Los periodistas no hicieron su trabajo


La publicación de las memorias de Scott McClellan, quien fuera jefe de prensa de Bush, han levantado una considerable polémica en Estados Unidos. En esencia, el portavoz presidenecial reconoce que mintió sobre los motivos de la guerra de Irak, pero que fue engañado en su buena fe por el presidente y sus colaboradores. Sorprende tanta candidez y muchos le acusan de puro oportunismo para vender su libro.

McClellan afirma que los periodistas no hicieron su trabajo y no investigaron los verdaderos motivos de la guerra. Esta afirmación ha abierto un debate entre la profesión periodística, del que se hace eco Liz Cott Barret en la Columbia Journalism Review. La mayoría de los profesionales reconocen que así fue. Había una presión del gobierno y los editores para primar los enfoques positivos. Como muestra, recojo (y traduzco) las manifestaciones de Katie Kouric, la presentadora que sustituyó a Dan Rather al frente del informativo de la noche de CBS:

“Creo que hubo una sensación de presión desde las empresas dueñas de los medios en los que trabajamos y del gobierno mismo para acallar cualquier clase de disenso o cualquier cuestionamiento. Fue extremadamente sutil, pero muy efectivo.”

Recuerdo de aquellas semanas los audaces reporteros y reporteras españoles que cada día encontraban un exiliado iraquí que nos aseguraba que Sadam no sólo era un monstruo, sino que tenía armas para hacer volar el mundo. Recuerdo también aquel documental en “prime time” sobre las armas de destrucción masiva, premiadísimo, se nos decía. Una de las autoras era Judy Miller, luego implicada en el caso “plamegate” y una de las reporteras favoritas de la Casa Blanca y el Pentágono.

Efectivamente, los periodistas no hicimos nuestro trabajo.

Requisitos para la responsabilidad de proteger


Me he referido en tres entradas (“¿Es un crimen contra la humanidad la inacción de la junta birmana?”, “China puede abrir Birmania”, “La responsabilidad de proteger Birmania”). En ellas he revisado el principio y he llegado a la conclusión -matizada- de que no es aplicable al caso de Birmania.

Timothy Garton-Ash se plantea la misma cuestión (¿Cómo proteger a los birmanos?) en su colaboración en El País Semanal del domingo. Garton-Ash llega a la misma conclusión, aunque parte de que la inacción ante el desastre natural es causa suficiente para desencadenar una intervención (que no invasión). Desgrana los requisitos que exige la aplicación del principio: Causa Justa, Intención Acertada, Último Recurso, Medios Proporcionales, Perspectivas Razonables y Autoridad Apropiada. El analista considera que se da esa causa justa, puede existir una intención acertada y realizarse con medios proporcionales. Pero duda que pueda existir una autoridad apropiada sin una resolución -imposible-del Consejo de Seguridad. No existe una perspectiva razonable de llevar a cabo esa protección y existen otros medios diplomáticos -la presión de la ONU y de China- para proteger a la población. Por cierto que esas presiones -y quizá la apertura de China ante el terremoto- están propiciando una mayor presencia de la ayuda internacional en Birmania, pero que sigue siendo a todas luces insuficiente.

Estoy de acuerdo con Garton-Ash y sigo aprendiendo sobre un principio que, junto al de justicia universal, suponen importantes instrumentos de globalización de los derechos humanos.

Papeles para todos


La lista de Schindler se abre con una impresionante secuencia. Decenas de policías, policías judíos, despliegan sus mesas portátiles, sus útiles de oficina, sus sellos… y empieza la ceremonia de exigir a los desventurados habitantes del gueto un permiso, un papel entre miles de papeles, que clasifica y permite hacer o impide una u otra actividad. Los nazis llevaron al paroxismo la pasión germana por el orden, la clasificación, la burocracia. Hoy, los papeles vuelven a ser algo más que la acreditación de la ciudadanía; como lo fueron con el nazismo los papeles trazan la línea entre ser o no persona. No es una cuestión de mayores o menores derechos, es cuestión de vida o muerte.

