Las redes sociales y la universalidad de la web


¿Os acordáis cuando navegábamos por Internet? Eramos internautas; hoy somos usuarios de las redes sociales.

Esta reflexión viene a cuento de una avalancha de estudios que no hacen sino poner de manifiesto cómo para muchos internautas hoy el ciberespacio se resume en su red social:

Durante un tiempo pensé que las redes sociales no hacían más que fragmentar el ciberespacio, pero las revoluciones árabes y el movimiento del 15-M me convencieron de que pueden ser el vínculo que enlace el espacio público, el espacio mediático y el ciberespacio.

No obstante, las aplicaciones comerciales de redes sociales ponen en riesgo uno de los principios fundacionales de Internet: la universalidad. Cito a Tim Berners-Lee, en un importante artículo publicado el pasado diciembre. Para el creador de la web, nuestros datos quedan cercados, confinados en las redes sociales, fuera de la universalidad de la web.

“Several threats to the Web’s universality have arisen recently. Cable television companies that sell Internet connectivity are considering whether to limit their Internet users to downloading only the company’s mix of entertainment. Social-networking sites present a different kind of problem. Facebook, LinkedIn, Friendster and others typically provide value by capturing information as you enter it: your birthday, your e-mail address, your likes, and links indicating who is friends with whom and who is in which photograph. The sites assemble these bits of data into brilliant databases and reuse the information to provide value-added service—but only within their sites. Once you enter your data into one of these services, you cannot easily use them on another site. Each site is a silo, walled off from the others. Yes, your site’s pages are on the Web, but your data are not. You can access a Web page about a list of people you have created in one site, but you cannot send that list, or items from it, to another site.”

Desde un  punto de vista práctico es estupendo compartir la información con la comunidad de nuestros amigos y colegas. Pero, justamente, el carácter exclusivo de cada sitio social, nos obliga a mantener una conversación  abierta en cada uno de ellos, con la consiguiente fatiga informativa.

Estupendo que llegue Amazon a España, pero yo no puedo por menos de desconfiar de los gigantes, que imponen sus condiciones a los pequeños. Facebook, Google, Apple… cada cual con su filosofía (prefiero la abierta de Google a la cerrada de Apple), pero todos intentando convertirnos no ya en clientes sino en datos manejables a su gusto.

Ahora echaré un vistazo a Facebook y Twitter, pero, que queréis, sigo enciendo la televisión y haciendo zapping, a ver que que nos ponen los programadores (aunque sean tan poco recomendables como los de la tele privada española). Me parece un poco cansino que, por ejemplo, Google Tv me recomiende lo que me va a gustar. ¿Dónde queda la sorpresa?

Complemento esta entrada con un artículo de Dan Gilmor The Facebook template: when net freedom meets market forces

Otras entradas sobre estos temas:

El acceso a Internet, un derecho fundamental

¿Amenaza Google la neutralidad de la red?

Memoria del 11-S – II


 MEMORIA DEL 11-S. II.

FRANCISCO RODRÍGUEZ PASTORIZA

NUEVOS MEDIOS, NUEVAS ESTRATEGIAS

AL YAZIRA. UNA NUEVA ESTRELLA EN EL FIRMAMENTO MEDIÁTICO

 

         Justo un mes antes del fatídico 11 de septiembre, el diario El País publicaba en su suplemento cultural Babelia (11-8-01) una entrevista con el analista y experto en el mundo árabe Gilles Kepel, autor de “La Yihad. Expansión y declive del islamismo (Atalaya, Península, 2001), en la que este autor aseguraba que una de las causas de la decadencia de los movimientos islámicos estaba en la penetración de la televisión: “(…) Ahora la televisión ha estallado en todos los países. Ningún régimen puede controlarla ya. En Teherán, todo el mundo sintoniza las emisoras de radio de la BBC y ve su televisión por satélite, escuchan Teheran Jeles Music, música hecha por iraníes en Los Angeles (…)”. Los clérigos iraníes atribuyen las protestas que cada vez con más frecuencia se registran entre los jóvenes, aprovechando acontecimientos como los partidos de fútbol, a la influencia de los canales de televisión que se reciben desde occidente. Es esta una de las causas de que la mayor parte de los regímenes de los países árabes prohíban la instalación de antenas parabólicas y traten de desmantelar las existentes. Quieren que únicamente se vean sus cadenas estatales, muy controladas, que no plantean el más mínimo desviacionismo con el Islam, con sus costumbres y su cultura ni con la política de sus regímenes. De este panorama únicamente se salvaba entonces Al Yazira, una cadena de televisión con base en el pequeño emirato de Qatar, que emite por satélite desde el momento de su fundación, el 1 de noviembre de 1996 (durante la Operación Zorro del Desierto contra Irak) y que se define como la primera televisión moderna, independiente, laica y panarabista de la zona. De hecho, ha denunciado con frecuencia la corrupción y la falta de democracia en algunos países árabes como Arabia Saudí, que ha prohibido que se instale una corresponsalía en su país[1], o Kuwait, que la ha denunciado ante los tribunales. Argelia retiró de Qatar a su embajador durante un año a causa de un debate sobre los derechos humanos en ese país, en el que tomaban la palabra miembros de la oposición argelina[2]. Su línea informativa, que rompe los estereotipos de las televisiones oficiales árabes, sumisas o controladas por los poderes políticos, provocó que gobiernos como el de Jordania y Marruecos expulsaran de estos países a sus corresponsales, mientras Bahrein, Argelia y Arabia Saudí ni siquiera permitieron que se instalasen los periodistas de Al Yazira en sus capitales.

Su estilo de realización, con el mismo tratamiento de planos y tomas a los entrevistados y a los entrevistadores, escandaliza a una sociedad acostumbrada a contemplar un tratamiento servil de los periodistas hacia los políticos y los líderes religiosos. En su programa “La sharia y la vida”[3] se trata una amplia gama de cuestiones, desde el sexo a las fatwas.

