La guerra de Malí ¿un nuevo Afganistán? ¿una nueva Somalia?


Francia se ha lanzado a una operación militar en Malí cuyos objetivos no parecen bien definidos y cuyas consecuencias son inciertas. Las intervenciones occidentales en Afganistán y antes en Somalia han sido grandes fiascos, que ni han estabilizado los países, ni resuelto sus déficits de desarrollo humano ni siquiera logrado el dominio estratégico de las potencias occidentales. La situación en Malí tiene muchos paralelismos.

 

LA INTERVENCIÓN FRANCESA

Fuente: El País

Los cazas francesas empezaron por atacar a las columnas de jihadistas que tomaron Konna y amenzaban Sévaré, base de las tropas de Francia, Senegal y Nigeria y desde donde, por carretar asfaltada, podían alcanzar Bamako en un rápido movimiento.

Luego han bombardeado bases de la milicias islamistas al norte, en la zona controlada por éstas desde el pasado marzo. Por tanto, los objetivos estratégicos parecen más amplios que los de evitar la caída de Bamako. El alto mando francés tampoco ha puesto un plazo a la intervención

El derribo de un helicóptero y la muerte de su piloto, y, sobre todo, el avance este lunes 14 de los salafistas, que han conquistado de Diabali, a 400 kilómetros de Bamako, parece indicar que ni siquiera esta primera parte de la operación, neutralizar la ofensiva jihadista, está siendo fácil. Mucho menos lo será reconquistar las ciudades del norte y no digamos ya controlar el vasto territorio desértico. Los salafistas prometen una guerra larga.

Francia se ha lanzado a la operación porque ha visto en peligro sus intereses estratégicos. La caída de Bamako hubiera generado un caos general en el centro de África y puesto en peligro la reputación de la expotencia colonial. Por otro lado, como se ha recordado, los yacimientos de uranio de Niger -vitales para las nucleares francesas- están más cerca de Gao que de Bamako.

Los militares franceses ha bautizado a la intervención como Operación Serval. Como se encargan de recordar los periódicos argelinos, que califican de neocolonial la intervención, el serval es un pequeño felino africano, que orina hasta 30 veces al día para marcar su territorio. Francia está marcando territorio, pero ¿a qué coste?

Hollande, el blandito, ha cruzado su Rubicón. Por el momento, (casi) toda Francia le sigue, pero ¿por cuánto tiempo?. Las televisiones francesas han caído en tromba sobre Bamako, pero no ofrecen más imágenes que el desembarco de tropas. El mando francés no ha incrustado todavía periodistas entre sus tropas; la situacion parece bastante fuera de control.

¿CÓMO SE HA LLEGADO AQUÍ?

No es extraño que la alianza de fuerzas salafistas que dominan desde marzo el norte de Malí hayan lanzado una ofensiva contra el sur; dese hace meses se les anuncia una operación multinacional (con base en tropas de los países de África occidental) para reconquistar el territorio. La mejor defensa es un buen ataque.

Es conocido que la alianza de Al Qaeda en el Magreb Islámico (de origen argelino), los tuaregs del Movimiento de Liberación de Azawad (MNLA), un movimiento salfista Ansar Dine y un grupo terrorista dedicado a los secuestros, MUJAO (BBC – Mali crisis: Who’s) lograron el control del norte del país con gran facilidad, coincidiendo con un golpe de estado en Bamako llevado a cabo por los mandos medios del ejército.

Desde entonces, estos grupos, sunníes wahabistas frente al sufismo mayoritario en el sur, han impuesto su interpretación fanática del islam, una reedición de los talibanes en el Sahel.

Hay, sin embargo algunos factores que vale la pena recordar:

- El retorno de los combatientes de Libia. Los grupos salafista vivían del secuestro, pero no tenían capacidad militar. Tras la caída de Gadafi retornan mercenario tuaregs, con experiencia militar y potente armamento. Son ellos los que engrosan tanto las filas del MLNA como de Ansar Dine, sin cuyo empuje no hubiera habido ofensiva militar la pasada primavera.

