Doce millones de espectadores vieron anoche el debate Rubalcaba-Rajoy. No creo que hayan obtenido mucho esclarecimiento de tan pobre espectáculo televisivo.
En casi dos horas, ninguno de los dos candidatos fueron capaces de reconocer que los gobiernos (por lo menos los de los países periféricos) se han rendido a los grandes poderes económicos y que en el caso español de lo que se trata es de obedecer a los dictados de Alemania. No hubo, por tanto, verdadero debate.
Además, el espectáculo ha visualizado la imposición de un bipartidismo, que congrega el voto mayoritario, pero que cada vez suscita un mayor rechazo y, lo que es peor, una creciente desafección a nuestro régimen constitucional. Un síntoma de lo que hoy mismo Ignacio Sotelo caracterizaba como una crisis importante de la restauración democrática, cada vez más parecida a la restauración alfonsina.
Penoso el comportamiento de los tertulianos, “intelectuales orgánicos” con sus valoraciones fielmente partidistas.
Como estaba previsto dado el formato pactado, los monólogos se sucedieron, con pequeñas chispas de debate. En ese sentido, algo se mejoró con respecto al de 2008, todavía más rígido. Puede verse más abajo mi seguimiento del debate y aquí mi seguimiento del debate en Twitter recopilada con Storify. Y el vídeo del debate, con la magnífica aplicación interactiva de RTVE (por cierto, mientras escribo veo una información incalificable sobre las palabras más empleadas, un juego de repetición de palabras, falsamente divertidido, completamente cretino e irrespetuoso con el espectador).
A mi me queda la inquietante incógnita de si el PP se dispone a recortar el seguro de desempleo. Si se atreven, quizá sea el detonante de una gran explosión social.
Por mucho que le den como ganador las encuestas, como comunicador ayer Rajoy estuvo en su nivel más bajo, incapaz de separarse de sus notas. Incisivo Rubalcaba, mi conclusión es que habría ganado el debate si fuera el jefe de la oposición.
En esta ocasión la audiencia de televisión ha bajado un 8%, pero 12 millones pegados al televisor no son ninguna tontería. Ni que el minuto de oro coincidiera con Rajoy negándose a responder que haría con el desempleo. TVE, con sus 5 millones, sigue siendo la cadena de referencia. No tengo datos de seguimiento de las redes sociales, que habrá sido muy importante en los sectores que contestan el régimen bipartidista. Pero que nadie se engañe: hoy por hoy las elecciones se ganan en la televisión, no en las redes. O mejor, las elecciones se ganan conquistando la percepción positiva de los ciudadanos y eso no lo puede conseguir el partido de los recortes.




Veo el debate Biden-Palin (¿debiera decir Palin-Biden?) 15 horas después. ¿Qué se puede decir a estas alturas que no esté ya dicho?.
Primer debate entre Obama y McCain en un momento crítico para la economía mundial. Así que no es raro que un debate pactado sobre política exterior se halla abierto con la crisis económica. Al final de esta entrada he incrustado los vídeos del debate, traducido en rtve.es y en su versión inglesa en news.bbc.co.uk (la reproducción automática al llegar al final de la página). También incluyo aquí el enlace a la
Otro dato que invita a relativizar el seguimiento de los cibermedios son los de audiencia de los debates cara a cara entre Zapatero y Rojoy. Según los datos elaborados por la empresa Lixesa para la Academia de la Televisión (
En cambio, el triunfo de Rodolfo Chikilikatre para Eurovisión sí que es un ciberacontecimiento . Según 




