Los gritos del silencio (de tecnología y aislamiento)


La digitalización de las redacciones audiovisuales ha convertido a los periodistas en editores de vídeo. La edición requiere atención, concentración y el uso de cascos para escuchar los sonidos que se editan, de modo que la Redacción no se llene de un ruido insoportable, puesto que el montaje se lleva a cabo en el propio puesto de trabajo.

Mi amigo Paco Audije, ex corresponsal en París,  me hace llegar la reflexión que a continuación copio, referida a este proceso en la Redacción de los Servicios Informativos de TVE.

 TECNOLOGÍA, HÁBITOS, IDEOLOGÍA.

Poco a poco, algo más que la tecnología está cambiando aquí. No se trata sólo de que se hayan marchado compañeros muy significativos.  El nuevo sistema  requiere concentración y eso incrementa el silencio de la redacción. Una buena parte de nosotros utiliza cada vez más los cascos reglamentarios, lo que puede ser ineludible pero, seamos conscientes, contribuye al aislamiento personal y colectivo. Hablamos menos entre nosotros y, día a día, se pierde conexión no sólo entre personas, sino entre profesionales, periodistas o no.

Las áreas y secciones se reparten a un lado y otro de esa pasarela (entre el edificio A y el B) con vientos propios del Doctor Zivago. Y a mayor aislamiento personal y colectivo, el nuevo sistema tiene implicaciones sobre las relaciones colectivas. La redacción de TVE-Informativos solía ser (¿en el pasado?) un cuerpo plural que reaccionaba ante las presiones, que se resistía cuando era preciso, que reflexionaba…

 De otro modo,  la tecnología, la ideología que conlleva toda nueva aplicación tecnológica  y la rutina inconsciente destruyen paulatinamente ciertos lazos imprescindibles en cualquier redacción viva…   Cuidado, poco a poco, algo huele extraño en Dinamarca/Torrespaña… Puñetas, me ha salido muy serio, pero, no sé por qué, me entran ganas de irme de inmediato al bar de la esquina.

 Más allá de la experiencia concreta, cabe preguntarse si la implantación de estas nuevas tecnologías no estarán convirtiendo a los periodistas en “proveedores de contenidos”, dedicados a alimentar a una máquina sin la interacción profesional que enriquece la información.

Bueno, mientras buscamos la respuesta quizá lo mejor fuera acompañar a Paco al bar…

¿Entrará en el marco RTVE?


No, hoy no voy a volver a hablar de encuadre (framing), sino del nuevo marco estratégico de RTVE, el mandato-marco, previsto por la Ley Orgánica 5/2006, de la radio y la televisión de titularidad estatal . Su art. 4 establece que las Cortes Generales concretarán en este documento para un plazo de 9 años los objetivos generales de la misión de servicio público que la Corporación tiene encomendada. Luego, el Gobierno y la Corporación desarrollarán en contrato-programa estos objetivos para un plazo de 3 años.

El primer mandato-marco de la nueva Corporación RTVE ha terminado su proceso parlamentario, aunque haya sido por un error en la votación del PP, que califica el texto de electoralista.

El documento concreta la ambiciosa delimitación realizada por la L. O 5/2006 de la misión de servicio público. No es extraño que los objetivos sean numerosos y, por tanto, el juicio debiera ser pormenorizado. En este sentido, cada cual arrima el ascua a su sardina. Así, la Mesa del Toro se queja de que la información taurina no aparezca como de cobertura obligatoria… O CC.OO del País Valenciano aplaude que el documento consolide el Centro de Producción de Valencia… E Izquierda Unida-Los Verdes se felicitan por haber logrado que en el texto se tome como criterio de representatividad en las campañas electorales el número de votos y no de escaños…

Los árboles no deben ocultarnos el bosque. La valoración global (y caben muchas críticas particulares) no puede ser sino positiva, puesto que el mandato-marco pretende “situar a la Corporación RTVE como una de las principales ofertas audiovisuales y de información en línea de nuestro país, con una posición destacada en la ciudadanía que haga eficaz su misión y la convierta en referente de la oferta informativa”.