A pesar de sus orígenes oficiales (fue fundada por el emir Sheik Hamad Ben Califa, que accedió al gobierno del país después de un golpe de mano pacífico contra su padre[4] en 1995, que fue respaldado por los Estados Unidos), Al Yazira es uno de los más importantes instrumentos de la modernización y liberalización puestas en práctica por el emir de Qatar en este país. Está regida por un Consejo de Administración presidido por un miembro de la familia real y comenzó a funcionar con una financiación estatal de 140 millones de dólares. Desde 2001 se financia con publicidad (entre sus anunciantes, General Motors, Nissan, Procter & Gamble). Al frente de la cadena, Mohamed Jassem Al Alí. Comenzó sus emisiones con 11 boletines informativos diarios de 15 minutos, otros nueve de media hora y dos de hora y media. En sus pantallas se ven tantas mujeres como hombres presentando la información, y ninguno muestra signos ostentosos de arabismo, como velos, chadores, etc.. En Al Yazira trabajan periodistas libaneses, sirios, jordanos, palestinos, egipcios… casi todos musulmanes, aunque también hay cristianos, formados en su mayoría en el servicio árabe de la BBC. Uno de los más destacados en estos años era Tayseer Alouni, el periodista al que el gobierno afgano permitió permanecer en Kabul desde el inicio de la crisis de Afganistán y que fue el depositario exclusivo de los primeros videos de Bin Laden. Alouny es un periodista de origen sirio, estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad de Damasco, que obtuvo la nacionalidad española gracias a su matrimonio con una ciudadana ceutí. Trabajó como redactor del servicio de traducción de árabe de la Agencia Efe en Granada hasta febrero de 2000. Otra de las estrellas de la cadena, la presentadora Khadidja Benguenna, una antigua conductora del programa “20 Horas” de la televisión argelina, había recibido amenazas de muerte procedentes del mundo musulmán.

La señal de Al Yazira comenzó llegando a unos 30 ó 40 millones de espectadores en todo el mundo, en su mayor parte árabes. De hecho su señal puede ser captada en la práctica totalidad del mundo árabe y también en Europa y gran parte de África y Norteamérica. Esta cadena fue la fuente de la que partieron las imágenes de la destrucción de las gigantescas estatuas de los Budas de Bamiyán en marzo de 2001, que desacreditó en todo el mundo al régimen de los talibanes. Antes del 7 de octubre de 2001, fecha del comienzo de los bombardeos sobre Afganistán, Al Yazira era considerada por Occidente como la única ventana de expresión democrática en el mundo árabe. El monopolio de la presencia de Al Yazira en Afganistán cuando se desató la crisis tras los bombardeos norteamericanos la convirtió en referente dominante de las imágenes del conflicto durante un tiempo: el diario francés Le Monde mantuvo durante semanas una sección diaria –Vu sur Al-Jazira- de análisis de las imágenes emitidas por esta cadena. Por primera vez, “el enemigo” disponía de la misma arma mediática que siempre había tenido Occidente, que por primera vez no dominaba la totalidad de la información audiovisual en un conflicto armado. Osama Bin Laden ya la había utilizado en varias ocasiones antes del 11 de septiembre, para hacer llegar sus mensajes antiamericanos a los países árabes (el 25 de diciembre de 1998 había pedido a través de Al Yazira “matar a todos los americanos”) y después, para hacer un llamamiento a la resistencia a los pakistaníes cuando el presidente Musharraf decidió apoyar a los Estados Unidos contra los talibán. Fue asimismo la cadena que el mismo día en que comenzaron los bombardeos contra Afganistán, el 7 de octubre de 2001, emitió un video en el que, según algunas interpretaciones, Bin Laden reivindicaba tácitamente los atentados del 11 de septiembre y amenazaba a los Estados Unidos con nuevas acciones terroristas; un video grabado previamente por la organización Al Qaeda, que lo hizo llegar a Al Yazira dos horas antes de su emisión.

Si la Guerra del Golfo fue el gran impulsor para la cadena de televisión norteamericana CNN (Peter Arnett, Bernard Show y John Holliman se convirtieron en los más famosos reporteros el 16 de enero de 1991 cuando retransmitieron en directo los primeros bombardeos sobre Kuwait desde la novena planta del Hotel Al-Rashid), hasta el punto de convertirse desde entonces a la cadena en un icono de los estados Unidos, como Hollywood o la Coca-Cola, Al Yazira, con la que la propia CNN firmó un contrato a través de la filial News Gathering para poder utilizar sus imágenes (a 2.000 dólares el minuto, según algunas fuentes) fue el gran descubrimiento televisivo internacional en esta nueva crisis. ABC, CBS, NBC y Fox conectaban también con la señal de satélite de la cadena qatarí hasta que decidieron aceptar una propuesta del Gobierno americano para dejar de emitir sus imágenes. A pesar del gozar del único permiso para rodar y emitir desde territorio afgano, Al Yazira trató de mantener una línea independiente y liberarse de la acusación de ser portavoz del régimen talibán y brazo armado mediático de Bin Laden. Hibraim Helal, jefe de informativos de Al Yazira, calificó abiertamente los acontecimientos del 11-S como “ataques terroristas” , durante la celebración del Foro Económico Madrid celebrado en Nueva York a comienzos de febrero de 2002, mientras el periodista de la cadena Youssef Al-Qardhawi emitió una declaración condenando los atentados suicidas. Después de la emisión del video de Bin Laden del día en que comenzaron los bombardeos sobre Afganistán, sus periodistas preguntaban a Mollah Tour Ali, viceministro de Defensa del gobierno talibán, “¿No es esta la prueba que ustedes exigían a los americanos para expulsar de su país a Bin Laden?”. Ese mismo día Al Yazira entrevistaba también al ministro para Asuntos Exteriores del grupo de la oposición afgana Alianza del Norte. Sami Haddad, uno de los responsables de Al Yazira en Londres, se defendía de las acusaciones de los detractores de la cadena, señalando que, efectivamente, los mensajes de Bin Laden eran retóricas de guerra, pero expresiones como “cruzada”, “vivo o muerto” o “la guerra del bien contra el mal” pronunciadas por George Bush, no eran precisamente retóricas de paz, y Al Yazira también las había difundido. Además, Al Yazira suprimió de uno de los videos de Bin Laden (el emitido el 3 de noviembre en el que al parecer desafiaba a la ONU y la culpaba de los bombardeos contra Afganistán) amenazas y pasajes considerados excesivamente violentos. Al Yazira se prestó a emitir el dramático llamamiento del director de la revista francesa Paris Match para que los talibanes liberaran a uno de sus periodistas, detenido bajo la acusación de espionaje. Lo que realmente parecía molestar a los Estados Unidos era la línea informativa de la cadena y que desde sus emisiones se lanzaran acusaciones a los media estadounidenses: “Todos los medios de comunicación norteamericanos no hablan más que del ántrax. ¿No es esta una buena manera de desviar a la opinión pública americana de su atención a las víctimas civiles en Afganistán?”, decía Al Yazira en una de sus emisiones. El régimen afgano, a pesar de ser contrario a la divulgación de imágenes, permitió la presencia de Al Yazira en el país como mal menor, ya que los talibanes eran conscientes de que de otro modo, la imagen internacional del conflicto estaría en manos occidentales. Tayseer Alouni se convirtió en el corresponsal más popular de esta guerra, al ser el único que filmó el cielo de Kabul y retransmitió desde su oficina los bombardeos del 7 de octubre, el único que pudo acceder a los hospitales donde estaban las víctimas afganas de las bombas y los misiles, el que rodó las imágenes de los 35 muertos de un autobús de civiles alcanzado por las bombas americanas y el que hizo llegar estas imágenes a Occidente con la advertencia del presentador tunecino de Al Yazira, Mohamed Krichene, de que podían herir la sensibilidad de los espectadores. Al Yazira, a la que no se permitió tener ningún corresponsal en la zona controlada por opositora la Alianza del Norte, entrevistaba sin embargo con frecuencia a los principales responsables de este grupo afgano, aunque a veces no tanto, ciertamente, por prurito profesional, cuanto por hacerles caer en sus propias contradicciones.

