Libia: violación de la resolución 1973


En su momento me pronuncié a favor de la Resolución 1973. Creía y creo que era una medida legítima para detener una matanza inminente en Bengasi.

Pero los términos de la resolución hace mucho que se sobrepasaron. La Resolución no permite el bombardeo sistemático de todas las instalaciones militares de Gadafi ni su destrucción es imprescindible para el mandato de proteger a los civiles.

Como ocurriera en la guerra de Kosovo, la OTAN (o los países de la OTAN que bombardean) parecen haberse quedado sin objetivos. De ahí que cada nuevo bombardeo entrañe más riesgo para los civiles. Recuerdo como en Novisad la gente se quejaba de haber sufrido un castigo desproporcionado en sus infrestructuras (con el puente sobre el Danubio destrozado), “nosotros, que eramos los más contrarios a Milosevic” -se lamentaban poco después de terminar la guerra. No creo que muchos habitantes de Tripoli estén precisamente contentos con bombardeos que cada vez tienen más riesgo para los civiles.

La guerra ha carecido de objetivos claros y de preparación adecuada. ¡Han estado a punto de quedarse sin munición!

Y ahora sabemos que los franceses (la guerra de Sarkozy) están armando a las tribus beduinas para que ataquen Trípoli desde el sur. Esta acción claramente viola la Resolución 1973. Están plantando, además, las semillas de una Somalia en el Mediterráneo.

Magnífica la actuación del Tribunal Penal Internacional. Pero ¿por qué no se abren otras causas contra criminales internacionales, independiente de que puedan ser puestos o no a disposición del Tribunal?

Con el país dividido, pésimas condiciones humanitarias en ambos bandos, con el peligro de una inflitración yihadista, una salida negociada puede ser la solución menos mala. Crisis Group propone un alto el fuego inmediato, despliegue de fuerzas internacionales de interposición y apertura de negociaciones entre ambos bandos.

Y ¿qué pasa con Gadafi? Imposible ahora garantizarle inmunidad. No sé quien desatará este nudo gordiano.

 

Otras entradas sobre Libia:

Los relatos de la guerra de Libia

Libia: objetivos difusos y daños colaterales

¿Declararía Vd. la guerra a Gadafi?

 

Picasso y David Douglas Duncan: “Yo pinto, tú haces fotos”


Cuarenta años después el nonagenario David Douglas Ducan todavía se avergüenza.

David Douglas Duncan

Tenía la confianza de Picasso, desde aquel instante capturado mientras el genio se bañaba. Había logrado lo que nadie antes, fotografiar su intimidad. Podía fotografiar los fondos que el pintor atesoraba en el desván de su casa La Californie, en la Costa Azul.

“Había tanto polvo que no tenía más remedio que pasar un plumero por la superficie de los cuadros antes de hacer las fotos”. El plumero acarició un autorretrato en carboncillo que llevaba treinta años sin fijarse y la imagen se difuminó.

El fotógrafo bajó demudado al comedor. Cuando Picasso supo lo que había ocurrido se limitó a gritar “Jacqueline ¿qué hay de comer?”. Después de la comida ambos subieron a ver el desastre.

“Yo pinto, tu haces fotos” -digo Picasso, y se limitó a dar una patada al cuadro.

Es uno de los momentos mágicos relatados en el documental que acompaña la exposición “Picasso crea. A través de la cámara de David Douglas Duncan”, que puede verse en el Museo Picasso de Málaga. Lástima que no esté accesible más que en la propia exposición. Porque el relato de Douglas Duncam es toda una lección de creatividad.

Sí, el fotógrafo y el pintor crean, pero el primero mantiene un vínculo visible con la realidad que representa, mientras que el segundo la reinterpreta -y nadie como Picasso- en función de sus códigos artísticos y personales, permitiéndonos entrar en otra dimensión que no es evidente para el resto de las miradas. Pero en esencia ambos tratan de capturar lo propio, lo específico, lo que debe ser contado… el fotógrafo congelando el “instante decisivo”, el artista dilatando el tiempo.

