El cierre de canales de TDT, una oportunidad para reordenar la televisión privada


Mañana 6 de mayo se apagan en España nueve canales en la televisión digital terrestre. ¿Supone un atentado al pluralismo como defienden las empresas titulares de las licencias?

Chapuzas jurídicas

El cierre impuesto por el Ministerio de Fomento cumple una sentencia del Tribunal Supremo que anula las licencias por haber sido concedidas sin concurso público, como establece el art. 27 de la Ley General de la Comunicación Audiovisual.

El asunto es una sucesión de despropósitos jurídicos.

El gobierno Zapatero  aprobó en abril de 2010 (con la LGCA ya publicada en el BOE, pero antes de su entrada en vigor el 1 de mayo) un decreto que atribuía un multiplex a cada una de las 6 compañias privadas de televisión. Sin embargo, las previsiones de este decreto se hicieron efectivas por acuerdo del Consejo de Ministros de julio, cuando la LGCA  ya estaba plenamente en vigor. Dicho acuerdo fue recurrido por Infraestructuras y Gestion 2002 (INGEST), una pequeña empresa dedicada a la distribución de la señal. El Tribunal Supremo declaró nula la atribución de licencias y la consecuente concesión de espectro radioeléctrico. Otra demanda que solicita el cierre de otros 8 canales está a la espera de sentencia en el Supremo. Y los operadore ahora perjudicados anuncian demandas por daños y perjuicios.

El gobierno Rajoy no sacó las licencias a concurso pretextando la próxima reordenación del espectro y en trámite de ejecución de sentencia el Supremo ordenó el cierre de los canales. El secretario de Estado De Telecomunicaciones, Víctor Calvo-Sotelo, anuncia para antes de este verano un nuevo plan de ordenación del espectro radioeléctrico para acomodar los canales 4G que el Estado concedió a las telefónicas en la banda de 800 Mz, hoy ocupadas por las televisiones. Por cierto que si el 1 de enero de 2015 las telecos no tienen  a disposición estos canales (por los que pujaron altas sumas) el Estado tendría que pagar una penalización diaria. Y como los ingresos fiscales ya están consumidos, corresponderá a los particulares correr con los cargos de reorientar las antenas. ¡Menudo dividendo digital!

Intereses en presencia

Los intereses en juego explican este caos.

El gobierno Zapatero mimó a las cadenas privadas de televisión. Primero, en nombre del pluralismo, abrió el espectro analógico a la Cuatro y la Sexta. Luego, con la LGCA, creó el marco jurídico que ha permitido la concentración en dos grandes grupos mediáticos (y, por tanto, la reducción del pluralismo) y trasladó a la Televisión Digital Terrestre el modelo de canales generalistas en un marco jurídico ultraliberal, que convierte en la práctica la adjudicación de una licencia en un derecho a perpetuidad que se puede ceder para emitir cualquier tipo de contenidos. Y como regalo de despedida, el pastel de la publicidad de TVE a repartir entre las cadenas privadas.

Los dos grandes beneficiados han sido Atresmedia y Mediaset. Su modelo es el de la segmentación de contenidos a través de varios canales buscando el adaptarlos a targets (mujeres, hombres, jóvenes). No es una televisión especializada, aunque así se venda, sino una puesta al día de la televisión generalista para maximizar los ingresos publicitarios. Pero es una televisión abierta por la que el espectador no paga nada directamente (lo hace indirectamente como consumidor a través de los costes publicitarios de los productos). En principio, un modelo de televisión más integrador que el de la televisión de pago.

Los otros actores son las telecos. Su negocio y su campo de competición preferente es la banda ancha móvil (4G). El gobierno Rajoy tiene que atribuirles las frecuencias que ganaron en subasta, de manera que tiene que desalojar a las televisiones de la banda de 800 Mz. Pero no se trata sólo de un reajuste técnico. Si en la reordenación las televisiones privadas pierden canales, la televisión de pago se hace más atractiva. Y para las telefónicas un paquete de canales de pago no sólo es una oportunidad de negocio, sino sobre todo, un elemento diferencial es su oferta combinada de triple play (teléfono, banda ancha y televisión).