A los Estados Unidos no le gustaba, evidentemente, la línea informativa de Al Yazira y así se lo hizo saber Colin Powell al Gobierno de Qatar a través de una carta de protesta en la que se denunciaba la “retórica incendiaria” de la cadena, a la que se acusaba de suministrar una información sesgada sobre los sucesos del 11 de septiembre y de alentar sentimientos antiamericanos en Oriente Medio. Colin Powell llegó a pedir al emir de Qatar que utilizase su influencia para cambiar la línea informativa de la cobertura que Al Yazira hacía del conflicto. Las presiones del gobierno americano sobre las autoridades de Qatar, un país amigo y aliado, dieron algunos frutos, como el de que, a partir de un determinado momento los videos de Bin Laden fuesen visionados previamente a su emisión por expertos americanos y británicos y la propuesta de comparecencias de personalidades de Inglaterra y de los Estados Unidos en antena después de cada intervención de Al Qaeda. Pero la línea informativa de Al Yazira, como hemos dicho, tampoco fue del agrado de Gobiernos como los de Kuwait o Libia, que amenazaron incluso con retirar a sus representantes diplomáticos de Qatar como medida de protesta por algunas informaciones. Ante la imposibilidad de ejercer algún tipo de presión o censura, los Estados Unidos llegaron a contemplar la posibilidad de emitir anuncios a través de Al Yazira para contrarrestar los mensajes del régimen talibán. Así, Colin Powell, Donald Rumsfeld y Condoleeza Rice comenzaron a conceder entrevistas a los periodistas de la cadena, dentro de un plan estratégico para mejorar la imagen de los Estados Unidos en el mundo árabe, plan en el que se contempló la posibilidad de que se entrevistase incluso al presidente George Bush.

Al Yazira es, como queda dicho, un oasis en el panorama informativo del mundo árabe, donde el resto de las televisiones están fuertemente controladas, que además prohíben o censuran los contenidos de las televisiones occidentales para evitar su penetración en las sociedades islámicas. Sin embargo, Occidente no parece entender el papel de Al Yazira en el mundo árabe, más allá de la crisis. Opiniones de intelectuales (Bernard Henri-Lévy la llamó “cadena de Bin Laden”, José Vidal-Beneyto, dijo que era el “brazo mediático de Bin Laden”), restricciones a sus periodistas (Ahmed Kamal, el corresponsal de Al Yazira en Bruselas fue objeto de un “secuestro de la peor especie”, en el aeropuerto de Ginebra, según la Federación Internacional de Periodistas, cuando se disponía a cubrir la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, y otro de sus periodistas era detenido en Waco, Texas, por haber utilizado una tarjeta de crédito que había sido usada previamente en Afganistán cuando regresaba de Washington de cubrir una cumbre entre Putin y Bush).

Al Yazira tiene planes para instalar dos nuevas cadenas, una de información económica y otra de programas culturales y documentales, mientras su página web (aljazeera.net) recibía a partir del 11 de septiembre una media de 250.000 visitantes cada día, a pesar de estar escrita en árabe.

Otros intereses amenazan la existencia de Al Yazira, ya que supone una fuerte competencia para algunas cadenas árabes, como Al Mustakilá, TV Orient o la MBC (Middle East Broadcasting Centre), la televisión saudí pionera de las emisiones por satélite en el mundo árabe, con varias sedes en Europa y América[5]. Pero también es el ariete que ha forzado una cierta apertura en programas de otros países árabes, como sucedió en Redactor Jefe, del segundo canal de la televisión egipcia, presentado por el veterano periodista Hamdi Kandil o con el lanzamiento de la cadena  Hiya en Beirut, la primera televisión árabe dedicada a la mujer en el mundo islámico, un proyecto del empresario libanés Nicolas Abu Samah, cuyo objetivo era llegar a Libano, Siria, Jordania, Arabia Saudí y Dubai. Un año después del 11-S, el rey de Marruecos Mohamed VI anunciaba la creación de radios y televisiones privadas, lo que rompía el monopolio público en uno de los países árabes con una de las más férreas censuras.

Después de la toma de Kabul, las informaciones sobre Al Yazira pasaron a ser prácticamente inexistentes durante meses: que los bombardeos destruyeron completamente su sede en la capital afgana. El director de la cadena, Mohamed Jassem al Alí denunció que los americanos sabían perfectamente dónde estaba el edificio que albergaba la cadena. El periodista Tayssir Allouny se trasladó a Pakistán y desde allí a Doha, en Qatar, donde se reunió con su familia. Sólo en algunas ocasiones Al Yazira volvía a reclamar la atención de Occidente, como cuando en septiembre de 2002, pocos días antes del primer aniversario del 11-S, su programa mensual “Top Secret”, conducido por Yosri Fonda, emitió una entrevista con Khaled Sheij Mohamed y Ramzi Binalshib, dos de los miembros más buscados de Al Qaeda, en la que reconocían su participación en la preparación de los atentados y aseguraban que Bin Laden seguía con vida[6]. Ramzi Binalshib sería detenido pocos días después en Pakistán.

