La trampa del regreso de la publicidad a TVE


El Partido Popular plantea el regreso de la publicidad a TVE. En una proposición no de ley aboga por un modelo de financiación sostenible de RTVE que “fomente la obtención de ingresos comerciales, incluidos los derivados de la participación en el mercado de la publicidad” (agregación de informaciones en Google News). Lo inconcreto de la propuesta y el instrumento parlamentario elegido para hacerla lleva a pensar que su función es un aviso a los operadores privados para que acomoden sus informativos a los intereses del PP y no un intento serio de cambiar el sistema de financiación.

Me he pronunciado reiteradamente en este blog contra la publicidad en TVE y he criticado el modo en que se eliminó. Hoy sistematizo y actualizo argumentos en contra y a favor.

En contra de la publicidad en TVE

Dañaría la imagen del servicio público. En estos casi cuatro años el público identifica el servicio público con una televisión sin publicidad. La vuelta de los anuncios eliminarían una señal de identidad.

Disminuiría la audiencia. Al menos en un primer momento, y al margen de los cambios que la programación pudiera sufrir, el efecto zapping framentaría más la audiencia.

Exigiría una programación más comercial para competir con las privadas. Con menguados presupuestos es improbable que esa competencia tuviera éxito. En lugar de competir con productos de alto presupuesto habría que recurrir a producciones cutres o regresar al modelo José Luis Moreno. Sería un suicidio. Se entraría en un círculo vicioso: menor audiencia, menores recursos, menor calidad, menos espectadores…

TVE no está preparada para captar publicidad. Después de desmontar su estructura comercial, tendría ahora que competir con las centrales publicitarias de los dos grandes grupos oligopólicos, Atresmedia y Mediaset, que concentran el 60% de la audiencia y casi el 90% de la publicidad. Los grupos privados gestionan globalmente la publicidad de sus canales, algo muy difícil para TVE con canales como La Dos o 24 Horas. Ni siquiera en los tiempos en que La Uno era líder de audiencia TVE lograba la misma rentabilidad publicitaria.

Se perderían los ingresos por las tasas de operadores privados y telecos. Con el retorno de la publicidad estas empresas lograrían la derogación de la tasa que graba sus ingresos.El Tribunal Europeo declaró conforme al derecho comunitario esta tasa. Su cuantía dependerá de la marcha general de la economía. En cualquier caso, mejor que paguen los grupos oligopólicos (de televisión o telefonía) que no introducir un canon general que grabara a todos.

El servicio público sería medido por los resultados publicitarios. Audiencias e ingresos publicitarios serían el baremo legitimador del servicio público. Si los ingresos publicitarios no llegaran a cubrir los objetivos presupuestarios RTVE sufriría recortes en su estructura y personal y estaría en riesgo de desaparecer.

A favor de la publicidad en TVE

Todos los argumentos a favor parten de la premisa de una publicidad limitada que excluya la comercialización de la programación.

Los programadores se esforzarían en conquista a la audiencia. Una televisión sin publicidad corre el riesgo de divorciarse de las audiencias. No hay servicio público sin público.

La diversificación de fuentes da estabilidad financiera. Los ingresos publicitarios pueden compensar los altbajos de los recursos públicos.

Efecto benéfico sobre el mercado publicitario. El regreso de un competidor como TVE, por muy disminuido que esté, aumentaría la competencia en este mercado oligopólico.

Por una reconsideración del servicio público multimedia y su financiación

El servicio público de RTVE no puede ser reducido a TVE y menos a los resultados de audiencia de La Uno en prime time. El servicio público consiste en una oferta de contenidos audiovisuales de calidad (plurales, incitadores de pensamiento crítico y de la participación social) a través de los canales tradicionales de radio y televisión y de las nuevas plataformas interactivas.

La financiación de este servicio puede tener las siguientes de fuentes de financiación:

- Presupuestos generales. Los presupuestos deben financiar el coste neto total del servicio público, concretado en las obligaciones establecidas por un contrato programa.

- Tasas sobre televisiones y telecos. Su cuantía minoraría la aportación de la subvención pública al coste neto del servicio público. El procedimiento de cálculo debe concretarse al máximo para evitar su judicialización.

- Ingresos comerciales. Explotación de productos. Patrocinio y publicidad limitada. Reducciones drásticas sobre los tiempos de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, sin interrupción de los programas y ausencia en determinadas franjas, como las de protección infantil. Estos ingresos publicitarios tendrían que obtenerse con independencia de los ingresos públicos y respetando las reglas de la competencia y servirían para financiar programas con un caracter de servicio público menos marcado.