Mediante la cadena Ley Orgánica→Mandato-Marco→Contrato-Programa se define en España la misión de servicio público de RTVE. Un protocolo adicional al Tratado de Amsterdam declaró compatible con las normas comunitarias que los estados miembros financien los servicios públicos de radio y televisión, en los términos en que cada estado defina esa función pública y en la medida en que esa financiación no afecte a la competencia en un grado que sea contrario al interés público. Pues bien, el mandato-marco incluye como objetivos programáticos dentro de esa funciónn pública producir y difundir contenidos de calidad en todos los géneros, incluidos los de entretenimiento, que sirvan como referencia al conjunto de los medios audiovisuales españoles (arts. 21 y 24). Será el contrato-programa el que establezca cómo se financian estos objetivos, pero cabe esperar que las televisiones privadas lancen una campaña para que los espacios de entretenimiento queden fuera de la financiación pública y se sometan a las normas de la competencia.  Veremos si se mantiene que tan esencial para el desarrollo personal como para la vida democrática son los programas de entretenimiento de calidad como lo son los espacios informativos o los culturales.

En este análisis apresurado no quiero dejar pasar un comentario sobre los nuevos servicios interactivos en línea. La L. O. 5/2006 (art. 2.2) incluía en la definición del servicio público la oferta de servicios conexos e interactivos en el mandato-marco, estos adquieren protagonismo propio (art. 31) como la tercera pata, junto a la radio y la televisión clásicas, de difusión del servicio público.

Lamentar que la misión de cobertura institucional (incluida entre los objetivos programáticos, art. 25) de las actividades del Rey, el Príncipe, el Gobierno, el Congreso y el Senado y el Poder Judicial, carezcan, pese a las numerosas críticas recibidas, de un requisito de cualificación informativa (relevancia, interés) que nos libre del acarreo de actividades tediosas (Rey) o con sesgo partidista (Gobierno).

RTVE se situa ahora en un marco ambicioso, pero ¿habrá consenso político, recursos y cultura democrática para encajar a la Corporación en ese marco?

El Mundo en 24 Horas: la mirada global


Si le interesa la información internacional, quiere reconciliarse con la televisión y justificar la menguada inversión realizada con la compra de un decodificador de TDT, no tiene más que sintonizar el Canal 24 Horas de TVE a las 21 horas. Se encontrará con El Mundo en 24 Horas, un programa con más de 7 años de trayectoria, pero prácticamente clandestino durante muchos años, confinado como estaba en la madrugada de la Dos, aunque con un seguimiento notable en el Canal Internacional.

El programa es elaborado semanalmente por el Área Internacional de los Servicios Informativos de TVE con la participación de 17 corresponsales. Su presentación es la de un telediario (noticiario en América) y aunque su periodicidad es semanal no se trata de un resumen de los últimos siete días. Su vocación es profundizar y analizar en la actualidad, poner en perspectiva los acontecimientos internacionales, desarrollar temas monográficos, recuperar imágenes y personajes… y todo ello con una mirada global, con un punto de vista donde las fronteras entre economía, sociedad o política se ven superadas. Nada que ver con la paletería de la mayoría de los informativos.

Veamos un ejemplo de esa mirada global. ¿Cuánto tiempo han dedicado las televisiones españolas a la Cumbre África-UE, más allá de la crónica de la presencia de Zp?. El Mundo 24 Horas dedicó el miércoles 11 de diciembre nada menos que casi 20 minutos. Crónica en profundidad de la cumbre, desarrollo del factor Mugabe, crónica desde Londres de la posición británica, informe sobre el plan de inversiones español en África Occidental y crónica de la posición china (“no se preocupen por el medio ambiente o los derechos humanos) sobre África. Más sobre esa vocación global: revisión de la situación de los refugiados en el mundo a la luz de una entrevista con la vicecomisaria de los refugiados de la ONU, amplio análisis de la situación de Kosovo…

El Mundo en 24 Horas (desafortunado título, por cierto, que hace pensar en un resumen diario) es un programa modesto, pero que nos permite escuchar todas esas declaraciones internacionales que se pierden en los informativos diarios, que nos permite encontrar sentido a las imágenes que han pasado por nuestra retina en la última semana.

No se lo pierda.

(¿Para cuando un acceso a los vídeos via web?)

