Debate a cinco sobre ¿Europa?

Acaba de terminar el debate en TVE entre las cinco candidaturas con mayor representación en el Parlamento Europeo. Un debate a cinco, con tiempos pactados, no puede ser un buen espectáculo audiovisual. Pero, como en otras ocasiones, ha resultado más esclarecedor que el cara a cara entre los representantes de los dos grandes partidos.

El el debate se han evidenciado dos modelos económicos y sociales. No, no estaban representados por el PP y el PSOE. Los encarnaban Izquierda Unida, a la izquierda, y Coalición por Europa (representada por CiU), a la derecha. Dos modelos nítidos. Uno partidario de intervención del estado, nacionalizaciones, derecho al aborto, estado palestino y saharaui… Otro, defens0r de privatizaciones, desrerregulaciones, mercados únicos y una Europa de los pueblos y los idiomas.

Entre estos dos polos, PSOE y PP han mantenido su consabida batalla de gobierno y oposición. Ciertamente, con el PSOE defendiendo posiciones más próximas al polo izquierdo y con el PP intentándose desmarcarse de las soluciones más radicalmente neoliberales  del polo derecho. En medio, más escorado hacia la izquierda, la Europa de los Pueblos (representada por ERC). Y como los datos demuestran esa confrontación en lo nacional de PP y PSOE se traduce en un consenso del 70% de las iniciativas en el Parlamento Europeo.

Los espectadores -sin duda pocos- han visto así dos modelos de sociedad, aunque una vez más las referencias a Europa han sido, salvo en el bloque institucional, escasas, por no decir inexistentes.

De los cinco candidatos, Ramón Jáuregui (PSOE), como siempre brillante y apasionado, con un punto de aspereza, podría considerarse como el más convincente, si es que algún elector está todavía dispuesto a dejarse convencer. Por cierto, sus  sonrisas ante opiniones que considera desmesuradas o demagógicas, le dan un tono desdeñoso y no le favorecen.

De Grandes (PP), senatorial, pesado, poco articulado, pero creíble. Meyer (IU), eficaz. A los dos representantes catalanes, nuevos en estas lides, todavía les falta un hervor.

En cuanto a la realización, correcta y conforme a la pauta pactada. Se priva a los espectadores de los cronómetros. La disposición en torno a la mesa, con un espacio abierto frente a la moderadora, ha dado como resultado que Jáuregui y Junqueras (EdP) se dirigieran directamente a cámara en sus primeras intervenciones, dando una cierta impresión de hieratismo. Cuando ha saltado apenas la chispa del debate entre los debatientes, no siempre el plano elegido ha servido los cruces de miradas. No hubiera estado de más un mayor empleo del plano cenital.

Me quedo con el “en Europa hay que hacer amigos” de Luis de Grandes, que no ha sido entendido en su respuesta por Jáuregui, al referirse a las amistades con Estados Unidos. En Europa hay que hacer amigos, porque la Unión es obra de consensos y de intercambios, de hoy por ti mañana por mi. Lástima que dada las relaciones de fuerzas y el entreguismo socialista esos consensos sean siempre de derechas.

(Aprovecho esta entrada para enlazar al monográfico del Portal de la Comunicación sobre elecciones y medios de comunicación)

Europa ausente del cara a cara Mayor-López Aguilar

¿Se debe mantener la política agraria común? ¿Debe la Unión Europea desarrollar una política anticíclica? ¿Debe desarrollar un ejército europeo? ¿Cómo conseguir la seguridad energética? ¿Es respetuosa con los derechos humanos una directiva que permite retener en centro de detención a los inmigrantes hasta seis meses? ¿Debemos ir hacia una unión política o retroceder a un mercado común? ¿Debe admitirse a Turquía en la Unión? ¿Qué características tiene que tener la futura Comisión? ¿Qué hacer si los irlandeses vuelven a rechazar el Tratado de Lisboa?…

Son algunas de las cuestiones que se planterán en el próximo Parlamento Europeo. Ninguno de los dos candidatos ha querido entrar en ellas. Mayor Oreja ha planteado el debate en términos estrictamente nacionales -quizá habría que decir nacionalistas. Y López Aguilar ha invocado a Europa sólo en el terreno de los principios, una Europa que, según dice, se construirá a partir de ahora conforme a nuestros valores.

