así como a cualquier otra persona que facilite la noticia veraz de un hecho y a la colectividad en cuanto receptora de aquélla (por todas, STC 6/1981, 105/1983, 168/1986,165/1987, 6/1988, 176/1995, 4/1996), ha declarado igualmente que la protección constitucional del derecho ‘alcanza su máximo nivel cuando la libertad es ejercitada por los profesionales de la información a través del vehículo institucionalizado de formación de la opinión pública que es la prensa entendida en su más amplia acepción’ (STC 165/1987, reiterada en SSTC 105/1990 y 176/1995, entre otras). Afirmación con la que en modo alguno se quiso decir que los profesionales de la información tuvieran un derecho fundamental reforzado respecto a los demás ciudadanos; sino sólo que, al hallarse sometidos a mayores riesgos en el ejercicio de sus libertades de expresión e información, precisaban —y gozaban de— una protección específica. Protección que enlaza directamente con el reconocimiento a aquellos profesionales del derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional para asegurar el modo de ejercicio de su fundamental libertad de información (STC 6/1981)”

La Ley de la Cláusula de Conciencia (L.O. 2/1997) declara titular de este derecho a los profesionales de la información, sin precisar quienes estos sean. El Tribunal Constitucional se ha pronunciado en el sentido de delimitar la figura del profesional de la información por las funciones realmente realizadas. Así, estima que era irrelevante tener o no la categoría laboral de redactor (como exigía el convenio colectivo), pero en cambio considera que un maquetador tiene una función subordinada que no afecta a los contenidos y por tanto no puede invocar este derecho (STC 199/1999).

La cuestión es, por tanto, si para tener derecho a esa protección reforzada los informadores deben tener una previa habilitación académica y estar obligatoriamente colegiados. Y si eso es así, si ambos requisitos entrañan limitaciones para el resto de los ciudadanos constitucionalmente admisibles.

¿Limitan estos requisitos impuestos a los profesionales los derechos del resto de los ciudadanos?

El Tribunal Constitucional no ha tenido ocasión de pronunciarse expresamente. El Defensor del Pueblo recurrió en 1985 la primera versión de la Ley de Colegio catalán porque establecía la colegiación obligatoria, pero al modificarse la norma y hacerse voluntaria la colegiación, el Defensor retiró el recurso y el Tribunal no se pronunció.

Hay, en cambio, una jurisprudencia bien establecida respecto si la  titulación y la colegiación obligatoria en las profesiones tituladas (médicos, abogados, arquitectos) vulnera el derecho al trabajo y la libertad de elegir ocupación (art. 35.1) y la libertad de asociación del art. 22. Por todas, cabe citar la STC 3/2013, que resumo:

  • El legislador puede establecer el requisito de la titulación y la colegiación en determinadas profesiones, porque el art. 36 de la Constitución se lo permite
  • Estas condiciones suponen una limitación al contenido sustancial de los derechos al trabajo y a la libertad de asociación (y de su negativa, la no asociación)
  • Estas limitaciones serán legítimas en la medida que el colegio tutele los intereses de los destinatarios de los servicios, así como que exista una relación entre la actividad y los derechos e intereses constitucionalmente protegidos
  • Este juicio debe hacerse caso por caso, valorando las circunstancias de cada profesión y siempre eligiendo la alternativa menos gravosa para el ejercicio por todos de los derechos al trabajo y la libertad de asociación.

Estos serían los principios que el Tribunal Constitucional aplicaría si le llegara un recurso contra el título habilitante y la colegiación obligatoria. Pero además tendría que ponderar los derechos del art. 20, esto es si estos requisitos no suponen un límite al derecho que todos tienen a expresarse, opinar, buscar, difundir y recibir información.

Entiendo que estos requisitos no impiden a cualquier ciudadano el ejercicio de estos derechos. Así lo defendí en mi tesis en 2000 (p. 126). Pero también puede argumentarse que aquellos que carecieran de la habilitación tendrían un derecho de segunda categoría, con una protección debilitada. Y hoy, la información de relevancia pública ya no es monopolio de medios y periodistas.

En cualquier caso, el Tribunal Constitucional tendría que entender que el título habilitante y la colegiación obligatoria constituyen la mejor garantía del interés público. Yo personalmente tengo muchas dudas de que eso sea así.

Titulación y colegiación obligatoria de los periodistas: ¿para qué? (I)


Colegios de Periodistas de distintas comunidades autónomas piden incorporar al anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales la colegiación obligatoria.  Soy escéptico sobre la utilidad de la colegiación obligatoria, que me parece un remedio poco útil para los males de la profesión en esta época y sobre el que pesa cuando menos sospecha de inconstitucionalidad.

Llevo bastante tiempo queriendo abordar este asunto, pero me cuesta porque sé que no es la mejor forma de hacer amigos. Es más, me duele discrepar de una petición que llega desde compañeros que se esfuerzan por dignificar esta maltratada profesión. Por si fuera poco, soy profesor de Periodismo.

Creo que debe abrirse un debate entre profesionales, organizaciones profesionales y sindicales, profesores y estudiantes de periodismo, con independencia de que la solicitud previsiblemente no sea ni siquiera tenida en cuenta en un ministerio enemigo de las corporaciones públicas profesionales, a las que quiere restringir sus competencias con el mencionado anteproyecto de ley.

Para no alargarme demasiado trataré en una primera entrada el tema desde una perspectiva profesional y en una segunda abordaré los aspectos constitucionales de la propuesta.

