Turquía: la imagen del otro


Encuentro en Open Democracy un interesante trabajo de la historiadora austriaca Paula Sutter Fichtner, “The Other’s new face: Austria, the Habsburg empire and Islam”, que no puedo por menos que reseñar brevemente y recomendar su lectura.

La solicitud de adhesión de Turquía a la Unión Europea divide a los 27. Oposición frontal de Francia, oposición más matizada de Alemania, Holanda y bálticos. Posición claramente favorable de España y Reino Unido. Y en medio, casi todos los demás, empezando por los centroeuropeos, Austria y Hungría. Las imágenes del pasado gravitan sobre el presente. Y son, justamente, Austria y Hungría, junto con Rumanía y Bulgaria, los estados que conformaron su historia en pugna con los otomanos a lo largo de cinco siglos. Esa relación conflictiva, primero, y de confrontación-colaboración después, desarrollada por los imperios de los Haubsgurgo y la Sagrada Puerta, creó  imágenes del Otro que todavía pueden condicionar decisiones estratégicas como el apoyo a la adhesión de Turquía.
battle_vienna_cropped

En una primera etapa, hasta la derrota de los otomanos en el segundo cerco de Viena, en 1983, el turco era el enemigo malvado que asolaba todo a su paso y hacía cautivos a las poblaciones vencidas. En esta etapa, esa visión negativa, reforzada por los relatos de los sufrimientos de los cautivos, se compensa, paradójicamente, con la noticia que estos dan de tolerancia religiosa en el propio Estambul. Ambas visiones se encuentran también en nuestro caso en las obras de Cervantes, cautivo él mismo, en Árgel.

A partir de la retirada de los turcos de Viena, el imperio de los Haugsburgo busca en los otomanos los aliados para contrapesar la creciente influencia en los Balcanes de Rusia. Se desarrollan también relaciones comerciales fructíferas. Durante la Ilustración, se reelabora la imagen del turco, proyectando en el Otro los rasgos positivos del hombre nuevo ilustrado.

Durante los siglos XVIII y XIX, en Viena se desarrolla una importante escuela de estudios orientales, que sirve para comprender al Otro, con la finalidad, por supuesto, de neutralizarle, pero que da lugar a una importante obra científica, que aproxima las culturas, una escuela estigmatizada en el siglo XX con la etiqueta de “orientalismo”, en el sentido empleado por Edward Said, como manipulación de conocimiento del Otro para su dominación colonial.

No estaría mal trabajar en España nuestra imagen del Otro, “el turco”, pero, sobre todo, “el moro”.

 (Una “entrada” para nostálgicos del Imperio de los Haugsburgo, admiradores de Paco Eguigaray y, en general, para los interesados por los temas centroeuropeos).

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.223 seguidores

%d personas les gusta esto: