LIFE (y Robert Capa) en línea


Google sigue imparable con su proyecto de digitalizar la biblioteca soñada por Borges. Al lector se le abre un universo hasta ahora inaccesible. Para el autor supone oportunidades (que circulen sus obras descatalogadas) y riesgos (que no se compensen sus derechos y que no se cuente con él). Y desde el punto de vista económico y cultural se apunta un nuevo monopolio. Hoy no voy a analizar los pros y contras de Google Books. Simplemente, os ofrezco una posibilidad de disfrutar del proyecto.

Google Books ha puesto en línea la colección digitalizada de la mítica LIFE, una de las grandes revistas gráficas, que entre los 40 y los 70, fueron el soporte para el más brillante fotoperiodismo.

Basta, por ejemplo, poner en el rectángulo de búsquedas Robert Capa para encontrar una impresionante serie de reportajes fotográficos del autor, por cierto, muchos de ellos realizados como “empotrado” en unidades del ejército norteamericano. Pero me quedo con un texto, no con una foto. En Road to Madrid, el fotográfo relata su seguimiento de los republicanos españoles enrolados en la Legión Francesa, su entrada en París y la fallida invasión del Valle de Arán en 1944. Batidos por la superioridad franquista, los combatientes tuvieron que cruzar derrotados, por segunda vez, 5 años después, la frontera y entregar las armas a los hasta, hace poco, sus camaradas franceses.

Y para imágenes curiosas, estas otras de la cumbre de Yalta, en los momentos previos a la histórica foto de Stalin, Churchill y Roosvelt, realizadas por un fotógrafo del ejército norteamericano.

Le Figaro, más revista


Reviso todos los días Le Figaro para una investigación sobre cooperación al desarrollo. Hoy me he encontrado con un nuevo diseño, que ya se anunciaba en la edición del sábado.

Los cambios formales más destacado son la adopción del color en todas las páginas, gracias a la apertura de una nueva imprenta cerca de París, y la adopción del formato berlinés, más estrecho que el anterior. El diseño es más ligero, con gran presencia de la infografía.

El cambio formal está al servicio de un cambio de concepción. Le Figaro, siguiendo la tendencia de otros muchos periódicos, es hoy más revista diaria y menos diario. Lo reconocía el sábado su director Étienne Mougeotte: la competencia de los medios electrónicos y digitales deja poco espacio para la noticia y exige más análisis. Le Figaro crea una nueva sección, con un título tan francés como Décryptage, también en la línea de superar la clásica división en secciones temáticas.

Estos cambios se notan en los contenidos. De las 42 páginas de la semana pásada, se pasa a 51, pero de una media de 120 piezas informativas se baja a 73. Menos informaciones, más desarrolladas, páginas tratadas como imágenes y 13 páginas de publicidad completa (varias dobles páginas y la contraportada). Le Figaro inmediatamente anterior no dedicaba demasiada atención a la política nacional, con más espacio para las entrevistas con prohombres de la gubernamental UMP que a las noticias. Mantenía, en cambio, un extenso cuadernillo diario de economía, negocios y empresas, que era uno su punto fuerte. Ahora las páginas de economía se reducen y se descargan de información. Hoy se abren con una entrevista con el director general de la multinacional farmacéutica Sanofi-Avantis. Se reducen también las piezas de información internacional y sociedad y aumenta ligeramente el espacio dedicado a gente, tendencias y estilo.

Me quedo con las palabras de un viejo perioidista Phillipe Labro, que en la edición de hoy rememora la ruidosa redacción de Le Soir, dirigida por Pierre Lazareff, y que concluye:

“Nada reemplaza a una escritura vigorosa, desprovista de artificialidad, que verifica los hechos en las fuente y captura lo nuevo, sabiendo que la información no es un cheque en blanco para la arrogancia ni para herir a los otros”.

Optimismo y pesimismo en los periodistas europeos


Con la que está cayendo, un 80% de los periodistas europeos se siente satisfecho con su trabajo.

Es el dato más optimistas recogido en el European Digital Journalism Survey 2009. Realizado por Oriella, una red de Relaciones Públicas, recoge la opinión de 350 periodistas de Francia, Alemania, Suecia, España, Reino Unido y Holanda sobre los cambios registrados en los dos últimos años en sus medios y en su propio trabajo. No deja de sorprender ese dato optimista, porque contrasta con la mayoría de los resultados del estudio.

Incidencia de la crisis en los medios

- En un 52% de los encuestados, el medio para el que trabaja ha perdido más del 10% de sus ingresos publicitarios.

- En un 10% de los casos, sus medios ya sólo publican online.

- En uno de cada cuatro, su medio ya tiene más audiencia online que en su plataforma tradicional (¡60% en España!)

- Más de un 58% piensan que el número de públicaciones impresas se reducirán drásticamente.

- Un 47% ya publica vídeos

Incidencia en la calidad del producto

- Casi el 10% no crea información original para publicar online.