La petición y los argumentos de los colegios

Los colegios de Galicia, Castilla-León, Murcia y Andalucía piden al Ministerio de Economía que en el futuro proyecto de Ley de Servicios Profesionales (anteproyecto), en su disposición adicional 1ª, que menciona las profesiones en las que se mantendrá la colegiación obligatoria, se incluya a los periodistas, en los siguientes términos:

“que sea incorporado a la Disposición Adicional 1ª del Anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales un apartado a tenor de lo siguiente: (…) En un Colegio de Periodistas para ejercer las actividades propias del periodismo previa la posesión del título universitario de licenciado o grado que resulte habilitante para dicho ejercicio profesional”.

Es decir, para ejercer el periodismo se requeriría:

  • Un titulo habilitante: el título universitario de licenciatura o grado (¿periodismo? ¿comunicación? ¿comunicación audiovisual? ¿publicidad y relaciones públicas?)
  • Colegiación obligatoria, una vez obtenido el título habilitante

La petición se fundamenta en la sensibilidad de los derechos vinculados al periodismo, cuyo ejercicio comporta un interés público, como la propia Constitución pone de manifiesto al reconocer los derechos a la cláusula de conciencia y al secreto profesional:

“… es la propia Constitución la que reconoce la profesión periodística, a la vez que la ampara al atribuirle esos dos derechos concretos y específicos, a los que no se puede acoger cualquier ciudadano si no tan solo el periodista profesional, cuya acreditación debe ser garantizada por la necesidad de la colegiación obligatoria”.

El estatuto profesional de los periodistas

Desde la Transición hasta aquí el llamado acceso a la profesión ha dividido a los periodistas. Eliminado el registro oficial exigido por la Ley Fraga como requisito habilitante, unos (en general la FAPE y sus asociaciones, Facultades) han defendido mantener la habilitación mediante titulación obligatoria y otros (sindicatos, algunas organizaciones sectoriales) la acreditación basada en la práctica profesional.

En el sistema de habilitación, quien no cumple previamente los requisitos (titulación, colegiación) no puede ejercer el periodismo y si lo hace estaría incurriendo en delito, falta administrativa o  responsabilidad profesional (dependiendo del ordenamiento jurídico; por ejemplo, el art. 403 del Código Penal español castiga el delito de intrusismo con penas de multa y prisión de hasta dos años, dependiendo de la modalidad). Los defensores de la habilitación consideran que es el mejor sistema para garantizar la capacitación profesional, la responsabilidad ante la sociedad. Y alegan que, de otro modo, quien decide quien es periodista son las empresas.

En el sistema de acreditación lo que se hace es reconocer públicamente como profesionales aquellos que tienen como ocupación principal y remunerada la búsqueda, tratamiento y difusión de información de interés público. Se trata de extender la protección que implica el reconocimiento a todos aquellos que de modo efectivo, hayan llegado de un modo u otro a la profesión, es decir a los periodistas en activo. Este sistema presupone de un modo u otro la existencia de un período de prácticas en las empresas.

En Europa, Italia es el único país que tiene un sistema de registro obligatoria que controla una organización profesional (Ordine dei Giornalisti). En Brasil, en 2009 el Tribunal Supremo declaró inconstitucional la exigencia de titulación universitaria. Un resumen de los distintos sistemas y su discusión puede encontrarse en este informe sobre el futuro del periodismo de la Federación Internacional de Periodistas (pp. 21-27).

La falta de acuerdo sobre el acceso ha venido a ocultar la necesidad de un estatuto profesional, que desarrolle los derechos y deberes de los periodistas. Después de años de batallas estériles, a principios del siglo el Foro de Organización de Periodistas (que entonces englobaba a todas las organizaciones profesionales y sindicales) elaboró un texto, el Estatuto del Periodista Profesional, que fue tramitado en 2004 como propuesta de ley por Izquierda Unida (Proposición de Ley /Debate de la toma en consideración). 

Este Estatuto establecía un sistema de acreditación a través de carnet profesional expedido por un Consejo Estatal de la Información. Lo importante del proyecto era que por primera vez se reconocían y regulaban de modo específico los derechos y deberes de los periodistas para un mejor servicio al público.

Empresas y doctrinarios liberales sacaron a pasear el espantajo de una ley de prensa represiva (ya se sabe “la que mejor ley de prensa es la que no existe”). Con eso contaban los redactores del proyecto, pero no con el fuego amigo que llegó con la desvinculación de la FAPE (participante activo en el proceso), que abandonó incluso el Foro de Organizaciones de Periodistas. El caso es que aquel intento se  frustró (Aquí las posiciones del debate tal y como se publicaron por El País)

Lo importante es insistir en un estatuto de los periodistas debe suponer un desarrollo de sus derechos constitucionales, para garantizar su independencia frente al poder y sus propios empresarios, buscando fórmulas de equilibrio entre la independencia de los periodistas y la libertad editorial de los propietarios. Y un desarrollo del deber de informar para mejor garantizar el derecho del público a ser informado. Un estatuto no es una ley limitativa sino un marco para un reequilibrio de los derechos de todos los que participan en la relación informativa.

El nuevo ecosistema informativo

En el sistema de acreditación se apuesta por ofrecer la protección a aquellos que efectivamente estén ejerciendo el periodismo. Eso hace tres lustros (más o menos cuando se redactó aquel proyecto de estatuto) era relativamente fácil de establecer. Se podía estar en plantilla de una empresa informativa, ser colaborador a la pieza o freelance. Y así sigue siendo si nos mantenemos en el ecosistema de los medios masivos. Pero hoy la información de relevancia pública se investiga, se elabora, se difunde y se comparte también horizontalmente por todos en el ciberespacio.