LOS VIDEOS DE BIN LADEN Y OTROS NUEVOS PORODUCTOS AUDIOVISUALES

Antes que nada, hacer notar la contradicción de que un líder integrista islámico, contrario a la reproducción y emisión de cualquier tipo de imagen a través de los media, utilice la suya para transmitir mensajes, aunque sea con la finalidad de que sean acogidos como emanados de una autoridad divina, como fatwas de un dios de la guerra, que los musulmanes estarían obligados a cumplir. La interpretación del islamismo que preconiza el movimiento al que pertenece Bin Laden es iconoclasta hasta prohibir la fotografía, el cine y la televisión, pero no duda en utilizar esos mismos referentes para hacer llegar sus mensajes y sus amenazas, en lo que algunos analistas han apreciado un fuerte narcisismo homoerótico, y en sus intervenciones parece ser tan consciente de la presencia de la cámara como un actor de cine, aprovechando su magnetismo para fascinar y seducir. Los mensajes de Bin Laden se emitían rodeados de una singular parafernalia de elementos diversos. Su primer video, divulgado el 7 de octubre de 2001, el día en que se iniciaron los bombardeos americanos sobre Afganistán, se rodó al aire libre en un paisaje identificado con las montañas de la zona donde se le suponía refugiado, una naturaleza inhóspita que quiere transmitir conscientemente un mensaje de dificultad de acceso y de duras condiciones de supervivencia. Ataviado con la toga y el turbante árabes, añade elementos militares, como guerrera de camuflaje, que le identifican con la indumentaria de las guerrillas de los tradicionales ejércitos de liberación y de sus líderes (Che Guevara, el Comandante Marcos, Manuel Marulanda Tirofijo). A su lado un kalashnikov,  el fusil de asalto ruso, que muestra ostentosamente como un botín de su antigua lucha victoriosa contra los invasores soviéticos y que a algunos ha recordado su antigua colaboración con la CIA en aquel conflicto. Su reloj de pulsera, claramente visible, denota el control del tiempo y le sitúa fuera de la época medieval en la que se instalan gran parte de los elementos visibles, y en la que se quiere situar su ideología, y resalta a la vez la conjunción de lo atávico y lo moderno, lo militar y lo religioso, al modo como en las imágenes de la contienda conviven kamikazes y aviones, tanques y caballos. En este primer video se hizo acompañar de varios líderes, para trasladar la idea de que su mensaje no es la ocurrencia de un iluminado solitario, sino que cuenta con un fuerte respaldo de influyentes cabecillas capaces de movilizar a grandes masas de seguidores.

El segundo video se emitió el 21 de octubre por la CNN. Es parte de una entrevista a Bin Laden del corresponsal de Al Yazira en Kabul, que la cadena qatarí no emitió “por carecer de valor informativo”, según su director. No se supo cómo la CNN consiguió una copia de esta entrevista, pero los métodos utilizados no gustaron a los responsables de Al Yazira, que desde ese momento rompieron el contrato de exclusividad que mantenían con la CNN. En esta entrevista, en su tono habitual, Bin Laden amenazaba a los Estados Unidos, se burlaba de quienes pensaban que sus videos contenían mensajes codificados, y declamaba una terrible sentencia: “Si matar a quienes matan a nuestros hijos es terrorismo, entonces dejemos que la Historia sea testigo de que somos terroristas”. En esta entrevista Bin Laden vestía las mismas ropas y portaba el mismo reloj y el mismo anillo que en el primer video. Movía sus manos elevando el dedo índice de la derecha para dar más fuerza a sus recriminaciones. El decorado, ahora, es una tela de color verde oscuro situada detrás, que oculta el paisaje real, con el fin de evitar una eventual localización de su situación, como se había especulado al analizar el paisaje del video anterior: las autoridades norteamericanas contrataron al geólogo Jack Shroder para analizar las rocas que se veían a la espalda de Bin Laden en el primero de los videos, en un intento de identificar el lugar en el que se había grabado.  En esta ocasión, en la que Bin Laden anuncia una “tormenta de aviones” sobre América, su mensaje estaba envuelto en una prosa sagrada, expresión de su mesianismo, convertido en mediático, que aludía a lugares santos profanados y a tierra incendiada bajo los pies.

Un nuevo video, emitido el 3 de noviembre por Al Yazira, fue recortado y expurgado de ciertos gestos y expresiones. Sobre estos cortes se hicieron diversas hipótesis y especulaciones.

A diferencia de estos primeros videos, cuidadosamente preparados en su iconografía, en su puesta en escena y en el contenido de sus mensajes, de calculada ambigüedad en relación con la responsabilidad de Bin Laden en los atentados del 11-S, la emisión de un cuarto video, difundido por el Pentágono a través de la CNN el 14 de diciembre de 2001, parece ser la prueba definitiva de su implicación. El 9 de ese mes, el vicepresidente Dick Cheney anunció la existencia de esta grabación, encontrada por las tropas norteamericanas durante una búsqueda rutinaria en Jalalabad. En ella se demostraría la implicación directa de Bin Laden en los atentados contra las Torres Gemelas. En esta grabación, que fue la más difundida, realizada el 9 de noviembre  por un videoaficionado con una cámara familiar y de calidad deficiente, se muestra al líder de Al Qaeda en conversación distendida durante una reunión privada con su consejero espiritual Ayman al Zawari, con el portavoz de la organización, Abu Gaita y con un jeque saudí. Varios expertos y traductores tardaron días en descifrar las palabras pronunciadas por Bin Laden durante esta reunión, y de ellas se puede concluir su responsabilidad en los atentados y su conocimiento previo de los hechos[7]. Sobre la autenticidad de este video se hicieron numerosas especulaciones, desde la duda de que se hubiera permitido grabar una reunión en esas condiciones, hasta la indumentaria de los participantes, que añade al portador de un anillo supuestamente inusual en los islamistas, y la correcta traducción de los diálogos[8].  Posteriormente se supo que se habían eliminado del video las alusiones a la colaboración de Arabia Saudí e Irán con Al Qaeda (uno de los participantes en la reunión decía que había entrado en Afganistán con ayuda iraní). Al Yazira también difundió este video, aunque no se pronunció sobre su autenticidad: “no es nuestro trabajo”, declaró uno de los responsables de la cadena.

El 26 de diciembre de 2001 al Yazira emitió un nuevo video de Bin Laden, rodado dos semanas antes, en el que el líder islamista evocaba el significado de los acontecimientos del 11-S. Con la misma parafernalia religioso-militar de su primera aparición, incluido el fusil kalashnikov, esta grabación fue registrada en exteriores y a plena luz del día. Se aprecia un rostro de Bin Laden más delgado que en las anteriores apariciones y muy demacrado, de aspecto enfermizo. La inmovilidad de su brazo izquierdo hace suponer que se encuentra herido (meses más tarde, Abdelbari Atwan, director del periódico árabe  con sede en Londres Al Quds al Arabi, aseguraba que, efectivamente, Bin Laden había resultado herido en un hombro durante uno de los ataques aliados a Afganistán. Su lenguaje, con utilización de diversas parábolas,  tiene como objeto un llamamiento a la guerra santa contra los Estados Unidos, país al que anuncia un fin próximo. Califica de héroes a los autores de los atentados contra las Torres Gemelas. Se humedece con frecuencia los labios con la lengua, un gesto habitual en los musulmanes que siguen el Ramadán.