¿Periodistas? ¿Documentalistas? Lo importante es el mensaje


¿Periodistas? Documentalistas? Lo importante es el mensaje, por supuesto el mensaje periodístico, la información que construye sociedad y ciudadanía…

Esta es mi personal conclusión después de participar en el I Seminario de Documentación en los Medios de Comunicación, organizado por el Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Facultad de Ciencias de la Información, y que reunió el martes 11 de diciembre a profesores de documentación, periodistas y documentalistas para discutir las perspectivas de la documentación en los medios. (En los próximos días podrán descargarse los vídeos del encuentro en TvDoc)

El debate fue mucho más amplio, pero destacó la reflexión sobre los perfiles profesionales en el nuevo entorno digital. Un entorno digital que crece y cada vez absorve más financiación publicitaria (prof. Ramos). El consumo de internet se acerca al consumo de la radio, por un lado, y de la televisión, por otro y ya dobla al consumo de prensa. Y la publicidad no deja de crecer, mientras que en los medios tradicionales decrece ligeramente. Pero el 40% de esa inversión publicitaria es copada por los buscadores (Google y Yahoo) que no producen esos contenidos. Un mundo digital en el que la gestión de derechos es clave. A este respecto, los profesores Ramos y Sánchez Vigil dieron útiles consejos para un uso honesto de las fotografía en la web, como indicar siempre el autor y solicitar el permiso a las sociedades de gestión, en nuestro caso a VEGAP. También resultó muy interesante conocer el distinto estado de digitalización de las grandes cadenas de televisión y sus proyectos inmediatos para la web.

Pero vuelvo al tema de los perfiles. En las primeras sesiones se traslucía un cierto pesimismo sobre el futuro del personal de la documentación. Pero en la mesa dedicada específicamente a los nuevos perfiles profesionales hubo acuerdo en que periodistas y documentalistas ven aproximarse sus perfiles y deben trabajar con una cultura de cooperación para alimentar las pirámides de metadatos, esenciales para la recuperación, exlotación interna, explotación en la web y para la creación de las guías electrónicas de programación (prof. Tapia). Varios responsables de centros de documentación (Blanco, Castro) coincidieron que el futuro de la documentación informativa está en la anticipación del producto necesario para el evento periodístico futuro, producto que requiere una cuidada eleboración periodística y documental. En cuanto a los procesos de digitalización de la información audiovisual, el papel del documentalista se realza (profesor Díaz Arias, profesora Hidalgo), pues su participación se hace imprescindible para una gestión integral de las fuentes.

Los periodistas tendrán que ser cada vez más capaces de recuperar y gestionar información, pero siempre necesitarán del documentalista, convertido ahora en gestor de información digital, y que tendrá que tener en cuenta el uso y finalidad periodística de esa información.

Y es que, en definitiva, es el mensaje (periodístico), estúpido…

(Pueden verse aquí los power point de los participantes y un vídeo resumen de una de las mesas)

El fracaso de Kosovo


10 de diciembre. Termina el plazo dado por la ONU para que Serbia y los albano kosovares alcanzaran un acuerdo sobre el status final de todavía formalmente provincia serbia, pero protectorado internacional de facto desde hace 8 años. Y como era previsible la negociación ha fracasado.

El proceso arrancó después de que en el verano resultara evidente que el Consejo de Seguridad no iba a aceptar el plan Ahtisaari, sobre todo por la oposición frontal de Rusia. En esencia, el mediador internacional proponía una independencia de facto tutelada internacionalmente. El gobierno serbio consideró que, por fin, iba a tener la posibilidad de negociar cara a cara con los kosovares, pues consideraba que el plan Ahtisaari era una pura imposición.

Nadie se hacía ilusiones sobre el resultado. Las posiciones de partida eran irreconciliables, pero es que en realidad ninguna de las partes (sobre todo los kosovares) tenían ningún incentivo para negociar de verdad. Los kosovares tenían el apoyo cerrrado de Estatados Unidos (lo que había que hacer, esto es declarar la independencia, se haría dijeron reiteradamente Bush y Rice) y sabían que lo único que tenían que hacer era celebrar unas elecciones lo más homologables posible y esperar al calendario marcado desde Washington. Los serbios tenían el aval de Moscú y su derecho de veto en la ONU, de modo que sabían que la independencia podría imponérseles, pero en ningún caso recibiría el respaldo por una resolución del Consejo de Seguridad. Con todo, fue Belgrado quien más concesiones hizo admitiendo una autonomía tan próxima a la independencia que lo único que reservaba al estado central era la defensa, el control de fronteras y la diplomacia y esto admitiendo incluso una representación kosovar propia en organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional. Los kosovares no se movieron: o independencia o nada.