Salvemos RTVE, queda poco tiempo


Asisto con dolor a un nuevo asalto contra la televisión pública.

Vuelve José Antonio Sánchez, condenado por la vulneración del derecho fundamental a la libertad sindical como máximo responsable de aquella TVE del Prestige, la huelga general, el Yak 42, las armas de destrucción masiva (aquel documental de Judit Miller emitido a toda prisa)… En una década su curriculum como gestor ha ganado brillo: ha despedido improcedentemente a prácticamente toda la plantilla de Telemadrid, pagado indemnizaciones a costa de los madrileños y externalizada la producción en favor de empresas amigas, él, trabajador en excedencia de Telefónica y colaborador del PP. No importa, algunos en el PP piensan que apretando los tornillos en TVE todavía se pueden ganar las elecciones ¿En que mundo viven? ¿No se han enterado todavía que la televisión ya no es omnipotente y que si lo fuera ellos ya se han encargado de reducirla a la irrelevancia?

Y Montoro anuncia que TVE ya no jugará en la liga de las privadas. Como he visto en algún tuit TVE tiene que jugar en la liga de la BBC (que no deja de tener también sus graves problemas). El asalto neoliberal es todavía más grave que el de la manipulación, aunque este justifica aquel. ¿En qué consiste el servicio público? ¿En lo que no resulta rentable para las privadas? Eso es lo que parece suguerir el ministro de Hacienda, que entre tanto mantiene el suspense de cómo evitará la quiebra de RTVE si es que sigue sin aflojar los 130 millones que le negó a González Echenique.

Orgullo porque una institución como el Consejo de Informativos, por la que tanto luchamos durante décadas, esté funcionando. El Consejo de Informativos no es un soviet, sino un órgano institucional de RTVE al que la ley confiere la defensa de la independencia profesional de los informadores y de la independencia editorial de TVE. Alejandro Caballero, su presidente, lo explica perfectamente en el vídeo que incrusto al final.

Pena por la escasa respuesta social. He abogado por el rescate ciudadano de RTVE, pero, pese a todo el esfuerzo de los trabajadores, no se ha logrado construir un movimiento, una “marea”, en favor de la radiotelevisión pública, en gran parte porque los nuevos movimientos sociales han nacido con una desconfianza genética hacia los medios de comunicación masivos (la hostilidad de los grupos multimedias oligopólicos viene de suyo).

Defiendo la rentabilidad económica y social de la radiotelevisión pública y su conversión en un servicio público multimedia, que ofrezca a todos contenidos gratuitos de calidad en todas las plataformas: un servicio público que mida su rentabilidad no por los beneficios o los índices de audiencia del prime time, sino por el servicio a los ciudadanos, medido por el alcance de sus contenidos y servicios en todas esas plataformas.

El Consejo de Informativos defendía ayer volver a un modelo de independencia informativa. La independencia se gana en el día a día, pero para ello es condición mínima contar con la independencia jurídica, esto es, volver, al menos a un Presidente que cuente con consenso parlamentario.

Creo que ese sistema debe revisarse, ampliando las entidades que puedan proponer candidatos a consejeros y presidente a organizaciones profesionales, sindicales y sociales y someter a los candidatos a un sistema de escrutinio riguroso para verificar sus méritos profesionales e independencia. Confiar la orientación estratégica y la supervisión al consejo de administración y a su presidente y entregar la gestión a un ejecutivo independiente elegido en concurso público. Y someter a referedum vinculante de los informadores el nombramiento del director de los Servicios Informativos.

Sí, la independencia es posible, el servicio público genuino esencial para la democracia también. Pero no sé si dentro de unos meses RTVE no será una ruina irrecuperable.

(En este blog he hablado mucho del servicio público de la radiotelevisión. Estas son las etiquetas para recuperar las entradas: servicio público, TVE, RTVE)

No a la fusión de La Dos y Teledeporte


Distintas informaciones periodísticas  (El Mundo / El País) aseguran que la Dirección de RTVE se dispone a fusionar La Dos y Teledeporte, en el marco de un supuesto “plan de eficiencia”, operación que en sincronía con el cierrre de canales de TDT para desalojar frecencias en favor de la telefonía 4G.