Sin papeles los inmigrantes podrán ser internados hasta 18 meses en centros que no reunen ni siquiera las condiciones de una prisión, sin los derechos que se le conceden a cualquier delincuente condenado, sin control judicial. El Estado de Derecho se desmorona. Basta llegar a las fronteras de Italia sin papeles para cometer un delito. Y luego nos escandalizamos de Abu Grhaib.

Hitler dejó muy claro en el Mein Kampf estar dispuesto a exterminar a los judios. Los bienpesantes alemanes prefirieron creer que se trataba de un exabrupto de un personaje excéntrico que se moderaría al llegar al poder. Lo cierto es que no hizo más que desarrollar su programa, primero con la discriminación (Las leyes de Nüremberg), luego con la deportación y el exterminio. En ese casi docudrama que es la película La solución final, vemos a un Heydrich haciendo volar por los aires los últimos escrúpulos de los juristas que habían concebido el sistema de clasificación racial de Nüremberg. La iglesia católica, siempre defensora del rebaño fiel, y los gobiernos aliados, negándose a bombardear las vías férreas, miraron para otro lado (Amén, que gran película de Costa Gavras).

Como ocurrio con el nazismo, los gobiernos que violan los fundamentos del Estado de Derecho a nadie engañan. Bossi no es un bocazas, Berlusconi no es un payaso. Sus discursos son claros. Anunciaron las medidas y justificaron los nuevos progroms, ahora contra los gitanos.

¿Qué pasará cuando los eufemísticamente llamados centros de acogida y las cárceles se saturen? ¿Vendrá entonces la solución final?.

Es claro que el fenómeno de la inmigración debe ser gobernado. Si no se gobierna, lanza al sin papeles a la marginación y la delincuencia. Las autoridades italianas consintieron durante décadas la existencia de guetos en la periferia de las grandes ciudades, sin solución alguna. En Madrid, la Cañada Real es asentamiento de delincuentes y a las autoridades lo único que se les ocurre es tirar las casas (ilegales, sí) de honestos inmigrantes. El crecimiento económico de los últimos años se debe en un alto porcentaje a la inmigración. Las administraciones lucen los superavits de ese crecimientos, mientras dejan que los servicios públicos se degraden, sin invertir para atender a los recién llegados que han hecho posible la prosperidad. Todo un caldo para la xenofobia.

De manera que mientras que los gobiernos no sean capaces de regular los flujos migratorios con respeto a los derechos humanos, prefiero los “papeles para todos”.

(Y perdón por no incluir enlaces externos, pero de vez en cuando no está mal volver a la opinión puramente personal).

Verdad y justicia en el caso Couso


Es admirable el coraje de la familia Couso en su lucha por la justicia. El auto de la Sala de lo Penal que revocó el procesamiento contra tres militares americanos ha sido un duro golpe. Ahora la familia explora nuevas vías: la citación como testigos de los ex ministros Federico Trillo y Ana Palacio y emprender acciones legales contra el fiscal de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, por su actitud en la causa. Parece difícil que salga nada de esa segunda iniciativa, pero la primera, lograr el testimonio de los ex ministros, puede arrojar luz sobre las circunstancias de la muerte del reportero español.

Javier Couso puso de relieve en rueda de prensa que los ex ministros recibieron distintas versiones de las autoridades norteamericanas y que todas las aceptaron pasivamente. Primero se dijo que el tanque respondió a disparos realizados desde el Hotel Palestina, luego que había un lanzagranadas, un francotirador y, finalmente, un oteador.

La verdad es parte de la justicia, pero no toda la justicia. Hacer justicia en este caso sería establecer la verdad, juzgar a los responsables y castigarlos. En el mejor de los casos, la justicia española conseguirá juzgarlos, pero difícilmente condenarlos. Estados Unidos es el mayor enemigo de la justicia universal. La ley de protección de su personal en el extranjero prohibe su entrega, por ejemplo, al Tribunal Penal Internacional. Es impensable su entrega a España -como un responsable dijo “antes se helará el infierno”.

Pero la verdad es la primera piedra de la justicia. Y en el conocimiento de la verdad si que se puede avanzar. Trillo y Palacio tienen mucho que contar. Si vale el testimonio personal, el día de la muerte de Couso las presiones sobre la televisión pública desde el Ministerio de Defensa llegaron a traslucirse en la propia Redacción.