Un ejemplo. El fotógrafo captura la intensidad de la mirada del pintor. El pintor reacciona convirtiendo esa mirada en parte de un búho.

David Douglas Duncan

La exposición recoge una pequeña muestra de los miles de fotografías realizadas durante veinte años. Es el mundo del último Picasso, sabio y seductor, viviendo en medio del caos de su creación.

David Douglas Duncan

David Douglas Duncan

En el documental, David Douglas Duncan también reflexiona sobre el oficio de fotoperiodista.

“Ah, esa mirada al infinito… Cuántas veces la he visto en muchachos en un descanso del combate” -dice refiriéndose a las instantáneas de soldados, anulados por la fatiga y la tensión, por el miedo, tiritando de frío, insensibles al sufrimiento…

David Douglas Duncan

David Douglas Duncan

Nuevo diseño de rtve.es: el díficil equilibrio entre la información y los programas


La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

Captura de pantalla de http://www.rtve.es/


Quizá demasiados objetivos. El diseño me parece demasiado abigarrado y siguen sin gustarme los logos y colores corporativos, pero es lo que hay. El acceso a los contenidos a la carta y a las emisiones en directo es posible desde una barra de navegación superior. La promoción de contenidos se reserva para la columna de la derecha y se incluye la parrilla de programación al final de la página (echo de menos algún botón de acceso en la parte superior).

La cuestión es ¿logrará rtve.es convertirse en una página informativa de referencia? El nuevo diseño apunta a ese objetivo. Pero ¿qué buscan los usuarios, información o vídeos y audios (contenidos a la carta)?. No tengo datos, pero me parece que hoy por hoy sobre todo contenidos a la carta.

A mi juicio, falta valoración y jerarquización informativa, en gran parte por el reparto del espacio entre la información, la televisión a la carta y la promoción.

La gran baza para convertirse en página informativa de referencia son los vídeos de las noticias producidas por la Redacción de TVE y la señal de acontecimientos directos generada por la propia RTVE (normalmente, la señal de otros acontecimientos internacionales llegada vía Eurovisión o agencias no podrá ser utilizada por razón de derechos). Otro atractivo son los blogs de los corresponsales de RNE y TVE

Falta mucho para que rtve.es produzca información original, aunque también se ha avanzado en este terreno con análisis e informes bien documentados y especiales magníficos, como el de las revueltas árabes. La página no se convertirá en una potencia informativa hasta que no se integren las redacciones informativas de RNE, TVE y Servicio Interactivos, algo prácticamente imposible sin cambios institucionales y un edificio común y que supondría retos organizativos tremendos para todo el Grupo RTVE.

Por el momento, esta portada mixta con dominio de la actualidad podría ser la entrada a un portal puramente informativo, con un mayor desarrollo y una mejor jerarquización.

La comparación con la BBC es interesante. La Corporación tuvo prácticamente desde sus inicios en la Red dos puntos de acceso, por su supuesto conectados. bbc.co.uk, el portal general con un despliegue apabullante de contenidos, donde la actualidad no era más que una referencia. Y un portal puramente informativo, news.bbc.co.uk.

En los últimos meses, el portal informativo ha cambiado de dirección y ahora es http://www.bbc.co.uk/news/, un cambio de dominio que parece indicar un mayor énfasis en la pertenencia institucional y que desde luego ha llevado a una simplificación informativa y en mi opinión a una pérdida de calidad, coherente con los recortes y despidos habidos en BBC Online.

En cambio, el portal principal http://www.bbc.co.uk/ tiene ahora como asunto central la información, con una concepción semejante a la rtve.es. Creo que estos cambios tienen en común poner a la información en el centro de la propuesta interactiva de ambos servicios públicos, pero mientras la BBC constriñe su oferta, RTVE la amplía.