En realidad este fracaso no se explica sólo por las condiciones de la negociación. Desde la ocupación de la provincia, después del acuerdo de Kumanovo (capitulación serbia) y la resolución 1244, que reconocía a Kosovo como parte de Serbia, nada serio se ha hecho para reconstruir los lazos con Serbia, favoreciendo un estado democrático, descentralizado y con respeto a los derechos de las minorías. El plan Ahtisaari ofrecía garantías a los derechos de las minorías, pero -como se quejaba el ministro serbio de exteriores Vuk Jeremic en una entrevista con TVE- quién garantizaría ese respeto si tenemos en cuentra que durante el periodo de control internacional absoluta los serbios han sido ostigados permanentemente.

El resultado será que una frontera europea cambiará sin acuerdo de uno de los países afectados, un cambio con su causa en una acción  bélica, la campaña de la OTAN, en respuesta a la limpieza étnica lanzada por el régimen de Milosevic. La Unión Europea va a ser el garante de esa independencia, a pesar de que países con problemas de irredentismo como Eslovaquia, Hungría, Chipre, España, Grecia… estaban en principio en contra -pero todo sea por el consenso. Estados Unidos será el gran beneficiado, con otra base fiel en los Balcanes, y sin apenas coste de ningún tipo. Rusia convertirá la cuestión en arma de confrontación al menos dialéctica. Por mucho que se diga que Kosovo es un caso único sienta un precedente que para Moscú resulta ambivalente: puede invocarlo en territorios como Abjasia u Osetia del Sur para intentar desgajarlos de Georgia, pero también tiene un potencial explosivo dentro de la propia Federación Rusa donde otros territorios podrían utilizarlo como precedente para impulsar sus aspiraciones secesionistas. (Veánse los intereses estratégicos de Rusia en este informe del Instituto Elcano)

Está por ver si la nueva doctrina tiene que consecuencias en el conjunto de Europa. Lo que parece muy probable es que tendrá consecuencias en los Balcanes. ¿Como impedir que la zona de Kosovo al norte del río Ibar no termine por unirse a Serbia?. ¿Qué hara la comunidad internacional si la República Srpska acude al precedente para separarse de Bosnia y unirse a Serbia?… Bosnia-Herzegovina explotaría, con parte de la Herzegovina uniéndose a Croacia. Y desde luego la solución tendrá consecuencias en Serbia. ¿Considerarán los serbios una contraprestación suficiente la promesa de ingreso en la UE o entregarán el gobierno a los ultanacionalistas?.

Milosevic envileció a Serbia, pero desde su caída Europa no ha hecho lo suficiente para que Serbia renazca como un estado próspero y democrático.

Adiós Televisión Sin Fronteras… Bienvenida Publicidad Sin Límites


El pasado 29 de noviembre el Parlamento Europeo aprobó la nueva Directiva de Servicios Audiovisuales que sustituye a la de Televisión Sin Fronteras. En realidad, estas son denominaciones convencionales (la oficial es mucha más burocrática), pero que dan cuenta del espíritu y evolución de estas normas que los gobierno de los 27 habrán de incorporar a sus derechos nacionales. La Televisión Sin Fronteras nace para ofrecer una regulación homogeneizadora en los 80 para lograr que la televisión transfronteriza (fundamentalmente por satélite) no se vea limitada por los estados miembros. Aquella televisión de los 80 era la televisión clásica, esto es una programación continua en el tiempo transmitida masivamente por emisión, es ya considerada como un servicio -de ahí la intervención comunitaria basada en la libertad de servicios. Ahora, la televisión se engloba en el concepto de servicios audiovisuales, que incorpora también el vídeo a la carta y otras formas de información audiovisual en línea… Enseguida volveré sobre lo que significa este cambio, pero antes explicaré el título.

Para conseguir ese régimen homogéneo las distintas versiones de la Directiva impusieron limitaciones a la publicidad, normas de protección a los menores, posibilidad de establecer normas contra los mensajes de odio o xenófobos y algunas otras normas de protección del consumidor audiovisual.