Un debate como éste no puede estar focalizado en las complejidades técnicas que conforman el día a día de la Unión. Pero han faltado ganas de llevar la Política de la Unión a la discusión. Bien dice Mayor que a Bruselas hay que llevar la política, pero hoy poco han hecho ambos para lograrlo.

Lo lógico es que el candidato más veterano hubiera intentado poner de manifiesto las lagunas europeas del más joven. Pero no. Ha sido López Aguilar, más dinámico y agresivo, el que ha atacado la trayectoria de su contrincante en la cámara. Mayor aguanta lo que le echen con su calma y su estilo de otra época.

Las reglas del debate están puestas para que no sea tal, sino una sucesión de monólogos. Las réplicas de un minuto son la única oportunidad para la confrontación directa. López Aguilar las ha sabido aprovechar. Por supuesto, ambos han convencido a los convencidos y no creo que muchos ciudadanos cambien su voto y ni siquiera que algún abstencionista haya decidido ir a votar.

La moderadora segura y con autoridad. La realización -también pactada- correcta. Los candidatos, achicharrados, apenas podían abrir los ojos al principio. Y el cronómetro, oculto a los espectadores. Otra consecuencia de un pacto que privilegia a los dos grandes partidos.

Las elecciones europeas en YouTube

Libération titula “El gran circo de los vídeos”. Los servicios de comunicación del Parlamento Europeo han decidido promover el voto con una campaña, una de cuyas piezas esenciales es la producción y carga de vídeos en YouTube y en otros repositorios como DailyMotion. Algunos de estos vídeos se pasan también en las televisiones convencionales como el de “estas no son las noticias reales” que incide en la importancia de los temas que puede decidir el futuro parlamento.

El vídeo es un buen ejemplo de las dificultades de plantear campañas o cualquier iniciativa común desde la diversidad de lenguas. Visto desde televisión, resulta un galimatías y dudo que muchos telespectadores entiendan el mensaje.

Otros acuden a un mensaje más elemental utilizando el humor.

Pero el problema general es que se trata de una campaña general de comunicación, como se muestra en el último de los vídeos que incrusto.

Una campaña que ha tenido en cuenta las nuevas plataformas de distribución del vídeo, pero campaña al fin y al cabo y, por tanto, carente de la espontaneidad de los vídeos en la red. Falta, sobre todo, una verdadera propuesta de interactividad.

Cualquier iniciativa es buena para favorecer la participación, pero lo que se echa en falta son verdaderos debates europeos, debates comunes, con actores europeos representantes de las distintas sensibilidades e ideologías, que podrían repetirse, adapatados, en cada televisión nacional.

El gran desafío de la Unión Europea, su democratización, sólo puede conseguirse dando pasos hacia un espacio público y una opinión pública común.

Turquía y Armenia avanzan hacia la normalización

Barack Obama reabrió durante su gira europea la siempre latente cuestión turca. Al recomendar a la Unión Europea el ingreso de Turquía no hizo sino reafirmar una posición tradicional de Estados Unidos, que es vista por muchos en Europa como una ingerencia. Sarkozy -faltaría más- adoptó la pose de independencia y le constestó que ese es un asunto interno de los 27.

No sé si ayudan o perjudican las presiones norteamericanas en el anclaje definitivo de Turquía a Europa. Pueden ablandar resistencias gubernamentales, pero crean resquemor en las opiniones públicas de Francia y Alemania, nada partidarias de la integración.