¿A quién quiere más Rajoy, a las televisiones o las telefónicas? A las dos. No puede molestar demasiado a ninguno de estos dos grandes poderes fácticos, así que buscará alguna solución que no dañe intereses vitales de unos u otros. Pero por de pronto en el apagón de mañana quien más pierde es Atresmedia ¿Un aviso para que Lara meta mano en la línea editorial de La Sexta?

Y existe un tercer actor, que son las compañías de distribución por satélite, que siempre han acusado de falta de neutralidad tecnológica a la ordenación de la televisión digital. Supongo que estarán presionando para que en esa nueva ordenación del espectro se les tome en cuenta como una alternativa a la televisión digital terrestre.

¿Sufre el pluralismo?

El cierre de canales, de entrada,  a quién más perjudica es a sus titulares, pero no es una buena cosa la reducción de ofertas aunque el real pluralismo de contenidos que representan sea muy limitado.

Las frecuencias de Net Tv (Vocento) y Veo Tv (Unidad Editorial) habían ido perdiendo sus canales por distintas razones hasta quedar reducidos a teletiendas. Atresmedia y Mediaset utilizan estos canales para reemitir los contenidos de sus canales generalistas, empaquetados de nuevo para conquistar la fidelidad de targets específicos. Ciertamente, un 6´7%  de la audiencia tendrá que buscar nuevos canales, pero no le será difícil encontrar los mismos contenidos.

Si entendemos el pluralismo como la libertad de elegir del espectador el cierre de una canal de telenovelas daña el pluralismo, pero no por ello creo que sufra la calidad de la vida democrática, ni se reduzca la capacidad real de elegir.

Es imprescindible una nueva ordenación de la televisión privada

La LGCA definió la prestación del servicio de la televisión por operadores privados como una actividad no de servicio sino de interés general y la impuso una serie de obligaciones, la mayor parte derivadas del derecho comunitario. Si las licencias no se otorgaran por concurso sería lógico que cada cual hiciera con ella lo que quisiera, siempre que respetara esas obligaciones generales. Pero si las licencias son limitadas por razones técnicas y los prestadores son seleccionados mediante concurso, esa selección no debiera hacer por la simple aplicación de las reglas de la Ley de Contratos del Estado.

El Estado debe establecer unos criterios generales para promover una real diversidad de contenidos de calidad que sirvan verdaderamente al público: contenidos especializados y originales, promoción de la cultura, de la información, de los servicios al ciudadano, de la participación social y política. Criterios generales y transparentes, recogidos en la ley y no fabricados ad hoc en los pliegos de los concursos para que gane la compañía afín, como han hecho las comunidades autónomas.

(Otra entrada en este blog El fiasco de la TDT y el dividendo digital. Puede consultarse también mi libro El contenido jurídico del servicio público de la radiotelevisión en España. Las obligaciones de los operadores públicos y privados(descarga gratuita)

 

El fiasco de la TDT y el dividendo digital


El Gobierno del PP pretende reducir a la mitad el número de canales en la TDT, so pretexto de favorecer la implantación de nuevos servicios de banda ancha en movilidad, el llamado dividendo digital. La medida, que cuenta con la oposición de las televisiones privadas, es un ejemplo más de arbitrismo gubernamental, pero también pone de manifiesto el fracaso del modelo de la TDT.

Con UTECA hemos topado

El 21 de marzo el nuevo Secretario de Estado de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, Víctor Calvo-Sotelo, convocó a los operadores de televisión. Calvo-Sotelo soltó la bomba. El Gobierno les pedía que renunciaran a la mitad de sus múltiplex digitales, o lo que es lo mismo a la mitad de sus canales, reducción que también afectaría a TVE y a las autonómicas. Razón nº 1: ahorrar 800 millones en el primer dividendo digital. Razón nº 2: favorecer un hipotético segundo dividendo digital. Razón nº 3: hacer más sostenible el mercado audiovisual.