El 14 de abril de 2002 Al Yazira emitió un nuevo video en el que Bin Laden aparece al lado de su lugarteniente Ayman al Zawahiri, aunque en esta ocasión Bin Laden permanece callado mientras su compañero se felicita nuevamente por los ataques a los Estados Unidos. Ha cambiado su indumentaria militar por vestimentas completamente religiosas y se toca con un turbante blanco. La emisión de este video se lleva a cabo en un programa en el que también se incluye el testimonio de uno de los pilotos suicidas del 11-S (Ahmed al Haznawi, del avión que se estrelló en Pensilvania) anticipando los ataques a las Torres Gemelas. Esta intervención había sido grabada seis meses antes de estos acontecimientos y se editó con un tratamiento de postproducción en el que aparecían las Torres Gemelas incendiadas, como un kromakey, a la espalda del piloto suicida. Una versión ampliada de estas grabaciones (una hora de duración) se emitió en el programa “Bajo el microscopio”, de la misma cadena árabe, el 18 de abril. Parte de la emisión fue recogida por la cadena árabe MBC (Middle East Broadcasting Center), que por primera vez accedía a difundir imágenes procedentes de Al Yazira.

Una semana más tarde, el 23 de abril de 2002, la agencia APTN difundió un nuevo video de Bin Laden encontrado casualmente en Kabul. Según las fuentes, el original contiene una hora de grabación en la que hacía un nuevo llamamiento a la guerra santa y movía las dos manos, por lo que se sospechaba que era una grabación anterior a las últimas conocidas.

Después, un largo silencio instaba a especular con la probable muerte de Bin Laden durante los bombardeos sobre Afganistán. Pero cuando una gran parte de la opinión pública mundial parecía convencida de su desaparición entre las ruinas de Tora-Bora (Dale Watson, responsable de la unidad antiterrorista del FBI había asegurado públicamente que Bin Laden estaba muerto), en mayo de 2002 un nuevo video vino a ponerlo de actualidad, aunque sin despejar las dudas sobre su estado. Al parecer, podría tratarse de una grabación realizada dos meses antes en Spin Boldak, en la frontera con Pakistán. En esta ocasión, el líder de Al Qaeda volvía a su uniforme militar de guerrillero, esta vez tocada su cabeza con un takul, la típica gorra afgana. Aquí hablaba con sus seguidores sobre la guerra santa y el martirio, y en una entrevista de 40 minutos aludía a las cruzadas medievales “(…) que lideraron Ricardo Corazón de León, Barbarroja de Alemania y Luis de Francia. En nuestros tiempos se han reagrupado detrás de Bush”. Después de sus conocidas condenas a Israel y a quienes les ayudan, sus amenazas se amplían a “otros países” además de los Estados Unidos y el Reino Unido. Sorprendió la aparición de este nuevo video de Bin Laden coincidiendo con las graves acusaciones a George Bush y a los servicios secretos norteamericanos de haber conocido con anterioridad la preparación de atentados en los Estados Unidos, y más teniendo en cuenta las declaraciones  del redactor jefe de Al Yazira, Ibrahim Helal, de que la cadena árabe conocía la existencia de este video desde hacía meses y que probablemente hubiera sido grabado en octubre de 2001. La difusión de la cinta coincidió también con las declaraciones del muláh Omar desde la fecha de los primeros bombardeos (algunas fuentes también lo daban por muerto), en las que el dirigente talibán aseguraba que Bin Laden seguía vivo. Esta entrevista fue difundida por el diario árabe Shark Al Awasat, que se edita en Londres. Poco tiempo después, el 23 de junio de 2002, Al Yazira emitía una grabación con un mensaje de Suleiman Abu Ghaith, en el que este portavoz de Al Qaeda aseguraba que Bin Laden y el muláh Omar estaban vivos, y anunciaba la reaparición de Bin Laden en un próximo video, al tiempo que reivindicaba un atentado terrorista contra una sinagoga, que se había producido en la isla de Yerba, en Túnez, en la que murieron 17 turistas.

En las proximidades del primer aniversario del 11-S, el 9 de septiembre de 2002, Al Yazira emitió un nuevo video de Bin laden con un supuesto mensaje de agradecimiento y homenaje a los pilotos suicidas. Este video se componía de una postproducción con los rostros de los terroristas kamikazes de Al Qaeda en el que una voz en off, supuestamente de Bin Laden aunque nunca se llegó a confirmar, rendía un heroico homenaje a Mohamed Atta, Ziad Al Jarrah, Marwan Al Shehi y Hani Hanjour, los pilotos suicidas de los cuatro aviones estrellados un año antes. Para aumentar la confusión, Al Yazira emitió al día siguiente un video, a todas luces muy anterior a los hechos del 11-S, en el que Bin Laden pedía la liberación del jeque Omar Abderramán y de los ulemas de las mezquitas de La Meca y Medina. También solicitaba la liberación del jeque Said Ben Zair, detenido hacía ocho años en la capital saudí.

En agosto de 2002 la CNN había difundido una serie de videos de Al Qaeda en los que se podían ver con todo lujo de detalles los experimentos que la organización terrorista llevaba a cabo con armas químicas, así como diversas escenas de adiestramiento de sus militantes. Algunos contenían antiguos mensajes de Bin Laden. Según la cadena de televisión, los videos formaban parte de una partida de 250 que las tropas norteamericanas habían encontrado en una casa de Afganistán. El periodista de la cadena, Nick Robertson, describió detalladamente la odisea del traslado de estos videos[9]. Su difusión coincidió con la revelación de la situación desesperada de los presos confinados en Guantánamo (muchos de ellos intentaron suicidarse) y con la noticia de que cientos de presos talibanes habían muerto por asfixia durante su traslado en contenedores a prisiones afganas. También esos días se conocía la decisión de importantes inversores saudíes de retirar sus fondos de diversos bancos norteamericanos (se hablaba de 200.000 millones de dólares retirados) a raíz de que 700 familiares de víctimas del 11-S demandaran a siete banqueros saudíes y otras instituciones de ese país como presuntos cómplices del terrorismo y exigían una indemnización de un billón de dólares. Otra partida de videos emitidos por la CNN en septiembre de 2002 recogía el entrenamiento de terroristas de Al Qaeda y pruebas de los efectos de armas químicas realizadas con perros. La cadena pagó 30.000 dólares a un intermediario anónimo de Afganistán por 64 de esas cintas. La CNN ofreció a la Casa Blanca el visionado previo a la emisión de las cintas a condición de que se permitiesen grabar las reacciones de George Bush y Concoleeza Rice durante ese visionado. La contestación fue contundente: “El presidente no es un propagandista para un programa de telerrealidad”, decía la nota enviada a la CNN.

