El futuro de la BBC


En España, a todos los que nos duele el servicio público de la radio y la televisión hemos considerado la BBC como el modelo a seguir. A veces con una visión un poco idealista que ha ignorado la situación real de la Corporación. Durante los dos últimos años la BBC ha pasado por situaciones que hubiera tumbado el servicio público en otros países y desde luego en el nuestro. Fracasos y escándalos que se proyectan sobre el proceso de renovación de su norma constitutiva la Royal Charter, que caduca el 31 de diciembre de 2016. Y todo ello en una campaña electoral de la que saldrá el parlamento más fragmentado de la historia del Reino Unido.

La BBC ha rendido cuentas, con mejor o peor fortuna, de los fracasos y tiene una visión estratégica sobre su futuro. Por eso y porque hay consenso de que se trata un elemento definidor y esencial de lo que es el Reino Unido, el servicio público tiene futuro, pero siempre con una adaptación dinámica a las nuevas circunstacias de la era digital.

2013 y 2014, horrendum annis

– El escándalo Savile. Jimmy Savile, un depredador sexual, construyó su reputación como popular figura de la BBC desde los años 60. La BBC tuvo que investigar como se pudo ignorar durante décadas una conducta evidente. Y, si cabe todavía peor, el caso puso en cuestión la independencia editorial, pues el programa Newnight eliminó un informe sobre el escándalo. Como consecuencia, el recién nombrado Director General, George Entwistle tuvo que dimitir.

– El escándalo de los sueldos de los ejecutivos. Sueldos desmesurados y sobre todo indemnizaciones injustificables. En 2013 la BBC pagó pagó indebidamente 1,4 millones de libras a ejecutivos que abandonaron la Corporación, en algunos casos después de sólo unas pocas semanas de trabajo. Desde entonces la BBC ha reducido los sueldos de sus estrellas en un 30%.

– El fiasco de la Digital Media Iniciative. La BBC tiró 125 millones de libras (100 más de lo presupuestado) en un fallido proyecto de digitalización de sus fondos. Primero lo contrató con Siemens y  luego intentó desarrollarlo con sus propios recursos, sin que los órganos de control interno fuera capaces de detectar el fracaso.

– La dimisión de Lord Patten. Los escándalos dejaron tocado a Lord Patten, presidente del Trust, el Consejo de Administración de la BBC. Con una impresionante carrera (ministro, presidente del Partido Conservador, Gobernador de Hong Kong durante la entrega a China, rector de la Universidad de Oxford) finalmente dimitió el pasado mayo, tras sufrir una intervención de cirugía cardiaca.

– El cuestionamiento de la sucesora de Patten, Rona Fairhead. Fairhead, ejecutiva del grupo Financial Times, había sido también durante 10 años presidenta de un comité no ejecutivo de auditoría del Banco HSBC, el de la lista Falciani. Las críticas se resumen en las de una diputada conservadora: o supo y no impidió el montaje de cuentas en paraísos fiscales, o no se enteró y fue incapaz. Ya veremos que desarrollo tiene el caso, pero demuestra que los responsables que vienen del sector empresarial (Fairhead) no tienen porque ser mejores que los que provienen del servicio público (Patten).

Recortes. Desde 2010 el gobierno conservador ha venido reduciendo el presupuesto (16% en 210) y congelado el canon que pagan los telespectadores. Además, ha tenido que aumir el coste de su servicio mundial, antes financiado por el Ministerio de Exteriores. Todo ello ha redundado en una drástica reducción de servicios. Y aún así no se ha logrado una situación económica sostenible.

Las fortalezas

La BBC es la mayor organización informativa del mundo. Su presupuesto supera los 4.000 millones de libras y genera un crecimiento doble del PIB. Alcanza y da servicio semanalmente, de una manera u otra, al 97% de la población británica y hay consenso en que es uno de los grandes valores del Reino Unido. Además, sus servicios mundiales son la mayor manifestación del “poder blando” británico.

Eso no quita para que con cada renovación de la Carta no se revise y replantee su función a fondo. En esta ocasión, esa puesta al día es, si cabe, más profunda teniendo en cuenta los desastres anteriormente relacionados. Hasta ahora, desde la propia Corporación se propone una visión estratégica en el discurso de su Director General, Lord Hall y en una serie de  informes. La mayor propuesta de reforma ha llegado de la Comisión parlamentaria de Cultura, Medios y Deportes (Informe sobre el Futuro de la BBC, pdf).