A mi entender no existen los llamados “periodistas ciudadanos”. Existen ciudadanos que en algún caso generan información de relevancia pública, pero que más frecuentemente la comparten, siempre de forma esporádica, no profesional. Quien hace un comentario en un ciberdiario, manda una foto a una televisión o comparte un vídeo en Facebook no es por ese solo hecho periodista.

Pero puede que se trate de alguien más comprometido con una causa, movimiento o, simplemente fan de un equipo de fútbol o de un famoso. Entonces sí que empieza a buscar y elaborar información con una cierta habitualidad. Puede que participe en un medio social o que incluso  cree sus propias plataformas en las redes sociales. Y ahí ya va ser muy difícil establecer si está realizando una tarea profesional. Seguramente no cobrará o no cobrará al principio, pero puede que logre “monetizar” su actividad y hasta vivir de ella. No es lo mismo, claro, crear y mantener un proyecto a favor de la sanidad pública que tener un canal de éxito en YouTube de trucos de cocina. No es lo mismo el blog de un profesor universitario que mantener un grupo de seguidores de Justin Bieber en Facebook.

La cuestión es si todos estos comunicadores habituales y en cierto modo profesionalizados merecen la protección reforzada de su derecho a la libertad de expresión e información de la que constitucionalmente gozan los periodistas. La respuesta en el sistema de habilitación académica es no. En el de acreditación el problema es encontrar criterios para verificar si, de modo habitual, se crea, difunde y comparte información de relevancia pública.

Colegios y autorregulación informativa

Es de sentido común que los profesionales de la información deben tener una formación universitaria. Así, parece haberlo entendido la sociedad española cuando las facultades de periodismo y comunicación han producido desde  1976 más de 80.000 titulados (Informe de la Profesión Periodística 2012). No hay en España un problema de intrusismo (si acaso los periodistas son intrusos en otras profesiones de carácter más técnico como las de fotógrafos, cámaras o montadores de televisión).

En cuanto a la colegiación, los colegios profesionales son corporaciones públicas que mediante la adscripción obligatoria, garantizan que todos los practicantes de la profesión cuenten con la formación suficiente y respeten en su práctica las normas deontológicas, al servicio de los que reciben sus servicios y de la sociedad en su conjunto. Pero no se olvide que el ámbito más característico de los colegios es el de las profesiones liberales.

En el caso del periodismo español la batalla por la dignidad hay que darla en primer lugar en las empresas. Para ello, los sindicatos están mejor colocados que las organizaciones puramente profesionales. Es en las empresas donde hay que luchar por unas condiciones de trabajo dignas y por implantar instituciones de pluralismo interno como los consejos o comités profesionales.

Es una buena noticia que en la mayor parte de las comunidades autónomas se estén constituyendo colegios profesionales que tienen el peso de aglutinar toda la representación profesional en una institución de derecho público. Pero hay que volver a la unidad de todas las organizaciones profesionales y sindicales, revitalizar el moribundo Foro y darle quizá una mayor institucionalidad.

Las facultades de comunicación también tienen que implicarse en el proceso de regeneración del periodismo profesional. Puede que cambiar sus planes de estudio de grado sea imposible, pero debieran de comprometerse en crear ámbitos de prácticas y desarrollo profesional. Y negociar sus programas de prácticas de modo que supongan una prolongación del período de formación y no una forma de explotaación laboral.

Correspondería a los colegios impulsar un sistema de autorregulación estatal, que no fuera un sistema interno de los periodistas (como lo es hoy la Comisión de Quejas y Arbitraje de la FAPE) sino aplicable a profesionales y empresas. Como las empresas no están por la labor más que autoregulación sería necesaria la corregulación, lo que no es nada fácil como demuestra el caso del Reino Unido.

Conclusión personal: la titulación y la colegiación obligatoria no resuelven los problemas actuales de los periodistas españoles, la propuesta puede crear otros nuevos problemas y la suscita dudas en cuanto su posible inconstitucionalidad (tema que trataré mañana en una entrada específica)

Periodistas en peligro


El mundo está lleno de lugares peligrosos. Lugares en condiciones ambientales o sociales muy difíciles; lugares donde el hombre es un lobo para el hombre y la vida de un ser humano no vale nada.

Sólo algunos de estos lugares son noticia y muy pocos son protagonistas de la información global. Dos puntos calientes son hoy escenario de acontecimientos globales, Japón y Libia.  Y cómo es lógico, allí están los periodistas para contarnos lo que pasa, periodistas locales, corresponsales y enviados especiales.

Por el momento, Libia es mucho más peligroso para los periodistas que Japón. Gadafi ha detenido, encarcelado y maltratado a varios periodistas internacionales, y sus fuerzas emboscaron a un equipo de Al Jazira y mataron a uno de sus periodistas.

En estos momentos se da la batalla por la estratégica ciudad de Abdabiya. Si las tropas de Gadafi toman este nudo de comunicaciones podrían avanzar por la carretera del desierto hasta la frontera con Egipto y dejar en una bolsa a Tobruk y Bengasi. La mayor parte de la prensa internacional ha abandonado ya Bengasi y ahora está basada en Tobruk, desde donde hace incursiones informativas hacia Bengasi, hasta hace unos días un asentamiento seguro para la tribu periodística. Si Tobruk cayera es posible que bastantes periodistas no pudiera cruzar a Egipto, pero tal cosa parece improbable porque los leales a Gadafi tampoco avanzar tan rápido como si se tratara del “blitzkrieg” alemán y lo más probable es que la mayoría pudiera ponerse a salvo.