Captura de pantalla de http://www.bbc.co.uk/

La página de rtve.es vuelve a ganar en mayo en usuarios únicos (12.382.736) a Antena 3 (9.841.453) y Telecinco (9.408.481), según la medición de OJD interactiva. Con una menor riqueza de contenidos, las dos televisiones privadas explotan, sin embargo, la interactividad en torno a sus series juveniles con lo que logran una gran sinerguia televisión-web-dispositivos móviles. RTVE puede todavía experimentar mucho más con la interactividad, pero sin olvidar que su presencia en el ciberespacio no es más que la divesificación del servicio público en el siglo XXI.

La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

Viaje al comunismo (ida y vuelta)


Decir intelectual era casi decir comunista en la Europa entre 1920 y 1980.

La despedida a Semprún todavía está fresca cuando Francisco Rodríguez Pastoriza me hace llegar uno de sus artículos para los viernes del Faro de Vigo, su revisión de tres intelectuales europeos del siglo XX, Gramsci, Semprún y Aleksander Wat, todos ellos conectados con el comunismo. Gramsci, el gran teórico del comunismo humanista, víctima del fascismo. Semprún-Federico Sánchez, resistente, deportado, organizador comunista, víctima del nazismo y (de forma menos cruenta) del estalinismo. Wat, intelectual humanista polaco, compañero de camino, víctima del estalinismo.

¡Qué terribles experiencias las suyas y las de tantos otros (por ejemplo, Artur London) entregando su vida a una causa que traicionaba su ideal de solidaridad!

Os dejo aquí el texto.

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VIAJE AL COMUNISMO

(IDA Y VUELTA)

Biografías, cartas y memorias de dirigentes y ex-comunistas revisan los años dorados de un fantasma que recorrió la Europa del siglo XX

FRANCISCO R. PASTORIZA (*)

PARA LA LIBERTAD

La lectura de las cartas que Antonio Gramsci (1891-1937) escribió a lo largo de más de diez años desde las distintas cárceles por las que pasó, condenado por el régimen fascista de Mussolini, proporciona una dimensión exacta de su tragedia personal y provoca en el lector desasosiego, impotencia, indignación hacia sus verdugos. Sus textos transmiten, además, una vívida sensación de opresión y de falta de libertad. Gramsci, condenado en 1926 a 20 años de cárcel sólo por sus ideas (debemos impedir que ese cerebro funcione durante veinte años, dijeron las autoridades que lo condenaron) y por su carácter de dirigente del incipiente comunismo italiano, demuestra a lo largo de esta escritura, recogida en Cartas desde la cárcel (Veintisiete letras), una fuerte personalidad, una voluntad de hierro, un carácter indomable en una humanidad que no cabía en los estrechos márgenes de las celdas en las que transcurría su existencia de penado.

A través de las cartas se percibe poco a poco su deterioro físico, atacado su ya débil organismo por las enfermedades, el frío y la mala alimentación. Sin embargo, sus convicciones, la curiosidad y el interés por lo que pasa en el mundo, sobre todo en el mundo de las ideas y de la cultura, no decayeron ni siquiera en los últimos meses de su vida: fue en la cárcel donde redactó sus famosos Cuadernos de la cárcel, una larga reflexión teórica sobre la renovación del marxismo (Berlinguer los utilizaría en los 70 para elaborar la doctrina eurocomunista). Las lecturas que hace en la cárcel, su amplia cultura literaria y sus conocimientos de filosofía aparecen entre la prosa cálida e íntima con la que escribe a sus familiares más cercanos.

Las cartas están dirigidas preferentemente a su esposa Julia Schucht (Yulca), a su cuñada Tatiana (Tania), a su madre hasta la muerte de ésta (se le ocultó durante meses para no agravar su salud) y a sus hijos Delio y Giuliano, a quienes “ve” crecer en la distancia y a quienes sólo conoció por las fotografías que le enviaban (tampoco volvió a ver a Julia desde su detención). Es precisamente la preocupación por la formación y el crecimiento de sus hijos la que empaña la mayor parte de las cartas que dirige a su esposa y a Tania, convertida esta última en su mejor interlocutora y a quien dirige todos los encargos (Julia se instaló en Rusia con los hijos tras la detención de Gramsci, lo que dificultó sus comunicaciones).