Los desafíos

Financiación. La BBC se financia por el canon (licence fee) que pagan los poseedores de un aparato de radio o televisión. Actualmente asciende a 145,5 libras anuales. El impago de esta tasa está castigado penalmente. Se da la paradoja de que con un dispositivo con una ip del Reino Unido se puede acceder a todos los servicios de la BBC (notablemente el iPlayer, su sistema de contenidos a la carta) sin pagar el canon. El informe de la Comisión parlamentaria admite que el sistema puede funcionar durante una década, pero que debe evolucionar hacia una tasa que grave a todos los hogares. Se descarta el sistema de suscripción a determinados servicios (como proponen las voces más liberales) o la publicidad en algunos canales y se aboga por despenalizar el impago.

Este es un debate que se mantiene en todos los países europeos con canon. Todos reconocen que el servicio ya no puede financiarse por los poseedores de un televisor o una radio, cuando cada vez más ciudadanos disfrutan de los contenidos en otros dispositivos. El canon, en una modalidad u otra, es una tasa regresiva, que somete a la misma carga fiscal a todos, independientemente de su renta o patrimonio. La alternativa reside en la subvención directa a través de los presupuestos generales, pero todos los organismos públicos alegan que perderían independencia financiera. Otra forma de gravamen progresivo sería un recargo sobre el impuesto de la renta.

El servicio multimedia. La BBC ha avanzado como ninguna otra organización europea en la conversión del servicio público de la radio y la televisión en un servicio público multimedia. Desde la Corporación se sigue defendiendo que su misión consiste en proveer servicios y contenidos para todos (“great British programmes, and a trusted guide. For everyone”- Lord Hall, Director General). Una visión cuestionada por la Comisión parlamentaria, que propone que no compita en áreas donde otros están mejor colocada para proveer contenidos de calidad. Por el momento, la BBC se propone desarrollar un proyecto estratégico MyBBC, un sistema de personalización de contenidos y servicios, basado en el tratamiento de datos. De hecho, la primera fase ya está en marcha con la creación de un sistema de registro de usuarios. Pero se insiste, la personalización no puede ir en detrimento de la esfera pública: la BBC es el lugar donde la nación se encuentra (Lord Hall).

La producción de programas. Los directivos actuales siguen considerando la producción de programas de calidad como el núcleo esencial de la labor de la Corporación. En estos momentos está en marcha la creación de una empresa subisidiaria BBC Studios, que concentraría toda la producción (salvo programas infantiles, deportivos y de actualidad). Esta empresa produciría para la BBC y para el sector privado. La “fábrica” se mantiene y fortalece abriéndola al exterior.

El futuro de la información. La BBC ha producido un informe “The future of news” (pdf) en el que se realiza un amplo análisis del impacto de Internet en el periodismo y reafirma el papel de referencia de la Corporación en un ruidoso ecosistema mediático. El informe apuesta por la información de calidad: noticias de trascendencia pública, documentadas, investigadas y explicadas, contadas con nuevas narraciones multimedia y usando nuevas herramientas. Ello supone invertir no sólo en nuevas tecnologías sino también innovar en el relato, en la distribución y en la conversación.

Servicios estratégicos. El mencionado informe considera que la BBC tiene un hueco que llenar en la información local y regional en el Reino Unido. En pleno proceso de descentralización política los periódicos locales y regionales desaparecen, dejando un déficit democrático. El otro reto es mantener un poderoso servicio exterior global, capaz de competir con nuevos servicios como los canales rusos o chinos, que no sufren las restricciones presupuestarias de la BBC.

Información electoral. El marco de la cobertura informativa de las televisiones ha cambiado radicalmente en el Reino Unido. Hasta las pasadas elecciones generales no existía debates en las televisiones británicas. En 2010 se desarrollaron dos debates a tres (Brown, Cameron y Clegg) que fueron decisivos para los buenos resultados de los Liberal Demócratas. Ahora, hay dos nuevos contendientes nacionales (el euroescéptico UKIP y el Partido Verde) además de los partidos de Escocia, Irlanda del Norte y Galés. Así que las televisiones se proponen celebrar dos debates a siete y un cara a cara entre Cameron y Milband, dejando la silla del primer ministro vacía si este no comparece.  Además, varios periódicos proponen debates en YouTube. el regulador de todos los servicios audiovisuales, el OFCOM, obliga por primera vez a los operadores a seguir de modo equilibrado la campaña electoral de todos los partidos, algo parecido a los aborrecibles bloques electorales españoles. Ante ello, la BBC se propone desarrollar una información de profundización y esclarecimiento. En cualquier caso, las presiones serán muy fuertes porque los ganadores determinarán el futuro de la BBC.

El gobierno de la BBC. La última reforma de la BBC instauró al Trust como órgano de dirección y control del servicio público. Sustituyó a la Junta de Gobernadores, que se juzgaba un órgano demasiado implicado en la gestión para ejercer un control real de la misión de servicio público. Pues bien, diez años después la Comisión parlamentaria cuestiona el Trust con los mismos argumentos: un órgano interno no puede ser el controlador de la misión de servicio público y propone una comisión externa de regulación y supervisión, y un consejo interno de gestión, con un presidente sin funciones ejecutivas.