Ni que decir tiene que la reacción de los “propietarios” de las frecuencias fue incendiaria. Escándalo, robo, expropiación… los señores de la tele, los prebostes de UTECA no ahorraron gruesos calificativos.

Al Gobierno se le abre un frente peligroso. Si el movimiento es más que un globo sonda y siguen adelante con el plan, la artillería mediática de “los señores de la tele” se volverá en contra. Aunque seguramente la sangre no llegará al río, porque el gobierno del PP y UTECA comparten un objetivo estratégico: debilitar a TVE.

La privatización del espectro

El asunto puede terminar en los tribunales y ganar el pleito los “propietarios expropiados”.

La Ley General de la Comunicación Audiovisual  (pdf) en la práctica privatizó las frecuencias televisivas. Las licencias son por 15 años, renovables y transferibles. Vamos, que al licenciatario se le entrega una frecuencia prácticamente de por vida, sin estar obligado a mantener la programación para la que se le concedió la licencia, que puede transferir y arrendar (art. 29). Y así se está haciendo ya por Net-Tv (Vocento) y Veo-Tv (UNEDISA), arrendando sus canales a los major norteamericanas.

En la práctica, esta regulación de las licencias equivale a la privatización del espectro: un recurso de dominio público se entrega a particulares para su explotación y comercialización prácticamente a perpetuidad.

La implantación de la TDT y el dividendo digital

La implantación de la televisión digital terrestre (TDT) se ha hecho en España con la norma técnica DVB-T. El apagón digital se produjo en abril de 2010. El primer plan técnico data de 1998. Es un largo proceso, acelerado en su fase final por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, en casi dos años a lo exigido por la Unión Europea.

La transmisión digital permite comprimir la señal y disminuir el ancho de banda utilizado, de manera que por la frecuencia que en analógico se transmitía antes un único canal, ahora puede transmitirse típicamente cuatro con una calidad MPEG-2. Por tanto, al menos en teoría, para el mismo número de canales se utilizan un menor número de frecuencias, con lo cual pueden liberarse frecuencias y destinarlas para otros usos distintos de los servicios de radiodifusión. Es el llamado dividendo digital.

La idea es que atribuir esas frecuencias “liberadas” (los términos ya indican un prejuicio contra los servicios de radiotelevisión) a la telefonía móvil, concretamente a los nuevos servicios de banda ancha en movilidad (por ejemplo, telefonía 4G) supondrá un revulsivo económico. Los gobiernos sacan estas frecuencias en subasta y obtienen pagos sustanciales de las telefónicas.

La Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (UIT) decide en 2007 reservar la banda de 792-860 Mz (canales 61 a 69) a los servicios móviles. Se trata de frecuencias que tienen una buena capacidad de propagación y penetración en los edificios y, por tanto, muy adecuadas para móviles.

La Unión Europea establece en 2010 un nuevo apagón digital. El 31 de diciembre de 2015 los canales 61 a 69 tendrán que haber sido desalojados de los servicios de radiotelevisión y estar asignados a la telefonía móvil.

El problema en España es que al adelantar ese primer apagón digital esos canales están ocupados por los operadores de TDT. No obstante, el Gobierno Zapatero los saca a subasta y obtiene en julio de 2011 2.000 millones de las operadoras telefónicas, que no pujan hasta los 2.500 que esperaba el Gobierno. Se aprueba un Plan Marco del Dividendo Digital (pdf) y la Ley de Economía Sostenible (art. 51) establece que los costes derivados de la reorganización del espectro se sufragen con cargo a los ingresos obtenidos por la licitación de frecuencias. Estos costes se estiman en 800 millones y supone cambios en los centros de emisión, emitir simultaneamente en dos canales durante la fase de transición y reorientar de nuevo las antenas comunitarias.

Lo que la Secretaria de Estado de Telecomunicaciones plantea ahora es ahorrarse esa factura. Si el número de multiplex se reduce a la mitad no es necesario la migración y no hay costes de adaptación. Además, se dice, la Unión Europea puede exigir la liberación de más frecuencias para la banda ancha móvil y conviene prepararse para este segundo dividendo digital (que en todo caso no se impondría hasta 2020).