A medida que uno se va internando en la lectura de estas cartas se afianza el convencimiento de la gran injusticia que supone para un ser humano verse privado de libertad durante tanto tiempo sólo por sus ideas políticas. El gran amor que siente por su esposa, la ternura por sus hijos y por los familiares, el cariño que muestra a Tania y a sus hermanos, la amistad hacia sus compañeros (espléndida la carta a Piero Sraffa)… todo transmite sensaciones de impotencia y de frustración. Una tragedia sin ningún sentido. Uno se pregunta, además, hasta dónde llegaría la evolución y la producción intelectual de Antonio Gramsci si, aún con su obra interrumpida, se le considera uno de los grandes teóricos del comunismo europeo. Sus discrepancias con la III Internacional, el calificativo de “déspota” dirigido a Stalin, la ruptura con Togliatti y sus sospechas sobre la actitud de algunos compañeros del partido (un juez instructor llegó a advertirle de las consecuencias que iba a tener sobre la sentencia una carta de Ruggiero Greco, sugiriendo que algunos de sus amigos políticos preferían mantenerle en la cárcel) han sembrado de especulaciones su posible evolución ideológica. Lo único cierto es que Gramsci mantuvo hasta el final sus convicciones revolucionarias.

MEMORIAS DE UN HOMBRE DE ACCIÓN

No es fácil escribir una biografía de Jorge Semprún y aportar aspectos nuevos o desconocidos de su vida y de su obra. Y no lo es porque sobre Jorge Semprún está ya casi todo dicho: lo ha dicho él mismo. Semprún era uno de los mejores escritores memorialistas contemporáneos. La materia de sus libros es su propia vida. Y no sólo por sus memorias (Autobiografía de Federico Sánchez, Adiós luz de veranos, La escritura o la vida…) sino porque también en sus novelas y en sus guiones para el cine (La guerra ha terminado, de Alain Resnais), los personajes, las situaciones, los escenarios, los sentimientos… nos remiten a él mismo y a su circunstancia. Incluso cuando ha escrito biografías como la de Yves Montand no ha podido evitar introducir muchos datos de la suya propia. Es todo un acierto, pues, que la periodista alemana Franciska Augstein, destaque este aspecto que funde realidad y ficción en su libro Lealtad y traición. Jorge Semprún y su siglo (Tusquets), una, por lo demás,  documentada biografía de un personaje cuya vida ha sido tan fascinante como la de algunos protagonistas de sus novelas.

La vida de Jorge Semprún quedó marcada para bien y para mal por dos acontecimientos que han condicionado toda su trayectoria: su paso por el campo de concentración alemán de Buchenwald durante la segunda guerra mundial y su protagonismo como dirigente del PCE (con su etapa de clandestinidad en España en los años 50) y su posterior expulsión del partido, junto con Fernando Claudín, por su heterodoxia ideológica (hasta ese momento ambos habían sido los cerebros teóricos del PCE). Su auténtica carrera literaria no comenzó hasta que pudo liberarse de las ataduras que suponían por una parte el recuerdo de Buchenwald y por otra la ortodoxia estalinista de su pensamiento político. Le costó distanciarse de una y otra. Aunque el campo de concentración ya aparece en su primera novela, El largo viaje, publicada en 1963, sus auténticos recuerdos de Buchenwald no pudo ponerlos por escrito hasta 1980, en Aquel domingo.

De familia de la alta burguesía (descendiente de Antonio Maura, ministro de Alfonso XIII y de Miguel Maura, ministro de la República), hijo de un exiliado de la guerra civil, Semprún cimentó su formación intelectual estudiando Filosofía en París y leyendo a Malraux, Sartre, Louis Guilloux y sobre todo a Michel Leiris, a quien admiraba. En su novela Netchaiev ha vuelto rinde homenaje a Paul Nizan, otro de los escritores que influyeron en su formación. Fue entonces cuando descubrió Historia y conciencia de clase, de George Lukács y se hizo partidario de la revolución como método idóneo para aplicar una de las tesis de Marx sobre Feuerbach: Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de cambiarlo. Para conseguirlo se hizo comunista, primero en el PC francés y pronto en el PCE de Santiago Carrillo: A pesar de mi ‘problemático’ origen burgués, que nunca oculté, me aceptaron. Sólo callé que había leído a Trotsky (P. 93).