- El fracaso de la estrategia antiterrorista norteamericana. The New York Times revela que los instructores norteamericanos formaron durante años a las tropas de élite del ejército de Malí, todos tuaregs, que a las primeras de cambio se pasaron con armas y bagajes al enemigo. El titular de la información es bien significativo: los bombardeos franceses suplantan la estrategia prudente de Estados Unidos. Y es que el Sahel ha sido el escenario de un discreto, pero robusto programa contraterrerorista de Estados Unidos, superado ahora por la situación de guerra abierta.

- El MLNA, los tuaregs más políticos y menos religiosos, fueron expulsados del territorio bajo control de los rebeldes salafistas. El estado tuareg de Azawad quedó convertido en una versión del califato salafista. Los tuaregs de Malí y de los países vecinos siguen siendo la clave para la estabilidad de la región.

LOS RIESGOS

Philippe Leymarie plantea en Le Monde Diplomatique las incógnitas que pesan sobre la guerra. Ya me he referido a la indefinición estratégica, pero del análisis de Leymarie destaco:

- Interpretación abusiva de la resolución 2025 del Consejo de Seguridad, que establecía una negociación política antes de dar luz verde a una intervención militar.

- Francia puede recibir apoyos logísticos de sus aliados, pero ni Estados Unidos ni ningún país europeo está dispuesto a mandar tropas a combatir al desierto. Una fuerza africana está lejos de ser operativa -en los planes anteriores a estos nuevos desarrollos estaba previsto que lo fuera de septiembre de 2013. Y como las guerras no se ganan desde el aire les toca a los soldados franceses luchar en la arena.

- Con su beligerante actitud en Libia, Siria y ahora Malí, Francia se situa como primer objetivo del yihadismo internacional. Sin descartar una acción terrorista en suelo metropolitano, lo más probable son ataques a sus (importantes) intereses en el Sahel.

¿UN NUEVO AFGANISTÁN? ¿UNA NUEVA SOMALIA?

La constitución de un estado yihadista en Mali era, sin duda, un riesgo para la estabilidad de la zona y para toda Europa.  Pero parece que no se han aprendido las lecciones de estos conflictos, dice Alain Gresh en Le Monde Diplomatique: ninguna intervención militar exterior ha consolidado un estado.

La intervención militar corre el riesgo de dispersar a estos grupos por una región sin fronteras y con débiles estados. Se perdió mucho tiempo y ni se negoció con los tuaregs del MNLA, ni se logró el consenso en Bamako ni se puso en pie una fuerza africana seria que hubiera disuadido a los yihadistas de atacar el sur. Ahora todo parece demasiado tarde.

El odio se retroalimenta


¿Muerto el perro se acabó la rabia? No, la muerte de Mohamed Merah no es más que un nuevo capítulo de una historia de odio.

Merah incubó su odio en los banliues de la marginación. En la escuela se le dijo que era ciudadano de la República, pero su barrio era un gueto al que la República no llegaba más que en forma de represión policial. Un ministro del Interior (Sarkozy se llamaba) le dijo a él y a los chicos como él que eran basura. Le Pen y su hija le dijeron que él era “el otro”, que ponía en peligro la República. Y otros políticos cuando llegaron las elecciones (otra vez Sarkozy) le dijeron lo mismo que Le Pen.

Los imanes también le dijeron que era distinto, que era “otro”. Merah cambió su marginación en el orgullo del diferente. Si nos matan -en Palestina, en Irak, en Afganistán- mataremos. Y para matar fue instruido en tierras lejanas. Y mató sin necesidad de recibir órdenes de un comandante operativo.

Mató a compatriotas de su religión, que, pese a ser militares, puede que también se sintieran el “otro”. Y mató a niños y maestros que al parecer se sentían también el “otro”, pues fueron enterrados en la santa tierra de Israel, no en la laica Francia.

Merah hoy será un mártir -shahid- para muchos musulmanes. Su recuerdo alimentará el odio de muchos musulmanes y de muchos franceses, que se verán reafirmados en su odio hacia el “otro”.

En cuanto pase el luto, el odio se hará presente en la campaña electoral: no consentiremos que el “otro” nos ponga de rodillas, reforzaremos la seguridad, los controles, la policía… la discriminación. Y los medios serán altavoz de las palabras de odio de los políticos.

El odio se retroalimenta. ¿Cómo podemos romper esta espiral?