En Japón, la amenaza es más difusa.La exposición a la contaminación nuclear, hasta ahora, mientras no se entre en la zona de exclusión en torno a Fukishima, no pone en grave peligro la vida ni la salud, pero su evolución resulta imprevisible.

La obligación de los periodistas es estar en Japón y en Libia y contarlo, pero sin correr más riesgos que los que sean razonables. Ya sé que es imposible establecer el límite, pero, desde luego no vale la pena jugarse la vida por el Pulitzer. Hay que pararse en el límite del “territorio comanche” -Evaristo Canet dixit. Pero hay que estar en lugares como el Sarajevo asediado.

En cualquier caso, los periodistas extranjeros corren menos riesgos que los locales y que los fixers (los ojos y los oídos del extranjero) que los han auxiliado. El extranjero puede ser respetado como emisario o pieza de cambio; estar protegido (hasta cierto punto) por su país; en cualquier caso, siempre le queda coger el último avión. Al local no y especialmente el fixer puede ser perseguido por colaboracionista con el extranjero (recuérdese los Gritos del Silencio).

La de periodista es una profesión peligrosa. Cada año, las estadísticas reflejan medio centenar de profesionales muertos en misión informativa. Pero no se dice lo suficiente que la mayoría son freenlance locales, casi siempre fotoperiodistas o videoperiodistas.

Las verdaderos héroes no ganan nunca el Pulitzer. Son los que en su comunidad denuncian cada día, sin brillo ni glamour, los abusos de los poderosos. Son perseguidos y algunos abandonan. Otros perseveran hasta que son asesinados. Fue el caso del colombiano Pedro Cárdenas, asesinado después de ser uno de los protagonistas del En Portada “Madito Oficio”. Para él y para tantos anónimos periodistas, mi homenaje.

El futuro del periodismo


Se celebra estos días el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas. Se trata de una oportunidad única para el encuentro y el debate entre periodistas de todo el mundo; entre los que viven la crisis económica y los que su preocupación es que no les maten por decir la verdad; entre las ricas organizaciones del norte y las precarias uniones del sur.

Muy a mi pesar no he podido asistir, de modo que no puedo dar cuenta de los debates. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de traer aquí el Informe sobre el Futuro del Periodismo (pdf), elaborado por una comisión consultiva en la que he participado. Resumo mis conclusiones personales:

- El periodismo es imprescindible para la democracia. La crisis de las empresas no puede llevarse por delante al periodismo, que puede necesitar de apoyo público, pero nunca de financiación a fondo perdido a las empresas.

- El periodismo es una profesión abierta. Los nuevos medios no son un problema, sino una oportunidad. Los periodistas tienen que involucrarse con los ciudadanos y colaborar con ellos en la búsqueda de la verdad.

- La señal distintiva del periodista profesional es el respeto y promoción de la ética periodística.

El informe no es muy largo, así que invito a todos a su lectura y a debatir aquí sus conclusiones.

Reporteros: seguiremos informando


“Seguiremos informando” es el título del libro (Los libros de la Catarata) que conmemora los 25 años de los premios Cirilo Rodríguez. Desde hace un cuarto  de siglo la Asociación de la Prensa de Segovia concede este galardón al mejor trabajo de periodismo internacional del año, en recuerdo de la memoria de Cirilo Rodríguez, histórico corresponsal de RNE, prematuramente desaparecido. Ahora, el libro y un DVD (Vídeo, introducir “Cirilo Rodríguez en el buscador de la parte inferior) recopila trabajos de los premiados y una semblanza de cada uno.

He conocido el libro un poco tarde por uno de los premiados, Evaristo Canete, uno de los grandes reporteros gráficos de la televisión española. Canete, junto con José Luis Márquez, son los dos únicos camarógrafos galardonados. Por cierto, espeluznante el relato que hace Márquez de la matanza de Tiananmen, de la que fue testigo.

Escoger ese título “Seguiremos informando” es hoy todo un ejercicio de resistencia.

La información internacional siempre ha estado preterida por otras materias que “venden más”, como se encargan de recordar varios de los premiados. Pese a ello, ningún medio podía permitirse el lujo de ignorar lo que pasaba en el mundo y para ello mantenía una red de cobertura, más o menos amplia y potente. Además, los profesionales de la información internacional constituían una élite del periodismo, con una visión superadora de los planteamientos de sacristía.

Hoy, la información internacional se diluye en la información glocal, esto es, información puramente local se convierte en un espectáculo universal. Además, corresponsales y enviados especiales son sustituidos por jóvenes periodistas que rastrena la Red en busca de estos acontecimientos locales impactantes con un potencial de convertirse en espectáculo. Nunca como en este mundo global nuestra mirada ha sido más corta de miras.

Los reporteros, sobrevivirán y nos seguirán mostrando el mundo, nos dicen los periodistas que componen el libro. Sobrevivirán, como nos recuerda Gervasio Sánchez citando a Camus, si comprenden que “no podemos escapar del dolor común y que nuestra justificación, si hay alguna, es hablar mientras podamos en nombre de los que no pueden”. Pervivirán, nos dice Guillermo Altares, si “son capaces de sobrevivir en los mundos hostiles en los que se forjan los grandes reportajes y deberán conseguir que haya química con adolescentes criados en el trepidante mundo de los chats y los videojuegos, porque ellos serán sus lectores”.

La entrada ya es demasiado larga, así que dejo para otro momento una reflexión sobre los nuevos formatos de reportajes en televisión. Dejo aquí la noticia (flojita) del libro en TVE, pero que nos permite escuchar a dos maestros, Canete y Enrique Meneses.