Durante la ocupación nazi de París Semprún luchó en la resistencia con los comunistas franceses. Fue detenido en octubre de 1943, torturado e internado en Buchenwald como prisionero político. Liberado el campo por los americanos en 1945, se instala en Saint Germain-des-Prés, el barrio de París en el que campaban Sartre y los existencialistas. Entra a formar parte de la célula del PCF en la que militaba una buena parte de la intelectualidad de izquierdas: Edgar Morin, Henri Lefevbre, Loleh Bellon, una actriz que se convirtió en su primera esposa, y Marguerite Duras (algunos acusaron a Semprún de la expulsión de Duras del PCF; él lo niega, aunque entonces Semprún fuera el más estalinista de todos). Entró en el PCE para dirigir la revista Cultura y Democracia y muy pronto fue escalando posiciones hasta convertirse en miembro de los comités Central y Ejecutivo. Carrillo, que buscaba a alguien que agitase la guerra cultural contra el franquismo, vio en Semprún a la persona idónea para dirigir la clandestinidad del PCE en España. Vivió en esta situación con varios nombres falsos, sobre todo el de Federico Sánchez, durante nueve años, sin ser descubierto ni detenido ni una sola vez. Encontró un PCE al borde de la desaparición y consiguió para el partido un protagonismo excepcional durante las huelgas de los años 50 y la revuelta universitaria del 56 (escribiría sobre todo ello en Autobiografía de Federico Sánchez, premio Planeta en 1977). Su solidez estalinista comenzó a resquebrajarse tras el informe de Jruschov en el XX congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, pero su distanciamiento del PCE iba aún a demorarse. Un encuentro en 1960 con Mijaíl Suslov, el ideólogo del PCUS, en el que éste instaba a los comunistas españoles a tomar las armas y a abandonar la doctrina de la reconciliación nacional, le decidió a plantearse el abandono del partido: se terminó, punto final, con esta gente no se puede dar ni un paso más (p.340). Sin embargo, seguía considerándose comunista y únicamente fueron sus desavenencias ideológicas con Santiago Carrillo las que propiciaron su expulsión del partido en 1964 (unas “desavenencias” que años más tarde Carrillo utilizó para elaborar el eurocomunismo, según Semprún). Su ideología continuó tan viva como siempre, manifestándose en sus libros y en Cuadernos del Ruedo Ibérico, la revista que fundó con Claudín y José Martínez. Hasta los años 80 estas convicciones no se desmoronaron por completo. En 1988 Felipe González lo nombró ministro de Cultura de su gobierno. En el 94 publicó La escritura o la vida (reeditada ahora por Tusquets), donde se mostró partidario de la teoría del totalitarismo según la cual fascismo y estalinismo son lo mismo desde el punto de vista estructural. Ni siquiera considera que si bien el estalinismo representó una perversión criminal de unas ideas originalmente universales y humanitarias, el fascismo, por el contrario, despreció al ser humano y pretendió el exterminio de razas que consideraba inferiores. Esto no mejora las cosas para Semprún ya que, si bien tuvo desde siempre como enemigos a los fascistas, se sintió traicionado por el comunismo.