 

La financiación de la radiotelevisión pública francesa avalada por el Tribunal Europeo de Justicia


El caso francés

El 1 de julio el Tibunal Europeo de Justicia ha validado el nuevo sistema de financiación del servicio público de la radiotelevisión francesa, basado en sustituir (por el momento parcialmente) los ingresos publicitarios por tasas sobre los ingresos publicitarios de las televisiones privadas y sobre los ingresos de los operadores de telecomunicaciones (Sentencia T-568,573-08).

El Tribunal considera conforme al derecho comunitario este sistema y la decisión de la Comisión Europea que lo aprobaba, contestada por M6 y TF1, por cierto los grandes beneficiarios del mercado publicitario abandonado por France Télévision. El meollo de la sentencia reside en que los ingresos previstos por esta nuevas tasas quedan por debajo de los costes del servicio público, en los términos definidos por la República Francesa. Recordemos que conforme al Protocolo Adicional del Tratado de Amsterdam, cada Estado puede financiar el servicio público, con la extensión con la que le haya definido, siempre que esta financiación sea proporcional a las obligaciones públicas asumidas y no distorsione el mercado. La sentencia falla que el nuevo sistema de financiación cumple estas condiciones.

El caso español

Sabido es que el nuevo sistema de financiación de RTVE (Ley 8/2009, de 28 de agosto, de financiación de la Corporación RTVE) está inspirado en el francés y, por tanto, a primera vista, parece salir reafirmado con la sentencia. Pero hay que recordar que el esquema español -a diferencia del francés- todavía está sujeto a examen de la Comisión Europea y que la sentencia se ha pronunciado sobre la legalidad de la financiación estatal y su montante, pero no sobre el origen de esa financiación y las nuevas tasas establecidas. Este último es el terreno de confrontación jurídica escogido por las teléfonicas españolas, que se consideran ilegitimamente obligadas a subvenir a la financiación del servicio público de la radio y la televisión.

Las espadas siguen en alto.

La utopía de la televisión sin publicidad


Día histórico este 5 de enero para la televisión francesa y -me atrevería a decir- para la televisión pública en Europa. A las 20:35 cuando termine el telediario de France 2 no irrumpirá como de costumbre un bloque de 10 minutos de publicidad. La publicidad ha sido abolida en el prime time de la televisión pública francesa. Ya me ocupé de la evolución del proyecto de ley y su contenido y de sus trampas, las más evidentes entregar el negocio publicitario a TF1 y devolver la designación del máximo responsable de la televisión pública al presidente de la República. A día de hoy, no hay mayoría en el Senado para sacar adelante la ley y los sindicatos han decretado huelga hoy en France 3 y mañana en France 2. No faltan tampoco las voces de profesionales que consideran la abolición de la publicidad una liberación.

Todas las voces críticas denuncian que en estas condiciones no se garantiza la vibilidad financiera de la televisión pública. Hacen bien los sindicatos en utilizar el arma de la huelga. Pero eso no debe obstar para que los profesionales aprovechen la oportunidad de demostrar que “otra televisión es posible”. Tendrán que programar aprovechando la ventaja de que el zapping es más difícil sin publicidad, pero también que, lamentablemente, el público está acostumbrado a esas rupturas y las aprovecha para los más distintos propósitos. En consecuencia, deberán buscar interrupciones o respiro en el relato audiovisual. Tienen el reto no sólo de difundir programas culturales, sino de hacerlos atractivos. Encontrar, también y sobre todo, un entretenimiento que no sea ni abyecto ni plano… Una información no sólo imparcial, sino al servicio de las necesidades sociales y no a los caprichos de los políticos ni dependientes de las modas, con piezas informativas trabajadas en profundidad.

Deseo suerte a los colegas franceses y que los árboles de la lucha contra la arbitrariedad sarkoziana no les impidan ver el bosque de la utopía de una televisión sin publicidad.

Se suprime por decreto la publicidad de la televisión pública francesa


La trampa se cierra. A la hora de escribir esta entrada (11 de la noche de Madrid), los diputados discuten en la Asamblea Francesa la ley del Audiovisual propuesta por Sarkozy. Hacía mucho tiempo que no había en el parlamento francés un debate tan agrio. La oposición discute artículo por artículo y la ley no podrá entrar en vigor a primeros de año, porque los presupuestos generales tienen prioridad. De modo que el gobierno ha decidido aprobar por decreto la medida central de la ley, la supresión casi total de la publicidad en la televisión pública a partir de las 20 horas del 5 de enero.