El video fue una de las nuevas armas utilizadas por ambos bandos durante la crisis. Las tropas de la Alianza del Norte descubrieron en una escuela abandonada en las cercanías de Kabul, una cinta que contenía la grabación de un ensayo de atentado para llevar a cabo durante la celebración de un torneo de golf y contra una caravana de automóviles oficiales en Washington. La grabación, de seis horas, fue emitida parcialmente por la Australian Broadcast Corporation.

Además, en enero de 2002, las tropas norteamericanas localizaron entre los escombros del domicilio de Mohamed Atef, uno de los jefes militares de Bin Laden, situado en un recinto militar, varias grabaciones más. En una de ellas, un piloto suicida que no pudo participar en los atentados del 11-S anunciaba nuevas acciones del mismo estilo. Esta información dio pie a que John Ashcroft advirtiera que estos hombres pueden estar en cualquier parte del mundo. Un periodista del Wall Street Journal descubrió, en el disco duro de un ordenador comprado en Kabul, 23 minutos de una grabación de Bin Laden en la que denunciaba la cruzada anunciada por los Estados Unidos contra el Islam.

A todas estas grabaciones hay que añadir los videos, incautados a las células de Al Qaeda en diferentes países europeos, en los que se grababan mensajes para captar nuevos militantes e instrucciones para llevar a cabo atentados. En algunas mezquitas de Inglaterra se distribuyeron videos con imágenes espeluznantes de matanzas y torturas. En España, el juez Garzón calificaba de “información preliminar” a los atentados del 11-S los contenidos de los videos incautados a una de las células de Al Qaeda en nuestro país. Desde este momento el video se revelaba como  una nueva arma en el mundo de la comunicación y su utilización no ha dejado de producirse, de perfeccionarse, de sofisticarse, desde entonces.


[1] Durante una cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo, en enero de 2002, el príncipe heredero saudí Abdalá Ben Abdel acusó a Al Yazira, en presencia del emir de Qatar, de ser una tribuna de terroristas.

[2] Se trata del programa de debate “La dirección contraria”, un popular espacio que también dedicó varias de sus emisiones al conflicto de Oriente Medio, con participación de palestinos y judíos, y al de Marruecos y el Sáhara, con representantes marroquíes y del Frente Polisario.

[3] “La sharia y la vida” está dirigido y presentado por Youssef Al-Qardhawi, un antiguo militante de Los Hermanos Musulmanes egipcios, encarcelado durante el régimen de Nasser, huido posteriormente a Qatar, que le proporcionó su nacionalidad, e influyente guía espiritual de los jóvenes militantes islamistas europeos. Es lo más parecido a lo que en los Estados Unidos es un telepredicador.Al Qardhawi condenó los atentados terroristas a las Torres Gemelas; no así el terrorismo palestino contra Israel.

[4] En 1997 el padre del emir, Hamad Bin Jalifa Al-Thaní fue vinculado, junto con miembros de la familia real saudí con la organización de una red de prostitución de lujo cuya sede estaba instalada en el Hotel Crillón de París desde 1995.

[5] Promovida por el magnate saudí Saleh Kamel en 1991, sus contenidos están próximos al de una televisión occidental, pero mantiene fuertes restricciones religiosas e ideológicas.. La MBC no emitió los primeros videos de Bin Laden para que no figurase el logotipo de Al Yazira en sus pantallas. Sin embargo, parece ser que fue la que introdujo en Inglaterra el video de Bin Laden emitido en mayo de 2002, en plena crisis del Gobierno Bush por las revelaciones de que conocía previamente al 11-S los planes de Al Qaeda para atentar en territorio de los Estados Unidos.

[6] El diario “El Mundo” difundió el contenido íntegro de las entrevistas en su edición del domingo 8 de septiembre de 2002

[7] Una amplia transcripción de las palabras de Bin laden puede consultarse en la edición del 14 de diciembre de 2002 de los periódicos “El País”, “El Mundo” y “ABC”.

[8] Sobre estas dudas se pueden consultar los artículos de Mark Lawson (“El Mundo”, 16-12-01), Carlos París (“La Razón”, 17-12-01) y Carlos Boyero (“El Mundo”, 17-12-01).

[9] “Las cintas del terror”. Los domingos de ABC (8-9-2002)

El Sahara después de Agdaym Izik


Nada volverá a ser igual en el Sahara después de la represión marroquí al campamento de Agdaym Izik

Los saharuis llevan 35 años sin poder ser soberanos en su propia tierra, sufriendo el exilio eterno o la ocupación, víctimas de un Marruecos que proyecta todas sus carencias y frustraciones en el territorio, de una España irresponsable y de Polisario que ha terminado por convertirse en el gestor de la dependencia de la ayuda internacional. Un pueblo que merece un destino mejor.

Es pronto para avanzar conclusiones sobre todo en plena desinformación y guerra de propaganda, pero se apuntan ya algunas tendencias: necesidad de ampliar la misión de la ONU a la protección de los derechos humanos, involución en Marruecos, una España más débil en sus relaciones con el vecino del sur, un reforzamiento de la resistencia interna… y unas malas prácticas generalizadas en la verificación de fuentes por parte de los medios españoles.

Proteger a los saharauis

Las autoridades marroquíes han desatado una represión que supone graves violaciones de los derechos humanos. Asesinatos, palizas y detenciones indiscriminadas. Con la información existente hablar de genocidio o exterminio sistemático -como hacen los activistas prosaharauis- parece una distorsión propagandística. Habrá que ver si los detenidos terminan por convertirse en desaparecidos en cárceles clandestinas como tantas veces ha ocurrido en la historia de Marruecos.

La gravedad de las violaciones de los derechos humanos justifica la intervención internacional. No se trata de invocar la siempre conflictiva cláusula de la responsabilidad de proteger que tiene todo Estado en relación a su población que no deja de ser una limitación a su soberanía. Marruecos es simple potencia administradora de hecho, no el estado soberano del territorio -pese al desliz del ministro Jaúregui.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir cuando en un territorio pendiente de descolonizar la potencia administradora viola los derechos humanos. La única acción viable sería ampliar la misión de la MINURSO para que tuviera competencias en materia de protección de los derechos humanos, por la que los saharauis llevan clamando desde hace mucho. No estoy muy seguro de que la MINURSO hubiera sido capaz de proteger eficazmente a la población en una situación tan conflictiva como ésta, pero sin duda hubiera sido un relativo freno a la represión.

La única potencia que podría imponer esta situación a Marruecos es Estados Unidos, pero la Administración Obama parece concentrar sus esfuerzos en una falsa coreografía de conversaciones de paz en Oriente Próximo. Para el Sahel parece apostar por una estrategia de refuerzo militar de los regímenes amigos a costa de los derechos humanos. No parece, en consecuencia que el sistema de Naciones Unidas vaya a aportar una protección efectiva, sin perjuicio de que, por ejemplo Argelia, planteara una demanda en la Comisión de Derechos Humanos.