Fusionar ambas cadenas es más que un error, es un suicidio. Es mezclar agua y aceite, dos temáticas y dos audiencias incompatibles. En plena fragmentación de audiencias y en con la debacle de RTVE, La Dos resiste. Su audiencia está en torno al 2’7% (ayer 3’6) cuando TV1 ha caído por debajo del 10% (ayer 8’7%). Quiere decir que La Dos no se ha visto afectada ni por la falta de credibilidad (La Dos Noticias ayer 272.000 espectadores de media) ni por la pérdida de calidad de los programas. En cambio, Teledeporte no remonta (0’7% de cuota de audiencia en el último mes). Debe ser que a los españoles no les interesa más que los deportes tribales mayoritarios.

Los tiempos en los que La Una y La Dos se complementaban han pasado. Entonces, TVE podía competir con dos cadenas con A3 y T5 (con una sola cadena cada una) y rentabilizar derechos deportivos adquiridos por la UER. Ahora, los competidores tienen varios canales administrados con una pauta publicitaria única y buscando “targets” específicos y RTVE no está en condiciones de comprar derechos deportivos que atraigan audiencias masivas.

La Dos + Teledeporte es menos que una cadena. Lógicamente, los deportes minoritarios que nutren TDP tendrían que tener sus espacios propios en la cadena, en detrimento de los programas culturales, informativos y cinematográficos que nutren ahora La Dos. La Dos es la única opción para una audiencia exigente en todo el panorama televisivo español. Las llamadas “temáticas”, salvo la presencia de series norteamericanas de culto, no son sino de reempaquetados de programas para “targets” publicitarios.

He escrito y mantengo que el deporte minoritario de TDP es más servicio público que la Champions. Para ello sería suficiente un canal en streaming, como parece que se planea. Si el acontecimiento deportivo lo merece, su lugar es La Una.

Es hora de que RTVE saque todo el partido a sus medios interactivos y establezca mayores sinergias entre canales analógicos e interactivos.

Pluralismo político y social en la radiotelevisión pública alemana


Tribunal Constitucional Alemania

Tribunal Constitucional de la República Federal de Alemania

 

La televisión pública no puede ser una televisión estatal

Sobre el papel Alemania es el país europeo en el que mejor se garantiza el pluralismo social en los órganos de gobierno y gestión de la readiotelevisión pública.

Las leyes de los estados federados (para los organismos regionales) y el tratado interestatal (para la ZDF) instituyen un Consejo de Radiodifusión, supervisor de los contenidos, que elige un Consejo Administrativo, supervisor de las finanzas y que es quien nombra al Intendente, el ejecutivo de estos organismos. En el Consejo de Radiodifusión están representadas relevantes organizaciones sociales, como sindicatos, patronales, iglesias, agricultores, aosciaciones de artistas, consumidores, emigrantes, grupos culturales o deportivos.

Este pluralismo social queda, sin embargo, desnaturalizado, pues a través de los llamados “círculos de amigos” los partidos vienen en la práctica a contr0lar el nombramiento de estos representantes de la sociedad. Además, los partidos tienen su representación propia. Así, por ejemplo, el Consejo de Radiodifusión de la ZDF (la segunda cadena pública creada por un acuerdo entre los landers) está formado por 77 consejeros, 16 nombrados por los landers, 12 por los partidos políticos y los otros restantes propuestos por organizaciones sociales, pero afines a los partidos o incluso, en algunos casos, políticos que ya no están activos en sus partidos. Además. los representantes nombrados por los landers tienen en determinados asuntos voto de cualidad.

De este modo, el pluralismo social garantizado jurídicamente se convierte en la práctica en una manifestación más de la partitocracia.

En una reciente sentencia (25 de marzo de 2014) el Tribunal Constitucional ordena modificar el tratado interestatal para reforzar el pluralismo social de la ZDF.

El caso parte de un sonado caso de interferencia política, el caso Brender. Nicolaus Brender, redactor jefe de los informativos de la ZDF, fue cesado por el Consejo Administrativo, después de denunciar que el Consejo de Radiofusión había sido copado por la CDU. Los gobiernos regionales de Hamburgo y Renania, en manos de los socialdemócratas, llevaron el caso a la Corte de Karlsruhe.