El valor económico y editorial de la radiotelevisión pública


Los servicios públicos multimedia ofrecen un valor económico y editorial que realzan su misión.

Las radiotelevisiones públicas europeas proveen contenido audiovisuales y mutimedia en competencia con operadores privados. Esta competencia (y la influencia que conlleva sobre la programación) debilita las misiones del servicio público (servicio al pluralismo y la diversidad, cohesión social, preservación de la cultura etc.). Cuando en España se procede a la destrucción de la radioteleviones autónomicas y RTVE, como otros servicios del sur y este de Europa, son objeto de injerencias gubernamentales, recojo aquí un conjunto de informaciones de las últimas semanas que aportan ejemplos (en positivo y negativo) de ese valor económico y editorial.

EL VALOR ECONÓMICO

En toda Europa los servicios públicos de radio y televisión son un actor de primera magnitud en la economía del conocimiento. No sólo por su propia dimensión empresarial sino como dinamizadores del sector creativo.

La BBC valora cada dos años su impacto ecónomico (PDF). La Corporación gasta los 4,3 millones de libras que recibe vía licencia y genera de esa forma un incremento del Producto Interior Bruto de 8,3 millones; esto es, por cada libra gastada se multiplica el PIB en casi por dos (factor multiplicador).

Este efecto cuantitativo es más fácil de medir que los efectos cualitativos. Los redactores del informe consideran que la BBC indluye positivamente sobre la economía británica mejorando el potencial productivo (estableciendo estándares, con formación de alta calidad), estimulando la demanda, fomentando las exportaciones y equilibrando el crecimiento sectorialmente y geográficamente.

Fuente: The economic value of the BBC: 2011/2012

Fuente: The economic value of the BBC: 2011/2012

En España, la mayor parte de esas funciones económicas las desarrolló históricamente RTVE y las autonómicas debieron de ejercer una función de reequilibrio geográfico. Desgraciadamente, han sido objeto de un expolio, que hará muy difícil su reconstrucción. Pero algún economista debiera de medir el decrecimiento del PIB regional que supondrá la desaparición de estos organismos. En cuanto a RTVE, tendría que recuperar su función de promoción tecnológica, impulso al cine y a la cultura, producciones propias de calidad. Con los recortes presupuestarios es difícil, pero posible con una reestructuración empresarial orientada en este sentido.

Y como no hay mal que por bien no venga, el gobierno portugués de Pasos Cohello no ha tenido más remedio que suspender la privatización de la RTP, porque “la situación de los mercados no es favorable”. Pretenden despedir a 600 trabajadores de 2600, pero siempre será mejor que la desaparición del medio público.

 

EL VALOR EDITORIAL

Hace unas semanas la Unión Europea de Radiodifusión (UER-EBU), la organización que agrupa a los operadores públicos europeos, aprobó una declaración de principios editoriales, que todos sus miembros dicen compartir:

  • Universalidad
  • Independencia
  • Excelencia
  • Diversidad
  • Rendición de cuentas
  • Innovación

Ciertamente, la cosa puede quedarse en los grandes principios, pero la propia UER remite a los códigos editoriales de sus miembros. Hay una gran diversidad en estos códigos: de la declaración de principios a los códigos éticos e instituciones de autocontrol. Pero en cualquier caso suponen compromisos públicos, cuyo cumplimiento puede ser evaluado.

La independencia no depende sólo de las instituciones, sino de la propia cultura democrática del país. Así, Italia y España han tenido el dudoso honor de recibir una mención de censura junto con Serbia, Hungría, Rumanía y Ucrania en la resolución 1920 (2013) de la Asamblea del Consejo de Europa:

” 19. A pesar de la proliferación de medios digitales, las radiotelevisiones públicas siguen siendo la principal fuente de información en Europa. La Asamblea recibe con preocupación los recientes informes sobre presiones políticas en las rtv públicas de Hungría, Italia, Rumanía, Serbia, España y Ucrania, e invita a la Unión de rtv públicas europeas (EBU) a cooperar con el Consejo de Europa en este sentido. Recuerda a los Estados miembros la Resolución 1636 (2008), párrafos 8.20 y 8.21 sobre los indicadores de los medios de comunicación en democracia: las radiotelevisiones públicas deben proteger contra interferencias políticas en su quehacer diario y su trabajo editorial, se deben rechazar posiciones que claramente son de tendencia a una afiliación política, las radiotelevisiones públicas deben contar con códigos de conducta para el trabajo de los periodistas y la independencia editorial“.