Sentencia a favor de la integración de las redacciones de EFE


En Infotendencias Ramón Salaverría informa de la reciente sentencia de un Juzgado de lo Social de Madrid que falla contra la representación de los trabajadores de EFE en el conflicto que mantienen sobre el proceso de integración de las redacciones en la agencia.

La demanda pretendía que se reconociera que la redacción escrita, la edición sonora y el montaje audiovisual de una información se realizara por distintos periodistas. La sentencia considera que la realización de tareas multimedia está  dentro de la definición del trabajo periodístico recogida por el convenio en los siguientes términos: “recoger, elaborar, editar, seleccionar y clasificar, bajo criterios periodísticos, información de todo tipo y en cualquier soporte que pueda ser comercializado por la Agencia EFE”. En  consecuencia, falla que la integración de redacciones y funciones está dentro de las competencias del poder de dirección del empresario y no viola el art. 39 del Estatuto de los Trabajadores.

En la sentencia se considera la plena digitalización de los medios como un proceso inexorable.

Es inexorable que los periodistas usen nuevas funciones, soportes y lenguajes para realizar su misión tradicional de investigar y difundir información relevante de interés público.  Estas nuevas funciones y lenguajes enriquecen profesionalmente y abren una interacción con el público que puede revitalizar la vida democrática.

Lo que no es inexorable es el modo de llevar a cabo ese proceso. La integración de las redacciones es una tendencia muy fuerte, pero incluso en algún caso se ha dado marcha atrás por no lograr los objetivos buscados. Aceptemos que la unificación de redacciones y el periodismo multimedia es una tendencia inexorable, pero eso no quiere decir que puedan alterarse las condiciones laborales de forma unilateral.

El éxito del proceso depende de un adecuado diseño y de una buena formación. Los representantes de los trabajadores, como hizo el sindicato británico NUJ, no deben oponerse de forma numantina, sino negociar esas nuevas condiciones de trabajo:

- Formación suficiente

- Clara delimitación de funciones, con preferencia de las funciones periodísticas sobre las puramente técnicas o rutinarias

- Revisión de procedimientos, especialmente en lo referente a seguridad y salud laboral

- Limitación de la carga de trabajo

- Normas que permitan la especialización, el periodismo de investigación y en profundidad

- Compensación económica por el esfuerzo de adaptación y la superior carga de trabajo

Negociar lealmente estos puntos y otros semejantes puede ser la clave del éxito de un proceso en que todos ganen, periodistas y empresas.

Cómo se informan los futuros periodistas


Por segundo curso consecutivo he realizado (este año en colaboración con el profesor Rodríguez Pastoriza) una encuesta a alumnos de 1º y 2º de Periodismo de la Universidad Complutense, bajo el título de Nuestro Estudio General de Medios. El documento está publicado en Scrib y al final de esta entrada incrusto el texto completo. (Nuestro Estudio General de Medios 2008, Scribd)

Como se razona en ese resumen, la representatividad es grande con respecto al universo estudiado, alumnos de 1º y 2º de Periodismo de la Universidad Complutense. Y no es arriesgado pensar que los resultados pueden ser bastante representativos de los hábitos de los estudiantes de Periodismo en toda España. Con respecto al estudio del año anterior, hay algunas tendencias mostradas en el año anterior que no terminan de consolidarse, lo que exije estudios más amplios y más dilatados en el tiempo. A continuación recojo las conclusiones del estudio.

Conclusiones

  • El colectivo encuestado, futuros periodistas, muestra en esta promoción un mayor interés informativo que en la oleada realizada el pasado año. Consumen todos los medios, tradicionales e interactivos, con una finalidad destacadamente informativa.
  • Los diarios de pagos siguen siendo percibidos como el medio informativo más fiable y completo, pero su consumo es medio, sin una profundización en la información.
  • La radio sigue siendo un medio informativo y de acompañamiento musical. Mantiene su credibilidad, pero se usa menos como medio de actualización informativa que en 2008.
  • La televisión sigue siendo un medio de entretenimiento familiar, pero este grupo mantiene un alto consumo de programas informativos. El medio sigue siendo una fuente muy importante de entretenimiento para la mayoría. La credibilidad de los programas informativos se sitúa por encima de la media.
  • Los estudiantes consumen y valoran mejor los medios con los que se identifican más ideológicamente. Los medios de grupo Prisa (El País, la SER y Cuatro) son los más consumidos, con los que más se identifican y están entre los  que mejor valoran los estudiantes. En el caso de la radio y, sobre todo, de la televisión públicas las valoraciones positiva superan los porcentajes de identificación y consumo.
  • Los estudiantes mantienen un alto grado de interactuación social en la Red y en ella consumen preferentemente los contenidos culturales, mayoritariamente de forma gratuita, con la excepción de la música, cuya industria parece haber encontrado un nuevo modelo de negocio.
  • Aunque su mayor consumo informativo se produce en la Red lo es a través de los cibermedios, esto es, los medios tradicionales presentes en el ciberespacio. Producen y comparten información, pero consideran poco creíble toda aquella que no viene de medios tradicionales. Se ven como parte de una profesión abierta y  no se identifican con las corrientes que reivindican que en la Red todos somos periodistas.

Díselo a Obama… en vídeo


Dos organizaciones periodísticas de Estados Unidos, WorldFocus (televisión y portal de información internacional) y GroundReport (portal de periodismo ciudadano) lanzan la iniciativa de abrir una canal específico en YouTube, Talk to Us,  para recoger vídeos en que periodistas de todo el mundo hagan llegar sus opinions o propuestas al presidente Obama sobre las grandes cuestiones mundiales. Los mejores vídeos serán difundidos por WorldFocus en su informativo a través de la televisión pública norteamericana (PBS). Los vídeos pueden utilizar cualquir lengua, pero son preferidos en inglés.