POLONESA

Al contrario que Semprún, el polaco Aleksander Wat nunca fue dirigente, ni siquiera llegó a militar en el partido comunista de su país. Únicamente fue un ardiente simpatizante del comunismo durante el régimen autoritario de Pilsudski, hasta que decidió, según sus palabras, sustituir los signos de exclamación por los interrogantes. Intelectual reconocido, poeta, escritor, Wat dirigió durante años la publicación filocomunista Miesiecznik Literacki, una revista de gran proyección social. Sorprendentemente fue esta actividad la que decidió su encarcelamiento, acusado de revisionista por los artículos publicados aquí. En Mi siglo. Confesiones de un intelectual europeo (Acantilado), Wat recoge sus vivencias personales (en parte redactadas y en parte dictadas en largas sesiones a Czeslav Milosz, quien años más tarde sería premio Nobel) durante los años de su coexistencia con el comunismo y su etapa de disidente, centrándose en su paso por las cárceles estalinistas de Rusia y Polonia y reflexionando sobre un régimen que le llevó a él y a su familia a la depravación más absoluta. Iniciado en el futurismo de Mayakovsky (no el de Marinetti), Wat introdujo en Polonia el surrealismo y el dadaísmo y dio a conocer las corrientes vanguardistas y revolucionarias de la izquierda política de los primeros años del siglo XX. Su posición en el mundo literario ya estaba consolidada cuando comenzó a dirigir la revista que le costó la libertad (antes ya había sido responsable de otras publicaciones). Su distanciamiento del comunismo se produjo cuando percibió una acción conjuntada de comunistas y nazis en Alemania para tumbar al gobierno socialdemócrata prusiano bajo la consigna “el enemigo está a la izquierda”: el nazismo me apartó del comunismo porque empecé a ver las similitudes, las analogías (p.330). Aunque conservó un gran respeto por el comunismo y por algunos de sus intelectuales, sus críticas se centraron en el terror estalinista, sus purgas y sus métodos totalitarios. Fue detenido por los comunistas en enero de 1940, cuando ya habían sido ejecutados todos los que habían tenido algún contacto con Miesiecznik Literacki, acusado de actitud hostil hacia la Unión Soviética, a partir de las confesiones de algunos de sus colegas escritores. También de sionista (Wat era judío), de trostkista e incluso de espía del Vaticano. Lo ingresaron en la cárcel de Lvov, un establecimiento deplorable, poblado de millones de chinches y de piojos, en cuyas celdas abarrotadas (28 personas en poco más de once metros) pasó frio y hambre y donde nunca tuvo noticias de su mujer y de su hijo durante todo el tiempo que permaneció allí. Cuando fue trasladado a la cárcel de Lubianka, en Moscú, las condiciones de aquel establecimiento le sorprendieron: higiene, una celda personal o en compañía de uno o dos presos, buena comida, acceso a libros, trato amable… hasta que se dio cuenta de que todo obedecía a un proceso de desintegración síquica, de atrofia; un ingenioso método de exterminio de la vida interior. La incomunicación, los interrogatorios ante las autoridades de la NKVD sin ningún sentido y sin ninguna esperanza (a veces se demoraban meses), los compañeros de celda, en realidad confidentes (tres de cada cuatro lo eran), terminaron por provocar su petición de ser devuelto a Lvov. Por el contrario, su siguiente destino fue la cárcel de Sarátov, en donde coincidió con políticos izquierdistas y ex dirigentes comunistas. De nuevo el hambre y el frío, de nuevo los piojos y las chinches, otra vez las enfermedades, que esta vez minaron seriamente su salud.

Gracias a la proclamación de una amnistía, cuando Rusia y Polonia se unieron contra los nazis, Aleksander Wat fue puesto en libertad. Enfermo, agotado, sin medios, lo primero que hizo fue trasladarse a Alma-Ata en busca de su mujer y de su hijo, a quienes sabía en aquella zona del Kazajistán soviético. Polonia lo nombra entonces su representante diplomático en Uchkurgan, en unas penosas condiciones de vida. En la cercana Ili pasó otros tres años y medio hasta su regreso a Polonia, desde donde decidió exiliarse a Europa. Se suicidó en París en 1967.

El movimiento 15-M y la nueva esfera pública


Este fin de semana se ha levantado la acampada de los indignados en muchas plazas españolas. Durante cuatro semanas han ocupado  espacios públicos con alto valor simbólico y ahora quieren convertir en itinerante su protesta. La presencia del movimiento en el espacio público, en el espacio mediático y en el espacio virtual o ciberespacio delimita una nueva forma de configurarse la esfera pública en la que se desarrolla la vida democrática.