- Un 43% dice crear hasta un 60% del contenido publicado online.

- Algo más de la mitad cree que ha empeorado la calidad de su producto periodístico.

- El 41% piensa que con los cambios aumentará la dependencia del material de relaciones públicas (cosa de la que se felicita la red de Relaciones Públicas que ha encargado el estudio.

Incidencia en el propio trabajo

- Un 40% produce más contenido y lo difunde en más plataformas (Twitter es una de las últimas).

- Un 30% trabaja más horas.

- Un 17% hace ya piezas de vídeo ante la cámara

- Un 67% son autodidactas en estas nuevas herramientas y no han recibido ninguna formación.

A la vista de los resultados Oriella recomienda a las agencias de relaciones públicas que aprovechen el nuevo escenario y produzcan material que pueda ser fácilmente publicado por estos periodistas más atento a múltiples plataformas que al mundo cambiante. Eso sí, dejando enlaces y ventanas abiertas para que el periodista pueda cocinar un poco ese material y presentarlo como propio.

Si después de todo un 80% se siente satisfecho es que el periodismo debe seguir siendo más una pasión que un trabajo.

The New York Times, vehículo de la propaganda israelí


La misión investigadora del Consejo de Derechos Humanos de  la ONU públicó el día 15 su informe sobre Gaza. Su conclusión es que el Ejército de Israel cometió crímenes de guerra durante la Operación Plomo Fundido, con un empleo desproporcionado de la fuerza y aplicando un castigo colectivo a la población civil. También los grupos palestinos cometieron crímenes de guerra disparando sus cohetes artesanales contra la población civil israelí.

El informe no proviene de ninguna organización militante contra Israel, ni siquiera de un movimiento pacifista, sino de una comisión enviada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONUU, el organismo de Naciones Unidas remodelado en 2006 para vigilar el respeto de los derechos fundamentales. La comisión investigadora recomienda que si en el plazo de seis meses el gobierno israelí y la autoridad palestina no investigan de forma independiente los hechos, el Consejo de Seguridad traslade el caso al fiscal del Tribunal Penal Internacional. Sin duda, llegados a ese punto Estados Unidos vetaría en el Consejo de Seguridad tal envío. La comisión ha estado presidida por Richard Godstone, un sudafricano de origen judío, ex fiscal jefe de los tribunales de crimenes de guerra de Bosnia y Ruanda. Israel no colaboró con la comisión a la que acusaba de parcialidad.

Es cierto, por tanto, que el informe acusa a ambas partes de crímenes de guerra, pero dedica más atención a los crímenes israelíes por su gravedad. The New York Times. el mismo día 15 difunde en su página web una información que titula “Una encuesta sobre Gaza encuentra crímenes por ambas partes”. El titular es cierto, pero no refleja bien el sentido del informe. No obstante, el contenido de la información es completo y equilibrado. Sin embargo, en la primera página de su edición en papel del día 16 el titular ya es “Israel rechaza investigar Gaza”. La información se basa en los desmentidos y reacciones contrarias israelíes, recoge más brevemente la reacción de Hamas, pero no desarrolla el contenido del informe y no menciona las denuncias concretas del informe.

De manera que el lector de esa primera página llegará a la conclusión de que, una vez más, Israel ha sido condenado por los actores de una conspiración internacional. Si el lector pasa a las páginas de opinión encontrará un artículo del propio Goldstone en el que más que explicar sus conclusiones, defiende la necesidad de mecanismos de justicia internacional, en los que se enmarcaría la investigación. “Hacer justicia en este caso -dice- es esencial, porque ningún estado o grupo armado pueden estar por encima de la ley”.

Traigo el caso aquí como un ejemplo en el que si atendemos a todo el contenido difundido encontramos un cierto equilibrio, pero si quedamos sólo con la primera página, el escaparate y la valoración esencial de un periódico, el resultado será que The New York Times oculta detrás de la intoxicación israelí los hechos constatados por una comisión independiente de uno de los máximos órganos de Naciones Unidas.

¿Inventará Google los periódicos?


Para muchos de nosotros es todo un ritual. En cinco minutos ojeamos nuestro diario preferido, pasando páginas, reteniendo titulares y fotos, leyendo algún lead… Puede que en algún caso nos retenga una información para seguir de inmediato una revisión que nos da una visión ajustada de la realidad, tal como la ha visto nuestro diario. Y si tenemos a nuestra disposición varios periódicos, haremos todavía más rápido el escrutinio para comparar unos con otros. Y, luego, puede que en otro momento, más tranquilos, hagamos una lectura reflexiva.

GoogleLabs ha lanzado un nuevo lector de información (news reader), Fast Flip, que de alguna manera recrea la experiencia de hojear varios periódicos. Presenta las imágenes de las informaciones de tres docenas de medios asociados, entre los que se cuentan la BBC o el Washington Post. Las imágenes se ordenan en líneas horizontales por las que se puede navegar conforme a tres tipos de criterios: popularidad, secciones y tópicos.