No es nuevo habilitar utilizar un canal de internet para hacer llegar opiniones y propuestas a los poderesos. Lo nuevo del caso es que se busque la participación de periodistas de todo el mundo sobre cuestiones internacionales… y que para ello se utilice un vídeo. El vídeo es un medio de expresión poderoso -representa la realidad con la pregnancia de la imagen y el sonido- pero no es un buen vehículo para propuestas complejas ni pensamientos abstractos, que se expresan mejor a a través de la palabra escrita.

La gran cuestión que subyace es que se hace con todo este flujo de información que fluye desde la base hasta el vértice.

Sí, ahora cualquiera puede dirigirse a los poderosos. Otra cosa es que le escuchen.

URGENTE: Apoyo a los periodistas en Gaza


Aunque no suelo recoger declaraciones, creo que en este caso merece la pena.

La Federación Internacional de Periodista ha emitido el siguiente comunicado:

Gaza. Apoyar urgentemente a los periodistas inmersos en el conflicto:

Protesta dirigida a las Naciones Unidas,

Unirse al Comité de Defensa de los Periodistas de Gaza. Petición de ayuda humanitaria.

Llamamiento a todas las organizaciones afiliadas a  la FIP

Estimados colegas:

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) está profundamente preocupada por la seguridad de los periodistas palestinos, y otros colegas presentes en la franja de Gaza, por los numerosos ataques de que son objeto por parte de Israel que los convierte a ellos mismos, tanto como a sus medios, instalaciones y equipo material, en una diana. Hasta la fecha, cinco periodistas han muerto como resultado directo de los ataques israelíes. Equipos y sedes de los medios han sido convertidos en objetivo y destruidos.

Para responder a las necesidades del Sindicato de Periodistas Palestinos y de todos nuestros colegas en todo el territorio de Palestina, la FIP cree que deberíamos impulsar una acción concertada contra los intentos de intimidar a los medios presentes en Gaza, mientras Israel continúa prohibiendo la entrada de periodistas extranjeros en la zona. Dicha situación viola los derechos de los periodistas que tratan de cubrir el conflicto y pone en peligro a todos los que trabajan en aquel territorio palestino.

La FIP está muy preocupada por la seguridad de los periodistas, ya que puede su situación puede empeorar en Gaza, si no hay una voz unificada y coordinada que denuncie las violaciones de los derechos de los periodistas en la franja y que movilice a la opinión pública mundial para que haya un cambio sobre el terreno.

Pueden encontrar aquí el documento adjunto, con el llamamiento de la FIP al Secretario General de las Naciones Unidas, para que investigue e impulse las acciones necesarias sobre la crisis de los medios y la identificación de los periodistas como objetivo israelí. Pedimos a todos los afiliados de la FIP que envíen una carta en su propio nombre y en esos términos a Ban-Ki Moon.

Además, la FIP propone crear un grupo de apoyo en defensa de los periodistas de Gaza – Gaza Journalists’ Defence Committee – que promueva nuevos actos de solidaridad, que incluyan el envío de ayuda humanitaria para nuestros colegas sobre el terreno y que demande una investigación por todas las violaciones de la ley humanitaria internacional, especialmente el derecho a la protección de los periodistas, según fue adoptado en la Resolución 1738 del Consejo de Seguridad de fecha 23 de diciembre de 2006.

La FIP está enviando con urgencia material a los colegas de Gaza para incrementar su seguridad. Las donaciones al Fondo de Seguridad pueden contribuir a una mayor ayuda humanitaria a las víctimas de la violencia. Si lo desean, pueden hacerlo en la siguiente dirección.

Gaza Journalists Defence,

IFJ Safety Fund

(a/c BE64 2100 7857 0052, Swift Code: GEBARBEBB, Fortis Bank, Rond Point Schuman 10, 1040 Bruselas, Bélgica)

La FIP llama a todos sus afiliados para que se unan a ese comité y apoyen su requerimiento a las organizaciones regionales e internacionales para que actúen de inmediato y detengan los ataques contra los medios en Gaza.

Firmado:

Jim Boumelha, President

Aidan White, General Secretary


Como se informan los futuros periodistas


En el mes de junio de 2008 he realizado la primera oleada de encuestas a alumnos de segundo curso de Periodismo. Pretendo hacer un seguimiento durante varios años para detectar las tendencias en el consumo de medios de los futuros periodistas.

Puesto que se trata de un estudio general, me he atrevido a denominar a estas encuestas, con una cierta pretenciosidad, “Nuestro estudio general de medios”. ¿Siguen el desarrollo de la actualidad los futuros periodistas? ¿Por qué medios? ¿Son jóvenes online o están más anclados en Gutemberg y Marconi? A estas y otras semejantes preguntas pretende responder este estudio.

Los resultados de la encuesta pueden verse en este enlace.

El documento está publicado en Scribd y allí puede ser descargado. Vuelvo a lamentar que WordPress no permita incrustar los documentos publicados en Scribd. Para facilitar su lectura y aunque es muy largo para una entrada de un blog, copio aquí su contenido.