El Tribunal falla que la televisión pública no puede ser un organismo estatal ni de partido. El art. 5 de la Ley Fundamental exige que las radiotelevisiones públicas estén organizadas de modo que se garantice en sus emisiones el máximo grando de diversidad de las opiniones. Los jueces consideran que no es necesario separar una esfera política de una esfera social, pero sí limitar el peso de esa esfera política. El tratato interestal tendrá que ser modificado antes del 14 de mayo de 2015 para cumplir los siguientes requisitos:

- El número de representantes del Estado o próximos al Estado no puede superar un tercio en ambos órganos supervisores. En este momento, en la ZDF alcanzaba el 44%.

- Entre los representantes del Estado deben estar representantas distintas perspectivas (federal/regional, políticas, de género).

- Los representantes de la sociedad deben ser elegidos sin interferencia política, tomando en cuenta no sólo las corrientes mayoritarias, sino también tomando en cuenta a los pequeños grupos y a nuevas perspectivas. El nuevo tratado debe reforzar las reglas de incompatibilidad para reforzar la independencia de los representante sociales.

- La independencia de todos los miembros en el ejercicio de sus funciones exige que no puedan recibir instrucciones ni puedan ser cesados sino por causas graves.

- La gestión de los órganos supervisores debe ser transparente y deben hacer llegar al público información sobre su trabajo y deliberaciones.

Fuentes

Sentencia (en alemán)

Nota de prensa (inglés)

UER

El Mundo

El País

RTVE

 

 

El periodismo al servicio del público


CapturaSe celebran estos días en Segovia las VII Jornadas de Periodismo en lo Global, organizadas como cada año en torno al Premio Cirilo Rodríguez por la Asociación de la Prensa y la Universidad de Valladolid. Esta vez el lema de la convocatoria ha sido El periodismo de servicio público.

Prefiero hablar del periodismo como una actividad al servicio del público mejor que de periodismo como servicio público.

El periodismo como servicio público tiende a confundirse con el servicio público del periodismo, y en la tradición europea (sobre todo latina) un servicio público es una actividad reservada al Estado, que éste presta bien directamente, bien indirectamente a través de concesionarios particulares.

Evidentemente, ese entendimiento como una actividad estatal es incompatible con la consideración del periodismo como una actividad en la que confluyen el ejercicio de un derecho fundamental y una actividad profesional. Pero ese derecho fundamental de los profesionales está en absoluta correlación con el derecho de todos los ciudadanos a informarse y a informar, de modo que el ejercicio profesional, si se requiere reivindicar como algo más que una actividad comercial, no puede ser entendido de otra forma más que como un servicio al  público, como una actividad con una función pública esencial para la democracia.

Creo que así lo han entendido los organizadores, estructurando las jornadas en torno al periodismo internacional (lógico, en cuanto que están relacionadas con el premio Cirilo Rodríguez que premia el mejor trabajo de un periodista español en el extranjero) y a las radiotelevisiones públicas, especies ambas que muchos querrían extinguir.

Cuando uno asiste a este tipo de jornadas a veces se tiene la sensación de que los defensores esa función pública hablamos para convencidos (y para nuestros alumnos que en la mayor parte de los casos se mantienen en una actitud pasiva) y que los enemigos, los que quieren un periodismo espúreo, al servicio de sus intereses económicos y políticos, están bien parapetados en sus torres de poder, a salvo de nuestros inofensivos dardos.

En todo caso, siempre se producen algunos destellos que pueden esclarecernos.

En primer lugar, el mérito de la Asociación de la Prensa de Segovia por mantener el premio Cirilo Rodríguez en una época en la que conseguir apoyos económicos para estas actividades es muy difícil.

Agustín García Matilla reivindicó una radiotelevisión pública para las mayorías y las inmensas minorías con la referencia del modelo de la BBC. Por cierto, que debiéramos revisar la crisis de la BBC para aprender no sólo de sus aciertos, sino también de sus errores.

En la mesa que compartí sobre RTVE con Manuel Aguilar y Alicia G. Montano hablamos, como no, de manipulación y de la triste herencia de valores subvertidos por el franquismo, primero, y el partidismo, después. Los retos inmediatos a los que se enfrenta la Corporación son a) una financiación suficiente y sostenible y una gestión transparente y profesional b) recuperar la independencia y la credibilidad y c) redefinir el servicio público para pasar del servicio público audiovisual al servicio público multimedia.