Una vez que los medios españoles se han hecho eco de la resolución, RTVE ha respondido con una nota de prensa en la que alega que su actuación está sometida a esos códigos de conducta, aludidos por el Consejo de Europa. No le falta razón, pero esa es sólo una parte de la realidad, pues como bien recuerda el Consejo de Informativos de TVE, tales injerencias han sido denunciadas por este órgano profesional, sin que se hayan tomado medidas para evitar estos atentados contra la independencia profesional.

Las recientes elecciones a los consejos de informativos de RTVE se ha desarrollado con más alta partipación, a pesar de los intentos de la Dirección de hinchar el censo para desligitimar el proceso con una menor participación. Es un buen síntoma, porque indica que los profesionales de la radiotelevisión pública se toman en serio este órgano de garantía de la independencia.

En definitiva, atentados a la independencia “haberlo, haylos”, pero también existen principios para contrastarlos y en el caso de RTVE instituciones para denunciarlos.

¿Cómo se garantiza la independencia profesional en las radios y televisiones privadas?

BBC World’s Newsroom: la mayor redacción audiovisual del mundo


El espectáculo empieza el lunes.  A las 12 de Londres (las 12 GMT) el canal informativo mundial de la BBC, World News, comenzará a emitir desde la nueva Broadcasting House, en el centro de Londres. Los espectadores encontrarán nuevos programas y presentaciones visuales más espectaculares, gracias a los nuevos estudios de realidad virtual y emisión en alta definición (véase el vídeo incrustado al final de esta entrada).

El cambio va más allá de una presentación más espectacular. Pivota en un nuevo edificio revolucionario, adosado al viejo Broadcasting House donde nació la BBC, junto a Oxford Circus, que con su nueva plaza y su Media Cafe, donde pueden encontrarse el público y los profesionales, con vistas a la redacción,  promete en convertirse en uno de los puntos calientes de Londres.

El edificio, que ahorrará dinero según los directivos, al poder cerrar y vender el Television Centre del oeste de Londres, forma parte de la operación de dar más visibilidad a la Corporación y acercarla a la audiencia, justo ahora que su imagen se ha visto sacudida por una cadena de escándalos.

La mayor redacción audiovisual del mundo

Como tantas veces ocurre, el cambio de espacio es ocasión para grandes cambios organizativos. Por primera vez, la BBC reune a todos los periodistas de sus distintas canales informativos, nacionales e internacionales, de radio, televisión e interactivos en una única redacción integrada en un enorme espacio diáfano al que se desciende por escaleras helicoidales, con los estudios anejos y con el resto de los servicios audiovisuales (grafismo, postproducción) en las plantas superiores.

En total trabajarán en este edificio 6000 profesionales, más de la cuarta parte del personal de la BBC. El acomodo se está haciendo desde septiembre y está previsto que termine en marzo.

Recomiendo este vídeo (que no puedo incrustar, pero que es mucho más interesante que el vídeo clip promocional incrustado) en el que el propio Peter Horroks, director de Global News, explica la dinámica de la redacción integrada.

En realidad, la redacción integrada ya estaba en funcionamiento desde 2008 en el Television Centre, pero a una menor escala.

Desde entonces la integración es editorial. Cada canal, cada plataforma mantiene su independencia, con sus propios equipos editoriales, pero todos los periodistas se integran en grupos de trabajo o áreas temáticas comunes, donde comparten saberes y fuentes. Por supuesto, todos tienen que tener capacidades multimedia, pero no producen piezas informativas sucesivas  de una misma noticia en distintos formatos y lenguajes.

En la nueva redacción:

– Se refuerza la coordinación con una mesa de news gathering y un mesa de directos.

– Toda la recolección de información, profesional y no profesional, se centraliza.

– Se pretende cambiar de la mentalidad de canales y plataoformas a la de un flujo único de información servido de la manera en que cada momento resulte más apropiado para la audiencia.

– Se insiste en la orientación hacia la audiencia.

– Los presentadores de radio o televisión que sigan en directo un acontecimiento harán a continuación una información interactiva.

El mejor contenido que he encontrado sobre la organización de la nueva redacción es esta presentación de Simon Ward.

Reflexiones en torno a la crisis de la BBC


La peor crisis de la BBC en 50 años. Lo dijo hace tres semanas uno de sus reporteros estrellas, John Simpson. Y desde entonces la crisis ha crecido como una bola de nieve y amenaza con llevarse por delante la credibilidad de la Corporación, su verdadero patrimonio, la confianza del público en su fiabilidad. Más que una crisis parece una tragedia de Shakespeare.

Anna Bosch ya nos ha explicado los pormenores de la crisis y a ella me remito. Ella se imagina a algunos políticos británicos con una sonrisa malevolente. Yo estoy viendo a políticos españoles y a sus correveidiles periodísticos riendo a mandíbula batiente. Porque en España la BBC ha sido siempre el modelo inalcanzable de imparciaidad, exactitud y profesionalidad, valores que los políticos y gestores de la radiotelevisión pública española dicen siempre perseguir, pero conculcan en cuanto tienen oportunidad.