Representatividad

Se han recogido 107 encuestas, de las que se han respondido 61. El universo encuestado era de 250 alumnos. El porcentaje de respuestas se acerca al 25%, por lo que los resultados se pueden considera absolutamente fiables en cuanto al grupo de alumnos de 2º A y 2º C de Periodismo, de la Complutense. Sin mayor análisis sociológico, estos resultados son perfectamente extrapolables a los estudiantes de periodismo en toda España y, en buena medida, a los estudiantes universitarios, aunque ahí ya no se puede generalizar, porque determinadas actitudes, como las de la lectura de la prensa, presumiblemente serían distintas. El valor de los resultados viene dado porque se refieren a un colectivo que en un futuro próximo asumirá la responsabilidad de realizar una comunicación profesional de ámbito social. Sus actuales hábitos de consumo de medios puede marcar su conocimiento de la realidad de la que tendrán que informar y su aproximación a las fuentes.

Prensa

Los encuestados no tienen un hábito de lectura en profundidad de los diarios. Sólo la cuarta parte los lee diariamente y de una manera rápida, porque la mayoría (57%) lo hace durante un tiempo de entre un cuarto de hora y media hora. Como  casi la mitad lee más de un periódico, puede interpretarse que se hace una lectura rápida, buscando el contraste entre informaciones. Se trata de una actitud positiva, propia de estudiantes de periodismo. Pero la falta de lectura en profundidad indica un interés epidérmico por los temas de actualidad. Lógicamente estamos hablando de tendencias dominantes.

El diario más leído y con el que existe mayor identificación es El País. Público es el segundo por lectura y El Mundo, el tercero. Sin embargo, por identificación El Mundo supera a Público. En cuanto a las calificaciones de los periódicos las mejores son para El País y El Mundo. Público es visto como más sensacionalista y entretenido.

También entre este sector los diarios gratuitos tienen una enorme penetración. Un 80% leen diariamente un gratuito. Entre ellos domina 20 Minutos. En la comparación entre gratuitos y de pago, estos últimos reciben las mejores calificaciones. Como era previsible, se percibe a los gratuitos como más entretenidos y sensacionalista. Lo que no era tan previsible era la percepción de los diarios de pago como menos equilibrados, cuando los principales diarios nacionales son más sectarios que nunca.

Las revistas de información general merecen muy poca atención de este sector (82% no las leen). Tampoco son mayoritariamente seguidos los diarios regionales, dato que puede estar en relación con el hecho de que muchos de los estudiantes son de Madrid. En cambio, un 52% lee revistas especializadas, entre las que destacan las de moda, deportes y por detrás música, cine, informática y los “muy” (“muy interesante”, “mucha historia”).

Pese a este seguimiento de la prensa, son los diarios junto con los programas informativos de radio los que son considerados más creíbles. Un 72% los consideran el mejor instrumento para profundizar la información.

Radio

El colectivo encuestado tiene una fuerte vinculación con la radio.  Un 44% la escucha diariamente entre 15 minutos y una hora, un 20% entre 1 y dos horas y un 11% más de dos horas. Resultados estos de escucha de la radio que superan claramente a los de tiempo dedicado a ver la televisión. La mayoría escuchan la radio en casa, lo que significa una vinculación más fuerte que la de escuchar la radio en coche o en movimiento. El tiempo se reparte casi en la misma proporción entre programas musicales (40%) e informativos (36%). Puede aventurarse que la especial vinculación de este colectivo a la radio viene dada por la escucha continuada de música, conclusión que viene avalada porque un 36% escucha habitualmente cadenas de radio fórmula de música pop.En la otra dimensión, la informativa, la SER es la cadena más escuchada (con un gran predominio sobre las otras cadenas generalistas) y con la que más se identifican los encuestados.  La SER consigue también la mejor valoración profesional, seguidas, más o menos al mismo nivel, por RNE y Onda Cerdo. Es curioso que las dos cadenas de televisión de RTVE (La Una y la Dos) obtienen en general mejores calificaciones que RNE.

La radio ha perdido para estos jóvenes inmediatez informativa: sólo un 17% la usan para mantenerse informados de la última hora, frente a un 63% que prefieren internet. En cambio, como ya se dijo los informativos de radio merecen un 100% de credibilidad. Como medio de entretenimiento, la radio es un medio secundario: sólo el 18% escucha magazines de entretenimiento, lo que es lógico, porque el perfil de estos programas es escasamente juvenil.

Televisión

Una de las conclusiones que parece reafirmar esta encuesta es la caída del seguimiento de la televisión entre los jóvenes universitarios. Un 19% no ven ya diariamente la televisión. El segmento mayor (36%) ve la televisión entre una 1 y dos horas y un 17% más de dos horas (menos que el 48% que no la ve o la ve menos de una hora). De modo que, aunque los niveles de audiencia siguen siendo importantes, se encuentran ya muy por debajo de la media de la población. El 62% sigue viendo la televisión en grupo con su familia, por eso, los jóvenes que viven en residencias o pisos compartidos, un porcentaje importante entre el colectivo, se “liberan” de ese visionado nocturno en familia casi obligatorio.

La televisión es claramente un medio de entretenimiento. Los programas más seguidos son las series extranjeras (36%) y las españolas (31%), mientras que los informativos se quedan en un 21%. Los programas informativos (ni siquiera los de los canales 24 Horas) no son los preferidos para estar al día ni para profundizar en la información. Resultan más creíbles las programaciones “todo noticias” (85%) que los informativos de las cadenas generalistas (62%), pero ambos están por debajo de los periódicos de pago, los informativos de radio, las revistas especializadas y las páginas de los medios en internet. No hay lugar para programas especializados porque el 69% no tiene televisión de pago -y eso en un segmento de población al que se supone alto poder adquisitivo.