Jürgen Habermas acuñó el concepto de “esfera pública” hace tres décadas. En esencia, y dentro de su teoría general de la acción comunicativa, Habermas entiende por esfera pública un ámbito de deliberación pública que aparece en la Europa burguesa de finales del XVIII entre la vida privada y el ámbito estatal y que tiene dos instrumentos esenciales, los nacientes periódicos por un lado, y los cafés, salones y clubs, por otro.

Como ocurre con las grandes ideas, a partir de este concepto son muchos los estudiosos de las ciencias sociales que hacen su propia interpretación de esta teoría. En general, se concibe la esfera pública como el ámbito de deliberación en el que se discuten las grandes opciones y que permite que cristalice la opinión pública.

Durante el siglo XX ese ámbito de deliberación ha venido determinado por los medios de comunicación masiva, prensa, radio y televisión. Si en democracia el foro en el que se delibera para tomar decisiones es el parlamento, esa deliberación debe de estar conectado con la opinión pública y las decisiones deben hacerse llegar a la opinión pública para ganar su aceptación y, en definitiva, legitimidad. Esta ha sido la función de los medios, el “parlamento de papel” (y de las ondas).

La llegada de Internet parecía propiciar la fragmentación de esa esfera pública en comunidades aisladas por afinidades ideológicas, religiosas o  de intereses. He defendido que una de las misiones del periodismo cívico es unir esos nichos para reconstituir la esfera pública.

Las redes sociales pueden fomentar ese aislacionismo social, pero el movimiento del 15-M, como las revoluciones de Túnez y Egipto, están demostrando que puede convertirse en un elemento de conexión de los tres ámbitos que configuran hoy la esfera pública: el ciberespacio, el espacio mediático y el espacio público.

Las aplicaciones  de redes sociales ofrecen antes que nada una conexión con alguien con el que mantenemos algún tipo de proximidad (más o menos remota) o afinidad. Permiten compartir información, sí, pero sobre todo experiencias. Por eso pueden convertirse en un confortable nicho en el que vivimos con “los nuestros” e ignoramos (o vilipendiamos) a “los otros”. Las experiencias compartidas invitan a una movilización propiciada por la instantaneidad y la interactividad. Es muy fácil movilizar a los nuestros y muy difícil llegar a los otros.

Cuando una corriente profunda remueve la sociedad las redes pueden sacarla a la luz. Y eso es lo que ha ocurrido con el movimiento del 15-M. Todos sabíamos del hartazgo y la indignación generalizada. Muchos periodistas extranjeros se preguntaban ¿cómo es posible que no estalle España con ese paro masivo? Y por fin llegó, si no una explosión, al menos una buena tormenta.

El movimiento 15-M pudo eclosionar debido, entre otros, a estos factores:

- Un nuevo relato de la globalización construido por obras como ¡Indignaos! o Inside Jobs

- La movilización propiciada por las redes sociales

- El trabajo de tres lustros de los movimientos altermundistas

Las redes sociales sacaron a la calle a los jóvenes de la primera manifestación y a los miles y miles que se fueron sumando después del intento de desalojo de Sol de la noche del 15 de mayo. Durante estas semanas las redes han alimentado el movimiento y en concreto Twitter ha sido la manifestación de su pulso y el aviso de emergencia ante cualquier intento de agresión. Las redes han sido el sistema nervioso de la protesta.

Pero hoy no estaríamos hablando si el movimiento no hubiera tomado la calle, y en especial un espacio público tan simbólico como la Puerta del Sol… La carga de los Mamelucos… la proclamación de la II Repúbica… el Km. 0 de la España radial…

Lo realmente revolucionario es la nueva forma de ocupar el espacio público. No es la primera vez que se establecen campamentos en la calle (por ejemplo, Sintel). Lo nuevo son dos hechos:

- Convertir estos espacios en ámbito de deliberación

- Y convertir en inaplicable la legislación de desarrollo de los derechos de reunión y manifestación.