En lo que se refiere a la publicidad (el grueso de esta regulación) las limitaciones han ido suavizándose en cada versión. La aparentemente estricta regulación de los anuncios, de los spots, encuentra su punto de fuga en el patrocinio, la autopromoción y el emplazamiento de productos. Pues bien, el nuevo texto aprobado por el Parlamento Europeo (la posición común entre el texto propuesto por la Comisión y la Cámara; puede verse aquí el resumen en out-law-com) mantiene los límites de los spots en 12 minutos y un 20% como máximo de la programación, pero se admiten cortes más frecuentes (cada 30 minutos frente a los anteriores 45) salvo en el caso de los programas infantiles. También se admite la publicidad en pantalla partida y las nuevas formas de publicidad interactiva. Y lo que es más importante, se admite el emplazamiento publicitario (una modalidad ante la que el espectador se encuentra más indefenso que ante el spot) en todos los programas, salvo los informativos, documentales, infantiles y aquellos que provean consejos. De manera que si no sin límites, la publicidad es cada vez más libre, algo que no hará sino acrecentar la crisis del medio.

Termino con el concepto de servicio de comunicación audiovisual, tal como lo define la nueva Directiva. El servicio consiste en proporcionar programas -hubiera sido más claro hablar de mensajes o información audiovisual- con el objetivo de informar, formar o entretener al público a través de redes de comunicación electrónica. Como se ve, es casi el concepto clásico de televisión, pero no circunscribiéndola a la transmisión por emisión sino por cualquier red de comunicación electrónica, lo que, desde luego, incluye internet. Pero que no se asusten los bloggers, pues se excluyen expresamente “los sitios web de titularidad privada y los servicios consistentes en la prestación de servicios o distribución de contenido audiovisual generado por usuarios privados con el fin de compartirlo e intercambiarlo entre grupos de interés”. Vaya que YouTube queda fuera… Además, el obligado al cumplimiento de la regulación es el proveedor de estos servicios que tiene su control editorial.

La nueva Directiva recomienda la autorregulación o corregulación (autorregulación reforzada por la sanción estatal) y la existencia de autoridades audiovisuales independientes.

Ahora el gobierno español, tiene, como el resto de los miembros de la Unión, dos años para trasponer la Directiva… Por cierto ¿para cuando un consejo audiovisual independiente y potente?

Pobre televisión pública


RTVE vuelve a estar en el centro de una guerra que no es la suya. El grupo Prisa y Mediapro están en guerra por los derechos del fútbol y por la influencia política. Y la radiotelevisión pública se ve en medio del fuego cruzado, rehén de unos y otros.

El diario El País informaba el martes 4 del acuerdo alcanzado por RTVE con Mediapro para que esta empresa comercialice el Canal Internacional en Iberoamérica. Esta decisión se ha tomado sin ningún tipo de concurso. En la información se hacían algunas referencias a la relación entre las dos empresas, como que Mediapro había producido “59′ “. RTVE responde con una carta al director, que no es publicada el miércoles 5 y que se convierte en una información de 1:50 incluida en los informativos de TVE y RNE. El jueves 5 El País publica una extensa información sobre el perfil de promotor inmobiliario de Pedro Pablo Mansilla, designado por el presidente de la Corporación RTVE para dirigir la operación inmobiliaria de venta de los terrenos de Prado del Rey, Torrespaña y gestión de una nueva sede. También publica la carta al director de RTVE.

Las relaciones privilegiadas entre RTVE y el grupo Mediapro vienen de la época de Carmen Caffarel, pero se han hecho más evidentes desde la llegada de Luis Fernández, directamente  desde una empresa del mencionado grupo a la presidencia de la nueva RTVE. Uno se pregunta ingenuamente ¿no debiera de haber algún tipo de incompatibilidades en estos casos?. La elección de Luis Fernández por consenso sorprendió. ¿Tendría que ver el consenso con la preparación de un gran pelotazo inmobiliario?. La nueva estructura de RTVE se pretende más flexible, más homologable con la de una empresa privada ¿quiere decir est0 que se pueden tomar las decisiones de gran trascendencia estratégica sin un concurso público?.

Supongo que estas preguntas no tienen respuesta. El caso es que para lograr la independencia editorial, RTVE ha pagado el precio de la irrelevancia empresarial. Pero el botín sigue siendo suculento y unos y otros quieren llevárselo a su terreno.

(www.rtve.es no incluye en su sección de notas de prensa la carta dirigida a El País, pero está accesible en El País)

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