No faltan voces dentro de la mayoría que consideran esta ley el mayor error de Sarkozy. ¿Cuál son los problemas para que una ley que termina con la odiosa publicidad suscite tales reacciones? Dos esenciales: que es una ley a la medida de la televisión privada (la ley de la TF1. se dice) y que a partir de ahora el presidente de la televisión pública volverá a ser nombrado por el presidente de la República. Se ironiza: es la resurrección de la ORTF.

Las novedades más importantes de la ley son:

- Empresa única: las cinco cadenas públicas se unifican en una sola empresa, France Télévisions.

- Nombramiento de su máximo responsable por el presidente de la República.

- Supresión de la publicidad: a partir del 5 de enero desaparecerá entre las 20 y las 6 horas en France 2, pero se mantendrá en France 2; a partir del apagón digital en el 2011 se prohibe totalmente; la empresa podrá hacer publicidad en su sus servicios interactivos.

-Tasas suplementarias: para enjugar la supresión de la publicidad, se aprueban dos nuevos recargos, entre un 1,5% y un 3% sobre los ingresos publicitarios de las televisiones privadas y un 0’9% sobre la cifra de negocio de los operadores de internet; el canon, la “redevance” se fija en 116 millones de € para 2009 y se actualizará conforme la inflación.

- Más publicidad en las privadas: la ley permite un segundo corte publicitario en un tramo de 30 minutos en los programas de ficción y eleva el límite por hora de 6 a 9 minutos (En España 12 minutos).

- La misión de servicio público se define por el gobierno, mediante el instrumento de los “cahiers de charges” aprobados por decreto.

Un análisis muy crítico puede vers en el blog de Le Monde Diplomatique (Information 2.0), en su entrada “Un project de lois inspiré par TF1″. Sin duda, la cadena privada será la gran beneficiaria. Según Goldman Sachs, un 35% de la publicidad que sale de las públicas irá a las privadas y TF1 se llevará el 70%, 185 millones € al año.

La financiación que recibirá la televisión pública será 450 m. €, cuando se estiman sus necesidades en 850 millones. La consecuencia será una reducción de personal.

La televisión pública puede caer en la tentación de no luchar por la audiencia. En ese caso será irrelevante. Pero también puede aprovechar la oportunidad para hacer una programación equilibrada, con entretenimiento de calidad. Lo que parece claro es que su dependencia del poder será total.

Pocas

Los Estados Generales de la Prensa


Sarkozy ha puesto en marcha un proceso de reflexión sobre la migración de la prensa francesa de lo analógico a lo digital. Este otoño se va a desarrollar lo que gradilocuentemente se denomina ya Los Estados Generales de la Prensa. Le Monde da cuenta en su edición de hoy como se desarrollará el proceso, que tiene como punto de partida el Informe de Daniéle Giazzi (pdf en Le Point), encargado por el propio Sarkozy. Le Monde presenta todo este proceso como un proyecto de desrregulación de la prensa escrita francesa. Entre otras conclusiones, el Informe propone terminar con las normas anticoncentración que prohiben poseer un diario, una radio y una televisión de ámbito nacional, con el fin, dicen, de crear campeones nacionales que puedan competir con los grupos multimedia globales. Propone también la creación de un Observatorio del Pluralismo, dependiente de la Oficina del Primer Ministro, favorecer el mecenazgo en el sector e incluir los códigos deontológicos en los convenios colectivos de los periodistas.

Veremos en que termina todo, pero vistas las conexiones de Sarkozy con los grandes patrones de la prensa no se puede esperar nada bueno.

Dejo aquí también los enlaces a dos trabajos de Le Monde: “Suben los lectores y bajan las ventas” y una infografía sobre la circulación de la prensa escrita en el mundo (Diffusion quotidienne des journaux : une chute continue dans les pays riches)

La Justicia Universal como arma arrojadiza


Escucho a los tertulianos en la radio. ¡Qué barbaridad admitir a trámite una querella contra autoridades chinas un día antes de la llegada de los Principes a Pekín! Reacciones hipócritas ante el auto del juez Pedraz que admite a trámite la querella de dos asociaciones pro Tibet y un particular contra 7 altas autoridadades civiles y militares chinas, acusadas del delito de lesa humanidad, por la represión en el Tibet del pasado marzo. Ya sabemos que China no es una democracia -nos dicen- e incluso está muy bien meterse con ella, pero de eso a esa “provocación judicial” tres días antes de la apertura de la Juegos hay un gran trecho… En fin, opiniones que no son más que la manifestación de la tradicional pleitesía al poderoso.