Los derechos de reunión y manifestación son esenciales derechos cívicos, pero como todos los derechos, ni son absolutos ni pueden ejercerse sin una regulación, que equlibre su ejercicio con  otros derechos legítimos. El espacio público no puede ocuparse de manera permanente o de forma transitoria pero absoluta (aunque todo el mundo considera normal las fiestas populares, que cada 15 días la Castellana se convierta en un gran aparcamiento de los que acuden al fútbol, o que después de cada “victoria histórica” futbolística energúmenos se encaramen a fuentes monumentales y las dañen).

Esas normas que rigen desde la Transición no pudieron aplicarse (y menos la desmesurada decisión de la Junta Electoral Central) no ya sólo por prudencia y para evitar males mayores, sino porque los indignados en realidad estaban ejerciendo otro derecho más radical y más básico, un derecho último que entra en juego cuando los demás derechos quedan vacíos de contenido: el derecho de resistencia.

El movimiento es la expresión de la resistencia a la ruptura del pacto social y a sus consecuencias de creciente desigualdad y falta de futuro para una sociedad basada hasta ahora en un moderado ascenso social de las clases populares y medias. De ahí su legitimidad expresada por el apoyo masivo detectado por las encuestas.

Esa legitimidad no se habría logrado sin la presencia del movimiento en el espacio mediático. Un 72% de los españoles ha seguido estos acontecimientos y un 77%  lo han hecho por la televisión (Havas Media); un 52% lo conocieron a través de la televisión (The Cocktail Analysis). Por mucho que los acampados se hayan quejado primero de falta de atención y luego de manipulación, la representación general de los medios ha sido bastante equilibrada y positiva (cuanto más a la derecha, más negativa). Y, sobre todo, han mostrado su capacidad de organización, civismo, resistencia pacífica… que sin duda han sido factores esenciales para la legitimación del movimiento.

Hay acontecimientos que ocurren en el espacio público de los que nadie sabe. Otros que hacen bullir las redes sociales (por ejemplo, la burla por la desarticulación policial de la “cúpula” de Anonymus en España). Otros que se construyen para los medios masivos por políticos y agencias de comunicación. Sólo cuando se produce una conjunción e interrelación del espacio público, el espacio mediático y el ciberespacio el acontecimiento tiene capacidad de cambiar nuestra vidas.

La democracia nació en el ágora y el 15-M ha  recuperado nuestras calles y plazas como espacio de deliberación democrática. Ahora el movimiento se fracciona (o expande). Desde el punto de vista de las fuerzas de orden público estas pequeñas protestas son más manejables. Puede haber tentaciones por un lado y otro de forzar la cuerda y buscar el enfrentamiento. Sería un desastre. El bosque está muy seco y una chispa puede extender un incendio devastador.

(Algunas lecturas y fuentes complementarias. Un portal sobre Habermas. “La teoría de la esfera pública” de J. B. Thompson (pdf). Mi trabajo sobre Ciberacontecimientos (pdf). Otras entradas sobre el 15-M en este blog: El 15-M y la democracia líquida; Un programa de regeneración democrática; La Puerta del Sol no es la Plaza Tahir… por el momento)

El testimonio del niño que Mladic acarició


Me preguntaba en otra entrada anterior que habría sido del niño que acariciaba Mladic. Como es lógico, no fui el único periodista en preguntarme lo mismo. Algún colega, seguramente un periodista local, le buscó, hizo el reportaje y a través de las agencias llegó a la Redacción de TVE, que hizo una digna pieza con este material (por cierto, no le hubiera venido mal un paso propio).

Se llamaba Izurin. Salió a por un poco de pan y chocolate cuando llegaron los soldados serbios. Era más niño de lo que aparentaba. Sólo tenía 8 años, pero decía tener 12. No sabía que se estaba jugando la vida, porque bien podría haber sido seleccionado en la fila de los hombres, destinado al sacrificio. Pero la salvo y hoy nos cuenta su historia.

TD2 31-05-11  33 m. 33 s

 

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