Aparecen nuevos testimonios, como los de la sargento retirada, Adrienne Kinne, que avalan la tesis de que los militares tenían órdenes de silenciar o al menos amendrentar a los periodistas que no estaban “empotrados” en sus unidades.

Reproduzco a continuación las reflexiones de Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). Incluyo también el enlace a la entrevista de Amy Goodman a Kinne en Democracy Now! (traducida en español).

Aidan White en el Newsletter de la FIP:

Felicitaciones a Amy Goodman, la activista de la publicación electrónica Democracy Now!, por su entrevista con Adrienne Kinne, sargento en situación de retiro, que ha dado el chivatazo sobre la conversión de los periodistas en objetivo por parte de Estados Unidos durante los primeros días de la guerra de Iraq.

Ella ha dicho que el ejército de los EEUU intervenía los teléfonos de los periodistas, que el Hotel Palestina –convertido en centro de prensa- estaba en la lista de posibles objetivos militares y cómo recibió el fuego de un tanque estadounidense con resultado de muerte de dos periodistas.

Tras los ataques estadounidenses a los medios en Bagdad, aquel 8 de abril de 2003 (incluyendo la muerte del reportero de Al Jazira, Tareq Ayyoub, tras un ataque aéreo a las oficinas de aquella cadena que el ejército de EEUU nunca se dignó a investigar), cinco años después, la verdad emerge a la superficie.

El caso requiere una investigación completa y la respuesta obligada sobre el trato dado por el ejército de EEUU a los reporteros (a los que no trabajaban entre sus unidades).  Las familias y los colegas de las víctimas, José Couso, de Telecinco, y el también camarógrafo, Taras Protsyuk, junto a Terry Lloyd, de ITN, que murieron a manos de las tropas de EEUU durante los primeros días del conflicto. Merecen justicia tras años de decepciones y piruetas oficiales.

Decimos lo mismo para los vivos. Seguimos de cerca el desarrollo de todo esto junto a Eason Jordan, el anterior jefe de la CNN, y junto a Linda Foley, la entonces Presidenta de “The  Newspaper Guild”. Jordan fue expulsado de su empleo y Foley fue sometida a una campaña desagradable de insultos, porque sugerían que los EEUU apuntaron realmente contra los medios durante la campaña iraquí.

La cuestión que fastidia bastante en el tiempo y durante esta polémica es: ¿por qué harían los EEUU una cosa así? Podría haber una respuesta sencilla. Los EEUU aclararon desde el principio que no estaban contentos con los cientos de periodistas no incrustados entre sus tropas (los medios que llamaron “unilaterales”), los que deambulaban por la región al entrar en guerra. Sin garantías de que Bagdad y Sadam caerían rápidamente, ¿querían enviar un duro mensaje a la gente de los medios que escapaba a su control para que no sobrepasaran los límites? Hasta que no contemos con investigaciones adecuadas y sepamos por qué apuntaron contra los medios, no lo sabremos.

Las ideas perdidas


FAIR es una modélica organización norteamericana, que desde 1986 mantiene un escrutinio para denunciar la parcialidad de los medios y defender la pluralidad de voces en el espacio público. Como es lógico, hace un seguimiento exhaustivo sobre la campaña electoral.

El último informe de FAIR analiza la cobertura de las primarias en los informativos nocturnos de las tres principales cadenas de televisión. Su conclusión es que se ha perdido la oportunidad para dejar aflorar ideas y cuestiones controvertidas, en una fase, que por ser muy abierta, debiera de ser propicia para presentar nuevos puntos de vista. A esta conclusión llega al encontrar como asunto informativo dominante las cuestiones de estrategia electoral y al constatar la escasa cobertura de los candidatos de más bajo perfil informativo.

El estudio realiza un análisis de contenido para determinar la presencia de 7 encuadres informativos: análisis de la estrategia de campaña, noticias, votaciones y ambiente de los votantes, interés humano y color local, temas, publicidad y biografías. El enfoque dominante es el de estrategia de campaña, que está presente en el 86% de las informaciones y que resulta dominante en el 65% de todas aquellas en las que aparece. En cambio, los temas, esto es, las cuestiones políticas y sociales a debate en la campaña, aparecen en un 41% de las informaciones, pero sólo son dominantes en un 5%. Por tanto, la pauta es mostrar las elecciones primarias como una carrera, una pugna entre estrategias. Ya me referí en otra entrada (“La credibilidad de los medios norteamericanos, en picado”) a las consecuencias de estos enfoques informativos. Los estudios (resumidos por la profesora Berganza) relacionan la pérdida de credibilidad de medios y políticos con un “enfoque estratégico” de la información política y electoral, en detrimento de un “enfoque temático”.