Nuestro ordenamiento jurídico considera perseguibles los delitos de genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y terrorismo, con independencia del lugar donde se cometan. Esta consagración del principio de Justicia Universal permitió abrir causas como la de Scilingo y Pinochet. Pero ante la querella de Rigoberta Menchú por el genocidio contra los mayas en Guatemala, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo establecieron la doctrina limitativa de que sólo podían ejercerse estas acciones contra hechos acaecidos en el extranjero si había españoles entra las víctimas. El Tribunal Constitucional rectificó esta interpretación, lo que permite a los jueces españoles perseguir estos delitos, aunque no existan compatriotas contra las víctimas. Desde entronces han aumentado las querellas y se han admitido, entre otras, las que denuncian genocidio del gobierno tutsi de Ruanda contra los hutus o de Marruecos contra los saharauís.

Que las querellas además de buscar la justicia busquen un efecto político es lógico e inevitable. Los jueces no pueden retrasar su admisión por razones de oportunidad. Pero ahí deben de estar los medios de comunicación para esclarecer las circunstancias de los hechos que se denuncian. Creo que, por ejemplo, esa función no se cumplió cuando al informar de la querella admitida contra el presidente de Ruanda y otros cargos de su régimen, no se recordó el genocidio cometido por las milicias hutus en las que perecieron 800.000 personas.

El caso de Ruanda es aleccionador. El genocidio de 1994 dio lugar a la creación de un tribunal penal internacional específico, con sede en Arusha (Tanzania). Con lentitud, el tribunal sentenció a algunos de los máximos responsables de los crímenes. Mientras, en Ruanda centenares de miles de acusados esperaban juicio en las cárceles. Como en la orgía criminal había participado, de grado u obligados, buena parte de la población, unos juicios con verdaderas garantías eran imposibles. Algunos fueron juzgados por tribunales tradicionales, pero muchos volvieron a sus aldeas a convivir con los supervivientes. En paralelo, en Bélgica, otro de los países que reconocían el principio de Justicia Universal, se juzgaba a algunos destacados responsables, entre ellos, algún sacerdote. La querella de España se refiere, en cambio, a los crímenes cometidos por la guerrilla tutsi durante 1994 y, posteriormente, en sus ataques contra los campos de refugiados hutus en el Congo y en relación a los cuales se les acusa en la querella del asesinato de religiosos españoles. Pero no son los únicos frentes judiciales. Un juez francés acusó a Kagame como responsable del derribo del avión en el que viajaban los presidentes (hutus) de Ruanda y Burundi, y que fue la señal para el comienzo de la matanza contra los tutsis. Y el gobierno ruandés respondió con la creación de una comisión de investigación sobre la Operación Turquesa, una acción militar francesa que protegió la retira de las milicias hutus que se llevaban consigo a todo un pueblo como rehén. Y de ahí ha salido una acusación formal contra 33 autoridades francesas, empezando por Chirac y siguiendo por Balladur y Villepin. El conflicto diplomático está servido.

Para que un tribunal español se declare competente tiene que probarse que se han agotado los procedimientos en el país de los hechos o que las circunstancias allí -como es el caso de China- hacen imposible cualquier acción jurídica. Pero a partir de ahí, como en cualquier procedimiento judicial, hay que probar los hechos. La capacidad de investigación de los fiscales de la Audiencia Nacional es muy limitada o nula si no se cuenta con la colaboración del otro país. España dio un gran paso reconociendo el principio de Justicia Universal, pero sin un refuerzo de medios (por ejemplo, creando una Sala especial) la Audiencia corre el riego de verse saturada con querellas que más que justicia obtendán réditos políticos. ¿No podría buscarse un procedimiento para inhibirse en favor del Tribunal Penal Internacional por aquellos hechos que entren dentro de la jurisdicción de éste?.

Lo que tiene que entender China (o Marruecos) es que los tribunales en un Estado de Derecho son independientes y que no cabe la represalia diplomática ante sus decisiones.