El mejor camino de Turquía hacia la UE es el de la normalización. Normalización democrática y social. En otras palabras, suavizar su factores diferenciales: resolver la cuestión kurda, crear espacio de convivencia para laicos y religiosos… y superar la cuestión armenia. La negación del genocidio armenio ha sido un factor de fricción diplomática y el pretexto para limitaciones a la libertad de expresión.

Ahora, después de una década de trabajo de académicos y encuentros de la sociedad civil, Armenia y Turquía se preparan para normalizar sus relaciones. El Internacional Crisis Group acaba de publicar un informe titulado Turkey and Armenia: Opening Minds, Opening Borders (resumen ejecutivo y recomendaciones; pfd). El trabajo documenta este proceso, determina los puntos esenciales del diferendo y realiza recomendaciones a ambos gobiernos para que el proceso no se frustre.

A Turquía le recomienda que no sacrifique la normalización a las exigencias de Azerbaiyán de retirada armenia de Nagorno-Karabaj. Y a Armenia que pacte con Azerbaiyán en el marco de la OSCE unos principios para la retirada de sus tropas del enclave. Como siempre, en los territorios bisagra entre Europa y Asia, unos conflictos albergan a otros, como si de matrioskas se tratara.

Cuando Turquía sea un país “normal”, con relacionaes normales con todos sus vecinos estará más cerca de la Unión. Para la Unión, la integración sería un acierto estratégico. Institucionalmente supone un desafío gigantesco, que la Unión paralizada de hoy es incapaz de afrontar. Si los 27 hicieran ahora caso a Obama la Unión se convertiría en una simple  zona de libre cambio.

Salvar el periodismo en Europa

La Federación Europea de Periodistas (EJC-IFJ) ha dirigido un llamamiento a todos los grupos del Parlamento Europeo instádolos a poner en el centro del debate político, tanto en la inmediata campaña, como en la deliberación de la futura cámara el futuro del periodismo en una sociedad democrática. (Puede verse la noticia en EuObserver.com).

Los periodistas europeos piden que el debate y la acción de la futura Comisión no se reduzcan a políticas de competencia en torno a las telecomunicaciones, sino que afronten la cuestión esencial de la función pública de los medios para una sociedad democrática en un entorno convergente.

Plantean tres preguntas básicas:

- ¿Quién pagará por el suministro de una información fiable, precisa, de calidad y útil para los ciudadanos dado que los modelo de negocio hasta ahora existentes han dejado de funcionar?

- ¿Cuáles son las opciones en la relación entre el Estado y los medios para financiar servicios de información con los recursos públicos?

- ¿Cómo puede financiarse esa información de interés público sin comprometer el principio fundamental de la independencia editorial?

Los peligros de Bolonia

Algunos -en el lado de los estudiantes y en el lado de las autoridades universitarias y policiales- están consiguiendo que la reforma de Bolonia se convierta en un problema de orden público. Muchos estaban esperando incidentes como los de ayer en Barcelona. Es lo peor que le podría ocurrir a la Universidad, que su reforma se convierta en campo de batalla y no de debate. Me reafirmo en el análisis que hice casi hace un año.

El otro peligro es que se convierta en una gran mentira. Una reforma a “coste cero” no desarrollará su principal aspecto positivo, el cambio hacia un aprendizaje dinámico. Si la Universidad sigue masificada, como parece que ocurrirá en las grandes universidades, los rótulos cambiarán, pero los contenidos y los métodos didácticos serán los mismos. Se producirá un gran caos en el que todos perderán. Los profesores no están preparados y muchos ni quieren estarlo. La dedicación docente tendrá que aumentar, con consecuencias negativas para la investigación.