Según los responsables, explorar noticias en la web es más lento que en papel. Esta herramienta pretende hacer más rápida (evitando los tiempos de carga de una página seleccionada a partir de un enlace) y más visual la exploración informativa. Se trata de crea más tráfico en torno a las informaciones seleccionadas. La selección se basa en Google.News y en su famoso algoritmo.

Google pretende incluir anuncios y compartir los ingresos con los medios. De enemigo, Google quiere convertirse en colaborador de los medios que crean el contenido.

Lo mismo que el Times Reader, que ya comenté, esta herramienta busca recrear la experiencia de leer el viejo diario en papel.

Información global en el grupo Murdoch


Según informa The Guardian, News Corporation, el grupo multimedia de Rupert Murdoch, está desarrollando un sistema que pondrá a disposición de cualquier medio del grupo en cualquier lugar del mundo las informaciones y vídeos que haya producido cualquier otro periódico, sitio web, radio o televisión propiedad de Murdoch.

El sistema se denominará NewsCore y se define por los responsables del grupo como un servicio multimedia global en funcionamiento las 24 horas. El sistema seleccionará entre las noticias, fotos y vídeo de cada medio los que pondrá a disposición de todos. Según uno de sus responsables, será una fuente más, “la fuentes más confiable, la nuestra propia”.

El proyecto puede verse como uno de los intentos de convertir piezas informativas concretas en un flujo informativo continuo, a modo del servicio de las agencias. En este caso, sin despreciar este aspecto, creo que predomina otro, el de la integración de medios y redacciones. La integración de redacciones se hace con base local, por ejemplo la fusión de la redacción de un diario con la de su edición digital, o la unificación de las redacciones de una radio, una televisión y la página web de una misma empresa. Pero no conozco ejemplos donde esta integración se haga en un grupo multimedia en su conjunto, y menos en un grupo global, como es News Corporation. En rigor, más que de una integración plena se trata de una experiencia de lo que se llama colaboración entre medio, o cross-media.

Su aplicación, sin duda, será un vector más de la homogeneización de los contenidos. Para el editor de Star Tv, en la India, será muy fácil arrastrar del directorio un vídeo de Sky News, producido en Londres. No parece que a Murdoch le importen mucho las peculiaridades culturales. Y los editores de diarios tendrán a disposición vídeos, tan difíciles de producir por ellos.

Estos sistemas explotan al máximo los contenidos concebidos localmente, con una alta rentabilidad empresarial. ¿Caerá alguna migaja para los periodistas en forma de derechos de autor?

El anteproyecto de la Ley General Audiovisual en el Observatorio de Medios de Comunicación y Sociedad


Acaba de aparecer el tercer número de la revista del Observatorio Medios de Comunicación y Sociedad de la Fundación 1º de Mayo de CC.OO (pdf). El análisis del anteproyecto de la Ley General Audiovisual está presente en dos trabajos, el de Ana Molano, en el que destacan las propuestas de CC.OO para modificar o incorporar al proyecto y en la entrevista que Carmen Rivas realiza a Enrique Bustamante. Como muestra recojo esta respuesta:

El Consejo de Ministros aprobó en el mes de junio el Anteproyecto de la Ley General del Audiovisual. ¿Cuál es su opinión sobre el mismo?

“El borrador es enormemente confuso. No tiene memoria económica, no tiene análisis del impacto de la supresión de la publicidad, de lo que va a pasar con el mercado publicitario del futuro. Es muy curioso que no tiene preámbulo, cuando la Ley Audiovisual está justificada por la existencia de más de una docena de leyes caóticas, contradictorias entre sí, pero también por la necesidad de regular un sector vital para la vida democrática española. Hay competencias que se atribuyen de nuevo al Gobierno, otras competencias a la CMT, otras parecen que se atribuyen al Consejo del Audiovisual. El Consejo Audiovisual no se sabe que competencias tendrá porque parece que le quitan la concesión de licencias y que prácticamente no va a tener capacidad de sanción. Es decir, la Ley es simplemente una versión drásticamente descafeinada del borrador que se manejó hace tres años, que fue aprobado por el Consejo de Estado y, desde luego, no es una Ley de regulación, es una Ley de liberalización, rozando el criterio puro de mercado. Creo que el borrador es tan inconsistente desde el punto de vista jurídico que tendrá que sufrir serias reformas en el proceso de trámite incluso por parte del gobierno. Desde luego no es la Ley que se prometió. No es una Ley que garantice para nada que el conjunto de la televisión y el audiovisual esté al servicio de la democracia española”.

En el mismo número hay un trabajo de Rafael Fraguas sobre la crisis de la prensa, donde desarrolla interesantes ideas sobre la inmediatismo que ha supuesto la informática. Y una revisión de Daniel Olmo del fenómeno publicitario en televisión, así como la postura ante la crisis de CC.OO por Juan Gómez. El número se cierra con un largo artículo de Enrique Bustamante sobre la evolución de los estudios sobre las industrias culturales.

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