En cambio, en el Reino Unido, el primer ministro Cameron -recuérdese que allí el gobierno siempre está incómodo con la BBC- ha salido en su defensa y ha declarado que no se trata de una crisis existencial.

La BBC y sus profesionales están reaccionando con un nivel envidiable de autocrítica. Son los propios programas de la Corporación y sus periodistas los que sacan a la luz los propios fallos en un proceso que, por momentos, parece haber entrado en una situación de pánico que amenaza con quedar fuera de control.

Sintetizo los grandes polos de esta crisis y su potencial destructor para la credibilidad de la BBC:

– Una cultura de tolerancia hacia los abusos sexuales del que fue su gran estrella Jimmy Saville durante décadas. Saville era un punto de conexión de la sesuda BBC con la cultura pop. Es el cargo más grave, pero no especialmente letal para la organización. Primero, porque podría haber ocurrido en cualquier otra organización y segundo porque son conductas del pasado que afectan a responsables que ya no están en activo. Esta dimensión tiene un largo recorrido y las revelaciones que sin duda irán llegando serán todo un trauma para la sociedad británica, pero no tienen porque dañar especialmente la credibilidad de la BBC.

Presunta autocensura. Un reportaje aparentemente no emitido de Newsnight sobre el caso Saville para no coincidir con la emisión de un especial navideño laudativo del fallecido Saville. El editor de Newsnight tuvo que dimitir y el caso se encuentra bajo inverstigación ¿Se autocensura la BBC cuando sus intereses como corporación están en juego? La cuestión apunta a la propia independencia de la BBC.

Información errónea y difamatoria. Un reportaje también de Newsnight que veladamente acusaba a un político de pederastia. La BBC pidió disculpas y han dimitido su director general, la directora y el editor adjunto de programas informativos. Lo que está aquí en cuestión es la propia fiabilidad de la información, la accuracy, la capacidad de verificar y respetar los derechos de tercero.

A raíz de la presunta censura en Newsnight se cambió la cadena de mando editorial, que si normalmente iba del editor del programa hasta el director general, pasando por la directora de informativos y su adjunto, pasó ahora a constituirse por unos responsables editoriales nombrados ad hoc por el director general en funciones.

Estos cambios y la ansiedad con no parecer condescendientes con los abusos sexuales pueden estar en el origen de la información que erróneamente acusaba al político conservador. Es de señalar, además, que este reportaje de investigación se realizaba con una organización sin fin de lucro, The Bureau for Investigative Journalism, que tampoco sale muy bien parada.

Organización ineficiente. Escándalo por el contrato blindado del dimitido director general, que después de pocos meses en el cargo, se va con una indemnización de medio millón de euros. No me extrañaría que Entwistle termine por renunciar a la indemnización. Pero el caso lo que pone de manifiesto, según muchos críticos internos, es una organización demasiado burocratizada.

El propio Lord Patten, presidente de la BBC, sugirió que debieran diferenciarse la línea de gestión de la línea editorial, para lo que habría que modificar la Royal Chart que rige la Corporación. Ahora el director general es el máximo responsable gestor y editorial.

La BBC está gobernada por un Trust que regula, controla y autoriza los distintos servicios que presta la Corporación después de unos estrictos tests de valor añadido. Sus miembros son nombrados por la Reina (esto es, por el gobierno) después de un proceso de selección pública. El Tust nombra al Consejo Ejecutivo, encabezado por el Director General, cuyo puesto se somete a un procedimiento de selección pública. Por tanto, una gestión independiente y profesional supervisada por un organismo garante del interés público.

Uno de los factores determinantes de la excelencia de la BBC es su sistema de directrices editoriales. Compendio de normas de buena práctica y recomendaciones de estilo se revisa cada 5 años, pero es sometido a permanente discusión en seminarios, estudios de caso etc., de modo que sus pautas están perfectamente asumidas por cada informador y por la organización en su conjunto.

Conforme a estas directrices, cada periodista es responsable de su información, pero se establece un sistema de consultas que en los casos delicados pueden llegar hasta el máximo responsable editorial, el director general. En los dos reportajes de Newsnighta este sistema ha fallado. Primero, por presunta interferencia; en el segundo, por presunta inhibición.

Es esta la más grave crisis desde el caso Kelly en 2003. Entonces, de la comisión de encuesta presidida por Lord Hutton, resultó que los procesos de verificación y consulta habían sido deficientes, pero también que el gobierno Blair intentó de mil modos influir a la BBC para que aceptara su tesis sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Husein. Ana Azurmendi lo sintetizó bien en un artículo académico: los asesores de Blair forzaron titulares sensacionalistas en los informes sobre las supuestas armas, pero el periodista de la BBC Andrew Gilligan cayó en el mismo vicio (en este caso exagerando una confidencia) al exponer la manipulación propagandística.