La respuesta más articulada que he encontrado no viene de los “señores de la tele”, sino de Pedro Pérez (@pperezf), el presidente de los productores audiovisuales, a través de 17 tuits. Sostiene que esa reducción de canales supondría un grave quebranto para la ya castigada industria audiovisual y que lo único que pretende el Gobierno es ahorrarse los costes después de haber obtenido los ingresos. Propone una solución técnica, la adopción de la norma DVB-T2, con la que dice, TVE podría emitir 5 canales en Alta Definición. Pero el problema es que ya no sólo se trataría de reorientar antenas, sino de comprar un nuevo descodificador, pues no valen los actuales, algo que haría feliz a los constructores electrónicos, pero no a los consumidores que han comprado pantallas planas que no podrían recibir las nuevas emisiones.

Insostenible TDT

El tercer argumento gubernamental es hacer sostenible el mercado audiovisual, lo que viene a reconocer el despropósito del modelo de TDT, conformado por los gobiernos de Aznar, primero, y de Rodríguez Zapatero, después.

Lo que se ha hecho ha sido trasladar el modelo de la televisión generalista a la TDT, sin exigir ni especialización, ni nuevos servicios digitales ni un mínimo de calidad a los operadores privados, que como hemos visto pueden transferir sus canales. Además, los concursos autonómicos se han hecho con total falta de transparencia.

Si a ello le sumanos las muy laxas normas anticoncentración, nos encontramos con el siguiente resultado:

- Una gran fragmentación de la audiencia, que sólo permite la rentabilidad a los grandes grupos privados.

- Una gran concentración de propiedad (muy limitado pluralismo externo), con dos grandes grupos, Mediaset y Antena 3, concentrando audiencias y publicidad. Su estrategia de programación es repetir los mismos contenidos en sus distintas ventanas para rentabilizar la publicidad, que se contrata para todos los canales y al precio de la audiencia del más visto.

- Dos operadores nacionales privados, UNEDISA y Vocento, sin experiencia en televisión, que no han hecho más que dar bandazos y que han terminado por arrendar sus canales a los major norteamericanos. A ellos es a los que podría beneficiar la medida si va acompañada de alguna compesación económica para rescindir los actuales contrato de arrendamiento.

- Operadores privados autonómicos castigados por la crisis publicitaria y que rellenan sus horas con videntes.

- TVE y los operadores públicos autonómicos con dificultades presupuestarias para mantener sus canales. Para los operadores públicos es vital mantener estos canales porque es la manera de servir contenidos diversos a un público cada vez más diverso. El PP ha anunciado reiteradamente su intención de retirar un multiplex a TVE, que de 6 canales (uno de ellos en HD) pasaría a 4.

- Programas muy poco diversos, escasamente novedosos (como demostró Daniel Giménez Simón en su Trabajo Fin de Máster de Periodismo Multimedia) que se repiten una y otra vez en todas las cadenas.

- No se emite en verdadera HD, salvo los canales experimentales de TVE y de algunas autonómicas. En el mejor de los casos se emite en 720 p, escalando (inflando) unos contenidos producidos para 650 líneas. Algunas cadenas emiten películas con calidad de VHS.

Es hora de replantearse el modelo, pero los derechos e intereses adquiridos lo hacen prácticamente imposible. Una oportunidad perdida.

 

Comunicación y poder


Una vez más, Francisco Rodríguez Pastoriz me autoriza a la publicación de sus colaboraciones en los suplementos de los sábados del Faro de Vigo. En esta ocasión se trata del análisis de Comunicación y poder, la obra de Manuel Castells que se presenta como la síntesis y revisión del pensamiento del sociólogo español más citado internacionalmente.