Recojo a continuación dos documentos que llaman al debate desde el rechazo de la reforma. Uno es la carta de los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información a sus profesores. Tiene un toque de sinceridad e idealismo que emocionan. Otro es el manifiesto de los catedráticos y profesores opuestos a Bolonia, cuyo primer firmante es Fernando Savater. En este manifiesto se critican las campañas de información convertidas en propaganda. A este respecto cabe recordar la campaña informativa lanzada por RTVE hace dos semanas. El servicio público tiene la obligación de afrontar todos los grandes temas sociales, pero creo que es un error convertirlos en campañas, que se convierten en autopromociones. La información en este caso fue bastante ramplona; estaban, por supuesto, las voces contrarias, pero todo se quedaba en una caricatura. Salvo el Crónicas Generación Bolonia con un planteamiento serio y en profundidad, cuyo visionado recomiendo.

Recojo a continuación los dos documentos señalados.

Carta Abierta al Profesorado:

Somos futuro. La juventud respondona e incomprensible que decía Platón. Cuerpos desnudos queriendo cambiar el mundo. Como ustedes. Como los abuelos de nuestros abuelos.

Como ustedes, decimos no a lo que no nos gusta y luchamos cuando no se nos tiene en cuenta. Gritamos en la calle, en las facultades, en las escuelas y exigimos participar.

No somos vanguardia, ni novedad. Solo somos la fuerza necesaria que protagoniza la juventud eterna moviendo la historia, creándola. Como ustedes.

Por eso, porque estamos convencidos de la importancia de nuestra labor tomamos el relevo de vosotros, como vosotros.

Cada vez más fuertes, los estudiantes hemos retomado el viejo movimiento imparable y transformador que nunca envejece. Seremos recordados, como vosotros y ojalá que con vosotros.

La edad da la experiencia y la juventud la valentía. Guiadnos por el camino que hemos construido, construid el camino con la guía que os ofrecemos. Dejemos de lado el pesimismo de la madurez, ¡bienvenido el optimismo juvenil! Basta de trabas, el proceso de Bolonia se puede parar, pues todo lo que la sociedad quiere la sociedad lo consigue.

Esto no acaba aquí. La Estrategia de Universidad 2015 plantea un nuevo horizonte en la lucha, un segundo paso del proceso de Bolonia. Esto aún no ha terminado y nuestro movimiento es infinito, él si que es imparable.

Profesoras y profesores, bajad a los cimientos de la Universidad. Allí estamos nosotros construyéndola y no nos vamos. Quedáis invitados a poner vuestros ladrillos. Juntos, somos invencibles. Atentamente,

Asamblea de Ciencias de la Información.

Declaración de profesores e investigadores universitarios sobre la huelga del 12 de marzo contra la actual reforma universitaria (Plan Bolonia)
Quienes firmamos este escrito, todos profesores e investigadores universitarios, declaramos, en primer lugar, que nos ha decidido a redactarlo y a hacerlo público el espectáculo bochornoso de la respuesta institucional a los estudiantes contrarios a los principios y al modo de implantación de la actual reforma universitaria. No es difícil pronosticar en qué quedará el desigual pulso entre, por un lado, universitarios que piden el aplazamiento de la puesta en marcha de dicha reforma hasta que una verdadera discusión pública haya esclarecido su sentido general y su contenido preciso y, por otro, el poderoso complejo gubernativo-gerencial-mediático responsable de la reforma misma y del diseño y ejecución de la actual campaña de “información” sobre el denominado plan Bolonia.
Pero la sociedad española debe saber que, lejos de tratarse de energúmenos antisistema o desinformados adolescentes, los estudiantes del llamado “movimiento anti-Bolonia” son, en este momento, los únicos miembros de la comunidad universitaria que están teniendo la lucidez, la responsabilidad, el coraje y la generosidad suficientes para defender inflexiblemente, contra su sustitución por una cosa bien distinta, el concepto mismo y las condiciones de existencia de un verdadero sistema de enseñanza superior. Los únicos interesados, al parecer, en la supervivencia y ratificación de una institución que conserve de “Universidad” algo más que el nombre y que permanezca ligada a los ideales de la Ilustración por algo distinto de la propaganda. Lo hacen en un país y en un mundo que se muestra incapaz de entender y respetar una actividad como el estudio, en un país y en un mundo que desprecia la idea misma de una búsqueda desinteresada de la verdad, que ignora, en general, todo lo que una larga tradición llamó teoría, y que apela al “interés de la sociedad” para socavar las bases humanistas y los logros institucionales del concepto político de igualdad.
La sociedad española debe saber que somos muchos los profesores e investigadores que, quizá no tan generosos, quizá no tan valientes, y desde luego mucho menos eficaces que estos estudiantes, suscribimos plenamente sus planteamientos. Es más que probable que sean derrotados en su esfuerzo por conservar el tesoro de independencia científica y de libertad académica que todavía connota la palabra “Universidad”, que el estruendo y los publi-reportajes diseñados para desactivarla distorsionen lo más hondo de la exigencia de estos muchachos: la exigencia de que no desaparezca de su país el lugar y la promesa de una posibilidad de vida seria, regida por el amor al saber y a la realidad. Esa promesa nos encaminó a la Universidad cuando éramos estudiantes: reconocíamos en ella el lugar que guardaba la libertad para la verdad como su esencia más propia, el fin del colegio y los tutores, la oportunidad también para nosotros de convivir, como adultos, con hombres sabios que no tenían otro interés que la investigación de las cosas del mundo, por ellas mismas, por amor del conocimiento.
Por eso, si los estudiantes son derrotados en su defensa de la Universidad pública quisiéramos que se nos considerara derrotados con ellos. Y por esta misma razón, nos sumamos a la llamada que hacen a la comunidad universitaria, y pedimos apoyo a la huelga y manifestación del 12 de marzo en defensa de la Universidad pública.