En la mesa de las televisiones autonómicas se mostraron los procesos de regubernamentalización y externalización (Maribel Fernández-Alonso), los desastres y despropósitos de cada día en la disección sarcástica de Mariola Cubells, el cuestionamiento de una televisión al servicio del poder desde la experiencia propia de Javier Mayoral y la defensa por parte de su  director, Eduarda Álvarez, del peculiar modelo de la Radio Televisión de Castilla-León, una privada con 65% de financiación pública.

En la tarde los destellos fueron más rotundos. Allí estaban Gervasio Sánchez, siempre explosivo, y el contenido y austero Ricardo García Vilanova.

Ricardo no habló de su “accidente laboral”. Como puso de manifiesto Gervasio, los tres periodistas españoles secuestrados y liberados, han sido un ejemplo de dignidad, sin aspavientos, sin entrevista, sin exclusivas sobre si mismos, sin una palabra hasta que el resto de los compañeros secuestrados en Siria no recobren la libertad.

Ricardo nos mostró sus fotos y vídeos de Siria. Con Gervasio vimos su Imprescindibles. Por supuesto, tanto Ricardo como Gervasio, hablaron de las penosas condiciones de los freelance y de los que se quieren cargar el periodismo internacional, pero me quedo con sus reflexiones sobre la relación con las víctimas.

Ricardo: no mostrar lo que no quisieras que fuera mostrado de ti o de tu familia. Gervasio: la proximidad, la empatía, el respeto a sus decisiones (dejarse o no fotografiar) y a su dignidad.

(Mi agradecimiento a Pilar San Pablo, Agustín García Matilla y Aurelio Martín por las Jornadas, que hoy 29 de mayo seguirán ya dedicadas plenamente al periodismo intenacional).

Aquí dejo un resumen en Storyfy de la jornada.

La televisión del futuro ¿pantalla conectada o segunda pantalla?


El servicio público de RTVE innova

El área de Medios Interactivos de RTVE ha lanzado +TVE,  una aplicación de televisión social para dispositivos móviles, que se suma al Botón Rojo, una aplicación de televisión híbrida o conectada. Estas aplicaciones y el Lab RTVE son manifestaciones de la innovación que es parte sustancial del servicio público. En este terreno se juega el futuro del servicio público, no en la audiencia de un día en prime time.

La televisión sigue siendo el medio de masas más poderoso. En España aumenta año a año el consumo de televisión, quizá como efecto de la crisis, pues sigue siendo el medio de información y entretenimiento más barato. Pero una parte (todavía minoritaria) de esa audiencia es ya un público social, un receptor que quiere socializar los contenidos a través de la conversación. Otra parte de la audiencia, más amplia, pero todavía no mayoritaria, busca sus contenidos favoritos fuera de la programación (televisión a la carta, video on demand) y quiere ampliar contenidos.

RTVE tiene que dar un servicio de calidad a todos los públicos a través de todas las plataformas. A los que siguen su programación, explotando racionalmente todos sus canales. A los que buscan sus contenidos en la radio y la televisión a la carta. A los que quieren ampliar la información y buscan en su web. Y a los que quieren comentar o charla a partir de esos contenidos.

CapturaUn ejemplo de servicio público es el programa En Portada. Sus reportajes internacionales son periodismo en profundidad cada vez más difícil de encontrar. Programado en La Dos y en el Canal 24 Horas siempre a horarios marginales reúne en sus distintas emisiones un millón de espectadores, pero otros 50.000 descargan el programa y tienen acceso a contenidos extras en su web, que amplían y contextualizan el reportaje. ¿Es rentable dar ese servicio? Es rentable socialmente, porque sin este programa una parte importante de la población no tendría acceso a un producto audiovisual que amplía nuestro entendimiento del mundo: eso es el servicio público.

Televisión interactiva vs televisión social

Las nuevas aplicaciones de TVE son un buen ejemplo de dos tendencias paralelas, la televisión conectada o híbrida y la televisión social o segunda pantalla.

La televisión híbrida y el Botón Rojo de TVE

Conectar el televisor a Internet es el modo de dotar de un canal de respuesta a un medio unilateral por naturaleza, la televisión. La caja tonta se vuelve inteligente, o así nos lo han vendido los fabricantes con sus smart tv. La televisión digital conectada, gracias a ese canal de retorno, se convierte en una plataforma de contenidos y servicios interactivos.

Cada fabricante tiene su propia aplicación propietaria, a los que radiodifusores tienen que adaptar sus contenidos. Para superar esta dispersión, en Europa el consorcio HbbTv (fabricantes, radiodifusores, compañías de telecomunicaciones) ha creado una plataforma neutra que pueda acoger todos los servicios y contenidos concebidos de acuerdo con su norma.