La protección de los saharauiss depende pues de sus propias redes sociales y de la acción de activistas que, como se ha visto en esta crisis, tienen muy poca experiencia y pertenecen a organizaciones bastante débiles. Amnistía Internacional o Human Rigths Watch debieran de tomar acciones contundentes, como la de intentar enviar comisiones de investigación a su territorio.

Involución marroquí

Existe un riesgo cierto de que el reinado de Mohamed VI vuelva a los “años de plomo”. El desmantelamiento del campamento, con las muertes de policías, parece una operación mal preparada y peor ejecutada. Puede que sólo sea incompetencia; puede que se buscaran esas muertes para justificar una represión a sangre y fuego. Si las fuerzas políticas y sociales se envuelven en la bandera nacional y legitiman una represión indiscriminada echaran por la borda la limitada apertura política, con consecuencias internas.

España pierde

La pusilánime diplomacia española no hace sino mostrar la dependencia de España de Marruecos. El talón de Aquiles siguen siendo Ceuta y Melilla. ¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que Marruecos orqueste algún incidente grave en esas fronteras -fronteras de la vergüenza por las condiciones en que se desarrolla el pequeño comercio?. Un Marruecos más cerrado y menos respetuoso de los derechos humanos será un interlocutor mucho más difícil.

La resistencia saharaui

Como en todo conflicto donde un movimiento de resistencia actúa desde el exterior llega un momento en que la iniciativa pasa al interior. Esto es lo que ocurrió en Palestina en la primera Intifada o lo que pasó en España con fenómenos como CCOO o la renovación del PSOE del interior. Y eso es lo que está ocurriendo desde hace varios años en los territorios ocupados saharauis. Hasta ahora ha tenido una dimensión social, con figuras como Aminetu Haidar, pero la represión que ahora se desarrolla forzará a la creación de una resistencia clandestina que, por muchos lazos que pueda tener con el Frente Polisario, será cada vez más independiente de él.

De ese movimiento social se había desgajado una corriente favorable a aceptar la autonomía propuesta por Rabat. Hoy estas mismas personas critican abiertamente (por ejemplo en entrevistas en TVE) que las autoridades hayan alentado los ataques de los colonos marroquíes contra la población. Hoy la autonomía es más inviable y se ha abierto una brecha muy difícil de cerrar entre pobladores originarios y los colonos marroquíes.

Cualquier solución pasa por un triángulo de negociación Marruecos-Polisario-Resistencia Interna, lo que complica todavía más una componenda satisfactoria para todos.

Entretanto, no es despreciable la radicalización de esa resistencia interna y su infiltración por redes yihadistas. Marruecos lleva años haciendo propaganda sobre esa supuesta presencia y con sus actos lleva camino en que se convierta en una profecía autocumplida.

La guerra de la propaganda

Capítulo aparte merece la guerra de propaganda. Marruecos decreta el bloqueo informativo y encuentra su chivo expiatorio: los medios españoles. Pero hay que decir que los medios españoles se lo están poniendo fácil con la publicación de fotos que no corresponden al conflicto. El caso demuestra unas malas prácticas generalizadas en cuanto a la verificación de las fuentes y especialmente de los contenidos obtenidos en Internet.

Tomemos el caso de las fotos de niños heridos en Gaza en 2006. El País la publica el vienes 12 de noviembre en su página 5 (no el miércoles como se dice en la rectificación, que ni en eso aciertan) y rectifica el 13. Por lo que parece varios diarios publican la foto distribuida por EFE, que la habría obtenido de la organización Thawra. En su rectificación, esta organización asegura que Marruecos está filtrando fotos falsas. ¿Una trampa de los servicios secretos marroquíes? Puede ser, pero lo que es seguro es que alguien hizo circular esa fotos en las redes sociales y que los medios profesionales incumplieron las más elementales obligaciones de verficación y publicaron estas fotos sin referencia a la fuente, como sus propios libros de estilo les exigían.

“Esto ilustra los peligros de los medios cuando confían sólo en una fuente, especialmente cuando esa fuente es parte en el conflicto y la información no puede ser verificada de manera independiente”, ha dicho Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, en un comunicado en el que pide más exactitud en la cobertura de la crisis.

Bastaría haberse fijado un poco en las fotos de los niños para detectar que, por ejemplo, no aparecía nadie con los ropajes propios del Sahara. Si la foto hubiera pasado por las manos de un editor gráfico o un redactor especialista en internacional que en su momento hubiera seguido el ataque israelí a Gaza seguramente esas fotos no se hubieran publicado. Pero por lo que parece lo que cuenta es quien copia y pega más rápido.

Google tv: la difícil convergencia entre televisión e Internet


En el ciberespacio no se habla de otra cosa. Google va a reinventar la televisión. ¿De verdad?

¿Qué es lo que ha anunciado Smichdt, su consejero delegado, en la IFA de Berlín?

Un software abierto (basado en su navegador Chrome) que podrá ser utilizado en televisores (como ya anuncia Sony) o en dispositivos de conexión específicos (Logitech desarrolla el suyo) que permitirán la navegación por la Red y la visualización de sus contenidos en un televisor.

El asalto de Google a la televisión no es más que la consecuencia de que éste sigue siendo un medio vivo y coleando, central para la inmensa mayoría de la gente en todo el mundo. Google busca introducir una cuña en el mercado de la publicidad en televisión.

Otros intentos, como el de Microsoft, de unir la experiencia de ver la televisión y la de la navegación por la Red han fracasado. El intento de Google tiene a su favor la naturaleza de plataforma abierta a todos los desarrolladores y el enorme potencial de su motor de búsqueda, que este software propone como punto de entrada, tanto para ver los canales convencionales como para visualizar contenidos multimedia de la Red.

La dificultad de la convergencia reside en la distinta naturaleza visual de sus medios y en las diferencias de la experiencia de recepción.

Distinta naturaleza visual: la pantalla de la televisión se ve de un golpe, no se escanea; vídeos, imágenes y gráficos tienen que tener al menos la definición de la televisión tradicional de 625 líneas y una nitidez que no dan más que los equipos de captación profesionales, o los prosumer de gama alta.

Distinta experiencia de recepción: la televisión es una experiencia inmersiva difícilmente compatible con la navegación. Y en gran medida sigue siendo una experiencia social: todavía gran parte del consumo televisivo se realiza por el grupo familiar reunido.

Google es consciente de estas dificultades, como lo demuestra sus recomendaciones para desarrolladores.