En cuanto a los candidatos, el más mencionado es Obama, Clinton y McCain. FAIR se queja de que algunos candidatos, que obtuvieron buenos resultados en los caucus de Iowa, como el republicano Paul Ron, fueron completamente ignorados por los medios.

Nuevamente, vemos como las campañas electorales se convierten en ocasiones perdidas para debatir las opciones sobre las que los electores tienen que pronunciarse.

Fuentes interactivas en directo


Desde hace una semana viene comentándose en la blogesfera el papel de Twitter en dar a conocer la noticia del terremoto de China. Como no he visto la información en castellano, la recojo, aunque con retraso. De entre las fuentes disponibles, escojo este blog de la BBC.

Antes de la primera noticia de agencia, antes de que los servicios sismológicos lo anunciaran, los usuario chinos de Twitter ya estaban dando la voz de alarma. Twitter es un microblog pensado para que demos cuenta de nuestros movimientos, pensamientos o sensaciones en un espacio de unos pocos caracteres. Es una adaptación de los mensajes sms al mundo de los blogs. Twitter ha tenido un enorme éxito y muchos clones, sobre todo en China. Los jóvenes entusiastas chinos de esta herramienta de las regiones afectadas reaccionaron inmediatamente. Sus breves entradas sirvieron como aviso de emergencia, relato en directo o verificación de datos, como se recoge en este otro blog.

Según parece, sus inventores pensaron que la herramienta podría tener utilidad para coordinar la asistencia en situaciones de emergencia. Pero los usuarios han encontrado un uso informativo bien relevante: servir de fuente interactiva en directo.

Desorden digital


RTVE inaugura hoy su nuevo portal. De un sitio institucional y promocional se pasa a un sitio informativo y promocional. El cambio era imprescindible: era una vergüeza que uno de los grandes medios informativos españoles no tuviera página informativa. Pero ahora en una misma página de entrada se quiere presentar ambos aspectos. La página de entrada está dominada por Chikilicuatre o Pocoyo y lo informativo queda en muy segundo plano. Primer error: en la imagen de RTVE lo informativo queda subordinado a lo promocional (por ejemplo MotoGp, producto estrella de la televisión pública, tiene una pestaña propia). Toda esta página da sensación de desorden.

Segundo error: se oculta la información institucional (estructura, misión de servicio público, documentos institucionales, Instituto Oficial de RTVE etc.) en un faldón, abajo de la página.

Tercer error: la página de noticias es pobrísima, con noticias de agencias(corta y pega). Lo único valioso de esta página es la información de fuente propia (por ejemplo, la entrevista en RNE de Cristóbal Montoro).

No soy especialista en diseño, pero hay muchos caminos sin vuelta, como el que nos lleva a los blogs, desde el que no hay salida, de modo que si queremos seguir en la página, tendremos que volver a teclear la dirección.

Lo valioso de este nuevo portal es el acceso a programas (lo llaman programación a la carta), vídeos y audios, pero los cargados son muy pocos. Aciertos como, el del telediario en 4 minutos, pierden todo su valor cuando no se actualiza. Si se quiere ver un resumen de la actualidad en 4 minutos de telediario, no se puede tener en la mañana del martes el telediario del mediodía del lunes. Otro acierto, los blogs, pero habrá que ver el compromiso y continuidad de sus autores, normalmente sobrecargados de trabajo.

De todo lo visto, me quedo con el archivo sonoro de RNE, con joyas como el “Viaje a ninguna parte”, serial radiofónico de Fernán Gómez, antes que película.

No se ve ninguna experimentación con el lenguaje, del estilo de la que se ensayó con los debates electorales, donde se podía seguir al mismo tiempo el texto y el vídeo (Innovación y convergencia en RTVE).

El conjunto me parece decepcionante.

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