Las cadenas preferidas son Antena 3 (29%) y Cuatro (21%). TVE1, Telecinco y la Sexta quedan por detrás, con un 14%. Sin embargo se da una identificación ideológica dominante con Cuatro (34%), un dato más que parece avalar que la televisión es preferentemente un medio de entretenimiento. Las mejores calificaciones de los programas informativos se las llevan, por este orden, Cuatro, La Dos (que sólo es seguida por un 2%) y TVE1. En cambio, A3 y la Sexta se ven como más sensacionalistas y entretenidas, lo que indica, sobre todo en el caso de A3 que su preferencia vendrá dada por los programas de entretenimiento, seguramente las series españolas, programas en los que destaca esta cadena.

Ciberespacio

Un 46% consulta diariamente páginas informativas -recordemos que sólo un 25% leía diariamente los periódicos. Y sin embargo, el tiempo dedicado a informarse a través de la red es escaso. La mayoría (41%) dedica entre 1 y 3 horas a la semana y un 32% menos de una hora a la semana. Son muy pocos los que hacen un uso informativo intensivo de la red. Las páginas consultadas en su inmensa mayoría corresponden a las de los diarios de pago y, en menor medida, especializadas (moda, burladero) o alternativas (kaos en la red). De modo que los diarios de pago reafirman mediante la red su poder informativo entre este colectivo. Estas páginas son las preferidas para mantenerse informativamente al día, sólo después de la radio. Llama la atención el poco uso de otras herramientas de actualización informativa, como las alertas al ordenador o al teléfono, lo que parece indicar no sólo un uso poco sofisticado de la red, sino también una escasa urgencia informativa, menor en todo caso a la que corresponde a los profesionales en activo. Sin embargo esta información en la red, que como vemos corresponde fundamentalmente a las páginas de medios tradicionales, se percibe como menos fiable que la de los diarios, aunque todavía altamente fiable (86% frente a 100%).

Como consumidores de contenidos, estos jóvenes universitarios prefieren (descargan o visionan), vídeos no profesionales (83%), música (73%, un dato congruente con el consumo musical de la radio), series de televisión (59%), películas (51%) y vídeos informativos (41%). De todos estos contenidos sólo se paga en un porcentaje significativo por la música (20%) y sólo un 10% por las películas.

Estos datos parecen indicar un uso preferentemente lúdico de la red, aunque es significativo que aun cuando se trata de los contenidos menos descargados o vistos un porcentaje tan alto como el 41% descarga vídeos informativos. Puede aventurarse que esos vídeos informativos restan atención a los programas informativos de televisión, en la misma medida que las páginas de los diarios restan lectura a los periódicos en papel. Es significativa también la poca explotación informativa que hacen de la red, pues sólo un 20% prefieren internet para profundizar en la información, tarea para la que se sigue confiando abrumadoramente en los diarios en papel (71%).

En cuanto al papel activo jugado en la red, el 66% tiene una página personal o blog. En futuras encuestas habrá que preguntar sobre el carácter de estos blogs), pero del perfil general cabe pensar que puede tratarse más de medios de expresión personal que de medios informativos. En cuanto a las herramientas interactivas, el 100% utiliza el correo, un 54% forma parte de alguna red social, mientras que un porcentaje menor, pero todavía alto (44%) participa en foros o chats. Un 78% comparte fotos, muy por encima del 44% que comparte vídeos.

De estos datos parece resultar un uso de la red más lúdico que informativo, con un grado importante de interacción social.

Conclusiones

Los diarios de pagos siguen siendo percibidos como el medio informativo más fiable y completo, pero su consumo es medio, sin una profundización en la información.

La radio es un medio informativo y de acompañamiento musical. Su imagen informativa (capacidad de actualización y credibilidad) es excelente.

La televisión sigue siendo un medio de entretenimiento familiar. Porcentajes significativos ha abandonado esa televisión, que todavía sigue siendo una fuente muy importante de entretenimiento para la mayoría. La televisión no tiene un uso informativo preferente y su credibilidad es media.

El uso informativo de la red es poco intenso y sofisticado. Destaca la visita a páginas informativas de los medios tradicionales y el visionado de vídeos informativos, pero su uso es preferentemente lúdico. El colectivo mantiene un buen nivel de interacción social en la red.

Algunos comentarios de los alumnos

- “Radio y tv se han quedado como voces de fondo y son poco utilizadas excepto excepciones.”

- “Se evidencia la tendencia del estudiante a consultar los medios de comunicación a través de portales en la red. En mi opinión esta práctica responde al ritmo de vida y al poder adquisitivo del estudiante. Se valora la instantaneidad y la variedad que ofrece Internet.”

” Yo leo poco las noticias en internet; pero si que alguna que otra vez me hemetido por su facilidad e instantaneidad y he obsevado que, claro por noticias que nofalten, es decir, introducen muchas, pero el contenido es bastante pobre e incompleto.Yo prefiero coger un periódico y leérmelo porque me parece menos aburrido y comprendo mejor las cosas por su desarrollo. Internet no profundiza en los temas, esmuy superficial y eso no me gusta. Pero, eso es consecuencia de la constante actualización.”

- “En  la red llega a existir tanta acumulación de información quete llega a cansar, mientras que el periódico es más manejable a la vez que puedesconsultar artículos, columnas, etc., de grandes escritores o columnistas.Me quedo con el papel antes que Internet, aunque no descarto su uso, es más, es necesario en bastantes ocasiones y es una buena herramienta que permite investigar,  así como visualizar blogs de corresponsales e infinidad de temas.”

- “La mayoría de los estudiantes seidentifican con medios de comunicación de tendencia ideológica o línea editorialidentificada con el PSOE. Recurro a datos como la elección de la cadena SER o el canal CUATRO como favoritos.”

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