Los interesados en adherirse a esta declaración pueden registrar sus datos (nombre y apellidos, vinculación institucional, Facultad/Departamento y Universidad) en el siguiente formulario.

Ver lista de adhesiones http://spreadsheets.google.com/pub?key=pZwL-lvIAxO7B-lazeArIEA

Europeana versus Google

La Comisión Europea lanzará el jueves 20 uno de esos proyectos que pueden convertirse en un éxito que dé sentido a la identidad europea… o en un gran fiasco. Se trata de Europeana, una iniciativa que pretende reunir en un solo ciberacceso la herencia cultural europea en formato digital: textos, imágenes y sonidos.

La Comisión no va a digitalizar una sóla página. Europeana se convertirá en un portal que integrará los diversos proyectos de digitalización de fondos culturales que se llevan a cabo en Europa por instituciones públicas y privadas. Der Spiegel en su edición internacional da una completa información sobre Europeana

Si la misión última es reforzar la identidad común, la finalidad práctica es no dejar en manos de Google el volcado de la cultura europea al ciberespacio. Europeana está en la misma línea del fracasado buscador Quaero. Google ha digitalizado ya 10 millones de libros para su proyecto de Biblioteca Digital (más en The Google Library Project: Both Sides of the Story). Por ejemplo, la Biblioteca de la Universidad Complutense participa en el proyecto Google.

Desde el punto de vista práctico, el problema a resolver es homogeneizar el acceso a la información. Europeana ha establecido un formato común de metadatos para los proveedores de materiales digitalizados.

No cabe duda que muchas instituciones europeas estén en este momento en proceso de digitalización de sus fondos, si es que no la han terminado ya. La cuestión es ¿qué incentivos tendrán para integrarlos en un portal común? Sin duda, una mayor difusión. Pero seguramente hace falta alguna acción institucional que favorezca esta puesta en común. ¿Tendrán los eurocratas la constancia para llevar adelante la iniciativa? ¿Iusionarán a los custodios de las patrimonios locales? ¿Se convertira Europeana en seña de identidad europea?

Haris Silajdizic defiende una Bosnia unificada

Haris Silajdzic

Pocos políticos bosnios tan inteligentes y carismáticos como Haris Silajdzic, el cerebro de la resistencia bosnia, como ministro de exteriores, primer ministro y negociador de los acuerdos de Dayton. Después de la guerra, rompió con el partido nacionalista musulmán de Izetbegovic y terminó por abandonar la política durante unos años. Pero en 2006 regresó y las elecciones le encumbraron a la presidencia colegiada de Bosnia-Herzegovina.