Ahora no ha habido interferencias políticas exteriores, por eso esta crisis es más dañina que la del caso Kelly, que también se llevó por delante al director general de entonces.

Quizá convenga mirar un poco más allá de la BBC y situar estos fallos en el contexto de la crisis vivida por los tabloides de Murdoch por su ejercicio sistemático del espionaje de las vidas privadas. La agresividad que lleva en su adn el periodismo británico puede llevar a estos abusos, pero en el extrem0 opuesto está el complaciente periodismo español.

El proceso de catársis de la BBC dejará unos cuantos cadáveres y cambios en la organización, pero la Corporación está rindiendo cuentas y eso, a la larga, mantendrá la confianza del público.

(Añado el enlace al artículo Libros de estilo y directrices editoriales: referente de calidad en el Periodismo audiovisual y multimedia de los medios públicos, de Navarro, Diaz y García)

(Más daños colaterales. El Director General en funciones pide que no se tuiteen los problemas internos y un programa de investigación sobre los dueños de The Daily Telegraph se queda en el dique seco)

¿Ha llenado TVE su agujero negro?


Durante toda su historia la televisión en España ha gravitado en torno al agujero negro del servicio público. TVE pretendía llenarlo con un mandato específico, pero la manipulación política y su financiación publicitaria (su producto, era pues, audiencia para vender a los anunciantes) hacían que ese territorio ideal quedara vacío, al menos parcialmente. No obstante, todo el sistema, incluidas las televisiones privadas, orbitaban en torno a este agujero negro.

¿Sigue siendo el servicio público de la televisión un agujero negro? Permitidme que deje la cuestión para el final de esta entrada.

¿De donde sale esta imagen del agujero negro? Tenía pendiente comentar el libro Los informativos diarios en BBC y TVE (Ediciones de la Torre), fruto del proyecto de investigación del GITEP (Grupo de Investigación sobre la Televisión Pública), del que Agustín García Matilla es investigador principal, y no sabía como abordarlo hasta que encontré esta imagen en uno de sus capítulos.

El libro, que lleva por subtítulo “Los discursos de sus profesionales y emisores”, establece un diálogo virtual entre los profesionales de TVE y BBC y sus respectivas audiencias, siempre en torno al concepto de servicio público. Ya me referí al debate que mantuvimos un grupo de profesionales y académicos sobre el avance de las conclusiones de la investigación, en el que se explicitaron algunas diferencias entre BBC y TVE.

Es difícil sintetizar este diálogo virtual entre profesionales y ciudadanos (establecido mediante técnicas cualitativas de investigación) dada la riqueza de matices. Muy simplificadas, esta son las representaciones que unos y otros se hacen del servicio público en España y Reino Unido.

Los profesionales británicos y españoles coinciden en los valores tradicionales del periodismo objetivista (verdad, imparcialidad, independencia, profundidad, claridad, respeto de los derechos de terceros). Discrepan en cuanto al grado en que estos valores se hacen reales en sus empresas. En TVE, el núcleo más veterano tiene una visión muy crítica, mientras que los más jóvenes y los directivos tienen una aproximación más pragmática y autocomplaciente. En  cambio, en la BBC los profesionales, sin perjuicio de críticas puntuales, están convencidos de su eficaz realización.

Los ciudadanos también tienen visiones distintas. La BBC ha logrado establecer una noción de televisión de servicio público aceptada por los ciudadanos, que manifiestan un alto grado de identificación con la Corporación y aceptan el canon, aunque se manifiesta un menor grado de identificación entre la población de origen no británico, por la concepción del mundo anglosajona que promueve la televisión pública. En cambio, en España, está muy extendido el convencimiento de la manipulación política y si acaso se admite que la televisión pública se distingue de las privadas en que limita la telebasura.

La BBC aplicó tradicionalmente la fórmula “hacer interesante lo relevante”, con una progresiva apertura a los intereses directos de la audiencia, lo que por una parte significa acercarse a las necesidades reales de la gente, pero, por otra, dar más presencia al infoentretenimiento. Su estrategia editorial es desde hace mucho tiempo diversificar contenidos y plataformas para que cada uno de los contribuyente al canon reciban algún beneficio del servicio público.

TVE, en cambio, ha estado, desde la aparición de la televisión privada, aplastada por los índices de audiencia, de los que dependía su financiación, luchando por el share, por lograr en cada instante el máximo número de espectadores, sin preguntarse por sus necesidades ni diversificar sus servicios.

Desde que terminara la investigación a la que me refiero, en los últimos 18 meses, las cosas han cambiado tanto en la BBC como en RTVE.