Una dificultad añadida, pero no menor sobre todo en España, es la propia capacidad de las infraestructuras de telecomunicaciones. Aquí enlazamos con el debate sobre la neutralidad de la Red y la crisis de las tarifas planas.

La tendencia a la convergencia es indiscutible, pero que híbrido nacerá de ella está por ver.

Comunicación y poder


Una vez más, Francisco Rodríguez Pastoriz me autoriza a la publicación de sus colaboraciones en los suplementos de los sábados del Faro de Vigo. En esta ocasión se trata del análisis de Comunicación y poder, la obra de Manuel Castells que se presenta como la síntesis y revisión del pensamiento del sociólogo español más citado internacionalmente.

No he leído todavía el libro, que por su extensión reservo para el verano. Confieso que a veces me irrita un poco el tono algo profético de Castells, que, sin llegar a las tecnoutopías de Toffler y tantos autores norteamericanos, le lleva a dar por muertas realidades muy vivas. En esta ocasión parece que da bastante importancia a los últimos desarrollos mediáticos, como el infoentretenimiento o los procesos de glocalización, sobre los que he intentado hacer alguna pequeña aportación personal. Es cierto que se ha producido un cambio de paradigma, pero todavía no está nada claro no tanto que esa autocomunicación, como llama Castells a las posibilidades de comunicación interactiva, esté cambiando nuestras costumbres personales y la sociedad en su conjunto, lo que parece obvio, sino si estamos siendo capaces de utilizar nuestras nuevas capacidades con un sentido liberador, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Sin más, paso a copiar el trabajo de Rodríguez Pastoriza.

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El acceso a Internet, un derecho fundamental


Casi cuatro de cada cinco personas en todo el mundo consideran que el acceso a Internet debiera tener la consideración de derecho fundamental. Así resulta de una encuesta mundial realizada por la BBC en 26 países (pdf) y a la que han respondido 27.000 adultos.

La encuesta se enmarca en una quincena que la BBC (radio, televisión y online) dedica a Internet, SeasonSuperpower, con elementos tan interesantes como Digital Giants, una serie de vídeos con personajes que están modelando lo que hoy es Internet, una superpotencia o un supepoder, esencial para participar en la vida comunitaria y social al comienzo de este siglo XXI.

La conclusión más rotunda de la encuesta es esa percepción mundial del acceso como un derecho fundamental. Pero el estudio tiene otros muchos datos dignos de análisis. Por ejemplo, en Europa una mayoría de los encuestados son partidarios de alguna forma de regulación gubernamental. En España, un 47% está a favor de la regulación y un 51% en contra. En nuestro país, Internet es, sobre todo, fuente de información. Los españoles se encuentran entre los que mejor podrían vivir sin Internet (un 70%) y a los que menos libertad ha aportado (sólo un 30% creen que ha aumentado su libertad).

Pero vuelvo a lo esencial. El convencimiento de que el acceso a la Red es un derecho fundamental es un hecho revolucionario. Internet ha configurado un nuevo ámbito comunicacional, el de la comunicación interactiva, el ciberespacio, que se suma al espacio de la comunicación natural y al de la comunicación mediática. En ese espacio podemos ejercer el derecho a la libertad de expresión e información, pero también los derechos de reunión, petición, el derecho a la educación, a la cultura y sirve cuando menos instrumentalmente a otros derechos sociales como el derecho a la salud. En otras palabras, la Red, el ciberespacio, es un ámbito, un foro público, especialmente relevante para el ejercicio de los derechos que nos hacen individuos, para los derechos humanos o derechos fundamentales.

Hay un aspecto instrumental y previo en estos derechos que es el derecho de acceso. Acceso que exige una conexión física, una conexión de banda ancha. Y un acceso en condiciones de igualdad y transparencia.

La primera manifestación se traduce en que los ciudadanos puedan exigir el derecho a la prestación del servicio, bien al estado, bien a las compañías de telecomunicaciones que prestan el el servicio público o de interés general. La tendencia es incluir el derecho de acceso, la conexión a la banda ancha, como una de las prestaciones del servicio básico de telecomunicaciones.

La segunda expresión de ese derecho es la neutralidad de la red, que todos los usuarios de la misma reciban el mismo trato de forma transparente. La presidencia española de la UE ha patinado al apuntarse temporalmente a la tesis de que las telefónicas discriminen a los usuarios.

Pero el derecho a Internet como derecho fundamental no se agota en el acceso. Todos los derechos que se ejercen en este ámbito tienen que estar garantizados, empezando por la libertad de expresión e información.

Internet era impensable en 1948, cuando el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) proclamaba el derecho a investigar, difundir y recibir informaciones, ideas y opiniones por cualquier medio, pero, justamente, ese consideración general de los medios hace que las actividades informativas en Internet (mejor que por Internet) queden perfectamente dentro del ámbito de la declaración.

La Red es más que un medio de comunicación, aunque los medios, los cibermedios, operen en este ámbito. El ejercicio de la libre expresión e información en el ciberespacio es un derecho tan fundamental como su manifestación en el espacio mediático. Algún juez en España (caso SER) todavía no se ha enterado.

Cómo Internet y los teléfonos móviles han convertido las noticias en una experiencia participativa


El Project for Excellence in  Journalism acaba de publicar un informe sobre el consumo de información de los norteamericanos bajo el título “Entendiendo el consumo participativo de las noticias” y el subtítulo con el que encabezo esta entrada.

La principal conclusión es que la inmensa mayoría de los norteamericanos, hasta un 92%, consumen la información de actualidad a través de múltiples plataformas. Nada menos que un 46% usan habitualmente hasta 6 distintas plataformas.

La televisión sigue siendo el medio o plataforma preferido, pero Internet ha superado a la radio y a los periódicos.

- Un 78% se informa a través de la televisión local

- Un  70% lo hace en cadenas nacionales de tv. por ondas o cable

- Un 61% a través de Internet

- Un 54% en la radio

- Un 50% en un periódico local

- un 17% en periódicos nacionales

Internet no aporta la diversidad profetizada: un 57% se contenta con consultar entre dos y cinco cibermedios.
Experiencia participativa:

- Un 37% usa el teléfono móvil para informarse

- Un 28% ha personalizado su acceso a la información a través de Internet

- Un 37% crea o “mueve” información a través de la redes sociales.

En definitiva, un nuevo ecosistema, donde a la última hora se accede por el móvil, se reciben alertas a través de las redes sociales y donde unos medios o plataformas refuerzan a otros. Pero ¿dónde se crea esa información que rebota de una plataforma a otra? El informe, basado en encuestas entre los consumidores, no responde a esta pregunta. Mi respuestas: en los medios tradicionales, pero también cada vez en mayor medida en los nuevos medios sociales.

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