El 28 de julio fue entrevistado en el espacio de la BBC Hard Talk (Vídeo)

En la entrevista, Silajdzic defiende su idea de unificar de nuevo Bosnia-Herzegovina, fusionando en una único estado las dos entidades existentes: la república Srpska y la Federación Croata-Musulmana. Su argumento, que a lo largo de la Historia etnias y religiones vivieron bajo un mismo estado y que la república Srpska está basada en la limpieza étnica.

Ambos argumentos son ciertos y existe otro más pragmático: la ineficiencia del engrendo nacido en Dayton. Un estado (¿confederal?) formado por dos entidades estatales, una de ellas una federación de dos componentes y dentro de cada una de esas entidades cantones con una amplia autonomía y ayuntamientos. Una organización mucho más compleja que la española, con un sinfín de niveles administrativos y con los escasos recursos absorvidos por el clientelismo político. Pero a pesar de todos estos argumentos, sólo una decisión de los ciudadanos de todas esas entidades podría superar el estado salido de Dayton. El consenso parece imposible. Es cierto que en las tres comunidades cada día tienen más influencia las fuerzas políticas que apuestan por esta solución, pero los partidos dominantes y la mayoría de las poblaciones siguen identificándose con opciones etnicistas, y no sólo en la república Srpska, sino también y muy señaladamente en la Herzegovina, con una parte de la población identificada con el nacionalismo croata. La situación de Kosovo refuerza, además, las tendencias favorables a la unificación con Serbia en la república Srpska. El único horizonte es la Unión Europea. Con Croacia, Serbia y la propia Bosnia-Herzegovina dentro de la Unión, el estado salido de Dayton podría convertirse en un estado único, con autonomías regionales y respeto a los derechos de las minorías.

En la entrevista, Silajdzic defiende el término “bosniaco” para designar a todos los habitantes del país, sea cual sea su origen étnico. Y resta importancia a los crímenes cometidos por los bosnios-musulmanes, que actuaban en defensa propia frente a una agresión planificada. Una posición indefendible, porque los crímenes de todos son igualmente execrables y punibles.

Justicia en Serbia; Justicia para Serbia

¡Qué dificil resulta para los pueblos asumir y depurar una historia criminal! España es campeón en la aplicación de la Justicia Universal contra genocidas extranjeros, pero nuestra transición se basó, no en el perdón, sino en el olvido. Ahora, recuperar la memoria se ha convertido en una incómoda papeleta para el gobierno. Italia, pese a todo la mística partisana, tampoco asumió sus culpas y una corriente profunda fascista (como en España franquista) ha ido aflorando de cuando en cuando y ahora de una manera abierta con el último gobierno Berlusconi. Tampoco ha sido fácil para Francia asumir las culpas del colaboracionismo. Sólo Alemania se vio obligada por los aliados a realizar un proceso de desnazificación, del que terminaron por escapar  muchos criminales, pequeños y grandes, aprovechando las circunstancias de la guerra fría. En los 70, los hijos de tantos nazis ocultos protagonizaron los movimientos de contestación anticapitalista. Pero con todo, Alemania es el país con una mayor conciencia colectiva del mal ocasionado y también -más recientemente- del mal sufrido. En Alemania en la escuela se estudia la infamia y los colegiales visitan los campos de exterminio. En España, para los escolares Franco es una figura tan lejana como Felipe II.