La BBC se verá obligada a realizar un recorte de 500 millones de libras en los próximos años, debido a la congelación del canon por el gobierno liberal-conservador. Uno de los servicios más afectados será bbc online con un reducción del 25% de su presupuesto. Habrá que ver como estas limitaciones económicas afectan a la diversidad de programas y servicios.

Más cambios ha sufrido RTVE, aparentemente más positivos que los de la BBC.

En primer lugar, ha avanzado su arquitectura institucional con el fin de delimitar el servicio público, garantizar la independencia informativa, promover el derecho de acceso, garantizar los derechos del público y establecer normas de buena práctica. Los hitos de esta arquitectura institucional son:

Uno de los elementos diferenciales que aparecían en la investigación comentada era la falta de una delimitación precisa del servicio público, que en el caso de la BBC viene establecido para los profesionales en las Guidelines. Estos nuevos documentos normativos suponen actualmente un importante valor añadido para la radiotelevisión pública frente a las televisiones privadas. Pero no son suficientes los textos. Es necesario que sus valores sean incorporados a la práctica cotidiana y para eso es imprescindible la formación permanente y -más importante todavía- un debate interno libre y una apertura al público.

Más conocido y seguramente más relevante es la desaparición por decreto de la publicidad de TVE para sacarla del mercado y dar su parte de la tarta publicitaria a los privadas. La financiación publicitaria se ha sustituido por la tasa del uso del espectro radioeléctrico y los recargos sobre los ingresos de las televisiones privadas y de los operadores telefónicos. El recurso de éstos y la probable anulación de la tasa por el Tribunal de Luxemburgo  ha puesto en cuestión el sistema y hace peligrar la propia existencia de RTVE.

El efecto positivo es que TVE se ha reencontrado con su audiencia. La televisión lidera claramente las audiencias generalistas con La Uno, especialmente en el terreno informativo, y las especializadas con Clan, 24 Horas y Teledeporte, aunque no consigue posicionar a La Dos como una opción cultural viable. Puede que los espectadores aprecien más los contenidos de los canales públicos, dada la descarada deriva hacia la telebasura de los canales privados (cada vez más concentrados). O más probablemente hayan recuperado el placer de ver la televisión sin interminables interrupciones publicitarias.

También es un paso adelante la apertura interactiva de su programación mediante TVE a la carta y RNE a la carta, todavía muy lejos del BBC i-Player. Pero apenas nada se ha hecho para mantener una verdadera interacción con la audiencia. Diversificación e interactividad son ahora los retos.

Volvamos a la pregunta del principio. ¿Está llenando TVE, RTVE, el agujero negro del servicio público? Sí, al menos parcialmente. La aceptación de sus canales por parte tanto de la audiencia generalista como de la audiencia diversificada, las sinergias tv-online de servicios como El Tiempo, la arquitectura institucional… todo ello está dando contenido y sentido al servicio público.

En la medida que se llena ese agujero negro, las televisiones privadas orbitan cada vez menos en torno a él, tanto porque la Ley General de la Comunicación Audiovisual (pdf) les ha liberado de la condición de concesionarios del servicio público, como porque en un panorama de concentración los objetivos económicos y financieros predominan sin complejos sobre los informativos, como ha demostrado la absorción de Cuatro por Telecinco y la conversión de un canal de 24 Horas en plataforma permanente de uno de los buques insignia de la telebasura, Gran Hermano. Mejor así, todo más claro.

No faltan nubarrones en esta incipiente reconstrucción del servicio público. El PP anuncia privatizaciones de las televisiones autonómicas y cierre de canales de TVE. El Partido Popular ha ido a remolque en toda esa arquitectura institucional y sería imprescindible un compromiso sobre su mantenimiento si llega al gobierno. Por otra parte, en una una campaña electoral que va a durar 18 meses, los profesionales y sus órganos representativos (los Consejos de Informativos) tienen que estar especialmente vigilantes para garantizar la imparcialidad más allá de la proporcionalidad de tiempos y los espacios impuestos por la Junta Electoral. Y queda pendiente un verdadero saneamiento de RTVE, rompiendo la dependencia de las productoras y revisando su organigrama directivo y sus relaciones con las empresas del sector.

¿Llegará a ser el servicio público de la radio y la televisión un astro con luz propia? Veremos. Pero de lo que no cabe duda es que investigaciones como la GITEP son un incentivo para ello.

BBC: No digas en el blog lo que no puedas emitir


La BBC endurecerá su política editorial con mayor exigencia de imparcialidad y restricciones al lenguaje inapropiado

La BBC revisa cada cinco años sus Editorial Guidelines, pero antes de de que entre en vigor la nueva versión el próximo junio, el Trust (máximo órgano de gobierno representante del interés público) ha hecho público el borrador y ha abierto una consulta popular entre los contribuyentes que financian con el pago del canon el servicio.