Para que la televisión híbrida prospere son necesarios contenidos interactivos atractivos. En otro caso no se venderán nuevos televisores. No parece que en España las cadenas hayan mostrado gran entusiasmo por este desarrollo. Por eso, los fabricantes han acogido con alivio el lanzamiento del Botón Rojo de TVE.

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El Botón Rojo da acceso a la Televisión a la Carta, a las noticias y resultados deportivos y a extras de los programas en emisión. En el caso de los programas informativos se está utilizando de modo limitado para ampliar información. También puede emplearse para encuestas y votaciones.

Como se ve en el caso de TVE, la televisión híbrida sirve más para seleccionar y ampliar contenidos que para interactuar con ellos. La pantalla que se ve en grupo, a una cierta distancia y con un dispositivo de navegación y escritura rudimentario, no es el mejor interface para la conversación social.

La segunda pantalla y +TVE

Mientras, los usuarios han innovado espontáneamente. Teléfonos y tabletas, las segundas pantallas,  se han convertido en el interface social. Y en esa conversación los programas de televisión siguen siendo un motor importante. A través del comentario en las redes sociales, la televisión renueva su capacidad de marcar la agenda informativa y fijar el imaginario colectivo.

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La aplicación +TVE aporta la capacidad de capturar 30″ de un programa y compartir ese vídeo en las redes sociales. Es una magnífica herramienta para lograr vídeos virales, que, a su vez, atraiga audiencia a la programación. Y a su vez es un saludable sometimiento al escrutinio social. Pero los programas informativos no pueden ser capturados ¿Temen los directivos de RTVE que los informativos sean criticados? ¿Por qué puede comentarse un reality o un divulgativo y no los telediarios o Informe Semanal?

Revisada la aplicación, la mayor interacción se produce en torno a la serie Isabel. En la televisión social, son los fans de series o personajes de reality los que dominan la conversación.

Llama la atención la mala acogida del programa Fiesta Suprema. Es una buena iniciativa intentar rejuvenecer la audiencia de La Dos, pero los youtubers no parecen muy contentos con esta reencarnación o re-mediación. Y es que no hay que olvidar, en esta época de transmedialidad, que cada medio, cada plataforma tiene su lenguaje y sus reglas y lo que en uno funciona en otro no tiene porque hacerlo.

En la nueva televisión las pantallas convivirán

Pantallas tontas y pantallas listas, primeras y segundas pantallas, todas ellas están componiendo un nuevo ecosistema.

Por el momento, gran parte de la población o no tendrá acceso a la televisión conectada o no tendrá interés en usarla. Pero cada vez más, la programación lineal quedará reservada para los informativos, eventos y grandes shows. Los contenidos de ficción se consumirán a la carta, bien en la segunda pantalla, bien a través de la televisión conectada. Y la segunda pantalla, la pantalla social, se convertirá (ya lo es entre los jóvenes) en una medida de la influencia de la televisión. Cerrando el bucle, la segunda pantalla, la televisión social, se alimentaá principalmente de programas en directo, comentados instantáneamente.

En defensa de los trabajadores de la RTVV y de las radiotelevisiones públicas autonómicas


El cierre salvaje de la radiotelevisión pública valenciana es un síntoma más de una grave patología de nuestra democracia: el entendimiento de la comunicación como propaganda y de los medios públicos como propiedad privada del partido gobernante.

En este blog se ha defendido reiteradamente el servicio público audiovisual (véase la etiqueta servicio público). Ahora quiero sólo explicitar brevemente mi posición en torno a algunas cuestiones suscitadas en estos dos últimos días en los debates en las redes sociales.

Los trabajadores de RTVV: ni héroes ni villanos

A raíz de un primer tuit de Iolanda Màrmol y de las denuncias realizadas por los trabajadores en su programación en directo, las redes sociales reaccionaron: ¡mentirosos! ¿por qué lo denunciáis ahora que perdéis vuestro puesto de trabajo y no antes? ¿dónde estaba vuestra ética profesional?

Me parece una reacción un poco injusta. Los trabajadores denunciaron la manipulación, primero a través del consejo de redacción, luego, cuando la empresa lo abolió,  a través de comités antimanipulación y siempre a través de los sindicatos y sus representantes. Julià Álvaro y Iolanda Màrmol hacen autocrítica. La resistencia hubiera podido ser mayor o concretarse en gestos más visibles para el público. Pero los periodistas no pueden ser todos los días héroes.