A pesar de todo, Alemania e Italia recibieron el maná del Plan Marshall. Ahora Serbia debe recibir la ayuda de la Unión Europea para convertirse en un país normal. Serbia tiene que entregar al Tribunal para la Antigua Yugoslavia a Mladic y a Goran Hadzic, líder de los serbios de la Krajina. El caso de Karadzic demuestra que la captura de estos criminales es posible con voluntad política. Por debajo de los figurones quedan otros muchos asesinos con menores responsabilidades políticas. De ellos se tienen que ocupar los tribunales locales de Serbia, Bosnia, Croacia… Ninguno de estos países ha hecho todavía una verdadera catársis. Basta salir del aeropuerto de Duvrovnik para encontrarse con una valla gigantesca que enaltece como héroe nacional a Ante Gotovina, pendiente de juicio en La Haya. Y sin embargo, Croacia es ya formalmente candidato a la adhesión.

Todos los líderes comunistas de Yugoslavia cabalgaron el tigre del nacionalismo para mantenerse en el poder. Todos, en distintos grados, son responsables de la catástrofe. Pero no por eso todos son criminales. Tampoco se puede estigmatizar a todo un pueblo, por mucho que esté anclado en falsas utopías nacionalistas. De todos los pueblos yugoslavos, los bosnios musulmanes estuvieron al borde del exterminio, pero los serbios han sido los grandes perdedores. Los bombardeos de la OTAN siguen siendo una herida abierta. Por ejemplo, en Novi Sad, una ciudad mayoritariamente a Milosevic, todavía no entiende en ensañamiento de las bombas.

Europa tiene que exigir a Serbia que ningún crimen quede impune. Pero Serbia merece también justicia y generosidad.

(Incluyo el enlace a una página muy completa BalkanInsight, que me acaba de descubrir Alberto Marinero)

El no irlandés no es un mero incidente

De mero incidente ha calificado Sarkozy el no irlandés. El mensaje que llega de las cancillerías y de las instituciones europeas es “aquí no ha pasado nada, seguimos adelante”. Se espera ahora encontrar, entre todos, una “fórmula creativa” para que Irlanda se incorpore al Tratado. Veremos si el “no” no termina por contagiar a Reino Unido y República Checa, campeones del euroescepticismo. Pero aunque el proceso de ratificación siga adelante y el Tratado termine entrando en vigor con 27 miembros, la Unión habrá dado un paso atrás. El “no” ha vuelto a poner de manifiesto el déficit democrático de la Unión. Tres miembros (Francia, Dinamarcay ahora Irlanda) han rechazado las normas básicas propuestas para la Unión, bien en forma de Tratado Constitucional, bien en forma de Tratado de Lisboa. Con lo cual se traslada el mensaje a las poblaciones de que su opinión finalmente cuenta poco. Y la Unión se desprestigia y se enroca en su dimensión más intergubernamental y burocrática.

El “no” ha tenido sus razones internas. Curtin y Ryan en Open Democracy analizan algunas: voto de castigo ante la crisis económica, desconfianza frente a la clase política tras los escándalos que llevaron a dimitir al primer ministro Ahern, desconocimiento del texto, bloqueo del sistema parlamentario irlandés… Es cierto también que el referendum es en nuestras sociedades complejas, más un instrumento de populismo que de democracia, como razona George Schöpfling, también en Open Democracy. Pero aunque el instrumento sea manipulable, no puede ignorarse la voluntad que a través de él se manifiesta.

El fallido Tratado Constitucional tuvo su origen en una Convención de notables, elegidos por las instituciones europeas y los estados. Es hora ya de plantear un verdadero proceso constitucional. Que los ciudadanos elijan una asamblea constituyente que elabore una verdadera constitución. Desde luego, mejor que nada, que se aplique el Tratado de Lisboa, porque la otra alternativa es la pura intergubernamentalidad. Proponer en estas condiciones una modificación y una modificación sustancial parece condenado al fracaso. Pero es la única salida: primero reforzar el demos europeo con listas comunes a todos los países al Parlamento y, después, cuando este sistema se consolide, elegir del mismo modo una asamblea o convención constituyente que elabore una verdadera constitución: esto es, una norma que defina el modelo europeo, político, social e institucional.

Soñar es gratis.