Las Editorial Guidelines son las normas de buena práctica que todo el personal de la BBC, incluidos sus directivos, debe respetar. Estructuradas en 19 capítulos, regulan con un espíritu pragmático y bastante detalle la actividad de la  Corporación con el fin de que sus programas e informaciones se ajusten a la función de servicio público. Estas directivas (traducidas por la Asociación de la Prensa de Madrid) son un espejo de buen periodismo.

Las novedades más polémicas de la nueva versión (borrador, pdf) se refieren a la imparcialidad y la precisión (accuracy) y a las conductas intrusivas en la vida privada, la sátira humillante o el lenguaje obsceno. En todos estos supuestos, los profesionales deberán seguir una normas más estrictas y serán sometidos a un mayor escrutinio.

El caso Bowen

Hasta ahora estas normas se habían aplicado de un modo más flexible a la información en línea en sus distintos formatos y plataformas. Ahora se pretende que las reglas en BBC Online sean tan estrictas como en la radio o la televisión. Esto es, no digas en tu blog, foro o noticia online lo que no emitirías en un programa de radio o televisión.

Esta aplicación más estricta se conoce ya por los medios británicos como “la regla Bowen”. Jeremy Bowen es actualmente el editor de Oriente Próximo y previamente corresponsal en Jerusalén. Personalmente, he seguido su actividad desde los días del sitio de Sarajevo (por entonces no tenía todavía el pelo blanco) y me ha parecido uno de los exponentes del mejor reporterismo británico, que sabe combinar el riesgo, el relato impecable y la información de fondo.

Bowen chocó la pasada primavera como el aparato propagandístico de Israel. En una pieza de contexto para BBC  Online sobre las consecuencias de la Guerra de 1967, el periodista escribió que el Estado de Israel no reconoce otra interpretación del derecho internacional más que la suya propia y que el sionismo tiene una tendencia irrefrenable a empujar la frontera. Ambas afirmaciones fueron juzgadas por el Trust como violaciones a las reglas de imparcialidad. Tras una investigación, se consideró que eran imprecisas y requerían la referencia a otros puntos de vista. Bowen fue reprendido, pero la BBC resistió las presiones para destituirle como editor de Oriente Próximo.

On Line vs. On Radio, On Television

La publicidad institucional de la BBC explota ahora el eslogan “On Line, On Radio, On Television”. La Corporación insiste en un mismo servicio (una misma información con la misma coherencia editorial) en las tres plataformas. La decisión de aplicar los criterios editoriales con el mismo rigor se enmarca en esta política. Pero el lenguaje y la naturaleza de los mensajes es muy distinto y aplicar los mismo criterios alos programas de radio o televisión -dirigidos a un público masivo e indiscriminado- que a un blog puede encorsetar la información en línea.

La participación del público

Será la primera vez que estas directrices editoriales se hagan teniendo en cuenta la opinión del público. Por supuesto, no es más que un proceso abierto, en el que el Trust podrá seguir o no las sugerencias, pero no deja ser un paso más en la participación ciudadana en los medios masivos.

Retorno a la interactividad


¡Qué placer la desconexión de las vacaciones! Romper con la rutina, liberarse de las obligaciones es la esencia de las vacaciones. Pero ahora las vacaciones también nos permiten romper el cordón umbilical con el ciberespacio. No todos quieren disfrutar de ese placer. Cada vez se ve a más gente consultando el i-Phone en la playa. Por mi parte, me he limitado a mirar un par de veces el correo.

Pero llega la hora del retorno. Confieso que por una parte estoy deseando zambullirme en la observación de las nuevas tendencias  del periodismo. Pero al mismo tiempo siento una cierta angustia, la angustia de la interactividad, de la permanente comunicación, de la saturación informativa.

Para abrir boca, algunas novedades de las pasadas semanas.

La BBC compartirá sus vídeos con 4 grandes diarios británicos

La BBC ha llegado a un acuerdo con The Guardian, The Times, The Independent y The
Telegraph para que estos  diarios puedan utilizar en sus páginas web un número limitado de vídeos producidos por la Corporación. La BBC plantea el acuerdo como un modo de extender el servicio público. El material se ofrece gratuitamente. Los vídeos serán siempre informativos y nunca de entretenimiento ni de noticias deportivas. Los diarios no podrán insertar publicidad. Y sólo podrán ser vistos por los usuarios del Reino Unido, es decir, por aquellos que pagan el canon que financia el servicio.

Redacción transparente

La televisión pública sueca quiere abrir su redacción al público y para ello ha puesto en marcha un proyecto Öppen Redaktion, Redacción Abierta, que mediante vídeos de las reuniones editoriales muestra el proceso de elaboración de la información. Suecia es Suecia, que envidia, porque en las redacciones que conozco no es que el proceso informativo no esté abierto al público, es que las decisiones informativas se toman sin debate y con gran secretismo.

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