No he leído todavía el libro, que por su extensión reservo para el verano. Confieso que a veces me irrita un poco el tono algo profético de Castells, que, sin llegar a las tecnoutopías de Toffler y tantos autores norteamericanos, le lleva a dar por muertas realidades muy vivas. En esta ocasión parece que da bastante importancia a los últimos desarrollos mediáticos, como el infoentretenimiento o los procesos de glocalización, sobre los que he intentado hacer alguna pequeña aportación personal. Es cierto que se ha producido un cambio de paradigma, pero todavía no está nada claro no tanto que esa autocomunicación, como llama Castells a las posibilidades de comunicación interactiva, esté cambiando nuestras costumbres personales y la sociedad en su conjunto, lo que parece obvio, sino si estamos siendo capaces de utilizar nuestras nuevas capacidades con un sentido liberador, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Sin más, paso a copiar el trabajo de Rodríguez Pastoriza.

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El acceso a Internet, un derecho fundamental


Casi cuatro de cada cinco personas en todo el mundo consideran que el acceso a Internet debiera tener la consideración de derecho fundamental. Así resulta de una encuesta mundial realizada por la BBC en 26 países (pdf) y a la que han respondido 27.000 adultos.

La encuesta se enmarca en una quincena que la BBC (radio, televisión y online) dedica a Internet, SeasonSuperpower, con elementos tan interesantes como Digital Giants, una serie de vídeos con personajes que están modelando lo que hoy es Internet, una superpotencia o un supepoder, esencial para participar en la vida comunitaria y social al comienzo de este siglo XXI.

La conclusión más rotunda de la encuesta es esa percepción mundial del acceso como un derecho fundamental. Pero el estudio tiene otros muchos datos dignos de análisis. Por ejemplo, en Europa una mayoría de los encuestados son partidarios de alguna forma de regulación gubernamental. En España, un 47% está a favor de la regulación y un 51% en contra. En nuestro país, Internet es, sobre todo, fuente de información. Los españoles se encuentran entre los que mejor podrían vivir sin Internet (un 70%) y a los que menos libertad ha aportado (sólo un 30% creen que ha aumentado su libertad).

Pero vuelvo a lo esencial. El convencimiento de que el acceso a la Red es un derecho fundamental es un hecho revolucionario. Internet ha configurado un nuevo ámbito comunicacional, el de la comunicación interactiva, el ciberespacio, que se suma al espacio de la comunicación natural y al de la comunicación mediática. En ese espacio podemos ejercer el derecho a la libertad de expresión e información, pero también los derechos de reunión, petición, el derecho a la educación, a la cultura y sirve cuando menos instrumentalmente a otros derechos sociales como el derecho a la salud. En otras palabras, la Red, el ciberespacio, es un ámbito, un foro público, especialmente relevante para el ejercicio de los derechos que nos hacen individuos, para los derechos humanos o derechos fundamentales.

Hay un aspecto instrumental y previo en estos derechos que es el derecho de acceso. Acceso que exige una conexión física, una conexión de banda ancha. Y un acceso en condiciones de igualdad y transparencia.

La primera manifestación se traduce en que los ciudadanos puedan exigir el derecho a la prestación del servicio, bien al estado, bien a las compañías de telecomunicaciones que prestan el el servicio público o de interés general. La tendencia es incluir el derecho de acceso, la conexión a la banda ancha, como una de las prestaciones del servicio básico de telecomunicaciones.

La segunda expresión de ese derecho es la neutralidad de la red, que todos los usuarios de la misma reciban el mismo trato de forma transparente. La presidencia española de la UE ha patinado al apuntarse temporalmente a la tesis de que las telefónicas discriminen a los usuarios.

Pero el derecho a Internet como derecho fundamental no se agota en el acceso. Todos los derechos que se ejercen en este ámbito tienen que estar garantizados, empezando por la libertad de expresión e información.

Internet era impensable en 1948, cuando el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) proclamaba el derecho a investigar, difundir y recibir informaciones, ideas y opiniones por cualquier medio, pero, justamente, ese consideración general de los medios hace que las actividades informativas en Internet (mejor que por Internet) queden perfectamente dentro del ámbito de la declaración.

La Red es más que un medio de comunicación, aunque los medios, los cibermedios, operen en este ámbito. El ejercicio de la libre expresión e información en el ciberespacio es un derecho tan fundamental como su manifestación en el espacio mediático. Algún juez en España (caso SER) todavía no se ha enterado.