(P.S Recomiendo pinchar estos días en el mapa de la columna de la izquierda de este blog que nos muestra la localización de las noticias. Hay ya más del 30% tienen su origen en Pekín)

Huelga en la radiotelevisión pública francesa


Jacques Demarthon -AFP“El audiovisual público gravemente perturbado por una huelga sin precedentes”. Así titula France Press su información sobre la huelga seguida por los trabajadores de la radio y la televisión pública en Francia. Entre un 60 y un 70%, dependiendo de las empresas, han seguido el paro, que se ha notado en la programación. La movilización, la más importante desde el troceamiento de la ORTF,  se ha completado con una manifestación, a la que han acudido, según los convocantes, 2000 personas.

Los trabajadores temen que la desaparición de la publicidad anunciada por Sarkozy (veáse mi entrada Las trampas de la supresión de la publicidad en la televisión francesa y ¿Televisión Pública sin publicidad?) redunde en una reducción de la envergadura del servicio público e incluso en la privatización de FR3, la tercera cadena pública de base regional. La Federación Europea de Periodistas ha expresado su inquietud por el futuro del sector.

La supresión de la publicidad disminuiría los ingresos en 833 millones de euros. Sobre los datos económicos ver Le Monde del 19 de enero (mejor la edición en papel, con magníficas tablas)

Frágil acuerdo en Le Monde


El viernes 25 los accionistas internos y externos del Grupo Le Monde votaron por unanimidad a Eric Fottorino como director general del Grupo. ¿Pone fin este acuerdo a la crisis a la que ya me he referido en Periodismo Global?.

Recordemos que el Grupo Le Monde se encontraba descabezado en medio de un conflicto por la ampliación de capital que enfrentaba a los accionistas internos y externos. En medio de luchas intestinas la cuestión clave era si la Sociedad de Redactores y el resto de las sociedades de empleados iban a permitir una ampliación de capital por parte de Lagardére, Prisa y la Stampa, que lograrían, de este modo, el control accionarial.

Si nos atenemos al acuerdo por unanimidad sobre el nuevo director general parecería que la crisis ha sido superada. A esta conclusión llegaremos si leemos la propia versión de Le Monde. Pero a esa unanimidad se llegó en medio de un verdadero psicodrama y con un conjunto de condiciones puestas por unos y otros que indican que la tensión continuará durante los próximos meses.

En primer lugar, los accionistas externos exigieron la cabeza del presidente de la Sociedad de Redactores, Jean-Michel Dumay, el principal enemigo de una ampliación de capital que dé a Lagardére-Prisa el control del Grupo. Así Dumay, en medio de fuertes presiones, se comprometió a marcharse el 31 de marzo, coincidiendo con la salida del consejo de supervisión de Alain Minc, el ideólogo de la adaptación de Le Monde a los vientos neoliberales. La Sociedad de Redactores (que previamente había dado su apoyo a Fottorino, al igual que el resto de las sociedades de empleados) y sobre todo su presidente sacrificado se dicen hoy traicionados.

Hay más condiciones. Que Fottorino tome como adjunto a un gestor. Y que una comisión estudie la ampliación de capital. Fottorino, por su parte, anuncia un plan de relanzamiento, como prometió a los empleados.

Los partidarios de la ampliación se han apuntado la baza de eliminar a Dumay. Fottorino hace equilibrios entre el relanzamiento y la amplicación de capital. En estas condiciones la paz interna parece lejana. Las espadas sigue en alto.

La independencia de Le Monde


Le Monde se encuentra inmerso en una crisis en la que se juega su independencia; una crisis con dimensiones económicas, institucionales y económicas; una crisis con imnumerables cruces y entrecruces entre las política, las finanzas y el periodismo; una crisis que parece un culebrón, pero que puede resumirse en el enfrentamiento entre la Sociedad de Redactores y los accionistas externos del grupo y detrás más que se adivina la sombra del omnipresente Sarkozy.