Ni héroes ni villanos. No tienen que ser héroes, porque tiene que haber cauces internos (consejos de redacción) y externos (organizaciones profesionales, órganos de autocontrol) que puedan recoger sus denuncias y protegerlos de represalias. Quien tuvo miedo y no hizo una resistencia enérgica no puede ser considerado un villano, porque el heroísmo no le era exigible.

Lamentablemente, también hubo bastantes villanos en la RTVV, lacayos del poder traídos desde las gabinetes de comunicación para hacer propaganda. Y algunos, ahora, al verse en la calle muerden la mano que les dio de comer.

Pero no echemos todo el peso sobre los hombros de los trabajadores. A sus denuncias se sumaron estudios académicos, como la tesis de Yolanda Verdú, que demostraban la manipulación. Pero los valencianos siguieron dando mayoría absoluta al PP de Gürtel.

No hay servicio público sin público

Ciertamente, un servicio público sin público, sin audiencia, no tiene sentido. Que Nou tenga un 4% es un fracaso sin paliativos, no tanto en comparación con un glorioso 20% de los buenos tiempos, sino con el 8 ó el 10% actual de otras autonómicas. Este fiasco es fruto del descrédito por la manipulación informativa y de una programación sin calidad.

Pero cuidado con los índices de audiencia. Las audiencias masivas se han fragmentado y seguirán fragmentándose. ¿Dónde está el límite de la viabilidad?

En las privadas está muy claro, en la rentabilidad económica. Una televisión puede ser rentable con un 1 ó un 2% de audiencia. En las públicas el criterio tiene que ser la rentabilidad social: no cuántos nos ven o nos oyen puntualmente, sino a qué públicos damos servicio y qué servicio les damos.

Los servicios públicos audiovisuales tiene que conjugar el servicio a las audiencias masivas (y para ello sus programaciones tienen que ser atractivas y sus informativos creíbles) con el servicio a públicos minoritarios y la entrega personalizada de contenidos de calidad. Y hoy es posible con un esquema de un canal generalista, complementado con canales especializados y potentes servicios en línea.

Las televisiones públicas autonómicas tienen sentido

Sin comunicación de masas no hay sociedad. Las televisiones autonómicas eran necesarias para consolidar una esfera pública de las regiones y nacionalidades españolas e incluso diría que hoy son más necesarias que hace 20 años en razón de la desaparición de otros medios regionales y locales. Sin duda están doblemente justificadas en aquellas comunidades con lengua propia.

Nuestro estado autonómico ha carecido de mecanismos de cooperación. Las radiotelevisiones autonómicas no han sido una excepción a esa falta de cooperación. En lugar de optar por el modelo alemán (potentes organismo regionales federados en una cadena naciona), cada comunidad autónoma ha implantado su propio organismo, con una débil cooperación a través de la FORTA.

Los de primera generación, los de las comunidades más grandes, copiaron el viejo modelo mastodóntico y manipulador de la RTVE del Estatuto de 1980.Y pretendieron ser cadenas nacionales, olvidando muchas veces lo local, creando cadenas especializadas difícilmente justificables desde su misión al servicio de una población regional.

Luego, las redacciones fueron engrosándose por capas al servicio del manipulador de turno. En el caso de RTVV, a los trabajadores originarios, que habían ganado una oposición, se fueron sumando los Zaplana, los de Camps, los de Fabra… (No hay nada peor que trabajar por una redacción controlada por un partido dividido).

Las de la segunda generación se han basado en una externalización para dar de comer a las productoras (tantas veces creadas ad hoc) de los amiguetes. Poco fundamento público puede tener delegar los informativos en empresas privadas, como permitió el PP con el cambio de la ley.

Llegados a este punto es necesario replantear un servicio público imprescindible. No hay peor demagogia que la de Fabra: no se trata de elegir entre colegios, hospitales o un servicio público audiovisual. Si hoy no se pueden mantener todos ellos ha sido por la dilapidación y el robo, del que alguien tiene que hacerse responsable, pero no porque no sea esencial en el siglo XXI una comunicación que garantice la cohesión social.

(Dejo aquí el enlace a la emisión en directo de Canal Nou – Ya veremos cuánto aguantan)

PS. Colaboración en El País “Está en juego la cohesión social”

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