Movilización en Red


La extraordinaria movilización de los internatas contra la posibilidad de bloquear por una comisión no judicial las páginas que vulneren el derecho a la propiedad intelectual (manifiesto pdf) me suscita algunas preguntas:

- ¿Quién representa a los internautas?

- ¿Puede una movilización en la Red tumbar a un gobierno?

- ¿80.000 firmas en la Red pesan más que 80.000 ciudadanos en la calle?

- ¿Tienen más influencia los “community managers” que los artistas?

- ¿Por qué en España no existen movilizaciones semejantes contra el paro, el hambre, el cambio climático, la corrupción o la degradación de los derechos cívicos?

- ¿Están detrás de la movilización las telefónicas vía Ministerio de Industria?

- ¿Son los internautas tan libertarios en la vida real como en el ciberespacio?

- ¿Por qué los tribunales son incapaces de intervenir con la inmediatez que exige la Red?

Biblioteca Digital Mundial

Marconi frente a internet: la radio global en el coche


Prototipo de receptor Blaukpunt con acceso a internet

Una compañia australiana, miRoamer, que mantiene un agregador de emisoras de radio, anuncia que ha llegado un acuerdo con el fabricante de radios Blaupunkt para desarrollar un receptor de coche con acceso a internet, vía telefonía 3G, lo que pondría en nuestro automóvil hasta 30.000 posibles emisoras de radio. Aunque el fabricante podría instalar el dispositivo en sus aparatos de gama alta a final de 2009, los precios que se manejan son prohibitivos: 300 € suplementarios en precio del aparato, más una suscripción de tarifa plana a telefonía 3G con capacidad para 2 Gigas, más un pequeño cargo mensual que pretende cobrar la compañía australiana.

(Más detalles en The Age).

Algunos somos tan viejos como para recordar cómo cambió la radio en España cuando los receptores se generalizaron en los Seat 600. Entonces los radiofonistas -así se llamaban ellos mismo los que hoy prefieren que se les llame conductores- cambiaron su lenguaje, lo hicieron más cercano y dirigido a conductores -y conductoras de las que no dejaban de mofarse. Aparecieron programas dedicadas al mundo del motor y las tardes de los fines de semana espacios de acompañamiento para el atasco. Sólo las potentes emisoras de Onda Media, entonces clasificadas como comarcales (Radio Madrid, centros emisores de RNE, Radio Barcelona) cubrían territorios amplios. En el resto, el automovilista pasaba por el martirio de las continuas interferencias de emisoras de FM con muy poco alcance. Sin duda, la radio en el automóvil fue uno de los factores que revitalizó al medio frente a la competencia de la televisión.

Este de ahora es un paso más en el acceso a internet a través de dispositivos móviles y de convergencia entre los nuevos y los viejos medios. La radio es un medio esencialmente local, de proximidad. Lo es incluso en la emisoras de onda corta que pretenden ofrecer información a los expatriados o  a comunidades que la tienen vedada en su entorno inmediato por razones físicas o políticas. Por eso es tan interesante ir saltando de frecuencias y emisoras según viajamos, pues de esta manera nos acercamos al mundo social que estamos recorriendo. Técnicamente la radio, además, ha sido un vehículo para hacer llegar al automovista informaciones sobre el tiempo y el estado de la calzada.

¿Qué nos aporta la radio por internet en el coche? La radio en internet es un medio deslocalizado. Además, no son tan numerosas las emisoras en lenguas distintas al inglés. Este desarrollo nos ofrece, esencialmente, radio fórmulas especializadas y -lo que me parece más interesante- podernos mantener conectados a nuestra emisora local en cualquier lugar del globo. O lo que es lo mismo, anclarnos a lo local en nuestro viaje por el mundo.

Como todo el acceso móvil a internet, su explosión depende de que las operadoras bajen sustancialmente las tarifas de acceso a 3G y creen demanda con unas ofertas atrayentes.

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