El grupo Le Monde se encuentra descabezado al no aprobar su Consejo de Vigilancia el nombramiento de Eric Fottorino, hasta ahora director de la Redacción, como director general. Fottorino es el tercer miembro del trío que se hizo cargo del grupo después de la salida de Jean-Marie Colombani. En diciembre, los tres (Jeantet, Patino y Fottorino) tuvieron que dimitir bajo la presión de la Sociedad de Redactores, al pretender subir sus remuneraciones coincidiendo con el anuncio de pérdidas de 12 millones de euros en el último ejercicio -precedidas por otras aún mayores en los años anteriores. Fottorino recuperó su candidatura, ahora rechazada por el Consejo de Vigilancia merced a los votos de los accionista externo. El día 25 se hace efectiva la dimisión de los otros dos triunviros, de modo que el grupo tiene 10 días para encontrar una solución.

Los accionistas externos están aglutinados por Alain Minc, uno de esos enarcas que lo han sido todo en Francia. Minc, que, como presidente del Consejo de Vigilancia, ha sido el poder en la sombra durante la última década, sostiene que el grupo pasa por una crisis finaciera y ha acudido a dos de los accionistas externos, Arnaud Lagardère (17,27% de participación) y el grupo Prisa (15,01%) para que procedan a cubrir una ampliación de capital y convertirse, así, en accionistas de referencia en detrimento de la Sociedad de Redactores.

Quizá convenga hacer un poco de historia. En la hora de la Liberación, el gobierno De Gaulle se incautó de los periódicos que habían estado en manos de colaboracionistas. Uno de ellos era el prestigioso Le Temps, entregado al periodista Hubert Beuve-Méry, que crea una sociedad de responsabilidad limitada y construye una línea editorial síntesis de las tres grandes familias de la Resistencia: gaullistas-nacionalistas, democristianos, comunistas. El diario se convertirá con el advenimiento de la IV República en 1958 en la voz más crítica al general. Fuera de Francia, es la referencia para cualquier interesado en la política internacional y la diplomacia. Para la oposición interna a la dictadura franquista Le Monde era una ventana privilegiada hacia el exterior . En 1951 se crea una Sociedad de Redactores, como modo de garantizar la línea fundacional. En 1968, al rebufo de mayo, a la Sociedad de Redactores se suman otras dos más, de empleados y cuadros. Entre las tres controlan la casi absoluta mayoría del capital de la sociedad limitada. La Sociedad de Redactores se convierte en un modelo para las reivindicaciones de participación de los periodistas en la línea editorial de sus medios.

Pero los tiempos cambian, hay que abordar los cambios tecnológicos y la competencia de los medios audiovisuales, Le Monde se convierte en sociedad anónima y se abre al capital exterior. Desde entonces, este medio de referencia ha vivido en una continua pugna entres esos accionistas externos, pendientes de la rentabilidad y con sus propios intereses políticos, y la Sociedad de Redactores, defensora de la línea editorial, pero también marcada por luchas internas de poder. El gran arma de los redactores es su poder de veto sobre el nombramiento del director general, facultad que ejercieron el pasado mayo para no renovar en el cargo a Jean-Marie Colombani.

La mítica indpendencia de Le Monde ha sido cuestionada por obras como “La face cachée du Monde”, de Péan y Cohen, quienes denunciaron que Minc, Colombani y su antecesor Plenel habían convertido el diario en un instrumento al servicio de los poderes dominantes de la política francesa.

Ahora el conflicto se polariza entre Minc y la sociedad de redactores, que intenta desde el pasado junio su cese al frente del Consejo de Vigilancia. Minc, asesor de Sarkozy, propone que Lagardére y Prisa (amboos grupos tienen un pacto accionarial) se conviertan en el accionista dominante. Arnaud Lagardére, propietario de Paris Match y patrón de un gran grupo industrial, es uno de los “hermanos” de Sarkozy y le ha mostrado su amor filial impidiendo que Paris Match publicara las historias de la primera espantada de Cecilia. Unas relaciones entre los medios y el presidente que llevan a analistas franceses a expresar temores sobre la libertad de prensa en Francia, como ha recogido la corresponsal de la BBC.

El aumento de ventas no ha detenido las pérdidas que se repiten año tras año. Mientras, la división de Le Monde en la red tiene beneficios y se ha convertido en una referencia de prestigio para los internautas. El diario ha hecho muchos cambios para conectar con los lectores, pero quizá se hora de abandonar ese carácter de diario vespertino (sale al mediodía con la fecha del día siguiente) que resulta un tanto anacrónico.

¿Saldrá reforzada la independencia de Le Monde de esta crisis?. Ya veremos.

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